domingo, 3 de mayo de 2026

El gran timo de las hadas, de Félix J. Palma

Segunda oportunidad que le doy al autor. Una de mis peores lecturas de 2025 fue El amor no es nada del otro mundo. Achaqué mi disgusto con la novela a que estuviera escrita a cuatro manos y decidí intentarlo de nuevo con una obra en solitario (en realidad, es porque tenías otros dos libros suyos en la estantería, no te quedaba otra). La sinopsis no me llamaba especialmente la atención (las de este autor no suelen ser muy llamativas), pero me gustan los engaños y ese parecía el centro de la novela, así que me animé a leerlo.  

Publicación: 5 junio 2024
Colección: Áncora & Delfín
Presentación: Rústica con solapas
Formato: 13.3 x 23 cm
Editorial: Ediciones Destino
ISBN: 978-84-233-6550-0
Páginas: 488

Sinopsis:
Londres, 1922. Alan y Violet Schofield son los mayores especialistas en fotografía mágica de Inglaterra; una pareja de pícaros que se aprovecha de la fiebre por retratar seres feéricos que se extendió por la crédula sociedad londinense tras la Gran Guerra después de que dos niñas de Cottingley lograran convencer al mismísimo Conan Doyle de que habían fotografiado unas hadas. Del cielo ya han dejado de caer bombas y la ciudad entera espera turno ante el famoso estudio de los Schofield para conseguir la preciada fotografía que demostrará a sus familiares y vecinos que su desván o su jardín ha sido bendecido con la presencia de alguna de esas misteriosas criaturas.
Por desgracia para ellos, su suerte cambiará cuando un nuevo cliente llame a su puerta: el temido y poderoso Percival Drake, señor de los bajos fondos de Londres. Un hombre de gran astucia, brutalmente despiadado y, sobre todo, que no cree en la magia. Mientras emprenden una peligrosa carrera contrarreloj para salvar sus vidas, Alan y Violet descubrirán que para timar a un gánster que no cree en las hadas hay que ser más listos que ellas.

Opinión:

La novela está ambientada en Londres, un par de años después de la Primera Guerra Mundial. Supongo que todos conoceréis el caso de las hadas de Cottingley. A raíz de las fotografías de hadas que hicieron estas hermanas, las criaturas feéricas se popularizaron y mucha gente empezó a verlas. No tenía ni idea de que la fiebre por las hadas había pegado tan fuerte; creía que había sido un único caso, no que todo el mundo empezara a alucinar. En general, la ambientación me ha parecido muy interesante y se nota que el autor se ha documentado sobre la época y las leyendas de criaturas feéricas locales. Lógico, si tenemos en cuenta que nuestros protagonistas, Alan y Violet, se dedican a "fotografiar" este tipo de seres, aunque nosotros como lectores sabemos que todo no es más que un truco.

Las primeras cincuenta páginas cumplen con las expectativas de la sinopsis y se dedican a presentarnos a esta pareja y su oficio. Sin embargo, a partir de este punto, hay una digresión, volvemos atrás en el tiempo y nos cuentan la vida de Jimmy (verdadero nombre de Alan), desde sus inicios como ebanista, pasando por cómo empezó en el mundo de los timos, sus experiencias en la guerra, su encuentro y romance con Violet, hasta llegar a cómo terminaron dedicándose a la fotografía de hadas.

Estas biografías de personaje son marca de la casa (también las había en la Trilogía Victoriana); sin embargo, dedicarle 200 páginas me parece un exceso. La trama principal queda en suspenso hasta la página 270 para darnos a conocer tanto a Jimmy como al verdadero Alan. Y más adelante, volvemos a hacer otra pausa larga para hablarnos del antagonista, Percival Drake. Si tenemos en cuenta lo poco que me gustan las biografías (el año pasado abandoné la de Pratchett, pese a ser muy interesante), que haya seguido leyendo tiene mérito. Que los personajes sean tan carismáticos y que su vida esté tan llena de sobresaltos, sin duda ayuda. No me he aburrido con sus historias de vida; pese a todo, me he sentido un poco engañada, porque yo venía por el tema de los timos de hadas, no por otra cosa. Creo que hubiera sido mejor dosificar la información o darla de forma más orgánica.

En cuanto al gran timo de las hadas mencionado en el título, está bien elaborado y tiene un par de giros que le dan vidilla. Es impresionante los planes tan complejos que es capaz de idear el autor; si se dedicara a la magia en sus ratos libres, no me sorprendería. Por desgracia, esta vez no me ha encandilado con sus trucos. En su otra trilogía, había también muchos engaños; sin embargo, aquí el autor no intenta embaucar al lector, que este dude de lo que está sucediendo (más allá del final, aunque esa duda no está muy conseguida), sino demostrar su pericia para engañar a un escéptico, como sería Percival Drake. Y sí, el reto es mayúsculo, pero requiere menos habilidad.

A eso hay que sumarle que, en realidad, Percival Drake no resulta tan difícil de convencer. Creía que iba a ser más obstinado, presentar más oposición y que en el fondo se guardara algún as bajo la manga: hay un cabo suelto que esperaba que hiciera estallar el plan en cualquier momento, pero que no llega a emplearse en ningún momento.

SPOILERS (subrayar para leer)

Percival Drake coincidió en la guerra con el verdadero Alan, conoce su apellido y le recuerda, pues gracias a él pudo abandonar el campo de batalla. Esperaba que en algún momento se revelara que sabe que Jimmy es un impostor... pero en ningún momento se hace ninguna mención a ello. ¿Para qué meter esta casualidad si no va a afectar en nada?

