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martes, 22 de julio de 2025

Saga El archivo de las tormentas, Libro V: Viento y verdad, de Brandon Sanderson

Formato: Tapa dura
Dimensiones: 16,2 x 23,8 cm
Páginas: 1408
ISBN: 9788419260543
Autor: Brandon Sanderson
Editorial: NOVA CF
Fecha de lanzamiento: 2024-12-09
Traductor: 
Manuel Viciano Delibano y David Tejera Expósito
Título oiginal: 
Wind and Truth
Saga: El archivo de las tormentas

Sinopsis:
Dalinar Kholin desafió al malvado dios Odium a un duelo de campeones en el que se decidirá el futuro de Roshar. Los Caballeros Radiantes solo tienen diez días para prepararse… y la repentina ascensión del taimado e implacable Taravangian al puesto de Odium lo ha sumido todo en una tremenda confusión.
La lucha desesperada prosigue simultáneamente a lo largo y ancho del mundo: Adolin en Azimir, Sigzil y Venli en las Llanuras Quebradas y Jasnah en Ciudad Thaylen. El exasesino Seth deberá purgar Shinovar, su tierra natal, de la oscura influencia de los Deshechos. Lo acompaña Kaladin, que afronta una nueva batalla ayudando a Seth a combatir sus propios demonios… y tendrá que hacer lo mismo con Ishar, el demente Heraldo del Todopoderoso.
Al mismo tiempo, Shallan, Renarin y Rlain se esfuerzan en desentrañar el misterio que hay tras la Deshecha Ba-Ado-Mishram, el de qué papel tuvo en la esclavización de la especie cantora y en el hecho de que los antiguos Caballeros Radiantes mataran a sus spren. Y Dalinar y Navani buscan una ventaja contra el campeón de Odium que solo puede hallarse en el Reino Espiritual, donde el recuerdo y la posibilidad se combinan en el caos. El destino de todo el Cosmere pende de un hilo.

Opinión:

No os hacéis una idea de la pereza que me da hacer esta reseña. Le he dedicado demasiadas horas de mi vida (leyendo, analizando, escribiendo) a una saga que me ha ofrecido muy poco. No es que me sienta obligada a reseñar todo lo que leo, sino que quiero poner punto y final a mi relación con El archivo de las tormentas. Además, sé que en el futuro, cuando salga la siguiente novela, necesitaré que mis propias palabras me recuerden por qué lo dejé.

Viento y verdad es una novela compleja, que pretende abarcar muchos temas, con mucho potencial y que tiene el mérito de haber atrapado a miles de lectores. El problema es leerla con ojo crítico: es entonces cuando notas las costuras. A eso hay que sumarle que la saga entera es demasiado extensa (solo los libros principales suman un total de 6640 páginas) para lo poco que tiene que decir. El mensaje principal es "intenta ser mejor". ¿De verdad que para eso hacían falta tantas páginas?

No pretendo renegar de Sanderson, porque es un autor que me ha ofrecido mucho: una nueva forma de concebir la magia, con una perspectiva más científica; un montón de ideas geniales sobre la creación de mundos fantásticos; una nueva perspectiva del género fantástico, que no incluye viaje del héroe. Al mismo tiempo, soy consciente de que la ambición desmedida del autor ha hecho que las obras que ofrece a sus lectores no estén tan pulidas como podrían. Sanderson, que tiene grandes ideas y buenas intenciones, quiere dirigirse a todos los públicos, y por eso se queda a medias con todos los temas que trata. Y no es solo eso: le faltan revisiones, reescrituras y, sobre todo, una buena poda.

Estoy segura de que cualquier lector coincidirá conmigo en que la saga es demasiado larga para su propio bien: la trama da vueltas sobre sí misma, los personajes se estancan y vuelven a tener los mismos problemas internos, la información sobre el mundo se esconde de forma innecesaria, etc. En la novela anterior, por ejemplo, no cambiaba el statu quo y todo terminaba de forma similar a como había empezado. A eso hay que sumarle que, a poco que pienses, te darás cuenta de que muchos arcos de personaje en realidad ya están terminados.

No es que esta novela me haya parecido mucho peor que las anteriores; los defectos y virtudes son prácticamente los mismos. Quizás la parte que peor se lleva es la relativa al lore. Esta saga ha tardado 14 años en publicarse y el resultado son 5 novelas de casi 1400 páginas. Al crearse tantas expectativas respecto a los misterios del pasado, es inevitable que cualquier solución resulte decepcionante. Además, por muy interesante que sea el mundo, al ser tan amplio, el autor no puede ofrecernos más que pinceladas. Hay un montón de seres de creación propia, bandos y fuerzas opuestas que interactúan con el mundo y que tienen una perspectiva única; tantos, que ninguna se puede tratar con profundidad ni conectar con el lector. El mundo de Roshar me fascina por la variedad de culturas que lo habitan, por la épica del pasado, así como por todos los extraños y originales seres que habitan el planeta. Todo eso me gusta y, al mismo tiempo, me abruma.

Cuando lo leí, no sabía qué era Dai-gonarthis, la Puerta de lo Otro, Natanatan ni la Pescadora Negra. Ahora intuyo los tres primeros y sigo desconociendo el último.

Los Heraldos, por poner un ejemplo, eran unas figuras imponentes que me tenían intrigada. Aquí al fin se cuenta su pasado; el problema es que ya es tarde para construirlos como personajes. Además, por innovadora que sea, la forma en que se cuenta esa historia no es la adecuada si la intención es empatizar con los Heraldos. En lugar de centrarnos en su historia, la atención del lector se dispersa, porque mientras tanto, Dalinar se hace pasar por uno de los Heraldos y busca objetos para viajar a la siguiente visión, y Shallan intenta descubrir a un impostor. En consecuencia, los Heraldos no son más que ruido de fondo. El flashback con la historia de Honor, en comparación, me ha parecido mucho mejor: al menos está narrado en primera persona. Pero de nuevo, llega demasiado tarde como para interesarme. Hubiera preferido, con diferencia, que ambas historias se fueran contando desde el principio de la saga.

El segundo punto flaco de esta novela es la estructura. La obra parte de una premisa interesante: en diez días hay que conseguir la mayor cantidad de territorios posibles; el décimo día, tras el duelo final, los límites territoriales quedarán fijados. Por eso, la novela se divide en diez partes, cada una de ellas separada de la siguiente por dos interludios (uno de Odium y otro de un personaje aleatorio). El primer problema es que los interludios de los personajes aleatorios siguen sin ser relevantes para la trama principal y los de Odium llegan a hacerse repetitivos. La cuenta atrás es una buena estrategia para crear tensión; por desgracia, mientras que los interludios son paréntesis bien medidos, el ritmo se ve constantemente interrumpido por capítulos con flashbacks de no solo uno (como en las novelas anteriores), sino dos personajes. Además, gran parte de la tensión se disipa porque los Radiantes tienen la habilidad de curarse y, por tanto, hay pocas muertes y es poco probable tener secuelas físicas.

