miércoles, 21 de octubre de 2026

BookTag 40: ¿Cómo han cambiado mis hábitos lectores?

Hace un tiempo, vi este BookTag en el blog de Una taza de letras, me gustó y me lo apunté. Suelo intercalar la escritura de una reseña con la preparación de una entrada de Viñeta del lector o de Frases memorables, pero lo cierto es que me aburría esta rutina y decidí tomarme un respiro para hacer un BookTag, un tipo de entradas que, para bien o para mal, han pasado de moda (a mí me parece una pena, más que nada porque son otro indicativo de que los blogs están de capa caída). Podría haber escogido cualquier otro (tengo una lista de los que, en su momento, me llamaron la atención); me decidí por este  por lo adecuado que era (eso es mentira, simplemente lo tenías más a mano y se dio la casualidad de que coincidía con el aniversario del blog): este año, el 1 de octubre, se cumplen quince años desde la creación de Paseando entre páginas. Quince años de aquella primera entrada de Bienvenidos!, en la que enumeraba cuáles eran mis intenciones con el blog. He cambiado mucho con el tiempo (¿os podéis creer que durante los primeros años ofrecía links de descarga?) y creo que este BookTag es una buena forma de hacer balance.   

Como me apetecía hablar de más cosas, he añadido algunas ("algunas", dice) premisas a las que proponía Una taza de letras. Por supuesto, sois libres de llevaros este Tag a vuestro blog y hacerle las modificaciones que queráis. Y si eso os da pereza, os invito a compartir vuestra experiencia con cada premisa en los comentarios.     

1. Qué géneros leía antes vs ahora
Mi género favorito de toda la vida ha sido la fantasía. Eso sí que no ha cambiado. Sin importar la época, la fantasía siempre me ha acompañado. No pasa así con los otros géneros, que han fluctuado una barbaridad. Si hago un repaso de lo que he leído en los últimos 15 años, en 2012 leía mucha romántica juvenil y novelas de instituto (con 15 años era lo que más conectaba conmigo). Eso evolucionó a un interés por el romance juvenil paranormal o romantasy (que no es nada nuevo). Con el éxito de Los juegos del hambre, tuve mi época de disfrutar con las distopías, que me llevaron a interesarme por el drama y a empezar a leer novelas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial (en realidad, como antes leías tanto, leías todo eso a la vez). A raíz de eso, ahora estoy tanteando la novela intimista, aquella que se centra en las emociones que guardamos dentro. Como veis, todo un viaje.

2. Libro favorito de antes vs ahora.
Esto tampoco ha cambiado: Elantris, El nombre del viento y La princesa prometida. Ya en su momento esta era mi respuesta automática y sigue siendo la que doy hoy en día (más que nada porque así te evitas pensar). Lo que es distinto es mi percepción del valor de esas obras. Antes creía genuinamente que eran lo mejor de la literatura, obras que gustarían a cualquiera. Ahora, soy consciente, no solo de que tienen sus fallos, sino que, por sus características, puede que no encajen con todo el mundo (a G no le gustaron tanto como a mí y eso fue muy dramático). En esos 15 años han surgido muchas otras obras que me han atrapado al mismo nivel, pero me aferro a estas por lo que han significado para mi vida como lectora. Elantris me mostró cómo puede brillar un libro si no se repite siempre la misma fórmula. El nombre del viento hizo que empezara a valorar la prosa. La princesa prometida me descubrió la metanarrativa y la experimentación literaria. Esas tres obras propiciaron que cambiara mi visión de la literatura. 

3. Autor favorito de antes vs ahora.
Los autores evolucionan y no siempre en la dirección que nosotros queremos. Antes me gustaba mucho Sanderson; ahora me tiene hastiada (tengo un par de libros suyos más por leer, pero tras el último del archivo, necesito tomarme un respiro largo). Rothfuss no ha publicado nada más, así que mi opinión sobre él no ha cambiado (el de El estrecho sendero entre deseos no cuenta, porque es una reescritura de un relato que publicó hace muchos años). Otros autores que antes me gustaban mucho, como Eloy Moreno o Félix J. Palma, me han decepcionado en posteriores obras. Al mismo tiempo, he descubierto nuevos autores favoritos, como Svetlana Alexievich o Ferran Varela, autores que escriben en géneros o con un tono que antes no me interesaban en absoluto.

4. Beber o comer mientras leía antes vs ahora.
Por mucho que G haya intentado inculcarme que debo cuidar los libros como oro en paño, no ha tenido mucho éxito (casi diría que tú has sido una mala influencia para él). Antes leía a la hora de comer o cenar, cosa que ya no suelo hacer, más que nada porque aprovecho ese tiempo para charlar con G. Eso sí, lo de merendar mientras leo un libro, sigo haciéndolo a menudo (solo son patatillas no es para tanto...DORITOS).

5. Libros físicos vs Libros digitales.
En 2012 no tenía recursos económicos, como cualquier adolescente. Ni siquiera conocía la biblioteca (drama). Así que leía una barbaridad de libros pirata (una BARBARIDAD), incluso con traducciones fans que, si veo ahora, me sangran los ojos. Al cabo de un par de años, descubrí la biblioteca y arrasé con ella: la mitad de mis lecturas procedían de allí. A medida que he ganado capacidad adquisitiva, he podido permitirme comprar los libros en físico (...que compras de segunda mano porque lo importante es ahorrar), y en esas estoy. Incluso ahora que soy bibliotecaria, con toda la red de bibliotecas a mi disposición, la mayoría de mis lecturas son de libros en papel que están en mi estantería: los he ido acumulando a lo largo de los años y me parece conveniente ir avanzando para descartar los que no me gusten.
 
