sábado, 6 de junio de 2026

Visto en las redes 78#

¡Hola a todos! ¿Cómo va? ¿Ya empezáis a notar que llega el verano? Por aquí ya ha hecho un par de días de calor insoportable. No sé qué haré en agosto...

Os ofrezco un respiro con una nueva entrada de Visto en las redes. Para los que no lo sepan, esta sección me gusta mucho porque da pie a muchos debates (aunque no os veo muy por la labor de debatir), así que, pese a que lleva mucho tiempo, me encanta escribirla. Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes que nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos; el caso es que siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados los últimos meses (abril y mayo) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen.  

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), aunque estoy especialmente activa en Twitter e Instagram, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales.   

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, siempre relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Twitter
No comprendo a esa gente que se queja de lo que publica otra gente. Me parece todo un misterio. Tienes libertad para seguir a quien quieras, para no ver las publicaciones de X persona y para publicar lo que tú quieras. ¿Qué más te da si alguien a quien seguías se vuelve monotemático? Puedes lamentarlo en silencio, dejar de seguirle y pasar a otra cosa. Quizás es que te gusta parte de su contenido: entonces debes decidir si te merece la pena seguir siguiéndole o no, pero no criticarle. No solo estoy de acuerdo con la crítica de Carlos di Urarte, sino que él mismo me parece el ejemplo perfecto. Su cuenta me gustaba más antes de que se hiciera escritor, porque ahora casi todo lo que publica es sobre sus libros, pero le sigo siguiendo porque me siguen interesando las otras cosas que dice. ¿Os ha pasado alguna vez algo así?
 
Esta propuesta de Aurora me parece una maravilla. No sé hasta qué punto sería viable para la editorial, pero yo pagaría un euro más por esa opción. Y teniendo en cuenta que, total, la gente que lo compra en papel no lo va a pagar íntegro en digital nunca, me parece una buena opción. ¿Vosotros cómo lo veis?

Cuando un audiolibro está bien hecho, se nota. No hablo ya de incluir música, efectos de sonido y voces de distintas personas, sino de los audiolibros en los que hay un solo narrador que logra transmitirte mejor la historia por las inflexiones y el tono. Hacer un buen audiolibro requiere mucho esfuerzo por parte de varios profesionales, así que este elogio de Mientrasleo está más que merecido. ¿Hay algún audiolibro que os haya cautivado por su narrador? En mi caso, me gusta mucho el de El nombre del viento.
 
¿Os parece que esto que denuncia Tsuki pasa solo con los mangas o también con las sagas de libros? Es que mirad esas imágenes: no me parece tan difícil usar una misma plantilla y que los tomos midan lo mismo. Con las sagas de libros lo que sí que pasa es que a la mitad deciden hacer una edición completamente distinta. ¿Se os ocurre algún caso?
Me ha pasado lo mismo que a Mientrasleo. "Freida McFadden" me parece un nombre bastante común y como tampoco investigo nunca sobre los autores, ha sido ahora cuando he descubierto que en realidad era un pseudónimo. Espero que haya decidido salir del anonimato por su cuenta, no por presiones externas o a raíz de su éxito... ¿Vosotros lo sabíais?

Coincido con JD Martín Muf Enano en que nadie tiene que decirte qué escribir y qué no. Es tu libro y habla en él de lo que quieras y de la forma que quieras. Ahora bien, creo que los autores tienen que ser conscientes de los mensajes que transmiten con sus obras. No es que tengas que incluir en tu novela a mujeres proactivas, por poner un ejemplo, es que de no hacerlo, una de las conclusiones que sacará el lector es que las mujeres son unas inútiles. ¿Por qué ibas a querer transmitir ese mensaje? No es que por culpa tuya la gente vaya a pensar así, es que contribuyes a que se extienda ese mensaje.

Me encanta este rinconcito literario que comparte Scheherezade Surià de Andorra. Solo espero que no lo descuiden. En mi ciudad no hay nada así especialmente llamativo. ¿Y en la vuestra?

