sábado, 11 de marzo de 2023

Visto en las redes 54#

 ¡Hola a todos!

¿Cómo va? Yo no me puedo quejar, pues estoy leyendo bastante y lo cierto es que no han sido malas lecturas. Eso sí, quizás demasiado manga. ¿Vosotros habéis empezado bien el año? 

Como llevo haciendo desde hace un par de meses, ya vuelvo a estar aquí con un Visto en las redes. Para los que no lo sepan, esta sección me gusta mucho porque da pie a muchos debates, (aunque no os veo muy por la labor de debatir). Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes de nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos, pero siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados este último mes (febrero) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen. 

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), pero estoy especialmente activa en Twitter, Instagram y Facebook, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales. 

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, aunque siempre están relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Twitter

¿Conocéis algún buen autor que publique dos o tres libros al año y que todos ellos sean de una calidad excelente en todos los aspectos? ¿Libros en los que cada palabra esté medida?. Podríamos decir Agatha Christie, pero no todos sus libros son igual de buenos. O Sanderson, que es mi escritor favorito, pero su escritura deja mucho que desear. También podríamos hablar de Cassandra Clare, pero pese a que empezó bien, siento que escribe sobre una misma plantilla. El buen autor sabe reinventarse y no escribir sobre lo mismo constantemente. ¿Alguna otra propuesta de autor prolífico? A esto hay que sumarle el resto de características que indica Ana Durá Gómez, que lee mucho (porque conocer a los demás te hará imitar sus virtudes y evitar sus errores) y escribe mucho, porque la práctica hace al maestro.

Vale que en los 80-90 estuviera de moda lo de poner maromos semidesnudos en las portadas pero... ¿QUE STEPHEN KING SE OFRECIERA DE MODELO PARA POSAR PARA SU PROPIA CUBIERTA? A ver, es la cubierta del libro ficticio que publica el protagonista, PERO AÚN ASÍ. Necesito esta edición de Usman T. Malik, es toda una joya. No me suena haber visto a ningún otro autor hacer algo así, aunque Terry Pratchett también tenía sus cosas. ¿Y vosotros? ¿Conocéis alguna excentricidad similar de otro autor?
Los blogs literarios están de capa caída. Sí, ya, es algo que se lleva diciendo desde hace mucho tiempo, pero cada vez es más cierto. Con la aparición de nuevas plataformas, los lectores se han ido acomodando en aquello que más les interesa. Entiendo que haya personas que se dejan encandilar por la voz y los manierismos del reseñador, mientras que a otros, los libros tienen que entrarles por los ojos. A TikTok sí que no le veo la gracia, pero cada loco con su tema. Es una lástima que la comunidad de Blogger sea cada vez más pequeña, pero es lo que tiene la evolución. Yo tengo cuenta de Instagram, pero es complementaria al blog. Este me gusta porque me permite extenderme en mis explicaciones y reflexiones, como le pasa a Carolina, y eso es algo que ninguna de las otras plataformas me ofrece. Cuando leo una reseña, busco argumentos: la portada no me importa, la voz del reseñador me da igual y no creo que tenga que ser divertida para llamar mi atención. ¿Qué plataformas para leer reseñas soléis consultar?

Este es otro debate muy interesante. Si escribo ciencia ficción, ¿tengo que evitar leer nada del tema para evitar que los otros autores me influencien? En absoluto. La originalidad no existe. Todos copiamos unos de otros; aquello que hace único nuestros textos es la forma de contar las cosas. Me parece necesario seguir nutriéndose de lecturas o películas sobre aquello que escribes pues, como indicaba antes, eso permite que veamos los aciertos y errores de los demás, y que sepamos que hablar de "dientes como perlas", por muy la hostia que te parezca la comparación, está ya muy manida. Eso, sí, como dice Ángeles Valero, hay que tener cuidado y no dejar que nuestro estilo se diluya en el de los demás.

Muy de acuerdo con Alberto Marcos sobre leer un libro mientras caminas. Si un libro me engancha mucho, si me quedan pocas páginas para terminarlo (o terminar el capítulo) o si hay un buen trecho de camino, no puedo evitarlo. Eso es algo que hago bastante y que, en cierta manera, me parece mal. ¿No criticamos a aquella gente que es un peligro público por ir por la calle con el móvil? ¿Qué diferencia hay con los que van leyendo? ¿Vosotros lo hacéis?

Poco hay que añadir a estas palabras de Victoria Álvarez, muy relacionadas con lo que comentábamos antes. Me gusta mucho la idea de que los autores no son islas. Yo diría más bien que forman archipiélagos con las islas de otros autores y eso es lo que conforma su estilo: el hecho de imitar a muchos otros. Aunque la aseveración final también es cierta: cada autor tiene su método y quizás les vaya mejor escribir primero y leer después.
 
Uf. Muy de acuerdo con esta crítica de Marta Cuchelo. La gente cree que corregir un libro es hacer como un profesor de instituto, que solo te corrige la ortografía. Hay mucho más allá. Los correctores pueden tocar el texto sin que eso signifique que desaparezca el estilo del autor. Si este ha querido usa la misma palabra tres veces en el mismo párrafo porque el personaje está obsesionado con algo, no hay problema, pero si no hay ningún motivo más allá de la pobreza lingüística... Eso sin duda debe corregirse mediante una corrección de estilo, algo a lo que no se someten muchos libros, ni siquiera los que están bajo un sello famoso.

Me pareció curiosísimo que en el ÉsADir, en catalán, tal y como muestra Llengua TV3 CatRàdio se recoja esta palabra. Esta web es de un organismo oficial que recoge palabras que no se encuentran aún aceptadas en el diccionario, pero que los medios de comunicación usan con frecuencia, de manera que esto les sirve como referencia para que todos lo escriban de una misma forma.

Pese a que El nombre de la rosa me aburrió hasta el punto de abandonarlo, si algo no se puede negar de Umberto Eco es que tiene mucha labia. Estoy muy de acuerdo con esta cita del autor que nos trae Scheherezade Surià donde habla acerca de la relación entre la intelectualidad y la creatividad. Para mí un intelectual siempre había sido un académico, pero no debería ser lo mismo. Ser capaz de reflexionar y tener espíritu crítico o usar los conocimientos adquiridos y darles un uso práctico; eso es un intelectual. ¿Qué opináis vosotros?

Esta reflexión de Marta Cuchelo me pareció muy interesante y dio para un debate bastante largo. En general estoy de acuerdo con todo lo que expone. De la novela romántica es verdad que últimamente se critica mucho el tema de las relaciones tóxicas, y me parece fantástico que sea algo que poco a poco se esté corrigiendo, pero hay mucho más allá de esto. En las novelas de romántica erótica se tiende mucho a la idealización de las relaciones amorosas. No es solo porque eso transmite ideas nocivas a los lectores jóvenes, que cuando se enfrentan por primera vez a algo así descubren que no tiene nada que ver con la literatura, sino que también es negativo para los adultos, pues hace que estén insatisfechos con su vida sexual, pues creen que las relaciones del resto de personas son como en las novelas. Estoy de acuerdo en que idealizar el mundo para reflejar lo que te gustaría que fuera no está mal (un mundo sin machismo, por ejemplo), pero no algo que no idealices algo que no está en tu mano ni en la de nadie que sea distinto. Está bien mostrar prácticas sexuales que se salgan de lo común, pues eso sí es algo que puedes poner en práctica, pero no relaciones en las que todo es limpio y bonito, porque eso solo causará frustración. 
La piratería está mal, pero es que aquellos que encima ponen a la venta los libros de forma ilegal, eso ya es excederse. Es completamente comprensible la frustración de Javier Pellicer. Hay que tener muy poca vergüenza para hacer algo así. En mi caso, he visto en varias ocasiones personas que venden por Wallapop o Vinted libros digitales piratas o incluso libros fotocopiados. Terrible. ¿Algún caso así que hayáis visto?
Huy, huy, huy. Esto que dice Marta Cuchelo también da para debatir largo y tendido. Entiendo que haya lectores que solo leen romántica porque necesitan evadirse de sus vidas y que necesitan un final feliz, pero es que la romántica no debería ser eso, sino para explorar las relaciones amorosas entre las personas, así como la gestión de los sentimientos. Eso como si en la novela negra se exigiera que el criminal siempre terminara en prisión. Si una novela gira alrededor del romance, para mí es romántica, tenga el final que tenga. ¿Alguien que discrepe?

Esto que comenta Misterios de papel sobre los audiolibros me pareció muy interesante, pues es algo que no me había planteado antes. Me hace gracia cuando G me lee algún diálogo de Sanderson (siempre para criticarlo), pues le pone un tono a las palabras que no es el mismo que el que imagino yo. Los narradores de los audiolibros también tienen que interpretar lo que está escrito y, en los casos en los que no hay didascalias, cada uno tiene que imaginarse cómo lo está diciendo el personaje. Pese a todo, nunca me he encontrado con un narrador que use un tono que no me convenza (que no es lo mismo que tener una voz que no me guste). ¿Y vosotros?

Termino con este mensaje de C. G. Drews. Lo cierto es que me siento muy identificada y es posible que, pese a que toda mi vida he creído que era un ratón de biblioteca, puede que no lo sea. Ya tendrá razón G cuando me dice que es todo fachada y que en realidad no me gustan los libros. Es verdad que me cuesta decir un libro favorito, pues colapso, aunque últimamente ya tengo una respuesta automática para esta pregunta y no lo pienso mucho. Es verdad que parece que leo mucho, pero mi montón de pendientes no hace más que aumentar. No creo que sea más lista por leer, pero sí más reflexiva. Olvido con mucha facilidad la mayoría de los libros que he leído. Puedo decir una idea vaga acerca de su contenido y de las sensaciones que me produjo la lectura, pero poco más.
Instagram


La mayoría de fotos que ha publicado este mes Tesorera de libros tenían estas piedrecitas azules tan cucas, así que, para no ser repetitiva, os trago solo esta imagen, pese a que todas me gustaban mucho. Me parece que estas piedras le dan un toque especial, aunque todo resulte demasiado veraniego para la época del año en la que estamos y el libro que nos muestra. Es necesario que lo que adorna las fotos, no solo sea bonito, sino que encaje con el libro.



La cuenta de Viridiana Ivashkov es de libros y gatitos, no hay ninguna duda. Me parece bonita la composición con las flores y los tonos marrones propios del bosque, así como el hecho de que ha convertido a su gatita en una hada. ¿Habrá hecho ella las alas? ¿Por qué sus gatos la obedecen y se quedan quietos en las fotos?


A veces se triunfa con la sobriedad. Puede que esta foto de 
Mirada lectora no esté llena de cosas, pero las pocas que hay son perfectas. Los cuadrados de debajo del libro están perfectamente equilibrados y la flor negra y el bote con ¿sangre? encajan con la oscuridad de la novela, así como ofrecen un punto de inflexión en la imagen 


Estas fotos de Andrés y Susana Atrapada son sencillas, pero efectivas. De la primera, destaco la gran elección del fondo, cuyo color choca con el de la portada, al igual que chocan las culturas en la novela. La segunda son recetas de cocina, y no solo ha rodado el libro con productos alimentarios, sino que el libro parece a punto para ser servido.


Yo de verdad que intento que no haya favoritismos, pero es que las fotos de Babel Reader me parecen irresistibles. He escogido estas, pero os podría haber puesto un par más. En general me gusta la estética de todas sus fotos, cómo pone algún objeto relacionado y los elementos florales, que ya sabéis que me encantan. Además, el fondo transmite mucha dulzura, algo bastante adecuado teniendo en cuenta sus lecturas. A eso hay que sumarle que tiene una muñeca que yo también adoro y unos sujetalibros preciosos y que me gustaría tener.

Sueños entre letras es otra de las estrellas habituales en este blog. No sé de dónde ha sacado todos esos elementos que aparecen en sus fotos, pero me encantan y les está sacando un buen provecho. Es cierto que sus fotos pueden parecer un poco repetitivas, pero siempre logra darles una perspectiva distinta. Me gusta mucho el tono otoñal que tienen todas sus fotos, así como los elementos florales que acompañan a algunas de ellas. ¿Y habéis visto esa corona? Es preciosa. 

De nuevo, la sencillez a veces supera a aquello recargado. Me gusta la foto de Viajando a otros mundos porque a nivel de color, todo encaja con la portada. Además, ha sabido equilibrar la imagen con las piñas de la derecha y el libro arriba del todo. 

Estas son algunas de las recomendaciones de Karma at books por San Valentín. Pese a que lo tradicional es que predomine el rojo, ella ha optado por los tonos marrones más naturales, que combinan muy bien con los lomos de los libros, la tetera y los pétalos de color rojo oscuro que hay a la derecha. Además, creo que esas ediciones no son muy bonitas, por lo que es un acierto enseñar solo el lomo, que está más decorado.  




Por último, pero no menos importante, os traigo una imagen de 
Caos literario. Me gusta mucho cómo logra que todos los elementos que rodean al libro tengan que ver con este. Además, no pone una única cosa, sino varias que están muy bien repartidas por la imagen. En este caso, son todo objetos relacionados con la costura, algo clave de la novela.



Y con esto, despido esta entrada. Espero que os haya gustado, que os haya hecho descubrir cuentas interesantes y reflexionar. Yo ya he hablado mucho, por lo que ahora es vuestro turno. Nos leemos en los comentarios.

lunes, 6 de marzo de 2023

Farishta, de Marc Pastor

Me gusta la literatura como concepto, sin adscripciones. 

Si hay algo que me apasiona es la lectura, por lo que tenía claro que quería estudiar una filología (en realidad no lo tenía tan claro; era de esas alumnas a la que todo se le daba bien y, en consecuencia, tenía demasiado entre lo que elegir). La única razón por la que escogí Filología Catalana es porque su programa permitía convalidar muchas asignaturas con el grado de Filología Castellana, algo que me interesaba porque quería ambas carreras (y aquí no hay dobles grados). Al terminar me di cuenta de que tener las dos no me daría muchas más oportunidades de trabajo, así que me quedé con la que tenía. Los clásicos hispánicos tampoco han sido nunca mi devoción, por lo que no tenía sentido seguir mis estudios. 

El caso es que no siento pasión por mi lengua, ni tampoco por su literatura, a diferencia de la mayoría de mis compañeros de carrera. Supongo que si lo empezara ahora, haría el blog en catalán, pero eso es más que nada porque comprendo la necesidad de defender una lengua que, si sus propios hablantes no usan, desaparecerá. En cuanto a la literatura, ninguna de las obras que leí a lo largo de mis estudios me apasionó, como comprobaréis si buscáis algún título en el blog (en mi defensa, dudo que tampoco me hubiera apasionado algún clásico español).  

Empecé con ilusión la asignatura de Literatura contemporánea, pero mi decepción fue enorme. En general siempre he sido más de traducciones que de autores patrios, pero también es verdad que puedo enumerar varios autores españoles que me gustan. Con la literatura catalana nunca ha sido así. Algunos títulos muy concretos me han gustado, pero pocos. En cierto modo, tiene sentido, pues hay mucha menos producción y he leído muchas menos obras. 

El caso es que el estilo narrativo actual predominante en la literatura catalana es la narrativa intimista de autoficción acerca de la nostalgia por la infancia perdida. Por eso, me sorprendió encontrar este libro entre las lecturas de Patt y descubrir que el autor era catalán. La trama prometía acción, pero no hubiera comprado este libro si no hubiera sido por una asignatura en la que teníamos que reseñar un libro actual recién publicado. Lo compré, pero no lo leí, pues el libro que al final tuve que reseñar fue otro. Para más inri, poco después, G encontró el libro de segunda mano por 2 € en Re-Read y lleva desde entonces burlándose de mí por el dinero que gasté.

