martes, 16 de marzo de 2021

Happiness TM, de Will Ferguson

Formato: Tapa dura
Autor: Will Ferguson
Editorial: Círculo De Lectores
Año: 2003 
Páginas: 345 
Traducción: Carlos Millá 
ISBN: 8467200200

Sinopsis:
La felicidad. Eso es lo que buscan todos los seres humanos. Pero ¿qué ocurriría si la alcanzaran? Seguramente, los engranajes de la civilización occidental se paralizarían, las personas dejarían de perseguir sus variopintos objetivos y el universo se encaminaría al caos. Edwin de Valu, un cínico y pesimista editor que lleva a cuestas su rutinaria vida lo peor que puede, llega a su despacho y, como todas las mañanas, su primera visión son los incontables originales enviados a la editorial Panderic Inc. por anónimos aspirantes a escritores. Entre las innumerables e infumables muestras de mala redacción, Edwin se topa con una extraña obra. Según su autor, es el libro de autoayuda definitivo, el que permitirá a las personas encontrar su equilibrio interior, superar sus problemas y mejorar en todos los aspectos de su vida, desde el sexo hasta la ortografía, desde el peso hasta la economía. Evidentemente, y sin perder un solo segundo de su valioso tiempo, Edwin tira el libro a la papelera. Sin embargo, por una de esas extrañas casualidades de la vida, Lo que aprendí en la montaña se acaba publicando y alcanza un éxito sin precedentes. Y ese es el principio del fin. En efecto, todo el mundo consigue llegar a la paz absoluta. Tanto, que los hombres y mujeres de Norteamérica se convierten en seres bobalicones y superficiales sin nada por lo que luchar. Edwin, el insignificante y malcarado editor, es el único que puede salvar a la humanidad, devolviéndole aquella perpetua insatisfacción que la hacía tan encantadora.

Por qué este título...
«— Así es, de ahora en adelante la palabra "felicidad" ha de ir seguida de TM, y Panderic cobra derechos cada vez que se usa. Naturalmente, no podemos hacer nada cuando la gente usa la palabra "felicidad" en una conversación corriente, pero sí cuando se usa en el sentido de Tupak Soiree, la "felicidad" es ahora una marca registrada. Hemos acaparado el mercado de la felicidad TM»

Opinión:
Leí este libro por recomendación de G, y le doy la enhorabuena porque por una vez ha acertado. Empezar diciendo que el argumento es muy original: ¿qué pasaría si se publicara el libro de autoayuda definitivo, un libro capaz de hacer feliz a la gente? 

La historia empieza con Edwin, editor frustrado de la editorial Panderic. Edwin es un hombre de mediana edad que se corresponde con el ciudadano medio de EEUU: fuma, está insatisfecho con su aspecto, está en una relación que ya no le satisface y se dedica a un oficio con el que se gana el pan, pero en el que no destaca y ya no le motiva. A nivel de realismo me ha parecido un personaje con el que muchos se sentirán identificados. Además, no es ni el típico héroe, porque no es un buenazo, pero tampoco tiene traumas, sino simplemente es una persona del montón que, como la mayoría, está insatisfecha con su vida.


Quizás la parte de los personajes sea la más floja, pues no tienen una gran profundidad, pero tampoco pretende hacer un estudio de personajes, sino desarrollar la premisa del "que pasaría si". Como secundarios destacar a Jenni, la mujer de Edwin, a quien le gustan las actividades alternativas y que es una ávida consumidora de libros de autoayuda, y May, compañera de trabajo de Edwin con la que hay una tensión sexual no resuelta. Me ha parecido muy realista tanto la relación entre Jenni y Edwin, hay parejas que están juntas por la costumbre, como la de May y Edwin, así como el desenlace de todo. 

"Ciertas personas echaban el anzuelo a ver si pescaban algún halago. Jenni mandaba flotas enteras de arrastreros liberianos a peinar el lecho marino"

Pero no os engañéis: aquí las relaciones amorosas están en segundo e incluso en tercer plano, cosa que me parece bien. Lo verdaderamente importante es la crítica al mundo editorial, que me ha parecido brutal. Se nota que el autor conoce el mundillo de buena mano. Me ha gustado conocer mejor los entresijos de la industria desde dentro y cómo es el proceso de publicación de un libro y el contacto con los autores. Es cierto que la crítica es muy directa, pero tampoco me parece problema. 

Por supuesto, también se critica mucho todo lo relacionado con los libros de autoayuda y lo hace con bastante humor, aunque también con respeto, sin referirse a ningún libro existente en concreto, pero sí hablando de los tópicos de este tipo de obras. Toda esta parte me ha gustado mucho, aunque hay algunos párrafos en los que se imita a los libros de autoayuda que se me han hecho algo densos. En general el tono del libro es muy simpático y tiene sus puntos divertidos.

En cuanto a la parte que más me interesaba, las consecuencias de publicar el libro de autoayuda definitivo, me ha parecido un poco floja. En general es muy superficial y se podía profundizar mucho más en cómo va afectando a los distintos sectores de la sociedad. Para mí, se ha quedado a las puertas. Entiendo que su objetivo no era hacer un ensayo como el de Saramago, y que por el tono humorístico no podía ser más serio, pero quería que ahondara mucho más en ello. Pese a todo, me ha resultado creíble todo lo del "virus de la felicidad" y cómo el libro de "Lo que aprendí en la montaña" afecta a la gente.

Otro de los problemas que he tenido con la novela ha sido la narración. Y es que la novela se hace difícil de leer en muchos puntos porque hay muchas repeticiones innecesarias, especialmente de sujetos y referentes. Para que os hagáis una idea: en una sola página aparece "señor Mead" diez veces. Al principio pensaba que era cosa de la traducción, pero había algunos que no se podían achacar a la traducción. Por suerte, a partir de la mitad mejora (o como mínimo no lo noté tanto), cosa que no sucede con los errores de corrección. Aquí podéis ver un par de ejemplos:


En general el libro me ha gustado. La premisa es interesante y se desarrolla de forma creíble, aunque superficial. Tanto los personajes como las consecuencias de la trama no se desarrollan tanto como podría, pero es entretenido y contiene una brutal crítica tanto al mundo editorial como a los libros de autoayuda. La narración es repetitiva en algunos puntos, pero mejora en la segunda parte. Sin duda es un libro original y divertido al que merece la pena darle una oportunidad. Una lástima que no sea más conocido.

