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sábado, 14 de octubre de 2023

Frases memorables: Cómo debería leerse un libro

 «Si esto es así, si leer un libro como es debido requiere las más raras cualidades imaginativas, perceptivas y de juicio, quizá concluyamos que la literatura es arte muy complejo y que es poco probable que consigamos hacer alguna aportación valiosa a su crítica ni siquiera después de toda una vida de lectura. Hemos de seguir siendo lectores; no pretendemos la gloria que corresponde a esos raros seres que son también críticos. Pero tenemos responsabilidades como lectores e incluso importancia. Los criterios que expresamos y los juicios que emitimos se filtran en el aire y son parte de la atmósfera que respiran los escritores cuando trabajan. Se crea una influencia que los afecta aunque nunca llegue a la prensa. Y esa influencia, si está bien formulada y es vigorosa, individual y sincera, podría ser de gran valor ahora que la crítica está forzosamente en suspenso, cuando los libros pasan revista como la sucesión de animales en una galería de animales de tiro, y el crítico solo dispone de un segundo para cargar, apuntar y disparar, y bien puede disculpársele si toma conejos por tigres, gallinas por águilas, o yerra completamente el tiro y da a una vaca pacífica que pasta en un prado cercano. Si detrás del errático disparo de la prensa el autor creyera que había otra clase de crítica, la opinión de los lectores que leen por amor a la lectura, despacio, no profesionalmente, y que juzgan con gran tolerancia pero con gran severidad, ¿no mejoraría eso la calidad de su obra? Sería un objetivo digno de alcanzar que los libros llegaran a ser más profundos, más ricos y variados, gracias a nosotros.»

«La batalla de Waterloo se libró determinado día, sin duda, pero ¿acaso es Hamlet una obra mejor que el rey Lear? Nadie lo sabe. Cada cual ha de decidirlo por sí mismo. Aceptar autoridades -por muchas pieles y togas que luzcan- en nuestras bibliotecas y permitirles que nos digan cómo leer, qué leer y el valor que hemos de dar a lo que leemos, es destruir el espíritu de libertad que se respira en esos santuarios.»

Podría decir que siento interés por la crítica literaria desde que creé este blog, pero sería mentira. En aquella época me limitaba a publicar un diario de mis lecturas con una muestra vaga y poco razonada de mis impresiones; lógico, por otra parte, porque el sentido y la consciencia crítica es algo que se adquiere con el tiempo. Antes seleccionaba mis lecturas a ciegos, pero ahora, de cada vez más, consulto distintas fuentes antes de decidirme por un libro. Incluso tras mi lectura me gusta leer críticas que contrasten con la mía y eso me ha permitido darme cuenta, como dice Woolf, que no hay que fiarse de las autoridades literarias.

Para empezar, nadie debería decirnos qué leer y que no, cómo interpretar una lectura o qué valor tiene un libro en concreto: no hay dos lectores capaces de leer un mismo libro sin extraer de él aprendizajes distintos. Por supuesto que hay que leer otras críticas y escuchar qué dicen las autoridades literarias al respecto, porque siempre es enriquecedor, pero eso nunca debe condicionar nuestra visión del libro.

Tengo mis críticos literarios de cabecera, blogs cuya opinión siempre leo con gran interés y cuyas recomendaciones suelo apuntarme. Eso no significa que a veces no coincidamos. Las inquilinas de Netherfield, que está haciendo un ciclo de reseñas sobre Agatha Christie, me recomendó El asesinato de Rogelio Ackroyd, pero a mí me pareció que tenía muchos vacíos argumentales. Mientrasleo ha leído todo lo que se ha publicado, pero discrepo con su valoración de Kanikosen. El pesquero, pues la prosa deja muchísimo que desear. Con Omaira tengo una gran amistad, pero no será por veces que hemos discrepado hasta el punto de situarnos en polos opuestos, como nos sucedió con Harry Potter y el legado maldito, Los renglones torcidos de Dios o El campamento. Son muchas las circunstancias personales que nos pueden hacer discrepar con otros críticos, por lo que un desacuerdo no tiene por qué alterar la confianza en sus reseñas.