Finalmente, para descansar un poco de Sanderson, elegimos leer este libro de forma conjunta. Y es aquí donde lleva la razón por la que os he soltado toda esta perorata acerca de mi vida: el libro me ha encantado. Y si no sabéis catalán, también está en castellano.

Editorial: Amsterdam
Año: 2017
ISBN: 9788416743193
Páginas: 472
Enquadernación: Tapa blanda
Mides: 148 x 233

Sinopsis:

Acaba d’acomplir els divuit anys i la Farishta, desinhibida i valenta, ja ha trobat la feina de la seva vida. Som al 1993, i la companyia russa Iefremov-Strugatski l’ha contractada per atendre les famílies riques que viuen en un complex d’illes privat a la Polinèsia francesa, on se’ls ha garantit que podran educar els fills sense cap risc. En aquell aparent paradís coneixerà ben aviat l’amor. Però també, a poc a poc, es veurà atrapada en un seguit d’esdeveniments inquietants que posaran en dubte la veritable naturalesa de la seva feina i el fosc negoci dels poderosos que l’han contractada. Quina és la missió inconfessable d’aquelles famílies? Per què estan aïllades del món? De debò ho han sacrificat tot pels seus fills? En un clima de tensió creixent, amb la certesa de no poder confiar en ningú i amb el temor de tenir la vida en joc, a la Farishta només li queda una pregunta per respondre: és massa tard per escapar?

Farishta es una niña huérfana afgana, adoptada por un militar ruso en los años 80 que, en la adolescencia, pierde de nuevo a sus padres en un accidente de avión. Se instala en París hasta que le ofrecen un trabajo en el complejo Sánnikov, una especie de resort turístico en las islas Clarke de la Polinesia Francesa, consistente en atender las necesidades de las familias alojadas allí, cada una en una pequeña isla. Con el joven Manse Melville, el guía del complejo, vive una apasionada historia de amor, y al mismo tiempo se adentra en los misterios que encierra el lugar. ¿Por qué esas familias están viviendo allí, apartadas del mundo? ¿Qué les ocurrió a las chicas que la precedieron en su puesto? ¿Qué es la empresa Yefremov-Strugatski? Farishta no sabe en quién confiar y menos aún cuando nota una presencia en los alrededores de su cabaña. Alguien la acecha.

Opinión:
Impresión: Mola mucho

Podría empezar hablando de muchas cosas, pero en lo que uno se fija, sin leer la sinopsis siquiera, es en lo trabajada que está la edición. Aquel que dice que los libros para adultos tienen que tener una edición básica no tiene ni idea. Para empezar, la novela trata de engañar al lector, pues en todas partes indica que la novela ha sido traducida del ruso, lugar del que son todos los personajes, por Víctor Negro. En segundo lugar, a poco que hojeéis el libro os daréis cuenta de lo peculiar que es su narración, pues iremos encontrando cartas, notas, dibujos, informes médicos... Todo este material no complementa la historia, sino que resulta vital para que esta tenga sentido. Todo esto está escrito por otras personas, pero el grueso de la obra está formado por el diario en primera persona presente de una joven Farishta que escribe para la Farishta del futuro, aunque a la mitad da un giro y la novela se convierte en una obra epistolar. 

Algo que suele fallar en este tipo de narración son los diálogos, pues, para ser realista, suelen estar muy ausentes. No es el caso, de manera que no encontramos largos monólogos de Farishta, sino que vemos mucho su interacción con otros personajes. Aquí, el problema es que no suele ser creíble que el personaje recuerde a pies puntillas las conversaciones, pero lo justifican, y en más de una ocasión Farishta advierte de que es imposible ser totalmente fiel a la realidad.

Aprovecho para hablar acerca de la prosa. La obra está muy bien escrita, sin ser tampoco poética. El lenguaje no es complicado si eres nativo y resulta creíble que una joven de la edad de Farishta, unos dieciocho años, hable y escriba de este modo. Las metáforas que usa constantemente son brillantes, tanto por lo inteligentes que resultan como por el toque de humor que aportan, pese a lo tensas que son muchas situaciones.