FIN SPOILERS

El resto de personajes, que no son muchos, están bien, en especial los protagonistas, muy carismáticos. El mayor problema que he tenido es que, mientras que conocemos la vida de Jimmy al dedillo, Violet es la gran desconocida, solo para que sospechemos de sus intenciones para con el prota. El autor sacrifica la construcción del personaje a cambio de la sorpresa. Al final nos cuentan más sobre ella, pero no solo es tarde, sino que eso impide que haya ningún desarrollo.

El segundo problema que he tenido con la pareja protagonista es su relación. Definitivamente, no coincido con la visión del autor sobre las relaciones. Empezamos con la pareja ya establecida desde hace años, cosa que es interesante porque no se suele ver. Así nos asomamos a su día a día y a su dinámica como pareja, que está bien hasta que notas el artificio: la gente no habla así, encadenando una respuesta ingeniosa tras otra (lo he probado alguna vez con G y nos ha funcionado, pero lo hacíamos a propósito, no es algo que salga natural). El flashback nos permite conocer un poco cómo surgió la llama del amor. A ello le dedican bastantes páginas, aunque, curiosamente, se queda corto: faltan escenas intrascendentes que nos muestren cómo crece ese amor, más allá de los momentos clave de su relación.

De todas formas, eso es un detalle menor. Lo peor es que, al igual que en El amor no es nada del otro mundo, la relación es tóxica: ambos guardan secretos del pasado que no se atreven a compartir con el otro. Lo más positivo de esto es que decidieron de mutuo acuerdo mantener oculta esa parte de su vida: al menos son sinceros con eso. Para mí, la confianza en una relación es clave. Por supuesto que no tienes que contárselo todo al otro; puedes guardarte cosas para ti, siempre que no afecte a la relación. Si solo conoces algunas de las cosas que convierten a alguien en quién es, solo puedes enamorarte de la imagen que tienes de la otra persona, que puede diferir mucho de la real. Que Jimmy diga que amará a Violet independientemente de lo que haya hecho me parece tóxico.

A eso hay que sumarle que, en el momento de la revelación, no se hace ningún énfasis y tampoco vemos cómo les afecta descubrir esas cosas del otro. Es más, en el caso de Violet, se nos oculta el momento en que le cuenta a Jimmy su pasado solo para que el lector siga con la incógnita. Entiendo que el narrador sea peculiar, pero me parece tramposo.

Como ya sucedía en la Trilogía Victoriana, tenemos un narrador omnisciente en tercera persona que tiene personalidad propia. Pese a no formar parte de la historia, es un personaje en sí mismo. Es consciente del lector, a veces se dirige a él, y no es fiable. No porque vaya a mentirte directamente, sino porque le gusta adelantarte cosas que van a pasar o guardarse información. Me parece un recurso original que no he visto en muchas partes y que aporta personalidad a la narración. De todas formas, puedo entender que para algunos sea pesado e irritante. Por eso, aquí os dejo algunas de sus apariciones estelares para que comprendáis mejor cómo interviene:

"lo cual los había hecho merecedores del escrutinio nada disimulado de las dos cincuentonas sentadas frente a frente. Grace y Gladys —no me preguntéis quién es quién— sentían gran curiosidad por la relación que mantenían sus vecinos de asiento."

"Para Alan se trataba de su beso número cuarenta y ocho, y para Violet, el treinta y dos —ellos no llevaban la cuenta, claro; pero yo sí, que para eso soy el narrador—; aunque de amor amor, me atrevería a suponer que era el primero para ambos."

"Sin ir más lejos, la primera cómoda que barnizó fue a parar a la mansión donde habían fecundado a su madre, y en sus cajones su desconocido padre guardaba ahora los calcetines. ¡Qué queréis! Mi condición de narrador me permite reparar en este tipo de casualidades sin fines dramáticos con las que la vida muestra su retranca."

"Aunque en alguna ocasión, como veréis, Alan atribuirá el mérito a la sutil guía de alguna entidad superior, en realidad no consideraba seriamente la posibilidad de que hubiera fuerzas distintas a la de su voluntad interfiriendo en el destino de los hombres, y no seré yo quien le lleve la contraria."

"Como todo moribundo que se precie, con la pierna cayéndosele a pedazos y devorado por la fiebre, Alan desgranó un relato inconexo, a ratos dictado por el delirio, jalonado de largos parones y pasajes casi inaudibles narrados con lo que parecía su último aliento, que Jimmy y Violet tuvieron que recomponer como si se tratara de un jarrón que alguien hubiera destrozado a martillazos en una playa de conchas. Permitidme que os ahorre ese suplicio y os suministre directamente la versión de su vida depurada de obstrucciones."

En general, no ha estado mal. La historia es entretenida, los personajes son carismáticos, el timo está bien elaborado y el narrador se hace de querer. Sin embargo, tarda mucho en arrancar, porque dedica demasiadas páginas a presentarnos la vida de los personajes, en lugar de integrarlo en la historia. Además, esperaba algo un poco más espectacular del final: esta vez, el autor no ha logrado engañarme

Cosas que he aprendido:

  • Tras la Primera Guerra Mundial hubo un gran fanatismo por las hadas.
  • Cuanto más complejo es un timo, con más agentes implicados, más creíble es.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3/5!
Primeras Líneas...

lunes, 27 de abril de 2026

Frases memorables: Ronda de noche


«Una de las lecciones más duras de la vida del joven Sam había sido descubrir que los responsables no eran responsables. Había sido descubrir que los gobiernos no estaban, en general, integrados por gente que dominara la situación, y que los planes eran lo que la gente hacía en lugar de pensar.»  

Este fragmento pertenece a Ronda de noche, de Terry Pratchett, una de las mejores novelas de la saga de La guardia. Puede leerse independientemente de las otras, aunque se valora mucho más si las has leído todas porque notas la evolución de los personajes. Es de mis favoritas del autor porque cuenta con una trama innovadora que permite jugar con los contrastes y está plagada de humor inteligente, reflexiones y crítica social. Además, la construcción del protagonista es increíble, la trama está muy bien hilada y el humor situacional te arranca carcajadas mientras hace que reflexiones sobre el sistema policial y el funcionamiento de las revoluciones sociales. Una novela redonda, cuya reseña podéis leer aquí

Este fragmento es una de las reflexiones que podéis encontrar en la novela. Coincido con Vimes que uno de los mayores chascos de crecer es descubrir que los adultos no lo saben todo. Cuanto más avanzamos en la vida, más nos damos cuenta de que aquellos que están por encima de nosotros no tienen muchos más conocimientos que nosotros. En bachillerato descubrí que mis padres ya no eran capaces de ayudarme con los estudios. Cuando estuve trabajando como maestra de secundaria me di cuenta de que yo no sabía mucho más que aquello que impartía, por lo que los alumnos modélicos, una vez aprendían lo que les enseñaba, estaban bastante a mi nivel. Al asistir a las reuniones de departamento como representante del alumnado, noté que por mucho conocimiento especializado que tuvieran los profesores, en unos cuantos años de estudios podría alcanzarles.

Y eso hablando de profesiones que se pueden estudiar, para las que puedes prepararte. Pero, ¿cómo te preparas para gestionar una DANA? ¿Para medir tus palabras, incluso cuando te ponen contra las cuerdas? ¿Para hacer unos presupuestos del Estado? ¿Para saber todo lo que se cuece en tu municipio y actuar en consecuencia? Ni siquiera hace falta ponernos tan catastrofista ni ir tan a lo grande: ¿qué le dices a un niño enfadado, al que has echado de la biblioteca, que te dice que le echan de todas partes?

Muchos hablan de sueldos altos, y sí, lo que cobran los altos cargos es una barbaridad acorde con la responsabilidad que cargan a la espalda. Pero es que más responsabilidad no debería implicar un mayor sueldo, sino más ayuda. Como profesora, cobraba mucho porque tenía una gran carga de trabajo (seis clases de distintos cursos dos o tres veces a la semana). Me sentía impotente porque no podía ni preparar material de calidad ni prestar atención especializada a los alumnos. Hubiera preferido cobrar menos y tener menor carga de trabajo.

Mi intención no es defender a los políticos o a las personas que ocupan altos cargos: son ellos quienes han decidido aceptar el cargo a sabiendas de que no están preparados; sin embargo, no hay que olvidar que son personas y que tienen sus limitaciones. Como descubrió Sam Vimes en su momento, los gobiernos no los llevan las personas mejor preparadas, sino las que ha elegido el pueblo (o las que han logrado imponerse). Y todos sabemos que el que sale elegido como delegado de clase nunca es quien mejor desempeñaría el cargo.

Y es que son muchas las circunstancias que te pueden llevar a ocupar un cargo u otro. Soy jefa de bibliotecas y la única formación que tengo en biblioteconomía es el temario que estudié para las oposiciones (de lo que me ha sido útil un 1%). En consecuencia, he tenido que trabajar duro este medio año para adaptarme al puesto, como si estuviera haciendo un curso intensivo de biblioteconomía y cada suspenso implica un fallo en mi trabajo. No tengo ni idea de qué estoy haciendo; lo estoy aprendiendo sobre la marcha. Hace unos meses, estuvieron de prácticas unos chicos y mientras les estaba enseñando pensaba "cómo puedo formarles, si esto lo aprendí yo hace nada".  

Durante el tiempo en que me he ido formando, he seguido el plan marcado y ya. Por supuesto, eso es lo importante: no quedarte en la ignorancia y esforzarte por estar a la altura del cargo que ocupas. Como responsable, tienes que ser lo más responsable posible. 

miércoles, 22 de abril de 2026

El final del día, de Claire North

Autor: Claire North
Colección: 
Colmena Ediciones
ISBN: 978-84-16387-91-5
Páginas: 600
Fecha de publicación: 24-04-2017 

Sinopsis:
La muerte nos acaba visitando a todos.
Pero, justo antes, lo hace Charlie.
Algunas veces, su visita es un gesto de cortesía, pero en otras se trata de una temible advertencia.
Puedes encontrártelo en un hospital, en mitad de una zona de guerra o junto a un accidente de tráfico.
Y cuando le tengas cara a cara, estarás a punto de descubrir qué te aguarda al final del día.

Opinión:

No había terminado un libro raro que ya me estaba embarcando en otro (es gracioso, porque este libro lo empecé en un barco). Hace muchos años leí por primera vez a la autora con Las primeras quince vidas de Harry August, una novela sobre una persona que, al morir, se reencarna una y otra vez en su mismo cuerpo. Fue una obra peculiar con un argumento interesante. Esta también es una propuesta innovadora: Charlie, el protagonista, es el Heraldo de la Muerte, es decir, se encarga de visitar a gente, a veces como cortesía, otras como advertencia. En el primer caso, es porque la Muerte considera que esas personas merecen que Charlie les muestre sus respetos antes de morir; en el segundo, nuestro protagonista entrega a esas personas algo que puede servir para que cambien el rumbo de sus vidas y esquiven o no la muerte. Y a veces, no asiste a la muerte de una persona, sino de una idea, de una forma de ver el mundo, como cuando visita a la última hablante de una lengua o a un miembro del Ku Klux Klan. 

Con esta premisa, esperaba una historia bastante tradicional donde Charlie empieza en este oficio y a medida que visita a gente y se encuentra un caso u otro, evoluciona y reflexiona sobre el significado de la muerte. En su lugar, Charlie hace tiempo que forma parte de esto, por lo que ya tiene claro lo que piensa al respecto. Sí que iremos visitando a gente, aunque dando saltos cronológicos, recordando las personas que más marcaron a Charlie. Y poco a poco iremos descubriendo qué significa la muerte para nuestro protagonista.

Teniendo en cuenta el tema, esperaba un drama que ha resultado inexistente. Charlie lamenta algunas muertes (como en el caso de masacres o niños), pero las acepta como parte de la vida. Es un mensaje que me gusta: la muerte es algo natural. Como afirma el protagonista en un momento: "Todos acabaremos muriendo. No tenemos por qué vivir teniendo miedo del final". Charlie no es un mal augurio, sino un mensajero cuya misión es celebrar la vida.

Tengo miedo a la muerte, al vacío de la propia y al dolor de la ajena. Esta novela nos alienta a ver más allá de la oscuridad. Si morimos es porque hemos estado vivos, hemos amado y sido amados, nos hemos divertido, hemos cambiado a los demás. Hay que celebrar todas las cosas buenas que hemos hecho, cómo hemos contribuido a que el mundo sea mejor, por qué hemos sido importantes para el resto.

Charlie se dedica, sobre todo, a escuchar. Está con la gente en sus últimos momentos y les ofrece su apoyo. Eso no significa que vayamos a leer las historias de vida de la gente a la que visita, solo que estamos ahí, con ellos, un rato, acompañando, como hace Charlie.

La trama no ofrece nada más. De la vida personal de Charlie veremos poco, solo cómo se enamora y un par de pinceladas sobre cómo funcionaría una relación en una situación como la suya. La mayor parte de la novela se centra en su vida laboral, en cómo va de un país a otro, visitando a gente, sin saber muy bien el motivo por el que son relevantes los objetos que regalasin saber del todo si la otra persona tiene las horas contadas, si estamos ante la muerte de una idea o si la vida del otro cambiará de rumbo. Hay algunas historias más largas que otras. Mis favoritas han sido aquellas que tienen más acción, como cuando le secuestran los rusos, cuando se pierde en el Ártico o cuando le interrogan sobre la Muerte. Esta última en concreto me ha parecido impresionante por cómo la autora retrata una tortura que te puede conducir a la locura. Pese a todo, no dejan de ser aventurillas contenidas en sí mismas, que ni siquiera funcionarían como relatos cortos independientes por cómo se mezcla pasado y presente. Por desgracia, toda la novela se siente como un barco a la deriva: Charlie vaga de aquí para allá sin rumbo fijo.

Este ir y venir por el mundo no causa mucho revuelo. No lo había mencionado hasta ahora, pero estamos ante una ucronía. Charlie no es un ser enviado por la muerte, sino un humano corriente y moliente que se apuntó a una entrevista de trabajo como Heraldo de la Muerte y le cogieron. La Muerte, al igual que el resto de Jinetes del Apocalipsis, que también tienen sus propios heraldos, es un ente real (la veremos interactuar con algunas personas a las que ha visitado Charlie, e incluso con él) y el trabajo de Heraldo existe desde hace siglos. La gente se sorprende cuando Charlie menciona en qué trabaja tanto como se sorprendería con un astronauta. La reacción habitual suele ser una mezcla de suspicacia y curiosidad; sin embargo, la gente lo acepta bastante bien.

Esta es una de las cosas que más me chocó al principio: la naturalidad con la que todos recibían a Charlie. No diría que esta novela es de realismo mágico, aunque se le acerca. La mayoría de personas agradecen la visita de Charlie, tanto en el caso de familiares como de aquellos que van a morir. Hay un par de casos en los que huyen, le gritan o se niegan a abrirle la puerta de casa; sin embargo, casi siempre terminan por aceptarlo como a un fenómeno natural: puedes detener los relojes, pero no el tiempo. Entiendo que es un mundo que está acostumbrado a los Heraldos; pese a ello, esperaba reacciones más viscerales y que su existencia tuviera alguna consecuencia social. Sí, en Estados Unidos son muy recelosos en los controles de aeropuertos (después de todo, Charlie implica una estela de muertes); se menciona que en algunos países no creen en el oficio de Charlie; en un momento le secuestran para exigir un trato con la Muerte; y en otro hay un debate televisivo en que critican a la Muerte por intervenir en cuestiones políticas, ya que Charlie visita a una persona implicada en un conflicto social. Poco más. No sé, es decir, tenemos la certeza de que la Muerte (y los otros tres Jinetes) existen, ¿es que eso no implica ningún cambio en la humanidad?

