miércoles, 11 de septiembre de 2024

Monster (Kanzenban, Tomos IV-VI), de Naoki Urasawa


Título original: Monster (モンスター) 
Edición original: Kanzenban (完全版)
Guion: Naoki Urasawa
Dibujo: Naoki Urasawa
Traducción: Marc Bernabé y Verònica Calafell
Editorial japonesa: Shogakukan 
Editorial española: Planeta Cómic
Formato: Tomo A5 (148x210) rústica (tapa blanda) con sobrecubierta
Sentido de lectura: Oriental
Números en japonés: 9 (serie completa)
Números en castellano: 9 (serie completa)
Tomo IV
ISBN: 9788467476644
Fecha de publicación: 24 noviembre 2009.
Páginas: 416

Sinopsis (tomo IV):
Johan se ha ganado la confianza de Schuwald, la persona más influyente la región de Baviera. Ahora es su mano derecha. ¿Pretende aparecer en el mundo económico germano como una joven promesa?
Mientras, Richard, un detective privado, recibe un encargo de Schuwald, y mientras investiga los extraños acontecimientos alrededor del mismo, percibe algo enorme y malvado tras ellos. Entonces, empieza a luchar contra alguien tan espantoso como un monstruo, pero…¿ALGUNA VEZ SALDRÁN A LA LUZ LAS MAQUINACIONES DE JOHAN? Al saber que Tenma quiere quitarle la vida, Johan se dedica a llevar una vida tranquila. Sin embargo, de pronto estalla a llorar y pierde el sentido. ¿Qué diablos es ese libro escrito en checo?

Opinión:

Hace cosa de un mes publiqué mi opinión sobre los tres primeros tomos en edición Kanzenban de Monster. Hoy os traigo la reseña de los tres siguientes, aunque os adelanto que con esta reseña voy a añadir pocas cosas nuevas. A medida que avanza una serie, la historia puede tomar ciertos derroteros que la hagan mejorar o empeorar, sin que la base cambie: una historia que empieza siendo un diez, rara vez se desmoronará a un cuatro, y viceversa. En este caso, la obra ha mejorado en algunos puntos, sin que hayan cambiado los defectos y virtudes generales. 

Nada que decir que no se haya dicho ya del espectacular dibujo: es muy realista (sin rastro de la caricaturización o exageración propia del manga) especialmente en cuanto a las expresiones, que buscan la emoción en la sutileza; presenta un diseño de personajes muy variado y sin idealización, tanto en lo referente a los cuerpos como a los rostros, algo nada fácil si tenemos en cuenta lo numerosos que son; los fondos están muy bien conseguidos, ya que sin resultar cargantes, complementan la escena y sitúan la acción y a los personajes.

No hay cambios notables respecto al paneling: está bien y es fácil de seguir, pero muestra poca innovación. Una lástima que siga sin indicarse correctamente cuando termina un capítulo y empieza el siguiente, porque eso hace que se produzcan algunos cambios de escena muy bruscos. También es una pena que no se traduzcan las onomatopeyas: ofrecen información relevante que el lector en español se pierde. Por suerte, no son abundantes.

A nivel de trama, sigue habiendo muchas casualidades y conveniencias de guion que resultan molestas. No funcionan como motor de la trama, Dios nos libre, sino que atan la historia de tal forma que no queda ningún cabo suelto, cuando en la vida real el azar juega un papel importante y, a veces, las cosas suceden sin más. Se nos quiere vender a Johan como alguien omnipresente, que está siempre detrás de todo, pese a que eso no es posible; incluso las mentes más brillantes se encuentran con imprevistos y es inevitable que no todo salga como se había planeado.

En estos tres tomos conoceremos mucho mejor a Johan y veremos sus habilidades de manipulación en acción. Es aterradora su capacidad por fisgar en los rincones más oscuros de cada persona, hacerlas dudar sobre ellos mismos y empujarlas al abismo. Aquí se ve su inteligencia y el control que ejerce sobre diversos personajes, así como lo intrincados que son sus planes. De todas formas, no me he creído que pueda estar metido en tantos tinglados a la vez: a su corta edad, no le ha podido dar tiempo a hacer tantas cosas.

Como ya pasaba en anteriores tomos, el buenismo de Tenma es una constante en la obra. Estos tres tomos vuelven a estar plagados de pequeñas escenas en las que se demuestra que Tenma es muy buena gente y que su influencia es capaz de cambiar el curso vital de otras personas. Esto no estaría mal para contrastar con la empresa que se ha propuesto (matar a Johan), el problema es que pasa demasiadas veces y resulta casual y artificial. Una persona rara vez se encuentra a lo largo de su vida con tantas situaciones en las que tiene la posibilidad de comportarse heroicamente o de impactar con sus palabras tanto en la vida de alguien. Lo más interesante del personaje es que iremos viendo cómo la persecución hace mella en él y le hunde en un pozo de miseria. Por muchas buenas acciones que haga, cada vez es más capaz de matar a Johan, algo que significará su propia destrucción.

Los secundarios que ya conocíamos siguen desarrollándose, en especial Lunge. Su cabezonería le convierte en una parodia del inspector inteligente que era. Por muchas pruebas que tenga, se niega a creer en la existencia de Johan, hasta el punto de romper por completo con su familia, perder su prestigio como inspector e intentar meterse en la cabeza de Tenma para comprenderle. Tiene algunos puntos muy ridículos que te inspiran lástima, más que nada porque la actitud del personaje está muy bien justificada: si su inteligencia, que es lo único en lo que confía ciegamente, le falla, entonces no le queda nada. De todas formas, parece que en último tomo el personaje de Lunge ha dado un giro y se muestra más abierto a aceptar ciertas cosas.


Eva, por desgracia, sale menos, al igual que Nina, cuya pérdida de memoria es muy conveniente. Dieter, que estaba muy de fondo, protagoniza un pequeño arco, donde demuestra lo mucho que ha crecido. Roberto, por su parte, es una presencia muy amenazante, la sombra de Johan, con la capacidad de aparecer en cualquier momento.

Más allá de los secundarios ya conocidos, aquí se nos introducen a nuevos personajes bastante relevantes. Eso se debe al hecho de que Tenma deja de monopolizar la narración: a partir del cuarto tomo, Monster se convierte en una obra polifónica. En los tres primeros tomos podíamos encontrar algunos capítulos narrados por otros personajes y al final del tercero el papel protagonista recaía en Karl. En su momento, este cambio repentino de narrador no me gustó; estaba muy acostumbrada a la presencia constante de Tenma. Aquí, en cambio, dejamos a Tenma de lado para cambiar de narrador cada pocos capítulos. Al final, ver distintos puntos de vista se agradece: así tenemos una perspectiva más general de la incidencia social de Johan y Tenma deja de acaparar la historia. Además, estos narradores no son personajes aleatorios, sino que algunos ya habían aparecido antes como personajes terciarios, mientras que otros se conectan con los protagonistas más adelante.

