domingo, 9 de julio de 2023

Visto en las redes 58#

 ¡Hola a todos!

¿Cómo va todo? Como sabéis, he vuelto de una pequeña pausa hace poco. Aunque estoy teniendo mucho tiempo para leer, no tengo tanto para estar en las redes y con el blog, por lo que necesitaba un descanso para ponerme al día. ¡Y lo he logrado! Aún tengo reseñas en el tintero, pero ahora ya no estoy tan desbordada. Debido a esta ausencia, esta entrada será más corta de lo habitual.

Pasando ahora sí a lo que os interesa, como llevo haciendo desde hace un par de años, ya vuelvo a estar aquí con un Visto en las redes. Para los que no lo sepa, esta sección me gusta mucho porque da pie a muchos debates, (aunque no os veo muy por la labor de debatir). Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes de nada, empezaré explicando en qué consiste la sección par aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos, pero siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados este último mes (junio) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen. 

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), pero estoy especialmente activa en Twitter, Instagram y Facebook, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales. 

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, aunque siempre están relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Facebook

Me gusta la idea de la máquina expendedora de libros que nos enseña Torin Spence, en especial si se atasca y te puedes llevar dos libros por el precio de uno. Ahora en serio, la idea me gusta, pero me preocupa el estado en el que estarán los libros, porque este tipo de máquinas suelen tratar a los productos con pocos miramientos. Supongo que tendrán algún tipo de gancho especial para evitar que se estropeen. Yo seguramente compraría alguno ahí, pero solo por curiosidad. ¿Vosotros compraríais un libro en una máquina como esta?

Visto en Twitter

Estoy muy de acuerdo con C. G. Drews. Es increíble cómo podemos preocuparnos porque no nos da tiempo a leer todos nuestros pendientes a la vez que nos preocupamos por estar quedándonos sin libros pendientes por leer, cosa que solucionamos comprando más. Yo ya tengo asumido que nunca terminaré mis pendientes, y eso me parece bueno, porque significará que no he perdido el gusto por la lectura. Al mismo tiempo, soy mucho más selectiva que cuando era adolescente en cuanto a mis lecturas, por lo que últimamente no compro tantos libros.

Me parecen muy interesantes estas palabras de Zack Davisson, y más tras mi reciente lectura de La mejor venganza. Por una parte, estoy de acuerdo en que no hay que criminalizar al traductor por un gazapo, siempre y cuando no sea un gazapo por página. Por otra parte, el hecho de que las traducciones no tengan que ser totalmente fieles al original a nivel lingüístico pero sí a nivel emocional me parece muy cierto. En el caso que he comentado, que no fuera una buena traducción no es algo que se percibiera a simple vista, pero enseguida te dabas cuenta de que algo rechinaba en la narración, que las oraciones no fluían, que algunas palabras no terminaban de encajar. Se notaba la inexperiencia del traductor con los usos y las expresiones más habituales del género. En cambio, los libros de Pratchett están muy bien traducidos, pues los chistes y la forma de expresarse de los personajes suele localizarse. ¿Qué libro conocéis con una traducción inmejorable? ¿Y cuál con una traducción pésima?

Una lectura superficial de Orgullo y prejuicio, sin duda parece dar a entender lo que explica Portgasdworded, que Elizabeth consiguió que Darcy cambiara, y volvemos a ese mensaje tóxico de un chico problemático que se redime gracias a la chica, que consigue hacerle cambiar. Esto no es así; la gente es como es y pocas veces cambia de un extremo a otro. La realidad es que a tu pareja tienes que hacerle ver que algunos comportamientos que tiene no son buenos, pero sin tratar de imponerte: si la otra persona no quiere cambiar, que no lo haga. Eso sí, ¿vas a querer estar con esa persona si no cambia nunca? Pues deberías pensarlo bien, porque hay muchas posibilidades de que no cambie. En el caso que nos atañe, Elizabeth le cantó las cuarenta a Darcy y le dijo lo que pensaba de él. Eso hizo que él se replanteara su actitud y decidiera cambiar, independientemente de si Elizabeth se casaba con él o no. Lo importante es cambiar por uno mismo, no para la satisfacción de los demás, porque eso no es sincero.

Estoy muy de acuerdo con Kevin R. Witmann; cada vez las editoriales respetan más a los traductores e incluso aparecen en la portada, y eso que hace unos años en algunos casos no aparecían ni en los créditos. Me parecen una figura importante, pues al traducir el libro, en cierta manera lo reescriben de forma creativa, y eso los convierte casi en coautores. ¿Qué editoriales conocéis que pongan al traductor en la portada?

Me parto tanto por el consejo de Marina Golondrina como con el añadido de La biblioteca de Artie. Muy de acuerdo en que este tipo de cosas siempre salen mal. Los villanos deberían asegurarse mejor de que el héroe está muerto y bien muerto; si ya es difícil matar siendo un bebé, de mayor será imparable.

¿Alguno de vosotros ha convertido el suelo en una estantería por falta de espacio, como dice C. G. Drews? En mi caso no, porque cuando tenía que recolocar la estantería por falta de espacio, era un indicativo de que tenía que deshacerme de libros o comprar una nueva estantería. Incluso fabricarla si era necesario. Pero ponerlos en el suelo me parece muy antiestético y poco higiénico. Solo hemos tenido un tiempo los libros de G en el suelo y fue durante la mudanza, cuando no teníamos cajas. 
Para poder ver bien la imagen, tendréis que pulsar encima. Me encanta esta iniciativa que nos comparten tanto Mientrasleo como La vecina rubia. Yo nunca me he dejado un libro en un hotel, pero G sí que se olvidó unos libros una vez en un avión (era Paulo Coelho, así que no fue una gran pérdida) y estoy segura de que a más gente le habrá pasado. Por eso, me parece una buena idea lo de crear una pequeña biblioteca con los libros que los clientes han olvidado. Ahora bien, no sé yo qué calidad tendrán esos libros, si alguien sentía tanta indiferencia que lo ha olvidado y no lo ha reclamado.

Visto en Instagram

Me gusta mucho esta imagen de Sueños entre letras. Por una parte, por las flores y porque algunas combinan con los colores de los libros. En segundo lugar, por la composición, porque no hay ninguna parte de la imagen que quede desequilibrada. A eso hay que sumarle que el fondo blanco aporta brillo y que la idea de poner una corona junto a un libro que lleva la palabra en el título y con una bilogía que trata dela realeza, me parece todo un acierto temático. No suelo ser partidaria de los elementos añadidos de forma digital, como las mariposas, pero en este caso quedan muy bien porque llenan el vacío y combinan cromáticamente.



Esta foto de Susana y Andrés Atrapada es sencilla, pero me parece que ha sabido captar bien el tono de la obra. La iluminación es adecuada, así como los elementos que hay alrededor, como la lupa, relacionada con el género, o los pétalos que combinan con el color de la portada.





Por último, me gustaría destacar esta fotografía de Omaira G, que me parece toda una preciosidad. No sé de dónde habrá sacado ese reloj, pero casi diría que ha leído el libro solo para fotografiarlo. Ojalá tener uno así. A eso hay que sumarle que los distintos elementos que aparecen (los paisajes y los búhos) seguro que algo tienen que ver con la novela. Además, me encantan los tonos marrones de todos los elementos y del fondo, porque encajan muy bien con la portada. 

jueves, 6 de julio de 2023

Beastars (Tomos XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXII), de Paru Itagaki

Empecé este manga el 1 de febrero y lo terminé el 30 de mayo. Tres meses, con sus pausas, junto a Legoshi y Rouis, viendo cómo iban abandonando la adolescencia y entrando a formar parte de la sociedad adulta. Es un mundo animal, sí, con su propia problemática, sí, pero pese a ello, no es un mundo tan distinto al nuestro. No esperaba disfrutar tanto de este manga, al nivel de Fullmetal alchemist, pero me ha sorprendido para bien y sin duda será una de mis mejores lecturas del año. Aunque no empecé con muy buen pie en el mundillo del manga, todos los comienzos son difíciles y poco a poco he ido encontrando mi estilo. Os animo a darle una oportunidad al género, porque no sabéis lo que os estáis perdiendo.

Título original: Beastars (ビースターズ)
Guion: Paru Itagaki
Dibujo: Paru Itagaki
Traducción: Marc Bernabé
Editorial japonesa: Akita Shoten 
Editorial española: Milky Way Ediciones    
Formato: Tomo (115x170) rústica (tapa blanda) con sobrecubierta
Sentido de lectura: Oriental
Números en japonés: 22 (serie completa)
Números en castellano: 22 (serie completa)

Sinopsis:
Melon no tiene sentido del gusto. En su interior alberga dos sensaciones contradictorias: el impulso de masacrar a herbívoros y el miedo a los carnívoros. Con el objetivo de acabar con él, Legoshi y el Shishigumi pactan una tregua, ¡¡y se ponen a indagar en una organización llamada Kopi Luwak, cuyo líder es una civeta...!!
Por otro lado, una extraña bandada de murciélagos aparece en una guardería especializada en cuidar de cachorros mestizos en la que Gosha trabaja haciendo voluntariado... ¡¿Qué ocurrirá...?!

Opinión:

Como ya he hecho en reseñas anteriores, dividiré esta entrada en dos partes, una con mis comentarios más generales sobre los tomos que os traigo hoy y otra valorando los detalles concretos de cada tomo. Aunque no hay spoilers de esta tanda final, es inevitable que mencione cosas que han sucedido en tomos anteriores, por lo que si no sabéis nada de esta historia, os recomiendo darle un vistazo a la primera reseña que hice. Además, seguro que es mucho más completa en el apartado general: aquí intentaré ser breve porque las principales virtudes y defectos de estos tomos no difieren de los anteriores.

A nivel de trama, estos tomos siguen el camino marcado por los anteriores, que habían allanado el terreno y crea un arco similar al de Riz: una vez tenemos caracterizado al antagonista, Legoshi entrena y tiene lugar la batalla final. Dicho así, suena como cualquier otra historia de peleas; la diferencia radica en la introspección. El entrenamiento no es solo físico (eso es lo de menos), sino también mental: para vencer al enemigo, hay que conocerse bien a uno mismo y entender tanto al otro como a la sociedad. En cuanto a la batalla final, sí, se pegan, pero no ganará el que tenga más músculo ni más ingenio, sino aquel que consiga vencer dialécticamente al otro en un choque de voluntades. Por supuesto que hay acción, pero importa más lo que dicen que lo que hacen.

Los temas de la obra, como podréis imaginar, no han cambiado, y sigue tratando la relación entre carnívoros y herbívoros. Puede parecer algo ajeno a nosotros si logran encontrar un equilibrio o no, pero es todo una alegoría a la violencia innata de la humanidad. ¿Es posible un mundo sin discriminación de ningún tipo? ¿Sin que parte de la sociedad intente imponerse? ¿Puede desaparecer el mercado negro?

 La obra juega muy bien con aquello que tiene para hablar un poco de todo, según la escena. La quedada de Legoshi y Juno, dos animales de la misma especie, así como todo lo relativo a las relaciones interespecie sirven de crítica a la heteronormatividad. El personaje del abuelo, un dragón de komodo apartado de la sociedad por ser venenoso, así como los problemas que tienen los mestizos hablan acerca del racismo. La violencia de los carnívoros hacia los herbívoros permite reflexionar sobre los roles de género y el papel de hombres y mujeres en la sociedad. Y esto son solo los cimientos de una historia que habla acerca de la madurez, por lo que toca muchos otros temas, aunque no con tanta profundidad.