Y no solo eso: veremos el frente de batalla desde todos los escenarios posibles (el Reino Espiritual, las Llanuras Quebradas, los Abismos, Azimir, Thaylenah, Shinovar, la Torre) con varios puntos de vista por lugar, cosa que diluye aún más la tensión. Este exceso de puntos de vista es el resultado de intentar abarcar demasiado. Todas las historias son muy prometedoras, hasta el punto de que cada frente de batalla da para una novela; el problema es que al haber tantas y estar narradas de forma fragmentaria, no tienen la profundidad que necesitan. Para que os hagáis una idea, a veces pasan 200 páginas sin que se sepa nada de un personaje que estaba en apuros, por lo que cuando volvemos a él, cuesta retomar el hilo.

A eso hay que sumarle que ninguna de las tramas es especialmente novedosa (más allá de la de Kaladin, que se aleja mucho de lo que habíamos visto hasta ahora) y que los giros de guion o están sacados de la manga o no tienen verdadero impacto. Una de las cosas que me gustaba de este autor es que te dejaba claras las reglas del mundo y a partir de ahí te sorprendía con posibilidades en las que no habías pensado. En esta saga, al haber tantos misterios, en cualquier momento el autor puede añadir una criatura o una norma que no se había establecido hasta entonces y que resuelva o complique la situación. Por ejemplo, en un momento concreto, el villano saca de ninguna parte una criatura que permite transportar tropas de un lugar a otro rápidamente. En otro momento, uno de los antagonistas crea dobles de guerreros muy fuertes para que se enfrenten a los protagonistas. Y de repente nos dicen que algunas personas pueden vincular dos sprens. ¿Es todo creíble? Sí. ¿Son giros bien construidos? No, ya que no se habían preparado con antelación. En esta novela se dan muchísimas situaciones como estas que me han tenido alternando entre la indiferencia y el enfado. ¿Qué gracia tiene inventarse las cosas sobre la marcha para que avance la trama?

Por otra parte, el mensaje de la obra era algo que me tenía en ascuas. Todas las novelas de esta saga apuntaban al tema de la salud mental, especialmente la última, y quería ver cómo se llevaba: es complicado tratar este tema con profundidad al mismo tiempo que construyes un mundo fantástico tan complejo. Como era de esperar, y como apuntaba la anterior novela, el resultado es una novela de fantasía corriente, que solo rasca la superficie del tema y se contenta con dar mensajes generales sobre cómo sobrellevar mejor tu carga.

Interrumpimos la acción para esta reflexión de Renarin sobre salud mental.
Uno de los principales problemas ha sido que no se trata una enfermedad mental concreta, sino que el autor intenta abarcar cuantas más mejor. En consecuencia, en algunos casos se queda como una simple mención en un personaje terciario que no vuelve a salir. La representación, tanto de las enfermedades mentales como de la comunidad LGTBI queda forzada, porque la única característica del personaje es esa, así que parece que el autor solo busca que todos los lectores se sientan representados de una manera u otra.

Primera y última aparición de Gamma. Se interrumpe la acción solo para soltar esta reflexión que no viene a cuento de nada y luego la acción sigue.
En parte, el mensaje que pretende ofrecer con toda esta diversidad es que todos tenemos problemas y estamos rotos de una forma u otra, pero al llevar la miseria de algunos personajes al extremo (Kaladin, Shallan, Szeth), la novela establece una jerarquía, según la cual algunas personas sufren más que otras. Una persona puede tener depresión, por ejemplo, sin pasar por todo lo que ha pasado Kaladin, y que para esa persona sea igual de duro. Kaladin pierde a su hermano y se culpa por ello, incita revoluciones en las que muere todo el mundo, capitanea varias misiones que terminan en decenas de bajas, ve morir a su mejor amigo, sufre la traición de otro.... Al poner personajes tan miserables, el autor banaliza los problemas de la gente corriente, como si quisiera decir "mira lo mal que lo ha pasado Kaladin y cómo sigue levantándose; lo tuyo no es para tanto".

Por otra parte, la salud mental no solo está más presente que en los otros libros, sino que se trata de forma más obvia, y yo prefiero las sutilezas al adoctrinamiento. Los mensajes del autor son bastante positivos: siempre hay que seguir adelante, tienes que perdonarte a ti mismo, acéptate como eres, aprende de tus errores, no dejes a los demás decidir por ti, encuentra quién eres... El problema es que estos mensajes interrumpen constantemente la trama, se insertan de forma artificial y parece que no son los personajes quienes hablan, sino el autor. Me parece bien que se ensalce la figura del terapeuta (ese es el papel de Kaladin en este libro); sin embargo me molesta la idea de que pasarlo mal y superarlo te capacita para ayudar a todo el mundo, sin importar lo que hayan hecho. A mí me frustra no poder ayudar a algunas personas de mi entorno, pese a que, quizás, el problema sea que no soy la persona que necesitan; novelas como esta me hacen pensar, quizás erróneamente, que siempre hay una manera de ayudar, por lo que o no lo hago bien o no me estoy esforzando lo suficiente.

Hay reflexiones que me han gustado, especialmente las que se relacionan con la religión, así como con la moral (hasta qué punto hay que ser fiel a tus ideales o la legitimidad de sacrificar a un inocente para salvar al resto, por ejemplo). En general, los mensajes de la novela me parecen positivos, aunque el autor tiende demasiado al idealismo. Uno de los mensajes que más me ha molestado es el de "todo aquel que se arrepiente tiene redención". La vida no funciona así: tienes que lidiar con las consecuencias de tus actos. Todos hemos cometido algún error que no puede solucionarse con una disculpa, así que no puedes esperar que el otro te perdone sin más; tienes que merecerte ese perdón. En cambio, aquí se perdona a la ligera, sin importar lo graves que sean los crímenes, siempre y cuando haya arrepentimiento. Y no solo eso: para evitar que los protagonistas parezcan irredimibles a ojos del lector, el autor siempre los excusa de alguna manera ("no sabía lo que hacía" o "fue en defensa propia", por ejemplo). Uno de los pocos personajes que no tiene redención parece Moash; por desgracia, apenas aparece en la novela (¿Por qué? Con lo relevante que era en los otros libros...) y, a diferencia de todos los demás, su arco no concluye.

Un par de detalles que quisiera comentar antes de pasar a los personajes y las tramas. Como en anteriores novelas, hay pinceladas de humor infantil que me ha generado más vergüenza ajena que diversión. También hay muchas referencias superfluas a otras novelas del autor con personajes que están de paso por este mundo, pese a pertenecer a otro. No me molestaba que Hoid fuera el punto de unión entre todas las historias del Cosmere; el problema viene cuando se entrecruzan varios personajes que no tienen ninguna relevancia argumental y que solo están ahí para generar fanservice, muchas veces para desconcierto del lector que no ha leído esas novelas de las que salen.

Cuando comento un manga, ofrezco mi opinión general y luego voy tomo por tomo. Aquí podría hacer lo mismo con cada trama; como decía, cada una da para una novela entera. En su lugar, hablaré de los personajes uno a uno y solo mencionaré la trama de pasada; creo que es más importante su evolución que lo que sucede. Empezaré por los puntos de vista menos interesantes.

