miércoles, 29 de julio de 2026

La medida de nuestros días, de Charlotte Delbo

Autor: Charlotte Delbo
Título: La medida de nuestros días 
Traducción: Palmira Feixas
Editorial: Libros del Asteroide
Año: 2025
Páginas: 168

Sinopsis:
En 1943, Charlotte Delbo fue enviada al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau en un convoy con doscientas treinta mujeres francesas. Las cuarenta y nueve supervivientes regresaron a una sociedad que difícilmente podría imaginar por lo que habían pasado. «No puedo mirar a la gente sin interrogar su rostro. Así es desde que volví. Interrogo sus labios, sus ojos, sus manos. Cuando conozco a alguien, me pregunto: ¿Me habría ayudado a caminar? ¿Me habría dado un poco de su agua?»
En La medida de nuestros días, libro que forma parte de su famoso ciclo Auschwitz y después, Charlotte Delbo trata de entender si es posible retomar una vida tras haber conocido el horror más inimaginable. Su propia experiencia y la de los diversos supervivientes a los que la autora visita veinte años después de su internamiento le sirve para componer una impactante polifonía de voces que interpela al lector y lo acompaña para siempre. Una obra maestra de la literatura del pasado siglo y uno de los libros imprescindibles de la literatura concentracionaria.

Por qué este título...
"¿Cómo iban a comprenderlo? No han visto lo que vimos nosotras. No han contado sus muertos cada día al amanecer, no han contado sus muertos cada día al anochecer. Nos pasamos los días contando el tiempo, nos pasamos el tiempo contando los muertos. Nos habría horrorizado contar a los vivos. Y, para cada muerto que contábamos, no mostrábamos pesar ni lágrimas. Un dolor extenuado. Solo sentíamos espanto y ansiedad: ¿cuántos días antes de que me cuenten a mí? ¡Cuánto contamos el tiempo! 'El tiempo que medimos no es en absoluto la medida de nuestros días' Allí, sí. Era un poema que recitabas. Siempre lo recuerdo. ¿Cuántos días antes de que me cuenten a mí? ¿Quién quedará para contarme?"

Opinión:

Charlotte Delbo fue liberada de Auschwitz en 1945. A su regreso, escribió sus memorias, pero no publicó el primer volumen hasta 1965; el segundo y el tercero los guardó en un cajón hasta 1970 y 1971, respectivamente. Dejar pasar tanto tiempo entre la escritura y la publicación me parece un acierto: el testimonio conserva la emoción del momento, al mismo tiempo que, con las revisiones y el paso de los años, esa emoción ha sido atemperada.

La editorial Libros del Asteroide trajo a España, en un mismo volumen, la traducción de Ninguno de nosotros volverá y Un conocimiento inútil. Ambos los podéis encontrar aquí reseñados. Cinco años después, en 2025, la editorial publicó el libro que faltaba, La medida de nuestros días. No entiendo muy bien esta decisión editorial. O los publicas los tres por separado o los tres juntos (son bastante finos), ¿para qué hacer esta división? Por mi parte, hubiera preferido, con diferencia, leer los tres seguidos. Es verdad que el segundo ofrece algo más de conclusión que el primero, pues termina con la liberación del campo; sin embargo, esta última parte se siente como una conclusión desde principio a fin.

Esta obra toca un tema del que no había visto nada hasta el momento: ¿y qué pasa después? He leído mucha literatura concentracionaria; sin embargo, esas obras suelen quedar inconclusas (por la muerte de quien la escribe) o terminar en cuanto el campo es liberado. Charlotte Delbo nos habla en este volumen de las dificultades de volver a la vida cotidiana. ¿Es posible reintegrarte en la sociedad? ¿Cómo te relacionas con gente que solo te mira con lástima? ¿Cómo consigues que los problemas diarios te importen, después de lo que has vivido? ¿Cómo es permitirte recordar el pasado, volver a sentir y asimilar el dolor que llevabas reprimiendo tanto tiempo? ¿Qué secuelas mentales deja una experiencia como esa? Aquí os dejo un par de fragmentos que son mucho más elocuentes de lo que yo podría llegar a serlo.

Nunca se me hubiera ocurrido que alguien podría tener miedo de volver, que algunos supervivientes se hubieran acostumbrado a la brutal rutina hasta el punto de temer abandonarla. Por lo que cuenta la autora, la vida en el campo era insoportable; pese a ello, la esperanza de volver y el lazo con tus compañeras te mantenían a flote. Es lógico que al conseguir escapar, sientas que te ahogas, pues has perdido tu objetivo en la vida y aquellos a los que te sentías tan unida dejan de formar parte de tu vida. 

Estamos demasiado acostumbrados a la idea de que una vez termina la situación traumática, termina el sufrimiento, cuando en realidad no es más que el principio. Los recuerdos de lo que has padecido te acompañarán toda la vida y las secuelas psicológicas influirán en cada paso que des. ¿El tiempo lo cura todo? Una parte del dolor sí; el resto estará siempre contigo.

Las secuelas perduran a lo largo del tiempo, de toda una vida. Y es algo que me parece importante recordar. Cuando alguien de mi entorno sufre, me vuelco en esa persona, pero con el tiempo, doy por hecho que ya ha superado la situación y tiendo a no hablar de ello por si le duele recordar, cuando quizás, simplemente, se está guardando el dolor. También hubo un caso de una persona de mi entorno que cambió a raíz de algo que le pasó y durante mucho tiempo estuve esperando a que volviera a ser la persona de antes... en vano. La vida nos cambia, para bien o para mal, hay que aceptarlo.

Una de las debilidades del libro anterior es que narraba exclusivamente la experiencia personal de la autora. Eso hace que unas vivencias y unos sentimientos específicos se generalicen, como si todo el mundo se hubiera sentido como ella. Aquí introduce una novedad: la voz de sus compañeras. La mayoría de capítulos no están narrados por la autora, sino por las otras mujeres francesas que fueron deportadas junto a ella y sobrevivieron. Y no solo salen ellas, sino que también se incluye la experiencia de LouLou y Jacques, compañeros de la resistencia que fueron deportados. Estos testimonios son de veinte años después de la liberación del campo y todos narran lo que supuso volver, adaptarse al mundo y continuar viviendo.

Esta perspectiva más global resulta enriquecedora, pues aunque los testimonios tienen muchos lugares comunes (el peso de los recuerdos, las pesadillas, los ataques de ansiedad, la desorientación inicial, el desencanto al ver que nada ha cambiado, el sentimiento de incomprensión...), son personas cuyas vidas tomaron rumbos muy distintos: algunas tuvieron hijos, varias se reencontraron con una familia para la que eran extrañas, hay una que se casó con otro deportado y otra con alguien que no había pasado por esa experiencia, uno se topó a su regreso con que su familia había muerto y su hogar había sido destruido... 

Mi mayor problema con este tipo de testimonios corales es que, como ya me pasó con Svetlana Alexievich, me falta contexto. Con esto no me refiero a una introducción sobre quién es cada persona, pero sí una nota de la autora al principio explicando cuándo y cómo recogió esos testimonios, simplemente, para poner al lector sobre aviso. Los libros anteriores solo contenían sus propias palabras, así que encontrar otras voces de repente fue extrañoPor comentarios sueltos aquí y allá, entendí que hubo una reunión de compañeras veinte años después de la liberación del campo y que eso dio lugar a estos textos. En algunos casos, por el uso de la segunda persona plural o por cómo se dirigen directamente a la autora, parecen cartas; en otros, la autora visita a la otra persona y nos transcribe la conversación que mantuvieron, dejando su propia voz muy en segundo plano.

Quizás no me importaría tanto saber el origen de estos testimonios si no fuera porque todo el libro está escrito con el estilo personalísimo de la autora (podéis leer más sobre ello en la reseña anterior). A pesar de los nombres con los que se inician algunos capítulos, yo creía que seguíamos con la historia de la autora (y que el nombre inicial indicaba la persona de la que iba a hablar), hasta que me di cuenta de que biográficamente las cosas no cuadraban. Me costó tanto darme cuenta de que eran testimonios distintos porque el estilo narrativo es el mismo: las mismas repeticiones, pausas y prosa poética. Eso hace que me pregunte: ¿Ha modificado algo en las cartas? ¿Hizo una grabación de los encuentros, apuntó la conversación en una libreta o hizo una transcripción de lo que recordaba con su propio estilo? No he encontrado nada al respecto.

Poco más me queda por decir de un libro que no se siente como algo unitario, sino parte de algo mayor. La mejor forma de leer la trilogía de esta autora, para mí, es con los tres libros seguidos: el primero nos introduce en el tono y el lugar, el segundo desarrolla algunas de las vivencias más traumáticas de la autora, y este último nos habla de lo que sucede al volver. Con un estilo muy personal, muestra las dificultades a las que se enfrentaron los deportados a su regreso y cómo las secuelas psicológicas afectaron a sus vidas. La autora ofrece una perspectiva más general y enriquecedora al incluir la voz de varias de sus compañeras. Así, vemos cómo cada uno intentó reintegrarse en la sociedad de forma distinta. Una lástima que no incluya información acerca de cómo y cuándo obtuvo esos testimonios. Por lo demás, es un libro emotivo, que profundiza en el estrés postraumático y que nos muestra cómo huir de una situación traumática no significa el final del sufrimiento. 

Cosas que he aprendido:
  • Los deportados tuvieron muchos problemas para adaptarse de nuevo a la vida cotidiana.
  • En algunos países, el gobierno trató de compensar con una paga.
  • No hay un equilibrio entre el dolor que padeces a lo largo de la vida y la felicidad que recibes a cambio.
  • Los títulos de los tres libros son fragmentos de poemas.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN... 4/5!

Primeras Líneas...

martes, 21 de julio de 2026

Viñeta del lector 134#

 

Me gusta la distinción que hace esta viñeta entre buenos libros y grandes libros. Por supuesto, los grandes libros son también buenos, pero no todos los buenos son grandes (y no hablamos de número de páginas). 

Para mí hay libros buenos: con un buen guion, temas interesantes, profundidad de personajes, bien escritos, con un ritmo adecuado, cosas que decir... entre muchas otras características. Es ese tipo de libro que te enganchan y quieres saber cómo terminan. Si los valoráramos numéricamente, serían un 4/5. Si pienso en algunos de los libros que leí el año pasado, diría que Legado de jade, de Fonda Lee, o Circe, de Madeline Miller fueron buenos libros. En ambos casos, no solo sentía curiosidad por cómo terminarían, sino que los cerré con una sonrisa, feliz por todo lo que me habían llenado.

Mientras que es fácil hablar de lo que te ha gustado de los buenos libros, con los grandes libros es más difícil. Tienen las mismas características que los buenos libros; sin embargo, hay un algo más, intangible, que hace que conecten tan profundamente contigo que parece que te hablan directamente a ti. Es ese tipo de obra que sabes que te gustará nada más leer la primera página. A diferencia de lo que algunos puedan pensar, no estoy hablando de clásicos (aunque algunos clásicos pueden ser grandes libros para determinadas personas), sino de novelas que, además de ser buenas, coincide que las estás leyendo justo en el momento en que más las necesitabas. Y que una novela conecte contigo o no depende de muchos factores personales, por lo que un libro puede ser grande para ti, pero solo bueno para otros.

En mi caso, si pienso en los libros que leí el año pasado (no pongo ejemplos actuales porque este año no estoy acertando mucho con mis lecturas), podría mencionar dos grandes libros. El primero es Ninguno de nosotros volverá, de Charlotte Delbo. En un momento en el que ya creía haberlo leído todo sobre la Segunda Guerra Mundial, la forma de expresarse de la autora, todo sentimiento descarnado, me removió de arriba a abajo. El segundo serían los últimos tomos de Vinland Saga, de Makoto Yukimura. Me considero una persona pacífica y buena, pero esa obra hizo que se tambaleara todo lo que creía saber del pacifismo.

A diferencia de los buenos libros, cuando terminé estos dos, sentí un vacío dentro de mí, como si hubieran drenado toda mi energía. No porque tuvieran un final triste, sino porque al cerrar la última página, desapareció la magia que me tenía hechizada y tomé conciencia de que nunca podría volver a leer esas obras como si fuera la primera vez.

Y esa es mi experiencia. ¿Cuál es la vuestra? ¿Para vosotros existe esa distinción entre buenos libros y grandes libros? ¿Cuál fue el último libro que cerrasteis con una sonrisa y cuál con tristeza (independientemente del final)?

sábado, 11 de julio de 2026

La maldición de Trefoil House, de Raquel de la Morena y Pedro Estrada

Editorial: Naufragio de letras
Fecha de publicación: 8 mayo 2017
ISBN:‎ 978-8494597411
Autores: Raquel de la Morena y Pedro Estrada
Nº de páginas: 616 págs.
Encuadernación: Tapa blanda

Sinopsis:
Las reglas son sencillas: cinco combates, cinco victorias. Un deseo. Las criaturas más terribles creadas por la mente humana como contrincantes. Una mansión maldita que encierra un horrible terror en su sótano. Seis jóvenes conectados por un siniestro torneo a vida o muerte cuyo tablero es un pequeño pueblo irlandés. Y unos ojos que lo vigilan todo. ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para conseguir lo que más deseas? 

Opinión:

Siento una atracción irresistible hacia los libros que me prometen una experiencia nueva. El mercado está tan saturado de novelas que apuestan por lo seguro, por aquello que saben que vende, que aplaudo aquellas que intentan hacer algo distinto. El resultado será mejor o peor, pero al menos valoraré el esfuerzo.

Descubrí La maldición de Trefoil house gracias a Patt del blog Devoim (¡hace nueve años que publicó la reseña! Como veis, hay libros que llevan en mi estantería de pendientes desde hace mucho). Lo más destacable es que se trata de una novela espejo: tiene 300 páginas escritas por Raquel de la Morena que narran la historia de principio a fin desde el punto de vista de tres chicas (Elly, Kamala y Yannel) y entonces, si le das la vuelta al libro, tienes otras 300 páginas más, escritas por Pedro Estrada, en las que los tres chicos protagonistas (Alec, Labhrás y Eryx) cuentan su versión. Es decir, tenemos la misma historia dos veces narrada desde dos perspectivas complementarias: para rellenar todos los huecos, es necesario leer ambas.

¿Habíais visto esto en alguna otra parte? Yo es la primera vez que me encuentro algo así. Sin llegar al nivel de experimentación de Rayuela, donde puedes empezar por cualquier capítulo, ofrece cierta libertad: puedes leer la historia del tirón desde la perspectiva de ellas y después la de ellos o viceversa; puedes ir alternando entre un capítulo de aquí y otro de allá; o, como hice yo, puedes ir leyendo a ratos una perspectiva, a ratos la otra. Es cierto que alternar la lectura hace que se revelen los secretos de todos los personajes, pero los misterios generales (¿Cuál es el objetivo del torneo? ¿Qué se oculta en Trefoil House?) son suficientemente poderosos como para mantener la intriga del lector.

Como todo es la misma historia, es inevitable que los personajes tropiecen unos con otros y que se repitan escenas, si bien hay escenas nuevas cuando los personajes hacen cosas por su cuenta. Pensaba que la repetición sería un problema: si la narración fuera en primera persona, los diálogos podrían ser ligeramente distintos (la perspectiva individual puede cambiar la percepción de lo que dice el otro), pero al ser tercera persona, por fuerza el diálogo es el mismo. Eso sí, la diferencia está en que al asomarnos a los pensamientos de los personajes, vemos cómo interpretan las palabras del otro. Otro recurso que utiliza la novela para evitar la repetición es que no siempre se reproduce todo el diálogo: o se parafrasea si el personaje no lo considera importante, o se dicen cosas distintas, comentarios que el narrador de la otra versión no nos compartió porque no le parecieron relevantes.

A todo esto hay que sumarle que, pese a vivir una misma situación, no todos los personajes se fijan en los mismos detalles. Por mucho que dos personas hayan pasado juntas por algo, el relato de lo que pasó será distinto y eso es algo que no suele verse en narración. Normalmente, cuando hay más de una perspectiva, los autores optan por relatos continuos, donde cada capítulo sigue al anterior cronológicamente. En cambio, en algunos thrillers sí que se utiliza en parte este recurso: hay obras en las que cada capítulo está narrado por un testigo distinto que cuenta qué estaba haciendo antes del crimen, pero en ese caso las perspectivas confluyen únicamente en un punto, el crimen, y no a lo largo de toda la historia. Este tipo de narración permite que conozcamos a los personajes no solo por sus palabras, actos o pensamientos, sino también por aquello en lo que se fijan.

Por desgracia, y esta es una de las principales pegas de la novela, los personajes no me han interesado lo más mínimo, puesto que son planos y superficiales. Le concedo a la novela que todos tienen trasfondos interesantes y que al principio sí que sentía cierta expectación por cómo evolucionarían; sin embargo, esa expectación se desvanece pronto. A medida que fui leyendo, me di cuenta de que el problema era que los personajes eran marionetas que se movían según le interesaba a la trama, no por ellos mismo.

A causa de esto, la obra no profundiza en los transfondos, sino que se limita a tomar el camino fácil. Por ejemplo, en el caso de Elly, cuando descubre algo terrible sobre su familia, en lugar de dedicar tiempo a que el personaje lo asimile, la obra se enfoca en la acción. Otro ejemplo es el de Eryx, el único monstruo de los que participan en el torneo que forma parte de los protagonistas. Eryx es una criatura que puede manipular los huesos humanos a su antojo, en parte, porque necesita alimentarse del tuétano de esos huesos para vivir. ¿Sois conscientes de lo terrible que es? ¿Cómo vamos a poner un protagonista así y que los lectores empatizen? En lugar de enfrentar directamente el problema, la narración se esfuerza mucho en humanizar a Eryx, mostrándonos su trágico pasado, cómo se ve obligado a matar a gente y cómo es distinto a los demás monstruos del torneo: él es un humano con una maldición, no una criatura irracional y maligna. Son solo dos ejemplos, pero es algo aplicable a todos los personajes. Al intentar redimir a Eryx e ignorar las secuelas emocionales de Elly, la obra demuestra su poco interés en explorar a sus personajes, y si a la obra no le interesa, ¿por qué debería interesarme a mí?

La segunda razón por la que mi interés decayó fue darme cuenta de que en algunos momentos los personajes no eran coherentes con lo que nos habían establecido de ellos. Por ejemplo, Yannel está muy aferrada a su familia; sin embargo, a medida que se ve metida en la invetigación, la preocupación por los suyos queda en segundo plano hasta el punto de no dedicar tiempo a pensar en ellos. Kamala, por su parte, nos la venden como una Princesa Xena de la vida, una mujer independiente, experta cazadora de monstruos, solitaria... que necesita la ayuda de un hombre en todos sus combates. Estas incoherencias no son una constante, pero sí suficientemente notorias como para que se vea que a los autores no les importa traicionar la verosimilitud de los personajes si es en beneficio de la trama.

Más allá de las cosas que he comentado, lo que más pereza me ha dado de los personajes es el romance. ¿De verdad es necesario que todos encuentren pareja? Incluso a la amiga de Elly, que está de fondo, le encuentran pareja y en su caso es un romance terrible SPOILER (subrayar para leer) Tiene una cita con un chico muy feo con el que no tiene nada en común. A Eryx, el pavo le da lástima, así que le hace un cirugía plástica gracias a sus habilidades y así la chica se enamora de él. WHAT FIN SPOILER. Qué pereza me dan los romances en este tipo de historias, no solo porque solo distraen la atención y resultan forzados, sino también porque hay cero desarrollo. Se conocen y "enamoran" todos en menos de una semana, y lo digo con comillas, porque lo que en realidad sienten es atracción, ya que nadie sabe nada del otro, ni de sus gustos, ni de sus intereses, ni de su pasado. Que no me parecería mal que se liaran y ya, pero el mensaje final es "están hechos el uno para el otro" y te dan a entender que su relación va a ir bien. La típica fantasía de "el amor romántico es lo único que necesitas para ser feliz" (emoji de vomitar).

Suerte que el núcleo argumental de la trama, la competición entre monstruos y cazadores, sí que me pareció interesante; de no ser así, seguramente habría dejado la novela. Lo que hace interesante esta competición es que, en primer lugar, los duelos se basan más en la estrategia que en la fuerza bruta, y a mí es que me chiflan todos los retos que se tienen que superar con ingenio. Lo segundo que tiene a favor es que el folclore en el que se basa la novela es muy variado: las criaturas son poco conocidas y pertenecen a culturas muy dispares, por lo que no sabes muy bien cuáles son sus habilidades hasta que las usan en combate. 

Por desgracia, en las últimas cien páginas de cada parte, se intensifican los aspectos negativos y se pervierten todas las cosas positivas que he destacado hasta el momentoEn este punto, la obra da un acelerón: hay varias casualidades que permiten avanzar la trama, así como un montón de giros y revelaciones que ni los personajes ni los lectores tenemos tiempo de asimilar. Al final, se prima el impacto y la sorpresa por encima de las consecuencias emocionales de los personajes. Es más, estos dejan de ser creíbles, porque actúan por conveniencia de guion, saliéndose de las características que nos habían presentado.

En cuanto a la competición que tanto me gustaba, pierde todo el sentido: los cazadores ya no quieren participar y no tienen ninguna obligación de enfrentarse a nadie, pero los monstruos les atacan igualmente. Esto es incoherente, porque se había establecido a un personaje que se encargaba de regular toda la competición... y que aquí, por conveniencia de la trama, no interviene. Tampoco es lógico que los monstruos se enfrenten a civiles, puesto que eso no les reporta ningún beneficio ni satisfacción. Esto demuestra que las últimas batallas son una excusa para insertar acción y mostrar criaturas molonas.

También empieza a haber problemas con la narrativa, puesto que los protagonistas están juntos en todas las escenas. Así, las estrategias que tan útiles habían sido hasta el momento para evitar la repetición se demuestran como un arma de doble filo: es absurdo que desde alguno de los puntos de vista se parafraseen o elidan conversaciones que claramente son relevantes para el personaje. El concepto de la novela espejo es muy interesante y los autores lo manejan bien al principio, pero resulta inviable en un final en el que todos los personajes están juntos.

Como veis, es una historia que va de más a menos. Me gusta cómo se sientan las bases de la trama y de los personajes, cómo se superan los obstáculos que surgen de contar dos veces la misma historia desde puntos de vista distintos, así como la diversidad de criaturas sobrenaturales. No es que ni los personajes ni la historia fueran espectaculares, pero sí que eran interesantes hasta que llegamos al último tercio, donde el ritmo se precipita, hay un exceso de revelaciones y giros cuyas consecuencias no se exploran y los personajes dejan de ser tan consistentes para actuar según a la trama le conviene. Si tengo que quedarme con algo es con la experimentación narrativa. La novela espejo me parece un recurso fértil que da mucho de sí.

Cosas que he aprendido:

  • Narrar algo dos veces desde un punto de vista distinto puede ser muy interesante.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...2'5/5!

Primeras Líneas...

sábado, 4 de julio de 2026

Frases memorables: El árbol de las cerezas

"Es porque cuando te enamoras no es que veas mejor, pero te da menos miedo chocarte"

El árbol de las cerezas, de Paola Peretti, el libro del que está extraída esta cita, está protagonizado por Mafalda, una chica que va perdiendo la vista poco a poco, debido a la enfermedad de Stargardt. Por eso, al mostrar más seguridad en sí misma la primera vez que se enamora, la otra persona le dice que no es porque esté mejorando su vista, sino su autoconfianza.

Estoy bastante de acuerdo con esto, aunque especificaría que esto sucede, no al enamorarte, sino cuando descubres que ese amor es correspondido. Tener a tu lado alguien que te ofrece su apoyo incondicional y que te anima a emprender cualquier proyecto porque cree en ti y en tus capacidades... logra que te sientas capaz de cualquier cosa.

El mundo da miedo. Abandonar la comodidad de lo que ya tienes para buscar algo mejor no es nada fácil; sin embargo, saber que ahí hay alguien que te cogerá si el mundo se derrumba a tu alrededor hace que te atrevas a intentarlo, que seas más valiente, que, como dice la cita, te dé menos miedo chocarte. Por supuesto, la mayoría tenemos el apoyo de nuestra familia; a pesar de ello, para mí es más valioso que crea en ti alguien ajeno, una persona que no está obligada por lazos de sangre, alguien que no te conoce desde hace tanto tiempo.

Sobre el libro, tampoco lo recomendaría mucho. Pasó por mi vida sin pena ni gloria. Fue un libro insípido, con buenos mensajes y reflexiones que no decían nada nuevo o eran muy evidentes. Los personajes recuerdo que eran realistas sin ser especialmente atrayentes. En cuanto a la trama, muy costumbrista y con una situación dramática tratada con excesivo conformismo como para resultar emocional. Además, la enfermedad de Stargardt, el tema central, se trataba de forma muy superficial

Por curiosidad, ¿a qué os habéis atrevido estando enamorados? En mi caso, a expresar más mis sentimientos.

jueves, 25 de junio de 2026

Minireseñas: Sobre el dol. Apunts, pensaments i reflexions al voltant de la pèrdua, de Chimamanda Ngozi Adichie; Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo, de Chimamanda Ngozi Adichie

Publicación: 7 abril 2021  
Colección: Biblioteca Chimamanda
Formato: Rústica con solapes
Traductor: Scheherezade Surià
Medidas: 11.5 x 18 cm
Editorial: Fanbooks
ISBN: 978-84-18327-39-1
Páginas: 64

Sinopsis:
Arran de la pèrdua del seu pare, Chimamanda Ngozi Adichie ha escrit un text lúcid i sincer que ha volgut compartir amb tots els seus lectors. Sobre el dol és un recull de reflexions al voltant de la pèrdua, l'absència i el pas del temps.


Título: Querida Ijeawele: Cómo educar en el feminismo
Autor: Chimamanda Ngozi Adichie
Traductor: Cruz Rodriguez Juiz
Editorial: Random House
ISBN: 9788439732709
Número de páginas: 96
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 02/03/2017
Colección: Random House
Idioma original: inglés
Título original: Dear Ijeawele, or A Feminist Manifesto in Fifteen Suggestions

Sinopsis:
El feminismo empieza en la educación. Con su voz cálida y directa, Chimamanda Ngozi Adichie dirige esta emotiva carta a una joven madre que acaba de dar a luz. En sus quince consejos, reivindica la formación de nuestros hijos en la igualdad y el respeto, el amor por los orígenes y la cultura. Una invitación a rechazar estereotipos, a abrazar el fracaso y a luchar por una sociedad más justa. Una bella misiva con reflexiones tan honestas como necesarias que conquistará por igual a madres, padres, hijos e hijas.

Opinión:
Impresión: Superficial

Hace algunos años leí Tothom hauria de ser feminista, el manifiesto que dio a conocer a esta autora al mundo. Un par de años después, lo leyó G y le pareció superficial. Yo lo releí porque era lectura obligatoria en el instituto en el que daba clase y terminé por darle la razón. Por eso, iba con pocas expectativas con estos libros, que había comprado hacía mucho, y no me he equivocado.

Ambos títulos son ensayos breves (entre 60 y 90 páginas pequeñas y de letra grande), personales y superficiales. Esto último podría parecer una crítica, pero no lo es: depende del público al que el texto va dirigido. Puede que ambos textos sean muy básicos, pero creo sinceramente que hay personas que necesitan leer algo así de simple y directo, que les ayude a sentar las bases. 