En este manga, lo que sostiene la trama son los personajes y sus dinámicas. Tanto el arco de Legoshi como el de Rouis han sido espectaculares por la evolución que presentan. La autora retrata muy bien en ambos personajes el paso de la adolescencia a la edad adulta. El hecho de quitarse la venda de los ojos y descubrir cómo es en realidad la sociedad, así como el intercambio de opiniones con gente que piensa diferente a ellos es aquello que les hace madurar.

"Yo... Yo también perdí partes importantes con aquel acto de carnifagia. Ahora tengo antecedentes y tuve que dejar la escuela...  También es verdad que he ido perdiendo posibilidades, oportunidades, partes del cuerpo y del alma... Y aun así, considero que estoy en mi mejor momento... Creo que eso es lo que significa vivir"

Todos los personajes secundarios que aparecen están bien tratados, aunque en ocasiones he sentido que eran excesivos y eso los hacía inmanejables. Es cierto que la autora se esfuerza por recuperar a los personajes de tanto en tanto, pero hay demasiados como para que tengan fuerza. El recurso de los interludios protagonizados, esta vez sí, por personajes secundarios que ya conocemos permite que tengan más profundidad, pero al estar desligados de la trama principal lo sentimos más como un relato breve que como parte de la historia. En especial, he echado en falta a todos estos amigos de Legoshi en la batalla final, pues los únicos que tienen importancia más allá de él son Rouis, el abuelo, el Shishigumi y un par más.

Podría hablar largo y tendido de los protagonistas, pero creo que ya lo he hecho suficiente en anteriores entradas; además, hablar de ellos, el centro de la historia, haría que se perdiera parte de la experiencia. Por eso, dedicaré un pequeño espacio a secundarios que han ido cobrando fuerza y también, por desgracia, perdiéndola. 

La mayor pérdida es sin duda el elenco escolar. El mejor tomo ha sido en el que Legoshi regresa por un tiempo al colegio y se recupera, aunque sea mínimamente, a todos los personajes de los primeros tomos. Una lástima que se quede en eso y que no tengan un papel importante en el final, especialmente Jack, el mejor amigo de Legoshi. En estos tomos se profundiza en su relación y sabemos más de la psicología de Jack. Quien hubiera dicho que una escena de cortar cebolla podría ser tan intensa. Los pelos como escarpias.

También se olvida bastante de la gente del edificio Bestia Agazapada, a excepción de Seven y Sagwan, con quienes hay un poco más de desarrollo. También sigue apareciendo Yahya, el cual, pese a algunas acciones cuestionables, nunca me ha terminado de parecer malvado. Es como un policía de la vieja escuela que ha visto demasiada criminalidad como para andarse con consideraciones y a quien cada vez le cuesta más tener fe en la sociedad. 

El Shishigumi cobra muchísima más importancia y profundidad, de manera que conoceremos bien a todos sus miembros y cómo los lazos de estos con Rouis se afianzan. Quién hubiera dicho que aquellos criminales que secuestraron a Hal y casi la devoran eran en unos leones encantadores y se convertirían en unos de mis personajes favoritos. Muy bien trabajada su relación de amistad y lealtad hacia Rouis, así como la de este con los que en un principio fueron sus captores.

Mención aparte merecen Melon, Hal y Gosha. Con Melon, me ha gustado mucho que la autora hiciera un personaje tan diferente de Ritz. En los anteriores tomos se le perfilaba como alguien inteligente y poco empático, y en estos, profundizamos en su psicología y en su pasado. Es muy interesante su forma de ver el mundo por esa búsqueda del dolor y la muerte solo para sentir algo. También me ha gustado que su pasado justifique en parte cómo es, pero que eso no sea todo y que se muestre que hay gente que nace malvada por naturaleza.

A Gosha lo conocimos bastante bien en la anterior tanda, donde ya vimos el amor que le profesaba a su nieto. Es el ejemplo perfecto de cómo ser un buen padre, pues lo da todo por Legoshi, al mismo tiempo que tampoco lo agobia y le da completa libertad. Aquí al fin conoceremos la historia de amor con su mujer y no me esperaba algo así, pues si ya me pareció dramática la historia de la madre de Legoshi, la de su abuela es sobrecogedora, pese a que se cuenta en un par de páginas. Es increíble cómo, pese a lo mucho que ha sufrido Gosha, siga en pie y con una sonrisa en los labios.

Con la que más voy a extenderme es con Hal. Ojalá hubiera podido hablar de ella como coprotagonista, tal y como se intuía en los primeros tomos, pero por desgracia ha quedado relegada a un papel más secundario. Tiene algunas escenas para ella sola en las que exploramos un poco su personalidad, pero la mayor parte de lo que vemos de ella tiene relación, de una forma u otra, con Legoshi. Seguimos viendo detalles de su relación, y esta avanza, aunque muy despacio.

Es raro en mí, pero me hubiera gustado que se centrara más en el romance. La relación entre ambos es curiosa, no solo por el cambio de roles, donde ella es la activa y él el sumiso, sino también por el respeto que se profesan, por lo que aunque Hal quiere avanzar, acepta que Legoshi necesite ir más despacio. Hay complicidad entre los dos y se llevan bien, pero me gustaría ver de verdad su relación y no solo los primeros tímidos coletazos. Es una relación a la que le falta mucho trabajo, pues les cuesta hablar de sus sentimientos entre ellos y se guardan secretos durante mucho tiempo. No es que tengan una relación tóxica, sino que se nota que aún es incipiente.

El dibujo, como ya he comentado en tomos anteriores, es espectacular. Al principio no estaba convencida, pero ha ido mejorando y ganándome poco a poco. Los diseños de personajes son espectaculares y muy característicos, y me gusta el predominio de las viñetas grandes o de una página. Es fácil de seguir porque tiene fondos y no hay líneas que emborronen el dibujo. Las escenas de batalla, pese a no ser muchos, resultan muy espectaculares, porque la autora sabe dotar al dibujo de fuerza. A eso hay que sumarle, de nuevo, la magnífica construcción del mundo, cosa que se refleja en la gran atención al detalle. 

Tanto las páginas al final del libro como las cubiertas interiores ayudan a esbozar mejor el mundo, ofreciendo datos sobre la sociedad, pero también nos permiten conocer mejor a la autora, su proceso de escritura y las exigencias del mundo editorial en Japón.

El final me ha gustado mucho. Hay muchos detractores que se quejan de que no hay tanta acción al final como esperaban. Eso es que esperaban lo que no es esta novela. Legoshi no sacará fuerzas de flaqueza para dejar K.O. a Melon, porque lo importante es vencerle dialécticamente y demostrarle que no está en lo cierto. Es verdad que al principio el final me pareció algo decepcionante, porque esperaba algún tipo de resolución al conflicto de convivencia entre carnívoros y herbívoros, pero con el tiempo me he dado cuenta de que eso no es posible porque ni los unos ni los otros dejaran de ser nunca quiénes son, pero sí que su relación puede ir mejorando poco a poco.

Al principio pensaba que la batalla final, tres tomos, se alargaba, pues era mucho espacio para lo poco que tenía que contar, pero al final ha resultado ser lo justo y necesario, es más, me he quedado con ganas de más. Para paliar un poco las consecuencias de la abstinencia, leeré tres tomos que publicó la autora recopilando historias ambientadas en este mundo y que fue dibujando poco a poco, aunque no tengo muchas expectativas, porque Legoshi no será el protagonista y las historias cortas suelen saberme a poco.

Ahora así, paso a hablar poco a poco de cada uno de los tomos.

Tomo 17: Hal. No esperaba para nada encontrar un tomo en el que Hal tuviera tanto protagonismo. Por un lado, por fin se relaciona con la trama principal, pero más allá de eso, al fin se profundiza en su psique y en cómo ella ve la relación entre herbívoros y carnívoros, al mismo tiempo de que hay avances en la relación con Legoshi, con quien cada vez hay más intimidad. Eso sí, hay un engaño narrativo que no hacía ninguna falta y que es la única cosa que le resta puntos. Por lo demás, conocemos más al Shishigumi y cómo estrechan lazos con Rouis y también tenemos una persecución al final muy dinámica donde no solo se muestra lo inteligente que es Melon y lo cabezota que es Legoshi, sino que también ambos se relacionan en cierta manera con Hal y eso crea un buen paralelismo que desemboca en el desenlace del tomo.

Tomo 18: El colegio. No sabía lo mucho que echaba de menos las tramas del colegio hasta que vamos a visitarlo. El tomo cuenta con los maravillosos capítulos de Jack y las cebollas y el del huevo impacto. Ambos permiten mostrar la madurez, profundidad y desarrollo de personajes que habían quedado un poco de lado. Por otra parte, está bien que nos expliquen cómo funcionaba la sociedad antes, pero me ha parecido muy superficial. La escuela se convierte en una representación a escala de los conflictos sociales, y los distintos roles, dividiéndose en aquellos que buscan defender a los herbívoros a toda costa y aquellos que se dejan llevar y agradecen el alivio que supone no reprimir tanto sus instintos. Por parte de Rouis, vemos más de la relación tensa con su padre, por una parte, y de la relación tirante con Legoshi, por otra, por su choque ideológico. Nos desvelan el diseño de el resto de grupos que hay en el mercado negro y conocemos a Qüe. Este personaje no me ha convencido por su diseño y en especial por lo de las quimeras, un añadido bastante superfluo (muy drogas) y que no encaja con el tono de la obra.  

Tomo 19: Preludio a la batalla. Está bien el entrenamiento de Legoshi y saber más del pasado de Melon. Muy tensa la escena del Shishigumi donde hacen gala de su lealtad. Lo del padre de Rouis puede que sea repentino, pero la vida es así y se resuelve de forma emotiva y bonita. La competición final no aporta gran cosa, pues ya sabíamos que Legoshi sabía mucho acerca de las relaciones entre carnívoros y herbívoros. Solo está bien por el acto final de Melon, pero ya. 

Tomo 20: Empieza la batalla. La hermandad de Legoshi y Rouis como símbolo de unión entre animales es una de las imágenes más potentes que tiene el manga. La charla con Hal era más que necesaria y da pie al verdadero inicio de la relación, pero debería haber tenido lugar mucho antes, de manera que la obra podría haber tratado la relación como tal. Qüe se perfila como personaje, pero es una lástima que no cobre más importancia al final y que sus actos no tengan consecuencias. La primera batalla es muy espectacular a nivel visual, pero también a nivel de personajes, pues como nos tiene acostumbrados, Legoshi subvierte las expectativas y aboga por el diálogo 

Tomo 21: Desarrollo de la batalla. Este tomo es el apogeo de la batalla. Tiene lugar un segundo enfrentamiento que sorprende, pese a ir sobre aviso: de nuevo, Legoshi se esfuerza al máximo por comprender a su rival, sea quien sea. No es realmente fuerte, por mucho que haya entrenado y se esté esforzando, algo que rompe con el tropo de los mangas de peleas, e incluso le vemos en algunas ocasiones derrotado. Por parte de Melon, vemos como su sed de sangre le ciega cada vez más, hasta tornarse locura; su psicopatía está muy bien llevada. Rouis lleva la voz cantante, y precisamente por eso esperaba más de su discurso. Toda la escena del Shishigumi mostrando su lealtad es de aplaudir muy fuerte; solo quiero lo mejor para ellos. Y hablando de escenas brillantes, el apagón es una escena preciosa para mostrarnos cómo se comportan en realidad los carnívoros de esta ciudad. 

Tomo 22: Fin de la batalla. Dejando de lado la casualidad del inicio, que sirve de desencadenante para la trágica historia de Gosha, todo el tomo está muy bien y la historia tiene el final que se merece. Me han gustado los extremos a los que llega Melon, algo acorde con su personaje. Aunque yo esperara algo más, tras darle un par de vueltas me he dado de que la que ofrece es la única respuesta realista al conflicto. El desenlace de la batalla carece de violencia, pero es que ese es el tono general de la obra. No estamos en un manga donde la gente resuelve las cosas a golpes, sino con palabras. El epílogo, los capítulos finales centrados en el futuro de los personajes, ha estado bien, pero me hubiera gustado que se alargara para estar un poco, porque quiero más de estos personajes. La relación de Legoshi y Hal concluye como era esperable, aunque destaco la lucha de poder que refleja. 

En conclusión, no sé a qué esperáis para leer este manga. Sí, son muchos tomos, pero os aseguro que merecerá la pena. Una historia que habla de la madurez, de integrarse en la sociedad, del respeto, de la necesidad de comprensión, y de lo difíciles que resultan las relaciones humanas, todo mediante una alegoría animal. El dibujo es una preciosidad, trabajado con gran detalle y transmite casi tanta emoción como los diálogos, naturales y bien escritos. Los personajes principales están muy bien desarrollados y tienen profundidad, además de resultar interesantes por el contraste de puntos de vista. Los secundarios están bien caracterizados, pero hay tantos que es inevitable que queden algo relegados. El final está bien llevado, es realista y coherente con los personajes. 

Cosas que he aprendido:

  • La criminalidad se puede reducir, pero nunca desaparecerá.
  • La importancia de los bigotes de los gatos.
  • Las cosas se pueden resolver hablando y comprendiendo al otro.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:






PUNTUACIÓN...4/5! (Tomo XIX)

PUNTUACIÓN...4'5/5! (Tomos XVII, XVIII y XX-XXII)

lunes, 3 de julio de 2023

Viñeta del lector 110#

 

Lo único que le pido a un libro para que me merezca la pena leerlo, es que me aporte algo más allá de entretenimiento. No critico las lecturas que buscan exclusivamente eso, es más, coincido que son necesarias de tanto en tanto, pero la evasión no tiene que estar reñida con la adquisición de conocimientos sobre el mundo o sobre el ser humano.

Estoy de acuerdo en que, aunque no todas las lecturas te marcan, sí que la mayoría dejan su huella en tu personalidad. Estamos hechos de los libros que hemos leído. Puede que alguno me cuente un mismo mensaje que ya he leído otras veces, pero si la forma de contarlo es distinta, el mensaje me llegará de forma distinta. Incluso de los libros malos se puede aprender algo; lo peor es un libro que no te aporta nada y que sabes que olvidarás pronto. Eso para mí es una pérdida de tiempo. Con la de pendientes que tengo y voy y me leo un libro insulso.

El problema son esos libros que no dejan ninguna huella, de los que no puedes extraer nada, a veces porque no lo pretenden, otras porque lo que cuentan y cómo lo cuentan lo he leído ya en otros libros. Crepúsculo o Los juegos del hambre, por mencionar libros que iniciaron modas, supusieron un antes y un después para mí; el primero me hizo ver que no todo lo paranormal daba miedo o asco (de pequeña quedé traumatizada con una película de terror) y el segundo supuso mi iniciación con las distopías y contribuyó a mi espíritu crítico. Si los leyera por primera vez con mi bagaje actual, no me dejarían huella, así que eso es algo que depende mucho de cada persona y sus circunstancias.

En homenaje a este concepto, desde hace un tiempo añado al final de mis reseñas un breve apartado que dedico a mencionar brevemente qué me ha aportado esa lectura. Es verdad que suele costarme, pero siempre intento extraer algo de todas ellas.

¿Estáis de acuerdo con el hecho de que todas las lecturas aporten algo o creéis que eso depende del bagaje lector de cada uno? ¿Cuál fue el último libro que os dejó indiferente? ¿Cuál de vuestras últimas lecturas os ha dejado huella?

miércoles, 21 de junio de 2023

Descanso del personal


¡Hola a todos! Me paso por aquí para informar de que el blog cerrará sus puertas una o dos semanas. He estado leyendo mucho últimamente, porque voy mucho en autobús, pero casi no he tenido tiempo para tocar el ordenador, así que he agotado mi reserva de reseñas. Voy a dedicar las próximas semanas a ponerme al día, por lo que también estaré ausente de las redes. ¡Nos leemos el mes que viene!

martes, 20 de junio de 2023

Saga La primera ley, Libro IV: La mejor venganza, de Joe Abercrombie

ISBN: 978-84-9181-067-4
Formato: Tapa dura
Páginas: 928
Título: La mejor venganza
Autor: Joe Abercrombie
Traductor: Javier Martín Lalanda
Año: 2014 (original, 2006)

Sinopsis:
La guerra puede ser un infierno, pero para Monza Murcatto, la Serpiente de Talins, a sueldo del duque Orso, también es una forma excelente de hacer dinero. Sus victorias la han hecho muy popular ¿quizá demasiado para el gusto de Orso. Traicionada y dada por muerta, la recompensa de Murcatto es un cuerpo desfigurado y una sed de venganza que no se detendrá ante nada.

Opinión:
Impresión: Pesimista

Tras mi lectura de La primera ley, tuve claro que quería seguir leyendo a Abercrombie. Es un autor que sabe escribir, dotar de voz propia a sus personajes y que, sobre todo, tiene cosas que decir. En la línea de las anteriores, esperaba una historia oscura, con muerte y violencia. Pese a ello, no estaba preparada para lo que he encontrado en esta historia. Si la crudeza de este libro es la vara de medir, dudo que nadie le arrebate el título de Lord Grimdark a este autor en mucho tiempo.

"El buen humor que reinaba en la estancia desapareció tan deprisa como la sangre que se pierde por una cuchillada en la garganta"

El libro tiene un primer capítulo de diez, donde se sientan las bases del resto de la novela. Monza Murcatto y su hermano Benna, generales de Orso, se reúnen con este para celebrar su última victoria. Entonces Orso, receloso del éxito de ambos jóvenes, ordena a los otros seis presentes en la reunión que maten a los hermanos. Benna muere, pero Monza sobrevive, pese a quedar tullida de por vida, por lo que, a partir de este punto, recorrerá Styria junto a un grupo variopinto con el objetivo de calmar su sed de venganza. 