Karl sigue apareciendo aquí, aunque no me ha parecido un personaje muy memorable. En general, estaba bien hasta que deja de ser relevante para la trama. A partir de ese momento toma algunas decisiones que no son lógicas para lo que nos habían mostrado de él, se deja de profundizar en su psique y termina por desaparecer de la trama. Toma el relevo el expolicía Richard, protagonista de varias escenas espectaculares. Su arco está muy bien llevado, al igual que el tema del alcoholismo. Grimmer me ha encantado. Su diseño es muy característico y llama la atención por esa extraña sonrisa que tiene. Es muy buena persona (sin ser tan buenista como Tenma), no sabe tratar con la gente y su pasado me ha parecido muy trágico. Más en segundo plano están el psicólogo Reichwein y el policía novato Suk; ambos están bien caracterizados, pero no me han parecido tan destacables.

En cuanto a la trama, me he sentido un poco perdida temporalmente, porque no queda claro el paso del tiempo. A veces transcurren meses entre una escena y la siguiente y no nos lo dicen en ninguna parte. Por lo demás, aunque temía que estancara, no ha sido así. Por una parte, al tener tantos narradores distintos, en cuyos dramas personales nos centramos, la obra se siente más dinámica. Por otra parte, al ver actuar a Johan, dejamos de estar tan centrados en la persecución de Tenma (él persigue a Johan mientras la policía le persigue a él) y profundizamos en los temas principales de la obra: la culpa, la corrupción policial y el monstruo que anida en nuestro interior.

De todo ello se habla en profundidad en los análisis de dos páginas que hay al final de cada tomo. Estos textos me siguen encantando, tanto por la profesionalidad con la que están escritos como por lo mucho que aportan al lector, al permitirle comprender mejor la complejidad de la obra.

Antes de terminar, pasaré a comentar con un poco más de detalle cada tomo, sin spoilers.

Tomo IV: poco a poco, Karl pierde importancia en favor de Richard. La trama de este último me ha gustado mucho, en especial porque muestra la capacidad de manipulación de Johan. Conoceremos mejor a Reichwein y tendremos algunas escenas que reiteran el buenismo de Johan (con el señor del bosque y la doctora ilegal). El arco de Dieter con los niños sectarios está bien llevado, sin embargo, está muy desligado de la trama general y solo sirve para dar protagonismo a Dieter. 

Tomo V: la trama de la biblioteca nos muestra la maldad de Johan, capaz de arrebatárselo todo a alguien. Nos presentan a Grimmer, estrechamente relacionado con el Kinderheim 511, y empezaremos a investigar sobre la madre de Johan. Aquí también nos presentan a Suk y veremos cómo Johan trata de incriminarle, al igual que hizo con Tenma. 

Tomo VI: El tiroteo es una de mis escenas favoritas por la tensión y el miedo que transmite. Todo está bien: la disposición de viñetas, el dibujo atmosférico, los diálogos, la expresividad... Además, la historia de Steiner el magnífico es muy dramática. De nuevo, hay un par de casualidades molestas, como que la primera vez no escuchen la cinta al completo, y no termino de entender por qué Johan persigue a la antigua policía Checoslovaca (en el fondo creo que solo quiere liarla), y todo ello hace que el tomo no sea tan bueno. Hay un par de capítulos de Lunge el japonés, quien va evolucionando, del pasado de Margot (que no viene mucho a cuento) y de Nina paseando, quien tiene mucho menos protagonismo del que esperaba. Veremos de nuevo la habilidad para manipular de Johan con el niño que busca a su madre, pero la historia se resarce demasiado en la miseria humana. El capítulo final es de los que menos me han gustado, porque muestra por qué la novela insistía tanto en presentar a Tenma como a un héroe.

En conclusión, estos tres siguientes tomos de Monster tienen los mismos defectos y virtudes que los tres primeros, pero suponen una cierta mejora. El dibujo, realista y detallado, encaja muy bien con el tono serio de esta obra de corte policial. Al fin conoceremos mejor al antagonista, Johan y veremos en acción su habilidad para manipular a la gente. Este cambio, junto al multiperspectivismo que ofrecen nuevos narradores, ayudan a que la trama no se estanque. Por desgracia, las casualidades campan a sus anchas y hay muchas escenas de relleno que solo reiteran el buenismo de Tenma. Lo mejor es que los personajes nuevos suponen un soplo de aire fresco y sirven para ofrecer nuevas perspectivas de los temas centrales de la obra. 

Cosas que he aprendido:

  • Detalles que desconocía de la cultura japonesa.
  • La habilidad de Johan para manipular a Richard y al niño.
  • Reiterar en el buenismo de un personaje puede hacer que resulte cansino.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:



PUNTUACIÓN...4/5!

sábado, 7 de septiembre de 2024

Libros abandonados 2024 (mayo-agosto)

¡Hola a todos!

El año pasado decidí iniciar esta sección cuatrimestral en la que os hablo brevemente de los libros que he dejado a medias y por qué no he seguido leyendo. Considero que el hecho de no terminar un libro, no implica que no pueda compartir mi opinión sobre él. Es cierto que no puedo hacer una reseña en condiciones, claro, sin embargo, es útil hablar de los motivos por los que una abandona una obra. Gracias a mis palabras, quizás alguien que se ha forzado a terminar el libro se sienta identificado o puede que mis advertencias sirvan para que un lector con unos gustos similares a los míos lo descarte.

En esta ocasión no han sido tantos los libros que he abandonado, en parte porque he ido más a lo seguro y he dejado aparcados los audiolibros (suelo darle una oportunidad en este formato a libros que dudo que vayan a gustarme) por un tiempo.

La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker

Me han recomendado a este autor a diestro y siniestro (especialmente Omaira), así que decidí darle una oportunidad, aprovechando que estaba el audiolibro en la eBiblio. No sé si será solo este libro o el autor en general, pero no ha sido para mí.

El argumento, de base, no me parece especialmente novedoso ni intrigante (un policía a punto de jubilarse decide volver a investigar el caso que catapultó su carrera ya que, al parecer, se equivocó de culpable). Leí la mitad del libro antes de abandonarlo, más por inercia que por verdadero interés. En ningún momento me llamó nada la atención, ni el caso, ni los personajes. La trama no me enganchaba y me molestó que se ocultara la investigación que se llevó a cabo en el pasado, pese a que los policías que la llevaron a cabo son narradores, que hay una clara relación con un caso del presente y que otra policía narradora no conoce los sucesos de pasado (así que necesita que se lo cuenten).

Los personajes me salían por las orejas: había demasiados, poco relacionados los unos con los otros y el autor tiende a contarte su vida de pe a pa. En el punto en el que lo dejé, todos estaban reunidos en un mismo pueblo, aunque seguían sin tener un vínculo. De todas formas, ninguno me parecía especialmente destacable y su vida se contaba de forma muy artificial, casi como una biografía.

No diría que es un mal libro, sino que no es para mí. Entiendo que hay gente a la que le gusta que el misterio vaya surgiendo tan despacio y conocer a fondo a todos los implicados: no es mi caso. De todas formas, sigo queriendo darle una oportunidad a la obra cumbre del autor, La verdad sobre el caso Harry Quebert.

Jungla de saltamontes, de Andrew Smith

Hace muchos años, seguía al traductor de esta novela (Mike Lightwood) en redes y me vendió muy bien la obra, tanto que la compré de segunda mano hace un par de años en el Celsius (¡por 7€, tampoco era una ganga!). Las historias de supervivencia, aunque últimamente se me han hecho un poco predecibles, siempre me han llamado la atención (soy la reina del drama), así que un mundo invadido por saltamontes sonaba bien. A eso hay que sumarle que me habían vendido la novela como una experiencia diferente que, además, incluía representación LGTBI.

Efectivamente, tanto el protagonista como su mejor amigo pertenecen al colectivo, pero no me ha gustado nada cómo hablan de su sexualidad. Mientras que el amigo sabe desde siempre que es homosexual, el protagonista está saliendo con una chica. Cuando su amigo le empieza a tirar caña, el protagonista no se lo piensa dos veces antes de liarse con él. Ojo, no me parece mal que esté naturalizado; el problema es que el protagonista no reflexiona en ningún momento sobre sus sentimientos ni sobre su identidad y está más salido que el pico de una mesa. Constantemente nos recuerda que quiere liarse con otros y todas las bromas y referencias sexuales, así como el lenguaje obsceno, que hay no son ni medio normales. A mí no me ha parecido realista, porque más allá de "son adolescentes", nada justifica esta actitud.

Por otra parte, la obra sin duda es singular: estamos ante una novela de terror de serie B. Sangre y vísceras por aquí y por allá, humor negro a borbotones, situaciones absurdas y grotescas... cosa que encaja perfectamente con los personajes. Si te gusta la serie B, adelante, es tu libro, pero no es para mí.

La ciudad de los ladrones, de África Vázquez Beltrán

Me encanta el tema de las sociedades que viven bajo tierra: me interesan los cambios sociales que resultan de la reclusión y la ausencia de luz natural. Por desgracia, por ahora aún no he encontrado una novela que trate el tema con profundidad (hace casi diez años leí La ciudad de la oscuridad, una novela que me pareció muy superficial). Había puesto mis esperanzas en esta novela, pues la autora tiene cierto renombre en el panorama español, sin embargo, me he encontrado un poco lo mismo de siempre: una novela juvenil que no se adentra en la psicología de los personajes ni en la complejidad social, sino que presenta el mundo superficialmente, menciona muchos temas por encima y se centra en la acción. 

A eso hay que añadirle que, hasta donde yo leí, habían salido doce puntos de vista distintos. Seguramente, la intención era ofrecer una perspectiva más global; si es así, no deberían ser personajes tan cercanos los unos a los otros. Ninguna de las escenas fue potente, todos los narradores tenían una voz muy similar, las conversaciones eran muy artificiales para presentarte el mundo y sin ninguna duda, las páginas no daban para desarrollar adecuadamente la sociedad y a tantos personajes. Puede que de adolescente me hubiera resultado entretenido; ahora busco algo más.

La flor de fuego, de Alba Quintas Garciandia 

No recordaba ni por qué tenía pendiente este libro hasta que releí la contraportada: Columbine. He leído varios libros de tiroteos en institutos, desde perspectivas muy distintas, y aun así sigo teniendo interés en leer sobre el tema por lo dramático y brutal que es y por ser tan de actualidad.

Empecé el libro confundida: el narrador se sitúa varios años tras la masacre. A continuación, nos trasladamos directamente al suceso, con gente huyendo por los pasillos. Este tipo de libros suelen hablar de los antecedentes, de qué es lo que lleva a algunos adolescentes a apuntar con un arma a sus compañeros. El problema es que eso, no solo está muy visto, sino que lleva tiempo, y el libro no tenía demasiadas páginas. Es por eso que me gustó el cambio de enfoque, que la obra nos enfrentara directamente con el drama, recrea el terror de encontrarse en una situación así. Además, el narrador caminaba por los pasillos con bastante calma, así que no sabíamos qué relación tenía con los tiradores.   

Si la obra hubiera seguido así, pese a la prosa inexperta (se notaba muchísimo que la autora estaba empezando), seguramente hubiera seguido leyendo. El problema es que, de repente, hay un flashback que dura la mayor parte de la novela, donde nos narran los antecedentes: quienes eran los tiradores, por qué lo hicieron y el papel desencadenante del protagonista. Todo esto lo leí por encima: no eran más que los melodramas típicos de adolescentes.

A eso hay que sumarle que lo investigué un poco más a fondo y descubrí que la autora no se había atrevido a recrear Columbine (ya tienes que confiar mucho en tus habilidades para hacer algo así), sino que ficcionaliza los hechos y al final, solo se inspira ligeramente en ello. Seguramente, el problema sea el márketing editorial: en realidad "Columbine" no se menciona directamente en ningún momento en la novela. Por tanto, no es más que otra historia sobre tiroteos en un instituto que no cuenta nada nuevo, solo conciencia sobre el tema a los más jóvenes. No es para mí.

Y bueno, hasta aquí el resumen de las novelas que he abandonado y las razones que me han llevado a ello. Como veis, no es que sean malos libros, sino que o son demasiado superficiales para mi gusto o no son de mi estilo. ¿Habéis leído alguno de ellos? ¿Qué tenéis que decir a mis quejas? ¿Cuál fue el último libro que abandonasteis? 

martes, 3 de septiembre de 2024

Trilogía Los obradores de maleficios, Libro I: Gata blanca, de Holly Black

Editorial: Umbriel
Traducción: Carlos Loscertales
Páginas: 288
Autor: Holly Black
Año de edición: 2022
Año original de publicación: 2010 
Título original: White cat

Sinopsis:
Cassel está maldito. Atormentado por el recuerdo de la chica de catorce años a la que asesinó. La vida en el colegio es una prueba constante, y en su casa todo es incluso peor. Allí nadie olvida que Cassel es un asesino. Nadie olvida que Cassel no es un obrador de maleficios.
La familia de Cassel trabaja para una de las cinco grandes familias mafiosas de Estados Unidos. Desde que la magia se prohibió en 1929, sus practicantes se han visto arrastrados a la clandestinidad y la vida delictiva. Y aunque la gente sigue necesitando sus servicios, maleficios, asesinatos y transformaciones, la vida es dura. Su abuelo se ha dado a la bebida, su madre cumple condena en la cárcel y sus hermanos lo detestan por ser el único de la familia incapaz de obrar magia.
Sin embargo, en el seno de la familia de Cassel se oculta un secreto. Un secreto aterrador que él está a punto de heredar: la verdad.
«Gata blanca» es una extraordinaria novela que nos lleva a un mundo transformado por la magia. En este mundo, solamente un 1% de la población es capaz de hacer magia, pero sus poderes son dignos de una pesadilla.

Opinión:

Cada vez estoy más desencantada con las novelas juveniles: presentan conceptos muy interesantes que no se exploran con la profundidad y el detalle que a mí me gustaría. Eso no significa que no disfrute de este tipo de obras; solo es que me dejan con un sabor agridulce. Eso es lo que me ha pasado con Gata blanca, un libro que empecé con pocas expectativas, que me cautivó por el mundo que presentaba y que me dejó con la miel en los labios.

Cassel vive en un mundo como el nuestro, con la diferencia de que algunas personas nacen con capacidades especiales: son obradores de la suerte, de la memoria, físicos, de las emociones, del sueño, de la muerte o de la transformación, siendo los primeros los más numerosos y los últimos los más escasos. Si una de estas personas te toca con la mano, puede maldecirte, a cambio de sufrir una reacción a menor escala de la maldición que han obrado. Aunque se les llame "maldiciones", no tienen por qué ser negativas: un obrador de la suerte puede provocar buena suerte o un obrador de las emociones puede provocar euforia, por ejemplo. Los obradores están perfectamente integrados en la sociedad, cosa que no significa que sean aceptados: desde hace varias décadas, el uso de los poderes de los obradores está penado por ley.

Si uno quiere adentrarse en esta novela y disfrutarla, tiene que estar dispuesto a hacer concesiones. No tiene ningún sentido que un mundo con obradores evolucione exactamente igual que el nuestro a nivel tecnológico. Tampoco es lógico que no haya habido legislación al respecto hasta hace un par de décadas y que no se hable de cómo se ha gestionado la situación en otros países. No se explora las consecuencias políticas, sociales y económicas de un mundo en el que hay gente con estos poderes, más allá de algunos detalles que están bien (la gente siempre lleva guantes, existen amuletos contra los maleficios, han descubierto una prueba cerebral para determinar si eres un obrador o no), pero que son insuficientes. No se explica exactamente el funcionamiento de los poderes, no solo a nivel científico, sino tampoco a nivel técnico: no sabemos cuáles son los límites de las habilidades de cada tipo de obrador y, en general, no parece que haya información al respecto ni en libros ni Internet, pese a que los obradores llevan ahí desde el principio de la humanidad.

Lo más interesante para mí de la novela era el funcionamiento del mundo, cosa que, para mi desgracia, no se desarrolla. Me he quedado con mil dudas en el tintero porque el desarrollo del mundo es muy pobre. Que no aparezcan ciertos detalles lo puedo perdonar, pero no cuestiones vitales como el funcionamiento de todos los poderes de los obradores, o que nos digan que hay pocos obradores, cuando casi todo el elenco tiene algún tipo de poder.

A favor de la novela cabe decir que toda la información sobre el mundo (la poca que se nos ofrece) está muy bien integrada, con naturalidad, porque los personajes conocen cuál es la reacción que sufre un obrador de memoria o qué pasa cuando te obran llevando un amuleto encima. No hay sobreexposición y la narración en primera persona habla de todo ello sin artificio. Ahora bien, hay muchas cosas que el protagonista desconoce y que no se molesta en investigar.

El segundo tema central de la obra son los bajos fondos. Cassel pertenece a una familia de timadores y sus hermanos y su abuelo tienen estrechos vínculos con una mafia. El protagonista domina todo tipo de trucos para estafar a la gente, cometer pequeños hurtos y allanar casas. Hace tres años asesinó a su mejor amiga, Lila, en un arrebato y desde entonces no ha querido saber nada más de los delitos de su familia.

La familia de Cassel son criminales de verdad, de esos que no tienen perdón ni redención: matan a gente si el jefe de la mafia lo pide o engañan a los ricos para beneficiarse ellos. A diferencia de otras obras juveniles, aquí la familia es mala gente, cosa que no significa que traten mal a Cassel, al contrario, le tienen mucho cariño. Todos son obradores de una manera u otra, excepto el protagonista, que ha tenido que sacarse las castañas del fuego para estar a la altura pese a no tener habilidades extraordinarias y sentirse inferior. Puede que la relación entre ellos sea tensa, pero en el fondo se quieren y apoyan, y todo lo hacen por el bien de la familia.

A lo largo de la novela, veremos algunos timos organizados por Cassel que son bastante inteligentes y que le salen bien, pese a que él no es un profesional y tiene sus fallos. Todo lo relacionado con la mafia me ha parecido mucho menos cuidado, porque se trata superficialmente y lo poco que vemos del jefe de los mafiosos no es nada intimidador. Vengo de Ciudad de jade, una novela centrada en una familia mafiosa, y sé que a esto le falta profundidad. El mayor problema de esta novela es que tiene demasiadas pocas páginas (280) como para desarrollar correctamente tanto el mundo como el funcionamiento de una mafia. 

La trama es interesante por el mundo que presenta y lo carismáticos que son los personajes, pero tampoco no es nada del otro mundo. Cassel tiene recuerdos confusos del día en que asesinó a Lila y quiere esclarecer lo ocurrido, así como averiguar qué le pasa últimamente a su cabeza. La trama es bastante previsible y casi todo el tiempo me adelantaba a los descubrimientos del protagonista. Si buscas una historia trepidante y llena de giros, no la vas a encontrar (pese a que hay un par de giros muy buenos relacionados con la familia de Cassel, que os recuerdo que NO son buena gente). Lo importante no es tanto lo que sucede, sino cómo el protagonista reacciona a ello.

Cassel es un personaje inusual porque al igual que el resto de su familia, no tiene redención. Sí, se arrepiente cada día de haber matado a Lila, pero no de todos sus otros crímenes. Es un delincuente nato y nunca se plantearía realmente abandonar los bajos fondos porque es el mundo en el que ha crecido. No hay que tenerle lástima, porque no es víctima de sus circunstancias, sino que realmente disfruta con los timos y los engaños. Eso sí, no actúa con verdadera maldad y tiene sus límites morales. Lo más interesante es ver cómo lidia con sus conflictos internos, consecuencia de sus acciones pasadas y de los actos de su familia.

Más allá de los hermanos y el abuelo (la madre sale muy poco porque está en prisión preventiva), hay un par de personajes secundarios más, amigos del colegio, que solo son personajes de apoyo. También hay un romance con una chica que está bien, porque se lleva cociendo desde hace muchos años, pero que no tiene sentido aquí debido a que ella sufre un trauma importante, al que casi no reacciona. No me ha parecido realista su actitud y espero que se desarrolle mejor en los siguientes libros.

El final cierra el conflicto central de la novela, pero abre otros nuevos. Tengo muchas ganas de leer la segunda parte, porque la novela deja al Cassel ante un dilema complicado. No creo que tarde en ponerme con ella.

En conclusión, estamos ante una novela juvenil sencilla y muy entretenida, con una trama previsible, pero unos personajes lo suficientemente carismáticos como para que quieras seguir leyendo. Cassel no solo es un personaje gris que pertenece a una familia de criminales, sino que pasa por muchas cosas, sobre todo a nivel psicológico y debe lidiar con muchas situaciones que harán temblar su balanza moral. El mundo es muy interesante, lástima que esté tan poco desarrollado; solo te convencerá la novela si haces muchas concesiones y pocas preguntas sobre las consecuencias de que parte de la población tenga poderes. Encontrarás timos y estafas bien construidas, así como la intervención de la mafia, aunque el papel de esta sea escaso. Es un libro con un buen planteamiento al que le faltan muchas páginas.

Cosas que he aprendido:

  • El concepto de la magia es muy interesante.
  • Consejos para timar a la gente.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...

sábado, 31 de agosto de 2024

Frases memorables: Cuatro corazones con freno y marcha atrás


"La medicina no es una ciencia, es un arte […] el arte de acompañar con palabras griegas al sepulcro”

Cuatro corazones con freno y marcha atrás fue un libro que no me gustó demasiado. Es un texto con una propuesta teatral de lo más original y esperpéntica, que para mí falló en lo más importante: el humor. No me hizo ni pizca de gracia, y eso que era una comedia. Quizás por eso marqué esta cita que os traigo hoy, el único comentario que me pareció gracioso. Si os interesa leer la minireseña que hice, la podéis encontrar aquí. Ya he intentado leer otras cosas de Jardiel Poncela y tengo claro que es un autor cuyo humor no encaja conmigo. Quizás me animaría a ver una representación teatral, aunque dudo que alguna vez tenga la oportunidad.

La cita que os traigo hoy es una crítica a los médicos que usan un lenguaje intrincado y técnico (lleno de latinismos y helenismos propios de la medicina) para hablar con sus pacientes. En algunos casos es sin darse cuenta, por deformación profesional; en otros, es para disfrazar un poco la verdad y que el diagnóstico no suene tan desmoralizador. En mi opinión, los médicos, siempre con mucho tacto, deberían hablar a las claras. Creo que no hay nada peor que vivir en la incertidumbre y no saber a ciencia cierta qué dolencia sufres ni cuáles son tus expectativas de futuro.

Poco más tengo que decir sobre el tema. ¿Vosotros alguna vez os habéis encontrado con algún médico que, en lugar de ayudaros, os haya dejado desorientados? ¿Sois de leer obras de teatro? ¿Alguna obra cómica que queráis recomendar?

miércoles, 28 de agosto de 2024

Crónica del Celsius 232 (2024). Parte II


Hace un par de días publiqué la primera parte de esta crónica, donde os hablo tanto del turismo que hice por Oviedo como de mis impresiones generales sobre el festival. La entrada de hoy está dedicada en específico a las actividades a las que asistí, con el objetivo de que os hagáis una idea de lo que podéis encontrar si vais alguna vez. 

Hay que tener en cuenta que cada uno tiene sus preferencias, por lo que a mí me gustaron más las conferencias que adoptaban un tono más académico y trataban los temas con más profundidad, que no las presentaciones o los encuentros con autores. Os cuento lo que a mí me llamó la atención de cada actividad, por tanto, es una opinión completamente parcial. 

 Martes 16 de julio


Presentación: Orzaria, el origen de lo inexplicable, de Martín Castro Masaveu (Diego García Cruz, moderador). Fue una presentación poco memorable. El tema de la novela, interesante sin más, no fue suficientemente atractivo como para captar mi atención. Lo mejor fue el moderador (¡Diego es el mejor!), quien supo sacarle todo el jugo a la novela e hizo preguntas muy acertadas.

Presentación: Caleidoscopio, de Pablo Fraile Dorado (Diego García Cruz, moderador). Una presentación ligeramente más interesante que la anterior, en parte debido a que el autor se expresó mejor. Aun así, tampoco terminé lo suficientemente convencida como para apuntarme el libro.

Conferencia: Arcos, arcabuces y blásters: sobre las armas a distancia en la ficción (Pelayo Mejido). Fue una de las mejores conferencias del festival. El ponente es el fundador de la Escuela Asturiana de Esgrima Antigua, domina diversas artes marciales (aunque se especializa en esgrima) y se dedica al asesoramiento histórico y de coreografías de combate para cine, televisión y teatro. Vamos, que sabe de lo que habla. Eso sí, la exposición fue algo caótica, ya que saltaba de un tema a otro sin ton ni son; se notaba que, como confesó, lo había empezado a preparar una hora antes. Con un tono amigable y cercano, rompió un par de mitos relacionados con el uso de las armas (sobre todo armas a distancia) en novelas de fantasía y en películas (los arqueros no pueden sujetar el arco durante mucho rato, dos ejércitos corriendo para enfrentarse es absurdo porque los soldados se cansan, las ballestas no se pueden usar a caballo, las flechas con efecto no son útiles en una guerra, por la noche no se usaban las catapultas a causa de la poca visibilidad...), así como compartiendo algunas anécdotas personales relacionadas con su participación en juegos de rol en vivo.


Miércoles 17 de julio

Presentación: Limítrofes, de Cristina Jurado (Cristina Macia, moderadora). Entre las cosas que me llamaron la atención de la novela están los poderes, que la obra hable de manera metafórica sobre los centros de alto rendimiento y que el título se refiera al estado mental límite (entre la cordura y la locura) en el que se encuentran los personajes. El problema es que me dio la impresión de que el tono era juvenil y últimamente ese tipo de novelas me dejan insatisfecha, así que no me animé a apuntarlo. No puedo dejar de mencionar a Cristina Macia, quien se esforzó mucho para vendernos la novela e hizo muy amena la presentación. 

Presentación: Forjador de universos, de Eduardo Vaquerizo (Cristina Macia, moderadora). De nuevo, estamos ante una novela interesante y prometedora que no terminó de convencerme. Eso sí, Cristina Macia volvió a hacer un trabajo estupendo como moderadora. 

Encuentro con Cat Sparks (Cristina Macia y Ian Watson, moderadores). Lo siento por Cat Sparks, pero las estrellas de este encuentro fueron Ian Watson (moderador) y Cristina Macia (traductora). El desinterés por la autora se debe al hecho de que, más allá de un relato en el Excelsius, no tiene nada publicado en español. Esperemos que encuentre editor pronto, ya que "es una autora muy traducible: la podéis llamar Gata Chispas" (Ian Watson). Los moderadores formaban un dúo cómico increíble: mientras Cristina Macia hacía lo imposible por traducir, Ian Watson no se callaba la boca, interrumpía constantemente y hacía juegos de palabras. Llegaron a un punto en el que Cristina Macia gritó "¿Que por qué estoy enfadada? Porque aún no has terminado la primera frase y ya está empezando la tercera". Todo el encuentro fue en clave cómica con preguntas como "¿Te pones a rodar en tu casa para describir escenas de acción? Yo lo hago" (Ian Watson). Por desgracia, lo único que recuerdo de la autora es que es activista climática, al igual que Ian Watson, que agita su bastón para que nunca llueva durante el Celsius.


Presentación: A ambos lados del espejo, de Iván Ledesma (Daniel Pérez Castrillón, moderador). Como en otros casos, la novela, que tenía un planteamiento interesante, no logró captar lo suficiente mi atención como para que me la apuntara. 

Presentación: Holocracia, de Salvador Bayarri (Jesús Moracho, moderador). Me hubiera gustado al autor durante más tiempo (me gustó cómo se expresaba y el enfoque académico de la presentación); por desgracia, el moderador, editor de la novela, presentó al autor durante mucho tiempo, y casi no le dejó hablar. Me llamó la atención que la novela fuera una utopía, algo poco habitual; sin embargo, no terminé suficientemente convencida como para apuntármela.

Mesa redonda Celsius y Academia: Imaginarios de ida y vuelta. El título de esta mesa redonda es lo más ambiguo que te puedes encontrar. Parecía que los ponentes iban a hablar sobre la relación entre el cine y la literatura; en su lugar, reflexionaron sobre las aplicaciones de la IA en literatura. Pese al vago título, fue una de las mejores mesas redondas del festival. Con un tono académico, se habló en detalle de varios temas relacionados con la IA: los sesgos según el idioma, cómo usa palabras clave para transmitir emociones en la escritura o sobre cómo en ficción se muestra que el instrumentalismo de la IA está bien y el determinismo mal, cuando no tiene por qué ser así. En esta ocasión no he puesto el nombre de los participantes (tres más el moderador): hubo cambios de última hora y no se indica en ninguna parte quiénes fueron al final los ponentes (y yo no me enteré porque llegué tarde La razón es que te perdiste, pese a estar a cinco minutos).

 

Encuentro con Travis Baldree (Daniel Pérez Castrillón, moderador). Fue un encuentro que estuvo bastante bien: las preguntas eran adecuadas y el autor fue muy amigable. La pregunta más interesante que le hicieron fue cómo su experiencia como narrador de audiolibros había influenciado en su narrativa, algo que no me había planteado en ningún momento.

Presentación: El gran timo de las hadas, de Félix J. Palma (Cristina Macia, moderadora). Llegué tarde a la presentación (como viene siendo la dinámica habitual), así que estuve un poco perdida. Sentía curiosidad por el libro: las obras de este autor siempre empiezan con un argumento muy genérico, para sorprender con un giro y un cambio de tono a la mitad. Y a mí los timos me pueden. Al final, Cristina Macia sonaba tan entusiasmada que lo he añadido a mi lista de pendientes. 


Jueves 18 de julio

Encuentro con Christopher Paolini (Alba Quintas, moderadora). Este encuentro no estuvo mal, sin ser tampoco nada espectacular; puede que Paolini arrastrara algo de jet lag, porque no parecía muy animado ni dijo nada especialmente remarcable. Se habló mucho de la nueva novela que ha sacado, Murtagh, y claro, al no haberla leído, no me enteré de todo. Hace ya más de veinte años de la publicación de Eragon; esperaba que el autor hablara de la saga en retrospectiva, y más teniendo en cuenta que en ese momento era muy joven.

Encuentro: Creando y expandiendo el universo de Cazadores de Sombras, con Cassandra Clare (Daniel Renedo, moderador). Creo que para el adecuado funcionamiento de un encuentro, es necesario que el moderador muestre cierto entusiasmo por el autor (sin llegar al extremo del encuentro con Tamsyn Muir). En este caso (así como también en el encuentro de Holly Black), el moderador se limitó a leer las preguntas impresas, sin ningún tipo de emoción y, en cuando pudo, cedió el turno de palabra a los espectadores. En realidad, casi todo el grueso de la entrevista estuvo en manos de los fans. Mucha gente intervino solo para agradecer a la autora la inclusión de personajes LGTBI; teniendo en cuenta la época de publicación de las novelas, comprendo que algo que para mí no fue tan memorable (Magnus y Alec <3), significó mucho para el colectivo. Entre otras cosas, la autora nos contó anécdotas interesantes sobre la publicación de la saga y se disculpó por haber retrasado la publicación de un libro durante un año por problemas de salud; en mi opinión, quienes deberían disculparse son los lectores que le exigieron que publicara, pese a no encontrarse bien. Se habló sin temor a los spoilers de todos los libros del mundo de Cazadores de sombras; realmente era un encuentro de fans. Por supuesto, hubo algunas preguntas demasiado específicas como para ser de interés general y en algunos momentos me crispó la actitud del público, que idolatraba a la autora hasta el punto de aplaudir a cada intervención.