Jasnah ha aparecido en las cinco novelas, es poderosa, tiene muchos conocimientos y, pese a todo, no logra ser un personaje. Tiene un par de capítulos en los que se profundiza en su relación con Sagaz y donde nos muestra hasta dónde puede llegar con la dialéctica; sin embargo, es insuficiente y no llegamos a conocerla en profundidad.

De Renarin y Rlain voy a hablar como si fueran un pack, ya que es así como funcionan en esta novela. Ambos son personajes muy interesantes y desaprovechados: en este libro se les dedican más capítulos y seguimos sin conocerles bien. Participan de los acontecimientos, pero en lugar de tener un papel activo en lo que está sucediendo, su trama solo va de romance. Su relación sería bonita si tuviera tiempo para desarrollarse; en su lugar, todo sucede deprisa y corriendo mientras están en un mundo extraño del que no saben escapar, buscan a un impostor y faltan un par de días para que se decida el fin del mundo. A veces surge el amor en situaciones de vida o muerte... pero no es el caso; como ninguno de los dos personajes se preocupa lo más mínimo por los acontecimientos, no hay ninguna tensión. Al final, su relación es una forma forzada de introducir representación LGTBI.

A quien no esperaba ver como punto de vista es a Sigzil, un personaje que, hasta ahora, había sido completamente terciario. Su único papel es ser nuestros ojos en el frente de batalla de las Llanuras Quebradas. Ni el personaje ni su trama me han interesado lo más mínimo. El autor intenta que nos importe, pero la quinta novela es tarde para desarrollar a un personaje prácticamente desde cero. Además, teniendo en cuenta el desenlace, siento que el propósito del autor era sembrar el interés del lector para que este se anime a leer El hombre iluminado, la novela corta protagonizada por Sigzil.

Venli fue un personaje casi protagónico en la novela anterior; aquí, su participación en la trama principal se queda en una anécdota; está completamente desligada del resto. Tiene un buen puñado de capítulos poco interesantes en los que el personaje no evoluciona. Una lástima, ya que es uno de los pocos puntos de vista parshendi que tenemos.

Lift es un personaje que esperaba que saliera mucho más. La historia corta que protagoniza nos muestra a alguien con potencial; por desgracia, en la saga apenas aparece. Aquí tiene alguna escena en la que evoluciona mínimamente, pero poco más. Con Yanagawn pasa un poco lo mismo. Aparecía en la historia corta de Lift y me pareció interesante por la posición política que ocupa, aunque no se le dedica suficiente tiempo y la evolución en esta novela es demasiado rápida como para ser creíble.

A todos los personajes mencionados anteriormente se les dedican páginas y páginas; pese al esfuerzo, siguen estando subdesarrollados. No es que sus historias no sean interesantes, sino que no hay espacio para contarlas con la profundidad que necesitan. Por mucho que me gusten algunos personajes, estorban. La novela se sentiría mucho más ligera sin ellos.

A quien voy a dedicar más espacio es a los verdaderos protagonistas, los personajes con los que llevamos cinco novelas. Que salgan desde hace tanto tiempo tiene sus pros y sus contras: por una parte, tienen más desarrollo; por otra, tienen tanto que ya poco pueden decir

Shallan me gustaba en un principio, hasta que llegó a hartarme: su trama se repite en cada novela. En todas guarda un secreto sobre su pasado a los demás y a ella misma mientras obedece las órdenes de los Sangre Espectral hasta que se da cuenta de que no es buena idea. Siempre hay un traidor en su entorno y su objetivo es descubrirle. Cuando lo hace, acepta parte de su pasado y se siente mejor consigo misma, pese a que del fondo de su consciencia asoma otro secreto que no le deja ser feliz. Me parece absurdo que en cada novela sea más miserable y que en la quinta siga habiendo cosas de su pasado que desconocemos. En general, su participación en la novela no aporta nada a la trama principal.

Adolin es un personaje que me ha ido ganando con el tiempo. No solo representa una masculinidad distinta, sino que no tiene poderes y eso hace que sus acciones sean más meritorias. En esta novela su trama es la más clásica y sencilla (tiene que proteger una ciudad sitiada desde dentro); quizás por eso funciona tan bien. La parte de estrategia militar es interesante y la tensión está bien construida. A medida que pasan los días, las fuerzas y ánimos decaen, como en cualquier guerra, así que resulta muy realista. Eso sí, el giro del final no me ha gustado; la situación se resuelve con un poder salido de ninguna parte que mueve la balanza en favor de los protagonistas.

Voy a hablar de Kaladin y Szeth juntos, debido a que forman parte de la misma trama, una trama que parece sacada de un videojuego: ambos personajes van derrotando uno a uno a los guardianes de unos monasterios y, entre medias, hacen sesiones de terapia. Que sea innovador para la saga no quita que sea un aburrimiento. Las batallas no son especialmente interesantes y no hay tensión porque el objetivo de los personajes, al estar desligado de la trama principal (como veis, esto viene siendo la tónica de todos los personajes), me generaba indiferencia. A eso hay que sumarle la artificiosidad de las conversaciones, dedicadas a la terapia: Kaladin parece que habla con el lector en lugar de con Szeth.

Sanderson hablando con el lector.
A pesar de todo, la evolución de Kaladin, Szeth e incluso Syl me ha gustado. El primero evoluciona de forma creíble, por mucho que en novelas anteriores haya estado estancado. De Szeth, me ha gustado su pasado; es típico y más largo de lo que considero necesario, pero aun así creo que funciona. No esperaba que su drama girara en torno al miedo a tomar decisiones, pese a que es lógico con el personaje. Eso sí, la conclusión del personaje es demasiado idealista: encargarle a otro que mate por ti porque te están atacando no es pacifismo. En el caso de Syl, en novelas anteriores cobraba algo de importancia, pero es aquí cuando deja de ser el alivio cómico para convertirse en un personaje con problemas internos cada vez más humanos.

Más Kaladin siendo terapeuta.
Para sorpresa de todos, pues el objetivo es encontrarle, Ishar casi no sale. En su lugar está Nale, cuyas reflexiones sobre la justicia están bien. Por desgracia, la novela intenta que ambos Heraldos sean personajes con evolución, en vano. No se puede hacer algo así en una quinta novela y con tan poco tiempo.

Kaladin sale más barato que ir al psicólogo.
En esta novela, el protagonismo que había conseguido Navani en el libro anterior se esfuma. Acompaña a Dalinar, pero ella solo tiene un par de capítulos completamente irrelevantes en los que sigue sin ser un personaje. Y yo que esperaba ver más de su relación de pareja... Lo más decepcionante es el final, donde toma una decisión muy relevante (que no sabíamos que se podía tomar, que es como funcionan la mayoría de giros en esta novela) fuera de cámara.