"La lealtad en un mercenario es como la armadura en un nadador"

A resueltas de esta premisa, la trama sigue una estructura muy lineal: Monza y su grupo se asientan en una ciudad, idean un plan de ataque, lo llevan a cabo y pasan al siguiente objetivo, metiéndose en una espiral de venganza que les llevará a perder cada vez un poco más de sí mismos. Las tramas de Abercrombie no brillan por su complejidad, sino que son más instrumentales, el detonante que obliga a evolucionar sus personajes, cosa que le permite profundizar en ellos. Eso hace que en los momentos de más acción se pierda el interés, pues las situaciones se resuelven de forma previsible, ya que a partir de determinado momento la obra se siente repetitiva. Eso sí: todo está muy bien hilado, como las muertes con la presentación del personaje en cuestión.

"Rogont la había obligado a vestirse según su propia versión, por otra parte, demasiado ingenua, de lo que debía ser la diosa de la guerra: una desafortunada mezcolanza de acero deslumbrante y encaje de seda que ofrecía la comodidad de una armadura de cuerpo completo y la protección de un camisón"

En cambio, las escenas más pausadas terminan siendo las más interesantes, especialmente si hay interacciones entre los personajes, momento que aprovecha el autor para exponer su mensaje y presentar choques ideológicos. Todos sabemos que la guerra y la venganza están mal. Por eso, lo que hace Abercrombie es ponernos contra las cuerdas y situarnos en los límites. ¿Siempre están mal? ¿Y si solo obedeces órdenes? ¿Y si la guerra es tu forma de ganarte el pan? ¿Y si estás en una situación en la diatriba entre matar o morir? ¿Y si los asesinos de tu hermano nunca serán ajusticiados? ¿Y si fue accidental? ¿Es tan culpable quien no hace nada para evitar un crimen que aquellos que lo cometen? ¿Puedes culpar a alguien por hacer algo si tú en su situación hubieras hecho lo mismo? Todas las reflexiones me han gustado mucho: el autor toma partido sin descuidarse de ofrecer distintas perspectivas sobre la cuestión. 

Lo que me genera sentimientos encontrados es el mensaje con el que te quedas al terminar el libro. Todo el mundo le dice a Monza que la venganza no es la solución, pero al mismo tiempo, todos los que piensan de ese modo mueren. Pese a defender constantemente la idea de que la violencia solo engendra más violencia y que la venganza no te lleva a ninguna parte, por cómo avanza Monza, parece que sirve para tener algo a lo que aferrarse. 

El segundo mensaje es también problemático. Al parecer, para el autor, no hay redención posible: no hay diferencia entre un asesino y un soldado y, si eres esto último, lo serás para toda la vida. Ejemplo de ello es el hecho de que varios personajes que intentan cambiar y deshacerse de sus vicios o ser mejores personas, fracasan estrepitosamente, tanto por falta de voluntad, como porque el mundo les obliga a seguir siendo quienes son. En parte es realista (no todo el mundo tiene la habilidad de cambiar, por mucho que te esfuerces en ello), pero también demasiado fatalista; no hay un mínimo de bondad en toda la novela. Aunque sea un país en guerra y esté ambientado en la Edad Media, no me parece realista que no haya una sola persona buena o que recompense a los protagonistas por una buena acción. Todo hay que decirlo: en gran medida está justificado que nunca les pase nada bueno, porque vienen de donde vienen, por lo que incluso sus actos más positivos no terminan de serlo del todo. Por ejemplo, en un momento deciden no matar a una familia que ha ocupado su casa y les dejan quedarse, pero se aíslan de ellos y actúan de forma sospechosa, así que es lógico que esa familia, asustada, les denuncie. 

Abercrombie es justo el polo opuesto del idealismo de Sanderson. Me parece necesario un autor así, esta lectura más pesimista de nuestra sociedad, porque muchas veces la realidad es así de cruel, incluso con aquellos que tienen las mejores intenciones. Los libros de autoayuda están bien para aquellos que no quieren aceptar la realidad: no siempre que hagas algo bueno, el universo te recompensará. Todos acarreamos nuestros propios demonios y no siempre estamos de buenas. Además, hay gente tan herida que su único alivio es hacer daño. Por otra parte, eso no engloba a la mayor parte de la población, ni mucho menos, ni siquiera en un contexto bélico. Es por eso que el pesimismo de Abercrombie, pese a ser una dosis de realidad necesaria, también es excesivo, y eso puede dejarte con mal sabor de boca.  

A eso hay que sumarle que, pese a lo interesantes que resultan los dos temas centrales de la obra, no aportan nada nuevo si ya has leído la trilogía de La primera ley. Siento que el autor da vueltas sobre lo mismo y temo que sus siguientes libros sigan la misma tónica. Está bien dedicar tu obra a un mensaje; la mayor dificultad suele radicar en lograr versatilidad en la narrativa para no resultar repetitivo. Quizás si las novelas estuvieran ambientadas en otro mundo, podrían dar lugar a tramas más distintas, pero al ser un mundo medieval tan similar al nuestro, resulta difícil hacer algo nuevo.

La novela transcurre poco después de lo sucedido en La primera ley, pero no afecta mucho, pues se ambienta en un reino distinto que hasta ahora solo se había mencionado superficialmente. Sí que es necesario haber leído los anteriores, más que nada porque se menciona cómo terminan algunos de los protagonistas de la trilogía principal, aunque no cómo han llegado hasta allí, y de todos modos, eso no resulta relevante para la trama del libro. También se recuperan algunos secundarios, como Vitari o Nicomo Cosca, pero tampoco es esencial saber cómo han llegado donde están ahora. Como en las otras novelas, en esta hay algo de magia, pero es casi nula. Es más, si el personaje con poderes no existiera, tampoco cambiaría gran cosa.