En segundo lugar, a diferencia de la evidencia de los datos históricos (e incluso estos pueden ser medianamente cuestionables), nadie puede asegurar con rotundidad el valor literario de una obra. Los argumentos objetivos compartidos por todos son aquello que ha canonizado algunas obras, pero siempre habrá alguien a quien no le guste un clásico (doy fe de ello: he abandonado o valorado negativamente muchos de ellos) y sus motivos tendrá. Más difícil es dirimir el valor literario de algo en comparación con otra obra. Hay que escuchar el debate al respecto y no cerrarnos en banda, pero tampoco aceptar acríticamente los argumentos del otro por el prestigio que tiene, sino abogar por el diálogo. El resultado de la confrontación de opiniones será el valor que tendrá para nosotros esa obra.

¿Y qué más da lo que nosotros, que no somos nadie, pensemos de una obra? Nuestra voz nunca estará por encima de la de los grandes académicos, estudiosos y críticos reconocidos por el panorama editorial. Pero como afirma Woolf en la primera cita, tenemos responsabilidades como lectores. Queramos o no, nuestras valoraciones llegan a otras personas y también a los autores. Un solo lector no puede cambiar nada, pero sí todos juntos. Los críticos de renombre, ante la avalancha de publicaciones, debe trabajar con prisas, y muchas veces está obligado a dirimir una opinión sobre algo en lo que no está versado. Además, como nosotros, están presos por sus gustos, así como por su bagaje lector, por lo que también pueden equivocarse o emitir juicios demasiado subjetivos. No será por clásicos que fueron rechazados por los críticos de su tiempo o machacados por la crítica literaria. Nosotros leemos sin ninguna presión (más allá de nuestra tambaleante torre de pendientes), por amor a la lectura, con calma y eso hace que nuestras valoraciones ofrezcan un matiz más reflexivo. 

Ambos fragmentos pertenecen al breve ensayo ¿Cómo debería leerse un libro?, de Virginia Woolf. Tiene muy pocas páginas y el tono es más académico, como habréis notado en las citas, pero sus reflexiones sobre la lectura son muy buenas. Aquí podéis leer la minireseña que hice.

Y eso es todo por hoy. ¿Os han gustado las citas? ¿Creéis que el lector tiene cierta influencia con sus reseñas? ¿Os dejáis guiar por la opinión de los críticos de renombre?

miércoles, 18 de julio de 2018

Minireseñas: ¿Cómo debería leerse un libro?, de Virginia Woolf; Tothom hauria de ser feminista, de Chimamanda Ngozi Adichie

¡Hola a todos! Hoy os traigo dos minireseñas de dos discursos que dieron dos mujeres que se han convertido en el símbolo del feminismo, Virginia Woolf Chimamanda Ngozi Adichie (de verdad, este nombre es imposible...). Ambos libros los encontré entre las novedades de la biblioteca, y aunque uno lo tenía pendiente, del otro no sabía nada, pero me llamó la atención igual (quizás tenga algo que ver el hecho de que trate un tema de mi TFG). Después de mi decepción con el discurso de Esto es agua, era muy escéptica con estos libros, pero sin duda me han gustado y merecen mucho la pena. 

Título ¿Cómo debería leerse un libro?
Autora: Virginia Woolf
Nº de páginas: 69 págs.
Editorial: José J. De la Olañeta
Lengua: Castellano
ISBN: 9788497167826
Año edición: 2017
Traductor: Ángela Pérez López

Sinopsis:
La gran escritora Virgina Woolf comparte aquí con el lector unas reflexiones sobre la lectura, el modo de leer, la actitud que nos impone cada género y la capacidad crítica del lector que no dejarán de apreciar todos los amantes de la lectura.

Opinión:

Este texto fue redactado por Virginia Woolf por primera vez para una conferencia que dio en 1926 a las alumnas de un colegio privado de Hayes Court, y más adelante fue revisado en diversas ocasiones por la autora antes de publicarlo en una colección de ensayos.

Además del discurso propiamente dicho, el libro contiene una breve biografía de la autora, una explicación del origen del texto y al final, una cronología de la vida de la autora que complementan muy bien la lectura.

