domingo, 25 de octubre de 2026

Todos en mi familia han matado a alguien, de Benjamin Stevenson

Traductor: Víctor Ruiz Aldana
Editorial: Editorial Planeta
ISBN: 9788408271130
Título original: Everyone in my family has killed someone
Número de páginas: 448
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 12/04/2023

Sinopsis:
A Ernie Cunningham nunca le han gustado las reuniones familiares. Aunque algo tiene que ver el hecho de que hace tres años viera a su hermano, Michael, matar a alguien y lo denunciara a la policía, un ultraje que la familia nunca le ha perdonado. Ahora han decidido reunirse para una ocasión especial: pasarán un fin de semana en un hotel en la montaña para celebrar el reencuentro con Michael. Pero los Cunningham no son una familia que se pase el fin de semana bajo la manta contemplando el paisaje. El día en que llegue Michael encontrarán el cadáver de un hombre en las inmediaciones del hotel. Cuando la policía sea incapaz de resolver el crimen, quedará en manos de Ernie deducir si el culpable es uno de sus familiares... antes de que sea demasiado tarde.

Opinión:

«La cuestión es que soy un apasionado de la novela negra. Y soy consciente de que, por lo general, en este tipo de libros nos encontramos con lo que se conoce hoy en día como un “narrador sospechoso o poco fiable”, en que la persona que te está contando la historia se pasa, en el fondo, la mayor parte del tiempo, mintiéndote». 

Esas son las palabras que el autor pone en boca de Ernie, narrador de la novela, nada más empezar. Desde la publicación de La chica del tren (2015), el narrador no fiable está de moda. Narradores con problemas mentales, que beben, se drogan, han perdido la memoria... y que obligan al lector a estar muy atento para adivinar, no solo el misterio, sino cuánto de lo que se cuenta es verdad. Durante un tiempo estuve muy enganchada a este tipo de historias, porque suponían un reto mayor y porque eran muy distintas a las narrativas de misterio tradicionales (aunque es un recurso que ya se usa en algunas novelas de Agatha Christie). Sin embargo, llegué a cansarme, en especial porque la mayoría de narradores no fiables lo eran porque ocultaban cosas sin justificación, solo para engañar al lector.

Por eso, me resultó llamativo que en el prólogo de este libro, Ernie se dirija directamente a nosotros, los lectores, y diga:

«Así que mi objetivo es hacer justo lo contrario. Piensa en mí como un narrador "fiable". Todo lo que te cuente será verdad o, como mínimo, lo que yo creía que era verdad en el momento que creía saberlo. Te doy mi palabra».

Me gusta la propuesta de la novela. No pretende ofrecer una historia cuyo núcleo sea la compleja psicología de los personajes ni quiere centrarse en un tema social específico. Sus únicas aspiraciones son desarrollar una historia entretenida y poner en valor los argumentos y las técnicas básicas de las novelas de detectives. Y me parece bien. Soy una gran defensora de la originalidad y la innovación literaria; no obstante, creo que los modelos clásicos no tienen nada de malo. Pueden resultar repetitivos, es verdad, pero la mayor parte de la gracia de una novela está en cómo se cuenta.

En este caso, lo curioso es el narrador, Ernie, que es consciente de estar escribiendo una novela e interpela a los lectores de tanto en tanto. Estas intervenciones extradiegéticas tienen varias funciones: reflexionar sobre tópicos de las novelas de misterio, aclarar malentendidos antes de que se conviertan en misterios irrelevantes o avanzarnos detalles de la trama para generar curiosidad en el lector.  

En cuanto a lo primero, el autor no se anda con chiquitas. Nada de pullas indirectas a los tópicos: las suelta a bocajarro. Y sin embargo, no me parece una crítica mordaz ni que el tono sea de superioridad, sino juguetón. A medida que Ernie se encuentra en su investigación con tópicos de este tipo de novelas, habla de por qué funcionan (o no). Cosas como que es lógico que en los refugios de montaña haya tormentas cada cierto tiempo o que la gente se quede sin batería en el móvil (a mí me pasa con mucha frecuencia). Aquí os dejo con un ejemplo:

«Hago una breve pausa para comentar que sé que hay autores incapaces de incluir una mujer vomitando sin que eso indique que está embarazada. Son los mismos que creen que las náuseas son el único síntoma de embarazo, por no mencionar que también piensan que la mujer comienza a expulsar el vómito por la boca a pocas horas de haber concebido a la criatura. Y ese "autores" no es un masculino genérico. Lo último que quiero es decirte en qué pistas debes fijarte, pero Sofía no está preñada, ¿vale? Tiene derecho a vomitar por voluntad propia.»