Cosas que he aprendido:

  • Antes de firmar un contrato editorial hay que mirar muy bien la letra pequeña.
  • Que el mundo sería más gris si todos fuéramos felices.

Y para terminar, aquí os dejo mi avance en Goodreads:


PUNTUACIÓN...4/5!

Primeras Líneas...

sábado, 13 de marzo de 2021

Visto en las redes 40#

¡Hola! ¿Cómo va todo? Espero que estéis todos sanos. Yo algo atareada ahora con las evaluaciones, pero leyendo bastante. Lo cierto es que este año llevo bastante ritmo y llevo mucho más que en los anteriores. Quizás se deba a que varias de mis lecturas han sido mangas, pero yo las cuento igual.

Pero vaya, a lo que iba: una nueva entrada de Visto en las redesEsta es una sección que publico bimestralmente y que me gusta mucho porque da pie a muchos debates. Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes de nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos, pero siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados estos dos últimos meses (en esta ocasión en enero y febrero) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que...¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen. 

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), pero estoy especialmente activa en Twitter, Facebook y Instagram, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales.

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, aunque siempre están relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario.

Por cierto, hay algunos mensajes que están en inglés, pero tranquilos, para aquellos que no dominen el idioma, los he traducido tan bien como he podido. Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Twitter
Me sorprendió mucho esta afirmación de Omaira G. Soy una persona que no tiene problemas con leer un solo libro, aunque normalmente estoy con dos o tres al mismo tiempo, pues cada mes suelo hacer una LC con G. No tengo problema con eso, pues no confundo las historias y elijo según me apetece en ese momento. Aún así, tener más de tres lecturas empezadas me abruma, pues siento que no avanzo con nada y llega un punto en el que no sé con cuál ponerme primero. Así, me sorprende que alguien pueda perder el interés por estar centrándose en una única historia. ¿A alguien más de por aquí le pasa? 

Muy de acuerdo con esto que comenta j. Hace unos días estaba mirando mis estanterías y lamentando el poco espacio que tengo y me sorprendió descubrir libros que no recordaba que tenía. Cuando leo un libro en digital o de la biblioteca que me gusta mucho, suelo adquirirlo más adelante en papel (sea de segunda mano o nuevo). Y claro, como no tengo el recuerdo de haberlo leído físicamente, luego, años más tarde, encontrarlo entre mis estanterías es raro. ¿Vosotros también compráis vuestros libros favoritos en papel, aunque ya los hayáis leído? ¿Os ha pasado alguna vez eso de tener un libro que no recordábais?

«Cuando te dicen "escribe el libro que te gustaría leer" no tienen en cuenta que, para cuando has terminado de reescribirlo por millonésima vez, ya no te apetece leerlo»
Esta frase que menciona C.G. Drews la he oído mucho. En realidad ya está todo escrito, así que si no encuentras el tipo de libro que te gustaría leer, es que no has buscado bien. Pero entiendo la idea, así como la broma relativa a lo cansados que terminan los autores de sus propias obras tras haberlas revisado tantas veces que se las saben de memoria.

«Traduciendo a un ratón de biblioteca:
-"No tengo nada para leer": el único libro que me apetece leer ahora mismo no se publica hasta dentro de dos años.
- "Buah, ¡estoy impaciente por leer este libro!": lo tendrá en la mesilla durante seis meses y aún no lo habrá leído.
- "Estoy en un parón lector": desde hace un día, como mucho.
- "Deja que te recomiende un libro": Voy a recomendarte DOCE»
Muy de acuerdo con estas traducciones de C. G. Drews, A veces el único libro que me apetece es uno que aún no se ha publicado, pese a tener muchísimos en la estantería de pendientes. Y luego me pasa que cuando lo compro con toda la ilusión del mundo, lo dejo ahí, acumulando polvo. Con lo del parón lector sí que tengo que estar varios días aburriendo la lectura como para considerarlo como "parón", no solo uno.  En cuanto a las recomendaciones...es que los libros son mi tema: si me hablas de ellos no callo la boca.

Una vez más, me sumo al rechazo de la crítica elitista por parte de Mientrasleo. Cansada de que miren al resto de lectores por encima del hombro y que recomienden "grandes títulos" que solo conocen ellos. Como si recomendar algo que está en boca de todos y hacer referencia a su calidad literaria fuera un pecado.

Muy de acuerdo con esta pulla que lanza Mientrasleo. Anda que no ha habido polémica sobre los blogs que reciben libros y que eso repercute en su valoración. Pero, ¿acaso los críticos literarios profesionales no cobran por su trabajo? ¿Quién te asegura que su valoración no esté también sesgada por la compensación económica que reciben? Y eso sin contar con el hecho de que no se permiten ser tan directos en sus críticas como los bloggers. ¿De la sinceridad de quien hay que fiarse más?

Coincido con Pablo G. Freire: creo que el mercado literario está saturado y que hay más autores que lectores. Se publican demasiados libros como para que el público pueda digerirlos, y mucho menos para que la crítica pueda valorarlos. Puede que una gran obra no llegue a conocerse nunca, pues habrá pasado desapercibida entre tantas portadas brillantes y no habrá tenido la oportunidad de ser leída antes de que la saquen del expositor. Recuerdo cuando trabajaba en la librería lo poco que duraban las novedades desconocidas en exposición; los bestsellers, eso sí, se tiraban la vida y media. ¿Os parece que ahora se publican muchos más libros que antes? ¿Es eso un problema o una oportunidad para encontrar una obra que sea de tu estilo? ¿Pero cómo encontrarla sepultada debajo de tantas otras?

Muy acertada esta observación de ester. A no ser que se trate de bestsellers, en las librerías tienen un libro, a lo sumo dos, de todos aquellos libros que estuvieron dispuestos como novedades. Eso no estaría mal si no fuera porque no se reponen, sino que los libreros se contentan con haberlo vendido. 

