Dejémonos de tonterías: ser aficionado a la lectura no implica que entiendas mejor la vida que, por ejemplo, alguien que es aficionado al futbol. A mí, personalmente, alguien que lee siempre me parece más interesante, pero eso no significa que vaya a fiarme de buenas a primeras de todas sus opiniones. La lectura amplía tus conocimientos, te permite tener una perspectiva más completa del mundo y de la gente que lo habita, además de contribuir a comprender mejor al resto. Pero eso no lo ofrece la lectura per se: depende de qué lees y las razones por las que lees.
No todos tenemos la misma motivación para leer. Puede ser que leas por evasión, saltando de un libro a otro, con el único objetivo de entretenerte. Y oye, está bien, como mirar esos programas de sobremesa; cada uno hace lo que quiere con su tiempo. Otros leen para reafirmarse y validar aquello en lo que ya creen. Escogen lecturas seguras, sin tonos de gris, con personajes y tramas que encajan con ellos. Que también está bien, todos necesitamos sentirnos comprendidos por los demás. Además, esa gente se suele especializar mucho en un nicho concreto y eso hace que lo conozcan a fondo. Por último, los hay que leen variedad, libros de géneros muy distintos, que tratan todo tipo de temas y con personajes muy diversos. Son lecturas que desafían al lector, le enfrentan con su propia moralidad y hacen que su ideología se tambalee. Hacen que te cuestiones el mundo tal y como creías que era y que comprendas a personas cuya mentalidad aborreces.
Este es el tipo de lector de cuyo criterio me fío. Un lector que no es de un solo libro o un solo género, que tiene una mirada abierta, que escucha antes de hablar y que reflexiona. Ahora tengo mucho más bagaje lector que cuando empecé con el blog. Eso lo noto cuando releo libros que en su momento me encantaron y que ahora me parecen una patata. Y esa valoración no se debe solo a que me encuentro en una etapa vital distinta, sino a que cada vez tengo más ojo crítico.
Claro que siempre se puede mejorar. El otro día mi madre me pedía una recomendación de una novela cozy. Tengo un par de libros del género en la estantería, pero no he leído ninguno, así que no sabía muy bien qué ofrecerle. Para evitar situaciones así, es importante salir de tu zona de confort. Por eso, aunque me gusta mucho la fantasía, a veces le doy una oportunidad a la novela romántica, leo thrillers que muestran la complejidad de la mente humana, novelas históricas que me hacen entender el mundo que hemos heredado y novelas intimistas que me permiten conocerme mejor. ¿Que muchas veces tropiezo con historias que no me gustan? Sí, pero si se me hacen pesadas, las dejo. Las novelas de las que no esperaba nada y con las que me he llevado una grata sorpresa compensan, y con creces, aquellas que he terminado abandonando.
Por supuesto que esta clasificación de lectores no es en absoluto rígida. A veces leo por evasión, otras a autores que ya conozco y sé que su rollo encaja conmigo. Pero no quiero estancarme, quiero ser alguien de cuyo criterio los demás puedan fiarse, acertar cada vez más con mis recomendaciones (algo que depende no solo de conocer libros, sino también a las personas a las que recomiendas esos libros) y, por encima de todo, confiar en mí misma.
Y eso es todo por hoy. ¿Qué opináis de este tema? ¿Añadiríais algún tipo de lector más? En mi caso, la fantasía es mi nicho, ¿cuál es el vuestro? ¿Os cuesta salir de vuestra zona de confort? ¿Alguna vez os habéis llevado una sorpresa al leer una obra que no es de vuestro estilo? ¿Leéis novelas que tratan temas polémicos y que ofrecen múltiples perspectivas de ellos?
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"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney