Este año estoy un poco desganada con la lectura. No es que haya dejado de leer ni que esté abandonando muchos libros, sino que últimamente nada de lo que leo me llena. Todo está bien y ya. En un intento de romper con esta mala racha, opté por La conjura de otoño, la más reciente publicación de Concepción Perea, una autora que me había fascinado con La corte de los espejos. Tenía todas mis esperanzas puestas en esta precuela tardía (el primero es de 2013 y el segundo de 2017); por desgracia, no ha conseguido enamorarme.
ISBN: 979-13-7009-087-6Publicación: 02/10/2025
Páginas: 624
Título: La conjura de otoño
Autora: Concepción Perea
Editorial: Alianza
Formato: Tapa blanda
Sinopsis:
La Guerra de la Reina Durmiente cambió TerraLinde para siempre y se fraguó en una Corte de los Espejos que ya muy pocos recuerdan. Años antes de que se revelara el testamento del viejo rey, una jovencísima Nicasia llegó a la Carbonería cargada de secretos y miedos, dispuesta a encontrar un lugar donde disfrutar de su recién ganada libertad. Jadul, un ladrón phoka venido a menos, aceptó un pacto del que no podía recordar nada para salvar a su joven y rebelde hija. Gwyllión, una noble elfa, intentó ocupar su legítimo lugar en el Alto Consejo, a pesar del entramado de intrigas tejido por los nobles de Palacio. Sygurn, primera Alférez Mayor de la historia, con su valía siempre en entredicho y más coraje que experiencia, se enfrentó al reto controlar una Corte cada vez más revuelta, llena de misterios y asesinatos. No todos sus nombres son recordados, pero fueron testigos y protagonistas de la conjura que desencadenó la guerra, conocida como la Conjura de Otoño.
Opinión:
Una de las cosas que más me gustó de La corte de los espejos fue que te hablaran del pasado sin mostrártelo, construyendo así personajes creíbles, que habían pasado por mil cosas que no eran relevantes en este momento, pero que les habían convertido en quienes eran. En especial, la Guerra de la Reina Durmiente dejó una profunda cicatriz en todos los protagonistas. De esa guerra solo conocíamos miguitas aquí y allá y esa falta de información es lo que la hacía tan fascinante. Es por eso que, cuando me enteré de que La conjura de otoño era una precuela, tuve miedo de que, al contarnos qué pasó, desapareciera la magia.
Para mi sorpresa, estamos en una precuela anterior incluso a la Guerra de la Reina Durmiente y el núcleo de la obra es cómo se fueron constituyendo los bandos de esa guerra (de ahí el título). Creía que esta secuela iba a servir para tratar el pasado de los personajes que ya conocemos, pero no cae en algo tan básico, sino que intenta ser su propia historia con sus propios personajes. Nicasia es uno de los puntos de vista, pero los demás son de personajes nuevos: Jadul (abuelo de Dujal); Gwyllión, una elfa de la nobleza que trata de hacerse notar pese a su condición de mujer; y Sygurn, primera Alférez Mayor. Por supuesto que también salen personajes que conoceremos posteriormente (Manx, Marsias, dama Mirlo, algunos nobles...), pero están muy de fondo.
Los cuatro son personajes interesantes con sus miedos, defectos, virtudes y deseos; sin embargo, la autora no profundiza tanto como a mí me gustaría en ellos. En el caso de Nicasia, vemos cómo llega a la ciudad y las dificultades que tiene para encajar en una sociedad que le es ajena y encontrar gente en la que confiar, tras todo lo que ha vivido. Me ha gustado ver el origen de su relación de amistad con Marsias y Manx, así como sus inicios como ingeniera. En el caso de Jadul, su único deseo es vivir en paz con su marido y recuperar a Manx, su hija. Esta se ha metido en asuntos turbios cegada por el amor que siente por su madre, una mujer que nunca se ha preocupado por ella. La dinámica y los lazos de Jadul con su familia están muy bien trabajados.
En el otro extremo del escalafón social están Gwyllión y Sygurn. La primera no me ha caído bien: me parece una joven inmadura, impulsiva y caprichosa que busca liberarse del yugo de su padre para formar parte del consejo, pese a que no tiene ni los conocimientos ni las habilidades sociales para participar en política. Ciega de libertad, cambia un amo por otro, se deja manipular y no tiene ni voz ni voto en su propia historia. Las tramas políticas suelen gustarme, pero en este caso, como la protagonista es una espectadora en su propia vida que solo nos muestra las jugadas de los demás, no ha captado mi interés. Sygurn me parece mucho mejor: es una capitana de la guardia que investiga un caso menor que poco a poco se va complicando. Me ha gustado mucho la amistad con la mellifata que siempre la acompaña, así como que se vea sobrepasada por las circunstancias y cómo debe enfrentarse al rechazo por ocupar un cargo tradicionalmente masculino. Por desgracia, la trama no se enfoca en eso, sino en la investigación, que me importa más bien poco, en gran medida porque gracias al resto de tramas, ya sabemos realmente qué está pasando.
Cuatro puntos de vista no son muchos; el problema es que los personajes tienen tramas distintas que se entrecruzan poco, por lo que hay que dedicar páginas y páginas a cada una de esas tramas y a la multitud de personajes con los que interactúan. Aunque están bien construidos, algunas cosas suceden demasiado rápido y al final me he quedado con ganas de más en todos los casos. Mi problema no es tanto que sepamos poco del pasado de los personajes (es más, me gusta ese aire de misterio), sino que me hubiera gustado que se mostraran más sus sentimientos, reflexiones y relaciones del presente. Una lástima que les falte chicha a los personajes, puesto que son el punto fuerte de la novela: las tramas, como habéis visto, no dan para mucho más. En consecuencia, a lo largo de toda la lectura, mi interés ha ido fluctuando según el narrador, aunque el último tercio es la parte más potente de la novela.