Relacionado con lo anterior podemos leer esta estupenda reflexión de Carolina Casado. Tengo poco que añadir a sus palabras, me parece que habla desde el corazón. ¿Cuando se considera que una novedad ya no lo es? A mí me parece que eso depende de si se sigue hablando de esa obra o no. Y también depende de cuántos bestsellers de renombre tienen que colocar los libreros en ese momento en sus estanterías. Entiendo el miedo de Carolina Casado: dedicar tanto tiempo a algo para que luego caiga en el olvido debe ser aterrador. Ahora, gracias a las plataformas digitales, los autores no se la juegan tanto y disponen de más igualdad de oportunidades, pero aún así, sienten la presión de estar presentes y visibles, de publicar cada poco tiempo o desaparecer entre la marabunta de publicaciones semanales.

Seguro que alguna vez os he dejado un comentario diciendo que "paso de puntillas por la reseña porque quiero leer la saga". Aunque muchos de vosotros evitáis soltar spoilers en las reseñas de continuaciones, yo siempre ando con pies de plomo. Como UtopíaAnaCL, leo en diagonal esas reseñas, para quedarme con la idea general sin comerme ningún spoiler. ¿Y por qué las leo? Pues porque me gusta saber si la continuación merece la pena y si la obra se mantiene al nivel de los libros anteriores. Gracias a estas reseñas, al ver que los siguientes no son tan buenos, muchas veces he decidido no leer determinada saga, como fue el caso de Reina roja.

Coincido con esther: a mí no me gustan las cosas que están de moda. La mejor forma de motivarme para no leer algo es que lo esté leyendo todo el mundo. Me satura ver una misma obra por todas partes, pues es como si algo me estuviera obligando a leerla y eso no va conmigo. En esos casos hago como esther y espero el tiempo que haga falta a que la cosa se tranquilice. Esa distancia hace que se pueda ver en perspectiva y me da la oportunidad de leer también alguna que otra reseña negativa; así puedo ver si me interesa o no con más objetividad. Me ha pasado con los libros de Iria y Selene, Te dejé ir, la saga de Miss Peregrine o La verdad sobre el caso Harry Quebert. Estos los tengo en la estantería pendientes, pues han pasado el corte, pero otros los he descartado.

G, en su momento cuando descubrió las librerías de segunda mano, empezó a comprar los libros que quería indiscriminadamente. Ahora que se ha dado cuenta de que no van a cerrar ReRead por el momento, es más exigente: vende sus ediciones feas y las sustituye por otras de más calidad. Eso sí, siguen siendo de segunda mano, no como esta que nos muestra Universo de Silvia, aunque admito que estas reediciones de clásicos que están sacando últimamente son una maravilla visual. A mí me sigue dando igual: lo que me importa es el contenido. Aun así, admito que me gustaría tener las ediciones coleccionistas de mis libros favoritos, como la de El nombre del viento. Compré la de La princesa prometida, pero porque no tenía el libro en físico. Pero en ningún caso haría como Mientrasleo, que tiene un montón de ediciones de El Principito. ¿Y vosotros?

Me sorprende que aún haya gente como esta por el mundo, leer este tipo de cosas le abre a una los ojos. Gracias a López-Herrero por compartir esta conversación tan surrealista. Me parece increíble que alguien escriba al autor para decirle que no leerá su libro porque no se siente identificado porque la protagonista es una mujer. Teniendo en cuenta que la mayoría de clásicos están protagonizados por hombres, ¿se supone que yo como mujer no puedo sentirme identificada con sus personajes? Es que no hay por donde cogerlo, no voy a intentar defender al autor porque no creo ni que haga falta, la posición contraria es indefendible. Que me parece muy bien (bueno, no) que no te quieras leer la novela porque no te sientes identificado con una protagonista mujer pero, ¿para qué escribirle al autor para comunicárselo? ¿Qué pretendes? ¿Que reescriba la historia a tu gusto? En fin.

Simplemente compartir este aviso que recibió Alhana, me hizo muchísima gracia xD

Otra imagen muy curiosa, pero esta vez nos la comparte Scheherezade Surià. Me gusta mucho la idea, pues representa la evasión de la lectura, cómo al leer viajamos a otros mundos y desaparecemos de la realidad.

Ediciones Gigamesh ha perdido los derechos de Canción de hielo y fuego. Enterarme de esto me entristeció muchísimo. G tiene sus ediciones y son una maravilla. Es una lástima, porque la editorial fue la primera que apostó por estos libros, pero entiendo que es la ley de la oferta y la demanda.  Esperemos que en próximas publicaciones no baje la calidad ni cambien a la traductora.

Muy sorprendida he quedado con esto que dice Xavier Beltrán. Yo supongo que un despiste lo tiene cualquiera y que no es que esa autora cometa este tipo de fallos habitualmente, pero ya es una mala carta de presentación. Ojo, su libro habrá pasado por un corrector, que haya tenido un lapsus al escribir una dedicatoria no significa que su libro vaya a tener errores ortográficos, pero ¿pensáis que los autores deberían saber escribir sin un solo error?


Visto en Instagram
Me parece muy interesante esto que comenta Universo de Silvia. Recuerdo que también lloré con algunas partes de Sinsajo, pero precisamente estos libros que me hacen tanto daño, que me emocionan tanto son los que más quiero releer en un futuro. ¿Vosotros no?


Visto en Facebook

Me encanta la arquitectura y el diseño de esta biblioteca que nos muestra Maks Viktor Antiquarian Books, me parece una idea fantástica. ¿Conocéis algún otro edificio de este estilo?

Esta manía de Entre la lectura y el cine me parece muy curiosa. Es habitual ver por ahí el debate de si es mejor la portada original o la de la adaptación (un debate en el que la gente suele inclinarse por la portada original), pero es que esto es llevarlo a otro nivel. De verdad, que no le veo el objetivo ni entiendo para qué molestarse tanto. Siguiendo esta regla de tres, si compras la edición de la adaptación, ¿le pegas dentro una foto de la portada original? ¿Y si la adaptación tiene pósters distintos según el país, le pones el más bonito? Sobre este debate, si tengo que elegir en la librería entre una edición u otra, suelo preferir la original porque me parecen más imaginativas que los pósters de película típicos, pero como sabéis que la edición me da un poco igual, tampoco me preocupo mucho por ello.

Y termino compartiendo esta imagen de Can Sales Biblioteca Pública en la que nos muestra un rinconcito de lectura muy cuco. No estoy muy segura de cómo funciona y de si solo se puede poner a un libro en concreto o es móvil, pero me parece una maravilla.

