sábado, 11 de abril de 2026

El Gran Juego, de Leticia Sánchez Ruiz

Editorial: Algaida
ISBN: 9788490673508
Número de páginas: 448
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 14/01/2016
Colección: Algaida Eco

Sinopsis:
Misterioso, callado y taciturno, de Jorge Perotti se decía que había heredado una gran fortuna. Sin embargo, ninguno de los parroquianos que lo saludaban todos los días en el bar de la calle La Luna había intimado demasiado con él. Su única amiga era una niña de diez años, hija de los propietarios del bar, a quien él llamaba tiernamente Cucurucho. Cuando Perotti murió, ya centenario, sus últimas palabras fueron: «El Gran Juego. Sólo quiero volver al Gran Juego». Y el Gran Juego es la herencia que dejará a la pequeña Cucurucho: una serie de pistas encadenadas que la niña deberá resolver en compañía de su hermano mayor, Cosme, y que a la postre se convertirá en la gran aventura de su vida.

Opinión:
Impresión: Indiferencia

No tengo ni idea de cuándo añadí este libro a mis pendientes ni por qué razón. Quizás me llamara la atención lo del juego misterioso y la búsqueda de la herencia a partir de pistas; en el fondo, tengo alma de aventurera. El caso es que lo cogí con pocas ganas: hay libros que llevan tanto tiempo en mis estanterías que ya no encajan conmigo. Creía que lo dejaría al cabo de un par de páginas; sin embargo, me quedé: me intrigaba descubrir el misterio de El Gran Juego y el tono no era tan juvenil como esperaba.

Con una premisa como la que tiene, la novela hubiera podido ser, perfectamente, un thriller juvenil. En ese caso, lo hubiera dejado, porque historias como esas las hay a patadas (los de Una herencia en juego, sin ir más lejos). Lo que tenemos entre manos es una historia costumbrista: todo gira en torno a la búsqueda de El Gran Juego... que no es más que una excusa para que conozcamos a la familia de la protagonista, Cucurucho, y a la gente de su entorno.

El retrato del barrio es muy completo y realista, especialmente en lo que se refiere a los parroquianos que frecuentan el bar de la familia de Cucurucho, el centro neurálgico del lugar. No es que profundicemos en la vida de todos ellos, sino que los iremos conociendo a pinceladas, con el objetivo de construir un ambiente creíble. En quien sí se profundiza es en Cucurucho y su hermano Cosme. La primera es una niña de diez años que habla y actúa como tal, algo que no todos los autores son capaces de conseguir. En el caso de Cosme, es un chico universitario que está en la fina línea que separa la niñez del mundo adulto: disfruta de la aventura que supone El Gran Juego con la misma emoción que su hermana, mientras empieza a ver el mundo con ojo crítico. Ambos son muy interesantes y suponen un buen contraste: Cucurucho nos cautiva por su ingenuidad y sencillez, mientras que Cosme logra que nos identifiquemos con su miedo a crecer, a enamorarse, a ser rechazado.

Pese a que ambos hermanos recorrerán el barrio arriba y abajo, los escenarios principales en los que transcurre la novela son el bar y la buhardilla de Perotti, atiborrada de objetos variopintos. Ambos lugares me han parecido trabajados; por desgracia, no se puede decir lo mismo del resto de la ciudad. Me he sentido espacial y temporalmente confundida, y eso que no es una novela muy compleja. Las descripciones del barrio son muy genéricas y no incluyen muchos elementos que permitan identificar si es un pueblo o una ciudad, si estamos en España o en un país de Latinoamérica. Lo mismo sucede con la época que retrata: los periodistas usan máquinas de escribir y hay teléfonos, pero no móviles. Eso abarca desde 1960 a 1980. La única pista clave sobre cuándo y dónde estamos es el siguiente diálogo:

«—¡Ya le queda poco! ¡Ya le queda poco a Fidel! El tirano se nos cae y nos deja la Cuba libre.
—No empiece, don Olegario —decía mi abuelo vaciando los ceniceros del mostrador.
—Que sí, de esta va. Se nos va Castro a tomar por la puta su madre.
Cada semana don Olegario entraba en el bar con la misma cantinela. Llevaba años pronosticándolo.
—Y usted —decía señalando a mi abuelo— ya puede ir enfriando las botellas de champán para que brindemos todos.
Luego, se acercaba más a la barra, para que no le pudiera oír nadie, y le susurraba:
—Algún día brindaremos por la caída de «todos» los dictadores.
Mi abuelo afirmaba y le miraba con gratitud.»

Con esa última línea de diálogo, interpretamos que estamos en España antes de 1975. Es la pista más clara que he encontrado a lo largo de la mayor parte de la novela. Quizás hubiera algún detalle más aquí o allá, pero yo no lo he visto. Lo curioso de todo esto, y por eso le doy tanto énfasis, es que parece intencional: no es fácil esconder las señas identitarias ni las características de una época. Lo que pasa es que no comprendo cuál es la motivación detrás de ello.

Relacionado con esto, hay un tema, el de la emigración, que se trata muy superficialmente y de forma confusa. Lo marcaré como spoiler, porque aunque sea irrelevante, es un pequeño giro para los personajes.

SPOILER (subrayar para leer)

Resulta que el padre de Cucurucho nació en un pueblo de España, emigró a La Habana por la Guerra Civil (creo), donde se hizo de oro, se casó y tuvo a sus hijos. Por algún motivo, perdió todo lo que tenía y tuvo que volver a España, se instaló en una ciudad y enviaba dinero a la familia del pueblo de España. Esto se cuenta en un aparte, de forma abreviada, después de la revelación a Cucurucho de que nació en La Habana. Esta historia de su familia no tiene ninguna relevancia para nada más ni afecta a los personajes de ningún modo. Se podrían suprimir todas las páginas relacionadas con ello y no se notaría. ¿Para qué meter este tema tan complejo, un tema que además afecta a otros personajes de su entorno, si no vas a tratarlo?

FIN SPOILER

Hasta el momento, no os he hablado de El Gran Juego, porque la gracia está en descubrir qué es. Durante la novela, Cucurucho y su hermano Cosme irán siguiendo unas pistas que les ha dejado Perotti. Estas les llevan a recopilar objetos, aunque no tienen muy claro si son los objetos correctos, qué conexión hay entre ellos ni a dónde les llevará todo eso. Es un juego raro, cuyas reglas no quedan claras: no esperéis, como yo, algo así como un mapa del tesoro.

El misterio de El Gran Juego me tenía atrapada; quizás por eso el final me ha parecido tan decepcionante. Para empezar, la novela se busca una excusa para que, a mitad del juego, la persona que las estaba enviando les entregue la última. Entiendo que seguir el juego hubiera implicado años y años de buscar pistas y que eso hubiera sido soporífero. Pese a todo, es decepcionante que se resuelva el pastel cuando los protagonistas aún no están preparados para valorar el significado de El Gran Juego ni han trabajado tanto como para merecerlo. A eso hay que sumarle que la resolución no es "los amigos que hemos hecho por el camino", pero sí algo similar. No esperaba un cofre lleno de oro, ni mucho menos, pero no algo tan etéreo. El significado de El Gran Juego y la razón de la búsqueda me parecen bonitos, pero esperaba algo más.

SPOILER (subrayar para leer)

No hay unos objetos correctos e incorrectos. La gracia está en que ir buscándolos te permite reflexionar sobre qué es importante para ti y quién eres. Al mismo tiempo, en principio habla de la transmisión generacional, de cómo el descubrir lugares y objetos importantes para el otro, en este caso, Perotti, hace que la memoria de esa persona perdure. Esto me parece absurdo. Un objeto que perteneció a otra persona no significa nada si no conoces la historia que hay detrás. No creo que Cucurucho conozca mejor a Perotti por los objetos que este le deja, ni que esos objetos le permitan conocer a la tía de Perotti, que sale mencionada en la carta final, pero de la que Cucurucho no ha oído hablar en toda la novela. Nosotros como lectores sí que conocemos mejor a ambos gracias a los flashbacks, no por otra cosa.

FIN SPOILER 

Por último, me gustaría hablaros de la narración, ya que es bastante curiosa. La historia está narrada en pasado y en tercera persona por la hija de Cucurucho, así que se refiere a los personajes como "mi madre" (Cucurucho), mi tío (Cosme), mi abuelo (el padre de los dos hermanos) y "mi abuela" (la madre de ambos). Comprendo la elección de esta narradora, puesto que la novela habla mucho de la transmisión generacional; eso no quita que la historia sea un poco más confusa por ello, puesto que reproduce los diálogos muy fielmente, como si hubiera estado allí, y conoce muy a fondo los sentimientos de los personajes. A esto hay que sumarle que hay algunos capítulos salidos de ninguna parte que hablan de la infancia y juventud de Perotti. Esperaba que fueran fragmentos de algún diario que encuentran al final, pero no hay ninguna justificación; su único propósito es que conozcamos mejor a Perotti y la historia de cómo descubrió el Gran Juego.

En conclusión, El Gran Juego es un libro entretenido, que ofrece tanto un misterio intrigante como un retrato de barrio obrero rico en personajes creíbles y realistas. Es una obra tranquila y pausada, sin grandes sobresaltos ni giros de guion, que se centra en dar vida a los dos protagonistas, Cucurucho y Cosme. Ambos son personajes carismáticos, con los que es muy fácil empatizar porque nos recordarán nuestra infancia y adolescencia. Junto a ellos, nos embarcaremos en una aventura que nos ayudará a valorar más la belleza de la vida. Eso sí, he de admitir que el ritmo es, en ocasiones, demasiado lento, y que la obra hace algunos apartes innecesarios porque no se desarrollan lo suficiente. Además, personalmente, el final me ha parecido decepcionante.

Cosas que he aprendido:

  • El valor de las pequeñas cosas buenas de la vida.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...2'5/5!

Primeras Líneas...

jueves, 2 de abril de 2026

Visto en las redes 77#

¡Hola a todos! ¿Cómo va todo? En mi caso, aprovechando las vacaciones de Pascua a tope, no solo para leer y estar con el blog, sino también para ir de viaje: el fin de semana pasado fui dos días a Barcelona y el viernes salgo un par de días a Londres. Sin duda, necesitaba un respiro.

Ese tiempo me ha ido bien para preparar esta entrada, por ejemplo. Para los que no lo sepan, esta sección me gusta mucho porque da pie a muchos debates (aunque no os veo muy por la labor de debatir), así que, pese a que lleva mucho tiempo, me encanta escribirla. Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes que nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos; el caso es que siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados los últimos meses (febrero y marzo) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen.  

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), aunque estoy especialmente activa en Twitter e Instagram, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales.   

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, siempre relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Twitter
Nunca le he visto la gracia a las firmas. ¿Aguantar horas de cola al sol o bajo la lluvia para que el autor te dedique un minuto de su tiempo y te deje una marca en el libro para presumir de ella? Paso. Está gracioso, pero no merece la pena el esfuerzo. Que conste que tengo muchos libros firmados, gracias al Celsius, y que soy de las que ha hecho horas de cola; sin embargo, cada vez soy más reacia a ello. Por supuesto, seguiré yendo a firmas de autores pequeños, para darles mi apoyo y también a sesiones en las que pueda dedicar un rato a hablar con el autor. Cuanto más personal es una firma, más valor tiene para mí. Como dice Dr Motosierra, la importancia no está en el garabato, sino en la interacción. Aún recuerdo la entrevista grabada de Sanderson que nos pusieron en el Festival 42, donde el autor, mientras hablaba, estaba firmando a toda velocidad unas tarjetas que luego nos entregaron. Eso para mí no tiene ningún valor. ¿Y qué significan las firmas para vosotros?

Confieso que durante mucho tiempo estaba en ese barco, puesto que solo conocía los animes y mangas más populares, aquellos dirigidos a jóvenes. Gracias a G, he descubierto que, como con los libros, los hay para todas las edades. Por suerte, los adolescentes que consumían estos productos han crecido y eso está contribuyendo a cambiar la percepción social. Eso sí, como dice Wynriel, sigue existiendo el estigma de considerar a alguien inmaduro por conservar de adulto los hobbies que se tenían de adolescente, como si a un adulto no pudieran apasionarle los videojuegos o la literatura juvenil. ¿Cuál es vuestra percepción?

Coincido con Carlos di Urarte en que un texto gana mucho con la distancia. Por desgracia, la sociedad actual exige tanta celeridad de publicación a los autores, que estos no disponen de tiempo suficiente para dejar reposar la obra. Cuando escribes, estás tan focalizado en ello que los árboles no te dejan ver el bosque. Lo mejor es alejarse, distraer la mente un tiempo, para así volver con una visión nueva que te permite detectar errores evidentes o enfocar la historia de un modo distinto. Por eso, si leemos algo que hemos escrito hace tiempo (un relato, una reseña, un mensaje largo a alguien) enseguida pensamos que ahora lo haríamos de otro modo. El problema es, ¿cuánto tiempo hay que dejar reposar el texto?

Coincido con esta crítica incisiva de Carlos di Urarte. Supongo que esa gente cree que, como ha pagado por el texto y ha participado en cierto modo, ese texto le pertenece. Es la única justificación que se me ocurre. En cuanto a los fantasmas literarios, quizás no les interesa el reconocimiento y es basta con lo que consideran una compensación justa. En el mundo del manga y de los videojuegos, por ejemplo, hay muchos autores cuya identidad es una incógnita.

Goodreads es una aplicación fantástica... que tiene errores graves. Son cosas que, teniendo en cuenta el capital que manejan, no sé cómo no las han arreglado aún. No es solo el problema de las recomendaciones similares que comenta Mientrasleo, es la queja de muchos usuarios por la ausencia de medias estrellas, mejores estadísticas o que hasta ahora, por ejemplo, no hubiera una etiqueta predeterminada para indicar que habías abandonado un libro. ¿Qué otras cosas os parecen mejorables?

Por supuesto que cuando un autor lee y escribe mucho mejora, pero al igual que con cualquier otro arte, los maestros también pueden aportarte mucho. Coincido con Carlos di Urarte en que los cursos de escritura me parecen esenciales, ni que sea para que alguien externo y con conocimientos te ofrezca su punto de vista. Supongo que los cursos de escritura están tan ninguneados porque el 98% de los autores que participan en ellos nunca se convierten en bestsellers y escapan de su frustración culpando al curso, en lugar de admitir que les falta habilidad y talento. Ay, qué daño ha hecho esa creencia de que cualquiera puede ser escritor...

Visto en Instagram
Ya sabéis que las fotos de Andresysusana_Atrapada me encantan por cómo logra crear composiciones simples y relacionadas con las obras. En el caso de la primera, los colores están bien escogidos, pues el rojo sangre es lo que predomina y las espadas tienen mucho que ver con el libro. En el segundo caso, es mapa de fondo indica dónde se ambienta la obra y las plumas hacen referencia a los indios, el núcleo del libro. La tercera me encanta cromáticamente. Cómo ha invertido los colores de la portada y ha encontrado un fondo distinto que está relacionado con Roma. En cuanto a la última, me parece que el fondo ofrece poco contraste, pero captura muy bien el tono sombrío de la portada, mientras que la espada que aparece allí es muy parecida a la que acompaña la imagen.


Las imágenes de Babelreader también me gustan mucho por la composición elegante y acertada. En el caso de la primera imagen, la botella que acompaña los libros bien podría ser veneno. En el caso de la segunda, me gusta el tono rosa por todas partes, con esos elementos tan chicklit. En cuanto a la última, me parece muy bien conseguido el ambiente nupcial, con todas esas flores y el velo en la parte superior del libro.





Por último, me gustaría destacar esta imagen de Amparo_Bellot, pues me parece que ha logrado darle un toque muy navideño al libro con todas esas decoraciones que dan una sensación cálida y que están bien equilibradas. 








Y eso es todo por hoy. Para vuestro alivio, en esta ocasión la entrada ha sido más corta, porque no tenía tanto por decir. Espero que la hayáis disfrutado igualmente y que me dejéis vuestras impresiones en los comentarios.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Detrás de sus ojos, de Sarah Pinborough

Leí este libro por recomendación de Omaira de Entre la lectura y el cine. Ella siempre está intentando convencerme para que me anime con sus lecturas favoritas, pero soy difícil de tentar, ella lo sabe bien. En este caso, me convenció con la promesa de que esta era una novela sobre relaciones tóxicas con un final sorprendente. Y sí, la novela trata ese tema y el final me ha sorprendido... aunque para mal. 

El libro es muy bueno y me ha gustado muchísimo, pero el final me parece tan malo, que no puedo recomendar esta lectura. Por desgracia, es una obra que apuntaba al 9 (¡con lo exigente que soy, eso es mucho!) con un final que no llega al 4. De verdad que estaba siendo increíble hasta que llegamos a los tres o cuatro últimos capítulos... A continuación, os lo cuento todo.

Traductor: Pilar Ramírez Tello
Editorial: Alianza Editorial
ISBN: 9788491046899
Número de páginas: 352
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 05/10/2017
Colección: Runas
Título original: Behind her eyes

Sinopsis:
David y Adele parecen una pareja ideal. Él es un competente psiquiatra y ella la esposa perfecta que le adora. Pero ¿por qué él es tan controlador? Y, ¿qué es lo que oculta ella?
A medida que Louise, la nueva secretaria de David, entra en la órbita de la pareja, en vez de hallar respuestas se va encontrando con preguntas cada vez más inquietantes. Lo único que está claro es que en este matrimonio hay algo peligroso. Pero Louise no se imagina hasta qué punto es así, y hasta dónde puede llegar alguien para proteger sus secretos.

Opinión:
Impresión: Incredulidad

Qué fácil es criticar una relación tóxica desde la distancia; otra cosa es comprender por qué alguien querría estar atrapado en una. Hoy en día nos han advertido tanto sobre este tipo de relaciones que enseguida detectamos las señales: la otra persona te aísla del resto, te impide tener amistades, vigila dónde estás en todo momento, controla el dinero, te promete que va a cambiar, tiene arrebatos de violencia, te trata con desprecio... Por eso, en cuanto conocemos el matrimonio de Adele y David, sabemos que algo no marcha bien.

Adele es una mujer muy enamorada de su marido. O eso dice ella, porque el lector pronto se da cuenta de que lo que esta siente no es amor, es una obsesión. Gracias a la narración en primera persona nos adentraremos en su psique e iremos viendo lo que significa estar obsesionada con otra persona: lo mucho que se preocupa por David, cómo se esfuerza por mantener en pie su matrimonio, cómo defiende y justifica las acciones y malas palabras de su marido...

Adele no es la única envuelta en una relación tóxica. Sus capítulos se alternan con los de Louise, una mujer que empieza a salir con su jefe... que resulta que está casado. Y no con cualquiera, sino con Adele, una mujer con quien ha trabado amistad por casualidad. El personaje de Louise parece estar de más, puesto que lo importante es el matrimonio de Adele. Pese a todo, su complejidad me ha ido conquistando poco a poco. Es una madre soltera, aún dolida por la infidelidad de su ex, que se muestra como una persona solícita, amable, moderna e independiente. Esta independencia empieza a tambalearse cuando conoce a David y Adele: puede que ante los demás se muestre como alguien fuerte; sin embargo, tiene problemas de autoestima y le cuesta tomar decisiones. Dejándose arrastrar por las circunstancias, juega a dos bandas: se aferra al amor de David, que la valora y ama con sinceridad, al mismo tiempo que disfruta del apoyo emocional que supone Adele, una amiga de verdad que se preocupa por ella y que la escucha.

O eso cree Louise: Adele sabe desde el principio que es la amante de su marido y el encontronazo entre ellas no es casual. Esta historia no se queda en el mensaje "los hombres son unos maltratadores". Las relaciones son cosa de dos: que las acciones de David sean cuestionables no significa que Adele sea una santa. La realidad es mucho más compleja de lo que parece a simple vista y en las relaciones tóxicas no siempre hay un único culpable.

Como veis, estamos ante personajes complejos, que se ocultan tras capas y capas de secretos. David es el gran desconocido: no llega a tener voz propia, sino que siempre le vemos desde la perspectiva de Adele o de Louise. Esta última es la más sincera, al menos con el lector. Es cierto que tiene sus defectos y que sus decisiones son egoístas; sin embargo, vemos cómo vacila, cómo se cuestiona sus actos y cómo se enfrenta a las consecuencias, las consecuencias de ocultar a Adele y David que los conoce a ambos. A medida que nos adentramos en su psique, comprenderemos por qué es incapaz de dejar ir a ninguno de los dos. Por una parte, estamos ante un triángulo "amoroso" donde Louise debe elegir entre el amor que siente por David y la amistad que la une a Adele. En segundo lugar, su fortaleza no es más que apariencia: le gusta sentirse necesitada, ser el pañuelo de lágrimas de David, atormentado por su mujer, y la salvadora de Adele, incapaz de ver que es víctima de maltrato. A eso hay que sumarle que, como al lector, le puede el misterio de lo que sucede en el matrimonio de Adele y David, por qué lo que le cuentan el uno del otro no encaja con las personas que conoce.

