jueves, 2 de abril de 2026

Visto en las redes 77#

¡Hola a todos! ¿Cómo va todo? En mi caso, aprovechando las vacaciones de Pascua a tope, no solo para leer y estar con el blog, sino también para ir de viaje: el fin de semana pasado fui dos días a Barcelona y el viernes salgo un par de días a Londres. Sin duda, necesitaba un respiro.

Ese tiempo me ha ido bien para preparar esta entrada, por ejemplo. Para los que no lo sepan, esta sección me gusta mucho porque da pie a muchos debates (aunque no os veo muy por la labor de debatir), así que, pese a que lleva mucho tiempo, me encanta escribirla. Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes que nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos; el caso es que siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados los últimos meses (febrero y marzo) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen.  

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), aunque estoy especialmente activa en Twitter e Instagram, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales.   

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, siempre relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Twitter
Nunca le he visto la gracia a las firmas. ¿Aguantar horas de cola al sol o bajo la lluvia para que el autor te dedique un minuto de su tiempo y te deje una marca en el libro para presumir de ella? Paso. Está gracioso, pero no merece la pena el esfuerzo. Que conste que tengo muchos libros firmados, gracias al Celsius, y que soy de las que ha hecho horas de cola; sin embargo, cada vez soy más reacia a ello. Por supuesto, seguiré yendo a firmas de autores pequeños, para darles mi apoyo y también a sesiones en las que pueda dedicar un rato a hablar con el autor. Cuanto más personal es una firma, más valor tiene para mí. Como dice Dr Motosierra, la importancia no está en el garabato, sino en la interacción. Aún recuerdo la entrevista grabada de Sanderson que nos pusieron en el Festival 42, donde el autor, mientras hablaba, estaba firmando a toda velocidad unas tarjetas que luego nos entregaron. Eso para mí no tiene ningún valor. ¿Y qué significan las firmas para vosotros?

Confieso que durante mucho tiempo estaba en ese barco, puesto que solo conocía los animes y mangas más populares, aquellos dirigidos a jóvenes. Gracias a G, he descubierto que, como con los libros, los hay para todas las edades. Por suerte, los adolescentes que consumían estos productos han crecido y eso está contribuyendo a cambiar la percepción social. Eso sí, como dice Wynriel, sigue existiendo el estigma de considerar a alguien inmaduro por conservar de adulto los hobbies que se tenían de adolescente, como si a un adulto no pudieran apasionarle los videojuegos o la literatura juvenil. ¿Cuál es vuestra percepción?

Coincido con Carlos di Urarte en que un texto gana mucho con la distancia. Por desgracia, la sociedad actual exige tanta celeridad de publicación a los autores, que estos no disponen de tiempo suficiente para dejar reposar la obra. Cuando escribes, estás tan focalizado en ello que los árboles no te dejan ver el bosque. Lo mejor es alejarse, distraer la mente un tiempo, para así volver con una visión nueva que te permite detectar errores evidentes o enfocar la historia de un modo distinto. Por eso, si leemos algo que hemos escrito hace tiempo (un relato, una reseña, un mensaje largo a alguien) enseguida pensamos que ahora lo haríamos de otro modo. El problema es, ¿cuánto tiempo hay que dejar reposar el texto?

Coincido con esta crítica incisiva de Carlos di Urarte. Supongo que esa gente cree que, como ha pagado por el texto y ha participado en cierto modo, ese texto le pertenece. Es la única justificación que se me ocurre. En cuanto a los fantasmas literarios, quizás no les interesa el reconocimiento y es basta con lo que consideran una compensación justa. En el mundo del manga y de los videojuegos, por ejemplo, hay muchos autores cuya identidad es una incógnita.

Goodreads es una aplicación fantástica... que tiene errores graves. Son cosas que, teniendo en cuenta el capital que manejan, no sé cómo no las han arreglado aún. No es solo el problema de las recomendaciones similares que comenta Mientrasleo, es la queja de muchos usuarios por la ausencia de medias estrellas, mejores estadísticas o que hasta ahora, por ejemplo, no hubiera una etiqueta predeterminada para indicar que habías abandonado un libro. ¿Qué otras cosas os parecen mejorables?

Por supuesto que cuando un autor lee y escribe mucho mejora, pero al igual que con cualquier otro arte, los maestros también pueden aportarte mucho. Coincido con Carlos di Urarte en que los cursos de escritura me parecen esenciales, ni que sea para que alguien externo y con conocimientos te ofrezca su punto de vista. Supongo que los cursos de escritura están tan ninguneados porque el 98% de los autores que participan en ellos nunca se convierten en bestsellers y escapan de su frustración culpando al curso, en lugar de admitir que les falta habilidad y talento. Ay, qué daño ha hecho esa creencia de que cualquiera puede ser escritor...

Visto en Instagram
Ya sabéis que las fotos de Andresysusana_Atrapada me encantan por cómo logra crear composiciones simples y relacionadas con las obras. En el caso de la primera, los colores están bien escogidos, pues el rojo sangre es lo que predomina y las espadas tienen mucho que ver con el libro. En el segundo caso, es mapa de fondo indica dónde se ambienta la obra y las plumas hacen referencia a los indios, el núcleo del libro. La tercera me encanta cromáticamente. Cómo ha invertido los colores de la portada y ha encontrado un fondo distinto que está relacionado con Roma. En cuanto a la última, me parece que el fondo ofrece poco contraste, pero captura muy bien el tono sombrío de la portada, mientras que la espada que aparece allí es muy parecida a la que acompaña la imagen.


Las imágenes de Babelreader también me gustan mucho por la composición elegante y acertada. En el caso de la primera imagen, la botella que acompaña los libros bien podría ser veneno. En el caso de la segunda, me gusta el tono rosa por todas partes, con esos elementos tan chicklit. En cuanto a la última, me parece muy bien conseguido el ambiente nupcial, con todas esas flores y el velo en la parte superior del libro.





Por último, me gustaría destacar esta imagen de Amparo_Bellot, pues me parece que ha logrado darle un toque muy navideño al libro con todas esas decoraciones que dan una sensación cálida y que están bien equilibradas. 








Y eso es todo por hoy. Para vuestro alivio, en esta ocasión la entrada ha sido más corta, porque no tenía tanto por decir. Espero que la hayáis disfrutado igualmente y que me dejéis vuestras impresiones en los comentarios.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Detrás de sus ojos, de Sarah Pinborough

Leí este libro por recomendación de Omaira de Entre la lectura y el cine. Ella siempre está intentando convencerme para que me anime con sus lecturas favoritas, pero soy difícil de tentar, ella lo sabe bien. En este caso, me convenció con la promesa de que esta era una novela sobre relaciones tóxicas con un final sorprendente. Y sí, la novela trata ese tema y el final me ha sorprendido... aunque para mal. 

El libro es muy bueno y me ha gustado muchísimo, pero el final me parece tan malo, que no puedo recomendar esta lectura. Por desgracia, es una obra que apuntaba al 9 (¡con lo exigente que soy, eso es mucho!) con un final que no llega al 4. De verdad que estaba siendo increíble hasta que llegamos a los tres o cuatro últimos capítulos... A continuación, os lo cuento todo.

Traductor: Pilar Ramírez Tello
Editorial: Alianza Editorial
ISBN: 9788491046899
Número de páginas: 352
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 05/10/2017
Colección: Runas
Título original: Behind her eyes

Sinopsis:
David y Adele parecen una pareja ideal. Él es un competente psiquiatra y ella la esposa perfecta que le adora. Pero ¿por qué él es tan controlador? Y, ¿qué es lo que oculta ella?
A medida que Louise, la nueva secretaria de David, entra en la órbita de la pareja, en vez de hallar respuestas se va encontrando con preguntas cada vez más inquietantes. Lo único que está claro es que en este matrimonio hay algo peligroso. Pero Louise no se imagina hasta qué punto es así, y hasta dónde puede llegar alguien para proteger sus secretos.

Opinión:
Impresión: Incredulidad

Qué fácil es criticar una relación tóxica desde la distancia; otra cosa es comprender por qué alguien querría estar atrapado en una. Hoy en día nos han advertido tanto sobre este tipo de relaciones que enseguida detectamos las señales: la otra persona te aísla del resto, te impide tener amistades, vigila dónde estás en todo momento, controla el dinero, te promete que va a cambiar, tiene arrebatos de violencia, te trata con desprecio... Por eso, en cuanto conocemos el matrimonio de Adele y David, sabemos que algo no marcha bien.

Adele es una mujer muy enamorada de su marido. O eso dice ella, porque el lector pronto se da cuenta de que lo que esta siente no es amor, es una obsesión. Gracias a la narración en primera persona nos adentraremos en su psique e iremos viendo lo que significa estar obsesionada con otra persona: lo mucho que se preocupa por David, cómo se esfuerza por mantener en pie su matrimonio, cómo defiende y justifica las acciones y malas palabras de su marido...