En este caso, además de la crítica, el autor aprovecha para señalar una pista importante, como esas películas de misterio en las que la cámara queda fija en un punto concreto, señalando algo. La ironía dramática es una de las técnicas habituales de las novelas de misterio clásicas, junto al hecho de enumerar las pistas que se tienen sobre el caso o resumir la información que el detective ha conseguido sobre los sospechosos. En determinado momento de la novela, el narrador se detiene para hacer eso mismo y dar la oportunidad a los lectores de resolver el misterio antes que él.

En cuanto al segundo uso de las intervenciones del narrador, el hecho de que aclare posibles malentendidos, me gusta también por la crítica. Aquí os dejo un ejemplo: 

"Ah, por cierto. Erin no está muerta. Me acabo de fijar en que al haber hecho una referencia velada a un antiguo amor parece como si más tarde fuera a revelar que ya estaba muerta desde el principio, porque eso es lo que ocurre en este tipo de libros, pero no es el caso. Ella llegaría al día siguiente. De hecho, técnicamente seguíamos casados"

En cualquier momento de la narración podría haber dicho que Erin llegaría al día siguiente y así ya no hubiera sido necesario hacer esta aclaración, pero no lo hace precisamente para señalar cómo algunas narrativas utilizan este tipo de técnicas para captar la atención del lector.

En cuanto al hecho de avanzarnos detalles de la trama, eso sí que me parece un poco tramposo. Apelando a su sinceridad, el narrador podría contarnos desde la primera página quién es el culpable. No lo hace por dos motivos: el primero, que sin conocer toda la historia es muy difícil explicar quién es el culpable y por qué hace lo que hace; el segundo, porque el narrador nos cuenta las cosas tal y cómo él pensaba que eran en su momento. Es por eso que, al hacer algún spoiler, rompe un poco esta última promesa. En algunos casos, como el siguiente, no me molesta:

«Se volvió hacia la propietaria —mira, sé que cronológicamente la propietaria todavía no me ha dicho su nombre, pero ya me está cansando, así que voy a empezar a llamarla Juliette, porque me lo dirá pronto— y le dijo:»

Pero en otros casos, como este, me parece que el único objetivo es captar la atención del lector:

«Sofía, cirujana, le había reconstruido el hombro a Marcelo tres años atrás, y ya hacía tiempo que se había restablecido. Era evidente que estaba haciendo el paripé. Y que conste que a mí me parece que se ha recuperado bastante bien cuando me pega un puñetazo en el capítulo 32.»
En general, las interrupciones del narrador no me han molestado, sino que me han parecido parte de la gracia de la historia, como pasa con el narrador de El mapa del tiempo o La princesa prometida. De todos modos, puedo entender que a algunos lectores no les parezca gracioso y que les resulte cargante. Personalmente, es algo que me gusta y más por el hecho de que aquí la parte metanarrativa está justificada (Ernie está escribiendo una novela sobre lo sucedido), al igual que la fijación de Ernie por los tópicos de las novelas de misterio (es un autor de libros de consejos de escritura, aunque sea solo para ganarse el sustento).

Es cierto que la novela gana puntos por el hecho de que Ernie sea un narrador consciente que interpela a los lectores; sin embargo, sin ello la novela funcionaría perfectamente porque tiene un guion muy sólido: la investigación de Ernie sigue una estructura clara; sus deducciones son coherentes y no se basan en suposiciones infundadas; nos presenta a los sospechosos sin apabullarnos con la información; y todas las acciones de Ernie son lógicas con el personaje y la situación.

Con todas estas piezas sobre el tablero, el autor logra una resolución del crimen muy satisfactoria. A mí ha logrado pillarme por sorpresa, y eso que las pistas estaban ahí, a la vista. Hay quien cree que romper las reglas es la única forma de sorprender al lector; en realidad, lo único que hace falta es tener un buen dominio de la narrativa. 

Como veis, no he hablado de los personajes porque, como en las novelas clásicas de detectives, no son importantes. La mayoría de secundarios pertenece, en mayor o menor grado, a la familia de Ernie. Los lazos con nuestro narrador no son muy estrechos, puesto que delató a su hermano y eso es algo que crea ciertos roces. A medida que nos los presenta, veremos la tensión que hay entre todos y la complejidad de las relaciones familiares, incluyendo aquellas que no son de sangre.

Sin duda, se nota la sensibilidad actual: los secundarios son más memorables que cualquiera de los sospechosos de Agatha Christie, por poner un ejemplo. Al igual que en las novelas policíacas tradicionales, todos los secundarios tienen un trasfondo que los señala como sospechosos y a todos les remuerde la conciencia por cosas que hicieron en el pasado, así que, por miedo a que se descubran sus pecados, ocultan información a los demás. La principal diferencia está en que aquí hay muchísimas más escenas de diálogo, donde estos personajes se muestran tal y como son, en lugar de limitarse a una intervención inicial y una entrevista con el detective. Sin embargo, no tienen profundidad ni desarrollo, y el autor no intenta que los tengan. 