Charla: Escribir un librojuego sin morir en el intento (Joseta Moreno). Esta charla me gustó por el tono académico y por la claridad con la que el ponente expuso el tema. Más allá de alguna curiosidad, no me dijo nada nuevo: simplemente ofrecía instrucciones muy específicas sobre cómo escribir librojuegos. Eso sí, me he quedado con una par de cosas. Una de ellas es que hay mucha más gente interesada en los librojuegos de lo que parece: la mayor parte de los asistentes afirmó que quería escribir uno. Otra cosa que descubrí fue que muchas de estas obras son encargos editoriales; pensaba que era algo que escribía la gente para pasárselo bien.

Encuentro con Sue Burke (Esteban Bentancour, moderador). Desde que asistí a este encuentro, las plantas me dan miedo. Son lentas, pero constantes y buscan su supervivencia ante todo. Según la autora, si alguien te regala un rosa, es porque te odia, ya que tienen espinas. La autora vendió bastante bien la novela; no he leído muchas obras protagonizadas por seres vegetales, así que podría ser interesante. No descarto hacerme con ella más adelante.

Encuentro con Jarrod Shusterman (Jorge Iván Argiz, moderador). Me sorprendió descubrir el candor que emanaba este autor. Además, como su pareja es una chica española (al final subió al escenario para hablar de proyectos que iban a escribir juntos en el futuro), ha aprendido la lengua y durante el encuentro se defendió bastante bien (aunque iba alternando con el inglés). Me sorprendió descubrir que solo había publicado obras escritas a cuatro manos (con su padre, primero; con su pareja, después) y eso hace que me pregunte si no será demasiado dependiente de otros (qué desconfiada). Fue una lástima que la sala no se llenara demasiado, porque el autor merecía la pena; creía que la novela Sed, que había publicado junto a su padre, había tenido bastante más repercusión. 

Encuentro con Barbara Hambly (Jorge Iván Argiz, moderador). Sabía que Barbara Hambly era mayor, sin embargo, no esperaba que lo fuera tanto. Es una anciana encantadora que habla MUY lento: la mitad de sus intervenciones eran pausas. Durante el encuentro, se puso en valor su uso de personajes femeninos fuertes, la originalidad de sus dragones y cómo su obra había subvertido algunos aspectos del género fantástico. Eso sí, curiosamente, en ningún momento se habló de las continuaciones de Vencer al dragón, que recibieron duras críticas en su momento.


Viernes 19 de julio

Encuentro: Saliendo de la zona de confort (Cassandra Clare, Holly Black; Virginia de la Fuente, moderadora). Lo primero que noté fue la buena dinámica que había entre ambas autoras; se nota que son muy amigas. Qué lástima que el tema del encuentro no diera mucho juego; se puede preguntar qué dificultad supuso para ambas salir de su zona de confort y poco más. Las dos autoras están muy aferradas a sus sagas principales, por lo que me sorprendió descubrir que habían salido de allí. Y sí han escrito otras cosas... de tono y temática muy similar. En el encuentro, se afirmó que sus últimas novelas (El guardián de espadas y El libro de la noche) eran adultas; lo he investigado y a mí me parecen tan juveniles como el resto. Pronto se agotó el tema, como era de prever, así que el encuentro se centró en hablar de las novelas periféricas de ambas autoras, aquellas que se alejan de sus sagas principales. La mayoría de preguntas eran muy concretas, así que no me enteré de la misa la mitad.

Encuentro con Holly Black (Daniel Renedo, moderador). Una vez más, demostró ser una autora muy simpática y cercana. Principalmente, habló de la experiencia de escribir obras a cuatro manos con Cassandra Clare y cómo fue la dinámica de escritura. También compartió algunas anécdotas personales que fueron muy interesantes. Por desgracia, como solo he leído Gata blanca, novela que no mencionaron, no me enteré de mucho cuando hablaban de su obra.

Conferencia: Aventuras y desventuras en el fándom y el mundo editorial (Felicidad Martínez; Mirella Machancoses, moderadora). Me gustó tan poco esta conferencia, que si no hubiera sido por G y Edu, me hubiera ido. Felicidad Martínez es una mujer muy abierta, que tiene un gran desparpajo. Sin pelos en la lengua, estuvo hablando de su ensayo No voy a pedir disculpas, donde critica el mundo editorial. Sus palabras me parecieron muy demagogas: solo decía lo que la gente quería oír, usando tacos para llamar la atención. Su actitud me pareció demasiado orgullosa ("escribo de puta madre", afirmó en un momento); por ejemplo, justificaba el poco eco que había recibido su obra afirmando que la gente no se atrevía a alzar la voz como ella. Lo más interesante fue analizar las estrategias que usaba tanto para captar la atención como para ganarse al público. Sin duda, fueron eficaces: tras la charla se agotaron todos los ejemplares de su libro. Lo peor fue la hipocresía: defendía que tenías que ser tú mismo, que ella era así y que nadie iba a callarla... de nuevo, lo que la gente quería oír. No es más que un personaje: fue ponente en la Mesa redonda Celsius y Academia: Imaginarios de ida y vuelta y allí sus intervenciones habían sido profesionales y formales, adaptándose a un contexto más académico.

Conferencia: Escribiendo sobre hadas para niños y mayores (Sofía Rhei y Maite Carranza). Pasemos de una charla decepcionante a otra. Por algún motivo, el festival (en redes y fotografías) solo menciona a Sofía Rhei como ponente, pese a que Maite Carranza impartió gran parte de la conferencia; debido a sus amplios conocimientos sobre el tema, Sofía Rhei la había invitado a participar en el último momento.  No había buena dinámica entre ambas ponentes, que iban alternando sus monólogos sin interaccionar la una con la otra. Dejando eso de lado, fue una buena conferencia introductoria. Entre otras cosas, se habló de que las hadas eran una metáfora de las fuerzas naturales, además de representar el miedo de los hombres a ser seducidos y controlados por las mujeres. Asimismo, el término "hadas", en otras lenguas, incluye todo tipo de seres feéricos (duendes, goblins, gnomos...), cosa que no sabía. Por desgracia, como era una conferencia más expositiva que reflexiva, me quedé con muchas preguntas en el tintero: ¿Por qué actualmente vuelven a estar de moda las hadas? ¿Por qué en nuestro imaginario no han triunfado el resto de seres feéricos? ¿Qué papel tienen las hadas hoy en día en literatura?