Adele no es la única envuelta en una relación tóxica. Sus capítulos se alternan con los de Louise, una mujer que empieza a salir con su jefe... que resulta que está casado. Y no con cualquiera, sino con Adele, una mujer con quien ha trabado amistad por casualidad. El personaje de Louise parece estar de más, puesto que lo importante es el matrimonio de Adele. Pese a todo, su complejidad me ha ido conquistando poco a poco. Es una madre soltera, aún dolida por la infidelidad de su ex, que se muestra como una persona solícita, amable, moderna e independiente. Esta independencia empieza a tambalearse cuando conoce a David y Adele: puede que ante los demás se muestre como alguien fuerte; sin embargo, tiene problemas de autoestima y le cuesta tomar decisiones. Dejándose arrastrar por las circunstancias, juega a dos bandas: se aferra al amor de David, que la valora y ama con sinceridad, al mismo tiempo que disfruta del apoyo emocional que supone Adele, una amiga de verdad que se preocupa por ella y que la escucha.

O eso cree Louise: Adele sabe desde el principio que es la amante de su marido y el encontronazo entre ellas no es casual. Esta historia no se queda en el mensaje "los hombres son unos maltratadores". Las relaciones son cosa de dos: que las acciones de David sean cuestionables no significa que Adele sea una santa. La realidad es mucho más compleja de lo que parece a simple vista y en las relaciones tóxicas no siempre hay un único culpable.

Como veis, estamos ante personajes complejos, que se ocultan tras capas y capas de secretos. David es el gran desconocido: no llega a tener voz propia, sino que siempre le vemos desde la perspectiva de Adele o de Louise. Esta última es la más sincera, al menos con el lector. Es cierto que tiene sus defectos y que sus decisiones son egoístas; sin embargo, vemos cómo vacila, cómo se cuestiona sus actos y cómo se enfrenta a las consecuencias, las consecuencias de ocultar a Adele y David que los conoce a ambos. A medida que nos adentramos en su psique, comprenderemos por qué es incapaz de dejar ir a ninguno de los dos. Por una parte, estamos ante un triángulo "amoroso" donde Louise debe elegir entre el amor que siente por David y la amistad que la une a Adele. En segundo lugar, su fortaleza no es más que apariencia: le gusta sentirse necesitada, ser el pañuelo de lágrimas de David, atormentado por su mujer, y la salvadora de Adele, incapaz de ver que es víctima de maltrato. A eso hay que sumarle que, como al lector, le puede el misterio de lo que sucede en el matrimonio de Adele y David, por qué lo que le cuentan el uno del otro no encaja con las personas que conoce.

He dejado para el final a Adele, que es en quien más se profundiza. A diferencia de los demás personajes, a lo largo de las páginas iremos viendo algunos fragmentos, narrados en tercera persona, sobre su pasado. Y no solo eso, sino que también el diario de Rob, un chico con el que trabó amistad de joven, ayudará a completar el retrato de su juventud. El diario me ha parecido un buen añadido, puesto que forma parte de la historia: Adele se lo entrega a Louise porque contiene consejos para dormir mejor y esta lo va leyendo. Los capítulos sobre su pasado, en cambio, me han parecido artificiales y convenientes para mostrarnos quién era Adele, pese a que el diario de Rob podría haber sido más que suficiente si hubiera sido más extenso. Dedicarle más páginas también hubiera ayudado a construir mejor a un personaje que llega a ser clave en el misterio de qué sucede con el matrimonio de David y Adele.

Como veis, hasta aquí todo bien: una trama llena de intriga, personajes con aristas y una reflexión sobre la obsesión bien ejecutada. Entonces, todo se tuerce. Para ser sincera, no es algo que suceda de repente: a mitad de novela se empieza a insinuar que la historia tiene elementos paranormales. Es una obra tan seria y realista, que hasta bien entrado el último tercio, estos elementos podrían haberse achacado al consumo de alguna sustancia. Por desgracia, no es así.

Mi problema con lo sobrenatural es, en primer lugar, que se introduce muy tarde. A medida que uno lee se crea unas expectativas de lo que va a encontrar. Por eso, si la novela cambia de tono de forma brusca, es inevitable sentirse decepcionado, como me ha pasado a mí. En segundo lugar, como la novela ya está muy avanzada, no queda tiempo para desarrollar con suficiente profundidad este tema, es más, el elemento sobrenatural está muy de fondo, hasta que se convierte en la clave del final. Ese ha sido mi tercer problema: su única función es ofrecer un giro al final que sorprenda al lector. No apoya a la reflexión, no la complementa, no la refuerza.

Me gustan mucho los giros; son de mis cosas favoritas. Eso no significa que me conforme con cualquier cosa. Lo primero de todo es que debe ser un giro bien construido. Para ello, el autor debe ir dejando pistas aquí y allá que un lector muy perspicaz sea capaz de captar: no vale sacarse las cosas de la manga. En este caso, con una relectura muy atenta, quizás podría intuir algún detalle; aun así, no me parece que hubiera suficientes pistas para imaginar un final tan descabellado. La segunda cosa importante es que el giro aporte algo (profundidad a un personaje, una nueva perspectiva sobre un suceso, una crítica...) y que eso se desarrolle. En este caso, con el primer giro, el desarrollo de uno de los personajes se vuelve inútil y, con el segundo, se destruye todo lo que sabíamos de otro personaje. Aunque ya hablaré de todo ello un poco más en profundidad en la zona spoilers.

De lo último de lo que quiero hablar es del mensaje. La reflexión sobre el desarrollo y los límites de una obsesión está muy bien trabajada: vemos distintas perspectivas, las consecuencias, cómo se llega a esa situación y cómo afecta tanto a los demás como a uno mismo. Sin embargo, la resolución a todo el conflicto me ha parecido muy pesimista. Ese pesimismo no forma parte del tono de la obra, que se había articulado en torno al afán justiciero de Louise, ni se desarrolla en una reflexión final. ¿Es realmente lo que la autora quería transmitir o solo es producto de los giros sorprendentes del final? Me inclino más por lo segundo. 

SPOILERS (subrayar para leer)

Entonces, el final es el siguiente:

- Rob (en el cuerpo de Louise) se casa por segunda vez con David, se queda embarazado de él y planea matar a su propio hijo (que es en realidad hijo de Lousie)

- Louise (en el cuerpo de Adele) muere de sobredosis a manos de Adele, que en realidad es Rob en el cuerpo de Lousie, así que se asesina a ella misma.

- Adele, que en realidad lleva muerta varios años, es declarada culpable del asesinato de Rob, es decir, de su propio asesinato, porque era ella quien habitaba el cuerpo de Rob en ese momento.

...

...

...

¿Hace falta decir más? 

No voy a aclarar este lío, pero me siento en la obligación de explicar por qué no funciona.

En primer lugar está el mensaje. Louise tiene sus defectos; aun así, es el personaje más positivo de toda la novela. Es la que decide hacer todo cuanto está en su mano por salvar a una psicópata manipuladora como Adele. Y como castigo por su bondad, cae en la trampa que le tiende la otra, muere sin ninguna ceremonia, Adele pasa a ocupar su cuerpo para vivir feliz el resto de sus días con David. ¿Moraleja? Las personas manipuladoras siempre tienen las de ganar, porque guardan todos los ases, así que lo mejor es que, si quieres conseguir lo que quieres, intentes ser como Adele.

No soy tan ingenua como para creer que si haces cosas buenas siempre te pasarán cosas buenas y que si haces cosas malas recibirás un castigo. Por supuesto que la gente manipuladora y malvada a veces se sale con la suya; me parece bien que la novela muestre cómo es la cruda realidad. El problema es que, para empezar, no se intuía en ningún momento de la novela que el mensaje iba a ser ese. El tono debe acompañar al mensaje y, hasta las últimas páginas, era esperanzador, focalizándose en los esfuerzos de Louise por conseguir justicia.

Para continuar, Lousie no merece un castigo tan desmedido. He leído otras novelas en las que el malo vence; eso no significa que se salga completamente con la suya ni que consiga la felicidad absoluta, como le pasa a Adele. Hacer eso contribuye a la idea de que lo mejor es ser egoísta, pensar solo en ti mismo y dejar de preocuparte por herir a los demás. Lo siento, pero no. Creo que siempre hay que intentar ser buena gente. Algunas veces te engañarán y saldrás perdiendo; sin embargo, la satisfacción de hacer las cosas bien lo compensa con creces.

El segundo problema de este final es que rompe a los personajes. En el caso de Louise, después de dedicar tantas páginas a desarrollarla, a hablarnos de sus dudas, de sus inseguridades, de sus deseos... muere de repente, casi de fondo, sin entender qué ha pasado. Es muy anticlimático, porque Louise pasa de ser un personaje a convertirse en una herramienta que permite la sorpresa del final.

Algo similar sucede con el giro de Rob, pues destruye por completo a Adele. Así, en la última página descubrimos que, en realidad, lo único que sabemos de Adele, son los fragmentos del pasado. Su personalidad, su carisma, su capacidad para manipular a la gente, su inteligencia... todo eso pertenece a Rob, un personaje que, en realidad, no conocemos.

Sabemos muy poco de Rob, solo lo que nos muestra el diario, y ese Rob no se parece en nada al que tenemos ahora: ni siquiera se intuía que pudieran gustarle los hombres, al contrario, parecía predado de Adele. En ningún momento se nos había mostrado que él fuera alguien tan posesivo, violento, manipulador y egoísta. Ni siquiera su obsesión por David está fundamentada, puesto que solo se dedican un par de párrafos a hablar del flechazo y sus celos. Sin duda, la Adele del pasado es más coherente con la Adele del presente que Rob.

El primer giro no me gusta por el mensaje que transmite; sin embargo, el último supone meterse en un berenjenal sin necesidad. ¿Cómo fue para Rob adaptarse a un cuerpo distinto, de otro género y fingir durante años ser otra persona? ¿Qué implicaciones emocionales tiene asesinar a alguien y que ese alguien sea tú? ¿Cómo es vivir engañando a la persona que amas porque sabes que nunca te aceptaría siendo tú mismo? ¿Qué dice el tratamiento del personaje de Rob acerca de la homosexualidad y las personas trans? A quién le importan estas preguntas. ¿El lector cierra el libro ojiplático? Sí. Pues ya está, objetivo cumplido.

FIN SPOILERS

Como comentaba al principio, tengo sentimientos encontrados con este libro. La mayor parte me ha gustado. La reflexión sobre la obsesión está muy bien trabajada, el misterio te mantiene intrigada y los personajes no solo son complejos, sino que tienen un buen desarrollo. Por desgracia, considero que los últimos capítulos echan a perder todo lo que se había ido construyendo. La novela no solo cambia de tono en el último tercio, sino que incluye un elemento sobrenatural muy poco desarrollado que resulta clave para el final. En el caso de los giros finales, cambian por completo nuestra visión de los personajes y los hechos, cosa que no sería tan terrible si tuvieran un desarrollo y no solo buscaran la sorpresa. ¿Recomiendo la novela? Solo si buscas una lectura que te sorprenda, sin importar que esa sorpresa salga de ninguna parte.

Cosas que he aprendido:

  • La importancia de construir bien un giro final.
  • Cualquiera puede llegar a obsesionarse con alguien o algo si se dan las circunstancias propicias para ello.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...

sábado, 21 de marzo de 2026

Frases memorables: La caverna de las ideas

«Que tú opines lo contrario después de haber leído el mismo texto. Es horrible que las imágenes, las ideas que forman las palabras en los libros, sean tan frágiles… Yo he visto una cierva mientras leía, y también he visto una muchacha con un lirio en la mano que grita pidiendo ayuda… Tú ves la cierva pero no la muchacha. Si Elio leyera esto, quizá sólo el lirio le llamaría la atención… Otro lector cualquiera, ¿qué vería?… Y Montalo… ¿qué vio Montalo? Únicamente que el capítulo había sido escrito con descuido. Pero -golpeé los papeles durante un instante de increíble pérdida de autocontrol- debe existir una idea final que no dependa de nuestra opinión, ¿no crees? Las palabras… tienen que formar al final una idea concreta, exacta…»

«Ah, la literatura! Leer no es pensar a solas, amigo mío, leer es dialogar! Pero el diálogo de la lectura es un diálogo platónico: tu interlocutor es una Idea. Sin embargo, no es una idea inmutable: al dialogar con ella, la modificas, la haces tuya, llegas a creer en su existencia independiente»

«El verdadero amante ni siquiera necesita tocar al amado: sólo con mirarlo le basta para sentirse feliz»

En el primer capítulo de Així es perd la guerra del temps, Blava deja una carta a Roja que se destruye una vez ha sido leída. Al final del capítulo, una sombra, a la que se refieren como la Buscadora, vuelve al lugar y recoge las cenizas. Todos los capítulos son así: hay un intercambio de cartas que se destruyen y la sombra recoge los restos. Convencí a G para que se leyera el libro y después lo comentamos. Entonces, él me dijo que daba por hecho que esa sombra era la autora de la carta, que había ido a recoger los restos; yo, en cambio, creía que era una tercera persona que estaba siguiendo el rastro de las otras dos. Sí, la identidad de la sombra es un misterio que se resuelve al final, pero la novela no intenta que haya esa duda concreta. ¿Cómo de un mismo texto se pueden sacar ideas tan distintas?

Esto me lleva a la pregunta que se formula en la primera cita: ¿Realmente existe "una idea final que no dependa de nuestra opinión"? De buenas a primeras, cualquiera diría que sí, que el texto es el que es. Sin embargo, según si prestamos más o menos atención al contexto, si buscamos más de un sentido a las palabras, las interpretaciones pueden ser muy distintas. Y no digamos ya si no hay contexto, como sucede en poesía. Por ejemplo, en segundo de carrera, tuve una profesora capaz de hablar media hora sobre los significados ocultos de una jarcha de cuatro versos (aquí podéis leer un ejemplo de estos desvaríos, en la página 46 del documento). Esto se debe al hecho de que los textos no son neutros: figuras retóricas como la metáfora o la ironía pueden llevar a confusión.

La novela de la que proviene la cita, La caverna de las ideas, habla mucho de esto. Es un libro poco conocido; no me extraña, porque es bastante raro. Es una obra metaliteraria muy original que juega con el lector y que reflexiona muy bien sobre la línea que separa la realidad y la ficción. Tiene partes lentas y artificiales, además de un vocabulario muy complejo, pero el último tercio mejora el ritmo y tiene buenos giros. Podéis encontrar mi reseña aquí.

Como veis con la segunda cita, hay mucha reflexión sobre la lectura, la escritura y la literatura. La idea de que leer es dialogar ya la había visto en otras partes («La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta», cita atribuida a André Maurois, novelista y ensayista francés); sin embargo, me gusta cómo se formula aquí. Al leer, nos adueñamos del texto, lo interpretamos a nuestra manera y le damos nuestra forma.

Confieso que la última cita no sé de dónde sale. Quiero decir, es una cita del libro, de eso no tengo ninguna duda, pero no sé a cuento de qué venía, porque no me suena que hubiera ninguna trama romántica. Independientemente de eso, me parece muy bonita. Y confirmo que es cierta.

Eso es todo por hoy. ¿Conocíais el libro? Espero que os haya llamado la atención y que las citas os hayan hecho pensar. Nos leemos en los comentarios^^

martes, 17 de marzo de 2026

Los incomprendidos, de Pedro Simón

Fecha de lanzamiento: 12-01-23
Formato: Audiolibro
Autor: Pedro Simón
Narrador: Esther Giralt, Mercè Torrens y Roger Batalla
Duración: 7 horas y 35 mins
Editor: Planeta Audio

Sinopsis:
Javier y Celia son un matrimonio de clase media con un hijo pequeño y una hija preadolescente. Él trabaja en una editorial y ella en un hospital; él arregla vidas de mentira y ella arregla vidas de verdad. Tratan de prosperar, se mudan a un barrio mejor, la cotidianidad. Podría ser la historia de muchos. Hasta que tiene lugar una excursión a Pirineos que lo cambia absolutamente todo.
Esta es la historia de un viaje al abismo que habla de otros muchos viajes. El viaje de la infancia a la convulsa adolescencia. El que va de la algarabía infantil al silencio más sepulcral. El de los padres que caminan detrás con su culpa y llegan tarde. El de los abuelos que fueron delante y a los que nadie escucha. El que hace alguien para salvar una vida. También es la historia de ese otro viaje al que todos tenemos miedo: el que habla de nuestro pasado más oscuro y secreto.
Los incomprendidos es una novela sobre la soledad familiar, la incomunicación entre padres e hijos, el horror de decir, pero también, y desde la primera página, sobre la esperanza.

Opinión:

Las novelas intimistas nunca han encajado conmigo: yo siempre he sido una persona muy de tramas y acción. Sin embargo, el tiempo pasa para todos, y con el tiempo, cambiamos. Al principio, no me interesaba lo más mínimo ninguno de los libros que reseñaba MarianLeeMásLibros; ahora, cada vez me resultan más atractivos, en especial los que tratan la complejidad de las relaciones familiares, como el libro que os traigo hoy.

La relación con mi familia es tirante. Comparto gustos con mi hermano, pero es una persona obtusa y hermética. A mis padres no solo no les ha interesado nunca la lectura, sino que mi madre es reacia al debate y mi padre a la mención de los sentimientos. Al menos, así es como lo veo yo. Durante muchos años creí que lo que teníamos estaba roto y que cada uno tiraría por su propio camino. En lugar de eso, llevo un tiempo intentando recomponer los pedazos: comprender por qué somos así, qué nos ha distanciado. Libros como este me ayudan a tener otra visión del conflicto, un conflicto que siempre he mirado desde mi óptica y nunca desde la de mis padres. 

Como imaginaréis, esta reseña va a ser más personal de lo que viene siendo habitual. No me apetece hablar de esta obra desde la objetividad y la razón, sino desde el sentimiento, adentrándome en lo que me ha transmitido y cómo su mensaje ha prendido dentro de mí. Eso es lo que buscan todas las historias, enraizarse en el alma de los lectores y que la semilla que sembró el autor dé sus frutos. Pues bien, en este caso lo ha conseguido.

Esta novela busca estrechar lazos intergeneracionales alternando entre el punto de vista de un padre, Javier, y de su hija, Inés, durante la adolescencia de esta. En primera persona, ambos personajes ponen por escrito sus silencios y dan voz a sus sentimientos en pequeños monólogos en los que sueltan todo lo que no se atreven a decirle al otro. Por una parte, Javier, el padre, nos habla de cómo ha cambiado su hijita, cómo ha dejado de hablar con ellos, cómo se ha distanciado sin que ninguno se diera cuenta. Por otra parte, Inés, que se siente un cuadrado en una familia de círculos, celosa de la relación de sus padres con su hermano y confundida con su lugar en el mundo. Esta convivencia tensa se observa en las conversaciones entre ellos:

Un retrato muy fiel, lo sé de buena tinta: cuanto hablo con mi hermano, siento que le estoy sometiendo a un interrogatorio de tercer grado y que solo obtengo migajas de información sobre su vida. No tengo ninguna duda de que yo en mi adolescencia me comportaba igual, aunque a mi parecer, sabía esconderlo mejor: hablaba por los codos, sin decir nada realmente importante para mí. Y es que cuando eres adolescente, cuando empiezas a ver que el mundo no es cómo tú creías, te lo guardas todo dentro, con la certeza de que tus padres no serán capaces de comprenderte.

Y puede que sea así. Nuestros padres fueron nosotros, sí, pero hace mucho de eso, Además, las circunstancias eran distintas y es posible que no tengan suficiente inteligencia emocional como para ofrecer consuelo. A pesar de todo, ¿por qué no intentarlo? ¿Por qué no darles una oportunidad, dos, tres? Somos lo suficientemente importantes para ellos como para que no se rindan a la primera y quieran aprender de sus errores. Por supuesto, todo esto lo digo teniendo en mente una familia normal, y con normal no me refiero a una familia donde no haya problemas, porque en todas partes cuecen habas, sino a familias en las que no haya maltrato físico y psicológico, familias en las que, por muchos errores que cometan unos y otros, realmente lo que les une es el amor.

Este tipo de historias suelen retratar familias muy desestructuradas con problemas muy graves (adicciones, malos tratos, acoso escolar, enfermedades crónicas...). Me parece muy interesante que Javier y Celia sean unos padres del montón, que simplemente no saben cómo acercarse a su hija y que Inés también sea una adolescente del montón que simplemente no sabe quién es. Esto nos permite conectar e identificarnos mucho mejor con los personajes. Los padres son personas de bien, con recursos, que disponen de tiempo para su hija, que incluso van a terapia para intentar arreglar las cosas; y, aun así, no pueden superar el escollo de la adolescencia. Como cualquier familia, también tienen conflictos personales; no todo es un camino de rosas en la vida y tienen que superar sus propios obstáculos emocionales, aunque se enfrentan a situaciones bastante cotidianas. Por supuesto, no está mal que algunas novelas se centren en conflictos como los que he mencionado al principio del párrafo; son realidades que están ahí. Sin embargo, creo que en este caso distraería la atención del tema principal: un estudio de los lazos paternofiliales durante la adolescencia.

Tanto el personaje de Javier como el de Inés están muy bien trabajados y construidos. Hablan de forma sincera y abierta con el lector, dejando al descubierto todos sus miedos y sus sentimientos de forma muy evidente, como si estuvieran en la consulta de un terapeuta. Javier nos habla de sus padres, de su infancia y adolescencia, de cómo conoció y se enamoró de Celia, de su matrimonio, de cómo cambió su vida al tener a Inés y Roberto, de la distancia con Inés, del duelo. Inés, por su parte, nos habla de sus inseguridades, de los motivos por los que se ha alejado de sus padres, de lo que supone ser una adolescente, de su crisis de identidad.

Junto a Javier e Inés exploraremos varios temas, siendo el núcleo de todo la adolescencia, esa edad difícil tanto para los hijos como para los padres. El autor se adentra en el corazón del conflicto y desmenuza las emociones de ambos, en lugar de centrarse solo en las de Inés. Por una parte, nos habla del miedo, el miedo de Javier y Celia de distanciarse de su hija y de no ser buenos padres, el miedo de Inés a no cumplir las expectativas, a no ser suficiente. Por otra parte, veremos la impotencia de unos padres que se esfuerzan en entender, conversar y pasar tiempo con su hija, mientras que esta calla, se encierra en su habitación durante horas y horas, les ignora e incluso a veces les desprecia, porque siente que no serán capaces de comprenderla.

En la forma de expresarse, directa, no hay espacio para las sutilezas, los recovecos oscuros ni los secretos. Bueno, sobre esto último, sí que hay ciertos temas que no se mencionan de buenas a primeras, en los que ambos evitan pensar porque aún no se sienten preparados, porque son en realidad el origen de todo. Un poco conveniente para sorprender al lector con temas que no esperaba; aun así, puedo comprender que la clave de profundizar en ti mismo es ir desgranando poco a poco qué te hace ser y actuar de una forma concreta, así que me parece lógico dar vueltas en torno a cosas menores hasta llegar al meollo del asunto.

Afortunadamente, el libro es corto: no creo que una obra así, donde no hay una verdadera trama, pudiera ser sostenida durante muchas páginas. Para mi gusto, se va un poco por las ramas al meter algunos dramas que no pintan demasiado. Entiendo que todos tenemos que superar varios obstáculos en la vida y que no todo les pasa a los protagonistas (cosa que no sería creíble), sino también a gente de su entorno; aun así, me parece que algunas de las tramas secundarias restan, en lugar de sumar: los conflictos centrales de la obra son suficientemente potentes como para no necesitar más.

Y es que más allá de la adolescencia, la novela habla del duelo, un tema complejo que cada uno gestiona a su manera. A todos, en un momento u otro, se nos ha muerto un ser querido, alguien cercano, por lo que este tema toca muy de cerca a cualquier lector. Me gusta que se trate con respeto y no como un giro de guion; el duelo es algo que requiere tiempo, que puede llevar años superar. Por eso, en este caso se habla de una muerte que sucedió hace tiempo, pero que sigue afectando a los personajes como si hubiera sucedido ayer: al no compartir la pena, la carga es más pesada.

Ese es uno de los mensajes principales de la novela: la importancia de la comunicación. Puede que parezca que Javier es quien más lo intenta, que realmente busca comunicarse con su hija; sin embargo, se calla muchas cosas, al igual que su hija, y los silencios entre padres e hijos (para evitar hacer daño al otro, por creer que no tienes nada que el otro quiera escuchar), pesan como losas que terminan por asfixiarnos.

El mensaje de la obra es positivo, aunque para mí, peca un poco de idealista. Si bien es cierto que con el tiempo la adolescencia se pasa y que la comunicación es esencial para resolver cualquier conflicto, eso no significa que, al final todo vaya a salir bien: a veces no tienes las palabras adecuadas, otras no tienes la inteligencia emocional para hablar del tema con tacto y que una de las dos partes esté dispuesta a hablar y abrirse no significa que la otra esté preparada. Sin duda, hablar con mi familia sobre cómo me sentía contribuyó a mejorar nuestra relación, aunque aún queda mucho camino por andar.

Mi reseña se ha centrado mucho en Javier e Inés: su relación es el alma de la novela. Me gusta que los protagonistas sean padre e hija, porque es una relación que no se suele explorar tanto y que tiene mucho que ofrecer: en la adolescencia, con todos los cambios hormonales que experimentamos, la diferencia de género hace que la distancia entre un padre y su hija parezca insalvable. Sin embargo, ellos no son, ni mucho menos, los únicos personajes de la novela. Nuestra relación con los distintos miembros de la familia nunca es igual, por lo que resulta interesante ver las diferencias entre la relación de Inés y Javier y la que estos tienen con los demás: Celia, madre y esposa, Roberto, hermano e hijo, y Clara, tía y hermana, respectivamente. Las experiencias vividas con unos y otros, la (in)compatibilidad de carácter, el hecho de compartir unas aficiones... todo eso hace que los lazos que se establecen sean distintos. Ver lo que une y lo que separa a los protagonistas de los demás miembros de la familia nos ayuda a comprender mejor las razones por las que hay esa distancia entre padre e hija.


En general, he disfrutado mucho de escuchar este audiolibro. Escogí el formato porque no las tenía todas conmigo y ahora, me apetece tener el libro en papel, para saborear mejor algunas escenas. Aun así, el audiolibro ha estado muy bien: las voces (una masculina para los capítulos de Javier y una femenina para los de Inés) encajan muy bien con los personajes y la forma en que está escrito se corresponde con la edad que tienen, cosa que no siempre es fácil lograr. En cuanto al estilo narrativo, es muy directo, sentencioso con los sentimientos e hila muy bien las oraciones cortas en los momentos de resolución con las subordinadas propias del monólogo interior en los momentos en que divagan.

En conclusión, la novela me ha gustado mucho, en gran medida por lo bien que he conectado con sus personajes. El autor hace un buen retrato de la adolescencia y se adentra tanto en la mente de los jóvenes como en la de sus padres, con el objetivo de que comprendas y empatices con ambos. Es una obra realista que utiliza el monólogo interior para tratar los lazos familiares, especialmente entre padre e hija, y para incidir en temas complejos como el duelo, el miedo a no ser suficiente y la crisis de identidad. Su conclusión es un poco idealista, aunque el mensaje sobre la necesidad de comunicarnos es positivo. Personalmente, este libro me ha ayudado a comprender un poco mejor a mis padres, los problemas que surgieron entre nosotros durante mi adolescencia y cómo debían sentirse entonces. He dejado de poner tanto el foco en mí, para pensar también en ellos; también es verdad que ahora que soy mayor, eso es cada vez más fácil. Gracias a ello, me siento más capacitada para hablar de nuestra relación sin estallidos de ira ni arrebatos de lágrimas. Creo que nunca es tarde para intentar arreglar las cosas si la otra persona te importa.

Cosas que he aprendido:

  • Hablar las cosas es mejor que callarse.
  • Cómo se sentían mis padres durante la adolescencia.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...4/5!

Primeras Líneas...
Aquí podéis escuchar el principio