Y hasta aquí la entrada de Visto en las redes. Espero que lo hayáis disfrutado y que comentéis todo lo que queráis. ¡Con lo que me gusta a mí el debate!

miércoles, 10 de marzo de 2021

La caverna de las ideas, de José Carlos Somoza

Los lectores, aunque nos cuente admitirlo, también somos bastante superficiales, y si fuera por la portada no hubiera cogido nunca este libro. Es una recomendación de G que me convenció al decirme que era una obra muy experimental y metaliteraria. Con esa premisa esperaba algo parecido a La princesa prometida, pero no lo ha sido en absoluto. Me ha gustado, pero sé que no es una obra para cualquiera.   

Sinopsis:
Atenas es una sombra de lo que fue. Desenfrenados cultos mistéricos y filosofía platónica conviven en mala vecindad, mientras jóvenes efebos son inexplicablemente asesinados. Un filósofo de la Academia de Platón y Heracles Pontos, el descifrador de enigmas, intentan descubrir, aun a riesgo de sus vidas, qué o quién se oculta tras esas misteriosas muertes. Pero ni el lector, ni el propio traductor de la anciana obra, pueden permanecer impasibles ante una trama que amenaza con devorarlos a ellos también.

Por qué este título...
"Comienzo mi traducción de La caverna de las ideas en la primera frase del texto de Montalo, que es el único del que disponemos (N. del T.)"

Opinión:
Impresión: Complicado 

Esta obra parte de dos tramas distintas. Por una parte tenemos la historia de Heracles Póntor, un investigador que vive en Atenas durante la Grecia antigua, quien junto a Diágoras se ve sumergido en la investigación de la muerte de Trámaco. Poco a poco, esta investigación irá sorbiendo su atención y a medida que ambos van investigando, las muertes se irán sucediendo gota a gota y el misterio será cada vez mayor. Esta historia se halla en un manuscrito que el Traductor está traduciendo. Este personaje está escondido en el texto pero se hace visible en las notas a pie de página, al principio más académicas, pero de cada vez más subjetivas, pues pronto se dará cuenta de que los personajes de la obra le conocen y se dirigen a él de vez en cuando, así que nada entre dos aguas. Además, sabe que la obra esconde un secreto entre líneas y aunque tiene sed de respuestas, sabe que descubrirlo puede se una fuente de problemas y costarle la vida. A medida que avanza la obra ambas tramas irán uniéndose cada vez más hasta llegar a un final que esperaba como aguas de mayo y que me ha volado la cabeza. 

A esto hay que añadirle un elemento más: la eidesis. Esta figura literaria inventada por el autor (cosa que acabo de descubrir ahora mismo y estoy flipándolo mucho. Pensaba que ya existía) consiste en usar un montón de palabras repetidas, frases o conceptos relacionados, que evoquen en el lector una idea particular, como mensajes subliminales. Un manantial de palabras repetidas, una lluvia de ideas que te conducen a una sola. En palabras del Traductor:

«La eidesis es una técnica literaria inventada por los escritores griegos antiguos para transmitir claves o mensajes secretos en sus obras. Consiste en repetir metáforas o palabras que, aisladas por un lector perspicaz, formen una idea o un mensaje independiente del texto original»

Cada capítulo quiere transmitir uno de los trabajos de Hércules, por lo que el vocabulario relacionado con ese trabajo se repite contínuamente en el capítulo. Por ejemplo, en el del león de Nemea aparecen reiteradamente las palabras cabellera, melena, garras, fauces, bocas rugidos, bestia,... Cosa que el Traductor te indica y sobre lo que va reflexionando a lo largo de la obra. 

La idea de la eidesis me parece brillante, toda una fuente de inspiración. El concepto es muy interesante y me gusta cómo está insertado en la narración y discurre a través del texto como las tranquilas aguas de un lago. Pero también tiene sus contras. Y es que uno de los motivos por los que este libro no es para cualquiera es que tiene un lenguaje complejo, como corresponde con la época en la que se ambienta. Es cierto que las palabras complicadas aparecen como a cuentagotas, pero pese a todo me parece excesivo, y es que había muchas palabras que desconocía, cosa que entorpecía mi lectura: "luengos cabellos", "retemblaron", "untuosas", "relente", "batahola", "exangüe", "ojizarca", "trocha", "híspida",... 

Además, la eidesis hace que todo resulte redundante y artificial. Había fragmentos que no aportaban nada más allá de reforzar esta figura literaria y que podías saltarte perfectamente. TODOS los personajes son descritos a la perfección, pese a que aparezcan brevemente, cosa que entorpecía mucho el ritmo de lectura. Lo mismo pasa con los lugares, que el autor no se cansa de describir con un chorro de detalles. Es cierto que hay algunas metáforas que realmente están muy bien trabajadas y son muy originales, pero no es lo común. Ojalá no fueran como gotas que salpican el texto aquí y allá, sino como una lluvia intensa que inundaran la obra como un diluvio.

Al principio tuve muchos problemas con el libro, pues había partes que eran muy artificiales porque algunas cosas no significaban nada y se había añadido allí X adjetivo para reiterar la idea oculta. Otras veces el lenguaje se alargaba innecesariamente: "Golpeó con un movimiento horizontal el arrugado papiro de su vientre inferior" (por "golpeó su vientre") o "una edad no mayor de diez años" (por "de unos diez años"). Entiendo que es necesario, pero también creo que se podría haber hecho de forma menos artificial, pues hay un capítulo en el que la idea de lentitud está muy bien integrada, demostrando que no necesita beber de un mismo recurso y que no hace falta repetir cincuenta veces la palabra "cabellos" para transmitir esa idea, sino que se pueden usar otros recursos. 

En general no es un libro fácil tanto por el vocabulario complejo como por la narración farragosa como por toda la filosofía de la que bebe la obra (sorpresa) y por estar bañada de reflexiones. Por supuesto, en la obra se debate contínuamente sobre la existencia del mundo de las ideas, sobre la fina línea entre realidad y ficción, sobre el yo y sobre cómo todos podríamos ser parte de un mundo de ficción, algo que otra persona está traduciendo ahora mismo (¡hola Traductor, te hablo a ti, espero que te esté pareciendo interesante la historia de mi vida [aunque lo dudo]!). Como veis, es fuente de muchas reflexiones. 

Por otra parte, está el hecho de que la historia de Heracles Póntor no importa durante los dos primeros tercios. La investigación me ha parecido aburrida y no sentía interés por resolver el caso, puesto que el autor parecía más interesado en transmitir su mensaje oculto en las turbias aguas de la eidesis, que en contar una novela de misterio. Para mí Heracles se ahogaba en un vaso de agua, porque no me parecía un misterio tan grande, pero es verdad que poco a poco la cosa se va complicando. De todas formas no puedo criticar la obra por esos dos tercios, ni por no sorber mi interés, puesto que la importancia estaba en el mensaje oculto y no en el misterio de los asesinatos. Si esta trama hubiera sido más interesante, hubiera distraído demasiado la atención del lector.

Lo mismo pasa con los personajes, que me han parecido un poco superficiales y planos. Heracles es algo así como Hércules Poirot y Diágoras es su Hastings, pero casi no sabemos nada de ambos, en parte porque los párrafos en los que se cuenta su pasado estaban en mal estado en el manuscrito original y el Traductor no puede descifrar mas que palabras sueltas que flotan en la superficie. Como veis ese texto es una fuente de dolores de cabeza, es intencional que los personajes sean así y es que si hubieran tenido más profundidad, también hubiera distraído al lector de lo importante.

En cuanto al Traductor, su trama es bastante más amena y me ha parecido una persona realista, hasta el punto de que olvidamos que bebe tinta y de que en realidad es un personaje más. Es cierto que al principio no da palo al agua con lo del mensaje oculto, pero poco a poco se acerca a la verdad. Además, hay un giro final sobre él que me ha obligado a releerlo todo y sí, el autor no comete ni un solo error, no hay una sola laguna.

Mi única pega relacionada con el Traductor es que sus notas al pie me han parecido muy artificiales. No solo están demasiado bien escritas, cuando al ser notas para uno mismo deberían ser más esquemáticas, sino que a menudo son demasiado largas. Me hubiera gustado que al principio hubiera un prólogo en el que el Traductor indicara cuatro datos sobre la tarea que va a realizar, algo así como un "Cuaderno de anotaciones de la traducción de La caverna de las ideas". Y es que no sabemos nada de la edición de Montalo (que es de la que bebe la traducción del Traductor) ni por qué está haciendo esta tarea. Además, a veces nos encontramos con una nota al pie que describe una conversación (que está bien, tampoco es que haga aguas) durante tres páginas y eso no me resulta realista. Eso sí, la locura del Traductor y su sed por saber qué oculta el texto están muy bien desarrolladas.

Creo que con lo que más me quedo es con el hecho de que la novela sea tan experimental y que beba de tantas ideas distintas. Cosas como que los personajes vayan a ver una obra de teatro y de repente la novela esté llena de acotaciones y se use nombre de los personajes para los diálogos. O toda la parte metanarrativa que salpica la obra (con la que me he sentido como pez en el agua) en la que los personajes de Atenas hablan con el Traductor. O el hecho de que la censura se justifique por el hecho de que el manuscrito original sea ilegible. O la gota que colma el vaso: que para transmitir la idea de "fuerza" se destruya el lugar en el que hablan los personajes pero que estos ignoren al narrador (ya puede decir el narrador que en la habitación ha caído una tromba de agua que ha inundado la sala y arrastrado mesas, sillas y botellas, que los personajes seguirán tal cuál) y no sean conscientes de lo que sucede a su alrededor, algo que rompe con el realismo, pero que cuadra con la obra. 

Es una creencia muy extendida en algunos lugares lejos de Grecia -dijo-. Según ella, todo lo que hacemos y decimos son palabras escritas en otro idioma en un inmenso papiro. Y hay Alguien que está leyendo ahora mismo ese papiro y descifra nuestras acciones y pensamientos, descubriendo claves ocultas en el texto de nuestra vida. A ese Alguien lo llaman el Intérprete o el Traductor… Quienes creen en Él piensan que nuestra vida posee un sentido final que nosotros mismos desconocemos, pero que el Traductor puede ir descubriendo conforme nos lee. Al final, el texto terminará y nosotros moriremos sin saber más que antes. Pero el Traductor, que nos ha leído, conocerá por fin el sentido último de nuestra existencia.

Para terminar, me gustaría hablar del final que, como ya os he adelantado, es genial. Por una parte, la trama de Atenas se vuelve interesante a partir del último tercio, el misterio fluye y la tensión esta presente en cada una de las escenas. De repente nada es lo que parece, Heracles está con el agua al cuello y la investigación no parece que pueda resolverse tan fácilmente. A eso hay que sumarle que la trama del Traductor está cada vez más relacionada con la de Heracles y que hay una lluvia de giros inesperados muy buenos, hasta el punto de que he tenido que poner agua de por medio, alejarme y reflexionar a solas, pues necesitaba replantearme toda la obra. 

En conclusión, estamos ante una novela que me ha gustado mucho, pero que sé que no es para todo el mundo, solo para aquellos que quieran experimentar algo distinto y que no tengan miedo del lenguaje complejo y la narración reiterativa. Leer este libro ha sido toda una experiencia. Puede que se me haya hecho pesado, que los personajes no tengan profundidad, que el ritmo sea lento y que algunas (todas) descripciones sobraban, pero eso es agua pasada, pues el resto merece mucho la pena. No me arrepiento en absoluto de haberlo leído. Es una obra metaliteraria muy original que juega con el lector y que reflexiona muy bien sobre la línea que separa la realidad y la ficción. Tiene partes lentas y artificiales, pero el último tercio mejora el ritmo y nos salpica con buenos giros. Sin duda, merece la pena. Si lo veis en una librería, no dudéis en darle una oportunidad. Ya sabéis, nunca digáis de esta agua no beberé. Yo he quedado con sed de más obras del autor.

* He intentado hacer una reseña eidética, en la que se repiten muchos conceptos relacionados con el agua y la necesidad de beber, espero que se haya captado el mensaje oculto, pese a lo redundante y pesado que a veces es el texto. (N. de la autora).

Cosas que he aprendido:

  • El concepto de eidesis
  • Una nueva forma de hacer metaliteratura
  • Interesantes reflexiones sobre la línea que separa realidad y ficción.
  • Cómo hacer un diálogo a dos voces distanciadas en el tiempo y el espacio.

Y para terminar, os dejo con mi avance en Goodreads:



PUNTUACIÓN...4/5!

Primeras Líneas...

domingo, 7 de marzo de 2021

Viñeta del lector 76#

 

"Cuando descubres el plot twist justo antes de que ocurre y te sientes como Sherlock Holmes"

Es difícil escribir una novela de misterio. Por una parte tienes que ir dando pistas al lector, para que este sea capaz de ir uniendo puntos, pero por otra parte no tienes que ser demasiado obvio y que el lector resuelva el misterio nada más empezar. Al haber lectores con bagajes tan distintos es muy difícil satisfacer a todo el mundo. Lo que para alguien que ha leído mucho del género es algo obvio (que en la habitación huela a almendras amargas, por ejemplo), para otros puede ser algo muy sutil. A mí, por ejemplo, los giros inesperados de Sanderson me parecen muy bien medidos, pues siempre  logra sorprenderme, pero en cambio G se aburre, porque lo adivina mucho antes, y se enfada cuando el autor da vueltas sobre lo mismo sin desvelar lo que para él es obvio.

Por supuesto, os hablo de la novela de misterio estándar, sin tener en cuenta que hay obras de este género en las que el lector no tiene los conocimientos para descubrirlo por él mismo (todos los libros de Sherlock Holmes, por ejemplo), obras en las que lo importante es la psicología de los personajes (como El cazador de la oscuridad o Mud vein) a y obras en las que el lector sabe quién es el culpable y cómo lo ha hecho desde el principio y lo interesante es ver cómo el detective lo descubre (como la película de Puñales por la espalda).

Es muy satisfactorio descubrir el misterio justo antes de que se revele, una página, un par de líneas antes, pues hace que te sientas más listo que el personaje. Entonces, cuando unas líneas después el protagonista está asimilando lo que acaba de suceder, tú lo lees con una sonrisa en la cara, pues el personaje está como estabas tú unos minutos ante y empatizas con él.

Eso sí, con esto hay que tener cuidado, pues si lo descubres mucho antes puede ser frustrante, pues percibes cómo el autor trata de ignorar o esconder algo que es obvio. Eso me pasó con Hijo del hierro, en el que el protagonista te esconde algo durante un capítulo entero narrado en primera persona. En esos casos uno siente que el autor le trata de tonto o que el protagonista lo es. 

Aún así, personalmente me gusta más cuando el misterio me estalla en la cara. Cuando te ves en la necesidad de releer varias veces un mismo párrafo porque no puedes creerlo, aunque tiene sentido y por qué he sido tan tonta, cómo no lo vi venir, llega a ser un perro y me muerde. Cuando sientes esa necesidad imperiosa de volver atrás, de comprobar por ti misma que todas las pistas estaban ahí, pero tú estabas ciega y el autor no ha hecho más que jugar contigo. A mí es que los giros inesperados en las novelas, me dan la vida.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Os gustan las novelas con giros inesperados? ¿Os gusta descubrir que el autor ha estado jugando con vuestra percepción? ¿Preferís descubrir el misterio antes que el protagonista o al mismo tiempo? ¿Cuál fue la última novela con la que os pasó?


miércoles, 3 de marzo de 2021

Bilogía Julia Domna, Libro I: Yo, Julia, de Santiago Posteguillo

Ya sabéis que tengo tantos problemas con la novela histórica como con la romántica. Ya os lo comentaba en la reseña de Pompeya, así que no voy a extenderme, pero la novela histórica me gusta cuando los hechos históricos reales son el fondo en el que se desarrolla la historia de unos personajes. No me gusta cuando los personajes son una excusa para contarte la Historia, sino cuando estos sienten y están vivos. Quiero conocer la época y los sucesos a través de cómo lo viven los personajes.  

De Posteguillo había leído un par de antologías de anécdotas de personajes históricos y me habían gustado precisamente porque no parecía querer contarme sus biografías, sino que eran personajes ficticios con un toque de realidad. Por eso esperaba mucho de Yo, Julia y me he llevado una decepción enorme.  

Título: Yo, Julia
Autor: Santiago Posteguillo
Editorial: Planeta
Año: 2018
Narrador: Germán Gijón y Olga María García Panadero
Duración: 24H 59M
ISBN: 9788408205258

Sinopsis:
192 d.C. Varios hombres luchan por un imperio, pero Julia, hija de reyes, madre de césares (mentira, sus hijos no son césares hasta el final) y esposa de emperador (Severo no es emperador hasta el final), piensa en algo más ambicioso: una dinastía (esto en el libro es tratado como un plot twist, menudo spoiler). Roma está bajo el control de Cómodo, un emperador loco (esto solo se ve un poco). El Senado se conjura para terminar con el tirano y los gobernadores militares más poderosos podrían dar un golpe de Estado: Albino en Britania, Severo en el Danubio o Nigro en Siria. Cómodo retiene a sus esposas para evitar su rebelión y Julia, la mujer de Severo, se convierte así en rehén (Cómodo y Julia no se conocen, esto no es importante).
De pronto, Roma arde (esto pasa al principio y se le da muy poca importancia, pero aquí queda impactante). Un incendio asola la ciudad. ¿Es un desastre o una oportunidad? Cinco hombres se disponen a luchar a muerte por el poder (pero no todos a la vez). Creen que la partida está a punto de empezar. Pero para Julia la partida ya ha empezado. Sabe que solo una mujer puede forjar una dinastía (eh... ¿no?).

Opinión
Impresión: Aburrimiento mortal

Puede que os preguntéis por qué he seguido leyendo/escuchando si me estaba gustando tan poco y no parecía que fuera a cambiar. En parte ha sido porque no tenía más audiolibros y en parte hay que tener en cuenta que venía de abandonar Los pilares de la Tierra, que eso sí que es un tocho denso y aburridísimo, por lo que en comparación este no era tan terrible. A la mitad de la lectura ya estaba muy harta, pero ya llevaba la mitad, no iba a dejarlo entonces. Así, esta lectura ha sido un suplicio. Le he visto muchos problemas y no entiendo el éxito que ha cosechado. Para los historiadores y demás apasionados de la historia, entiendo que sea un soplo de aire fresco, pues se aprende lo mismo que en un manual pero de forma un poco más ligera, pero para los que estamos acostumbrados a historias de ficción en las que importan la trama y los personajes, no lo veo en absoluto.

Uno de los problemas del libro es que es un manual de historia encubierto. Posteguillo se ha documentado, ha ordenado todos los datos históricos sobre un periodo de tiempo concreto, lo ha organizado en capítulos y lo ha reescrito en tercera persona y haciendo un poco de literatura, pero lo mínimo. En esta obra se cuenta desde la caída de Cómodo hasta el momento en el que Septimio Severo sube al poder, pasando por una sucesión de batallas, conspiraciones, maniobras políticas y varios emperadores.

"—Todo este ridículo por culpa de un senador corrupto y un grupo de gobernadores con ambición sin fin. ¿Habrá algún día en que esto no sea así?
—Cuando cambie la naturaleza humana, amigo mío. Si es que cambia alguna vez. Si no, te garantizo que en dos mil años, todo seguirá igual."
(Crítica "sutil" a nuestra sociedad introducida de forma artificial) 

De verdad que pasan cosas y hay potencial para contar una historia, pero no del modo en que lo hace Posteguillo, centrándose demasiado en los hechos y dejando de lado a los personajes. Hay demasiada fidelidad histórica y es que la Historia, contada tal y como sucedió, es aburrida. Se puede ser fiel sin dejar que eso constriña y limite tu relato. 

Así, en Yo, Julia, tanto la trama como los personajes no importan. Respecto a lo primero, la trama me ha aburrido soberanamente porque es lineal, no hay ningún giro ni se intenta crear tensión narrativa. Se ofrece mucha información contextual que no afecta en nada a desarrollo de los acontecimientos ni a los personajes, y que está allí para ofrecer realismo y para que el autor presuma de haberse informado. Los personajes son una excusa, herramientas narrativas para contar unos hechos históricos e informar al lector, por lo que este libro es más divulgado que narrativo.

En defensa del libro, a nivel de realismo y ambientación está muy bien, pero para eso me leo un manual sobre la historia de Roma. Quería adentrarme en la cultura romana, pero no de este modo. Se explica un poco el funcionamiento de toda la sociedad, especialmente a nivel político. Los otros aspectos (costumbres, fiestas, funcionamiento de los esclavos, la gente de a pie) están tratado más de forma superficial, pues el autor trata de abarcar demasiados puntos. Eso sí los personajes y la forma de dirigirse los unos a los otros me ha parecido muy realista. Esto sí es un esclavo que respeta a su amo y es tratado como alguien inferior, no como pasa en Pompeya.

El problema es que al ser un manual encubierto está lleno de escenas que no aportan nada a nivel narrativo, como el resumen de la lista de matrimonios imperiales que ha habido en Roma hasta el momento (diez minutos de audio, estaba que no podía creérmelo) o la lista de hazañas del primer emperador de Roma, que aparecen primero en latín y luego traducido. Lo mismo pasa con escenas que se enfocan en personajes que tampoco aportan nada a la trama pero que permiten profundizar en la sociedad romana. Es el caso de todas las escenas de Quinto Emilio, prefecto del pretorio; Aquilio Félix, jefe de los frumentarii, la policía secreta de Roma; Calidio y Lucia, dos esclavos; y Galeno.

Ninguna de estas tramas tiene ninguna importancia y pese a que podrían ser lo suficientemente interesantes como para protagonizar cada una una novela (no muy larga), al centrarse en mostrar el contexto histórico, se olvida de desarrollar a los personajes (todos planos) y hacerlos interesantes. O que tengan sentimientos, como mínimo. Todas estas tramas me han sobrado, especialmente las de Galeno, que tienen un gran peso en la historia, pues en teoría es él quien nos cuenta la historia de Julia, pese a que claramente es el alter ego del autor. De los capítulos de Galeno solo puedo rescatar la voz del narrador, que es maravillosa.

No sé si había quedado claro, pero el libro no lo he leído, sino que lo he escuchado en formato audiolibro. A diferencia de lo que suele ocurrir, nos encontramos a dos narradores (tres si contamos la nota histórica del autor al final): Galeno, encargado de los capítulos iniciales de cada una de las cinco partes en las que se divide el libro, más el prólogo y el epílogo, y Julia, que articula el resto de la narración. Lo raro es cuando Galeno aparece en los capítulos de Julia y habla con la voz de esta. Como ya he dicho, el narrador de Galeno es maravilloso, pero la de Julia me ha parecido muy normal, no solo por el tono, bastante monocorde, sino porque no le pone emoción o voces algo distintas (con excepción de los niños). Vamos, que mientras que con Reina roja estaba en duda entre comprar el segundo en papel o en audiolibro, aquí tengo bien claro que no repetiría la experiencia.

Como detalle, comentar que he descubierto que los audiolibros tienen un gran problema con los annexos en los que hay vocabulario o listas de personajes. Da igual si están al principio o al final pues de ambas maneras no son manejables (me he saltado una hora de audiolibro final con un listado de vocabulario). No se puede ir a una palabra/nombre concreto ni dejar la lectura diez segundos para consultarlo, aunque estén en orden alfabético.

El segundo puntal por el que flojea esta historia son los personajes. No hay ni uno solo que me haya interesado lo más mínimo. Casi no se reflejan sus sentimientos y emociones y mucho menos evolucionan. Todos son planos, incluso los protagonistas. Como ya he comentado, están ahí solo para guiar la historia, y algunos me han molestado, como Galeno o Claudio Pompeyano y su hijo, que no me importan en absoluto, pero cuentan sus vidas igual.

De Severo, el marido de Julia, pongo tengo que decir, más allá de que tiene más protagonismo que ella. El libro debería llamarse Yo, Severo, pues él es la cara visible de los planes de Julia y quien realmente participa activamente en toda la trama. Destacar que me ha gustado su relación con Julia, aunque hubiera preferido que se profundizara un poco más, pues era el único momento en que olvidábamos un poco la Historia. No es usual encontrar matrimonios bien avenidos y consolidados en una novela, normalmente las obras se suelen centrar en cómo surgen o su decadencia, así que me ha gustado ver cómo es el día a día. Tienen sus más y sus menos, pero se nota cómo se quieren y sus interacciones están muy bien.