En cuanto a Dalinar, era el personaje con el que tenía más expectativas. ¿Qué más podía ofrecer si su arco ya había concluido? Pues tan pocas cosas, que no es ni protagonista de su propia historia: se adentrará en las visiones del pasado de los Heraldos y se irá haciendo pasar por ellos mientras busca un objeto que le lleve a la siguiente visión. Toda esta trama me ha parecido un desastre de proporciones épicas, en parte porque no podemos estar atentos a la historia de los Heraldos con mil cosas sucediendo al mismo tiempo. Al final, Dalinar no evoluciona, sino que se reafirma (que ya está bien) y desarrolla su relación con un Padre Tormenta que, por lo que sea, no se parece en nada al de las anteriores novelas.

Puede parecer que la obra me ha aburrido soberanamente; sin embargo, tiene puntos bastante entretenidos, como toda la trama de Adolin o el pasado de Honor. Además, la recta final me ha tenido en ascuas: ¿cómo cierras de forma satisfactoria una historia tan larga que ha dado lugar a mil teorías? Algunas tramas se cierran de forma lógica (Kaladin), otras quedan abiertas sin necesidad (Shallan, Moash y Sigzil), un par vienen de ninguna parte (Navani y Adolin) y otras tienen sus cosas buenas y sus cosas malas (Dalinar). Me gusta el aprieto en el que se ve envuelto Dalinar, pero es absurdo cómo se llega a él, hasta el punto de que, de buenas a primeras, no me lo creí. Las repercusiones del duelo también me han gustado, aunque creo que el autor no se ha atrevido a poner toda la carne en el asador y se queda un poco a medias con las consecuencias.

Antes de terminar, me gustaría mencionar el increíble trabajo de edición que hay detrás de esta novela. Mientras que la corrección deja que desear en algunos momentos (hubo muchas prisas para publicar la obra en español casi de forma simultánea que en inglés), la edición está muy cuidada: tapa dura, papel de calidad y un montón de ilustraciones. Estas últimas, obra de varios autores, son increíbles, pues captan muy bien la esencia de la novela y permiten al lector visualizar criaturas y escenas complicadas.

Entonces, ¿merece la pena el esfuerzo? Para mí, no: si tengo que recomendar algo de Sanderson, sin duda no será esta saga. Solo de pensar en todas las páginas que he soportado y todas las que me faltan (recordemos que esta saga estará formada por otra pentalogía de tocholibros), me entra el sueño. La historia, el mundo, los personajes y los mensajes me han gustado, pero hay obras que me aportan tanto como esta en menos páginas. El worldbuilding es increíble... lástima que no lo conozcamos bien al estar todo rodeado de una capa de misterio. Los personajes, interesantes en las primeras novelas, aquí ya habían dado todo de sí, por lo que sus arcos sufren una evolución mínima. La estructura es innovadora, aunque la cuenta atrás no consigue dar ritmo a la obra, ya que hay tantos puntos de vista que la tensión se interrumpe constantemente. En cuanto a los mensajes, superficialmente positivos, son demasiado directos e idealistas. Está bien que la obra trate la salud mental; por desgracia, trata de abarcar tanto que se queda a medias. Como he comentado, hay muchas cosas decepcionantes en la novela, pero la que más me ha dolido ha sido lo relativo a los giros salidos de ninguna parte. Como era de suponer, el hecho de ocultar información a lo largo de las demás novelas solo ha servido para que el autor se saque ases de la manga a conveniencia. Lo único que le pedía a Sanderson era que estableciera unas normas y se atuviera a ellas; al parecer, no ha podido hacer ni eso.

Cosas que he aprendido:

  • Todo aquel que se arrepienta tiene redención.
  • Siempre hay que intentar ser mejor.
  • Es mejor tomar tus propias decisiones y cargar con el peso de tus errores que no dejar que los demás escojan por ti.
  • Hay que aceptar el pasado y vivir con ello.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...2'5/5!


Primeras Líneas...

jueves, 23 de enero de 2025

Saga El archivo de las tormentas, Libro IV: El ritmo de la guerra, de Brandon Sanderson

Traductor: Manuel Viciano Delibano
Editorial: Nova
ISBN: 9788417347932
Idioma: Castellano
Número de páginas: 1408
Encuadernación: Tapa dura
Fecha de lanzamiento: 19/11/2020
Serie/Saga: El Archivo de las Tormentas
Dimensiones: 16,2 x 23,8 cm 
Número: 4
Autor: Brandon Sanderson

Sinopsis:
Hay secretos que hemos guardado mucho tiempo. Vigilantes. Insomnes. Eternos. Y pronto dejarán de ser nuestros.
La Una que es Tres busca, sin saberlo, el alma capturada. El spren aprisionado, olvidado hace mucho tiempo. ¿Puede liberar su propia alma a tiempo de hallar el conocimiento que condena a todos los pueblos de Roshar?
El Soldado Caído acaricia y ama la lanza, incluso mientras el arma hiende su propia carne. Camina siempre hacia delante, siempre hacia la oscuridad, sin luz. No puede llevar consigo a nadie, salvo aquello que él mismo puede avivar.
La Hermana Derrumbada comprende sus errores y piensa que ella misma es un error. Parece muy alejada de sus antepasados, pero no comprende que son quienes la llevan a hombros. Hacia la victoria, y hacia ese silencio, el más importante de todos.
Y la Madre de Máquinas, la más crucial de todos ellos, danza con mentirosos en un gran baile. Debe desenmascararlos, alcanzar sus verdades ocultas y entregarlas al mundo. Tiene que reconocer que las peores mentiras son las que se cuenta a sí misma.

Por qué este título...
"Rabeniel separó sus manos de las de Navani y le tendió el cuaderno que compartían, en el que llevaban un registro de sus experimentos. Lo habían llamado El Ritmo de la Guerra. Odium y Honor trabajando juntos, aunque fuese solo durante un breve tiempo".

Opinión:
Impresión: Demasiada ambición

Este libro tiene 1400 páginas y le sobran, aproximadamente, un tercio; intentaré que no pase lo mismo con mi reseña.

Ahora (diciembre) Sanderson está en boca de todos (y más aún porque acaba de salir Viento y verdad), sin embargo, hubo una época en la que nadie le conocía. Fue entonces cuando me enamoré de sus mundos creativos y del ingenio de sus tramas. He seguido durante muchos años sus publicaciones (nunca al día; no puedo dejar de ser yo), hasta ser capaz de detectar sus personajes tipo y los patrones narrativos que sigue, así como su marca personal. Es por eso que ya sabía que este libro iba a tener los mismos fallos y aciertos que los tres anteriores. Eso no impidió que me animara a leerlo; llevo demasiado camino recorrido como para dejarlo ahora. Además, no iba a embarcarme sola en este viaje: G se apuntó para darle una última oportunidad al autor (a la página 100 le dio la patada para siempre y rezo para que no quite todos los libros de Sanderson de la estantería de compartidos); Edu no podía faltar, ya que es el mayor fan de Sanderson del grupo, y eso que cuando le conocí hace un par de años apenas leía; y Joan tampoco dudó, pese a que ya lo había leído hacía un tiempo (por qué alguien decidiría voluntariamente releer un tocho de este calibre es algo que todavía no comprendo).

