viernes, 24 de mayo de 2024

Frases memorables: Matar un ruiseñor

 «Quería que vieses lo que es el auténtico coraje, en vez de hacerte la idea de que la valentía la encarna un hombre con un arma en la mano. Uno es valiente cuando, sabiendo que ha perdido ya antes de empezar, empieza a pesar de todo y sigue hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence»

Me habían dicho que esta novela trataba sobre el racismo en EEUU y que se centraba en un juicio polémico. Para mi sorpresa, me encontré con una novela de crecimiento protagonizada por un par de jóvenes hermanos que empiezan a madurar y a convertirse en adultos. Por supuesto, el tema racial permea toda la novela, ambientada en un pueblo de Alabama en los años 30, ya que veremos la ideología de la época, los prejuicios, la jerarquía entre razas y el sistema de castas, pero el juicio no está en primer plano. Atticus Finch, el padre de ambos hermanos, es el abogado defensor en ese juicio, pero la obra no se centra en él, sino que queda relegado al papel de mentor y ejemplo. Aunque se suele considerar una lectura juvenil, creo que es adecuada para cualquier edad. La novela no fue lo que esperaba, pero me gustó mucho. Si os interesa leer la reseña, podéis encontrarla aquí.

La cita que os comparto hoy es una de las enseñanzas que transmite Atticus Finch a sus hijos. En la novela, el personaje se refiere a la valentía de defender en un juicio a un hombre, quien, solo por el color de su piel, ya ha sido declarado culpable por todo el pueblo. No solo puedes ser valiente si defiendes tus ideales, pese a tenerlo todo en contra, porque hay otras situaciones que también requieren valentía, pero hay que ser muy valiente para enfrentarse a un imposible, intentar algo pese a saber que tienes la batalla perdida desde el principio.

Creo que una tiene que ser fiel a sus principios y defenderlos a toda costa, por eso me gusta esta cita. Respeto mucho a las personas que, ante una infracción de sus derechos, pese a saber de antemano que nadie les hará caso, presentan una queja: aquellos que reclaman cada vez que el transporte público falla, los que se quejan de las traducciones y correcciones poco cuidadas en los libros, los que avisan de la toxicidad de libros que o no conoce nadie o todo el mundo tiene en un altar, los que denuncian el uso de las IA en las portadas y los bajos sueldos de los profesionales del sector editorial, etc.

Es una lucha entre David y Goliat que rara vez llega a alguna parte, pero si no defendemos aquello en  lo que creemos, ¿qué nos queda? Si nos resignamos, todo seguirá siempre igual. Los grandes cambios han surgido gracias a que algunas personas alzaron la voz. Lo más seguro es que sea un acto vano, que tu voz se pierda en el mar de opiniones que es Internet, pero puede que animes a otros a seguir tu ejemplo y que, entre todos, algún día logréis algo.

Por supuesto, la insistencia es un arma de doble filo. Si le cuestionas a otra persona su actitud constantemente, por mucho que ofrezcas argumentos o uses un tono amable, lo más probable es que esa persona se cierre en banda y no solo haga oídos sordos a tus comentarios, sino que empiece a cogerte tirria. En estos casos creo que es mejor intentar otro enfoque o estrategia, aceptar a la otra persona tal y como es o dejar de codearte con ella. 

Insistir desgasta mucho emocionalmente, por lo que, aunque debes defender tus ideales, creo que el límite está en cuando esa lucha afecta a tu salud mental y física. Por ejemplo, si llega un punto en el que ya no puedes disfrutar de ningún libro porque vas a la caza de errores ortográficos, es el momento de dejar de hacerlo.

Durante años, le he estado haciendo ver a una amiga que todas sus relaciones eran tóxicas y, aunque al romper me daba la razón, no aprendía. Me sentía muy culpable por no ser capaz de ayudarla, hasta que decidí rendirme y aceptarla tal y como es. Es su vida, si no quiere cambiar no le puedo hacer nada, pero me quedaré a su lado sabiendo que he hecho todo lo que estaba en mi mano. Con mi madre pasa algo similar. Siempre hemos tenido disputas porque trataba de hacerle ver que compra muchas cosas inútiles, que le importa demasiado la opinión de los demás o que el chantaje emocional no está bien. Esa lucha constante no solo me frustraba, sino que me afectaba emocionalmente. Al final decidí cesar en mi empeño, pero como me costaba convivir mordiéndome la lengua, me mudé y al reducir el tiempo que paso con ella, dejaron de surgir conflictos.

Y eso es todo por hoy. ¿Que tan valientes sois vosotros? ¿Por qué lucháis a sabiendas de que es un caso perdido? ¿Alguna vez os habéis cansado de insistir en algo que os afecta personalmente? ¿Qué hubierais hecho vosotros en mi situación? ¿Creéis que merece la pena intentar algo aunque sea un imposible?

martes, 21 de mayo de 2024

El cuaderno de Rutka, de Rutka Laskier

Nº de páginas: 150
Editorial: SUMA
Idioma: Castellano
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788483650400
Año de edición: 2008
Traductor: Joanna Bardzinska y José Miguel Pallarés

Sinopsis:
Bajo la ocupación alemana, una niña polaca se aferró a su diario y a la esperanza de que un día la guerra terminase. Hoy, sesenta años después, sólo los quedan sus palabras. Sencillas palabras sobre el descubrimiento del amor y el deseo, pero también palabras terribles de dolor y miedo ante la negra sombra que se estrecha sobre ella.

Opinión:

Me gusta mucho leer acerca de la Segunda Guerra Mundial, pero de un tiempo a esta parte me he cansado de las obras que recrean la época, porque tienden a retratar más lo extraordinario que lo cotidiano. Es por eso que he pasado a interesarme por los relatos reales, narrados por sus protagonistas o basados en sus testimonios. 

No todo el mundo puede ser escritor, y eso lo demuestran muy bien estas obras: que hayas experimentado algo no significa que seas capaz de expresarlo. Esa es la principal traba de estas obras: son textos sinceros, pero de poca calidad literaria. Es lo que sentí al leer Diario, de Ana Frank, o Diari de Praga (1941-1942), de Petr Ginz, porque retratan a la perfección cómo la guerra puede convertirse en parte del día a día, pero son textos a los que les falta revisión y madurez. 

Tenía la esperanza de que el caso de Rutka fuera distinto, pero no ha sido así. Al igual que en los casos ya mencionados, este libro recoge el diario de Rutka, una muchacha judía de 14 años que vivió en el gueto de Bedzin. Escribió de forma esporádica durante los primeros meses de 1943 y antes de ser deportada, lo ocultó en la escalera de su casa. Una amiga recuperó el diario y lo guardó durante más de 60, hasta que finalmente decidió darlo a conocer.

