viernes, 29 de mayo de 2026

Minireseñas: La barca de los canarios, de Misaki Takamatu; Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez

Formato: Rústica con sobrecubierta
Tamaño: 13 x 18 cms
Páginas: 256
Color: Blanco y negro
ISBN: 978-84-18788-70-3
Edición original: Kanaria-tachi no fune (Kodansha, 2015)
Edición España: La barca de los canarios (Milky Way Ediciones, 2021)
Guion: Misaki Takamatsu
Dibujo: Misaki Takamatsu
Traducción: Laura Asquerino Egoscozábal

Sinopsis:
Yuri, alumna de último año, pertenece al club de atletismo del instituto y todavía no ha decidido qué estudiará en la universidad. Puede que tampoco lo necesite, ya que un día aparece una extraña criatura gigantesca en el cielo, ataca la ciudad y, cuando la chica vuelve en sí, se encuentra en una especie de bosque junto con Chihiro, un farmacéutico. En cuanto salen a la superficie, comprueban que no están en la Tierra. ¿Qué ha ocurrido? ¿Y dónde están?

Opinión:

Cualquiera diría que una historia que empieza con una invasión alienígena y viñetas como esta estaría llena de acción:

Sin embargo, esta portada inicial es más acorde con el tono de la obra:

Y es que estamos ante una historia intimista, en la que los personajes parecen suspendidos en el tiempo. En realidad, la invasión son un puñado de páginas; la mayor parte del tomo transcurre en el extraño mundo en el que despiertan Yuri y Chihiro. Ambos están completamente solos en un inmenso edificio vacío rodeado por una selva que se extiende hasta más allá del horizonte. Ninguno de los dos sabe cómo han llegado hasta allí ni qué ha pasado con el resto de la humanidad. 

Normalmente, las historias de invasiones alienígenas suelen girar en torno a dos temas: el contacto con el Otro o la supervivencia en un mundo devastado. Aquí no tenemos nada de eso. Para empezar, a los alienígenas ni se los ve ni se los espera. Para continuar, Yuri y Chihiro disponen tanto de alimentos a mano como de un techo bajo el que cobijarse, y no hay peligros a la vista. Esperaba que se profundizara en su relación, que se hicieran amigos (no descartaba un romance), conociéramos su pasado y compartieran sus sentimientos. Ahí es donde va lo curioso: ambos viven bastante aislados el uno del otro y apenas interactúan. 

Este distanciamiento se debe en parte a la diferencia de edad (Yuri es una adolescente y Chihiro un adulto), en parte a la actitud con la que afrontan la situación. Yuri siente tristeza por lo que ha perdido, nostalgia del hogar, arrepentimiento por todo lo que no hizo, miedo al futuro, resolución de seguir adelante... Chihiro, en cambio, se muestra hundido y desesperado, apático. De los dos, Chihiro me pareció el más interesante, porque es el más atípico: además de tener esta actitud, ignora a Yuri si esta le da conversación, se burla de sus sueños truncados, no le agradece su ayuda... No es que su reacción y comportamiento no sean lógicos, es que lo más habitual en historias como esta es que reaccione con madurez y empatía, ya que es un adulto. Más adelante evoluciona un poco y descubriremos por qué es así, pero me parece una elección curiosa.

Una de las cosas que más me ha gustado es el dibujo. Sencillo y claro, con cierto detalle y buena expresividad. Hay viñetas grandes cuando la situación lo requiere, el paneling es comprensible y los fondos, cuando son necesarios, están trabajados. No es espectacular, pero resulta bonito. Es más, si algo me atrajo de la historia desde el principio, más allá de la recomendación de G, fue su dibujo.

Ahora bien, uno de los aspectos más mejorables de la historia es el ritmo. La historia podría transmitir mucho mejor el aburrimiento y la angustia por la reclusión si viéramos cómo el tiempo transcurre despacio; en su lugar, hay cortes temporales en los que pasan días o semanas de una escena a otra.

El último tercio es lo que menos me ha convencido. Allí encontramos todas las explicaciones que buscábamos, pero es muy acelerado y no da espacio a que los personajes asimilen lo que está ocurriendo ni a que reaccionen en consecuencia. Que te suelten todo el infodump al final es una técnica simple para cerrar una historia; demuestra mucha más habilidad ser capaz de dejar migas de información aquí y allá que no abrumen al lector. 

A todo esto hay que sumarle que el final queda un poco abierto. Yuri se ve obligada a tomar una decisión que tendrá grandes consecuencias... que no vemos. Entiendo que el objetivo de la historia era mostrarnos cómo Yuri toma las riendas de su vida y empieza a decidir y asumir responsabilidades, que el final es el culmen de esa evolución; aun así, para mí, a la historia no le hubieran venido mal un par de páginas más, sobre todo, para que Yuri asimile mejor lo sucedido al final.

En fin, La barca de los canarios no es el mejor manga del mundo, pero hace cosas interesantes. Tenemos un slice of life tras una invasión alienígena en un mundo extraño donde los únicos dos personajes están encerrados en un espacio que les resulta ajeno. La relación entre ambos no es la habitual, porque su actitud frente a lo sucedido es muy distinta y sus personalidades chocan. No hay romance, cosa que es de agradecer, pese a que con el tiempo, ambos forjan un vínculo. El tono es intimista, así que no esperéis ni acción ni una investigación absorbente sobre lo sucedido. Lo mejor es el dibujo, sin ser nada espectacular, y lo más flojo, el final, puesto que es muy acelerado y cuenta con mucho infodump.

Cosas que he aprendido: 

  • Si vas a otro planeta, tu cuerpo deberá adaptarse a su atmósfera.
  • Los personajes adultos no siempre tienen que ser paternalistas.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3/5!


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Me gusta escuchar audiolibros mientras hago otras tareas, pero hay libros que requieren de toda tu atención. Este lo empecé el año pasado en ese formato y tuve que abandonarlo: me sentía perdida en una prosa compleja y de tono poético. Me había cautivado cómo estaba escrito, así que esperaba mucho de él; por desgracia, no ha sido todo lo que esperaba. 

Editorial‏: ‎ Círculo de Lectores
Fecha de publicación: 2006
ISBN-13: ‎978-8467216943
Título: Los girasoles ciegos
Autor: Alberto Méndez

Sinopsis:
La guerra civil española se convierte en la pluma de Alberto Méndez en una colección de susurros, de historias contadas por fin con la boca abierta, sin eufemismos, y que desnudan fundamentalmente una inquietante verdad: después de toda aquella devastadora carnicería no hubo rastro de victoria alguna, no existió presunto héroe que no hubiese sido fatalmente derrotado. Los rumores broncos y las sílabas miedosas de aquel período forman en Los girasoles ciegos un pentagrama frágil, cuajado de notas perdidas y consonantes desgarradas que terminan por evocar una melodía, narrada en cuatro relatos que nos hablan de las vidas que fueron borradas, suprimidas.
El capitán Alegría, un miembro del ejército ganador que el día antes de la victoria se pasa al bando republicano; un joven poeta que huye con su chica embarazada y debe enfrentarse tempranamente al misterio último de la muerte; un preso que se resiste a ser fusilado cubierto de mentiras, y prefiere arrastrar consigo a la muerte los falsos y tranquilizadores recuerdos de los verdugos; y un niño que protege celosamente un secreto de las malvadas invectivas de un cura abrasado por la lascivia: los personajes de Méndez componen la memoria de una batalla sin victorias, se reivindican como los perdedores heroicos que toda guerra deja tras de sí. Porque la injusticia de la devastación en ocasiones sólo puede ser contrarrestada por un acto luminoso de justicia poética.

Por qué este título...
"Reverendo padre, estoy desorientado como los girasoles ciegos. A pesar de que hoy he visto morir a un comunista, en todo lo demás, padre, he sido derrotado y por ello me siento sicut nubes…, quasi fluctus…, velut umbra, como una sombra fugitiva» "

Opinión:

Los clásicos y yo no encajamos. Algunos me gustan más que otros; pese a todo, nunca terminan de ser lo mío. Este libro es del 2004, pero tiene alma de clásico español. La prosa imita a la perfección la escritura de los años 60, hasta tal punto que creía que era de esa época; menuda sorpresa me he llevado cuando he investigado un poco sobre el libro para esta reseña.

La globalización afecta de forma inconsciente a la escritura: la construcción de las frases, los calcos lingüísticos, el uso de la puntuación... imita al inglés. Lógico si tenemos en cuenta la cantidad de literatura inglesa y norteamericana (en su idioma original o traducida) que consumen los autores. En este caso, tenemos un libro muy patrio, con una escritura depurada de influencias internacionales. Por una parte, el vocabulario es elevado, propio de la época y, en ocasiones, muy específico ("esta braña", "el eitelio sutil que lo circunda es transparente", "noticias lenitivas", "hechura", "escombrera"...). Por otra parte, abundan las oraciones largas y coordinadas propias del español, así como el uso de la sinonimia y la adjetivación. A eso hay que sumarle el tono de la novela, monótono y cotidiano. Es una prosa compleja, no vamos a negarlo, pero es de lo que más me ha gustado.

También me ha gustado mucho la narrativa, pese a que no esperaba que fuera así. Yo buscaba una historia con una narrativa tradicional (introducción, nudo y desenlace), no una antología de cuatro relatos con narrativas experimentales. En el primero, alguien que ha estado investigando los registros nos relata lo que sabe del capitán Alegría, desde el momento en que decidió abandonar el bando ganador a pocas horas de la victoria hasta su muerte. El segundo es el diario de un fugitivo y su hijo recién nacido, un diario que fue encontrado en una cueva junto a sus cadáveres y que alguien está transcribiendo. El tercero es la historia de un preso condenado a muerte que miente para sobrevivir un día más. El último cuenta con tres narradores: un cura que escribe una carta a su superior para expiar el pecado de desear a una mujer, el hijo de esta que recuerda su infancia en la que su padre vivía escondido tras un armario y un narrador en tercera persona que nos cuenta lo que pasó.

Todas estas historias están relacionadas con la posguerra, en concreto, sobre elegir entre la dignidad de morir fiel a tus convicciones o vivir oprimido. Son solo cuatro historias; pese a ello abarcan una parte importante de la sociedad: los soldados de todos los bandos e ideologías, los prisioneros de guerra, los que huyeron, los que se escondían en la ciudad, y el sector eclesiástico. Estos relatos son completamente independientes, pero tienen pequeños guiños y puntos de interconexión que me han parecido muy logrados. Otra cosa que comparten es el tono desesperanzador: todas las historias terminan mal, algo que sabes desde el principio.

A continuación hablaré un poco de cada una de ellas. En el caso del relato del capitán Alegría, me gusta por su tono reflexivo. Que alguien decida abandonar la guerra cuando su bando está a punto de conseguir la victoria es algo que no se suele ver. El capitán Alegría es alguien de fuertes convicciones que no se siente cómodo formando parte de los vencedores. En su relato se habla del daño que ha hecho la guerra, tanto por la cantidad de víctimas como psicológicamente. 

«La violencia y el dolor, la rabia y la debilidad, se amalgaman con el tiempo en una religión de supervivencias, en un ritual de esperas donde entonan la misma salmodia el que mata y el que muere, la víctima y su verdugo; ya solo se habla la lengua de la espada o el idioma de la herida»

 «Aunque todas las guerras se pagan con los muertos, hace tiempo que luchamos por usura. Tendremos que elegir entre ganar una guerra o conquistar un cementerio»

El relato del diario del joven fugitivo es estremecedor. Durante la posguerra, mucha gente huyó a la montaña, donde malvivía como podía, y este relato nos acerca a lo difícil que resulta sobrevivir aislado en mitad de un monte cuidando de un bebé recién nacido y cargando con el dolor de haber perdido a los tuyos. El plus de esta historia es el transcriptor, que nos ayuda a comprender el estado de ánimo del narrador al interpretar cómo es la escritura y lo que hay escrito en los márgenes.

El tercer relato, el del prisionero de guerra, es, para mí, el más flojo. Transmite bien lo que uno siente al estar encerrado, temiendo que cada día pueda ser el último, viendo cómo tú tienes el privilegio de seguir ahí mientras los demás mueren uno a uno. Sin embargo, se me hizo un poco largo. 

«—Somos un pueblo maldito, ¿no crees?
—No. Creo que no somos un pueblo maldito. Eso sería echar la culpa a otros»

El último relato me pareció el más interesante por el multiperspectivismo. Eso le da ritmo y agilidad a la historia, además de que cada una de las perspectivas es interesante por sí misma: vemos al cura bregando con sus sentimientos de culpa, al niño (que ya no lo es) hablando del olvido y de su visión infantil de las circunstancias, y la narración en tercera persona que nos desvela poco a poco qué ocurrió exactamente. Cada uno de estos puntos de vista está marcado con una tipografía distinta, aunque no haría falta porque es fácil distinguir un narrador de otro por la forma de expresarse.

La reseña es breve, porque el libro no es muy largo y porque la gracia de la obra no está tanto en lo que dice como en cómo lo dice. He disfrutado de la experimentación narrativa, de la prosa compleja y cuidada, en ocasiones poética, y de la descripción de la posguerra, más centrada en los sentimientos de la gente de a pie que en los hechos. El libro en ocasiones es un poco denso, decepciona si buscas información sobre el franquismo y puede aburrir al centrarse casi en exclusiva en los personajes, sin dejar espacio para una trama. Sin embargo, eso no son fallos de la obra, sino cosas que yo buscaba y no he encontrado. Que una novela con tantos elementos poco afines a mis intereses me guste dice mucho de lo buena que es.

Cosas que he aprendido:

  • Cada vez me gustan más las historias de las que conozco el final.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:



PUNTUACIÓN...3'5/5!

 

sábado, 23 de mayo de 2026

Frases memorables: Happiness TM

 "La autoayuda es el opio de nuestros tiempos"

No soy lectora de libros de autoayuda. Como a todo, le he dado una oportunidad al género (en el blog encontraréis las reseñas de ¿Quién se ha llevado mi queso?, El secreto, El mundo amarillo, Cuentos para pensar, El caballero de la armadura oxidada y La princesa que creía en los cuentos de hadas), y eso me ha permitido entender un poco mejor por qué interesa a tanta gente.

Para empezar, son libros breves, muy accesibles y con un lenguaje sencillo. Las ideas se exponen de forma clara y directa, repitiéndose una y otra vez con distintas palabras para que calen en el lector. A veces se usan las fábulas o metáforas para ejemplificar algunas de esas ideas, unos recursos que sirven para facilitar la comprensión de conceptos difíciles. Incluso en esos casos, antes o después, te explican el objetivo de esa fábula o metáfora y relacionan cada elemento de la historia con la vida real; no vaya a ser que el lector se pierda.

Los mensajes que transmiten estas obras son eminentemente positivos: aceptación de uno mismo, dejar relaciones tóxicas, abandonar los miedos, perseguir cualquier sueño... Son buenos consejos que te hacen reflexionar sobre el rumbo que ha tomado tu vida y, como aparecen en el texto como frases lapidarias, se quedan contigo. Sin embargo, es imposible seguirlos a rajatabla, porque el mundo en el que vivimos no se asemeja al que aparece en la ficción de los libros de autoayuda. El cambio es difícil y la realidad no te permite muchas veces aplicar esos consejos. Por no mencionar que algunos son tan idealistas que, directamente, son magia.

Cosas como "No hagas nada, solo pide, y el Universo lo hará por ti" (El secreto) son absurdas. Por supuesto que el pensamiento positivo influye en que las cosas te parezca que van mejor (las malas noticias son peores según cómo nos las tomemos), pero no puedes esperar que en la vida se te dé todo hecho solo por creer o por esforzarte. Como bien dice la cita, la autoayuda es el opio de nuestros tiempos, nos engaña y nos hace creer que todo saldrá bien cuando no siempre es así.

Este libro, Happiness TM, me gustó mucho, en parte por su premisa curiosa: en el mundo se publica un libro de autoayuda que realmente funciona y que consigue que todo el mundo que lo lee (excepto el editor) sea feliz. Me pareció que ofrecía una buena crítica a este tipo de obras y también al mundo editorial. Si os interesa, aquí tenéis la reseña.

En fin, como con todo, no hay que aferrarse a un único género. Un libro de autoayuda puede estar bien, pero si es lo único que consumes, la visión que tendrás del mundo será distorsionada. Estoy segura de que un buen psicólogo que encaje contigo te hará mucho más bien que tanta autoayuda. ¿O acaso conocéis a alguien que lea autoayuda y sea feliz?

martes, 19 de mayo de 2026

Vuelven, de Jason Mott

Leí este libro conjuntamente con Omaira de Entre la lectura y el cine. En su caso, ya lo había leído hacía un par de años (es más, fue ella quien me lo recomendó), pero decidió unirse a la lectura porque no recordaba nada.

Traductor: Mireia Carol Gres
Editorial: Planeta
ISBN: 9788408125792
Título original: The Returned
Número de páginas: 384
Encuadernación: Tapa blanda
Año de edición: 2014

Sinopsis:
Harold y Lucille Hargrave han vivido durante décadas con la pena de haber perdido a su único hijo, Jacob, en un trágico accidente en 1966.
Ahora, ya entrados en la tercera edad, disfrutan de una vida tranquila. Hasta que un día, un agente gubernamental aparece en su puerta de la mano de Jacob, que sigue teniendo ocho años y el mismo aspecto que tenía el día de su muerte.
A lo largo y ancho del mundo, los muertos están volviendo del más allá. Nadie sabe cómo ni por qué, o si se trata de un milagro o un anuncio del fin de nuestros días. Ni siquiera Harold y Lucille saben cómo reaccionar ante la vuelta de su hijo, lo que sí saben con certeza es que se trata de Jacob.

Opinión:

¿Cómo reaccionaríais si ahora, de repente, llamara a vuestra puerta un ser querido que murió hace tiempo? No estoy hablando de un zombie, sino de esa persona tal cual era antes de morir: con sus mismos recuerdos, su mismo aspecto, su misma forma de comportarse y hablar. El debate moral que surge a raíz de esta situación es muy interesante y el libro muestra todo tipo de posturas al respecto. Por desgracia, se queda ahí: no hay un diálogo entre esas perspectivas ni se profundiza en los argumentos que las defienden.

En su lugar, la novela se limita a ofrecernos una perspectiva general de cómo el fenómeno de los Regresados afectaría a nivel mundial: el miedo de la población, el rechazo de algunos, la aceptación de otros, las dudas de la mayoría, los problemas de superpoblación, los inevitables campos de refugiados... Incluso hay interludios con casos concretos: una pareja que se reencuentra tras la muerte, un pintor que se enamora de la mayor experta en su obra, unos nazis que son el blanco de las críticas... 

Al final hay una nota del autor preciosa en la que habla de su motivación para escribir esta historia:

"Quería que fuera un lugar donde —gracias a unos métodos y una magia desconocida incluso para mí— las duras e indiferentes reglas de la vida y de la muerte no existen, y donde la gente puede volver a estar con sus seres queridos. Un lugar donde un padre o una madre pueden volver a abrazar a sus hijos. Un lugar donde los amantes pueden reencontrarse el uno al otro después de perderse [...] Tengo la esperanza de que los lectores puedan entrar en este mundo y encontrar las palabras nunca pronunciadas y las emociones irreconciliadas de sus propias vidas representadas dentro de estas páginas. Tal vez encontrar incluso sus propias deudas perdonadas. Las preocupaciones olvidadas por fin"

La clave, por tanto, está en el reencuentro; eso es lo que de verdad le interesaba mostrar al autor. Por eso, creo que esta historia hubiera funcionado muy bien como antología de relatos. A lo largo de la historia principal, se cuelan capítulos independientes que muestran cómo reaccionan distintas personas al encontrarse con los Regresados. Son muy interesantes, aunque, por desgracia, como duran dos o tres páginas, no hay espacio para ningún tipo de desarrollo o para que conectemos con los personajes. Si el libro estuviera conformado en exclusiva por esas historias, podría permitirse dedicarle más páginas a cada una y que, por los detalles, fuéramos conociendo el contexto.

Tampoco me hubiera disgustado que el libro, como promete la sinopsis, se centrara en el caso de Jacob y sus padres, Harold y Lucille. No esperaba que los protagonistas fueran una pareja de ancianos que de repente son responsables de un niño por el que llevan cincuenta años de luto. El choque emocional, reabrir viejas heridas, tener una prueba palpable de cómo la edad te ha pasado factura... Todo son temas muy interesantes que se tratan superficialmente: vemos cómo son y cómo piensan Harold y Lucille sin profundizar en sus posturas, en sus sentimientos ni en sus emociones, quizás, con el objetivo de no individualizar y que los lectores puedan sentirse más identificados con ellos. 

Esta familia es el eje de la historia; aun así, parece que están en segundo plano, pues hay constantes interrupciones con capítulos o escenas dedicados a otros personajes. Algunos son personajes completamente desconectados que no vuelven a salir; otros, están mínimamente relacionados con la familia de Jacob y tienen algo más de desarrollo. La historia del agente Bellamy con el campo de refugiados y su madre; la de los Wilson, que fueron asesinados; la de Fred, cuya mujer no vuelve y eso le radicaliza en contra de los Regresados; la del Reverendo Peters, cuya exnovia adolescente regresa... Estas historias están muy bien, pero pierden cualquier fuerza e impacto que pudieran tener al estar tan fragmentadas.

Siento que el autor pretendía hacer una historia con una narrativa tradicional, con su introducción, nudo y desenlace, al mismo tiempo que quería ofrecer una mirada multiperspectivista de un suceso internacional. ¿El resultado? No conectamos con ningún personaje y la trama es muy floja. Tras la introducción, la situación de Harold, Lucille y Jacob se estanca, hasta que llegamos a un final bombástico cuyo tono no encaja: es más propio de una película de acción que de una obra melancólica como esta.

Otro de los aspectos más flojos es el worldbuilding. No me parece mal que la historia empiece yendo al grano, sin mostrarnos las primeras semanas del fenómeno de los Regresados: no es necesario mostrar la confusión inicial, porque ese estado emocional permea toda la obra. Tampoco me parece un problema que no se sepa muy bien por qué la gente está volviendo de entre los muertos: la vida está llena de misterios. Sin embargo, hay mucha información que debería estar al alcance de nuestros protagonistas, gente de a pie, y que nosotros desconocemos: ¿hay algún patrón en los Regresados? ¿Alguna característica que los diferencie del resto de humanos? ¿Los cadáveres de esas personas siguen en su sitio? ¿Qué planes a futuro tiene el Gobierno, más allá de los campos de refugiados? ¿Cómo se sienten los Regresados? Entiendo que la obra no pretendía ofrecer explicaciones y lo respeto; pese a ello, creo que los lectores merecemos saber, al menos, tanto como los personajes.

Durante toda la lectura me he sentido como un barco sin rumbo, no solo porque no sabía cómo se podía dar un final a una historia así, sino también porque hay información básica que los protagonistas no comparten con el lector. Su hijo ha vuelto: lo lógico sería que se informaran todo lo posible sobre los Regresados. Es más, Lucille se pasa todo el día delante de la televisión, pero no se nos dice lo que ve. Harold duda de que Jacob sea realmente su Jacob y se siente confuso sobre el tema; pese a ello, no le vemos buscando información.

La situación política es tensa, pero a ellos solo les preocupa Jacob. Lucille sabe desde el primer momento en que le ve que es él; Harold, en cambio, se muestra distante. Me gustaría compartir su desazón; sin embargo, me falta información. Ellos dicen que el chico que está con ellos es igual que su Jason (habla, se comporta igual y tiene sus mismos recuerdos); a mí me parecía un niño raro, al que le faltaba vida, ilusión, como si no tuviera perspectivas de futuro. No pregunta por sus amigos de aquella época, no se sorprende por los cambios tecnológicos y no muestra emociones.

Esto no es algo exclusivo de Jacob, sino que los miembros de la familia Wilson son también así. No hay muchos más ejemplos, porque a los demás Regresados les vemos demasiado poco como para decir algo sobre su personalidad. Tampoco estoy segura de si hay algo que los delata: en la novela, la gente enseguida detecta si lo son o no y no sé cómo lo saben. Estas dudas vienen del hecho de que la obra intenta por todos los medios enfocar la atención del lector en los vivos. Por eso, el narrador omnisciente evita entrar en la mente de los Regresados, así que no sabemos qué piensan o cómo se sienten realmente. Por supuesto que las autoridades preguntan al respecto, pero no vemos las respuestas. Es más, uno de los capítulos interludio se centra en una Regresada a la que interrogan diariamente y, en lugar de ver lo que dice, nos centramos en qué opinión tiene ella de su interrogador.

En conclusión, la novela no ha estado mal, pero me ha sabido a poco. La premisa nos enfrenta a una situación compleja de la que vemos distintas posturas, aunque no llega a haber un debate real. La obra alterna entre una historia continua con una narrativa tradicional y breves capítulos y escenas de personajes secundarios poco o nada conectados que impiden que los principales tengan suficiente espacio para desarrollarse y demostrar profundidad. Además, se centra tanto en mostrar a los vivos y en la idea de los reencuentros que deja de lado la parte básica de la construcción de mundos. El libro tiene mucho corazón, pero no logra calar hondo. 

Cosas que he aprendido:

  • Todos terminaremos por irnos. Aprovecha el momento y no te dejes cosas por decir.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:


PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...

domingo, 10 de mayo de 2026

Viñeta del lector 132#

 

Mi hermano siempre ha sentido interés por los libros. Guardo buenos recuerdos de cuando le leía algunos en voz alta, le explicaba la última historia que había leído o cuando le soltaba mis fragmentos favoritos de la lectura que tenía en ese momento entre manos. Por desgracia, nunca ha sido una persona muy dada a la reflexión, por lo que hacer debates con él o criticar una obra siempre ha sido inviable.

G, en cambio, ha estudiado filología, al igual que yo y siempre ha sido muy crítico. A ambos nos gusta leer y coincidimos en algunas lecturas, aunque tenemos gustos distintos. Él es más de mangas o libros sesudos y lentos; yo, en cambio, soy más de novelas de acción o que desarrollan una sola tesis. Pese a las diferencias, coincido con lo que dice la viñeta del lector: al vivir con otro lector, el placer de la lectura es el doble. 

En primer lugar, como G me cuenta las historias que lee, es como si leyera el doble. Normalmente son libros que no me interesan lo más mínimo, pero me gusta cómo se expresa, descubrir por qué a él sí que le interesa esa obra, ver en qué detalles se centra y cuáles pasa por alto y qué ha aprendido de esas historias.

En segundo lugar, yo también le cuento mi opinión de los libros que voy leyendo. Hablar con alguien de tus lecturas te permite profundizar en ellas, fijarte en detalles que no habías notado, y te obliga a ahondar en las razones por las que te ha gustado o no la obra. Además, si se da el caso, puedo fangirlear sin frenos o poner a caldo una novela sin miramientos.

Por último, está el hecho de que a veces hacemos lecturas conjuntas. Compartimos un mismo libro, nos turnamos para leerlo y lo comentamos a medida que avanzamos. ¿Problema? G me parece muy perspicaz y suele acertar con sus teorías sobre qué pasará a continuación.

Y eso es todo por hoy. ¿Vosotros también tenéis a alguien con quien compartir vuestras lecturas en casa?

domingo, 3 de mayo de 2026

El gran timo de las hadas, de Félix J. Palma

Segunda oportunidad que le doy al autor. Una de mis peores lecturas de 2025 fue El amor no es nada del otro mundo. Achaqué mi disgusto con la novela a que estuviera escrita a cuatro manos y decidí intentarlo de nuevo con una obra en solitario (en realidad, es porque tenías otros dos libros suyos en la estantería, no te quedaba otra). La sinopsis no me llamaba especialmente la atención (las de este autor no suelen ser muy llamativas), pero me gustan los engaños y ese parecía el centro de la novela, así que me animé a leerlo.  

Publicación: 5 junio 2024
Colección: Áncora & Delfín
Presentación: Rústica con solapas
Formato: 13.3 x 23 cm
Editorial: Ediciones Destino
ISBN: 978-84-233-6550-0
Páginas: 488

Sinopsis:
Londres, 1922. Alan y Violet Schofield son los mayores especialistas en fotografía mágica de Inglaterra; una pareja de pícaros que se aprovecha de la fiebre por retratar seres feéricos que se extendió por la crédula sociedad londinense tras la Gran Guerra después de que dos niñas de Cottingley lograran convencer al mismísimo Conan Doyle de que habían fotografiado unas hadas. Del cielo ya han dejado de caer bombas y la ciudad entera espera turno ante el famoso estudio de los Schofield para conseguir la preciada fotografía que demostrará a sus familiares y vecinos que su desván o su jardín ha sido bendecido con la presencia de alguna de esas misteriosas criaturas.
Por desgracia para ellos, su suerte cambiará cuando un nuevo cliente llame a su puerta: el temido y poderoso Percival Drake, señor de los bajos fondos de Londres. Un hombre de gran astucia, brutalmente despiadado y, sobre todo, que no cree en la magia. Mientras emprenden una peligrosa carrera contrarreloj para salvar sus vidas, Alan y Violet descubrirán que para timar a un gánster que no cree en las hadas hay que ser más listos que ellas.

Opinión:

La novela está ambientada en Londres, un par de años después de la Primera Guerra Mundial. Supongo que todos conoceréis el caso de las hadas de Cottingley. A raíz de las fotografías de hadas que hicieron estas hermanas, las criaturas feéricas se popularizaron y mucha gente empezó a verlas. No tenía ni idea de que la fiebre por las hadas había pegado tan fuerte; creía que había sido un único caso, no que todo el mundo empezara a alucinar. En general, la ambientación me ha parecido muy interesante y se nota que el autor se ha documentado sobre la época y las leyendas de criaturas feéricas locales. Lógico, si tenemos en cuenta que nuestros protagonistas, Alan y Violet, se dedican a "fotografiar" este tipo de seres, aunque nosotros como lectores sabemos que todo no es más que un truco.

Las primeras cincuenta páginas cumplen con las expectativas de la sinopsis y se dedican a presentarnos a esta pareja y su oficio. Sin embargo, a partir de este punto, hay una digresión, volvemos atrás en el tiempo y nos cuentan la vida de Jimmy (verdadero nombre de Alan), desde sus inicios como ebanista, pasando por cómo empezó en el mundo de los timos, sus experiencias en la guerra, su encuentro y romance con Violet, hasta llegar a cómo terminaron dedicándose a la fotografía de hadas.

Estas biografías de personaje son marca de la casa (también las había en la Trilogía Victoriana); sin embargo, dedicarle 200 páginas me parece un exceso. La trama principal queda en suspenso hasta la página 270 para darnos a conocer tanto a Jimmy como al verdadero Alan. Y más adelante, volvemos a hacer otra pausa larga para hablarnos del antagonista, Percival Drake. Si tenemos en cuenta lo poco que me gustan las biografías (el año pasado abandoné la de Pratchett, pese a ser muy interesante), que haya seguido leyendo tiene mérito. Que los personajes sean tan carismáticos y que su vida esté tan llena de sobresaltos, sin duda ayuda. No me he aburrido con sus historias de vida; pese a todo, me he sentido un poco engañada, porque yo venía por el tema de los timos de hadas, no por otra cosa. Creo que hubiera sido mejor dosificar la información o darla de forma más orgánica.

En cuanto al gran timo de las hadas mencionado en el título, está bien elaborado y tiene un par de giros que le dan vidilla. Es impresionante los planes tan complejos que es capaz de idear el autor; si se dedicara a la magia en sus ratos libres, no me sorprendería. Por desgracia, esta vez no me ha encandilado con sus trucos. En su otra trilogía, había también muchos engaños; sin embargo, aquí el autor no intenta embaucar al lector, que este dude de lo que está sucediendo (más allá del final, aunque esa duda no está muy conseguida), sino demostrar su pericia para engañar a un escéptico, como sería Percival Drake. Y sí, el reto es mayúsculo, pero requiere menos habilidad.

A eso hay que sumarle que, en realidad, Percival Drake no resulta tan difícil de convencer. Creía que iba a ser más obstinado, presentar más oposición y que en el fondo se guardara algún as bajo la manga: hay un cabo suelto que esperaba que hiciera estallar el plan en cualquier momento, pero que no llega a emplearse en ningún momento.

SPOILERS (subrayar para leer)

Percival Drake coincidió en la guerra con el verdadero Alan, conoce su apellido y le recuerda, pues gracias a él pudo abandonar el campo de batalla. Esperaba que en algún momento se revelara que sabe que Jimmy es un impostor... pero en ningún momento se hace ninguna mención a ello. ¿Para qué meter esta casualidad si no va a afectar en nada?

FIN SPOILERS

El resto de personajes, que no son muchos, están bien, en especial los protagonistas, muy carismáticos. El mayor problema que he tenido es que, mientras que conocemos la vida de Jimmy al dedillo, Violet es la gran desconocida, solo para que sospechemos de sus intenciones para con el prota. El autor sacrifica la construcción del personaje a cambio de la sorpresa. Al final nos cuentan más sobre ella, pero no solo es tarde, sino que eso impide que haya ningún desarrollo.

