Sinopsis:
Las reglas son sencillas: cinco combates, cinco victorias. Un deseo. Las criaturas más terribles creadas por la mente humana como contrincantes. Una mansión maldita que encierra un horrible terror en su sótano. Seis jóvenes conectados por un siniestro torneo a vida o muerte cuyo tablero es un pequeño pueblo irlandés. Y unos ojos que lo vigilan todo. ¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para conseguir lo que más deseas?
Opinión:
Siento una atracción irresistible hacia los libros que me prometen una experiencia nueva. El mercado está tan saturado de novelas que apuestan por lo seguro, por aquello que saben que vende, que aplaudo aquellas que intentan hacer algo distinto. El resultado será mejor o peor, pero al menos valoraré el esfuerzo.
Descubrí La maldición de Trefoil house gracias a Patt del blog Devoim (¡hace nueve años que publicó la reseña! Como veis, hay libros que llevan en mi estantería de pendientes desde hace mucho). Lo más destacable es que se trata de una novela espejo: tiene 300 páginas escritas por Raquel de la Morena que narran la historia de principio a fin desde el punto de vista de tres chicas (Elly, Kamala y Yannel) y entonces, si le das la vuelta al libro, tienes otras 300 páginas más, escritas por Pedro Estrada, en las que los tres chicos protagonistas (Alec, Labhrás y Eryx) cuentan su versión. Es decir, tenemos la misma historia dos veces narrada desde dos perspectivas complementarias: para rellenar todos los huecos, es necesario leer ambas.
¿Habíais visto esto en alguna otra parte? Yo es la primera vez que me encuentro algo así. Sin llegar al nivel de experimentación de Rayuela, donde puedes empezar por cualquier capítulo, ofrece cierta libertad: puedes leer la historia del tirón desde la perspectiva de ellas y después la de ellos o viceversa; puedes ir alternando entre un capítulo de aquí y otro de allá; o, como hice yo, puedes ir leyendo a ratos una perspectiva, a ratos la otra. Es cierto que alternar la lectura hace que se revelen los secretos de todos los personajes, pero los misterios generales (¿Cuál es el objetivo del torneo? ¿Qué se oculta en Trefoil House?) son suficientemente poderosos como para mantener la intriga del lector.
Como todo es la misma historia, es inevitable que los personajes tropiecen unos con otros y que se repitan escenas, si bien hay escenas nuevas cuando los personajes hacen cosas por su cuenta. Pensaba que la repetición sería un problema: si la narración fuera en primera persona, los diálogos podrían ser ligeramente distintos (la perspectiva individual puede cambiar la percepción de lo que dice el otro), pero al ser tercera persona, por fuerza el diálogo es el mismo. Eso sí, la diferencia está en que al asomarnos a los pensamientos de los personajes, vemos cómo interpretan las palabras del otro. Otro recurso que utiliza la novela para evitar la repetición es que no siempre se reproduce todo el diálogo: o se parafrasea si el personaje no lo considera importante, o se dicen cosas distintas, comentarios que el narrador de la otra versión no nos compartió porque no le parecieron relevantes.
A todo esto hay que sumarle que, pese a vivir una misma situación, no todos los personajes se fijan en los mismos detalles. Por mucho que dos personas hayan pasado juntas por algo, el relato de lo que pasó será distinto y eso es algo que no suele verse en narración. Normalmente, cuando hay más de una perspectiva, los autores optan por relatos continuos, donde cada capítulo sigue al anterior cronológicamente. En cambio, en algunos thrillers sí que se utiliza en parte este recurso: hay obras en las que cada capítulo está narrado por un testigo distinto que cuenta qué estaba haciendo antes del crimen, pero en ese caso las perspectivas confluyen únicamente en un punto, el crimen, y no a lo largo de toda la historia. Este tipo de narración permite que conozcamos a los personajes no solo por sus palabras, actos o pensamientos, sino también por aquello en lo que se fijan.
Por desgracia, y esta es una de las principales pegas de la novela, los personajes no me han interesado lo más mínimo, puesto que son planos y superficiales. Le concedo a la novela que todos tienen trasfondos interesantes y que al principio sí que sentía cierta expectación por cómo evolucionarían; sin embargo, esa expectación se desvanece pronto. A medida que fui leyendo, me di cuenta de que el problema era que los personajes eran marionetas que se movían según le interesaba a la trama, no por ellos mismo.
A causa de esto, la obra no profundiza en los transfondos, sino que se limita a tomar el camino fácil. Por ejemplo, en el caso de Elly, cuando descubre algo terrible sobre su familia, en lugar de dedicar tiempo a que el personaje lo asimile, la obra se enfoca en la acción. Otro ejemplo es el de Eryx, el único monstruo de los que participan en el torneo que forma parte de los protagonistas. Eryx es una criatura que puede manipular los huesos humanos a su antojo, en parte, porque necesita alimentarse del tuétano de esos huesos para vivir. ¿Sois conscientes de lo terrible que es? ¿Cómo vamos a poner un protagonista así y que los lectores empatizen? En lugar de enfrentar directamente el problema, la narración se esfuerza mucho en humanizar a Eryx, mostrándonos su trágico pasado, cómo se ve obligado a matar a gente y cómo es distinto a los demás monstruos del torneo: él es un humano con una maldición, no una criatura irracional y maligna. Son solo dos ejemplos, pero es algo aplicable a todos los personajes. Al intentar redimir a Eryx e ignorar las secuelas emocionales de Elly, la obra demuestra su poco interés en explorar a sus personajes, y si a la obra no le interesa, ¿por qué debería interesarme a mí?