6. Ficción vs No ficción. 
En 2012 no tocaba la no ficción ni con un palo. En cambio, en los últimos años he empezado a cogerle el gusto, en especial (y casi en exclusiva) a las obras testimoniales, que han llegado a ser incluso parte de mis mejores lecturas de algunos años.

7. Reseñas antes vs ahora
Como supongo que le pasará a cualquiera que tenga un blog, las reseñas que escribía al principio ahora me producen vergüenza ajena. Eran muy breves, centradas en exclusiva en mis emociones tras la lectura, con bastante espacio dedicado a resumir el principio de la novela, mucho más expresivas (incluso había gifs. Ahora los gifs me parecen muy molestos para leer) y también más directas: no me importaba tanto herir a alguien criticando la novela. Lamento un poco haber perdido esa expresividad y emoción; sin embargo, prefiero (¿100%?) las reseñas de ahora, más ordenadas, menos agresivas y mucho más cuidadas. Ahora tengo en cuenta muchos más aspectos de la obra (hablo de personajes, trama, ambientación, prosa, ritmo, conclusión...) e intento ofrecer argumentos en lugar de solo opiniones.  

8. Tiempo dedicado a la lectura antes vs ahora.
Aquí la diferencia es abismal. En los primeros años del blog leía más de 100 libros al año (era una barbaridad); ahora apenas supero los 50 (oye, oye, que no está tan mal). Independizarme y encontrar pareja han afectado mucho al tiempo que puedo dedicar a la lectura.
 
9. Motivos para leer antes vs ahora
Antes leía mucho para evadirme del mundo; ahora leo para comprenderlo mejor. Aunque alguna cae de vez en cuando, he dejado muy de lado las lecturas de evasión para centrarme en historias que me lleven a cuestionarme la realidad, me permitan profundizar en la naturaleza del ser humano y comprender mejor al otro.

10. Formato de lectura antes vs ahora
Supongo que antes leía más sagas que ahora: no me daba pereza embarcarme en una historia de trece libros porque en ese momento disponía de tiempo para zampármelos en un mes o dos; ahora, leer una trilogía puede llevarme un año (y por eso tu estantería de sagas por leer te durará toda la vida. No puedo con todo, hago lo que puedo).
 
11. Lugar donde leía antes vs ahora
Otra cosa que no ha cambiado. Siempre he sido muy de leer en cualquier parte en cualquier momento, tanto cuando camino por la calle como al esperar en el médico. No tenía preferencias y sigo sin tenerlas.

12. Cómo elegía libros antes vs ahora
Como tengo poco tiempo para leer, ahora soy muy selectiva (MUY selectiva). Antes me dejaba llevar por las opiniones o por la portada; eso ya no es suficiente. Omaira podrá confirmar que soy difícil de convencer. Tengo que ver muchísimas recomendaciones de una obra como para decidirme a investigarla (¡solo investigarla!) y las reseñas tienen que ofrecer razones de peso (como la originalidad, que trate conceptos interesantes o indicios de que te remueve por dentro) como para animarme a leer esa novela.

13. Abandono de libros antes vs ahora
De nuevo, el factor tiempo: como antes podía leer tanto, no me importaba sacrificar un par de horas a una lectura entretenida que sabía que no iba a llenarme. Ahora tengo tan poco tiempo, en comparación, que ya no estoy para tonterías: si no me gusta, lo dejo (claro, como hiciste con El priorato del naranjo...). También hay que tener en cuenta que mis motivaciones para leer han cambiado: antes me conformaba con cualquier cosa entretenida, mientras que ahora busco algo más.

14. Subrayar y tomar notas antes vs ahora.
Aquí sí que ha habido toda una evolución, resultado de la influencia de G. Antes de conocerle, doblaba las esquinas para indicar por qué página iba o para indicar cosas que quería comentar en la reseña. Después, empecé a comentarle los detalles de los libros que leía y los marcaba también con esa doblez. Tras sus quejas de "no hagas eso, oigo cómo los libros gritan", pasé a apuntar las cosas en un papel. Eso me resultaba muy engorroso, así que, finalmente, me decidí por los post-its, que quito tras escribir la reseña y comentar la novela a G. En algunos casos, con los libros que G quiere leer más adelante, apunto en el margen, con lápiz, qué significaba el post-it. Para cuando lo lea en el futuro.

15. Relecturas antes vs ahora
Curiosamente, antes, cuando tenía todo el tiempo del mundo, aborrecía las relecturas. Eso es porque tenía las historias muy frescas. Es ahora, 15 años después, cuando estoy empezando a releer las obras que tanto me gustaron. No me veo con ánimos de recomendar algo que me voló la cabeza hace tanto tiempo, porque mi criterio ha cambiado mucho. Algunas novelas me han gustado tanto o incluso más que entonces; por desgracia, con la mayoría he notado que eran obras que encajaron con la persona que era en ese momento, pero no con la que soy ahora.

Y eso es todo. ¿Qué os ha parecido? ¿A que he cambiado una barbaridad? ¿Os animáis a hacer la comparativa en los comentarios?

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"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney