sábado, 13 de junio de 2026

Bilogía La corte de los espejos, Libro 0.5: La conjura de otoño, de Concepción Perea

Este año estoy un poco desganada con la lectura. No es que haya dejado de leer ni que esté abandonando muchos libros, sino que últimamente nada de lo que leo me llena. Todo está bien y ya. En un intento de romper con esta mala racha, opté por La conjura de otoño, la más reciente publicación de Concepción Perea, una autora que me había fascinado con La corte de los espejos. Tenía todas mis esperanzas puestas en esta precuela tardía (el primero es de 2013 y el segundo de 2017); por desgracia, no ha conseguido enamorarme.

ISBN: 979-13-7009-087-6
Publicación: 02/10/2025
Páginas: 624
Título: La conjura de otoño
Autora: Concepción Perea
Editorial: Alianza
Formato: Tapa blanda

Sinopsis:
La Guerra de la Reina Durmiente cambió TerraLinde para siempre y se fraguó en una Corte de los Espejos que ya muy pocos recuerdan. Años antes de que se revelara el testamento del viejo rey, una jovencísima Nicasia llegó a la Carbonería cargada de secretos y miedos, dispuesta a encontrar un lugar donde disfrutar de su recién ganada libertad. Jadul, un ladrón phoka venido a menos, aceptó un pacto del que no podía recordar nada para salvar a su joven y rebelde hija. Gwyllión, una noble elfa, intentó ocupar su legítimo lugar en el Alto Consejo, a pesar del entramado de intrigas tejido por los nobles de Palacio. Sygurn, primera Alférez Mayor de la historia, con su valía siempre en entredicho y más coraje que experiencia, se enfrentó al reto controlar una Corte cada vez más revuelta, llena de misterios y asesinatos. No todos sus nombres son recordados, pero fueron testigos y protagonistas de la conjura que desencadenó la guerra, conocida como la Conjura de Otoño.

Opinión:

Una de las cosas que más me gustó de La corte de los espejos fue que te hablaran del pasado sin mostrártelo, construyendo así personajes creíbles, que habían pasado por mil cosas que no eran relevantes en este momento, pero que les habían convertido en quienes eran. En especial, la Guerra de la Reina Durmiente dejó una profunda cicatriz en todos los protagonistas. De esa guerra solo conocíamos miguitas aquí y allá y esa falta de información es lo que la hacía tan fascinante. Es por eso que, cuando me enteré de que La conjura de otoño era una precuela, tuve miedo de que, al contarnos qué pasó, desapareciera la magia.

Para mi sorpresa, estamos en una precuela anterior incluso a la Guerra de la Reina Durmiente y el núcleo de la obra es cómo se fueron constituyendo los bandos de esa guerra (de ahí el título). Creía que esta secuela iba a servir para tratar el pasado de los personajes que ya conocemos, pero no cae en algo tan básico, sino que intenta ser su propia historia con sus propios personajes. Nicasia es uno de los puntos de vista, pero los demás son de personajes nuevos: Jadul (abuelo de Dujal); Gwyllión, una elfa de la nobleza que trata de hacerse notar pese a su condición de mujer; y Sygurn, primera Alférez Mayor. Por supuesto que también salen personajes que conoceremos posteriormente (Manx, Marsias, dama Mirlo, algunos nobles...), pero están muy de fondo.

Los cuatro son personajes interesantes con sus miedos, defectos, virtudes y deseos; sin embargo, la autora no profundiza tanto como a mí me gustaría en ellos. En el caso de Nicasia, vemos cómo llega a la ciudad y las dificultades que tiene para encajar en una sociedad que le es ajena y encontrar gente en la que confiar, tras todo lo que ha vivido. Me ha gustado ver el origen de su relación de amistad con Marsias y Manx, así como sus inicios como ingeniera. En el caso de Jadul, su único deseo es vivir en paz con su marido y recuperar a Manx, su hija. Esta se ha metido en asuntos turbios cegada por el amor que siente por su madre, una mujer que nunca se ha preocupado por ella. La dinámica y los lazos de Jadul con su familia están muy bien trabajados.

En el otro extremo del escalafón social están Gwyllión y Sygurn. La primera no me ha caído bien: me parece una joven inmadura, impulsiva y caprichosa que busca liberarse del yugo de su padre para formar parte del consejo, pese a que no tiene ni los conocimientos ni las habilidades sociales para participar en política. Ciega de libertad, cambia un amo por otro, se deja manipular y no tiene ni voz ni voto en su propia historia. Las tramas políticas suelen gustarme, pero en este caso, como la protagonista es una espectadora en su propia vida que solo nos muestra las jugadas de los demás, no ha captado mi interés. Sygurn me parece mucho mejor: es una capitana de la guardia que investiga un caso menor que poco a poco se va complicando. Me ha gustado mucho la amistad con la mellifata que siempre la acompaña, así como que se vea sobrepasada por las circunstancias y cómo debe enfrentarse al rechazo por ocupar un cargo tradicionalmente masculino. Por desgracia, la trama no se enfoca en eso, sino en la investigación, que me importa más bien poco, en gran medida porque gracias al resto de tramas, ya sabemos realmente qué está pasando. 

Cuatro puntos de vista no son muchos; el problema es que los personajes tienen tramas distintas que se entrecruzan poco, por lo que hay que dedicar páginas y páginas a cada una de esas tramas y a la multitud de personajes con los que interactúan. Aunque están bien construidos, algunas cosas suceden demasiado rápido y al final me he quedado con ganas de más en todos los casos. Mi problema no es tanto que sepamos poco del pasado de los personajes (es más, me gusta ese aire de misterio), sino que me hubiera gustado que se mostraran más sus sentimientos, reflexiones y relaciones del presente. Una lástima que les falte chicha a los personajes, puesto que son el punto fuerte de la novela: las tramas, como habéis visto, no dan para mucho más. En consecuencia, a lo largo de toda la lectura, mi interés ha ido fluctuando según el narrador, aunque el último tercio es la parte más potente de la novela. 

Al igual que ya pasaba en los otros libros ambientados en TerraLinde, lo que más me ha gustado es el mundo y cómo se muestra. La autora sabe dosificar muy bien la información y te presenta todas las criaturas que pueblan la ciudad y los alrededores a medida que son relevantes. Pese a la cantidad de seres extraños que hay, el lector no se ve avasallado por la información ni tampoco se pierde. Te dicen lo justo y necesario para cada momento, prometiéndote que, si es necesario, más adelante te contarán más. Que Nicasia sea una recién llegada a la Corte de los Espejos es una buena excusa para mostrarte detalles culturales del lugar, mientras que el hecho de que ni Sygurn ni Gwillión sepan mucho de las convenciones sociales de la nobleza también justifica que se expliquen cosas básicas al lector.


Otra cosa que me gusta mucho de estas historias es lo bien metida que está la diversidad. Hay problemas entre clases sociales y entre especies, así como cierta discriminación hacia la mujer, pero la sociedad de las hadas se caracteriza por la libertad sexual. Son criaturas que viven muchos años y que tienen un temperamento muy voluble. Son distintas a nosotros y, por tanto, es difícil encasillarlas en términos humanos. No me parece tanto que sientan atracción hacia un género concreto como hacia hadas concretas, independientemente del género. Hay mucho lío de faldas en la novela, pero no es muy explícito y, a diferencia de lo que pasa en nuestro mundo, las hadas no le dan la misma importancia que nosotros al sexo: es más una forma de liberar tus emociones y demostrar tu vínculo con alguien que no una decisión muy premeditada con implicaciones para el futuro. En general, se acepta la homosexualidad, excepto en el matrimonio entre la nobleza: el matrimonio no se relaciona con el amor, sino que se ve como un acuerdo comercial para ampliar tu patrimonio y conseguir descendencia. 

"Había oído más de una vez que enamorarse era aceptar en tu cama a un desconocido. Dormir cada noche junto a alguien a quien nunca conocerías del todo y aun así aceptarlo plenamente con sus cargas conocidas y desconocidas, con sus certezas y sus secretos. Estaba de acuerdo, aunque a ellos les quedaban cada vez menos secretos. Habían llegado a conocerse el uno al otro, con todo lo bueno y todo lo malo, sin dejar de quererse. La pasión no se había marchado, solo la sorpresa. Tenía un lado bueno, cada día valoraba más las certezas. Ya no tenía ni energías ni paciencia para los dramas"

En esta sociedad también están aceptadas las personas con alguna discapacidad. Por ejemplo, Jadul es ciego de un ojo, una característica que no es relevante para la sociedad (nunca vemos a nadie que reaccione ante ello), solo para el personaje, pues a veces le recuerda su pasado. Por otra parte, de fondo tenemos a una cocinera muda que habla en lengua de signos y el cabecilla de la Hueste Invernal es un hombre en silla de ruedas muy respetado. En ningún caso me pareció representación forzada, puesto que esas no son las únicas características definitorias de los personajes ni se hace mucho énfasis en sus discapacidades.

En general, el libro me ha gustado. La trama se lee bien y al final coge ritmo. En cuanto a los personajes, son interesantes y están bien construidos, pese a que a mí me hubiera gustado saber más de ellos. Y el mundo es fascinante: rico en detalles, se muestra en lugar de contarse y muy coherente con las hadas. Le hubiera puesto más puntuación de no ser por los problemas con la puntuación y los conectores. Llegados a un punto, tuve que desconectar y leer sin fijarme en ello, porque la narración no fluía en absoluto. El libro ha pasado por una corrección, no tengo ninguna duda, pero ese corrector iba perdido en cuanto al uso de la coma. Las hay por todas partes, sin ton ni son, en lugares donde debería haber dos puntos, punto o punto y coma. En otros casos, esas comas suplen, incorrectamente, la función de los conectores. Aquí os dejo un par de ejemplos cortos, pero puedo abrir el libro por cualquier página y encontrarme un error de puntuación como estos.

"No le sorprendió que supiese su nombre, debía de haber preguntado quién se había llevado el anuncio [...] Cuando la vio mejor, se le pusieron los pelos de punta, no parecía del todo sólida"

"No le sorprendió que supiese su nombre: debía de haber preguntado quién se había llevado el anuncio [...] Cuando la vio mejor, se le pusieron los pelos de punta: no parecía del todo sólida"

"El hada puso sus manos sobre el rostro del gato, eran cálidas"

"El hada puso sus cálidas manos sobre el rostro del gato" o "El hada puso sus manos sobre el rostro del gato. Para su sorpresa, eran cálidas"

"La llamaban "la montañesa" o "la troll". No era ni alta ni especialmente corpulenta, aunque puestos a insultar eso no importaba, querían molestarla, se habían asegurado de que se enterase de sus motes"

"La llamaban "la montañesa" o "la troll". No era ni alta ni especialmente corpulenta, aunque puestos a insultar eso no importaba. Solo querían molestarla, así que se habían asegurado de que se enterase de sus motes"

"Eran herederos de los hijos de Danu y la sala se encargaba de que quien la visitara no pudiese olvidarlo. Era la primera vez que Gwyllión la pisaba, tenía la piel erizada y el corazón encogido"

"Eran herederos de los hijos de Danu y la sala se encargaba de que quien la visitara no pudiese olvidarlo. Era la primera vez que Gwyllión la pisaba. Tenía la piel erizada y el corazón encogido"

"No se molestó en indagar más, no era su problema"

"No se molestó en indagar más: no era su problema"

"Era una pequeña sala cerca de las mazmorras, trasladar hasta allí a Munera y a su gentuza no sería arriesgado y ella se ahorraría una visita que no le apetecía"

"Era una pequeña sala cerca de las mazmorras, así que trasladar hasta allí a Munera y a su gentuza no sería arriesgado y ella se ahorraría una visita que no le apetecía"

Pueden parecer solo detalles, pero es algo que afecta muchísimo a la fluidez del texto. Ya me quejé en La última primavera de que había algunos errores de corrección: espero que esto no se convierta en la norma. Por mi parte, seguiré leyendo a la autora, porque más allá de los aspectos mejorables, tiene mucho que ofrecer. Os animo también a darle una oportunidad. Para mí, el mejor es La corte de los espejos, pero al ser una precuela, también se puede empezar por este libro sin problemas.

Cosas que he aprendido:

  • Conocer de reojo el pasado a veces es suficiente.

Y ya para terminar, mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3'5/5!


Primeras Líneas...

sábado, 6 de junio de 2026

Visto en las redes 78#

¡Hola a todos! ¿Cómo va? ¿Ya empezáis a notar que llega el verano? Por aquí ya ha hecho un par de días de calor insoportable. No sé qué haré en agosto...

Os ofrezco un respiro con una nueva entrada de Visto en las redes. Para los que no lo sepan, esta sección me gusta mucho porque da pie a muchos debates (aunque no os veo muy por la labor de debatir), así que, pese a que lleva mucho tiempo, me encanta escribirla. Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes que nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos; el caso es que siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados los últimos meses (abril y mayo) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen.  

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), aunque estoy especialmente activa en Twitter e Instagram, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales.   

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, siempre relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Twitter
No comprendo a esa gente que se queja de lo que publica otra gente. Me parece todo un misterio. Tienes libertad para seguir a quien quieras, para no ver las publicaciones de X persona y para publicar lo que tú quieras. ¿Qué más te da si alguien a quien seguías se vuelve monotemático? Puedes lamentarlo en silencio, dejar de seguirle y pasar a otra cosa. Quizás es que te gusta parte de su contenido: entonces debes decidir si te merece la pena seguir siguiéndole o no, pero no criticarle. No solo estoy de acuerdo con la crítica de Carlos di Urarte, sino que él mismo me parece el ejemplo perfecto. Su cuenta me gustaba más antes de que se hiciera escritor, porque ahora casi todo lo que publica es sobre sus libros, pero le sigo siguiendo porque me siguen interesando las otras cosas que dice. ¿Os ha pasado alguna vez algo así?
 
Esta propuesta de Aurora me parece una maravilla. No sé hasta qué punto sería viable para la editorial, pero yo pagaría un euro más por esa opción. Y teniendo en cuenta que, total, la gente que lo compra en papel no lo va a pagar íntegro en digital nunca, me parece una buena opción. ¿Vosotros cómo lo veis?

Cuando un audiolibro está bien hecho, se nota. No hablo ya de incluir música, efectos de sonido y voces de distintas personas, sino de los audiolibros en los que hay un solo narrador que logra transmitirte mejor la historia por las inflexiones y el tono. Hacer un buen audiolibro requiere mucho esfuerzo por parte de varios profesionales, así que este elogio de Mientrasleo está más que merecido. ¿Hay algún audiolibro que os haya cautivado por su narrador? En mi caso, me gusta mucho el de El nombre del viento.
 
¿Os parece que esto que denuncia Tsuki pasa solo con los mangas o también con las sagas de libros? Es que mirad esas imágenes: no me parece tan difícil usar una misma plantilla y que los tomos midan lo mismo. Con las sagas de libros lo que sí que pasa es que a la mitad deciden hacer una edición completamente distinta. ¿Se os ocurre algún caso?
Me ha pasado lo mismo que a Mientrasleo. "Freida McFadden" me parece un nombre bastante común y como tampoco investigo nunca sobre los autores, ha sido ahora cuando he descubierto que en realidad era un pseudónimo. Espero que haya decidido salir del anonimato por su cuenta, no por presiones externas o a raíz de su éxito... ¿Vosotros lo sabíais?

Coincido con JD Martín Muf Enano en que nadie tiene que decirte qué escribir y qué no. Es tu libro y habla en él de lo que quieras y de la forma que quieras. Ahora bien, creo que los autores tienen que ser conscientes de los mensajes que transmiten con sus obras. No es que tengas que incluir en tu novela a mujeres proactivas, por poner un ejemplo, es que de no hacerlo, una de las conclusiones que sacará el lector es que las mujeres son unas inútiles. ¿Por qué ibas a querer transmitir ese mensaje? No es que por culpa tuya la gente vaya a pensar así, es que contribuyes a que se extienda ese mensaje.

Me encanta este rinconcito literario que comparte Scheherezade Surià de Andorra. Solo espero que no lo descuiden. En mi ciudad no hay nada así especialmente llamativo. ¿Y en la vuestra?