Lo mejor del mundo de Abercrombie, como ya había vislumbrado en sus otras novelas, es el realismo que exudan sus páginas. Describe muy bien los pesares y la crueldad de la guerra, además de presentar las batallas desnudas de toda epicidad, mostrándolas tal y como son: una carnicería que no tiene motivo de ser. Es más, la mejor parte es ver a los protagonistas luchando de forma patética, sin ningún tipo de destreza o estrategia, porque la guerra no es un espectáculo circense. Confieso que algunas peleas se me han hecho algo largas, y otras me han desconcertado por la ausencia de descripciones del entorno. Con frecuencia, el autor deja de lado los interiores y hace que cueste situar cada cosa en su sitio. 

Lo que sí describe muy bien es la bestialidad humana. La novela está plagada de sangre y víscera, así como escenas de violencia muy gráfica, pero afortunadamente, ninguna violación, algo que aplaudo, porque en muchas novelas se usa como recurso para empatizar con el lector. Además, el autor no duda en herir de gravedad a sus personajes de forma permanente. Nada de esas tonterías de un par de semanas de reposo y como nuevo: la guerra deja secuelas físicas, y eso es algo que muchos autores no tienen en cuenta (porque ¿quién se iba a enamorar de un soldado manco y con una cicatriz que le desfigura la cara?). Murcatto, por ejemplo, tiene cicatrices por todo su cuerpo, renquea y su mano derecha ha quedado prácticamente inservible. Morveer no es tampoco un bellezón (en mi mente, tenía el aspecto de Vizzini en La princesa prometida), Amistoso es una mole que solo sabe usar los puños y Escalofríos es un guerrero nórdico, todo músculo, pelo y cicatrices. Ningún personaje es físicamente agradable a la vista y al final de la novela, los que siguen con vida, terminan con peor aspecto que como empezaron. Quizás el más guapo sea Nicomo Cosca (al que imagino como Íñigo Montoya de La princesa prometida), porque parece el tipo de persona que no hace ni el huevo y que se escaquea de las peleas más peligrosas.

En general, todos los miembros del grupo son peculiares. Todos conocemos el tropo de "el grupo" en las novelas de fantasía. No solo suele haber los mismos tipos (el ligón gracioso con buen corazón, la chica guerrera inexperta, el mago sabio, el guerrero valiente, el novato inteligente, el cobarde que se vuelve fuerte,...) sino que siempre hay las mismas dinámicas entre ellos (dos que se no se soportan, pero al final se vuelven inseparable, o dos [chico y chica, por supuesto] que se enamoran), de manera que aunque son muy distintos y no se llevan bien al principio, al final reconocen el valor del resto y forjan una férrea amistad. Bien, pues olvidadlo, porque no encontraréis nada de eso aquí.

Para empezar, todos los miembros del grupo son unos criminales. Algo en su pasado hizo que se rompieran, y que a partir de ese momento cayeran en una espiral de violencia. Son hijos de la guerra, del tiempo que les ha tocado vivir y no son más que el resultado de sus circunstancias. Son un puñado de personas agresivas y egoístas. que solo piensan en sí mismas y su propio beneficio, sin importarles el daño ocasionado a los demás. Desconfiados, avariciosos y vengativos, lidian con su dolor mediante la violencia. Todos han matado a alguien, no les tiembla la mano y no hay crimen que no hayan cometido.

Por supuesto, lo que los diferencia son los matices. Algunos, tratan de cambiar y ser mejores personas, como es el caso de Escalofríos; otros, se arrepienten de sus actos, pero siguen adelante porque no ven otra salida, como es el caso de Murcatto; y otros, simplemente, se dejan llevar por su naturaleza malvada, como en el caso de Morveer. 

Escalofríos ya aparecía en la anterior trilogía, donde tomaba la determinación de ser mejor persona, y aquí vamos a ver como lo intenta, pese a que se dé de bruces con la realidad: tu contexto te condiciona, por lo que si vienes de un entorno violento, parte de esa violencia se quedará para siempre en tu forma de ser. Un soldado no puede olvidar las antiguas costumbres y ser campesino por lo que, pese a pretender ser ser mejor persona, se une a un grupo de asesinos. Me ha gustado su relación con Murcatto, tanto a nivel dialéctico como sexual, que no romántico, pues ejemplifican muy bien sus distintas perspectivas de la vida. La evolución de este personaje es completamente lógica, aunque es una lástima que en el último tercio llegue a un punto de no retorno y se dejen de lado sus conversaciones con Murcatto.

Este último es sin duda el personaje estrella de la obra. Murcatto nunca ha sido inocente. Ya antes de empezar la novela era conocida como la carnicera de Caprile, y os puedo asegurar que el sobrenombre no hace referencia al oficio familiar. Para lidiar con el dolor por la muerte de su hermano (y amante, según las malas lenguas, pero no se llega a confirmar nada) se vuelca en una venganza sin sentido que solo conlleva más muertes. Lucha por una causa justa, pero los métodos no son los correctos y termina convirtiéndose exactamente en aquello que juró destruir. Si fuera la protagonista de una novela juvenil, lucharía por esa causa justa y solo mataría a aquellos de los que quiere vengarse, gente muy mala que no tiene ningún tipo de redención. Incluso llegaría un punto en el que ella se daría cuenta de lo horribles que son sus actos y se redimiría. Pero entonces no sería una novela de Abercrombie.


Ciega por la rabia, con ingenio, poco a poco va consiguiendo venganza, pero sin importarle a cuántos inocentes más se va a llevar por delante. Son maravillosas las escenas en las que "los malos" le dicen a la cara que ella es tan terrible como ellos. Y es que nuestro grupo no es de antihéroes, sino de villanos. Todos son mala gente. Ninguno te gusta, pero puedes empatizar con ellos y entender por qué hacen lo que hacen.