Qué largo se me ha hecho este libro. Me ha secuestrado durante dos meses y medio, en los que apenas he podido leer otra cosa. Y eso yo, que soy una lectora empedernida; los lectores esporádicos, teniendo en cuenta la frecuencia de publicación del autor, no deben leer nada más en todo el año. No creo que acaparar la atención de los lectores de esta manera esté bien.

No me quejaría tanto si no fuesen páginas y páginas de potencial desperdiciado: el mundo es muy rico, pero solo vemos una décima parte; los personajes son muy interesantes, pero hay tantos que no se pueden desarrollar con profundidad; la obra trata temas serios y poco frecuentes en fantasía, pero con superficialidad. La saga es demasiado ambiciosa: quiere hacer tantas cosas, que en todo se queda a medias. Además, como el autor tiene tal reconocimiento, dudo que permita al editor hacer gran cosa, y eso que a esta novela, al igual que a las anteriores, le vendría muy bien un tijeretazo: sobra un tercio, como mínimo.

No hace un mes que la he terminado y ya la voy olvidando debido al relleno. Algunos defenderán que es caracterización de personajes y construcción de mundo. NO. Un buen autor es capaz de caracterizar un personaje en un solo párrafo y construirte el mundo a medida que te cuenta la historia. En muchas partes me he aburrido de sobremanera, ya que sentía que la novela era un cuello de botella que no llevaba a ninguna parte; efectivamente, al final restauramos la situación inicial con algún añadido. 

Aunque me queje, la obra también tiene sus virtudes (de no ser así, os aseguro que no hubiera seguido leyendo). Por ejemplo, el mundo y los poderes son muy imaginativos y complejos, y trata las enfermedades mentales, algo que no suele hacerse en novelas de fantasía. Además, el autor crea una obra que gusta a todo el mundo a ratos. Por eso, me han encantado los conflictos internos de Taravangian y el politiqueo de Adolin, el desarrollo de Kaladin y Shallan ha estado bien, pero me ha aburrido profundamente la ciencia de Navani. Ese es mi caso; otros lectores habrán disfrutado y sufrido aspectos muy distintos de la novela.

En cuanto a la trama, el hecho de que la obra empiece un año después de la anterior creo que no le ha hecho ningún bien: se salta eventos importantes en la vida de los personajes, como la novia fugaz de Kaladin o cómo la gente acepta la personalidad múltiple de Shallan. Tampoco ayuda al ritmo que los protagonistas se encuentren dispersos y en tramas marcadamente distintas (Navani, Venli y Kaladin se quedan en Urithiru, Jasnah y Dalinar se van a la guerra y Adolin y Shallan exploran Shadesmare) que tienen un peso muy distinto en la historia (Jasnah y Dalinar tienen muy pocos capítulos) y una distribución muy homogénea, por lo que parecen varias novelas en una.

No hay reflexión sobre esto
No hay reflexión sobre esto

Es cierto que el libro tiene muchas páginas y que eso debería permitir desarrollar correctamente todos estos personajes y sus respectivas tramas, y quizás sería así si no hubiera muchos más puntos de vista superficiales y esporádicos, con afán de ofrecer una perspectiva más general (sin tener en cuenta que para eso existe la tercera persona). A eso hay que sumarle las páginas y páginas de relleno donde ofrecen información sobre el mundo de forma artificial, te recuerdan sucesos de novelas anteriores y los personajes protagonistas, en lugar de avanzar, siguen estancados, repitiendo los mismos pensamientos y acciones que en novelas anteriores. 

En defensa del autor, hay que tener en cuenta que trata un tema complicado, las enfermedades mentales, y que, en parte, quiere reflejar cómo es el día a día de la gente que las padece: la depresión, por poner un ejemplo, no desaparece al cabo de un tiempo, sino que es algo con lo que hay que aprender a convivir; te asaltarán pensamientos negativos a lo largo de toda tu vida. Es lógico que los personajes no avancen, sin embargo, para representar eso, no necesitas cuatro novelas de mil páginas.

En lo relativo a la salud mental, por norma general, cuando aparece representada en literatura, suele ser en novelas realistas temáticas, cuyo verdadero objetivo es dar a conocer ese trastorno en concreto. Pocas veces he visto que el género fantástico aborde este tema (más allá del síndrome de estrés postraumático en Abercrombie y Perea) y menos que sean los héroes quienes las padezcan. Me gusta la idea de que puedes ser un héroe y estar roto por dentro; el éxito no te hace inmune ni tampoco cura una enfermedad mental.

Me parece muy loable que el autor visibilice las enfermedades mentales haciendo que sus protagonistas las padezcan y que eso sea relevante para su evolución: Kaladin tiene depresión; Shallan, trastorno de identidad disociativo; Dalinar, síndrome de estrés postraumático; Navani, síndrome del impostor; Venli, narcisismo. Y eso por mencionar a los personajes más importantes; los personajes terciarios también sufren lo suyo, desde adicciones y autismo hasta discapacidad intelectual.

El problema principal es que el autor intenta abarcar demasiado y, aunque da a conocer estas patologías, son tantas y están tan opacadas por el mundo, la trama y los misterios que, inevitablemente, se tratan superficialmente y de forma obvia y directa. Las más desarrolladas son las de los protagonistas, pero es que llevamos cuatro novelas de mil páginas con ello. El resultado es que los conflictos de estos personajes avanzan en bucle: pasan por los mismos problemas y dudas en cada novela y solo al final avanzan un poco. Por ejemplo, en todas las novelas tenemos que Shallan no confía en sí misma ni en su entorno, guarda un secreto y tiene que descubrir al traidor, y que Kaladin siente que es un farsante incapaz de proteger a todo el mundo y se plantea el suicidio. Dalinar es el único que muestra un cambio respecto a la novela anterior, pero como tiene poco que ofrecer, tiene pocos capítulos que se centran en investigar sus poderes, sin hablar de él mismo.

Para que no se note tanto que los arcos de personaje se repiten, esta novela ofrece más relevancia a secundarios: Adolin, Navani y Venli. Adolin es de mis personajes favoritos, quizás porque no tiene poderes y me identifico más con sus conflictos internos (más mundanos, como cumplir las expectativas de su padre). Además, en esta novela, su trama tiende más al politiqueo. A eso hay que sumarle que es un personaje bastante atípico: un buenazo al que le encanta la moda y que apoya a su pareja sin imponerse. Por desgracia, ha faltado mucho desarrollo a su conflicto interno y la trama política ha sido muy superficial. 

El de Venli es un punto de vista que me ha sobrado. Sí, nos permite conocer mejor a los parshendis y ver cómo han llegado a la situación actual (los flashbacks están centrados en cómo les encontraron los alezi y empezó la guerra), cosas que ya conocíamos, así que lo único que hace su historia es rellenar huecos. A eso hay que sumarle que es la cuarta novela; ya es un poco tarde para presentarnos una raza tan importante para el desarrollo de la trama. Además, más allá de la propia Venli y Rlain, no hay más parshendis; no hay ningún parshmenio relevante; y de los fusionados solo se profundiza en Rabeniel (a quien conocemos más por Navani que por Venli), el Perseguidor y mínimamente en Leshwi. Para una obra que quiere hablar de colonización, creo que se olvida mucho de los colonizados.

Navani me hubiera gustado si hubiera sido un personaje en algún momento: su trama gira en torno a sus descubrimientos científicos y experimentos relacionados con los distintos tipos de luz y los fabriales. No es solo que nos explican muy tarde (ahora, en el cuarto libro) cómo funcionan elementos tan básicos y cotidianos como los fabriales, sino que se profundiza muy poco en Navani como persona. Su único deseo es ser una erudita y constantemente se infravalora. No sabemos nada de su relación con Dalinar ni con el resto de personajes, ni tampoco sobre cómo era su relación con Gavilar, más allá del prólogo inicial. Incluso obvia el duelo por la muerte de su hijo, que se menciona de tantas a cuantas.

Eso sí, la ciencia está muy bien hecha y es coherente con el mundo que nos han presentado. Seguramente, si tienes vena científica, esta será la parte que más disfrutes: ir desentrañando los misterios del mundo e ir convirtiéndolo en algo racional y manejable, dentro de las posibilidades humanas. A mí, en cambio, me ha aburrido de sobremanera. Páginas y páginas de ciencia y experimentos que no me decían nada sobre la trama principal ni sobre el personaje.

Lo único que salvo de la trama de Navani es su relación con Rabeniel, una fusionada de alto rango. Ha sido bonito ver cómo han pasado del enemies to lovers (no hay romance entre ellas, ojalá): ambas son enemigas unidas por su amor por la ciencia; saben que aquello que descubran puede perjudicar a los de su bando, pero al mismo tiempo, son incapaces de parar. Las últimas escenas de la novela en las que se ve su relación de amistad me han parecido preciosas.

Ya que estoy, termino de hablar de las tramas del resto de personajes, de los que no tengo mucho más que decir. En el caso de Kaladin, me ha gustado ver cómo la depresión se materializa y le impide hacer cosas, aunque al mismo tiempo el autor se resarce demasiado en el sufrimiento del personaje y no deja de ponerle obstáculos uno detrás de otro. Lo terrible de esta enfermedad no es que te sientas hundido porque la vida te machaque (eso es lógico), sino que te hundes pese a estar en tu mejor momento, sin necesidad de que te pasen grandes tragedias. No es el caso de Kaladin, a quien el autor arrastra por el fango una y otra y otra vez. Entiendo que el mensaje es que, pese a ello, sigue adelante, pero no es lógico ni una buena representación de la enfermedad. Lo peor ha sido, con diferencia, la resolución final: la magia no debería intervenir de ninguna manera en la sanación mental de alguien (no es que ser Radiante le cure, aún gracias). Lo mejor es el papel de la familia de Kaladin y el choque ideológico de este con su padre, así como la manera en que Kaladin adopta un nuevo enfoque en cuanto al tema de proteger a los demás, relacionado con la medicina. Por desgracia, ambas cosas se quedan en nada y no se profundiza suficiente en ello.

La última trama que queda es la de Adolin y Shallan, que nos permite conocer un poco más de Shadesmare, aunque no tanto como para quedar satisfechos. Por ejemplo, me ha maravillado Integridad duradera, una de las pocas ciudades que exploramos de verdad. La parte de Adolin ha sido la más interesante, mientras que Shallan sigue con las mismas, guardando secretos y trabajando para los Sangre Espectral, pese a que no le gustan. Como con Kaladin, el autor se resarce mucho en la desgracia de Shallan y es excesiva la cantidad de secretos que guarda. Sentía algo de interés por descubrir este nuevo secreto, sin embargo, me lo visto venir de lejos. La trama de buscar al traidor me ha parecido reiterativa y los Sangre Espectral no me gustan: ya es todo suficientemente caótico como para añadir otro grupo más. Además, conocemos al jefe de otras sagas y no me parece que sea congruente con lo que nos habían mostrado de él. La mejor parte es el enfrentamiento contra Sinforma, algo que podría haber sucedido mucho antes y que era predecible.

Estos son los personajes principales, pero hay decenas más con mucho potencial que están completamente subdesarrollados. Ni Jasnah ni Moash, ni Szeth ni Lift ni Renarin ni la mayor parte del Puente Cuatro tienen un papel relevante y sus acciones parecen arbitrarias debido a que no les conocemos suficiente (como Jasnah y el romance que tiene, que no pinta nada). El único que se salva es Taravangian, uno de mis personajes favoritos, que en cada novela tiene más capítulos.

Crítica a los estereotipos de la guerra
Teniendo en cuenta que hay centenares de personajes y que estamos en una guerra a escala planetaria, lo mínimo que uno esperaría es que muriese gente. Sin embargo, las bajas son contadas en ambos bandos del conflicto: los fusionados se reencarnan y solo muere gente cercana a los protagonistas esporádicamente, para hacer daño al lector. Eso hace que la batalla no resulte creíble y que en ningún momento temas por la seguridad de los personajes: todos sabemos que nadie importante morirá a mitad de novela, como mucho al final.
Me encanta la mentalidad de Taravangian

No voy a alargarme a hablar de la magia y del mundo ya que es un poco lo mismo que en los otros libros. Tanto lo uno como lo otro son muy complejos, están muy trabajados y muestran un gran potencial; el problema es que no se desarrolla en absoluto: para eso sería necesario un libro de datos. Esa falta de desarrollo del mundo no sería un problema (mirad Canción de hielo y fuego o El señor de los anillos) si la trama no girase exclusivamente en descubrir esos misterios. Sí, el objetivo es derrocar a Odium, cosa que no conseguirán hasta descubrir primero cómo funcionan todos los poderes y qué sucedió con los Heraldos, entre muchas otras cosas.

Como os decía antes, al autor le ha podido la ambición. Hay demasiados sistemas de magia, grupos y facciones en conflicto: diez órdenes de Caballeros Radiantes, de las que conocemos a medias tres; nueve marcas de Fusionados, de las que conocemos a medias cuatro; los parshendi; los parshmenios; los Sangre Espectral; cuatro tipos distintos de luz; decenas de fabriales, los spren emocionales; los spren elementales; cuatro Deshechos; ocho tipos de spren Radiantes; las Esquirlas... Y eso por no mencionar todas las naciones humanas, cada una con su propia cultura y otros grupúsculos menores. Este intento de ofrecer un mundo complejo solo consigue que obtengamos un mundo superficial, donde nada se desarrolla lo suficiente.

Os diría cuánto ocupa el glosario de personajes, pero es que para más inri no hay. Tampoco hay un ars arcanum que te resuma lo que ya sabes sobre la magia y los grupúsculos y te guíe un poco (hay un par de páginas que no sirven para nada), con la intención de crear comunidad y que la gente comparta la información entre ellos. Mira, paso. No me gusta socializar y me niego a investigar y comerme algún spoiler sin querer.