Julia, que tiene veintipico años, ha sido uno de los personajes más decepcionantes de la obra, pues el autor le quiere dar una relevancia que no tiene. Se insiste constantemente en su belleza, en su inteligencia y en su papel clave en la trama, cuando en realidad ella no pinta nada. Lo de la belleza me ha parecido algo cansino, pues todo los hombres que posaban sus ojos en ella terminaban extasiados. Lo de su inteligencia es el colmo porque no hace planes tan brillantes. Escapa de Roma, sí, pero mediante un plan bastante simple; azuza a su marido para que vaya a la guerra, pero ya; propone un pacto con Albino que todos sabemos que luego va a romper para que no ataque su retaguardia, pero eso lo puede pensar cualquiera; propone envenenar a Albino mediante un veneno de acción lenta, pero ese no es un plan tan genial. Y poco más, la verdad. 

Lo que más me ha enfadado es el "plot twist" de cuál era el verdadero objetivo de Julia, pues para mi estaba claro desde el principio y no me parece nada impresionante. Es más, mientras hacía la reseña me he dado cuenta que se dice en la sinopsis (para que se vea lo mucho que le importan el misterio y la trama al autor), así que os lo digo: Julia no quiere que su marido sea emperador, sino que sus hijos luego le sucedan y empezar una dinastía. Casi no le veo la diferencia, la verdad. Los emperadores pueden nombrar como sucesor a quien quieran, por lo que si Severo se hace emperador automáticamente puede empezar una dinastía, no es impresionante. Nota: espero que hayáis visto lo épica que suena la sinopsis, pese a que la novela no lo es en absoluto.

Además el autor los personajes están recordando constantemente la importancia de Julia en los acontecimientos, cuando esta es muy menor. Es verdad que para ser una mujer de la época, que acompañe a su marido a la guerra, que asista a los consejos de guerra y que se le deje opinar y hacer propuestas es bastante meritorio, pero no deja de ser la cabeza pensante que está de fondo, esperaba mucho más protagonismo y una participación más activa. 

Me molesta especialmente que el libro esté dividido por "enemigos de Julia", cuando los únicos enemigos reales que tiene son Salinatrix (personaje interesante porque es ficcional, y en el que por desgracia no se profundiza) y Plauciano. Pero como no son importantes históricamente, no se dedica espacio a trabajar su relación con Julia. En cambio, los "enemigos de Julia" son grandes emperadores, porque ella es "importante" y "clave". MENTIRA. Cómodo no es enemigo de Julia, ni siquiera la conoce, solo le lanza una flecha (sin intención de darle) como aviso por haber intentado escapar; Pértinax no es enemigo de Julia, tampoco la conoce, simplemente se enfada porque ella se ha escapado mientras él estaba ocupado; Juliano no es enemigo de Julia, sino de Severo, aunque sea ella quien frustra sus planes (sin que él lo sepa) y anime a Severo a luchar; Albino y Nigro tampoco son enemigos de Júlia, solo de Severo, aunque ella le anime a luchar contra ellos.

Por último, me gustaría hablar de la narración. Ya al principio noté que se repetían mucho los nombres de los personajes sin necesidad, pero es que la cosa fue a peor. Solo para que os hagáis una idea, hace ya más de un mes que me he terminado el libro y me acuerdo de todos los nombres (y eso que no son fáciles) de tanto que los repiten. 

La narración es muy farragosa. El narrador y los personajes repiten información constantemente, hablando sobre cosas que ya saben para recordárselas al lector, tratándolo de tonto. Y lo que es peor, hay varios resúmenes por parte de Galeno o de la narración sobre lo que acaba de pasar, algo completamente innecesario, pues siento que lo que ha dedicado a contarme en una hora se podía resumir en cinco minutos. Sobra la mitad del libro, pues es como si estuviera escrito dos veces. Aquí os dejo un par de ejemplos:

"Que había declinado hasta en tres ocasiones la propuesta de ser investido emperador: primero a Marco Aurelio, luego al Senado, que lo buscó para sustituir al asesinado Cómodo, y, finalmente, al corrupto Juliano". Esto no solo sucede en el libro, sino que este mismo párrafo casi calcado aparece cuatro o cinco veces, en boca de personajes o del narrador.

"Cuando tu ejército, tus propias tropas, no han hecho más que conseguir victorias: primero contra Juliano, luego contra Nigro y en último lugar contra los reinos de Osroene y Addabene". Esta afirmación de Julia a Severo no solo es redundante, pues él ya sabe qué victorias ha tenido, sino que también se repite en boca de otros personajes o del narrador tres o cuatro veces. 

En conclusión estamos ante un manual de historia de Roma camuflado de novela de ficción. Se centra por completo en divulgar unos hechos históricos y se olvida por completo de los personajes, que no tienen desarrollo, son planos y resultan poco interesantes, pues no conocemos en profundidad sus sentimientos y emociones. Podría ser una historia interesante, pero no así cómo la maneja el autor, que no siente ningún interés por la trama (simple, lineal y sin giros), sino solo por el contexto, así que rellana el libro de escenas y puntos de vista innecesarios que no aportan nada. El personaje de Julia está demasiado sobrevalorado, pues tanto los personajes como el autor nos quieren mostrar que es muy inteligente cuando en realidad no es tan brillante, y que tiene un gran peso en la Historia cuando no es así, su papel es muy pasivo, solo es la mente pensante. Por último, mencionar que la narración es muy farragosa, pues hay constantes repeticiones e incluso resúmenes de los acontecimientos previos. Solo lo recomiendo a los apasionados de la historia, pues es un poco más digerible que un manual.

Cosas que he aprendido:

  • Cómo hablaban los esclavos con sus amos
  • Cómo eran las guerras romanas y cómo se organizaban los ejércitos
  • Que si un libro histórico no me gusta tengo que abandonarlo sin importar las páginas que lleve
  • Información sobre el funcionamiento de Roma y del personaje de Galeno
  • Nomenclaturas romanas concretas
  • Qué hacer en una tormenta de arena

Y ya para terminar, os dejo con mi avance en Goodreads:

PUNTUACIÓN...1'5/5!

Primeras Líneas...

Os dejo aquí un enlace para que podáis escuchar cómo empieza