Las etiquetas de género son útiles. Casualmente, justo ahora estamos añadiéndolas a los libros de la biblioteca, para que los usuarios aficionados a determinado género le den una oportunidad a libros desconocidos. Eso sí, las etiquetas solo deben ser orientativas, nunca tajantes y, en nuestro caso, solo se las ponemos a libros que no dejan lugar a dudas. Porque, como bien dice Carlos di Urarte, hay cosas que son muy subjetivas, así que nunca debes coger una etiqueta de género como una verdad absoluta. Eso sí, creo que debe prevalecer el criterio del autor. Si un autor dice que su novela es de terror y la mayoría de los lectores no está de acuerdo... es porque es una novela de terror mala. ¿Qué opináis vosotros?

Justo hoy estaba comprando un par de novedades para la biblioteca y estoy que me llevo las manos a la cabeza: libros de tapa blanda por 22 €. Esta inflación en el precio de los libros no solo es excesiva, sino que se ha aprovechado esta moda de las ediciones especiales para justificar cosas como esta que denuncia Aurora: sacan primero la edición especial a un precio abusivo y, si no quieres tener que esperar medio año, te toca pagar eso.
 
Muchas editoriales usan esta triquiñuela para que prefieras comprar la edición en papel en lugar de la edición digital. Además, así los lectores no se pueden quejar de que no son inclusivos, porque sí tienen versión digital. Al igual que a David Breijo, a mí esto me parece un robo. Que sí, que hacer la versión digital tiene un coste de producción, pero no es tan elevado ni por asomo. ¿Cuál es lo máximo que pagaríais por una edición digital?

Visto en Facebook
No creo que esta pregunta de Quelibroleo.com tenga mucho misterio. Estoy convencida de que todos los lectores estamos unánimemente de acuerdo en que las fajas son una porquería. Ahora bien, ¿vosotros qué hacéis con ellas? A mí me resultan incómodas y me molestan a la vista, pero me sabe mal tirarlas porque son parte del libro. Si son muy intrusivas, las quito y las dejo dentro del libro; si no lo son, las dejo puestas y, en cuanto me pongo a leer el libro, la dejo por ahí tirada hasta que termino la lectura. 

Visto en Instagram
En esta ocasión, solo destaco la imagen de Omairagtz. Me parece una fotografía muy original. Me hace gracia que se haya llevado el libro hasta un lugar donde hubiera un crucero solo para hacer la foto... 

Y eso es todo. Espero que hayáis disfrutado de la sección. He hablado mucho, así que ahora es vuestro turno. Os invito, en los comentarios, a explayaros sobre los temas que más os hayan llamado la atención y debatir todo aquello que os haya parecido interesante. ¡Nos leemos! 

viernes, 29 de mayo de 2026

Minireseñas: La barca de los canarios, de Misaki Takamatu; Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez

Formato: Rústica con sobrecubierta
Tamaño: 13 x 18 cms
Páginas: 256
Color: Blanco y negro
ISBN: 978-84-18788-70-3
Edición original: Kanaria-tachi no fune (Kodansha, 2015)
Edición España: La barca de los canarios (Milky Way Ediciones, 2021)
Guion: Misaki Takamatsu
Dibujo: Misaki Takamatsu
Traducción: Laura Asquerino Egoscozábal

Sinopsis:
Yuri, alumna de último año, pertenece al club de atletismo del instituto y todavía no ha decidido qué estudiará en la universidad. Puede que tampoco lo necesite, ya que un día aparece una extraña criatura gigantesca en el cielo, ataca la ciudad y, cuando la chica vuelve en sí, se encuentra en una especie de bosque junto con Chihiro, un farmacéutico. En cuanto salen a la superficie, comprueban que no están en la Tierra. ¿Qué ha ocurrido? ¿Y dónde están?

Opinión:

Cualquiera diría que una historia que empieza con una invasión alienígena y viñetas como esta estaría llena de acción:

Sin embargo, esta portada inicial es más acorde con el tono de la obra:

Y es que estamos ante una historia intimista, en la que los personajes parecen suspendidos en el tiempo. En realidad, la invasión son un puñado de páginas; la mayor parte del tomo transcurre en el extraño mundo en el que despiertan Yuri y Chihiro. Ambos están completamente solos en un inmenso edificio vacío rodeado por una selva que se extiende hasta más allá del horizonte. Ninguno de los dos sabe cómo han llegado hasta allí ni qué ha pasado con el resto de la humanidad. 

Normalmente, las historias de invasiones alienígenas suelen girar en torno a dos temas: el contacto con el Otro o la supervivencia en un mundo devastado. Aquí no tenemos nada de eso. Para empezar, a los alienígenas ni se los ve ni se los espera. Para continuar, Yuri y Chihiro disponen tanto de alimentos a mano como de un techo bajo el que cobijarse, y no hay peligros a la vista. Esperaba que se profundizara en su relación, que se hicieran amigos (no descartaba un romance), conociéramos su pasado y compartieran sus sentimientos. Ahí es donde va lo curioso: ambos viven bastante aislados el uno del otro y apenas interactúan. 

Este distanciamiento se debe en parte a la diferencia de edad (Yuri es una adolescente y Chihiro un adulto), en parte a la actitud con la que afrontan la situación. Yuri siente tristeza por lo que ha perdido, nostalgia del hogar, arrepentimiento por todo lo que no hizo, miedo al futuro, resolución de seguir adelante... Chihiro, en cambio, se muestra hundido y desesperado, apático. De los dos, Chihiro me pareció el más interesante, porque es el más atípico: además de tener esta actitud, ignora a Yuri si esta le da conversación, se burla de sus sueños truncados, no le agradece su ayuda... No es que su reacción y comportamiento no sean lógicos, es que lo más habitual en historias como esta es que reaccione con madurez y empatía, ya que es un adulto. Más adelante evoluciona un poco y descubriremos por qué es así, pero me parece una elección curiosa.

Una de las cosas que más me ha gustado es el dibujo. Sencillo y claro, con cierto detalle y buena expresividad. Hay viñetas grandes cuando la situación lo requiere, el paneling es comprensible y los fondos, cuando son necesarios, están trabajados. No es espectacular, pero resulta bonito. Es más, si algo me atrajo de la historia desde el principio, más allá de la recomendación de G, fue su dibujo.

Ahora bien, uno de los aspectos más mejorables de la historia es el ritmo. La historia podría transmitir mucho mejor el aburrimiento y la angustia por la reclusión si viéramos cómo el tiempo transcurre despacio; en su lugar, hay cortes temporales en los que pasan días o semanas de una escena a otra.

El último tercio es lo que menos me ha convencido. Allí encontramos todas las explicaciones que buscábamos, pero es muy acelerado y no da espacio a que los personajes asimilen lo que está ocurriendo ni a que reaccionen en consecuencia. Que te suelten todo el infodump al final es una técnica simple para cerrar una historia; demuestra mucha más habilidad ser capaz de dejar migas de información aquí y allá que no abrumen al lector. 

A todo esto hay que sumarle que el final queda un poco abierto. Yuri se ve obligada a tomar una decisión que tendrá grandes consecuencias... que no vemos. Entiendo que el objetivo de la historia era mostrarnos cómo Yuri toma las riendas de su vida y empieza a decidir y asumir responsabilidades, que el final es el culmen de esa evolución; aun así, para mí, a la historia no le hubieran venido mal un par de páginas más, sobre todo, para que Yuri asimile mejor lo sucedido al final.

En fin, La barca de los canarios no es el mejor manga del mundo, pero hace cosas interesantes. Tenemos un slice of life tras una invasión alienígena en un mundo extraño donde los únicos dos personajes están encerrados en un espacio que les resulta ajeno. La relación entre ambos no es la habitual, porque su actitud frente a lo sucedido es muy distinta y sus personalidades chocan. No hay romance, cosa que es de agradecer, pese a que con el tiempo, ambos forjan un vínculo. El tono es intimista, así que no esperéis ni acción ni una investigación absorbente sobre lo sucedido. Lo mejor es el dibujo, sin ser nada espectacular, y lo más flojo, el final, puesto que es muy acelerado y cuenta con mucho infodump.

Cosas que he aprendido: 

  • Si vas a otro planeta, tu cuerpo deberá adaptarse a su atmósfera.
  • Los personajes adultos no siempre tienen que ser paternalistas.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3/5!