Poco más que añadir de una novela que me ha gustado mucho y que ha sido un soplo de aire fresco después de varias novelas de misterio con más agujeros de guion que víctimas. Si estás harto de detectives que ocultan información al lector, de investigaciones sin rumbo, de protagonistas que no hacen las preguntas lógicas cuando deberían hacerlas y de culpables salidos de la nada, estoy convencida de que esta novela te atrapará. Todos en mi familia han matado a alguien es una propuesta tradicional y moderna al mismo tiempo, con un narrador sincero que critica la tendencia actual del género a engañar al lector. Me he divertido, me he sentido retada y me he llevado una buena dosis de sorpresas. No buscaba más.

Nota: Hace poco he descubierto que existe un término japonés para describir este subgénero de la novela de misterio donde lo más importante es el puzzle que supone el crimen y donde el escritor siempre juega limpio: honkaku.

Cosas que he aprendido:

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:


PUNTUACIÓN...4/5! 

Primeras Líneas...

miércoles, 21 de octubre de 2026

BookTag 40: ¿Cómo han cambiado mis hábitos lectores?

Hace un tiempo, vi este BookTag en el blog de Una taza de letras, me gustó y me lo apunté. Suelo intercalar la escritura de una reseña con la preparación de una entrada de Viñeta del lector o de Frases memorables, pero lo cierto es que me aburría esta rutina y decidí tomarme un respiro para hacer un BookTag, un tipo de entradas que, para bien o para mal, han pasado de moda (a mí me parece una pena, más que nada porque son otro indicativo de que los blogs están de capa caída). Podría haber escogido cualquier otro (tengo una lista de los que, en su momento, me llamaron la atención); me decidí por este  por lo adecuado que era (eso es mentira, simplemente lo tenías más a mano y se dio la casualidad de que coincidía con el aniversario del blog): este año, el 1 de octubre, se cumplen quince años desde la creación de Paseando entre páginas. Quince años de aquella primera entrada de Bienvenidos!, en la que enumeraba cuáles eran mis intenciones con el blog. He cambiado mucho con el tiempo (¿os podéis creer que durante los primeros años ofrecía links de descarga?) y creo que este BookTag es una buena forma de hacer balance.   

Como me apetecía hablar de más cosas, he añadido algunas ("algunas", dice) premisas a las que proponía Una taza de letras. Por supuesto, sois libres de llevaros este Tag a vuestro blog y hacerle las modificaciones que queráis. Y si eso os da pereza, os invito a compartir vuestra experiencia con cada premisa en los comentarios.     

1. Qué géneros leía antes vs ahora
Mi género favorito de toda la vida ha sido la fantasía. Eso sí que no ha cambiado. Sin importar la época, la fantasía siempre me ha acompañado. No pasa así con los otros géneros, que han fluctuado una barbaridad. Si hago un repaso de lo que he leído en los últimos 15 años, en 2012 leía mucha romántica juvenil y novelas de instituto (con 15 años era lo que más conectaba conmigo). Eso evolucionó a un interés por el romance juvenil paranormal o romantasy (que no es nada nuevo). Con el éxito de Los juegos del hambre, tuve mi época de disfrutar con las distopías, que me llevaron a interesarme por el drama y a empezar a leer novelas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial (en realidad, como antes leías tanto, leías todo eso a la vez). A raíz de eso, ahora estoy tanteando la novela intimista, aquella que se centra en las emociones que guardamos dentro. Como veis, todo un viaje.

2. Libro favorito de antes vs ahora.
Esto tampoco ha cambiado: Elantris, El nombre del viento y La princesa prometida. Ya en su momento esta era mi respuesta automática y sigue siendo la que doy hoy en día (más que nada porque así te evitas pensar). Lo que es distinto es mi percepción del valor de esas obras. Antes creía genuinamente que eran lo mejor de la literatura, obras que gustarían a cualquiera. Ahora, soy consciente, no solo de que tienen sus fallos, sino que, por sus características, puede que no encajen con todo el mundo (a G no le gustaron tanto como a mí y eso fue muy dramático). En esos 15 años han surgido muchas otras obras que me han atrapado al mismo nivel, pero me aferro a estas por lo que han significado para mi vida como lectora. Elantris me mostró cómo puede brillar un libro si no se repite siempre la misma fórmula. El nombre del viento hizo que empezara a valorar la prosa. La princesa prometida me descubrió la metanarrativa y la experimentación literaria. Esas tres obras propiciaron que cambiara mi visión de la literatura. 

3. Autor favorito de antes vs ahora.
Los autores evolucionan y no siempre en la dirección que nosotros queremos. Antes me gustaba mucho Sanderson; ahora me tiene hastiada (tengo un par de libros suyos más por leer, pero tras el último del archivo, necesito tomarme un respiro largo). Rothfuss no ha publicado nada más, así que mi opinión sobre él no ha cambiado (el de El estrecho sendero entre deseos no cuenta, porque es una reescritura de un relato que publicó hace muchos años). Otros autores que antes me gustaban mucho, como Eloy Moreno o Félix J. Palma, me han decepcionado en posteriores obras. Al mismo tiempo, he descubierto nuevos autores favoritos, como Svetlana Alexievich o Ferran Varela, autores que escriben en géneros o con un tono que antes no me interesaban en absoluto.

4. Beber o comer mientras leía antes vs ahora.
Por mucho que G haya intentado inculcarme que debo cuidar los libros como oro en paño, no ha tenido mucho éxito (casi diría que tú has sido una mala influencia para él). Antes leía a la hora de comer o cenar, cosa que ya no suelo hacer, más que nada porque aprovecho ese tiempo para charlar con G. Eso sí, lo de merendar mientras leo un libro, sigo haciéndolo a menudo (solo son patatillas no es para tanto...DORITOS).

5. Libros físicos vs Libros digitales.
En 2012 no tenía recursos económicos, como cualquier adolescente. Ni siquiera conocía la biblioteca (drama). Así que leía una barbaridad de libros pirata (una BARBARIDAD), incluso con traducciones fans que, si veo ahora, me sangran los ojos. Al cabo de un par de años, descubrí la biblioteca y arrasé con ella: la mitad de mis lecturas procedían de allí. A medida que he ganado capacidad adquisitiva, he podido permitirme comprar los libros en físico (...que compras de segunda mano porque lo importante es ahorrar), y en esas estoy. Incluso ahora que soy bibliotecaria, con toda la red de bibliotecas a mi disposición, la mayoría de mis lecturas son de libros en papel que están en mi estantería: los he ido acumulando a lo largo de los años y me parece conveniente ir avanzando para descartar los que no me gusten.
 
6. Ficción vs No ficción. 
En 2012 no tocaba la no ficción ni con un palo. En cambio, en los últimos años he empezado a cogerle el gusto, en especial (y casi en exclusiva) a las obras testimoniales, que han llegado a ser incluso parte de mis mejores lecturas de algunos años.

7. Reseñas antes vs ahora
Como supongo que le pasará a cualquiera que tenga un blog, las reseñas que escribía al principio ahora me producen vergüenza ajena. Eran muy breves, centradas en exclusiva en mis emociones tras la lectura, con bastante espacio dedicado a resumir el principio de la novela, mucho más expresivas (incluso había gifs. Ahora los gifs me parecen muy molestos para leer) y también más directas: no me importaba tanto herir a alguien criticando la novela. Lamento un poco haber perdido esa expresividad y emoción; sin embargo, prefiero (¿100%?) las reseñas de ahora, más ordenadas, menos agresivas y mucho más cuidadas. Ahora tengo en cuenta muchos más aspectos de la obra (hablo de personajes, trama, ambientación, prosa, ritmo, conclusión...) e intento ofrecer argumentos en lugar de solo opiniones.  

8. Tiempo dedicado a la lectura antes vs ahora.
Aquí la diferencia es abismal. En los primeros años del blog leía más de 100 libros al año (era una barbaridad); ahora apenas supero los 50 (oye, oye, que no está tan mal). Independizarme y encontrar pareja han afectado mucho al tiempo que puedo dedicar a la lectura.
 
9. Motivos para leer antes vs ahora
Antes leía mucho para evadirme del mundo; ahora leo para comprenderlo mejor. Aunque alguna cae de vez en cuando, he dejado muy de lado las lecturas de evasión para centrarme en historias que me lleven a cuestionarme la realidad, me permitan profundizar en la naturaleza del ser humano y comprender mejor al otro.

10. Formato de lectura antes vs ahora
Supongo que antes leía más sagas que ahora: no me daba pereza embarcarme en una historia de trece libros porque en ese momento disponía de tiempo para zampármelos en un mes o dos; ahora, leer una trilogía puede llevarme un año (y por eso tu estantería de sagas por leer te durará toda la vida. No puedo con todo, hago lo que puedo).
 
11. Lugar donde leía antes vs ahora
Otra cosa que no ha cambiado. Siempre he sido muy de leer en cualquier parte en cualquier momento, tanto cuando camino por la calle como al esperar en el médico. No tenía preferencias y sigo sin tenerlas.

12. Cómo elegía libros antes vs ahora
Como tengo poco tiempo para leer, ahora soy muy selectiva (MUY selectiva). Antes me dejaba llevar por las opiniones o por la portada; eso ya no es suficiente. Omaira podrá confirmar que soy difícil de convencer. Tengo que ver muchísimas recomendaciones de una obra como para decidirme a investigarla (¡solo investigarla!) y las reseñas tienen que ofrecer razones de peso (como la originalidad, que trate conceptos interesantes o indicios de que te remueve por dentro) como para animarme a leer esa novela.