Me gustaría hablar ahora de los personajes, pero me parece necesario poneros un poco en situación y hablar de la trama. En su diario, Farishta nos cuenta cómo ha sido contratada por una millonada como administradora de un archipiélago secreto para ricos donde viven varias familias completamente aisladas del mundo. Allí se relacionará principalmente con Manse, el técnico principal, por quién sentirá una atracción inmediata. Lo que parecía una oportunidad de ensueño, poco a poco se irá truncando debido al ambiente asfixiante, resultado de los secretos que imperan en el lugar. 

La primera mitad de la novela es más lenta y se centra en presentarte tanto a los personajes como el lugar, así como a crear ese ambiente de misterio. Esta parte, aunque se me ha hecho algo aburrida, me ha mantenido muy intrigada y no sabía muy bien por donde iban a ir las cosas, pues solo sabía que la obra tenía un toque de ciencia ficción. La segunda mitad es mucho más trepidante, pues uno tras otro se van revelando todos los misterios y hay varios giros muy interesantes, aunque me hubiera gustado que a todo se le dedicara más espacio. Me gusta cómo se resuelve todo y, pese a la complejidad de una obra así, tiene sentido, especialmente respecto a las familias, que era la cuestión que más me intrigaba, pues no comprendía cómo alguien podía aceptar un trato como ese. Sí que es verdad que me hubiera gustado saber más y conocer los entresijos de la empresa que ha contratado a Farishta, pero no se puede tener todo.

En general, la obra habla acerca de la identidad, de formar parte o no de una familia, de ser o no de un país, así como otras reflexiones acerca de la existencia. Me han parecido unas dudas lógicas por parte de la protagonista, especialmente debido a lo que está viviendo, y tiene sentido que tampoco haga un tratado filosófico de ello debido a su madurez.

Ahora sí, pasemos a hablar de los personajes. Farishta es la leche. La novela gana mucho por su personalidad. Es una chica madura, debido a su trágico pasado, pero eso no es ni un misterio ni un lastre para su vida (pasó su infancia en Afganistán durante la guerra y fue adoptada por unos rusos que murieron en un accidente aéreo). Siente cierta curiosidad por su familia biológica, de la que no recuerda nada, pero más allá de eso, lo ha superado. No es una chica especialmente lista y no le molesta admitirlo, pues como cualquier persona, sabe de aquello que le interesa, no acerca de todo. A eso hay que sumarle que es una chica de armas tomar, decidida y atrevida (no duda en lanzarse a ligar con Manse y en investigar a las familias, pese a que está prohibido), además de tener un gran sentido del humor, algo que se refleja muy bien en su escritura. 

Manse es algo así como el estereotipo de chico perfecto: es guapo y lo sabe; le gusta la literatura y la música; tiene sentido del humor; muestra una fachada de tipo duro, pero, tras muchos secretos, se esconde alguien muy dulce. Quizás me hubiera gustado que se profundizara más en él y conocer un poco más su perspectiva tanto sobre Farishta como sobre lo que sucede en la isla.

La relación entre ambos me ha gustado mucho, aunque hacia el final se vuelve muy intensa sin que haya suficientes escenas como para justificarlo. Me gusta que al inicio ambos sientan atracción (y no que se enamoren a primera vista, ojo) y que decidan estar juntos porque se sienten físicamente atraídos. El amor necesita su espacio, conocer bien a la otra persona, algo que olvidan muchas novelas. Es por ello que no creo en el amor a primera vista. Aquí se van conociendo poco a poco y, aunque en un principio no parece que tengan mucho que ver (no comparten gustos musicales ni literarios, por ejemplo), hacen un esfuerzo por comprender al otro y así se van enamorando. Son especialmente bonitas las conversaciones que tienen mediante estribillos de canciones, pues muestran lo mucho que conectan. También me ha gustado que en ningún momento haya secretos en cuanto a su relación amorosa y que deciden de mutuo acuerdo cómo va a evolucionar. Eso sí, al final hay mucho sentimiento intenso que no se ha expresado en voz alta.

 Quizás lo que me ha fallado es que una novela tan centrada en los personajes, especialmente en la primera mitad, adolezca de su ausencia. Las familias que habitan la isla me parecen muy interesantes, pero hay muy pocas interacciones con ellos y no llegan a cobrar verdadera importancia. Ha faltado mucha profundidad, pues no he logrado conectar con ninguno de ellos ni han conseguid preocuparme lo más mínimo. Lo mismo sucede con los otros trabajadores del complejo, que aparecen en muy contadas ocasiones. Me ha molestado especialmente que no se desarrolle a Aleksei, pese a la importancia que tiene para la trama y el hecho de que la protagonista le tenga tanta tirria, y lo mismo sucede con el chico y la chica forasteros, cuya relevancia es mínima.

En conclusión, estamos ante una muy buena novela de misterio que cuenta con un toque original de ciencia ficción. En la primera mitad el misterio te envuelve, para pasar a ser trepidante en la segunda mitad, con muchos giros, pero con una historia completamente coherente. La edición está muy trabajada, y la narración resulta muy ecléctica, pues combina fragmentos en tercera persona, con otros en primera persona presente y otros epistolares. La protagonista es muy carismática y te atrapa por el humor en su narración. Una lástima que el resto de personajes no estén tan desarrollados, aunque el romance que tiene un peso mínimo, es realista. Una buena novela muy recomendable que es muy distinta a cualquier otra novela catalana contemporánea. Si buscas acción, experimentación, misterio y reflexión, estás en el lugar indicado. Yo ya me he apuntado el resto de la obra del autor a mi lista de pendientes. Os recomiendo leerla en el idioma original, pero también está en castellano

Cosas que he aprendido:
  • He descubierto a un autor catalán que me gusta
  • Metáforas y humor bien insertado con la tensión

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...4/5!


Primeras Líneas...

viernes, 3 de marzo de 2023

BookTag 37: Mi estantería

Hace unos días publiqué por las redes una Viñeta del lector que me inspiró para hacer un BookTag. Es la siguiente:

Estuve dándole vueltas a los tipos de libros que proponía la viñeta y me di cuenta de que mi estantería tenía como mínimo uno de cada categoría. Así que me he animado a traducir las preguntas y responderlas, enseñándoos mi libro más reciente que cumple con lo que pide. Incluso he hecho un banner.


1. Libro que he comprado solo porque la portada me parecía bonita.
La gracia de los reyes, de Ken Liu
Es cierto que me gusta la fantasía y que el autor me sonaba, pero lo que me llevó a comprar este libro es la portada. No tengo ni idea de qué va y me parece que es una saga, pero la portada me enamora por lo que promete: épica y muerte. 

2. Libro que tengo descuajaringado, pero del que nunca me desharé.
Brisingr, de Christopher Paolini
Hace un par de años os conté la catástrofe de las termitas que invadieron mi habitación. Por suerte, no hubo muchos libros afectados, solo cinco o seis, pero fue algo que me entristeció mucho y me marcó. Entre los libros afectados, estaba la saga de Eragon. Me quedé con este, que no se había estropeado mucho, pese a tener claras marcas de termitas, con el objetivo de recordar lo sucedido. 

3. Libro del que tengo varias copias "por si acaso".
El imperio final, de Brandon Sanderson
Sanderson es uno de mis autores favoritos y, pese a que ha sido difícil, poco a poco he ido consiguiendo toda su obra de segunda mano. De este ya tenía un ejemplar, pero no era mío, sino que me lo habían prestado, por lo que no dudé en hacerme con este. Aún no he devuelto el otro (ni creo que lo haga), así que ahora tengo las dos copias.

4. Libro que no va conmigo, pero que guardo con la esperanza de ser algún día lo suficientemente culta como para apreciarlo.
El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde
Ya sabéis que no soy muy de clásicos, pero siempre les doy la oportunidad a un par cada año. Este es uno de mis eternos pendientes. Todavía no le he dado una oportunidad, pero espero hacerlo algún día en el que sepa apreciar su maestría.