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Me gusta escuchar audiolibros mientras hago otras tareas, pero hay libros que requieren de toda tu atención. Este lo empecé el año pasado en ese formato y tuve que abandonarlo: me sentía perdida en una prosa compleja y de tono poético. Me había cautivado cómo estaba escrito, así que esperaba mucho de él; por desgracia, no ha sido todo lo que esperaba. 

Editorial‏: ‎ Círculo de Lectores
Fecha de publicación: 2006
ISBN-13: ‎978-8467216943
Título: Los girasoles ciegos
Autor: Alberto Méndez

Sinopsis:
La guerra civil española se convierte en la pluma de Alberto Méndez en una colección de susurros, de historias contadas por fin con la boca abierta, sin eufemismos, y que desnudan fundamentalmente una inquietante verdad: después de toda aquella devastadora carnicería no hubo rastro de victoria alguna, no existió presunto héroe que no hubiese sido fatalmente derrotado. Los rumores broncos y las sílabas miedosas de aquel período forman en Los girasoles ciegos un pentagrama frágil, cuajado de notas perdidas y consonantes desgarradas que terminan por evocar una melodía, narrada en cuatro relatos que nos hablan de las vidas que fueron borradas, suprimidas.
El capitán Alegría, un miembro del ejército ganador que el día antes de la victoria se pasa al bando republicano; un joven poeta que huye con su chica embarazada y debe enfrentarse tempranamente al misterio último de la muerte; un preso que se resiste a ser fusilado cubierto de mentiras, y prefiere arrastrar consigo a la muerte los falsos y tranquilizadores recuerdos de los verdugos; y un niño que protege celosamente un secreto de las malvadas invectivas de un cura abrasado por la lascivia: los personajes de Méndez componen la memoria de una batalla sin victorias, se reivindican como los perdedores heroicos que toda guerra deja tras de sí. Porque la injusticia de la devastación en ocasiones sólo puede ser contrarrestada por un acto luminoso de justicia poética.

Por qué este título...
"Reverendo padre, estoy desorientado como los girasoles ciegos. A pesar de que hoy he visto morir a un comunista, en todo lo demás, padre, he sido derrotado y por ello me siento sicut nubes…, quasi fluctus…, velut umbra, como una sombra fugitiva» "

Opinión:

Los clásicos y yo no encajamos. Algunos me gustan más que otros; pese a todo, nunca terminan de ser lo mío. Este libro es del 2004, pero tiene alma de clásico español. La prosa imita a la perfección la escritura de los años 60, hasta tal punto que creía que era de esa época; menuda sorpresa me he llevado cuando he investigado un poco sobre el libro para esta reseña.

La globalización afecta de forma inconsciente a la escritura: la construcción de las frases, los calcos lingüísticos, el uso de la puntuación... imita al inglés. Lógico si tenemos en cuenta la cantidad de literatura inglesa y norteamericana (en su idioma original o traducida) que consumen los autores. En este caso, tenemos un libro muy patrio, con una escritura depurada de influencias internacionales. Por una parte, el vocabulario es elevado, propio de la época y, en ocasiones, muy específico ("esta braña", "el eitelio sutil que lo circunda es transparente", "noticias lenitivas", "hechura", "escombrera"...). Por otra parte, abundan las oraciones largas y coordinadas propias del español, así como el uso de la sinonimia y la adjetivación. A eso hay que sumarle el tono de la novela, monótono y cotidiano. Es una prosa compleja, no vamos a negarlo, pero es de lo que más me ha gustado.

También me ha gustado mucho la narrativa, pese a que no esperaba que fuera así. Yo buscaba una historia con una narrativa tradicional (introducción, nudo y desenlace), no una antología de cuatro relatos con narrativas experimentales. En el primero, alguien que ha estado investigando los registros nos relata lo que sabe del capitán Alegría, desde el momento en que decidió abandonar el bando ganador a pocas horas de la victoria hasta su muerte. El segundo es el diario de un fugitivo y su hijo recién nacido, un diario que fue encontrado en una cueva junto a sus cadáveres y que alguien está transcribiendo. El tercero es la historia de un preso condenado a muerte que miente para sobrevivir un día más. El último cuenta con tres narradores: un cura que escribe una carta a su superior para expiar el pecado de desear a una mujer, el hijo de esta que recuerda su infancia en la que su padre vivía escondido tras un armario y un narrador en tercera persona que nos cuenta lo que pasó.