Respecto al texto en sí, se nos habla de la importancia de leer por nosotros mismos, atendiendo a los consejo de los demás, pero sin perder nuestra vena crítica.
"La batalla de Waterloo se libró determinado día, sin duda, pero ¿acaso es Hamlet una obra mejor que el rey Lear? Nadie lo sabe. Cada cual ha de decidirlo por sí mismo. Aceptar autoridades -por muchas pieles y togas que luzcan- en nuestras bibliotecas y permitirles que nos digan  cómo leer, qué leer y el valor que hemos de dar a lo que leemos, es destruir el espíritu de libertad que se respira en esos santuarios."
Es un texto que contiene mensajes importantes y reflexiones que permanecerán rondando dentro de nuestra cabeza durante un tiempo. La autora hace uso constante de referencias metaliterarias, hablando de autores clásicos y obras que no conocía, pero eso lejos de ser un problema, enriquece el texto, porque hace que quiera leer esas obras.

He de decir que el lenguaje que usa la autora no es cercano, cotidiano y ameno. La autora no hace referencias a su vida, sino que se centra en el ámbito estrictamente académico, y no tienes la sensación de que te esté hablando a ti como a un amigo, pero sí te habla como de un amante de la lectura a otro, y además con un lenguaje bastante poético, por lo que rápidamente de identificarás con sus palabras.

Destacar este fragmento en el que hace referencia al hecho de que la tarea del lector no debe ser únicamente leer, sino valorar aquello que leemos:
"La primera parte, captar las impresiones con pleno entendimiento, sólo es la mitad del proceso de lectura; ha de completarse para disfrutar plenamente de un libro. Hemos de juzgar las impresiones múltiples; hemos de hacer de estas formas fugaces una firme y duradera. Pero no de inmediato. Esperemos a que el polvo de la lectura se asiente; a que se apacigüen el conflicto y las preguntas; paseemos, conversemos, arranquemos los pétalos marchitos de una rosa o durmamos. Y así luego, de forma súbita y espontánea, como la naturaleza lleva a cabo estas transiciones, el libro volverá, pero de forma distinta. Aflorará como un todo en nuestra mente. Y el libro como un todo es diferente del libro recibido en frases separadas. Ahora los detalles encajan en su sitio. Vemos la forma del principio al fin: es un granero, una pocilga o una catedral. Entonces podemos comparar un libro con otro."
En cuanto al formato, el libro es muy pequeño. Mirad que tengo las manos pequeñas, pero aún así el libro no mide ni un palmo y solo tiene unas setenta páginas. El bibliotecario me miró con una sonrisa burlona y yo me justifiqué diciendo que no tenía tiempo para leerlo ahí. Y era verdad, pero no me duró mucho. Es un libro corto, pero que debe leerse despacio y que, aunque durará poco en nuestra memoria, sus reflexiones sí nos calarán hondo.

Y para terminar, os dejo con este fragmento del final que me ha parecido precioso:
"Pero ¿quién lee para llegar a un fin por deseable que sea? ¿No hay algunos pasatiempos que practicamos porque son agradables en si mismos y algunos placeres que son decisivos? ¿Y no figura éste entre ellos? Yo al menos he soñado a veces que cuando llegue el día del Juicio Final y los grandes conquistadores, jurisconsultos y estadistas acudan a recibir sus recompensas —sus coronas, sus laureles, sus nombres grabados de forma indeleble en un mármol imperecedero—, el Todopoderoso se volverá a Pedro y le dirá, no sin cierta envidia al vernos llegar con nuestros libros bajo el brazo: “Mira, éstos no necesitan ninguna recompensa. No tenemos nada que darles aquí. Han amado la lectura”


PUNTUACIÓN...4/5!

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Nº de páginas: 64 págs.
Editorial: Fanbooks
Lengua: Català
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788416297894
Año edición: 2018
Plaza de edición: Barcelona
Traductora: Scherezade Surià

Sinopsis:
Tothom hauria de ser feminista recull el transcendental discurs que va oferir l’autora a TEDxTalk sobre el significat de ser feminista en ple segle XXI. Un text breu que té el poder que tenen els grans assajos per canviar la societat.
«Avui m’agradaria demanar que comencem a somiar un pla per construir un món millor. Un món més just. Un món d’homes més feliços i dones més felices que siguin sincers amb ells mateixos. I aquesta és la manera de començar: hem d’educar les nostres filles d’una manera diferent. I també hem d’educar els nostres fills d’una manera diferent».

Opinión:
Impresión: Necesario

No tenia muchas expectativas con este libro. Me habían hablado muy bien de él, pero pensaba que no podía decirme nada que no supiera ya, y por el revuelo que había causado pensaba que la actitud de la autora sería muy crítica y agresiva. Por todo ello, me he llevado una sorpresa con este libro.
"Sigui com sigui, com el feminisme era antiafricà, vaig decidir que començaria a presentar-me com a "feminista feliç africana". Llavors, una bona amiga em va dir que odiava els homes. Així doncs, vaig decidir que seria una "feminista feliç africana que no odia els homes". En un moment determinat vaig arribar a ser una "feminista africana que no odia els homes i a qui li agrada pintar-se els llavis i dur sabates de taló alt perquè vol i no pas per agradar els homes".
Evidentment, gran part de tot això era irònic, però demostra que la paraula "feminista" està sobrecarregada de connotacions negatives.
Odies els homes, odies els sostenidors. odies la cultura africana, creus que les dones haurien de manar sempre, no portes maquillatge, no et depiles, sempre estàs empipada, no tens sentit de l'humor i no et poses desodorant"
Para empezar, está el tono. El lenguaje es cercano y amigable, la autora te habla de tú a tú, siendo amable, pero al mismo tiempo crítica, como una amiga que te dice las verdades a la cara. Quizás por esa proximidad el libro te llega tanto. Y es que no sientes a una intelectual o a una política haciendo un panfleto, sientas a alguien como tú que te muestra la realidad tal como es. Esa cercanía se consigue no solo con el lenguaje ameno, sino también porque el discurso es muy personal, constantemente hace referencias a anécdotas que ha vivido la autora y eso hace que simpatices aún más.

Este pequeño libro, de unas cincuenta páginas y un poco más grande que un palmo, contiene un mensaje importante. Es cierto que no nos dice nada nuevo sobre el feminismo, pero sí presta mucha atención a los pequeños detalles. Parece que hoy en día la situación de la mujer se ha normalizado y ya está todo hecho, pero no es así, lo más grave son los pequeños gestos a los que no prestamos atención, detalles cotidianos que damos por hechos cuando en realidad no debería ser así. Si en la reseña anterior Virginia Woolf nos hablaba de ser críticos con nuestras lecturas, Chimamanda nos habla de ser críticos con nuestra realidad, pues es la única forma de cambiarla.
"Passem massa temps ensenyant les noies a preocupar-se pel que en pensaran els nois. I, en canvi, al revés no ho fem. No ensenyem els nois a preocupar-se per caure bé. Passem massa temps dient a les dones que no s’enfadin, que no siguin agressives ni dures, la qual cosa ja és prou dolenta, però, a sobre, després ens girem i ens dediquem a elogiar o justificar els homes pels mateixos motius."
Por último, destacar que me ha gustado la mención que se hace a la presión que reciben los chicos. En este tipo de discursos siempre se habla de los estereotipos a los que se ve sujeta la mujer, pero pocas veces se menciona que los hombres también están sujetos a una serie de roles. No se hace mucho hincapié a ello, pero de todas formas, me ha parecido todo un detalles.
"La manera com criem els nois els fa molt mal. En reprimim la humanitat. Definim la masculinitat de manera molt limitada. La masculinitat és una gàbia dura i petita i nosaltres hi fiquem els nois. Ensenyem els nois a témer la por, la feblesa, la vulnerabilitat. Els ensenyem a amagar la seva verdadera identitat, perquè han de ser, com diuen els nigerians, homes durs."
En conclusión, un discurso que te llega por la cercanía de la voz narradora. Escrito con un lenguaje ameno, destaca por su atención a los detalles y por contener un mensaje que ya deberíamos haber interiorizado todos. Añadir que, aunque en un principio no lo había pensado, voy a leer el resto de ensayos que ha publicado.


PUNTUACIÓN...4/5!