El segundo problema que he tenido con la pareja protagonista es su relación. Definitivamente, no coincido con la visión del autor sobre las relaciones. Empezamos con la pareja ya establecida desde hace años, cosa que es interesante porque no se suele ver. Así nos asomamos a su día a día y a su dinámica como pareja, que está bien hasta que notas el artificio: la gente no habla así, encadenando una respuesta ingeniosa tras otra (lo he probado alguna vez con G y nos ha funcionado, pero lo hacíamos a propósito, no es algo que salga natural). El flashback nos permite conocer un poco cómo surgió la llama del amor. A ello le dedican bastantes páginas, aunque, curiosamente, se queda corto: faltan escenas intrascendentes que nos muestren cómo crece ese amor, más allá de los momentos clave de su relación.

De todas formas, eso es un detalle menor. Lo peor es que, al igual que en El amor no es nada del otro mundo, la relación es tóxica: ambos guardan secretos del pasado que no se atreven a compartir con el otro. Lo más positivo de esto es que decidieron de mutuo acuerdo mantener oculta esa parte de su vida: al menos son sinceros con eso. Para mí, la confianza en una relación es clave. Por supuesto que no tienes que contárselo todo al otro; puedes guardarte cosas para ti, siempre que no afecte a la relación. Si solo conoces algunas de las cosas que convierten a alguien en quién es, solo puedes enamorarte de la imagen que tienes de la otra persona, que puede diferir mucho de la real. Que Jimmy diga que amará a Violet independientemente de lo que haya hecho me parece tóxico.

A eso hay que sumarle que, en el momento de la revelación, no se hace ningún énfasis y tampoco vemos cómo les afecta descubrir esas cosas del otro. Es más, en el caso de Violet, se nos oculta el momento en que le cuenta a Jimmy su pasado solo para que el lector siga con la incógnita. Entiendo que el narrador sea peculiar, pero me parece tramposo.

Como ya sucedía en la Trilogía Victoriana, tenemos un narrador omnisciente en tercera persona que tiene personalidad propia. Pese a no formar parte de la historia, es un personaje en sí mismo. Es consciente del lector, a veces se dirige a él, y no es fiable. No porque vaya a mentirte directamente, sino porque le gusta adelantarte cosas que van a pasar o guardarse información. Me parece un recurso original que no he visto en muchas partes y que aporta personalidad a la narración. De todas formas, puedo entender que para algunos sea pesado e irritante. Por eso, aquí os dejo algunas de sus apariciones estelares para que comprendáis mejor cómo interviene:

"lo cual los había hecho merecedores del escrutinio nada disimulado de las dos cincuentonas sentadas frente a frente. Grace y Gladys —no me preguntéis quién es quién— sentían gran curiosidad por la relación que mantenían sus vecinos de asiento."

"Para Alan se trataba de su beso número cuarenta y ocho, y para Violet, el treinta y dos —ellos no llevaban la cuenta, claro; pero yo sí, que para eso soy el narrador—; aunque de amor amor, me atrevería a suponer que era el primero para ambos."

"Sin ir más lejos, la primera cómoda que barnizó fue a parar a la mansión donde habían fecundado a su madre, y en sus cajones su desconocido padre guardaba ahora los calcetines. ¡Qué queréis! Mi condición de narrador me permite reparar en este tipo de casualidades sin fines dramáticos con las que la vida muestra su retranca."

"Aunque en alguna ocasión, como veréis, Alan atribuirá el mérito a la sutil guía de alguna entidad superior, en realidad no consideraba seriamente la posibilidad de que hubiera fuerzas distintas a la de su voluntad interfiriendo en el destino de los hombres, y no seré yo quien le lleve la contraria."

"Como todo moribundo que se precie, con la pierna cayéndosele a pedazos y devorado por la fiebre, Alan desgranó un relato inconexo, a ratos dictado por el delirio, jalonado de largos parones y pasajes casi inaudibles narrados con lo que parecía su último aliento, que Jimmy y Violet tuvieron que recomponer como si se tratara de un jarrón que alguien hubiera destrozado a martillazos en una playa de conchas. Permitidme que os ahorre ese suplicio y os suministre directamente la versión de su vida depurada de obstrucciones."

En general, no ha estado mal. La historia es entretenida, los personajes son carismáticos, el timo está bien elaborado y el narrador se hace de querer. Sin embargo, tarda mucho en arrancar, porque dedica demasiadas páginas a presentarnos la vida de los personajes, en lugar de integrarlo en la historia. Además, esperaba algo un poco más espectacular del final: esta vez, el autor no ha logrado engañarme

Cosas que he aprendido:

  • Tras la Primera Guerra Mundial hubo un gran fanatismo por las hadas.
  • Cuanto más complejo es un timo, con más agentes implicados, más creíble es.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3/5!
Primeras Líneas...