La editorial ha hecho lo que ha podido con el material que tenía. El cuaderno de Rutka original no era muy largo: en formato bolsillo y con la letra grande, el texto no ocupa más de 60 páginas. Para hacer bulto, incluso se han añadido algunos textos de Rutka completamente desconectados de la cronología que establece ella y de origen incierto. Son solo un par de páginas, pero resultan confusas y no sentí que aportaran nada. 

Como el texto original no tenía la extensión suficiente como para justificar un libro, la editorial decidió complementarlo con fotografías de la familia de Rutka y varios textos adicionales: una introducción del editor, un análisis del texto de Juan María Alponte, otro de Arnoldo Kraus, un ensayo historiográfico del papel de los judíos en la historia polaca, de Marek Halter, y el relato de Zahava Laskier, hermanastra de Rutka, que nos cuenta qué fue del padre de Rutka. Todo esto encuadernado en una edición tapa dura muy cuidada y con papel de calidad.

En general, todo este material adicional es superfluo. Tanto la introducción del editor, que es muy corta, como las fotografías (se agradecen, porque permiten que pongamos rostro a los nombres que se mencionan), como el texto de Zahava sí que me parece que enriquecen la obra, porque aportan contexto y perspectiva, pero los dos análisis literarios son repetitivos y ensalzan como si fuera una obra de arte algo que no es más que el diario de una adolescente. En cuanto al texto de Marek Halter, ofrece un vistazo general al papel de los judíos en Polonia, pero está completamente desligado de la historia de Rutka y es muy monótono.

La mejor parte es, sin lugar a dudas, el cuaderno de Rutka como tal. Algo que siempre me sorprende de estos relatos es que son diarios que podría escribir un adolescente de nuestra época. Rutka no se preocupa por construir textos coherentes, cuidar la prosa ni la sintaxis. No le preocupa ser redundante o no ofrecer contexto. El diario es un espacio personal (aunque en varios momentos menciona la posibilidad de darlo a conocer después de la guerra, por lo que considero que no es fisgar en su intimidad) donde habla de sus preocupaciones, que son las propias de una chica de su edad: los lazos con sus amistades, el descontento que siente hacia sus padres, el descubrimiento del amor romántico y su interés cambiante por los chicos. Parece que nos separa un abismo, pero no somos tan distintos a nuestros antepasados.

No busquéis reflexiones profundas ni un relato desgarrador, porque Rutka se limita a contarnos cuáles son sus planes con sus amigos y cómo van cambiando los vínculos entre ellos, sin referirse a la situación sociopolítica. Todo esto se enmarca en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, mientras Rutka permanecía encerrada en el gueto, pero nos habla muy poco de actos de guerra y cuando lo hace, lo menciona con absoluta indiferencia. Uno de los momentos más impactantes (¡SPOILER de un libro que no creo que leáis!) es cuando menciona que vio cómo un soldado mataba a un bebé golpeándolo contra una pared y un par de líneas después nos habla del chico que le hace tilín pero no. Puede que estos testimonios no tengan valor literario, pero muestran cómo el ser humano es capaz de insensibilizarse ante la violencia y mostrarse indiferente al horror. A todo se acostumbra uno si quiere seguir viviendo sin perder la cabeza. 

La estructura narrativa es caótica. Sigue un hilo cronológico, pese a que no escribe con asiduidad, pero no nos relata su día a día de forma ordenada y clara, sino solo aquello que le resulta más relevante de la relación con sus amigos. No nos habla de su trabajo, ni de sus padres, ni de sus sentimientos respecto a la guerra, cosa que me hubiera parecido enriquecedora. Nos habla mucho del aburrimiento que siente, algo lógico, pero que las novelas de ficción (dónde todos son nervios y ansiedad) suelen obviar con frecuencia. En la guerra, hay situaciones tensas que se alargan durante meses, pero el cuerpo no puede permanecer alerta durante tanto tiempo, así que el aburrimiento ante la espera es inevitable.

La mayor parte del tiempo, Rutka nos habla de sus amigos y amores, pero como no nos ofrece contexto, no son más que nombres. Esto habitual en los diarios, puesto que en un principio la intención es dialogar con uno mismo, no con otros. Es por eso que el lenguaje no está tampoco muy cuidado y hay problemas sintácticos, un exceso de coordinadas y subordinadas y algunas repeticiones

No sé polonés, por lo que aunque se incluyen escaneadas algunas páginas del texto original, no soy capaz de discernir la fidelidad de la traducción. Eso sí, me ha parecido muy sincero que en las notas al pie se nos avisara si alguna palabra era indescifrable. Estas notas al pie, aunque escasas, no se limitan a comentarios lingüísticos, sino que también nos informan sobre el contexto o las personas mencionadas si esta información ha llegado hasta nuestros días.

Me parece muy difícil valorar y puntuar un libro como este porque no es para todo el mundo. No veo que tenga el más mínimo interés para una persona de a pie, pero sí lo tiene para alguien que, como yo, busca testimonios reales de la Segunda Guerra Mundial. La edición está cuidada, pero los textos complementarios sobran y no son especialmente interesantes. La parte más interesante es el texto original de Rutka, pero es de corta extensión. Sus palabras permiten asomarnos a la vida de una adolescente de los años cuarenta que vivió en el gueto de Bedzin, y nos daremos cuenta de que en la guerra no todo es drama y horror, sino que también hay paréntesis de incertidumbre donde te embarga el aburrimiento. Rutka no nos habla de la guerra, que es su pan de cada día, sino de sus preocupaciones inmediatas, sus amigos y amores, como lo haría cualquier adolescente. Puede que el libro no me haya gustado mucho porque tiene poca chicha y refleja el diario de una adolescente como cualquier otro, pero creo que estos testimonios son necesarios para mostrarnos la parte más mundana de la guerra, la capacidad del ser humano para insensibilizarse para seguir viviendo y cómo los jóvenes se comportan como jóvenes sin importar la época. 

Cosas que he aprendido:

  • Los jóvenes no dejan de ser jóvenes sin importar la época o el contexto.

Y para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...1'5/5!

Primeras Líneas...

sábado, 18 de mayo de 2024

Libros abandonados 2024 (enero-abril)

¡Hola a todos!

El año pasado decidí iniciar esta sección cuatrimestral en la que os hablo brevemente de los libros que he dejado a medias y por qué no he seguido leyendo. Que no haya terminado un libro, no implica que no pueda compartir mi opinión sobre él. Es cierto que no puedo hacer una reseña en condiciones, claro, pero considero que es útil hablar de los motivos por los que una abandona una obra. Gracias a mis palabras, quizás alguien que se ha forzado a terminar el libro se sienta identificado o puede que mis advertencias sirvan para que un lector con unos gustos similares a los míos lo descarte.

La lista de libros abandonados es larga (nada más y nada menos que siete en cuatro meses), porque en esta ocasión he tanteado lecturas que no me inspiraban confianza. A veces, una lee una reseña tan positiva que se apunta el libro sin pensar; otras, la obra genera tanto hype que parece que el entorno te obliga a leerla. Pese a mis recelos, realmente tenía la esperanza de que estos libros me gustaran. No ha sido así y me consuela pensar que, como mínimo, no los he comprado.

No soy muy aficionada a los audiolibros, pero van bien para cuando haces tareas mecánicas que no requieren demasiada atención. No quería escuchar un libro que me encandilara, porque en esos casos prefiero tenerlo en físico, ponerle post-its y concentrarme. Por eso, decidí escuchar libros que dudaba de si comprar o no. No todas las experiencias han sido negativas (escuché un par de páginas de Los girasoles ciegos y me gustó tanto que decidí retomarlo en un futuro en papel), pero sí la mayoría de ellas.

Cita con la muerte, de Agatha Christie

De esta autora, me gustaron mucho Asesinato en el Orient ExpressDiez negritos y Muerte en el Nilo, pero las siguientes novelas que leí (El asesinato de Roger Ackyord y Cartas sobre la mesa) me parecieron mediocres. Quise darle una nueva oportunidad a su obra y me decanté por este porque estaba disponible en la eBiblio. Cuando le comenté a G que lo había empezado, me mostró que lo tenía entre sus estanterías, bastante a la vista. En todo caso, después de exponerle por qué lo dejé, también decidió descartarlo.

La mayoría de novelas de Agatha Christie siguen un mismo guion, pero también innova en cada obra, aunque sea mínimamente. O al menos eso es con lo que me he encontrado. En esta novela sabemos desde el principio que la señora Boyton va a morir (tiene todas las papeletas) y todos los miembros de su familia (que viven amargados por su tiránico control) son sospechosos de asesinarla de en cualquier momento. En lugar de una novela de misterio, me encontré con un extenso estudio de personajes. Leí unas 80 páginas muy aburridas en que nos retrataba con mucha profundidad a todos los miembros de la familia y cómo estaban sometidos a la señora Boyton. Este análisis lo llevaban a cabo dos secundarios que importan mínimamente y Poirot solo había aparecido de refilón.

No digo que no pueda estar bien y comprendo que a los fans de la autora les pueda gustar, pero no era para mí. El ritmo es muy lento y los personajes no tienen interés. Como sé que esta autora suele hacer finales muy inesperados, decidí destriparme el final: quizás solo por eso merecía la pena. Y sí, la identidad del asesino sorprende, pero al mismo tiempo me pareció que convertía el estudio familiar en algo vano y superfluo.

Cuando era divertido, de Eloy Moreno

Al igual que con Agatha Christie, mi entusiasmo con este autor está en caída libre. Me gustaron mucho Lo que encontré bajo el sofá y El regalo, pero Invisible (que leí por la admiración que había despertado), en cambio, me pareció que estaba simplemente bien. El argumento o el tono (algunas son juveniles) de sus más recientes publicaciones no me llamaban demasiado la atención, pero decidí darle una oportunidad para ver qué me estaba perdiendo. Creía que Invisible me había decepcionado porque estaba enfocado a un público más juvenil, así que esperaba que esta, de corte más adulto, iba a reconciliarme con el autor.

Por desgracia, me he encontrado con una versión edulcorada de los libros que tanto me habían gustado. Quizás me equivoque, porque hace mucho que los leí (algún día haré relectura), pero lo que me ha echado hacia atrás de este libro es su artificiosidad. Mientras que las otras obras parecían un diálogo directo con el lector (dónde el autor te abría los ojos a cuestiones sociales que le preocupaban), aquí lo he sentido más como un monólogo en el que el autor fuerza la simpatía del lector al hacer críticas poco controvertidas. 

La prosa del autor siempre ha tendido a la poeticidad, pero aquí lo lleva al extremo de la redundancia y abundan las palabras vacías. Por otra parte, abusa de las oraciones cortas para transmitir fuerza artificialmente. Así hace que todo sea intenso, incluso situaciones que no lo son (en un momento el personaje pierde el móvil, que encuentra poco después en la cocina, y casi le da un ataque de pánico). A eso hay que sumarle que el autor pretende hacer un experimento literario y evita por todos los medios clasificar a sus personajes en un género u otro, esquivando pronombres y usando circunloquios. Eso, en lugar de hacerme empatizar más con los personajes, consiguió todo lo contrario. Puedes hacer algo así un relato corto, pero no en un libro y menos en castellano, una lengua en la que hay marcas de género por todas partes. Eso hizo que la narración me pareciera artificial y forzada, como si el autor hiciera malabares.

No sé cuánto leí, quizás unas treinta páginas, pero lo que me contaba no me estaba interesando. Y eso que tenía muchas expectativas: la novela empieza con afirmaciones como "esta no es una historia para todo el mundo" y la mayoría de reseñas dicen que les ha calado hondo y les ha roto el corazón. La obra nos pone en la piel de una pareja sin chispa, cuya relación se ha desgastado con el paso del tiempo, en contraste con la pasión que sentían al principio. Es algo que suele ocurrir, pero el personaje lo siente todo con tanta intensidad que parece el drama del siglo. Quizás esté equivocada y haya algo muy profundo e intenso detrás de eso, pero no me merecía la pena seguir leyendo.

Las noches de la peste, de Orhan Pamuk

A veces, no saber nada del autor puede jugarte una mala pasada. Por eso me creí a pies juntillas la introducción de la autora, una historiadora que cuenta que el germen de la novela es el prólogo a una edición anotada de unas cartas de la época. En mi ignorancia, no sabía ni que el autor era un hombre.

Tampoco sabía nada de la historia porque es de esos libros que, ya sabéis, apuntamos por algún motivo a nuestra lista de pendientes y luego no recordamos por qué. Así que yo iba mentalizada para escuchar un drama sobre la peste negra en la Europa del siglo XV y me encuentro con una obra sobre la peste bubónica en Turquía a principios del siglo XX.

Pero ese no fue el motivo por el que abandoné esta lectura. No he leído mucho sobre la cultura turca y el tema central seguía siendo la peste (que era lo que a mí me interesaba), así que una vez mentalizada, retomé la lectura. Me resultó casi imposible sumergirme en la historia. Era incapaz de imaginarme que todo sucedía en el siglo XX debido a las costumbres tan medievalistas de la sociedad y a la ausencia de tecnología, y no entendía nada relacionado con el plano político. Por lo que he leído, es una novela que incide mucho en las figuras históricas, los aspectos sociopolíticos y el retrato de época, en lugar de hilar una trama, tener unos protagonistas claros y tratar las consecuencias psicológicas de la peste. Me pareció terriblemente soporífera.

A eso hay que sumarle que la narración me resultaba cargante porque constantemente se hablaba de los personajes por su nombre y apellidos. Soy lectora de fantasía y estoy acostumbrada a los nombres exóticos, pero lo habitual suele ser utilizar abreviaturas y pronombres. En general, estoy bastante de acuerdo con esta opinión que he visto en Goodreads de alguien que terminó de leer el libro.

Patria, de Fernando Aramburu

No solo tengo un amigo al que le ha encantado, sino que cuando se publicó, este libro causó sensación. El tema de ETA me interesa, pero la trama no me llamaba especialmente la atención. Decidí darle una oportunidad y, efectivamente, no ha sido para mí.

Está bien escrito y la confrontación que se presenta es interesante (el reencuentro de dos amigas que dejaron de serlo cuando el hijo de una, que pertenecía a ETA, mató al marido de la otra), pero me aburrí. El problema para mí fue que, más allá de estos personajes y algunos secundarios, la trama parecía nula. Ambas familias están muy bien caracterizadas, pero a mí me aburre una novela tan centrada en los personajes y con tantas páginas. Eso sí, sobre este tema me gusto mucho la película Maixabel.

Una corte de rosas y espinas, de Sarah J. Maas

Junto a Jennifer Armentrout, esta autora ha relevado a Cassandra Clare en popularidad y ha consolidado el género del romantasy. Leí Trono de cristal  hace tiempo, cuando la autora a penas era conocida y me gustó mucho. Quise retomar la saga el año pasado y releerlo, pero lo abandoné, porque el tono me pareció demasiado juvenil. Tengo entendido que sus novelas actuales inciden mucho en el erotismo, por lo que preferí darle una segunda oportunidad con esta saga, más casta (o al menos los primeros libros). Además, el mundo de las hadas me parece poco explorado en fantasía y hacía tiempo que no leía sobre el tema.

La decepción ha sido mayúscula. Mi interés por la historia era mínimo porque el argumento prometía ser predecible y los tópicos me hacían bostezar (la chica pobre que de pronto se ve rodeada de riquezas, la chica guerrera que tiene que aprender a comportarse como una dama, dos personajes de razas enfrentadas que se dan cuenta de que su odio se basa en prejuicios...). Comparto bastante esta opinión

Por otra parte, la protagonista no me caía bien porque sus dos únicas líneas de pensamiento eran su odio por los fae y la preocupación por su familia. Lo primero no tiene fundamento y lo segundo es egocentrismo. Más allá de la educación recibida, la protagonista no tiene ningún motivo para odiar a los fae, especialmente porque estos no hacen más que demostrar bondad, pese a que ella ha matado a un amigo suyo y no se arrepiente de ello en ningún momento. El recelo inicial es lógico, pero su odio se sustenta en el vacío. En cuanto a su familia, son unos parásitos que la desprecian, pese a que subsisten gracias a ella. Entiendo el apego que les tiene la protagonista y más porque prometió a su madre cuidarles (supongo que se explicará por qué haces prometer eso a la hija menor), pero son unos malcriados. No he dudado ni por un momento que tras la marcha de la protagonista recapacitarían y empezarían a sacarse las castañas del fuego; la protagonista cree que se quedarán mirando una pared y morirán de hambre. 

Cuéntamelo otra vez. Compendio de cuentos recontados, de VVAA

Me gusta mucho Ferran Varela, pero G es incluso más fan que yo. Tanto, que compró este libro de segunda mano solo porque en él aparecía un relato del autor. Lo gracioso es que unos días después de recibir el libro, Varela se ofreció desinteresadamente a pasarle la audiograbación del relato.

El caso es que a mí me gustan los retellings y G me convenció para que leyera yo primero la antología. Leí con atención los dos primeros relatos, los siguientes los hojeé, disfruté con el de Varela y finalmente decidí abandonar el libro sin ni siquiera darle un vistazo a los relatos que faltaban. Puede que entre los que no he leído hubiera alguno muy bueno, porque todos son de autores distintos, pero no creo que me merezca el esfuerzo.

En general, los relatos que leí me parecieron mediocres. Ni aportaban nada ni ofrecían una perspectiva completamente nueva del cuento. Estaban bien escritos, sin ser nada espectacular, pero la mayoría eran demasiado ambiciosos y la extensión no les daba para todo lo que querían contar, así que eran muy superficiales.

Por supuesto, el de Varela es el mejor de todos, pese a no estar entre lo mejor que ha escrito. Es una historia oscura y macabra sobre El flautista de Hamelín donde reflexiona sobre la actitud voluble e indiferente de Dios ante la humanidad. La prosa está muy cuidada, pese a que no hay ninguna cita para enmarcar, y el tono grotesco está muy bien captado, aunque en algunos momentos me parece excesivo. 

Y después..., de Guillaume Musso

He leído varias obras de este autor (¿Qué sería yo sin ti?, Central Park, ¿Estarás ahí? y La mujer de papel) y aunque algunas me han gustado más que otras, todas me han cautivado. Por eso, a lo largo de estos años he ido adquiriendo de segunda mano todos sus libros, tanto aquellos que había leído como los que no, con la intención de ir leyéndolos poco a poco.

Este libro plantea un interesante debate moral (qué harías si supieras cuando morirá otra persona), pero no me ha parecido que se tratara con suficiente profundidad. En lugar de tener una novela intimista sobre el tema, la mayor parte de la novela se centra en tratar de convencer al protagonista que hay un personaje capaz de predecir la muerte de los demás. Leí el primer ejemplo y me pareció más que suficiente, pero el segundo se alarga páginas y páginas en las que seguimos el día a día de una mujer que va a morir. Esta mujer y su vida me parecieron completamente irrelevantes y no sé por qué se le dedica tanto espacio. No había reflexiones sobre el tema propuesto, solo incredulidad por parte del protagonista. Además, el resto de la trama trataba la relación en el pasado con su exmujer de forma muy artificial. Me gustó el drama con el hijo, pero no parecía que tampoco fuera a explorarlo.

Debido a mis expectativas con el autor y esta positiva reseña de Omaira, me esforcé por leer más de lo que me apetecía. No quería abandonarlo, pero al final lo hice porque sentí que la novela no me aportaba nada.

Y bueno, hasta aquí el resumen de las novelas que he abandonado y las razones que me han llevado a ello. Como veis, no es que sean malos libros, sino que no son para mí. ¿Habéis leído alguna de ellos? ¿Qué tenéis que decir a mis quejas? ¿Cuál fue el último libro que abandonasteis? 

martes, 14 de mayo de 2024

Saga Baccano!, Libro I: The rolling bootlegs, de Ryohgo Narita

Editorial: Yen On
Tapa dura
Fecha de publicación: ‎ 24 Mayo 2016
Idioma: ‎ Inglés
Serie: Baccano!
Ilustrador: Katsumi Enami
Año de publicación orginal: 2002
Traductor:  Taylor Engel
Autor: Ryohgo Narita
ISBN: 9780316270366
Número de páginas: ‎217 

Sinopsis:
AMERICA. NEW YORK. 1930
A bright young bookkeeper named Firo Prochainezo earns his place in an ancient organization. The flamboyant thieves Isaac Dian and Miria Harvent arrive in Grand Central Station with even grander plans, The Gandor mafioso brothers find themselves confronted with a problem. And small-time thug Dallas Genoard makes a very big mistake
When the elixir of immortality hits Prohibition-era New York City, not even an undying amoral mastermind can control the chaos that follows, Turns out fortune favors the flat-out crazy!

Opinión:
Impresión: Entretenido

Cada año me propongo, para practicar, leer como mínimo un libro en inglés. Al principio siempre me cuesta porque, Google traductor en mano (el diccionario es un caso perdido: hay demasiadas acepciones), busco todas las palabras que me resultan ajenas (excepto las que se entienden por contexto). Una vez superada la curva inicial y haberme adaptado a la jerga propia de la obra, voy cogiendo ritmo hasta alcanzar una velocidad aceptable; aun así, tardo mucho más que en castellano y me canso más pronto. Me alegro de tener nivel suficiente de inglés como para leer una novela en esa lengua (aunque sea lentamente), pero también me alegro de no dominarla hasta el punto de leer con fluidez: si los pendientes traducidos al castellano alcanzan ya una cifra inasumible para una sola vida, ¿os podéis imaginar la cantidad de libros que tendría pendientes por leer si le añadiera los que me interesan y solo están en inglés?

G es la razón por la que he decidido leer este libro y no otro. Él es muy fan de Baccano! y el año pasado terminó de comprar todos los libros de la saga. Este año ha decidido hacer relectura, empezando por el primero, y me ha convencido para acompañarle en esta aventura. 

Baccano! es una saga de 22 novelas ligeras, así que la voy a ir leyendo sin prisas. Para aquellos que no estéis familiarizados con el término, las novelas ligeras son libros dirigidos a un público juvenil que se caracteriza por incluir entre sus páginas algunas ilustraciones, así como por no superar las 200 páginas (o las 50.000 palabras).

Esta primera novela no me ha entusiasmado porque no considero que sea su público objetivo (me ha recordado mucho a los libros de Lemony Snicket), pero G me ha prometido que la cosa se enreda. Es un libro de aventuras entretenido, pero muy introductorio (y G me ha avanzado que la mayoría de estos personajes no volverán a salir).

La novela está ambientada en los bajos fondos de Nueva York durante la época de la Ley Seca, poco después del crac del 29 (la época de la Gran Depresión). Conoceremos a dos bandas de la camorra (que no es lo mismo que la mafia) y un poco sus costumbres y su relación con el mundo. La ambientación es superficial, pero está bien lograda. Nos moveremos en la clandestinidad de los bares ilegales y entre la criminalidad de una población desesperada por la pobreza. Me ha gustado conocer cómo funciona la camorra, pero la visión que nos ofrece la novela es muy idealizada porque más allá de algún otro acto más violento (normalmente contra traidores al grupo) son bastante buena gente. Entiendo que una novela dirigida a jóvenes no quiera mostrar la parte más cruenta de la camorra, pero tampoco debería centrarse solo en el atractivo de estos grupos. 

Por contra de lo que pudiera parecer, no estamos ante una obra de corte realista, sino que los rivales de los protagonistas serán otro grupo que ambiciona el elixir de la inmortalidad, liderados por Szilard, un inmortal. Debido a una serie de casualidades, este elixir irá pasando de una mano a otra de forma caótica. La trama se mueve mucho por casualidades, pero la obra es consciente de ello y consigue que en la mayoría de ocasiones sean causalidades, es decir, que los personajes, por como son, no podrían actuar de otro modo, como si fuera el destino quien maneja sus hilos. A pesar de ello, algunas me han parecido excesivas.

En cuanto al tema de la inmortalidad, está bien llevado, pero es muy superficial. Hay un personaje que investiga el fenómeno de forma científica, pero no hace muchos avances. Se mencionan muchos temas relacionados con la inmortalidad (el sufrimiento de ver morir a los tuyos, el cansancio de la existencia, el exceso de recuerdos...), pero no se trata ninguno. Está bien que haya una forma de morir y que eso tenga consecuencias en los personajes, pero más allá de eso, todo queda muy en el aire. Espero que se profundice más en la cuestión en los siguientes libros. 

Temía que la narración fuera caótica, pero solo me he perdido al principio, porque en las primeras páginas te presentan a los personajes mediante ilustraciones a doble página y el diálogo de una escena superpuesto. Me sentí muy confundida porque no sabía quién era quién ni qué estaba pasando. Luego, hay un capítulo ambientado en 2004 sobre un chico japonés que viaja a Nueva York y se encuentra a un camorrista inmortal que le cuenta su historia. Esto se retoma al final y sirve para mostrar qué ha pasado con los personajes principales décadas después. La presentación inicial es completamente innecesaria porque más adelante, en la narración, te vuelven a presentar estos mismos personajes. La historia del japonés no pinta nada. Entiendo que está hecho para que los jóvenes japoneses se sientan más identificados con un contexto que les pilla lejos (es como si para explicarnos la yakuza, un occidental viajara a Japón), pero no sentí que aportara nada. Si a eso le sumamos muchas escenas de presentación de personajes o protagonizadas por personajes terciarios, la novela resulta muy introductoria. Hay un nudo y un desenlace, pero se sienten poco satisfactorios, como si todo no fuera más que un preludio a algo mayor (aunque G me ha dicho que la siguiente novela no tiene nada que ver).

Como venía diciendo, el elenco de personajes es muy amplio, pero todos están bien caracterizados, con una personalidad muy marcada, y no te pierdes. Además, la variedad te permite tener una visión más general de la ciudad. A cambio, ninguno tiene profundidad y son todos muy planos. No hay realmente un protagonista (aunque si tuviera que inclinarme por alguien, ese sería Firo) porque el narrador en tercera persona salta de un punto de vista a otro, así que llegas a cogerles cariño a todos. Los más memorables son el dúo dinámico de ladrones formado por Isaac y Miria, una pareja (?) de hermanos (?), muy extravagante y con una mentalidad muy infantil, pese a que se encuentran en la veintena. La novela tiene características muy occidentales y si no fuera por este par, podría parecer escrita por un autor europeo o americano. Isaac y Miria son unos personajes histriónicos, exagerados y poco realistas, al igual que algunos personajes de anime. Podrían parecer repelentes y causar rechazo, pero su ingenuidad contrasta con la seriedad del resto y eso hace que resulten graciosos.

La narración no es de lo mejorcito. Para empezar, faltan descripciones y por eso algunas escenas, especialmente las de acción, resultan confusas. Además, el narrador tiene tendencia a resaltar lo obvio y aunque los personajes, con sus palabras, demuestren su estado de ánimo, el narrador nos lo indica. O si un personaje nos explica algo (o va a hacerlo) el narrador procede a informarnos de ello. No te deja pensar y cada vez que Issac y Miria hacen una tontería, nos lo dice. Entiendo que es una forma de que los más jóvenes no se pierdan en la lectura, pero parece que no confía en su capacidad para transmitir la información mediante los diálogos. Eso sí, la traducción tiene parte de la culpa de mis dificultades de comprensión porque le falta mucho pulido y en algunos casos no quedaban claros los referentes.

Algunos comentarios del narrador son innecesarios

Le tenía algo de miedo a esta lectura, porque G me había advertido que los personajes utilizaban un inglés muy coloquial, pero una vez me familiaricé con la jerga de los bajos fondos, no tuve muchas dificultades. Sí que es verdad que se usan coloquialismos y reducciones de palabras, pero es cuestión de acostumbrarse. Si estás empezando a leer en inglés, me parece que los libros de Lemony Snicket son más asequibles que estos, pero si ya tienes cierta fluidez y quieres aumentar un poco la dificultad, esta es una buena opción.

Por último, quería hacer alusión a la edición. Como ya he comentado antes, el libro contiene varias ilustraciones en blanco y negro que están intercaladas a lo largo de la historia y varias ilustraciones a color al principio de la novela. Personalmente, no me han gustado mucho porque el diseño de los personajes es muy propio del manga y no me he imaginado así a los personajes en ningún momento. Además, las páginas en color también contienen texto superpuesto que es muy difícil de leer por el contraste de color y porque las letras están muy cerca del borde interior, así que tienes que abrir el libro una barbaridad para poder leerlas. 

En conclusión, aunque esperaba mucho más de esta historia, no ha estado mal. Es un libro juvenil de aventuras y fantasía ambientado en los bajos fondos de la Nueva York de la Gran Depresión. La novela es entretenida y presenta de forma general la época convulsa, el funcionamiento de la camorra y algunas reflexiones sobre la inmortalidad. Peca de superficial e idealista, porque no profundiza en nada y destaca los aspectos positivos de estos grupos criminales, pero es lógico teniendo en cuenta el público al que va dirigido. Los personajes son muy numerosos y variados, están bien caracterizados, pero son bastante planos. En cuanto a la narración, tiene coloquialismos y reducciones de palabras, pero no es una lectura exigente. Eso sí, el narrador un poco pesado porque repite información evidente en los diálogos y hay algunos problemas con las descripciones. En cuanto a la edición, es cuidada e incluye ilustraciones. La novela me ha parecido muy introductoria, pero seguiré leyendo el resto de libros para ver cómo evoluciona.  

Cosas que he aprendido:

  • La mafia y la camorra no son lo mismo.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...

sábado, 27 de abril de 2024

Pausa para cargar las pilas

 ¡Hola a todos!

Este post es un aviso para navegantes: el blog permanecerá inactivo un par de semanas. Últimamente, estoy leyendo menos y he abandonado muchas de mis lecturas. En consecuencia, ando algo escasa de reseñas, así que prefiero centrarme en leer un poco más.

Voy a estar ausente tanto por aquí como por las redes, pero seguiré visitando de tanto en tanto vuestros blogs. Volveré cuando haya avanzado con mis lecturas y tenga un par de reseñas en la recámara.

Nos leemos pronto^^

miércoles, 24 de abril de 2024

Viñeta del lector 119#

 

Hubo una época en mi vida en la que solo leía para evadirme de la realidad. No tenía amigos (ni interés en tenerlos), me aburría y la lectura era una vía fácil para olvidar la situación tensa que vivía en casa. No sé en qué momento mi cerebro hizo click, supongo que, como todo, fue algo progresivo, pero poco a poco fui interesándome más en libros que te permitían conocer otras realidades y comprender mejor a los demás. Dejé de querer huir de mi realidad a querer comprenderla mejor para saber cómo gestionarla.

Así fue cómo dejé de leer para evadir y empecé a leer para tener herramientas con las que enfrentarme al mundo. He leído muy buenas novelas sobre enfermedades mentales (Por si las voces vuelven, ¿Ya soy normal?, El abismo, Los renglones torcidos de Dios, Seré frágil, Almendra, El curiós incident del gos a mitjanit), sobre el racismo y la xenofobia (Blanco y negro, El juego de Ender, Mundodisco, El color púrpura, Criadas y señoras) sobre el duelo (Postada: te amo, La ridícula idea de no volver a verte), sobre el síndrome postraumático (La corte de los espejos), sobre enfermedades físicas (Yo antes de ti, Bajo la misma estrella, La decisión más difícil), sobre la familia (Un hijo, Te daría el mundo, Arroz de Palma, En la cocina con la drama mamá), sobre tiroteos indiscriminados (Diecinueve minutos),... Pero si tuviera que quedarme con un tema, uno solo, ese sería la guerra, porque te muestra al mismo tiempo lo peor y lo mejor del ser humano. Las buenas novelas que he leído sobre el tema me han permitido comprender por qué hay que seguir adelante, sin importar lo que te pase y que no tienes que hacer nada con lo que no seas capaz de vivir después (Escapar de Sobibor, 28 días, Maus, El pianista del gueto de Varsovia, Voces de Chernóbil, Los muchachos de zinc, La guerra no tiene rostro de mujer)

Por supuesto, no he dejado de leer para evadirme. Siempre he considerado necesario un poco de entretenimiento para sazonar la monotonía de nuestras vidas. No siempre puedo estar reflexionando o sintiendo muy intensamente, sino que a veces necesito leer algo ligero, sin pretensiones, que me arranque una sonrisa y me ayude a digerir la vida.

Seguiré leyendo mientras aún tenga interés por comprender el mundo, mientras considere que aún me faltan temas que explorar o en los que adentrarme. Y por ahora, creedme, así es. Muy posiblemente todos esos conocimientos no me hagan falta nunca (para qué me va a servir comprender la psicología de un asesino en serie) pero contribuyen a expandir mis horizontes y a ser más tolerante con el resto del mundo.