He dejado para el final a Adele, que es en quien más se profundiza. A diferencia de los demás personajes, a lo largo de las páginas iremos viendo algunos fragmentos, narrados en tercera persona, sobre su pasado. Y no solo eso, sino que también el diario de Rob, un chico con el que trabó amistad de joven, ayudará a completar el retrato de su juventud. El diario me ha parecido un buen añadido, puesto que forma parte de la historia: Adele se lo entrega a Louise porque contiene consejos para dormir mejor y esta lo va leyendo. Los capítulos sobre su pasado, en cambio, me han parecido artificiales y convenientes para mostrarnos quién era Adele, pese a que el diario de Rob podría haber sido más que suficiente si hubiera sido más extenso. Dedicarle más páginas también hubiera ayudado a construir mejor a un personaje que llega a ser clave en el misterio de qué sucede con el matrimonio de David y Adele.

Como veis, hasta aquí todo bien: una trama llena de intriga, personajes con aristas y una reflexión sobre la obsesión bien ejecutada. Entonces, todo se tuerce. Para ser sincera, no es algo que suceda de repente: a mitad de novela se empieza a insinuar que la historia tiene elementos paranormales. Es una obra tan seria y realista, que hasta bien entrado el último tercio, estos elementos podrían haberse achacado al consumo de alguna sustancia. Por desgracia, no es así.

Mi problema con lo sobrenatural es, en primer lugar, que se introduce muy tarde. A medida que uno lee se crea unas expectativas de lo que va a encontrar. Por eso, si la novela cambia de tono de forma brusca, es inevitable sentirse decepcionado, como me ha pasado a mí. En segundo lugar, como la novela ya está muy avanzada, no queda tiempo para desarrollar con suficiente profundidad este tema, es más, el elemento sobrenatural está muy de fondo, hasta que se convierte en la clave del final. Ese ha sido mi tercer problema: su única función es ofrecer un giro al final que sorprenda al lector. No apoya a la reflexión, no la complementa, no la refuerza.

Me gustan mucho los giros; son de mis cosas favoritas. Eso no significa que me conforme con cualquier cosa. Lo primero de todo es que debe ser un giro bien construido. Para ello, el autor debe ir dejando pistas aquí y allá que un lector muy perspicaz sea capaz de captar: no vale sacarse las cosas de la manga. En este caso, con una relectura muy atenta, quizás podría intuir algún detalle; aun así, no me parece que hubiera suficientes pistas para imaginar un final tan descabellado. La segunda cosa importante es que el giro aporte algo (profundidad a un personaje, una nueva perspectiva sobre un suceso, una crítica...) y que eso se desarrolle. En este caso, con el primer giro, el desarrollo de uno de los personajes se vuelve inútil y, con el segundo, se destruye todo lo que sabíamos de otro personaje. Aunque ya hablaré de todo ello un poco más en profundidad en la zona spoilers.

De lo último de lo que quiero hablar es del mensaje. La reflexión sobre el desarrollo y los límites de una obsesión está muy bien trabajada: vemos distintas perspectivas, las consecuencias, cómo se llega a esa situación y cómo afecta tanto a los demás como a uno mismo. Sin embargo, la resolución a todo el conflicto me ha parecido muy pesimista. Ese pesimismo no forma parte del tono de la obra, que se había articulado en torno al afán justiciero de Louise, ni se desarrolla en una reflexión final. ¿Es realmente lo que la autora quería transmitir o solo es producto de los giros sorprendentes del final? Me inclino más por lo segundo. 

SPOILERS (subrayar para leer)

Entonces, el final es el siguiente:

- Rob (en el cuerpo de Louise) se casa por segunda vez con David, se queda embarazado de él y planea matar a su propio hijo (que es en realidad hijo de Lousie)

- Louise (en el cuerpo de Adele) muere de sobredosis a manos de Adele, que en realidad es Rob en el cuerpo de Lousie, así que se asesina a ella misma.

- Adele, que en realidad lleva muerta varios años, es declarada culpable del asesinato de Rob, es decir, de su propio asesinato, porque era ella quien habitaba el cuerpo de Rob en ese momento.

...

...

...

¿Hace falta decir más? 

No voy a aclarar este lío, pero me siento en la obligación de explicar por qué no funciona.