Puede que no lo parezca, pero me he sentido muy confundida a lo largo de esta novela por múltiples razones. La primera es que me costó mucho comprender el mundo en el que me encontraba. En lugar de introducírtelo, te dejan suelto sin más, por lo que tardé un rato en encontrar el rumbo. La segunda razón de confusión fue la narración, que es poco convencional. La novela está narrada en tercera persona con foco en Charlie, pese a que en ocasiones nos narra sus recuerdos en primera persona. Y en algunos momentos hay escenas protagonizadas por la Muerte o los otros Heraldos. La presencia de la primera la puedo entender; la de los otros no. No sé muy bien qué aportan los otros Heraldos ni a qué se dedican. Como Charlie, van de aquí para allá visitando gente, aunque no sé muy bien con qué objetivo. Aquí podéis verles:

 A eso hay que sumarle que algunos capítulos, de poco más de dos páginas, son una retahíla de fragmentos de conversaciones, lo que uno escucharía paseando por la calle. No sé a qué viene esto ni qué objetivo cumple en la novela. A Charlie le gusta escuchar a la gente y las voces. Podrían ser capítulos de lo que escucha al pasar por un lugar concreto, pero no siempre parece gente de un mismo sitio. Además, eso sigue sin explicar qué aporta que haya tantos capítulos así. Aquí tenéis un ejemplo:

Más allá del problema con el foco narrativo, la forma de la narración es también experimental. Los diálogos, por ejemplo, a veces aparecen insertados dentro de la narración, en estilo directo. En otras ocasiones tienen la forma tradicional... pero faltan los guiones de diálogo y las didascalias. Aquí os dejo un ejemplo de lo primero:


A esto hay que sumarle que en mitad de una escena, podemos encontrarnos largos paréntesis explicando qué hacen los otros Heraldos en ese momento o paréntesis más breves con comentarios desconectados de todo. Esto último no he terminado de entenderlo: ¿es la Muerte hablando? ¿La mente de Charlie, que divaga? De nuevo, aquí tenéis un ejemplo:

Como veis, es una novela curiosa. Parte de una premisa original y el mensaje sobre la naturalidad de la muerte me parece positivo. Sin embargo, es un libro que cansa, tanto por la ausencia de trama como por la indefinición de sus objetivos. En general, por muy entretenidas que sean algunas de las historias de Charlie, es un libro denso y que, por desgracia, siento que no he entendido del todo, que algo se me escapa. Imaginaos: lo que más me motivaba a seguir leyendo era el mar de confusión en el que me encontraba. Esperaba que, tarde o temprano, se hiciera la luz y todos los interrogantes obtuvieran respuesta. No ha sido así. He terminado la novela y no sé si hay reflexiones que no he captado, por qué tiene esta narración tan extraña, qué aportan algunos personajes y para qué los saltos cronológicos. Si con todo lo que os he contado la novela os sigue llamando la atención, os animo a darle una oportunidad. Yo no me arrepiento de haberla leído, porque ha sido toda una experiencia. Por desgracia, no he conectado tanto con ella como esperaba.

Cosas que he aprendido:

  • No hay que vivir temiendo la muerte.
  • Ante la muerte hay que aferrarse a los buenos recuerdos.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...2'5/5!

Primeras Líneas...

miércoles, 15 de abril de 2026

Viñeta del lector 131#

Más allá del tópico "la belleza está en el interior", lo que me gustaría resaltar de esta viñeta del lector es el tema de las apariencias. Soy una persona muy confiada, que siempre piensa lo mejor de los demás. Eso hace que algunas veces se aprovechen de mí, pero prefiero eso a juzgar mal a alguien. Cuando estoy con alguien, siempre pienso: ¿qué le hace ser así? Hay días en que estoy agotada o con mucho estrés y entonces soy más borde con la gente. Es por eso que si algún día viene alguien a la biblioteca de malos modos no me lo tomo como algo personal.

En el caso de ser una actitud continuada, ya me lo tomo de otra forma. Tenemos un nuevo bibliotecario que no sabe tratar con la gente, es muy seco, no tiene iniciativa, es muy vago, no sabe ordenar libros alfabéticamente, tiene ideas retrógradas y no habla mucho (nos llegó de rebote porque no le querían en otro sitio y no podemos echarle). No me cayó bien desde el principio, pero le di un margen de varias semanas. Poco a poco se ha ido abriendo y he ido comprendiendo su contexto y por qué es como es. Eso no justifica su actitud ni hace que me caiga mejor, pero prefiero comprender por qué actúa así y no pensar que es mala gente y punto.

Otro ejemplo. En mi clase de la universidad había una chica muy retraída y tímida que no se relacionaba con nadie y que no sabía actuar según las convenciones sociales. Durante años no le presté atención hasta que un día descubrí que era la única que compartía los mismos gustos que yo en cuanto a anime, manga, libros y debates. Con el tiempo, he trabado amistad con ella y he ido comprendiendo por qué actúa como lo hace.