Y vosotros, ¿por qué razón empezasteis a leer? ¿Por qué leéis ahora mismo?

sábado, 20 de abril de 2024

La dama del Nilo, de Pauline Gedge

Titulo: La Dama del Nilo
Autora: Pauline Gedge
Editorial: RBA
Año: 2006
Año de publicación original: 1977
Páginas: 363 
Tapa dura 
Traducción: Nora Watson
Título original: Child of the morning
ISBN: 8447346382 

Sinopsis:
Mil seiscientos años antes que Cleopatra reinó en Egipto Hatshepsut, una mujer extraordinaria no sólo por su inteligencia y su belleza, sino también por ser la primera mujer en la historia que gobernó con plenos derechos en un mundo dominado por los hombres.
Según la tradición secular, los faraones de Egipto sólo podían gobernar si se casaban con una mujer de sangre real que, mediante el matrimonio, le otorgaba al hombre la condición de soberano. Tan arraigada costumbre iba a romperse por primera vez hace treinta y cinco siglos, cuando el faraón reinante dictaminó que su hija Hatshepsut, de quince años, fuera consagrada primera mujer faraón de la historia de Egipto.
Hábil en la administración, audaz en la guerra y, sobre todo, entregada a su tierra y a su pueblo, la “Dama del Nilo” supo defenderse de los celos y la insidia de sus enemigos y mantener el poder del Imperio en el apogeo de su gloria.

Opinión:
Impresión: Egipto.

Siento cierta fijación por el siglo XX, una época de rápidos avances tecnológicos y sociales, marcada por dos guerras de gran calibre que afectaron a países de todos los continentes. Eso, sumado a una mayor proximidad temporal, hace que la mayoría de novelas históricas que he leído se centren en ese periodo. Una de mis asignaturas pendientes es diversificar mis lecturas de novela histórica, no solo a nivel temporal, sino también espacial.

Por ese motivo, junto a las recomendaciones de Las inquilinas de Netherfield y Mónica Gutiérrez, me animé a leer este libro centrado en la vida de Hatshepsut (quien reinó entre 1513-1490 a. C), una de las primeras mujeres en ser nombradas faraón. En la novela, se la llama así, en lugar de reina o faraona, porque en el antiguo Egipto no existían esos títulos, solo los de Gran esposa real o Esposa del Dios, y no tenían poder efectivo.

Cuanto más nos alejamos en el tiempo, menos información poseen los historiadores y menos fidedigna es la que tenemos a mano. Además, la novela es de finales de los setenta, por lo que la autora se documentó en base a lo que se sabía hasta el momento. Tras la lectura, he investigado la vida de Hatshepsut (no fuera a ser que me colaran otro Braveheart) y la novela no se aleja demasiado de la realidad. Es cierto que hay muchas cosas que se desconocen, como las circunstancias de la muerte de Hatshepsut (la novela intenta ser biográfica, por supuesto que muere al final) o las relaciones entre personajes, pero en esos casos sí que acepto la especulación. Solo he notado dos imprecisiones históricas poco importantes (quizás otros hayan notado alguna más, como el blog Ni cuentos ni mentiras) y no sé hasta que punto son conscientes, para que la historia funcionara mejor: Hatshepsut solo tuvo una hija, no dos (me parece que esto se descubrió recientemente) y el arquitecto Ineni, uno de sus principales valedores en la novela, en realidad era un acérrimo detractor.

Por lo demás, estamos ante una obra que relata de forma novela la vida de Hatshepsut de forma bastante fidedigna. La conocemos a la tierna edad de diez años, cuando su padre empieza a prepararla para el trono. Poco a poco, veremos las dificultades que tiene para afianzarse en el poder siendo una mujer, pero también cómo atrapa en sus redes a los demás para conseguir sus propósitos y cómo usa la religión y leyes en su beneficio. También asistiremos a su inevitable declive (porque todo lo que sube tiene que bajar) hasta llegar a un final previsible, pero demoledor. 

La novela abarca un período de más de treinta años con gran maestría. Es muy difícil que una novela así no parezca un manual de Historia que avanza a trompicones. Sería muy fácil centrarnos en los momentos más importantes de la vida de Hatshepsut e ir saltando cronológicamente según convenga. En su lugar, la autora teje una historia continua. Hay pequeños saltos de varios años, pero no son muchos y, en lugar de hacerte un resumen desligado de los personajes, lo hila todo con lo anterior, de manera que no te pierdes temporalmente (en todo momento eres consciente de la edad de Hatshepsut y del tiempo transcurrido). Así, en lugar de decir que durante cinco años Hatshepsut va aposentándose en el poder mientras el odio de su hijastro crece o mostrándote escenas clave en las que eso ocurre, te cuentan toda una serie de pequeños eventos en los que eso se muestra; así no sientes que es algo puntual, sino que se forja con el tiempo.

La novela histórica tiende a aburrirme cuando es de carácter costumbrista, pero en este caso nos cuentan lo mínimo sobre la cultura egipcia como para que podamos situarnos y comprender lo que está sucediendo. A diferencia de otras novelas del género, aquí el objetivo no es tanto conocer el contexto histórico, como mostrar la valía de Hatshepsut para sobreponerse a las dificultades y alzarse con el poder. 

Por supuesto, no esperéis una obra con giros ni tensión; la trama no es importante, ni mucho menos. Es inevitable que haya momentos aburridos en los que se describen rituales o lugares (como los templos que visitan, el palacio en el que residen o las tierras de Egipto), porque es necesario para configurar el mundo. Algunas partes en las que no había trama ni avanzaban los personajes se me han hecho un poco cuesta arriba, pero al desconocer tantos detalles culturales de Egipto, he seguido interesada.

Mis conocimientos del Antiguo Egipto son mínimos, por lo que esta obra me ha servido para conocer superficialmente la época, en especial, la vida en palacio. La visión que ofrece la novela sobre Egipto es muy reducida: los secundarios pertenecen todos a la aristocracia o enseguida empiezan a formar parte de ella y la relación de Hatshepsut con el pueblo llano es prácticamente nula. Esta ceguera respecto al pueblo es un problema, porque después de ver la admiración que despierta Hatshepsut entre los que la rodea, cuando te dicen que ni el ejército ni la población respaldarán a un faraón mujer, quedas desconcertado. Por otra parte, mostrar otros estratos sociales, obligaría a alargar la novela y añadir mucha paja; es preferible centrarse en una clase social y estudiarla en profundidad.