Todas estas historias están relacionadas con la posguerra, en concreto, sobre elegir entre la dignidad de morir fiel a tus convicciones o vivir oprimido. Son solo cuatro historias; pese a ello abarcan una parte importante de la sociedad: los soldados de todos los bandos e ideologías, los prisioneros de guerra, los que huyeron, los que se escondían en la ciudad, y el sector eclesiástico. Estos relatos son completamente independientes, pero tienen pequeños guiños y puntos de interconexión que me han parecido muy logrados. Otra cosa que comparten es el tono desesperanzador: todas las historias terminan mal, algo que sabes desde el principio.

A continuación hablaré un poco de cada una de ellas. En el caso del relato del capitán Alegría, me gusta por su tono reflexivo. Que alguien decida abandonar la guerra cuando su bando está a punto de conseguir la victoria es algo que no se suele ver. El capitán Alegría es alguien de fuertes convicciones que no se siente cómodo formando parte de los vencedores. En su relato se habla del daño que ha hecho la guerra, tanto por la cantidad de víctimas como psicológicamente. 

«La violencia y el dolor, la rabia y la debilidad, se amalgaman con el tiempo en una religión de supervivencias, en un ritual de esperas donde entonan la misma salmodia el que mata y el que muere, la víctima y su verdugo; ya solo se habla la lengua de la espada o el idioma de la herida»

 «Aunque todas las guerras se pagan con los muertos, hace tiempo que luchamos por usura. Tendremos que elegir entre ganar una guerra o conquistar un cementerio»

El relato del diario del joven fugitivo es estremecedor. Durante la posguerra, mucha gente huyó a la montaña, donde malvivía como podía, y este relato nos acerca a lo difícil que resulta sobrevivir aislado en mitad de un monte cuidando de un bebé recién nacido y cargando con el dolor de haber perdido a los tuyos. El plus de esta historia es el transcriptor, que nos ayuda a comprender el estado de ánimo del narrador al interpretar cómo es la escritura y lo que hay escrito en los márgenes.

El tercer relato, el del prisionero de guerra, es, para mí, el más flojo. Transmite bien lo que uno siente al estar encerrado, temiendo que cada día pueda ser el último, viendo cómo tú tienes el privilegio de seguir ahí mientras los demás mueren uno a uno. Sin embargo, se me hizo un poco largo. 

«—Somos un pueblo maldito, ¿no crees?
—No. Creo que no somos un pueblo maldito. Eso sería echar la culpa a otros»

El último relato me pareció el más interesante por el multiperspectivismo. Eso le da ritmo y agilidad a la historia, además de que cada una de las perspectivas es interesante por sí misma: vemos al cura bregando con sus sentimientos de culpa, al niño (que ya no lo es) hablando del olvido y de su visión infantil de las circunstancias, y la narración en tercera persona que nos desvela poco a poco qué ocurrió exactamente. Cada uno de estos puntos de vista está marcado con una tipografía distinta, aunque no haría falta porque es fácil distinguir un narrador de otro por la forma de expresarse.

La reseña es breve, porque el libro no es muy largo y porque la gracia de la obra no está tanto en lo que dice como en cómo lo dice. He disfrutado de la experimentación narrativa, de la prosa compleja y cuidada, en ocasiones poética, y de la descripción de la posguerra, más centrada en los sentimientos de la gente de a pie que en los hechos. El libro en ocasiones es un poco denso, decepciona si buscas información sobre el franquismo y puede aburrir al centrarse casi en exclusiva en los personajes, sin dejar espacio para una trama. Sin embargo, eso no son fallos de la obra, sino cosas que yo buscaba y no he encontrado. Que una novela con tantos elementos poco afines a mis intereses me guste dice mucho de lo buena que es.

Cosas que he aprendido:

  • Cada vez me gustan más las historias de las que conozco el final.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:



PUNTUACIÓN...3'5/5!