G cree mucho en su instinto (y todo hay que decirlo: suele acertar), pero yo creo que hay que conocer la historia de los demás antes de juzgarlos. Hay que tomarse la vida con calma y no saltar a la mínima, porque lo que mostramos a los demás es solo una ínfima parte de lo que somos. 

sábado, 11 de abril de 2026

El Gran Juego, de Leticia Sánchez Ruiz

Editorial: Algaida
ISBN: 9788490673508
Número de páginas: 448
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 14/01/2016
Colección: Algaida Eco

Sinopsis:
Misterioso, callado y taciturno, de Jorge Perotti se decía que había heredado una gran fortuna. Sin embargo, ninguno de los parroquianos que lo saludaban todos los días en el bar de la calle La Luna había intimado demasiado con él. Su única amiga era una niña de diez años, hija de los propietarios del bar, a quien él llamaba tiernamente Cucurucho. Cuando Perotti murió, ya centenario, sus últimas palabras fueron: «El Gran Juego. Sólo quiero volver al Gran Juego». Y el Gran Juego es la herencia que dejará a la pequeña Cucurucho: una serie de pistas encadenadas que la niña deberá resolver en compañía de su hermano mayor, Cosme, y que a la postre se convertirá en la gran aventura de su vida.

Opinión:
Impresión: Indiferencia

No tengo ni idea de cuándo añadí este libro a mis pendientes ni por qué razón. Quizás me llamara la atención lo del juego misterioso y la búsqueda de la herencia a partir de pistas; en el fondo, tengo alma de aventurera. El caso es que lo cogí con pocas ganas: hay libros que llevan tanto tiempo en mis estanterías que ya no encajan conmigo. Creía que lo dejaría al cabo de un par de páginas; sin embargo, me quedé: me intrigaba descubrir el misterio de El Gran Juego y el tono no era tan juvenil como esperaba.

Con una premisa como la que tiene, la novela hubiera podido ser, perfectamente, un thriller juvenil. En ese caso, lo hubiera dejado, porque historias como esas las hay a patadas (los de Una herencia en juego, sin ir más lejos). Lo que tenemos entre manos es una historia costumbrista: todo gira en torno a la búsqueda de El Gran Juego... que no es más que una excusa para que conozcamos a la familia de la protagonista, Cucurucho, y a la gente de su entorno.

El retrato del barrio es muy completo y realista, especialmente en lo que se refiere a los parroquianos que frecuentan el bar de la familia de Cucurucho, el centro neurálgico del lugar. No es que profundicemos en la vida de todos ellos, sino que los iremos conociendo a pinceladas, con el objetivo de construir un ambiente creíble. En quien sí se profundiza es en Cucurucho y su hermano Cosme. La primera es una niña de diez años que habla y actúa como tal, algo que no todos los autores son capaces de conseguir. En el caso de Cosme, es un chico universitario que está en la fina línea que separa la niñez del mundo adulto: disfruta de la aventura que supone El Gran Juego con la misma emoción que su hermana, mientras empieza a ver el mundo con ojo crítico. Ambos son muy interesantes y suponen un buen contraste: Cucurucho nos cautiva por su ingenuidad y sencillez, mientras que Cosme logra que nos identifiquemos con su miedo a crecer, a enamorarse, a ser rechazado.

Pese a que ambos hermanos recorrerán el barrio arriba y abajo, los escenarios principales en los que transcurre la novela son el bar y la buhardilla de Perotti, atiborrada de objetos variopintos. Ambos lugares me han parecido trabajados; por desgracia, no se puede decir lo mismo del resto de la ciudad. Me he sentido espacial y temporalmente confundida, y eso que no es una novela muy compleja. Las descripciones del barrio son muy genéricas y no incluyen muchos elementos que permitan identificar si es un pueblo o una ciudad, si estamos en España o en un país de Latinoamérica. Lo mismo sucede con la época que retrata: los periodistas usan máquinas de escribir y hay teléfonos, pero no móviles. Eso abarca desde 1960 a 1980. La única pista clave sobre cuándo y dónde estamos es el siguiente diálogo:

«—¡Ya le queda poco! ¡Ya le queda poco a Fidel! El tirano se nos cae y nos deja la Cuba libre.
—No empiece, don Olegario —decía mi abuelo vaciando los ceniceros del mostrador.
—Que sí, de esta va. Se nos va Castro a tomar por la puta su madre.
Cada semana don Olegario entraba en el bar con la misma cantinela. Llevaba años pronosticándolo.
—Y usted —decía señalando a mi abuelo— ya puede ir enfriando las botellas de champán para que brindemos todos.
Luego, se acercaba más a la barra, para que no le pudiera oír nadie, y le susurraba:
—Algún día brindaremos por la caída de «todos» los dictadores.
Mi abuelo afirmaba y le miraba con gratitud.»

Con esa última línea de diálogo, interpretamos que estamos en España antes de 1975. Es la pista más clara que he encontrado a lo largo de la mayor parte de la novela. Quizás hubiera algún detalle más aquí o allá, pero yo no lo he visto. Lo curioso de todo esto, y por eso le doy tanto énfasis, es que parece intencional: no es fácil esconder las señas identitarias ni las características de una época. Lo que pasa es que no comprendo cuál es la motivación detrás de ello.

Relacionado con esto, hay un tema, el de la emigración, que se trata muy superficialmente y de forma confusa. Lo marcaré como spoiler, porque aunque sea irrelevante, es un pequeño giro para los personajes.

SPOILER (subrayar para leer)

Resulta que el padre de Cucurucho nació en un pueblo de España, emigró a La Habana por la Guerra Civil (creo), donde se hizo de oro, se casó y tuvo a sus hijos. Por algún motivo, perdió todo lo que tenía y tuvo que volver a España, se instaló en una ciudad y enviaba dinero a la familia del pueblo de España. Esto se cuenta en un aparte, de forma abreviada, después de la revelación a Cucurucho de que nació en La Habana. Esta historia de su familia no tiene ninguna relevancia para nada más ni afecta a los personajes de ningún modo. Se podrían suprimir todas las páginas relacionadas con ello y no se notaría. ¿Para qué meter este tema tan complejo, un tema que además afecta a otros personajes de su entorno, si no vas a tratarlo?

FIN SPOILER

Hasta el momento, no os he hablado de El Gran Juego, porque la gracia está en descubrir qué es. Durante la novela, Cucurucho y su hermano Cosme irán siguiendo unas pistas que les ha dejado Perotti. Estas les llevan a recopilar objetos, aunque no tienen muy claro si son los objetos correctos, qué conexión hay entre ellos ni a dónde les llevará todo eso. Es un juego raro, cuyas reglas no quedan claras: no esperéis, como yo, algo así como un mapa del tesoro.

El misterio de El Gran Juego me tenía atrapada; quizás por eso el final me ha parecido tan decepcionante. Para empezar, la novela se busca una excusa para que, a mitad del juego, la persona que las estaba enviando les entregue la última. Entiendo que seguir el juego hubiera implicado años y años de buscar pistas y que eso hubiera sido soporífero. Pese a todo, es decepcionante que se resuelva el pastel cuando los protagonistas aún no están preparados para valorar el significado de El Gran Juego ni han trabajado tanto como para merecerlo. A eso hay que sumarle que la resolución no es "los amigos que hemos hecho por el camino", pero sí algo similar. No esperaba un cofre lleno de oro, ni mucho menos, pero no algo tan etéreo. El significado de El Gran Juego y la razón de la búsqueda me parecen bonitos, pero esperaba algo más.

SPOILER (subrayar para leer)

No hay unos objetos correctos e incorrectos. La gracia está en que ir buscándolos te permite reflexionar sobre qué es importante para ti y quién eres. Al mismo tiempo, en principio habla de la transmisión generacional, de cómo el descubrir lugares y objetos importantes para el otro, en este caso, Perotti, hace que la memoria de esa persona perdure. Esto me parece absurdo. Un objeto que perteneció a otra persona no significa nada si no conoces la historia que hay detrás. No creo que Cucurucho conozca mejor a Perotti por los objetos que este le deja, ni que esos objetos le permitan conocer a la tía de Perotti, que sale mencionada en la carta final, pero de la que Cucurucho no ha oído hablar en toda la novela. Nosotros como lectores sí que conocemos mejor a ambos gracias a los flashbacks, no por otra cosa.

FIN SPOILER 

Por último, me gustaría hablaros de la narración, ya que es bastante curiosa. La historia está narrada en pasado y en tercera persona por la hija de Cucurucho, así que se refiere a los personajes como "mi madre" (Cucurucho), mi tío (Cosme), mi abuelo (el padre de los dos hermanos) y "mi abuela" (la madre de ambos). Comprendo la elección de esta narradora, puesto que la novela habla mucho de la transmisión generacional; eso no quita que la historia sea un poco más confusa por ello, puesto que reproduce los diálogos muy fielmente, como si hubiera estado allí, y conoce muy a fondo los sentimientos de los personajes. A esto hay que sumarle que hay algunos capítulos salidos de ninguna parte que hablan de la infancia y juventud de Perotti. Esperaba que fueran fragmentos de algún diario que encuentran al final, pero no hay ninguna justificación; su único propósito es que conozcamos mejor a Perotti y la historia de cómo descubrió el Gran Juego.

En conclusión, El Gran Juego es un libro entretenido, que ofrece tanto un misterio intrigante como un retrato de barrio obrero rico en personajes creíbles y realistas. Es una obra tranquila y pausada, sin grandes sobresaltos ni giros de guion, que se centra en dar vida a los dos protagonistas, Cucurucho y Cosme. Ambos son personajes carismáticos, con los que es muy fácil empatizar porque nos recordarán nuestra infancia y adolescencia. Junto a ellos, nos embarcaremos en una aventura que nos ayudará a valorar más la belleza de la vida. Eso sí, he de admitir que el ritmo es, en ocasiones, demasiado lento, y que la obra hace algunos apartes innecesarios porque no se desarrollan lo suficiente. Además, personalmente, el final me ha parecido decepcionante.

Cosas que he aprendido:

  • El valor de las pequeñas cosas buenas de la vida.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...2'5/5!

Primeras Líneas...

jueves, 2 de abril de 2026

Visto en las redes 77#

¡Hola a todos! ¿Cómo va todo? En mi caso, aprovechando las vacaciones de Pascua a tope, no solo para leer y estar con el blog, sino también para ir de viaje: el fin de semana pasado fui dos días a Barcelona y el viernes salgo un par de días a Londres. Sin duda, necesitaba un respiro.

Ese tiempo me ha ido bien para preparar esta entrada, por ejemplo. Para los que no lo sepan, esta sección me gusta mucho porque da pie a muchos debates (aunque no os veo muy por la labor de debatir), así que, pese a que lleva mucho tiempo, me encanta escribirla. Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes que nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos; el caso es que siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados los últimos meses (febrero y marzo) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen.  

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), aunque estoy especialmente activa en Twitter e Instagram, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales.   