13. Abandono de libros antes vs ahora
De nuevo, el factor tiempo: como antes podía leer tanto, no me importaba sacrificar un par de horas a una lectura entretenida que sabía que no iba a llenarme. Ahora tengo tan poco tiempo, en comparación, que ya no estoy para tonterías: si no me gusta, lo dejo (claro, como hiciste con El priorato del naranjo...). También hay que tener en cuenta que mis motivaciones para leer han cambiado: antes me conformaba con cualquier cosa entretenida, mientras que ahora busco algo más.

14. Subrayar y tomar notas antes vs ahora.
Aquí sí que ha habido toda una evolución, resultado de la influencia de G. Antes de conocerle, doblaba las esquinas para indicar por qué página iba o para indicar cosas que quería comentar en la reseña. Después, empecé a comentarle los detalles de los libros que leía y los marcaba también con esa doblez. Tras sus quejas de "no hagas eso, oigo cómo los libros gritan", pasé a apuntar las cosas en un papel. Eso me resultaba muy engorroso, así que, finalmente, me decidí por los post-its, que quito tras escribir la reseña y comentar la novela a G. En algunos casos, con los libros que G quiere leer más adelante, apunto en el margen, con lápiz, qué significaba el post-it. Para cuando lo lea en el futuro.

15. Relecturas antes vs ahora
Curiosamente, antes, cuando tenía todo el tiempo del mundo, aborrecía las relecturas. Eso es porque tenía las historias muy frescas. Es ahora, 15 años después, cuando estoy empezando a releer las obras que tanto me gustaron. No me veo con ánimos de recomendar algo que me voló la cabeza hace tanto tiempo, porque mi criterio ha cambiado mucho. Algunas novelas me han gustado tanto o incluso más que entonces; por desgracia, con la mayoría he notado que eran obras que encajaron con la persona que era en ese momento, pero no con la que soy ahora.

Y eso es todo. ¿Qué os ha parecido? ¿A que he cambiado una barbaridad? ¿Os animáis a hacer la comparativa en los comentarios?

viernes, 16 de octubre de 2026

Gótico, de Silvia Moreno-García

Traductor: Alexander Páez García
Corrección de la autora
Editorial: Minotauro
ISBN: 9788445009819
Número de páginas: 352
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 23/06/2021
Título original: Mexican Gothic
Autora: Silvia Moreno-García

Sinopsis:
Tras recibir una extraña carta de su prima recién casada, Noemí Taboada se dirige a High Place, una casa en el campo en México, sin saber qué encontrará allí. Noemí no parece tener dotes de salvadora: es glamurosa, más acostumbrada a asistir a cócteles que a las tareas de detective. Pero también es fuerte, inteligente y no tiene miedo: ni del nuevo marido de su prima, un inglés amenazante y seductor; ni de su padre, el antiguo patriarca que parece fascinado por Noemí; ni de la casa, que empieza a invadir los sueños de Noemí con visiones de sangre y fatalidad.
El único amigo que Noemí encontrará es el hijo menor de la familia, quien también da la impresión de estar tapando secretos oscuros. Porque hay muchos secretos escondidos en las paredes de High Place, como descubrirá Noemí cuando empiece a desenterrar historias de violencia y locura. Cautivada por este mundo aterrador a la par que seductor, a Noemí le resultará difícil salvar a su prima... O incluso escapar de esa enigmática casa.

Opinión:
Impresión: Indiferencia

Ante una literatura cada vez más influenciada por el contexto estadounidense y anglosajón, las obras que tratan culturas menos hegemónicas me llaman la atención. En este caso, me habían comentado que la novela se centraba en la cultura mexicana. También me habían dicho que era de terror, un género que suelo evitar, pero como era poco gráfica, decidí darle una oportunidad.

Mi primer intento fue en formato audiolibro. La narradora, Susana Reyes, es mexicana, y eso fue un problema. No tengo por costumbre leer narrativa latinoamericana, así que estoy muy poco acostumbrada al acento. Por eso, no lograba meterme en la historia y al final la dejé. Aun así, no pensaba rendirme. Decidí darle una oportunidad al libro en papel: pensé que por escrito, no tendría tantos problemas, puesto que la única dificultad estaría en expresiones y palabras muy concretas.