5. Libro que compré porque un blog lo recomendó.
Central Park, de Guillaume Musso, recomendación de Omaira, del blog Entre la lectura y el cine
Hasta que Omaira me animó a leer este libro, del autor solo había leído ¿Qué sería yo sin ti?, una novela que tampoco me resultó muy espectacular. Pero Omaira me prometió giros inesperados, y efectivamente eso es lo que me encontré. Quedé tan maravillada con este libro que desde entonces he ido comprando toda la obra del autor, algunos de los cuales he leído y me han gustado mucho. Este lo leí hace ya unos 7 años, por lo que tengo pendiente hacer relectura.

6. Libro ilustrado, porque nunca se es demasiado mayor para leerlos.
Lost in translation, de Ella Frances Sanders
Me fascinan las palabras, hasta el punto de coleccionar aquellas más desconocidas e ir integrándolas en mi habla habitual. Este libro ilustrado me pareció una maravilla, y no solo por la cuidada edición. Me encantó descubrir cómo otras lenguas tenían palabras para conceptos a los que nosotros no damos nombre y he intentado adoptar muchas de ellas. 

7. Libro cuya lectura te hace parecer intelectual.
La plaça del diamant, de Mercè Rodoreda
Por norma general, leer clásicos ya te da caché y te hace parecer intelectual, pero, ¿qué hay más intelectual que leer un clásico de una lengua minorizada? No me gusta demasiado este libro, y lo he leído una sola vez, pero es de los que tengo en la estantería que más me hace parecer intelectual.

8. Libro que me avergüenza leer en público.
Beastars, de Paru Itagaki
Los mangas no tienen nada de malo, pero. En general es un tipo de obra que la gente cree que está dirigida a niños, además de considerarla literatura de segunda. No estoy nada de acuerdo. Hay mangas muy adultos que tratan temas muy complejos, además de resultar brillantes a nivel estructural, de dibujo y de guion. El problema es que los prejuicios siguen ahí, por lo que me admito que me avergüenza un poco leerlo en el metro en el autobús, por miedo que piensen que soy muy infantil. A eso hay que sumarle que algunos, como Beastars, contienen escenas algo turbias y no me gustaría que alguien que lee por encima de mi hombro se topara con eso.

9. Libro que "cogí prestado".
El imperio final, de Brandon Sanderson
Como os he comentado antes, tengo dos copias de este libro, pues una compañera me lo prestó, pero ella se marchó a la Península y no he vuelto a saber de ella. En mi defensa, ella se quedó un libro mío. El caso es que, además, me lo llevé al Celsius para que me lo firmara el autor, por lo que, incluso en el remoto caso en el que me lo reclamara, le daría la otra copia. 

10. Libro que no he sido capaz de terminar.
Zodion, de Chris Herraiz
Que no sea capaz de terminar un libro es algo bastante usual. Si una obra no me está gustando, no me parece que tenga que desperdiciar mi tiempo forzándome a leerla. Normalmente, le doy una oportunidad hasta la página 50 y si llegados a ese punto sigue sin convencerme, lo dejo. Es el caso de este libro, uno de los últimos que he abandonado. El debate moral propuesto era interesante, pero el baile de puntos de vista era demasiado para mí. No era capaz de reconocer a un solo personaje. 

11. Libro que desearía no haber terminado.
La princesa prometida, de William Goldman
Supongo que también os pasará que os gustaría que vuestros libros favoritos no terminaran nunca, ¿verdad? Ese es mi caso con La princesa prometida, un libro que me ha gustado hasta el punto de leerme tres prólogos del autor incluidos en distintas ediciones aniversario, un epílogo de esa misma edición, un capítulo extra de esa misma edición y dos epílogos en inglés incluidos en tora edición aniversario. Sí, me ha gustado mucho.

Y eso es todo por hoy. ¿Habéis leído alguno de los libros que os menciono? ¿Cuá pondríais en cada categoría? ¿Vuestra estantería también tiene estos tipos de libros? Por supuesto, estáis invitados a llevaros el BookTag a vuestro blog o a vuestra cuenta de libros y responderlo. Os agradecería mucho que me mencionarais para poder darle un vistazo. ¡Nos leemos en los comentarios!