Las etiquetas de género son útiles. Casualmente, justo ahora estamos añadiéndolas a los libros de la biblioteca, para que los usuarios aficionados a determinado género le den una oportunidad a libros desconocidos. Eso sí, las etiquetas solo deben ser orientativas, nunca tajantes y, en nuestro caso, solo se las ponemos a libros que no dejan lugar a dudas. Porque, como bien dice Carlos di Urarte, hay cosas que son muy subjetivas, así que nunca debes coger una etiqueta de género como una verdad absoluta. Eso sí, creo que debe prevalecer el criterio del autor. Si un autor dice que su novela es de terror y la mayoría de los lectores no está de acuerdo... es porque es una novela de terror mala. ¿Qué opináis vosotros?

Justo hoy estaba comprando un par de novedades para la biblioteca y estoy que me llevo las manos a la cabeza: libros de tapa blanda por 22 €. Esta inflación en el precio de los libros no solo es excesiva, sino que se ha aprovechado esta moda de las ediciones especiales para justificar cosas como esta que denuncia Aurora: sacan primero la edición especial a un precio abusivo y, si no quieres tener que esperar medio año, te toca pagar eso.
 
Muchas editoriales usan esta triquiñuela para que prefieras comprar la edición en papel en lugar de la edición digital. Además, así los lectores no se pueden quejar de que no son inclusivos, porque sí tienen versión digital. Al igual que a David Breijo, a mí esto me parece un robo. Que sí, que hacer la versión digital tiene un coste de producción, pero no es tan elevado ni por asomo. ¿Cuál es lo máximo que pagaríais por una edición digital?

Visto en Facebook
No creo que esta pregunta de Quelibroleo.com tenga mucho misterio. Estoy convencida de que todos los lectores estamos unánimemente de acuerdo en que las fajas son una porquería. Ahora bien, ¿vosotros qué hacéis con ellas? A mí me resultan incómodas y me molestan a la vista, pero me sabe mal tirarlas porque son parte del libro. Si son muy intrusivas, las quito y las dejo dentro del libro; si no lo son, las dejo puestas y, en cuanto me pongo a leer el libro, la dejo por ahí tirada hasta que termino la lectura. 

Visto en Instagram
En esta ocasión, solo destaco la imagen de Omairagtz. Me parece una fotografía muy original. Me hace gracia que se haya llevado el libro hasta un lugar donde hubiera un crucero solo para hacer la foto... 

Y eso es todo. Espero que hayáis disfrutado de la sección. He hablado mucho, así que ahora es vuestro turno. Os invito, en los comentarios, a explayaros sobre los temas que más os hayan llamado la atención y debatir todo aquello que os haya parecido interesante. ¡Nos leemos! 

viernes, 29 de mayo de 2026

Minireseñas: La barca de los canarios, de Misaki Takamatu; Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez

Formato: Rústica con sobrecubierta
Tamaño: 13 x 18 cms
Páginas: 256
Color: Blanco y negro
ISBN: 978-84-18788-70-3
Edición original: Kanaria-tachi no fune (Kodansha, 2015)
Edición España: La barca de los canarios (Milky Way Ediciones, 2021)
Guion: Misaki Takamatsu
Dibujo: Misaki Takamatsu
Traducción: Laura Asquerino Egoscozábal

Sinopsis:
Yuri, alumna de último año, pertenece al club de atletismo del instituto y todavía no ha decidido qué estudiará en la universidad. Puede que tampoco lo necesite, ya que un día aparece una extraña criatura gigantesca en el cielo, ataca la ciudad y, cuando la chica vuelve en sí, se encuentra en una especie de bosque junto con Chihiro, un farmacéutico. En cuanto salen a la superficie, comprueban que no están en la Tierra. ¿Qué ha ocurrido? ¿Y dónde están?

Opinión:

Cualquiera diría que una historia que empieza con una invasión alienígena y viñetas como esta estaría llena de acción:

Sin embargo, esta portada inicial es más acorde con el tono de la obra:

Y es que estamos ante una historia intimista, en la que los personajes parecen suspendidos en el tiempo. En realidad, la invasión son un puñado de páginas; la mayor parte del tomo transcurre en el extraño mundo en el que despiertan Yuri y Chihiro. Ambos están completamente solos en un inmenso edificio vacío rodeado por una selva que se extiende hasta más allá del horizonte. Ninguno de los dos sabe cómo han llegado hasta allí ni qué ha pasado con el resto de la humanidad. 

Normalmente, las historias de invasiones alienígenas suelen girar en torno a dos temas: el contacto con el Otro o la supervivencia en un mundo devastado. Aquí no tenemos nada de eso. Para empezar, a los alienígenas ni se los ve ni se los espera. Para continuar, Yuri y Chihiro disponen tanto de alimentos a mano como de un techo bajo el que cobijarse, y no hay peligros a la vista. Esperaba que se profundizara en su relación, que se hicieran amigos (no descartaba un romance), conociéramos su pasado y compartieran sus sentimientos. Ahí es donde va lo curioso: ambos viven bastante aislados el uno del otro y apenas interactúan. 

Este distanciamiento se debe en parte a la diferencia de edad (Yuri es una adolescente y Chihiro un adulto), en parte a la actitud con la que afrontan la situación. Yuri siente tristeza por lo que ha perdido, nostalgia del hogar, arrepentimiento por todo lo que no hizo, miedo al futuro, resolución de seguir adelante... Chihiro, en cambio, se muestra hundido y desesperado, apático. De los dos, Chihiro me pareció el más interesante, porque es el más atípico: además de tener esta actitud, ignora a Yuri si esta le da conversación, se burla de sus sueños truncados, no le agradece su ayuda... No es que su reacción y comportamiento no sean lógicos, es que lo más habitual en historias como esta es que reaccione con madurez y empatía, ya que es un adulto. Más adelante evoluciona un poco y descubriremos por qué es así, pero me parece una elección curiosa.

Una de las cosas que más me ha gustado es el dibujo. Sencillo y claro, con cierto detalle y buena expresividad. Hay viñetas grandes cuando la situación lo requiere, el paneling es comprensible y los fondos, cuando son necesarios, están trabajados. No es espectacular, pero resulta bonito. Es más, si algo me atrajo de la historia desde el principio, más allá de la recomendación de G, fue su dibujo.

Ahora bien, uno de los aspectos más mejorables de la historia es el ritmo. La historia podría transmitir mucho mejor el aburrimiento y la angustia por la reclusión si viéramos cómo el tiempo transcurre despacio; en su lugar, hay cortes temporales en los que pasan días o semanas de una escena a otra.

El último tercio es lo que menos me ha convencido. Allí encontramos todas las explicaciones que buscábamos, pero es muy acelerado y no da espacio a que los personajes asimilen lo que está ocurriendo ni a que reaccionen en consecuencia. Que te suelten todo el infodump al final es una técnica simple para cerrar una historia; demuestra mucha más habilidad ser capaz de dejar migas de información aquí y allá que no abrumen al lector. 

A todo esto hay que sumarle que el final queda un poco abierto. Yuri se ve obligada a tomar una decisión que tendrá grandes consecuencias... que no vemos. Entiendo que el objetivo de la historia era mostrarnos cómo Yuri toma las riendas de su vida y empieza a decidir y asumir responsabilidades, que el final es el culmen de esa evolución; aun así, para mí, a la historia no le hubieran venido mal un par de páginas más, sobre todo, para que Yuri asimile mejor lo sucedido al final.

En fin, La barca de los canarios no es el mejor manga del mundo, pero hace cosas interesantes. Tenemos un slice of life tras una invasión alienígena en un mundo extraño donde los únicos dos personajes están encerrados en un espacio que les resulta ajeno. La relación entre ambos no es la habitual, porque su actitud frente a lo sucedido es muy distinta y sus personalidades chocan. No hay romance, cosa que es de agradecer, pese a que con el tiempo, ambos forjan un vínculo. El tono es intimista, así que no esperéis ni acción ni una investigación absorbente sobre lo sucedido. Lo mejor es el dibujo, sin ser nada espectacular, y lo más flojo, el final, puesto que es muy acelerado y cuenta con mucho infodump.

Cosas que he aprendido: 

  • Si vas a otro planeta, tu cuerpo deberá adaptarse a su atmósfera.
  • Los personajes adultos no siempre tienen que ser paternalistas.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3/5!


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Me gusta escuchar audiolibros mientras hago otras tareas, pero hay libros que requieren de toda tu atención. Este lo empecé el año pasado en ese formato y tuve que abandonarlo: me sentía perdida en una prosa compleja y de tono poético. Me había cautivado cómo estaba escrito, así que esperaba mucho de él; por desgracia, no ha sido todo lo que esperaba. 

Editorial‏: ‎ Círculo de Lectores
Fecha de publicación: 2006
ISBN-13: ‎978-8467216943
Título: Los girasoles ciegos
Autor: Alberto Méndez

Sinopsis:
La guerra civil española se convierte en la pluma de Alberto Méndez en una colección de susurros, de historias contadas por fin con la boca abierta, sin eufemismos, y que desnudan fundamentalmente una inquietante verdad: después de toda aquella devastadora carnicería no hubo rastro de victoria alguna, no existió presunto héroe que no hubiese sido fatalmente derrotado. Los rumores broncos y las sílabas miedosas de aquel período forman en Los girasoles ciegos un pentagrama frágil, cuajado de notas perdidas y consonantes desgarradas que terminan por evocar una melodía, narrada en cuatro relatos que nos hablan de las vidas que fueron borradas, suprimidas.
El capitán Alegría, un miembro del ejército ganador que el día antes de la victoria se pasa al bando republicano; un joven poeta que huye con su chica embarazada y debe enfrentarse tempranamente al misterio último de la muerte; un preso que se resiste a ser fusilado cubierto de mentiras, y prefiere arrastrar consigo a la muerte los falsos y tranquilizadores recuerdos de los verdugos; y un niño que protege celosamente un secreto de las malvadas invectivas de un cura abrasado por la lascivia: los personajes de Méndez componen la memoria de una batalla sin victorias, se reivindican como los perdedores heroicos que toda guerra deja tras de sí. Porque la injusticia de la devastación en ocasiones sólo puede ser contrarrestada por un acto luminoso de justicia poética.

Por qué este título...
"Reverendo padre, estoy desorientado como los girasoles ciegos. A pesar de que hoy he visto morir a un comunista, en todo lo demás, padre, he sido derrotado y por ello me siento sicut nubes…, quasi fluctus…, velut umbra, como una sombra fugitiva» "

Opinión:

Los clásicos y yo no encajamos. Algunos me gustan más que otros; pese a todo, nunca terminan de ser lo mío. Este libro es del 2004, pero tiene alma de clásico español. La prosa imita a la perfección la escritura de los años 60, hasta tal punto que creía que era de esa época; menuda sorpresa me he llevado cuando he investigado un poco sobre el libro para esta reseña.

La globalización afecta de forma inconsciente a la escritura: la construcción de las frases, los calcos lingüísticos, el uso de la puntuación... imita al inglés. Lógico si tenemos en cuenta la cantidad de literatura inglesa y norteamericana (en su idioma original o traducida) que consumen los autores. En este caso, tenemos un libro muy patrio, con una escritura depurada de influencias internacionales. Por una parte, el vocabulario es elevado, propio de la época y, en ocasiones, muy específico ("esta braña", "el eitelio sutil que lo circunda es transparente", "noticias lenitivas", "hechura", "escombrera"...). Por otra parte, abundan las oraciones largas y coordinadas propias del español, así como el uso de la sinonimia y la adjetivación. A eso hay que sumarle el tono de la novela, monótono y cotidiano. Es una prosa compleja, no vamos a negarlo, pero es de lo que más me ha gustado.

También me ha gustado mucho la narrativa, pese a que no esperaba que fuera así. Yo buscaba una historia con una narrativa tradicional (introducción, nudo y desenlace), no una antología de cuatro relatos con narrativas experimentales. En el primero, alguien que ha estado investigando los registros nos relata lo que sabe del capitán Alegría, desde el momento en que decidió abandonar el bando ganador a pocas horas de la victoria hasta su muerte. El segundo es el diario de un fugitivo y su hijo recién nacido, un diario que fue encontrado en una cueva junto a sus cadáveres y que alguien está transcribiendo. El tercero es la historia de un preso condenado a muerte que miente para sobrevivir un día más. El último cuenta con tres narradores: un cura que escribe una carta a su superior para expiar el pecado de desear a una mujer, el hijo de esta que recuerda su infancia en la que su padre vivía escondido tras un armario y un narrador en tercera persona que nos cuenta lo que pasó.

Todas estas historias están relacionadas con la posguerra, en concreto, sobre elegir entre la dignidad de morir fiel a tus convicciones o vivir oprimido. Son solo cuatro historias; pese a ello abarcan una parte importante de la sociedad: los soldados de todos los bandos e ideologías, los prisioneros de guerra, los que huyeron, los que se escondían en la ciudad, y el sector eclesiástico. Estos relatos son completamente independientes, pero tienen pequeños guiños y puntos de interconexión que me han parecido muy logrados. Otra cosa que comparten es el tono desesperanzador: todas las historias terminan mal, algo que sabes desde el principio.

A continuación hablaré un poco de cada una de ellas. En el caso del relato del capitán Alegría, me gusta por su tono reflexivo. Que alguien decida abandonar la guerra cuando su bando está a punto de conseguir la victoria es algo que no se suele ver. El capitán Alegría es alguien de fuertes convicciones que no se siente cómodo formando parte de los vencedores. En su relato se habla del daño que ha hecho la guerra, tanto por la cantidad de víctimas como psicológicamente. 

«La violencia y el dolor, la rabia y la debilidad, se amalgaman con el tiempo en una religión de supervivencias, en un ritual de esperas donde entonan la misma salmodia el que mata y el que muere, la víctima y su verdugo; ya solo se habla la lengua de la espada o el idioma de la herida»

 «Aunque todas las guerras se pagan con los muertos, hace tiempo que luchamos por usura. Tendremos que elegir entre ganar una guerra o conquistar un cementerio»

El relato del diario del joven fugitivo es estremecedor. Durante la posguerra, mucha gente huyó a la montaña, donde malvivía como podía, y este relato nos acerca a lo difícil que resulta sobrevivir aislado en mitad de un monte cuidando de un bebé recién nacido y cargando con el dolor de haber perdido a los tuyos. El plus de esta historia es el transcriptor, que nos ayuda a comprender el estado de ánimo del narrador al interpretar cómo es la escritura y lo que hay escrito en los márgenes.

El tercer relato, el del prisionero de guerra, es, para mí, el más flojo. Transmite bien lo que uno siente al estar encerrado, temiendo que cada día pueda ser el último, viendo cómo tú tienes el privilegio de seguir ahí mientras los demás mueren uno a uno. Sin embargo, se me hizo un poco largo. 

«—Somos un pueblo maldito, ¿no crees?
—No. Creo que no somos un pueblo maldito. Eso sería echar la culpa a otros»

El último relato me pareció el más interesante por el multiperspectivismo. Eso le da ritmo y agilidad a la historia, además de que cada una de las perspectivas es interesante por sí misma: vemos al cura bregando con sus sentimientos de culpa, al niño (que ya no lo es) hablando del olvido y de su visión infantil de las circunstancias, y la narración en tercera persona que nos desvela poco a poco qué ocurrió exactamente. Cada uno de estos puntos de vista está marcado con una tipografía distinta, aunque no haría falta porque es fácil distinguir un narrador de otro por la forma de expresarse.

La reseña es breve, porque el libro no es muy largo y porque la gracia de la obra no está tanto en lo que dice como en cómo lo dice. He disfrutado de la experimentación narrativa, de la prosa compleja y cuidada, en ocasiones poética, y de la descripción de la posguerra, más centrada en los sentimientos de la gente de a pie que en los hechos. El libro en ocasiones es un poco denso, decepciona si buscas información sobre el franquismo y puede aburrir al centrarse casi en exclusiva en los personajes, sin dejar espacio para una trama. Sin embargo, eso no son fallos de la obra, sino cosas que yo buscaba y no he encontrado. Que una novela con tantos elementos poco afines a mis intereses me guste dice mucho de lo buena que es.

Cosas que he aprendido:

  • Cada vez me gustan más las historias de las que conozco el final.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:



PUNTUACIÓN...3'5/5!

 

sábado, 23 de mayo de 2026

Frases memorables: Happiness TM

 "La autoayuda es el opio de nuestros tiempos"

No soy lectora de libros de autoayuda. Como a todo, le he dado una oportunidad al género (en el blog encontraréis las reseñas de ¿Quién se ha llevado mi queso?, El secreto, El mundo amarillo, Cuentos para pensar, El caballero de la armadura oxidada y La princesa que creía en los cuentos de hadas), y eso me ha permitido entender un poco mejor por qué interesa a tanta gente.

Para empezar, son libros breves, muy accesibles y con un lenguaje sencillo. Las ideas se exponen de forma clara y directa, repitiéndose una y otra vez con distintas palabras para que calen en el lector. A veces se usan las fábulas o metáforas para ejemplificar algunas de esas ideas, unos recursos que sirven para facilitar la comprensión de conceptos difíciles. Incluso en esos casos, antes o después, te explican el objetivo de esa fábula o metáfora y relacionan cada elemento de la historia con la vida real; no vaya a ser que el lector se pierda.

Los mensajes que transmiten estas obras son eminentemente positivos: aceptación de uno mismo, dejar relaciones tóxicas, abandonar los miedos, perseguir cualquier sueño... Son buenos consejos que te hacen reflexionar sobre el rumbo que ha tomado tu vida y, como aparecen en el texto como frases lapidarias, se quedan contigo. Sin embargo, es imposible seguirlos a rajatabla, porque el mundo en el que vivimos no se asemeja al que aparece en la ficción de los libros de autoayuda. El cambio es difícil y la realidad no te permite muchas veces aplicar esos consejos. Por no mencionar que algunos son tan idealistas que, directamente, son magia.

Cosas como "No hagas nada, solo pide, y el Universo lo hará por ti" (El secreto) son absurdas. Por supuesto que el pensamiento positivo influye en que las cosas te parezca que van mejor (las malas noticias son peores según cómo nos las tomemos), pero no puedes esperar que en la vida se te dé todo hecho solo por creer o por esforzarte. Como bien dice la cita, la autoayuda es el opio de nuestros tiempos, nos engaña y nos hace creer que todo saldrá bien cuando no siempre es así.

Este libro, Happiness TM, me gustó mucho, en parte por su premisa curiosa: en el mundo se publica un libro de autoayuda que realmente funciona y que consigue que todo el mundo que lo lee (excepto el editor) sea feliz. Me pareció que ofrecía una buena crítica a este tipo de obras y también al mundo editorial. Si os interesa, aquí tenéis la reseña.

En fin, como con todo, no hay que aferrarse a un único género. Un libro de autoayuda puede estar bien, pero si es lo único que consumes, la visión que tendrás del mundo será distorsionada. Estoy segura de que un buen psicólogo que encaje contigo te hará mucho más bien que tanta autoayuda. ¿O acaso conocéis a alguien que lea autoayuda y sea feliz?

martes, 19 de mayo de 2026

Vuelven, de Jason Mott

Leí este libro conjuntamente con Omaira de Entre la lectura y el cine. En su caso, ya lo había leído hacía un par de años (es más, fue ella quien me lo recomendó), pero decidió unirse a la lectura porque no recordaba nada.

Traductor: Mireia Carol Gres
Editorial: Planeta
ISBN: 9788408125792
Título original: The Returned
Número de páginas: 384
Encuadernación: Tapa blanda
Año de edición: 2014

Sinopsis:
Harold y Lucille Hargrave han vivido durante décadas con la pena de haber perdido a su único hijo, Jacob, en un trágico accidente en 1966.
Ahora, ya entrados en la tercera edad, disfrutan de una vida tranquila. Hasta que un día, un agente gubernamental aparece en su puerta de la mano de Jacob, que sigue teniendo ocho años y el mismo aspecto que tenía el día de su muerte.
A lo largo y ancho del mundo, los muertos están volviendo del más allá. Nadie sabe cómo ni por qué, o si se trata de un milagro o un anuncio del fin de nuestros días. Ni siquiera Harold y Lucille saben cómo reaccionar ante la vuelta de su hijo, lo que sí saben con certeza es que se trata de Jacob.

Opinión:

¿Cómo reaccionaríais si ahora, de repente, llamara a vuestra puerta un ser querido que murió hace tiempo? No estoy hablando de un zombie, sino de esa persona tal cual era antes de morir: con sus mismos recuerdos, su mismo aspecto, su misma forma de comportarse y hablar. El debate moral que surge a raíz de esta situación es muy interesante y el libro muestra todo tipo de posturas al respecto. Por desgracia, se queda ahí: no hay un diálogo entre esas perspectivas ni se profundiza en los argumentos que las defienden.

En su lugar, la novela se limita a ofrecernos una perspectiva general de cómo el fenómeno de los Regresados afectaría a nivel mundial: el miedo de la población, el rechazo de algunos, la aceptación de otros, las dudas de la mayoría, los problemas de superpoblación, los inevitables campos de refugiados... Incluso hay interludios con casos concretos: una pareja que se reencuentra tras la muerte, un pintor que se enamora de la mayor experta en su obra, unos nazis que son el blanco de las críticas... 

Al final hay una nota del autor preciosa en la que habla de su motivación para escribir esta historia:

"Quería que fuera un lugar donde —gracias a unos métodos y una magia desconocida incluso para mí— las duras e indiferentes reglas de la vida y de la muerte no existen, y donde la gente puede volver a estar con sus seres queridos. Un lugar donde un padre o una madre pueden volver a abrazar a sus hijos. Un lugar donde los amantes pueden reencontrarse el uno al otro después de perderse [...] Tengo la esperanza de que los lectores puedan entrar en este mundo y encontrar las palabras nunca pronunciadas y las emociones irreconciliadas de sus propias vidas representadas dentro de estas páginas. Tal vez encontrar incluso sus propias deudas perdonadas. Las preocupaciones olvidadas por fin"

La clave, por tanto, está en el reencuentro; eso es lo que de verdad le interesaba mostrar al autor. Por eso, creo que esta historia hubiera funcionado muy bien como antología de relatos. A lo largo de la historia principal, se cuelan capítulos independientes que muestran cómo reaccionan distintas personas al encontrarse con los Regresados. Son muy interesantes, aunque, por desgracia, como duran dos o tres páginas, no hay espacio para ningún tipo de desarrollo o para que conectemos con los personajes. Si el libro estuviera conformado en exclusiva por esas historias, podría permitirse dedicarle más páginas a cada una y que, por los detalles, fuéramos conociendo el contexto.

Tampoco me hubiera disgustado que el libro, como promete la sinopsis, se centrara en el caso de Jacob y sus padres, Harold y Lucille. No esperaba que los protagonistas fueran una pareja de ancianos que de repente son responsables de un niño por el que llevan cincuenta años de luto. El choque emocional, reabrir viejas heridas, tener una prueba palpable de cómo la edad te ha pasado factura... Todo son temas muy interesantes que se tratan superficialmente: vemos cómo son y cómo piensan Harold y Lucille sin profundizar en sus posturas, en sus sentimientos ni en sus emociones, quizás, con el objetivo de no individualizar y que los lectores puedan sentirse más identificados con ellos. 

Esta familia es el eje de la historia; aun así, parece que están en segundo plano, pues hay constantes interrupciones con capítulos o escenas dedicados a otros personajes. Algunos son personajes completamente desconectados que no vuelven a salir; otros, están mínimamente relacionados con la familia de Jacob y tienen algo más de desarrollo. La historia del agente Bellamy con el campo de refugiados y su madre; la de los Wilson, que fueron asesinados; la de Fred, cuya mujer no vuelve y eso le radicaliza en contra de los Regresados; la del Reverendo Peters, cuya exnovia adolescente regresa... Estas historias están muy bien, pero pierden cualquier fuerza e impacto que pudieran tener al estar tan fragmentadas.

Siento que el autor pretendía hacer una historia con una narrativa tradicional, con su introducción, nudo y desenlace, al mismo tiempo que quería ofrecer una mirada multiperspectivista de un suceso internacional. ¿El resultado? No conectamos con ningún personaje y la trama es muy floja. Tras la introducción, la situación de Harold, Lucille y Jacob se estanca, hasta que llegamos a un final bombástico cuyo tono no encaja: es más propio de una película de acción que de una obra melancólica como esta.

Otro de los aspectos más flojos es el worldbuilding. No me parece mal que la historia empiece yendo al grano, sin mostrarnos las primeras semanas del fenómeno de los Regresados: no es necesario mostrar la confusión inicial, porque ese estado emocional permea toda la obra. Tampoco me parece un problema que no se sepa muy bien por qué la gente está volviendo de entre los muertos: la vida está llena de misterios. Sin embargo, hay mucha información que debería estar al alcance de nuestros protagonistas, gente de a pie, y que nosotros desconocemos: ¿hay algún patrón en los Regresados? ¿Alguna característica que los diferencie del resto de humanos? ¿Los cadáveres de esas personas siguen en su sitio? ¿Qué planes a futuro tiene el Gobierno, más allá de los campos de refugiados? ¿Cómo se sienten los Regresados? Entiendo que la obra no pretendía ofrecer explicaciones y lo respeto; pese a ello, creo que los lectores merecemos saber, al menos, tanto como los personajes.

Durante toda la lectura me he sentido como un barco sin rumbo, no solo porque no sabía cómo se podía dar un final a una historia así, sino también porque hay información básica que los protagonistas no comparten con el lector. Su hijo ha vuelto: lo lógico sería que se informaran todo lo posible sobre los Regresados. Es más, Lucille se pasa todo el día delante de la televisión, pero no se nos dice lo que ve. Harold duda de que Jacob sea realmente su Jacob y se siente confuso sobre el tema; pese a ello, no le vemos buscando información.

La situación política es tensa, pero a ellos solo les preocupa Jacob. Lucille sabe desde el primer momento en que le ve que es él; Harold, en cambio, se muestra distante. Me gustaría compartir su desazón; sin embargo, me falta información. Ellos dicen que el chico que está con ellos es igual que su Jason (habla, se comporta igual y tiene sus mismos recuerdos); a mí me parecía un niño raro, al que le faltaba vida, ilusión, como si no tuviera perspectivas de futuro. No pregunta por sus amigos de aquella época, no se sorprende por los cambios tecnológicos y no muestra emociones.

Esto no es algo exclusivo de Jacob, sino que los miembros de la familia Wilson son también así. No hay muchos más ejemplos, porque a los demás Regresados les vemos demasiado poco como para decir algo sobre su personalidad. Tampoco estoy segura de si hay algo que los delata: en la novela, la gente enseguida detecta si lo son o no y no sé cómo lo saben. Estas dudas vienen del hecho de que la obra intenta por todos los medios enfocar la atención del lector en los vivos. Por eso, el narrador omnisciente evita entrar en la mente de los Regresados, así que no sabemos qué piensan o cómo se sienten realmente. Por supuesto que las autoridades preguntan al respecto, pero no vemos las respuestas. Es más, uno de los capítulos interludio se centra en una Regresada a la que interrogan diariamente y, en lugar de ver lo que dice, nos centramos en qué opinión tiene ella de su interrogador.

En conclusión, la novela no ha estado mal, pero me ha sabido a poco. La premisa nos enfrenta a una situación compleja de la que vemos distintas posturas, aunque no llega a haber un debate real. La obra alterna entre una historia continua con una narrativa tradicional y breves capítulos y escenas de personajes secundarios poco o nada conectados que impiden que los principales tengan suficiente espacio para desarrollarse y demostrar profundidad. Además, se centra tanto en mostrar a los vivos y en la idea de los reencuentros que deja de lado la parte básica de la construcción de mundos. El libro tiene mucho corazón, pero no logra calar hondo. 

Cosas que he aprendido:

  • Todos terminaremos por irnos. Aprovecha el momento y no te dejes cosas por decir.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:


PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...