Al igual que ya pasaba en los otros libros ambientados en TerraLinde, lo que más me ha gustado es el mundo y cómo se muestra. La autora sabe dosificar muy bien la información y te presenta todas las criaturas que pueblan la ciudad y los alrededores a medida que son relevantes. Pese a la cantidad de seres extraños que hay, el lector no se ve avasallado por la información ni tampoco se pierde. Te dicen lo justo y necesario para cada momento, prometiéndote que, si es necesario, más adelante te contarán más. Que Nicasia sea una recién llegada a la Corte de los Espejos es una buena excusa para mostrarte detalles culturales del lugar, mientras que el hecho de que ni Sygurn ni Gwillión sepan mucho de las convenciones sociales de la nobleza también justifica que se expliquen cosas básicas al lector.
"Había oído más de una vez que enamorarse era aceptar en tu cama a un desconocido. Dormir cada noche junto a alguien a quien nunca conocerías del todo y aun así aceptarlo plenamente con sus cargas conocidas y desconocidas, con sus certezas y sus secretos. Estaba de acuerdo, aunque a ellos les quedaban cada vez menos secretos. Habían llegado a conocerse el uno al otro, con todo lo bueno y todo lo malo, sin dejar de quererse. La pasión no se había marchado, solo la sorpresa. Tenía un lado bueno, cada día valoraba más las certezas. Ya no tenía ni energías ni paciencia para los dramas"
En esta sociedad también están aceptadas las personas con alguna discapacidad. Por ejemplo, Jadul es ciego de un ojo, una característica que no es relevante para la sociedad (nunca vemos a nadie que reaccione ante ello), solo para el personaje, pues a veces le recuerda su pasado. Por otra parte, de fondo tenemos a una cocinera muda que habla en lengua de signos y el cabecilla de la Hueste Invernal es un hombre en silla de ruedas muy respetado. En ningún caso me pareció representación forzada, puesto que esas no son las únicas características definitorias de los personajes ni se hace mucho énfasis en sus discapacidades.
En general, el libro me ha gustado. La trama se lee bien y al final coge ritmo. En cuanto a los personajes, son interesantes y están bien construidos, pese a que a mí me hubiera gustado saber más de ellos. Y el mundo es fascinante: rico en detalles, se muestra en lugar de contarse y muy coherente con las hadas. Le hubiera puesto más puntuación de no ser por los problemas con la puntuación y los conectores. Llegados a un punto, tuve que desconectar y leer sin fijarme en ello, porque la narración no fluía en absoluto. El libro ha pasado por una corrección, no tengo ninguna duda, pero ese corrector iba perdido en cuanto al uso de la coma. Las hay por todas partes, sin ton ni son, en lugares donde debería haber dos puntos, punto o punto y coma. En otros casos, esas comas suplen, incorrectamente, la función de los conectores. Aquí os dejo un par de ejemplos cortos, pero puedo abrir el libro por cualquier página y encontrarme un error de puntuación como estos.
"No le sorprendió que supiese su nombre, debía de haber preguntado quién se había llevado el anuncio [...] Cuando la vio mejor, se le pusieron los pelos de punta, no parecía del todo sólida"
"No le sorprendió que supiese su nombre: debía de haber preguntado quién se había llevado el anuncio [...] Cuando la vio mejor, se le pusieron los pelos de punta: no parecía del todo sólida"
"El hada puso sus manos sobre el rostro del gato, eran cálidas"
"El hada puso sus cálidas manos sobre el rostro del gato" o "El hada puso sus manos sobre el rostro del gato. Para su sorpresa, eran cálidas"
"La llamaban "la montañesa" o "la troll". No era ni alta ni especialmente corpulenta, aunque puestos a insultar eso no importaba, querían molestarla, se habían asegurado de que se enterase de sus motes"
"La llamaban "la montañesa" o "la troll". No era ni alta ni especialmente corpulenta, aunque puestos a insultar eso no importaba. Solo querían molestarla, así que se habían asegurado de que se enterase de sus motes"
"Eran herederos de los hijos de Danu y la sala se encargaba de que quien la visitara no pudiese olvidarlo. Era la primera vez que Gwyllión la pisaba, tenía la piel erizada y el corazón encogido"
"Eran herederos de los hijos de Danu y la sala se encargaba de que quien la visitara no pudiese olvidarlo. Era la primera vez que Gwyllión la pisaba. Tenía la piel erizada y el corazón encogido"
"No se molestó en indagar más, no era su problema"
"No se molestó en indagar más: no era su problema"
"Era una pequeña sala cerca de las mazmorras, trasladar hasta allí a Munera y a su gentuza no sería arriesgado y ella se ahorraría una visita que no le apetecía"
"Era una pequeña sala cerca de las mazmorras, así que trasladar hasta allí a Munera y a su gentuza no sería arriesgado y ella se ahorraría una visita que no le apetecía"
Pueden parecer solo detalles, pero es algo que afecta muchísimo a la fluidez del texto. Ya me quejé en La última primavera de que había algunos errores de corrección: espero que esto no se convierta en la norma. Por mi parte, seguiré leyendo a la autora, porque más allá de los aspectos mejorables, tiene mucho que ofrecer. Os animo también a darle una oportunidad. Para mí, el mejor es La corte de los espejos, pero al ser una precuela, también se puede empezar por este libro sin problemas.
Cosas que he aprendido:
- Conocer de reojo el pasado a veces es suficiente.
Y ya para terminar, mis avances en Goodreads:
PUNTUACIÓN...3'5/5!
Primeras Líneas...