Todo este misterio con la magia hace que los personajes puedan descubrir poderes o nuevos enemigos según le convenga a la trama. A eso hay que sumarle que algunos personajes son demasiado poderosos, por lo que la única forma de hacer que se vean en problemas es caparles sus habilidades, es decir, quitarles poder artificialmente para ver cómo se las apañan con menos recursos... sin darse cuenta de que eso ya lo hemos visto en las primeras novelas, cuando no habían desarrollado tanto sus poderes. Me parece que esto es hacer trampa, como las secuelas de videojuegos que buscan una excusa para que, en la segunda parte, los personajes empiecen de cero. Si quieres que tus personajes tengan problemas, ponles un reto mayor, en lugar de castigarles quitándoles lo que han conseguido.

En cuanto a la estructura, es similar a las novelas anteriores, con epígrafes a principio de capítulo que te introducen información de tal relevancia que deberías conocer desde hace un par de novelas y misterios aleatorios relacionados con las Esquirlas. De nuevo, al igual que el mundo y la magia, todo esto podría ser realmente intrigante si no tuviéramos dividida nuestra atención en mil sitios a la vez porque hay muchísimos misterios por todas partes. También sigue habiendo capítulos flashbacks, donde te cuentan el pasado de un personaje, en este caso Venli. Suele ser la mejor parte de la novela; por desgracia, aquí se sienten vacíos. Por una parte, no ayudan a comprender al personaje: quieren dar a conocer a los parshendi, no a Venli. Por otra parte, hay algunos desde el punto de vista de Eshonai (cosa que no comprendo, porque murió). Además, aunque la mayor parte de los flashbacks se remontan a antes del inicio de la saga, algunos se refieren a cómo se sentía Venli en sucesos que tuvieron lugar durante los libros anteriores, así que no cuentan nada nuevo a nivel narrativo y se siente más como un añadido. También hay interludios, como en anteriores novelas, al final de cada parte, y, por suerte, esta vez están protagonizados por personajes que ya conocemos. Aun así, algunos son extraños y no encajan temporalmente: no tienen lugar en un momento indeterminado de lo que se ha contado en la última parte, sino que algunos suceden mucho antes y otros se ambientan después.

A nivel narrativo no hay nada que me parezca destacable (como G abandonó la LC, no me fijé en las comparaciones absurdas y redundantes, el exceso de dijo u otros problemas lingüísticos), más allá de que, por desgracia, todos los personajes hablan igual. Una novela con tantos personajes necesita que estos estén bien caracterizados lingüísticamente; sin embargo, aquí no se diferencian: todos tienen la misma actitud y usan el mismo registro para hablar.

En conclusión: ha sido exactamente lo que esperaba. Tenemos una novela de muchas páginas que no es más que un cuello de botella, donde la obra termina prácticamente en el mismo sitio en el que empezó. Hay una ligera evolución en los personajes en las últimas doscientas páginas; el resto es relleno y reiterativo. El mundo y la magia son muy interesantes y tienen un gran potencial, pero el autor ha intentado abarcar demasiado y todo queda superficial. Lo mismo sucede con el tema de la representación de las enfermedades mentales: está muy bien que los personajes las tengan, sin embargo, no evolucionan y, al final, sus pensamientos y acciones son reiterativas, mientras que el tratamiento es superficial. En resumen, es un libro que está bien, pero que no merece la pena el esfuerzo. Pese a ello, ya he empezado a leer el siguiente (este lo terminé en octubre), también en LC, por inercia y para terminar esta primera pentalogía (tengo entendido que los siguientes se van a desarrollar muchos años después, con personajes completamente distintos).

Cosas que he aprendido:

  • No puedes hacer una novela que le guste a todo el mundo.
  • No puedes quitarle los poderes que ha conseguido de forma justa un personaje, sino debes hacer que se enfrente a algo mayor.
  • Los héroes pueden sufrir depresión.
  • Se pueden representar enfermedades mentales en fantasía.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN... 3/5!

Primeras Líneas...

martes, 14 de marzo de 2023

Saga El archivo de las tormentas, Libro 3.5: Esquirla del amanecer, de Brandon Sanderson

Sí, sigo leyendo a Sanderson. Es un autor que me gusta, pero incluso yo me doy cuenta de cuando es demasiado. No estoy disfrutando tanto de estas últimas novelas porque son libros densos, con un mismo estilo, que no puedo leer a la velocidad que me gustaría y además muy seguidos. Estoy un poco cansada, la verdad, pero G no quiere que se le acumulen los libros de este autor (algo inevitable teniendo en cuenta su constancia de publicación). La idea es leer uno más del autor y dejarlo hasta verano. O eso espero.   

Dejo de quejarme del autor para pasar a quejarme de la Ebiblio. Este libro no lo tenía en físico, por lo que lo leí mediante esa plataforma. En general estoy muy contenta de que la Ebiblio ofrezca tanta variedad de libros digitales, el problema es que su plataforma deja mucho que desear. Tiene la opción de descargar un programa de Adobe para que lo puedas leer con el ordenador, pero mi lector de libros digitales no lo soporta, por lo que, si quería leer en el autobús, no me quedaba otra que hacerlo en el móvil, que solo tiene la opción "fuera de línea". ¿Problemas? No te deja poner marcadores, no te indica las páginas que llevas ni el porcentaje, más allá de una barra, y si apagas el móvil un momento, tiene que volver a cargar, por lo que no es una buena opción en el avión.

En fin, que para poder marcarme las partes que quería comentar con G tuve que hacer un montón de capturas de pantalla... que borré antes de hacer esta reseña, porque soy tonta y no lo pensé. Aun así, me las he apañado bastante bien para recordar todo aquello que había marcado o, como mínimo, lo más relevante. Os dejo con la reseña. 

Título: Esquirla del amanecer.
Autor: Brandon Sanderson.
Saga: El archivo de las tormentas #3.5.
Páginas: 256.
Añode publicación: 2021
Traductor: Manuel Viciano Delibano
Editorial Nova
Encuadernación Tapa dura con sobrecubierta
Título original: Dawnshard

Sinopsis:
Tras el descubrimiento de un barco fantasma, cuya tripulación al parecer murió intentando llegar a la isla de Akinah, rodeada por tormentas, Navani Kholin deberá enviar una expedición para asegurarse de que la isla no haya caído en manos enemigas. Los Caballeros Radiantes que vuelan demasiado cerca de Akinah se encuentran de pronto con su luz tormentosa drenada, por lo que la travesía debe realizarse por mar.
La naviera Rysn Ftori perdió el uso de las piernas, pero ganó la compañía de Chiri-Chiri, una larkin alada que se alimenta de luz tormentosa y pertenece a una especie que se creía extinta. La mascota de Rysn ha enfermado y la única esperanza de que Chiri-Chiri se recupere podría encontrarse en el hogar ancestral de los larkin, Akinah. Con la ayuda de Lopen, el Corredor del Viento que antes era manco, Rysn tendrá que aceptar el encargo de Navani y navegar hacia el interior de la peligrosa tormenta, de la que nadie ha vuelto con vida. Si su tripulación no logra desvelar los secretos de la isla oculta antes de que caiga sobre ellos la ira de sus antiguos guardianes, el destino de Roshar y de todo el Cosmere penderá de un hilo.