Cuál fue mi sorpresa al descubrir que el libro estaba escrito en castellano, libre de particularidades del mexicano. Cuando un libro se traduce de otra lengua, algunas editoriales hacen dos versiones en español, una para Latinoamérica y otra para España, esta última en castellano. Así que pensé que quizás, aunque la lengua original fuera el español, lo que había pasado es que la editorial había decidido hacer una versión en castellano. Fue entonces cuando me enteré de que Silvia Moreno-García nació en Canadá y que la obra está publicada originalmente en inglés como Mexican Gothic. Así que sí, tiene momentos de esos tan graciosos en los que un personaje dice "a partir de ahora vamos a hablar en español, para que los demás no nos entiendan"... y sigue hablando normal. Si es que me merezco llevarme decepciones como esta por no investigar ni un poquito a los autores antes de ponerme a leer.

Un poco desilusionada, seguí leyendo. Puede que no encontrara la riqueza lingüística del mexicano, pero aún podía disfrutar de los elementos culturales. O eso pensaba yo. Efectivamente, la novela sucede en México y la protagonista nació allí; sin embargo, la mayor parte de la novela sucede en la mansión victoriana de los Doyle, una familia de emigrantes ingleses muy aferrados a sus costumbres y tradiciones. Así que al final, la novela se siente como si sucediera en Inglaterra.

Lo único mínimamente relacionado con México es el tema de la colonización, pese a que, por cómo lo trata la obra, podría suceder en cualquier otro lugar, puesto que las características culturales del pueblo colonizado no importan. La novela centra toda la atención en la cultura hegemónica e invisibiliza la cultura colonizada. Me parece muy hipócrita criticar a los ingleses por aplastar al pueblo mexicano, cuando este en la novela está en segundo plano. Me gustó mucho cómo lo explica Alicia Mares en su reseña:

«Es "mexicano", pero lo suficiente como para que a los gringos no les chirríe o les haga cuestionarse ninguno de sus estereotipos. Es como un taco-tostada con salsa que no pica, vendido como la verdadera experiencia culinaria mexicana. Aun así se puede comer».

Además, no se ahonda en la crítica colonialista, que solo está de telón de fondo. Los antepasados de los Doyle exploraron a los mineros mexicanos y se quedaron con toda la riqueza de la tierra. Actualmente, viven en su mansión aislados del resto y defienden la eugenesia y la pureza de su raza basándose en las teorías darwinianas. La protagonista, Noemí, tiene varias conversaciones sobre estos temas, pero el foco es el misterio en torno a la mansión y sus habitantes. Gótico es de esas novelas en las que el componente histórico está ahí solo para atraer la atención del lector. Al menos no he detectado anacronismos ni otros errores históricos, pero sí desinterés por el tema del colonialismo, que solo es mencionado en un par de ocasiones.

Quizás podría perdonárselo si la trama fuese especialmente original; por desgracia, no es así. En general, los misterios me han llamado poco la atención: ¿por qué el hijo mayor (Virgil), tan tradicionalista, se ha casado con Catalina (prima de la prota), de profundas raíces mexicanas? ¿Qué secreto esconden los Doyle y por qué insisten a Noemí para que se vaya? ¿Por qué Catalina tiene accesos de locura? Desde el principio intuía cómo se iba a desarrollar todo, porque los personajes cumplen con los estereotipos del tropo "familia extraña que vive en una casa encantada". Como suele suceder en este tipo de historias, hay un elemento sobrenatural que es el causante de todo; Noemí debe descubrir cuál es y destruirlo. En resumen: a nivel de trama no hace nada nuevo.

Tampoco puedes agarrarte a los personajes, puesto que son bastante funcionales: estereotipos sin profundidad ni características destacables. Hay algunos que son tan de cartón piedra que me sobran, como Catalina, cuya única función es ser el motor de la trama. El que más me ha llamado la atención ha sido Virgil, el que muestra más ambivalencia. Mientras que con los demás sabía a qué bando pertenecían y cuál era su rol, Virgil no solo a veces se muestra amable y otras siniestro, sino que a veces parece dispuesto a cumplir con las tradiciones familiares y en otras se muestra abierto a romperlas.

Lo único a lo que uno puede agarrarse de esta novela es a la atmósfera. Estamos ante una novela gótica, como bien indica su título. En este tipo de novelas, no hay sustos, ni monstruos, ni sucesos atroces, sino que el terror se construye por medio de la evocación. Las descripciones están plagadas de adjetivos que te recuerdan constantemente la decadencia del lugar y lo siniestras que son las personas que lo habitan. Las pesadillas y alucinaciones añaden un elemento de confusión a lo que está sucediendo en realidad y los diálogos y las acciones de la familia Doyle son tan extraños que indirectamente te llevan a pensar que algo no encaja, que lo mejor sería marcharse antes de que sea demasiado tarde. A esto hay que sumarle que la casa poco a poco se convierte en un personaje más, un personaje controlador y posesivo que asfixia a quien cruza sus puertas. Toda esta ambientación, este terror con un fuerte componente psicológico, no está mal, pero tampoco es nada espectacular. Sí, la novela da mal rollo, pero poco más. Y es que para hacer este tipo de obras, debes tener un gran dominio del lenguaje y de la narración, y aquí solo es pasable. En concreto, siento que a las descripciones les ha faltado lirismo, profusión de detalles y recurrir más a lo grotesco.