Al inicio de cada una de las partes (hay unas siete) iremos encontrando breves flashbacks, a penas un par de páginas, sobre el pasado de Murcatto, cosa que ayuda a conocer mejor al personaje sin interrumpir demasiado la narración. De estas historias me hubiera gustado conocer mejor a Benna, el cuál, por desgracia, no consigue convertirse en un personaje ausente, ya que ni Murcatto ni nadie habla demasiado de él. Se me ha quedado desdibujado y, teniendo en cuenta que su muerte es el motor de la trama, debería importar más.

En esta novela, Abercrombie realiza un estudio de personajes excelente, aunque es cierto que este se centra especialmente en Murcatto y Escalofríos, por lo que el resto de secundarios, pese a estar caracterizados, son bastante unidimensionales: Morveer tiene un trauma con el maldito orfanato en el que se crio, a Day le gusta comer en cualquier situación, Amistoso, con el que sumamos tres, está obsesionado con los números,... Es una lástima, porque estoy segura de que todos daban más de sí.

La única excepción es Nicomo, el personaje más interesante de la novela. No tiene tanta profundidad como los protagonistas ni está más trabajado, pero sí que llama la atención por ser tan distinto al resto. Es también un criminal, por supuesto, así como una persona egoísta y que arrastra graves problemas con la bebida, ansiando siempre un trago, un trago un trago. Pese a ello es un vividor capaz de sonreírle a la vida, incluso en las peores circunstancias. Siempre con una burla en los labios, es algo más que el gracioso del grupo, ya que es el único que, aunque tiene sus propios demonios, los abraza, y no por ello tiene una perspectiva fúnebre de la vida.

El último personaje que me gustaría mencionar es Shenk, una incorporación de última hora: no aparece hasta mitad de novela. Al igual que el resto, su caracterización es interesante, en su caso domina cierta magia, pero pierde importancia y cada vez sus capítulos se espacian más. Al final resulta que su papel se limita a ser el de sembrar semillas acerca de los grandes poderes que gobiernan en las sombras, por lo que solo revela información a medias y crea misterios.

Pese a los problemas que he tenido con algunos personajes, tanto principales como secundarios se quedan contigo. No solo el autor logra caracterizarlos bien, sino que esas características se filtran en el narrador en tercera persona omnisciente mediante el discurso indirecto libre. El autor sabe crear personajes con voz propia, de manera que sabes quién es el punto de vista en todo momento. Eso lo logra mediante el uso de dejes, como el de Murcatto de hacer citas militares, la obsesión de Nicomo por la bebida, la cursiva para las palabras que remarca Morveer o las referencias numéricas constantes de Amistoso. A eso hay que sumarle que los personajes recuerdan frases que les han marcado y han dicho otros a lo largo de la novela., cosa que los hace más presentes.

La narración es muy buena. Al igual que en la anterior trilogía, en algunos capítulos el autor enlaza escenas que suceden en puntos muy distintos mediante frases. Casos como el de que un personaje vea acercarse con miedo la horda de enemigos y piense que le espera un día difícil, y al cortar y empezar una nueva escena, el protagonista de esta que está yendo a por los enemigos a caballo, piensa que a los enemigos les espera un día difícil. 

Por otra parte, el autor domina el lenguaje, tanto a la hora de escribir diálogos, muy realistas todos, como para describir escenas grotescas, como para crear fluidez y ritmo. El problema es que todo esto se ha visto empañado por la traducción. No se suele hablar de la traducción si no es mala, y este es el caso. Desde el principio noté que había cosas que no encajaban, palabras que no son usuales (guasear, orbe, tensionar), construcciones extrañas, problemas de referente y falta de fluidez. Lo achaqué al estilo del autor, pero con G comparamos con la versión original y la diferencia era abismal. No solo todo sonaba mejor, sino que el traductor había hecho un desastre: o se inventaba cosas, o traducía literalmente o usaba palabras que tenían matices distintos. Traducir parade por parada en lugar de desfile fue, para mí, la gota que colmó el vaso. A nivel narrativo, más que a Abercrombie, sentía como si estuviera leyendo a un autor novel: no lo hace del todo mal, pero le falta leer y escribir más. Y ese es el problema que ha tenido el traductor, que se le notaba que le faltaba experiencia. 

El final del libro es lo que más miedo me daba. En él, tal y como sospechaba, el autor no ha variado un ápice su mensaje. Esperaba que en el último momento diera un vuelco y ofreciera cierta esperanza de redención hacia los personajes, pero es un final muy derrotista, así como acelerado. Todo lo relacionado con el duque Orso esperaba que se alargara un poco más; en su lugar, su final es bastante anticlimática, pero realista.

No estoy segura de hasta qué punto recomendar esta lectura. Si te gusta el autor, adelante, no te defraudará, ya que sigue la estela de libros anteriores. Si eres nuevo, pese a que este es autoconclusivo, te recomendaría empezar con su trilogía que es algo (tampoco mucho) más suave. Estamos ante un libro duro que muestra la peor cara de la sociedad mediante unos personajes muy bien perfilados y caracterizados que tienen más de villanos que de antihéroes. El estudio de personajes es magnífico, así como la reflexión sobre la venganza y sobre cómo la violencia solo engendra más violencia. La obra retrata muy bien la realidad de la guerra, no solo por las gráficas descripciones, completamente ausentes de epicidad, sino también por la mella psicológica que deja en quienes participan en ellas. Eso sí, la perspectiva del mundo es demasiado derrotista y pesimista. Ha faltado un poso de esperanza. El autor domina muy bien la narración y el discurso indirecto libre, otorgando a cada personaje una voz propia, aunque eso queda deslucido por la traducción, de las peores con las que me he encontrado.

Cosas que he aprendido:

  • La venganza solo engendra más venganza. No merece la pena, aunque sea tu única forma de lidiar con el dolor.
  • Los villanos no existen, todos tenemos nuestros motivos y procedemos de un contexto.
  • Un soldado nunca dejará de ser un soldado.
  • Si te metes en una guerra, nunca volverás a ser el mismo.
  • Day y el veneno mortal
  • Cómo enlazar escenas

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:


PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...