Noches de teatro: Cuatrocientas. Como cada año, un grupo teatral amateur llevó a cabo una representación en la Factoría Cultural de Avilés. La sala (pequeña, con una acústica y visibilidad aceptables) no está preparada para grandes obras; es más que nada, un espacio alternativo. Este año la obra fue menos experimental que la del año anterior. La trama es original (una chica usa su poder para crear loops temporales para ligar con otra chica hasta que quedan atrapadas en una burbuja temporal cuando un ser de otra galaxia intenta matarlas) y es buena de seguir. El mayor problema es que presenta muchos agujeros de guion: la resolución es algo que podrían haber intentado desde el principio. De los tres actores, el chico lo hizo especialmente bien, mientras que las otras dos chicas no fueron destacables. En cuanto al decorado, es prácticamente inexistente (solo hay tres sillas): no sabía si estaban en un tren o en una estación. Una obra curiosa y entretenida, pero que no merece la pena.


Sábado 20 de julio

Encuentro con Fonda Lee (Esteban Bentancour, moderador). Un encuentro bastante interesante. Tuve suerte: no hablaron de la trilogía entera, solo del primer libro, el único que he leído. La autora me pareció muy profesional, alguien que sabe por qué escribe y que reflexiona sobre las cosas. De lo que más se habló fue de sus personajes femeninos, todas mujeres fuertes en un mundo de hombres.  Una cosa curiosa que nos explicó es que toda su vida ha practicado artes marciales, cosa que no le sirve para plasmar mejor los movimientos de los personajes en un combate, sino sus sensaciones, emociones y reacciones. En la sesión de firmas quedé muy sorprendida al descubrir que chapurreaba bastante bien el español; lo había estado aprendiendo durante un semestre.

Presentación: Loki, el astuto dios vikingo, de Aranzazu Serrano Lorenzo (Jorge Iván Argiz, moderador). Ambos autores hablaron de la figura de Loki en los libros dedicados a este personaje de la colección RBA. Esperaba que hablaran del personaje en profundidad, pero solo fue algo introductorio. G tiene los libros en casa; cuando se anime a leerlos, ya me contará.


Presentación: Diccionario de fantasía, de Sergio Morán y Laurielle (Clara Díes, moderadora). A Sergio Morán y Laurille hay que quererles. Tienen muy buena dinámica y son muy divertidos juntos. La moderadora, que usaba un tono más serio y formal, fue un gran contrapunto. Los autores tienen un humor muy físico y simple que funciona; todos los espectadores reíamos a carcajadas. El libro que presentaban es un diccionario de criaturas fantásticas de todas las culturas, de tono humorístico y en formato viñetas. No por ello es una obra para niños (aunque lo pueden leer sin problemas): no se han cortado un pelo con el humor negro y escatológico. Fue una presentación muy clara, con muchos ejemplos de lo que encontraríamos en el libro, y muy amena.


Presentación: Hojas de dedalera, de Victoria Álvarez (Marina Tena, moderadora). Tengo pendiente este libro desde hace tanto tiempo, que creo que ya no es para mí. Por eso, fui a la presentación de esta reedición e hice bien: la autora informó de que había modificado la obra de cabo a rabo; era más una reescritura que una reedición. Me parece bien que los autores, después de mucho tiempo, revisen sus obras y las modifiquen si lo consideran conveniente (cosa nada habitual), siempre y cuando avisen de que se trata de una reescritura. La moderadora me pareció un poco tajante: interrumpió a la autora mientras explicaba lo sucedido con esta edición, cosa que me parecía relevante dejar claro desde el principio. Por desgracia, tuve que irme a media presentación, así que solo tengo claro que descartaré el libro que ya tengo y trataré de hacerme con la nueva edición.
 
Charla: Mariconhadas: narrativas queer en el folclore mitológico (Clara Díes). Una charla muy interesante y muy bien expuesta. La ponente supo equilibrar muy bien su discurso para que fuera, a la vez, ameno y académico. No hay muchos cuentos tradicionales con elementos queer, pero sí que algunos pueden reinterpretarse como tales. Lástima que tuviera que irme un poco antes de que terminase.

Encuentro: Poker de ases de la literatura juvenil internacional (Cassandra Clare, Holly Black y Christopher Paolini; Jorge Iván Argiz, moderador). Como suele ser habitual en el festival, el último día hay una mesa redonda para hablar de literatura juvenil. O ese suele ser el plan; la mayor parte de las preguntas las hizo el público, por lo que se trataron un batiburrillo de temas. La mayoría de las preguntas fueron insustanciales, pero ayudaron a conocer mejor a los autores y su personalidad: hablaron de sus no existentes adaptaciones, del menosprecio que reciben por escribir juvenil, su opinión sobre el festival, la evolución de su estilo, del contacto con los traductores... Es decir, fue más un encuentro con los tres autores que una mesa de diálogo en la que estos analizaban la literatura juvenil. De nuevo, una oportunidad desaprovechada. El pobre traductor, Diego, se notaba que ya estaba muy cansado y aun así hizo un trabajo excelente. ¡Y eso que Cassandra Clare se esforzó todo lo posible en dificultarle la traducción!


Y aquí termina mi crónica del Celsius 232 de este año. En general, es un festival que merece la pena para conocer a autores de fantasía, terror y ciencia ficción nacionales e internacionales, además de sentirte parte de una comunidad de lectores con la que compartes gustos (¡y conseguir libros de segunda mano a buen precio! Creo que ese es tu verdadero motivo para ir al Celsius). La organización está muy bien llevada, teniendo en cuenta la dificultad de gestionar tantas actividades simultáneas y a tantos invitados. Quizás deberían reducir el número de actos y aumentar su duración para aprovechar como es debido la presencia de los autores. Además, los tiempos están muy ajustados, sin margen entre una actividad y la siguiente. Quizás las charlas sean intrascendentes y no me proporcionen el debate que me gustaría, pero son una oportunidad perfecta para ver cómo se expresa un autor que te interesa (e incluso uno que no conocías de nada).

Aunque disfruto mucho yendo al Celsius, eso no significa que vaya a repetir el año que viene. Por una parte, porque prefiero alternar, tomarme un respiro e ir a otros festivales del género. En segundo lugar, está el hecho de que anunciaron que el año que viene Brandon Sanderson sería la estrella invitada. El autor me gusta mucho, sin embargo, debido a la popularidad que ha alcanzado últimamente, temo que el festival esté abarrotado. No me preocupan las firmas (ya tengo uno de sus libros firmados, así que ni me plateo intentarlo de nuevo), sino que no se pueda ni entrar en las charlas debido a la marea de gente que asistirá. Otro año será.