El final sigue un poco la misma línea que toda la novela. Es bastante genérico y, para mi gusto, incongruente con el género de la novela, ya que no hay consecuencias para los protagonistas. Ese final da un cierre al mensaje del colonialismo, pero es muy básico. SPOILER (subrayar para leer) Ni Noemí ni su prima sufren daño alguno. La casa y todos sus miembros son consumidos por las llamas, excepto Francis, el único que se nos muestra como positivo. Por tanto, el mensaje es que los colonos que quieren imponerse deben morir y aquellos que aceptan la convivencia entre culturas, como Francis, pueden quedarse y ser felices. Un poco agresivo y simplista, pero ok, lo que tú quieras. Eso sí, a lo largo del final, sentí muy poca tensión, puesto que me daba la impresión de que todos los buenos iban a lograr su objetivo y salir de la situación sin un solo rasguño. Soy la primera que defiende que las novelas románticas pueden tener finales trágicos, así que las novelas de terror también pueden tener finales felices; sin embargo, que no haya ninguna consecuencia en los personajes hace que me pregunte para qué todo.  FIN SPOILERS

En fin, que una vez más, estoy en racha este año, estamos ante una novela que ni me va ni me viene. No hace nada mal, porque no se arriesga ni ofrece nada nuevo. Tenemos a personajes estereotípicos, en un escenario estereotípico y con una trama estereotípica. La parte del terror atmosférico y psicológico es lo mejor llevado, con algunas escenas perturbadoras con descripciones que evocan desasosiego y asfixia; sin embargo, la prosa podría estar más trabajada. ¿Mi recomendación? Si no lo leéis, tampoco os perdéis nada.

Curiosidad: Hubo toda una polémica, de la que no me enteré, sobre el tema de la traducción al castellano. Al parecer, Minotauro no avisó con tiempo a la autora de la traducción y esta se encontró, a un par de meses de la publicación, con un libro con muchos localismos españoles que iban en contra del espíritu de la obra. Es por eso que tuvo que revisar la traducción a toda prisa, añadiendo algunas notas y cambiando expresiones para que el lenguaje fuera un poco más neutro.

Cosas que he aprendido:

  • En la época victoriana, se usaba un pigmento verde para pintar las paredes que era tóxico para la salud.
  • Los hongos son una flora muy interesante para las novelas de terror.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:


PUNTUACIÓN...2'5/5!

Primeras Líneas...

domingo, 11 de octubre de 2026

Visto en las redes 80#

¡Hola a todos! ¿Cómo va? A mí el final del verano se me ha hecho duro, más que nada porque no recortaba lo difícil que era aguantar a los niños en la biblioteca. Y suerte que aún tengo ayudante, pero en noviembre estaré sola... #Drama

Tengo que volver a cogerle el ritmo al blog y a las redes, lo sé. Hace un año decidí ser más flexible tanto con lo uno como con lo otro y, aunque publique menos, como mínimo no tengo que hacer parones. Prometo esforzarme en ser algo más constante...

El caso, que hoy vengo con una nueva entrada de Visto en las redes que será un poco pobre en contenido, pero es que no he tenido tiempo de más. Para los que no lo sepan, la sección de Visto en las redes me gusta mucho porque da pie a muchos debates (aunque no os veo muy por la labor de debatir), así que, pese a que lleva mucho tiempo, me encanta escribirla. Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes que nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos; el caso es que siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados los últimos meses (agosto y septiembre) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen.  

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), aunque estoy especialmente activa en Twitter e Instagram, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales.   

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, siempre relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Twitter
Este sujetalibros que nos enseña Rohan relacionado con El señor de los anillos me parece una obra de arte. Puede que ocupe espacio, pero me encantaría algo así en mi estantería. No solo las figuras están muy trabajadas, sino que me encanta la idea de que salgan de un libro. Gracias a la aportación de Anna, me he mirado la cuenta del artista, the helm hammerhand, y tiene unas cosas chulísimas. ¿Sabéis de algún otro artista de este estilo?

Este comentario de Ari Periwinkle viene a raíz de un correo que recibió la autora Ester Pablos con la propuesta de participar en una versión beta de Amazon para que una IA tradujera sus libros. Coincido con ambas en que me parece una tomadura de pelo, tanto para autores como para los lectores y me sumo a la petición de no comprar algo traducido por una IA. Comprendo que los autopublicados no tengan presupuesto, pero es que escribir... es también un negocio, en el que inviertes para obtener unos beneficios. Puede que nunca recuperes la inversión, pero es un riesgo que hay que asumir. Sí, seguro que habrá gente que no se dé cuenta de que la traducción está hecha con IA y con ello ganas dinero a cambio de nada... Lo único que pierdes es el mérito como autor, tu imagen y que tu texto sea más pobre.
 
No había oído hablar de esta iniciativa que nos muestra Andrea, pero a raíz de su publicación lo estuve investigando y me parece una campaña muy interesante para promover la lectura entre los más pequeños. ¿Creéis que aquí tendría éxito? A mí me parece que es como los bares que ponen un día de tapa gratis: seguro que con este reclamo, los padres compran a los niños algún otro libro.

No soy muy aficionada a ver vídeos. Aun así, a veces caigo en las estrategias para captar visitas que usan algunos influencer y es entonces cuando me pasa eso mismo que denuncia Dr. Motosierra: que la persona que graba el vídeo habla y habla sin parar, con el libro en la mano, pero sin mostrarlo bien ni decir exactamente qué libro es, por lo que tengo que tragarme todo lo que dice para descubrirlo. ¿Os ha pasado alguna vez?

En eso, Goodreads tiene razón. Los libros que nos tienen enganchados no hay manera de soltarlos. Los llevamos a todas partes, no solo si sospechamos que vamos a tener un hueco, también si tenemos que hacer algo tan simple como ir hasta la cocina a por agua.

Ojalá todas las editoriales incluyeran esta información tan detallada que nos muestra Ignasi Guardans. Quizás no hace falta en la contraportada, pero así veríamos cómo las editoriales justifican los libros tapa dura por 27 €. La sinceridad me parece necesaria, tanto en la distribución del precio como en el número de ejemplares que se imprimen con cada edición. De verdad que no sé quién decidió estos porcentajes. Que la librería y la distribución, que no toman ningún riesgo (si el libro no se vende, lo devuelven a la editorial y ya), reciban un porcentaje tan elevado del precio me parece muy injusto.
 
No sé cómo, pero cada vez que hago esta entrada, os comparto alguna ida de olla relacionada con vender cosas literarias. Aquí podéis ver este tweet que encontró Aurora sobre una persona que vendía el marcapáginas de un libro por el mismo precio que el libro. Absurdo. ¿Creéis que de verdad alguien compra estas cosas?

A mí lo de las estanterías de Goodreads me da un poco de pereza. Como indico más arriba, tengo la estantería de wishlist y otra de libros reseñados. Antes tenía una de libros abandonados; por suerte, ya han añadido la opción para indicarlo, así que la he quitado. ¿Vosotros tenéis alguna?

Antes era más de investigar reseñas en blogs; sin embargo, cada vez me parece que hay menos blogs literarios, así que he empezado a consultar las opiniones de Goodreads con más frecuencia, tanto cuando tengo dudas sobre si un libro me interesa o no como para ver opiniones completamente distintas a las mías. 

No podría estar más de acuerdo con Laura Espi. En algunos comentarios he visto que la gente ha interpretado que no se deben leer libros de autores. La gente no sabe leer. Lo que está diciendo es que hay que leer cuanta más variedad, mejor. No es que por leer a mujeres africanas vayas a ser más culto; lo serás si lees un poco de todo y reflexionas sobre esas lecturas.

Visto en Instagram


Como viene siendo habitual en esta sección, aquí tenéis mis tres fotos favoritas de babelreader. En el primer caso, aplaudo que haya preparado expresamente para la foto una corbata manchada de rojo, como si fuera sangre. Para mis fotos, me gusta mucho buscar objetos relacionados, así que valoro mucho que haya buscado algo tan específico. Con las otras dos también pasa algo parecido. En la segunda hay flores rosas pequeñas, como en la portada, y la última tiene botecitos azules, que también aparecen en la portada. Muy acertados todos los elementos que acompañan las fotos.


Otra cuenta recurrente en esta sección es andresysusana_atrapada, cuyas publicaciones también intentan relacionarse con la portada o la temática del libro. En el caso de la primera imagen, puede que no sea nada especial, pero me gusta cómo el fondo se relaciona con la ambientación oriental. Algo similar sucede con la tercera foto cuyo fondo cromáticamente encaja muy bien con la portada del libro. En el caso de la segunda foto, me parece muy divertido que acompañe el libro de una espada y un casco romanos diminutos. La última foto también me gusta mucho por cómo representa la riqueza y porque son billetes más antiguos.



Como habréis visto, me gustan las imágenes simples, como esta de lilalibrosuy. Esta bola blanca es lo único que acompaña el libro, pero me parece preciosa. Le da un ambiente muy cozy, muy navideño y crea unos reflejos preciosos.









Y eso es todo por hoy. Espero que os haya gustado la entrada y animo a debatir sobre todo aquello con lo que no estéis de acuerdo o que queráis matizar. ¡Nos leemos en los comentarios!