En el caso del libro sobre el duelo, es el más íntimo de los dos. El padre de la autora murió de causas naturales en la época del covid. Este texto nos habla de cómo se sintió Chimamanda al recibir la noticia y cómo sobrellevó los meses posteriores a la muerte de su padre. Es un texto muy personal, escrito más como forma de desahogarse que para que lo lean otros. En él, habla de su familia, de cómo las restricciones por el covid le impidieron despedirse de su padre (cuando sucedió, ella estaba en el extranjero) y lo que significó el duelo para ella.

Este texto no pretende ser un manual sobre cómo superar el duelo, ni mucho menos. No hay consejos y en ningún momento la autora nos da a entender que todo el mundo se siente exactamente como ella. Su intención es ofrecer apoyo y creo que lo consigue. No solo habla directamente de un tema aún considerado tabú y privado, sino que al compartir su experiencia intenta que otros se sientan menos solos. Aquí os dejo los fragmentos que me han parecido más interesantes. Están en catalán, porque es el idioma en que he leído el libro.

Imagen 1                                                                Imagen 2

En cuanto al libro sobre el feminismo, surge a raíz de la petición de una amiga que acaba de ser madre sobre algunos consejos para educar a su hija en el feminismo. No habla tanto de la crianza como de los mensajes feministas básicos que deben estar presentes en la educación actual.

La obra tiene una estructura mucho más marcada que en Tothom hauria de ser feminista, dejando clara la división entre un consejo u otro, como si fueran breves capítulos. Me parecen todos buenos consejos, eso sí, tratados con mucha superficialidad. Me parece que resume de forma concisa los puntos básicos del ideario feminista, aunque se deja muchas cosas en el tintero. 

A eso hay que sumarle que el discurso está, invariablemente, atado a su contexto. La autora es nigeriana y eso se evidencia en la falta de ambición de los consejos. El feminismo es un movimiento político y social con mucho más recorrido y trayectoria en la cultura occidental. En consecuencia, aquí hace más tiempo que se está trabajando en el cambio social que en otros países. Ideas que eran transformadoras en España en los setenta u ochenta, lo son hoy en día en muchos países árabes. Aquí ya hemos tomado conciencia de estereotipos como «el rosa es para chicas y el azul para chicos», «el objetivo en la vida de una mujer es casarse y tener hijos» o «que los maridos hagan tareas del hogar y cuiden a los hijos no significa que "ayuden" a las mujeres». Allí falta por hacer mucho trabajo aún, así que estos consejos son muy necesarios. Aquí os dejo un par de ejemplos:

«Hacedlo juntos. ¿Recuerdas que en primaria aprendimos que el verbo es una palabra de acción? Pues bien, un padre es tan verbo como una madre. Chudi debería hacer todo lo que la biología le permite, que es todo menos amamantar. En ocasiones las madres, tan condicionadas para ser y hacerlo todo, son cómplices de la reducción de la función de los padres. Podrías pensar que Chudi no la bañará exactamente como a ti te gustaría, que tal vez no le limpiará el culo tan bien como tú. ¿Y qué? ¿Qué es lo peor que podría pasar?»

«Y por favor rechaza hablar de ayuda. Chudi no está «ayudándote» a cuidar de su hija. Está haciendo lo que debe hacer. Cuando decimos que los padres «ayudan», sugerimos que el cuidado de los hijos es un terreno materno en el que los padres se aventuran valerosamente. No lo es.»

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Son buenas críticas, pero muy básicas para lectores occidentales. Por supuesto que aún hay gente en España que piensa así, el tipo de gente que no por leer este texto va a cambiar de opinión. Es por eso que me parece un buen resumen que se queda corto.

Poco más tengo que decir de ambos libros. Son textos breves, concisos, que se quedan en la superficie. En el caso del libro sobre el duelo, puede ser interesante para conocer cómo algunas personas hacen frente a la muerte de un ser querido. En el caso del libro feminista, es una buena introducción que da lugar a posteriores reflexiones y debates. Si ya has leído sobre ambos temas, como yo, ambas obras te sabrán a poco.

Cosas que he aprendido:
  • El duelo también provoca un dolor físico.
  • Los abrazos son mejores que las palabras vacías.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:




PUNTUACIÓN...3/5!