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, siempre relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Twitter
Nunca le he visto la gracia a las firmas. ¿Aguantar horas de cola al sol o bajo la lluvia para que el autor te dedique un minuto de su tiempo y te deje una marca en el libro para presumir de ella? Paso. Está gracioso, pero no merece la pena el esfuerzo. Que conste que tengo muchos libros firmados, gracias al Celsius, y que soy de las que ha hecho horas de cola; sin embargo, cada vez soy más reacia a ello. Por supuesto, seguiré yendo a firmas de autores pequeños, para darles mi apoyo y también a sesiones en las que pueda dedicar un rato a hablar con el autor. Cuanto más personal es una firma, más valor tiene para mí. Como dice Dr Motosierra, la importancia no está en el garabato, sino en la interacción. Aún recuerdo la entrevista grabada de Sanderson que nos pusieron en el Festival 42, donde el autor, mientras hablaba, estaba firmando a toda velocidad unas tarjetas que luego nos entregaron. Eso para mí no tiene ningún valor. ¿Y qué significan las firmas para vosotros?

Confieso que durante mucho tiempo estaba en ese barco, puesto que solo conocía los animes y mangas más populares, aquellos dirigidos a jóvenes. Gracias a G, he descubierto que, como con los libros, los hay para todas las edades. Por suerte, los adolescentes que consumían estos productos han crecido y eso está contribuyendo a cambiar la percepción social. Eso sí, como dice Wynriel, sigue existiendo el estigma de considerar a alguien inmaduro por conservar de adulto los hobbies que se tenían de adolescente, como si a un adulto no pudieran apasionarle los videojuegos o la literatura juvenil. ¿Cuál es vuestra percepción?

Coincido con Carlos di Urarte en que un texto gana mucho con la distancia. Por desgracia, la sociedad actual exige tanta celeridad de publicación a los autores, que estos no disponen de tiempo suficiente para dejar reposar la obra. Cuando escribes, estás tan focalizado en ello que los árboles no te dejan ver el bosque. Lo mejor es alejarse, distraer la mente un tiempo, para así volver con una visión nueva que te permite detectar errores evidentes o enfocar la historia de un modo distinto. Por eso, si leemos algo que hemos escrito hace tiempo (un relato, una reseña, un mensaje largo a alguien) enseguida pensamos que ahora lo haríamos de otro modo. El problema es, ¿cuánto tiempo hay que dejar reposar el texto?

Coincido con esta crítica incisiva de Carlos di Urarte. Supongo que esa gente cree que, como ha pagado por el texto y ha participado en cierto modo, ese texto le pertenece. Es la única justificación que se me ocurre. En cuanto a los fantasmas literarios, quizás no les interesa el reconocimiento y es basta con lo que consideran una compensación justa. En el mundo del manga y de los videojuegos, por ejemplo, hay muchos autores cuya identidad es una incógnita.

Goodreads es una aplicación fantástica... que tiene errores graves. Son cosas que, teniendo en cuenta el capital que manejan, no sé cómo no las han arreglado aún. No es solo el problema de las recomendaciones similares que comenta Mientrasleo, es la queja de muchos usuarios por la ausencia de medias estrellas, mejores estadísticas o que hasta ahora, por ejemplo, no hubiera una etiqueta predeterminada para indicar que habías abandonado un libro. ¿Qué otras cosas os parecen mejorables?

Por supuesto que cuando un autor lee y escribe mucho mejora, pero al igual que con cualquier otro arte, los maestros también pueden aportarte mucho. Coincido con Carlos di Urarte en que los cursos de escritura me parecen esenciales, ni que sea para que alguien externo y con conocimientos te ofrezca su punto de vista. Supongo que los cursos de escritura están tan ninguneados porque el 98% de los autores que participan en ellos nunca se convierten en bestsellers y escapan de su frustración culpando al curso, en lugar de admitir que les falta habilidad y talento. Ay, qué daño ha hecho esa creencia de que cualquiera puede ser escritor...

Visto en Instagram
Ya sabéis que las fotos de Andresysusana_Atrapada me encantan por cómo logra crear composiciones simples y relacionadas con las obras. En el caso de la primera, los colores están bien escogidos, pues el rojo sangre es lo que predomina y las espadas tienen mucho que ver con el libro. En el segundo caso, es mapa de fondo indica dónde se ambienta la obra y las plumas hacen referencia a los indios, el núcleo del libro. La tercera me encanta cromáticamente. Cómo ha invertido los colores de la portada y ha encontrado un fondo distinto que está relacionado con Roma. En cuanto a la última, me parece que el fondo ofrece poco contraste, pero captura muy bien el tono sombrío de la portada, mientras que la espada que aparece allí es muy parecida a la que acompaña la imagen.


Las imágenes de Babelreader también me gustan mucho por la composición elegante y acertada. En el caso de la primera imagen, la botella que acompaña los libros bien podría ser veneno. En el caso de la segunda, me gusta el tono rosa por todas partes, con esos elementos tan chicklit. En cuanto a la última, me parece muy bien conseguido el ambiente nupcial, con todas esas flores y el velo en la parte superior del libro.





Por último, me gustaría destacar esta imagen de Amparo_Bellot, pues me parece que ha logrado darle un toque muy navideño al libro con todas esas decoraciones que dan una sensación cálida y que están bien equilibradas. 








Y eso es todo por hoy. Para vuestro alivio, en esta ocasión la entrada ha sido más corta, porque no tenía tanto por decir. Espero que la hayáis disfrutado igualmente y que me dejéis vuestras impresiones en los comentarios.