Opinión:

Estamos ante una novela corta (en comparación con las otras del autor, pero en realidad tiene sus buenas 250 páginas) que se situaría cronológicamente entre Juramentada y El ritmo de la guerra. A diferencia de Arcanum ilimitado, que es una colección de relatos breves, alguno de los cuales está relacionado con esta saga, en esta ocasión nos encontramos con una única historia que no solo se tiene que leer cronológicamente, sino que además narra sucesos que van a afectar a la historia principal. 

La historia en general me ha gustado, pues tiene suficiente espacio para desarrollarse y tiene cierta relevancia para la trama de El archivo de las tormentas. Lo cierto es que de esta saga no me gustan nada los interludios que hay en los libros, pues están muy desligados, tienen poco desarrollo y rompen el ritmo. Hacer libros como este para mí sería todo un acierto, pues en realidad muchos de los interludios solo sirven para profundizar en el mundo, pero no en los personajes que los protagonizan. Y para crear misterio, por supuesto.

La historia narra una expedición naviera hacia Akinah, una misteriosa isla rodeada de tormentas que nadie ha podido explorar aún. En esta travesía se embarcarán los Caballeros Radiantes Lopen y Huio, junto a la comerciante Rysn, dueña del barco (pero no su capitana), junto a una multitud de marineros. 

Pese a lo divertido que me parecía el Lopen en la saga, no estaba muy segura de querer leer un libro protagonizado por él, pues temía que su peculiar forma de pensar se hiciera cansina. Es cierto que en algunos momentos puede llegar a hacerse pesado, pero en general me ha parecido muy divertido y me ha gustado profundizar un poco más en el personaje. Tiene comentarios muy graciosos y, como no es el único punto de vista, tampoco llega a acaparar toda la narración.

"—¿Querían sorprendernos, tal vez? — Lopen dijo— Quizás pensaron que estaríamos tan distraídos por las riquezas que estaríamos atónitos y confundidos. No sabían que estoy acostumbrado a vistas tan increíbles, porque experimento algo aún más impresionante cada mañana después de despertar.
—¿Ah, si?
—Cuando me miro en el espejo.
—Y te preguntas por qué sigues soltero.
—Oh, no me extraña —dijo—. Soy plenamente consciente de que gran parte de mí es difícil de manejar para una sola mujer. Mi majestad las confunde. Es la única explicación de por qué a menudo corren de mí."

La otra protagonista es Rysn, una comerciante que conocemos gracias a interludios anteriores, donde se narraban algunas de sus expediciones de comercio, así como el momento en que quedó paralítica. Me parece fantástico que una novela de fantasía cuente con una protagonista parapléjica y que ese no sea su único rasgo de personaje. Me ha gustado especialmente la astucia de Ryn, así como su faceta de comerciante.

"A Rysn se le había advertido que nunca confundiera las tradiciones navales de Thaylen con las regulaciones navales de Thaylen. Después de todo, las regulaciones estaban escritas, lo que las hacía mucho, mucho más fáciles de cambiar"

 A eso hay que sumarle que el autor usa al personaje para ofrecer un mensaje positivo de esperanza, acerca de no abandonar nunca y seguir luchando. Es verdad que el mensaje se encuentra de forma demasiado obvia para mi gusto, pero entiendo que hoy en día aún es necesario. El problema es que, como en su saga principal, peca de idealista, enarbolando por bandera el mensaje de que si te esfuerza, lo conseguirás, pero la vida no es así y a veces hay que rendirse y sobrellevar la situación, sin sentirte un fracasado por no haberlo logrado. 

Pese a todo, me hubiera gustado saber más acerca del pasado de Rysn, pues en diversas ocasiones menciona ese pozo oscuro en el que cayó tras su accidente y cómo poco a poco aceptó su condición. El hecho de que el autor no te lo muestre y solo te hable de ello me hace pensar que es un tipo de historia que no hubiera sido capaz de tratar. Me parece fantástico que Rysn haya rehecho su vida, pero no es tan fácil y la obra hace pensar a la gente que sí lo es. 

Por otra parte, uno de los objetivos de Rysn a lo largo del viaje es ganarse el respeto de la capitana y de la tripulación, cosa que hace mediante su ingenio. El problema es que no hay suficientes interacciones entre Rysn y la capitana o los marineros, por lo que yo no he visto cómo se va formando el vínculo entre ellos.

En cuanto al resto de personajes, destacar a Cuerda, quien no se desarrolla mucho, pero que parece interesante. Me hubiera gustado que Huio fuera uno de los protagonistas, pues casi no lo recuerdo de la saga principal y aquí hace cosas, pero no lo tenemos de punto de vista. Creo que su visión hubiera sido un buen contraste con la de Lopen. 

Pasando a hablar de aquello que realmente le interesa el autor, el lore y el mundo. En cuanto al mundo, me han encantado los insomnes, unas criaturas que ya se nos habían presentado parcialmente, pero que eran todo un misterio. Su forma, aunque en cierta manera recuerda a los kandra de Mistborn, me ha parecido muy original y grotesca. Todo lo que tiene que ver con ellos está revestido de un tono macabro y repugnante. Por desgracia, el autor no domina la narración y la descripción como Cotrina, cuyos monstruos resultan fascinantes, sino que falta detalle, como que se mencione constantemente lo monstruosas que son esas criaturas y que se enriquezca la prosa mediante campos semánticos que logren crear una ambientación mucho más oscura. 

En segundo lugar, la novela ofrece explicaciones acerca del trasfondo de Roshar y su lore. La mayor parte de ellas me han parecido interesantes, pero hay un punto en el que se hacen completamente irrelevantes, pues los personajes hablan acerca de conceptos que no te han explicado para añadir misterio a la historia principal.  

La parte que menos me ha gustado ha sido la resolución de la situación final entre Lopen y Huio. No solo la última batalla está totalmente carente de tensión, pues sabes que ellos solo son una distracción, sino que no se ha profundizado suficiente en la relación de ambos ni ha habido suficientes interacciones como para justificar la importante conversación que tienen acerca de sus sentimientos. 

En conclusión, estamos ante una historia intermedia muy entretenida, gracias al carisma de algunos personajes y la astucia de otros. Me ha parecido una gran idea que la novela fuera inclusiva con las personas con problemas de movilidad y el mensaje de continuar adelante pese a los obstáculos, aunque obvio y muy idealista, es, al mismo tiempo, muy positivo. En cuanto al ritmo, es bueno, pero sin duda he echado de menos mayor descripción, pues hubiera favorecido a la atmósfera oscura. Una novela del mundo de El archivo de las tormentas muy guay y que está muy ligada a la saga principal, hasta el punto de que ofrece nuevos detalles sobre el mundo, así como evolución de personajes considerados muy secundarios, por lo que no se puede leer de forma independiente ni recomiendo saltártela.

Cosas que he aprendido:

  • Hay que seguir adelante pese a las adversidades, y caes, vuelves a levantarte.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3'5/5!

Primeras Líneas...