La obra está narrada en tercera persona por un narrador omnisciente que conoce el pensamiento de todos los personajes, así que, aunque nos centraremos especialmente en Hatshepsut, también sabremos cómo se sienten los que la rodean. Esta perspectiva más general ayuda a mostrar la admiración que genera Hatshepsut tanto entre sus aliados como entre sus detractores. El fervor y la adoración que despierta, así como toda la ritualística, permite comprender por qué los faraones eran percibidos como dioses. Conocemos los pensamientos de Hatshepsut y sabemos que es una mujer de carne y hueso, pero aun así, el misticismo que la rodea, su creencia de ser la encarnación de Dios y el carisma y magnetismo que tiene hace que en algunos momentos sientas que tiene algo de divino. A diferencia de la Edad Media en Occidente, donde el derecho divino de los reyes era muy cuestionado, en Egipto los faraones eran venerados y nadie dudaba de sus poderes. Eso no significa que no hubiera conflicto.

Al igual que en Occidente, hay pugnas por el poder, traiciones, asesinatos, intrigas y bandos, pero todo ello se fundamenta en el honor y el respeto: no se oculta quién está a favor de quién, el asesinato solo se castiga con el destierro, las intenciones de usurpar el trono se declaran abiertamente, se evita la violencia siempre que sea posible... En consecuencia, hay que actuar a varios años vista y con mucho tiento para conseguir el favor del ejército, el pueblo y los sacerdotes; aunque seas faraón, si tienes a esas tres facciones en tu contra, estás perdido.

La figura central de la obra es Hatshepsut, quien empieza siendo una niña cabezota y despreocupada, que irá madurando a medida que amasa poder. Me sorprendió que la novela dedicara tantas páginas a su época de juventud, pero eso se debe a que una vez se ha asentado en el trono, los días (que no los años) se suceden sin muchos sobresaltos. Pese a algunos comportamientos más infantiles, ya desde pequeña tiene una actitud bastante adulta, pero eso es lógico teniendo en cuenta el ambiente formal en el que se ha criado. Lo único que me ha desconcertado de su juventud es que, pese al apoyo de su padre para sucederle en el trono y que la narración incide en sus habilidades administrativas, en ningún momento vemos su aprendizaje ni tratando con la burocracia. 

La Hatshepsut adulta me parece un ejemplo perfecto de mujer fuerte e independiente dentro de su contexto. Pese al empoderamiento femenino, no parece sacada del siglo XXI, la tónica habitual del feminismo en novela histórica, sino que sus decisiones se apoyan en las leyes y es gracias a su poder de convicción que consigue que los demás la escuchen: convence a su padre para proclamarla faraón; viste con ropa masculina o femenina según lo requiera la situación; se maquilla y enjoya sin olvidar su feminidad; capitanea al ejército, pero se queda en los márgenes de la batalla y solo tras convencer a su marido; se casa a cambio de conservar el poder efectivo; aprende a cazar y luchar, pero no presume de ello; no hay rivalidad con las otras esposas de su marido; no se impone como faraón, sino que justifica su posición mediante la religión... Ninguna de sus acciones es realmente espectacular, pero demuestra ser una mujer muy paciente y astuta.

Podría parecer que Hatshepsut es una Mary Sue, pero también tiene sus defectos: se deja cegar por el poder y no piensa en aquellos que quiere hasta que es demasiado tarde, descuida a sus hijas (que tienen muy poca presencia en la novela) y no lidia correctamente con su sobrino, cosa que resulta su perdición. A eso hay que añadirle que su moralidad no se corresponde con la nuestra: en ningún momento le inquieta el trato que reciben los esclavos y criados, ni se preocupa por el deplorable estado en el que viven los campesinos y no cuestiona la tradición de matar a los trabajadores de las pirámides.

Los demás personajes son satélites alrededor de Hatshepsut, cosa que refuerza su magnificencia y poderío. El único destacable es Senmut, que irá escalando socialmente gracias a su estrecho lazo con Hatshepsut. Me pareció un personaje muy centrado al principio, con unas metas (ser arquitecto) muy claras, pero a medida que acepta un cargo tras otro y deja de lado la arquitectura, pierde personalidad. El romance con Hatshepsut se desarrolla muy lentamente, a lo largo de los años y es coherente con el mundo: ella no puede casarse ni tener amantes y él se siente abrumado por su inferioridad ante Dios. Me sorprendió que pese a sus sentimientos, ambos tuvieran parejas y que eso no supusiera ningún problema para su relación, pero es lógico con la época. 

En cuanto al tono, el lenguaje es adecuado con la época y la formalidad con la que hablan los personajes, sin que en ningún momento resulte pedante o excesivamente intrincado. Eso sí, la edición de RBA es un desastre y no se la recomiendo a nadie. Para empezar, los pensamientos de los personajes no están marcados en cursiva, cosa que me desorientó bastante. En segundo lugar, aunque la novela está bien escrita y traducida, está plagada de errores ortográficos sencillos (se han girado dos letras o falta alguna), de esos que detecta el autocorrector de Word: 92 errores ortográficos en 360 páginas, es decir, un error cada 4 páginas. La edición que tengo es de 2006, pero la traducción es de 1990... una época en la que aún no se habían popularizado estas herramientas de corrección. Por lo tanto, lo que debió hacer RBA fue coger la traducción de la época y, sin revisarla, cambiar la cubierta y publicarla. Sé que hay otra edición de la editorial Pàmies, de la misma traductora; espero fervientemente que esta esté corregia, porque aquí la lectura ha sido insoportable. 

Quería terminar con una nota positiva y eso ha sido el final. Al ser una novela de corte biográfico, el final es previsible, pero aun así me ha emocionado. Creo que el momento está muy bien construido. Todos los personajes saben cómo va a terminar todo y que no pueden hacer nada por evitarlo. La tensión se palpa en ambiente, porque cualquier día podría ser el último. Hatshepsut se marchita poco a poco y no le queda otra que resignarse al destino, pero lo acepta con gran entereza y dignidad, y eso la honra y engrandece. No podría haber un final mejor para un personaje que se da cuenta demasiado tarde que lo ha sacrificado todo para alcanzar la cúspide del poder. 

En conclusión, una novela muy interesante que narra la vida de una mujer fuerte e independiente del Antiguo Egipto, cuya ambición le llevó a ser faraón. La trama es lineal y con pocos giros, pero al ahondar en la aristocracia egipcia de la época quedaremos hechizados por los detalles culturales. Tiene algunas partes un poco densas y con largas descripciones, pero en general el ritmo es bueno. Una novela histórica que no resulta densa y que te atrapará con su protagonista casi divina y los tejemanejes políticos. Eso sí, no recomiendo en absoluto la edición de 2006 de RBA, porque está plagada de errores ortográficos.

Cosas que he aprendido:

  • El maquillaje de los egipcios tenía un uso real.
  • Cómo lograr que un final previsible sea tenso y emocional.
  • Los egipcios llevaban conos de perfume sobre la cabeza en las fiestas.
  • Cómo las pugnas por el poder no están reñidas con la honorabilidad.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN..3/5!


Primeras Líneas...