En primer lugar está el mensaje. Louise tiene sus defectos; aun así, es el personaje más positivo de toda la novela. Es la que decide hacer todo cuanto está en su mano por salvar a una psicópata manipuladora como Adele. Y como castigo por su bondad, cae en la trampa que le tiende la otra, muere sin ninguna ceremonia, Adele pasa a ocupar su cuerpo para vivir feliz el resto de sus días con David. ¿Moraleja? Las personas manipuladoras siempre tienen las de ganar, porque guardan todos los ases, así que lo mejor es que, si quieres conseguir lo que quieres, intentes ser como Adele.

No soy tan ingenua como para creer que si haces cosas buenas siempre te pasarán cosas buenas y que si haces cosas malas recibirás un castigo. Por supuesto que la gente manipuladora y malvada a veces se sale con la suya; me parece bien que la novela muestre cómo es la cruda realidad. El problema es que, para empezar, no se intuía en ningún momento de la novela que el mensaje iba a ser ese. El tono debe acompañar al mensaje y, hasta las últimas páginas, era esperanzador, focalizándose en los esfuerzos de Louise por conseguir justicia.

Para continuar, Lousie no merece un castigo tan desmedido. He leído otras novelas en las que el malo vence; eso no significa que se salga completamente con la suya ni que consiga la felicidad absoluta, como le pasa a Adele. Hacer eso contribuye a la idea de que lo mejor es ser egoísta, pensar solo en ti mismo y dejar de preocuparte por herir a los demás. Lo siento, pero no. Creo que siempre hay que intentar ser buena gente. Algunas veces te engañarán y saldrás perdiendo; sin embargo, la satisfacción de hacer las cosas bien lo compensa con creces.

El segundo problema de este final es que rompe a los personajes. En el caso de Louise, después de dedicar tantas páginas a desarrollarla, a hablarnos de sus dudas, de sus inseguridades, de sus deseos... muere de repente, casi de fondo, sin entender qué ha pasado. Es muy anticlimático, porque Louise pasa de ser un personaje a convertirse en una herramienta que permite la sorpresa del final.

Algo similar sucede con el giro de Rob, pues destruye por completo a Adele. Así, en la última página descubrimos que, en realidad, lo único que sabemos de Adele, son los fragmentos del pasado. Su personalidad, su carisma, su capacidad para manipular a la gente, su inteligencia... todo eso pertenece a Rob, un personaje que, en realidad, no conocemos.

Sabemos muy poco de Rob, solo lo que nos muestra el diario, y ese Rob no se parece en nada al que tenemos ahora: ni siquiera se intuía que pudieran gustarle los hombres, al contrario, parecía predado de Adele. En ningún momento se nos había mostrado que él fuera alguien tan posesivo, violento, manipulador y egoísta. Ni siquiera su obsesión por David está fundamentada, puesto que solo se dedican un par de párrafos a hablar del flechazo y sus celos. Sin duda, la Adele del pasado es más coherente con la Adele del presente que Rob.

El primer giro no me gusta por el mensaje que transmite; sin embargo, el último supone meterse en un berenjenal sin necesidad. ¿Cómo fue para Rob adaptarse a un cuerpo distinto, de otro género y fingir durante años ser otra persona? ¿Qué implicaciones emocionales tiene asesinar a alguien y que ese alguien sea tú? ¿Cómo es vivir engañando a la persona que amas porque sabes que nunca te aceptaría siendo tú mismo? ¿Qué dice el tratamiento del personaje de Rob acerca de la homosexualidad y las personas trans? A quién le importan estas preguntas. ¿El lector cierra el libro ojiplático? Sí. Pues ya está, objetivo cumplido.

FIN SPOILERS

Como comentaba al principio, tengo sentimientos encontrados con este libro. La mayor parte me ha gustado. La reflexión sobre la obsesión está muy bien trabajada, el misterio te mantiene intrigada y los personajes no solo son complejos, sino que tienen un buen desarrollo. Por desgracia, considero que los últimos capítulos echan a perder todo lo que se había ido construyendo. La novela no solo cambia de tono en el último tercio, sino que incluye un elemento sobrenatural muy poco desarrollado que resulta clave para el final. En el caso de los giros finales, cambian por completo nuestra visión de los personajes y los hechos, cosa que no sería tan terrible si tuvieran un desarrollo y no solo buscaran la sorpresa. ¿Recomiendo la novela? Solo si buscas una lectura que te sorprenda, sin importar que esa sorpresa salga de ninguna parte.

Cosas que he aprendido:

  • La importancia de construir bien un giro final.
  • Cualquiera puede llegar a obsesionarse con alguien o algo si se dan las circunstancias propicias para ello.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...

sábado, 21 de marzo de 2026

Frases memorables: La caverna de las ideas

«Que tú opines lo contrario después de haber leído el mismo texto. Es horrible que las imágenes, las ideas que forman las palabras en los libros, sean tan frágiles… Yo he visto una cierva mientras leía, y también he visto una muchacha con un lirio en la mano que grita pidiendo ayuda… Tú ves la cierva pero no la muchacha. Si Elio leyera esto, quizá sólo el lirio le llamaría la atención… Otro lector cualquiera, ¿qué vería?… Y Montalo… ¿qué vio Montalo? Únicamente que el capítulo había sido escrito con descuido. Pero -golpeé los papeles durante un instante de increíble pérdida de autocontrol- debe existir una idea final que no dependa de nuestra opinión, ¿no crees? Las palabras… tienen que formar al final una idea concreta, exacta…»

«Ah, la literatura! Leer no es pensar a solas, amigo mío, leer es dialogar! Pero el diálogo de la lectura es un diálogo platónico: tu interlocutor es una Idea. Sin embargo, no es una idea inmutable: al dialogar con ella, la modificas, la haces tuya, llegas a creer en su existencia independiente»

«El verdadero amante ni siquiera necesita tocar al amado: sólo con mirarlo le basta para sentirse feliz»

En el primer capítulo de Així es perd la guerra del temps, Blava deja una carta a Roja que se destruye una vez ha sido leída. Al final del capítulo, una sombra, a la que se refieren como la Buscadora, vuelve al lugar y recoge las cenizas. Todos los capítulos son así: hay un intercambio de cartas que se destruyen y la sombra recoge los restos. Convencí a G para que se leyera el libro y después lo comentamos. Entonces, él me dijo que daba por hecho que esa sombra era la autora de la carta, que había ido a recoger los restos; yo, en cambio, creía que era una tercera persona que estaba siguiendo el rastro de las otras dos. Sí, la identidad de la sombra es un misterio que se resuelve al final, pero la novela no intenta que haya esa duda concreta. ¿Cómo de un mismo texto se pueden sacar ideas tan distintas?

Esto me lleva a la pregunta que se formula en la primera cita: ¿Realmente existe "una idea final que no dependa de nuestra opinión"? De buenas a primeras, cualquiera diría que sí, que el texto es el que es. Sin embargo, según si prestamos más o menos atención al contexto, si buscamos más de un sentido a las palabras, las interpretaciones pueden ser muy distintas. Y no digamos ya si no hay contexto, como sucede en poesía. Por ejemplo, en segundo de carrera, tuve una profesora capaz de hablar media hora sobre los significados ocultos de una jarcha de cuatro versos (aquí podéis leer un ejemplo de estos desvaríos, en la página 46 del documento). Esto se debe al hecho de que los textos no son neutros: figuras retóricas como la metáfora o la ironía pueden llevar a confusión.

La novela de la que proviene la cita, La caverna de las ideas, habla mucho de esto. Es un libro poco conocido; no me extraña, porque es bastante raro. Es una obra metaliteraria muy original que juega con el lector y que reflexiona muy bien sobre la línea que separa la realidad y la ficción. Tiene partes lentas y artificiales, además de un vocabulario muy complejo, pero el último tercio mejora el ritmo y tiene buenos giros. Podéis encontrar mi reseña aquí.

Como veis con la segunda cita, hay mucha reflexión sobre la lectura, la escritura y la literatura. La idea de que leer es dialogar ya la había visto en otras partes («La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta», cita atribuida a André Maurois, novelista y ensayista francés); sin embargo, me gusta cómo se formula aquí. Al leer, nos adueñamos del texto, lo interpretamos a nuestra manera y le damos nuestra forma.

Confieso que la última cita no sé de dónde sale. Quiero decir, es una cita del libro, de eso no tengo ninguna duda, pero no sé a cuento de qué venía, porque no me suena que hubiera ninguna trama romántica. Independientemente de eso, me parece muy bonita. Y confirmo que es cierta.

Eso es todo por hoy. ¿Conocíais el libro? Espero que os haya llamado la atención y que las citas os hayan hecho pensar. Nos leemos en los comentarios^^