La segunda razón por la que mi interés decayó fue darme cuenta de que en algunos momentos los personajes no eran coherentes con lo que nos habían establecido de ellos. Por ejemplo, Yannel está muy aferrada a su familia; sin embargo, a medida que se ve metida en la invetigación, la preocupación por los suyos queda en segundo plano hasta el punto de no dedicar tiempo a pensar en ellos. Kamala, por su parte, nos la venden como una Princesa Xena de la vida, una mujer independiente, experta cazadora de monstruos, solitaria... que necesita la ayuda de un hombre en todos sus combates. Estas incoherencias no son una constante, pero sí suficientemente notorias como para que se vea que a los autores no les importa traicionar la verosimilitud de los personajes si es en beneficio de la trama.
Más allá de las cosas que he comentado, lo que más pereza me ha dado de los personajes es el romance. ¿De verdad es necesario que todos encuentren pareja? Incluso a la amiga de Elly, que está de fondo, le encuentran pareja y en su caso es un romance terrible SPOILER (subrayar para leer) Tiene una cita con un chico muy feo con el que no tiene nada en común. A Eryx, el pavo le da lástima, así que le hace un cirugía plástica gracias a sus habilidades y así la chica se enamora de él. WHAT FIN SPOILER. Qué pereza me dan los romances en este tipo de historias, no solo porque solo distraen la atención y resultan forzados, sino también porque hay cero desarrollo. Se conocen y "enamoran" todos en menos de una semana, y lo digo con comillas, porque lo que en realidad sienten es atracción, ya que nadie sabe nada del otro, ni de sus gustos, ni de sus intereses, ni de su pasado. Que no me parecería mal que se liaran y ya, pero el mensaje final es "están hechos el uno para el otro" y te dan a entender que su relación va a ir bien. La típica fantasía de "el amor romántico es lo único que necesitas para ser feliz" (emoji de vomitar).
Suerte que el núcleo argumental de la trama, la competición entre monstruos y cazadores, sí que me pareció interesante; de no ser así, seguramente habría dejado la novela. Lo que hace interesante esta competición es que, en primer lugar, los duelos se basan más en la estrategia que en la fuerza bruta, y a mí es que me chiflan todos los retos que se tienen que superar con ingenio. Lo segundo que tiene a favor es que el folclore en el que se basa la novela es muy variado: las criaturas son poco conocidas y pertenecen a culturas muy dispares, por lo que no sabes muy bien cuáles son sus habilidades hasta que las usan en combate.
Por desgracia, en las últimas cien páginas de cada parte, se intensifican los aspectos negativos y se pervierten todas las cosas positivas que he destacado hasta el momento. En este punto, la obra da un acelerón: hay varias casualidades que permiten avanzar la trama, así como un montón de giros y revelaciones que ni los personajes ni los lectores tenemos tiempo de asimilar. Al final, se prima el impacto y la sorpresa por encima de las consecuencias emocionales de los personajes. Es más, estos dejan de ser creíbles, porque actúan por conveniencia de guion, saliéndose de las características que nos habían presentado.
En cuanto a la competición que tanto me gustaba, pierde todo el sentido: los cazadores ya no quieren participar y no tienen ninguna obligación de enfrentarse a nadie, pero los monstruos les atacan igualmente. Esto es incoherente, porque se había establecido a un personaje que se encargaba de regular toda la competición... y que aquí, por conveniencia de la trama, no interviene. Tampoco es lógico que los monstruos se enfrenten a civiles, puesto que eso no les reporta ningún beneficio ni satisfacción. Esto demuestra que las últimas batallas son una excusa para insertar acción y mostrar criaturas molonas.
También empieza a haber problemas con la narrativa, puesto que los protagonistas están juntos en todas las escenas. Así, las estrategias que tan útiles habían sido hasta el momento para evitar la repetición se demuestran como un arma de doble filo: es absurdo que desde alguno de los puntos de vista se parafraseen o elidan conversaciones que claramente son relevantes para el personaje. El concepto de la novela espejo es muy interesante y los autores lo manejan bien al principio, pero resulta inviable en un final en el que todos los personajes están juntos.
Como veis, es una historia que va de más a menos. Me gusta cómo se sientan las bases de la trama y de los personajes, cómo se superan los obstáculos que surgen de contar dos veces la misma historia desde puntos de vista distintos, así como la diversidad de criaturas sobrenaturales. No es que ni los personajes ni la historia fueran espectaculares, pero sí que eran interesantes hasta que llegamos al último tercio, donde el ritmo se precipita, hay un exceso de revelaciones y giros cuyas consecuencias no se exploran y los personajes dejan de ser tan consistentes para actuar según a la trama le conviene. Si tengo que quedarme con algo es con la experimentación narrativa. La novela espejo me parece un recurso fértil que da mucho de sí.
Cosas que he aprendido:
- Narrar algo dos veces desde un punto de vista distinto puede ser muy interesante.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:
PUNTUACIÓN...2'5/5!
Primeras Líneas...


