lunes, 15 de enero de 2024

Libros abandonados 2023 (septiembre-diciembre)

¡Hola a todos!
Tras un par de meses, vuelvo con una entrada de libros que he abandonado. Este año pasado estuve desempolvando libros que llevaban años en mis estanterías y se nota, porque muchos ya no son para mí. No es que abandone libros con mucha frecuencia, pero hace poco decidí empezar a hacer entradas cuatrimestrales y dedicar un par de líneas a justificar mi decisión. Además, me parece necesario hablar de libros que una abandona, para poner de sobre aviso a otros, aunque no haga una verdadera reseña, claro, porque solo he leído una parte. En este caso, os traigo la lista de los libros abandonados entre septiembre y diciembre de 2023. 

 Valkiria, de David Lozano 

Sinopsis:
Valkiria te ha elegido. No puedes escapar.
Un aviso en el móvil.
Un remitente desconocido. La amenaza de que si no entras en el juego, el vídeo llegará a la persona menos adecuada.
Tu relación, tu mundo e incluso tu propia vida están en peligro. Tienes miedo.
Valkyria te ha elegido. No puedes escapar.

Impresiones:
Me llama la atención todo el tema de cómo algunos videojuegos, mediante el chantaje u ofreciéndote una recompensa, pueden obligarte a hacer cosas en el mundo real. El problema es que es un libro protagonizado por adolescentes insoportables (pese a que en teoría son universitarios) que se comportan con una inmadurez que solo beneficia a la trama. Todos son unos dramas que actúan solo por impulso. Si solo uno fuera así, me lo creería, pero no con todos. Por otra parte, está escrito de forma muy simple, como si el lector fuera tonto y hay un buen puñado de errores de puntuación. No es tanto una crítica al control sobre la población de algunos videojuegos como una historia de venganzas. Lo hojeé hasta el final y todo era tal y como esperaba. De esta temática he leído Saeculum y es mucho mejor. Este no lo recomiendo.

Cómo piensan los escritores, de Richard Cohen

Sinopsis:

¿Por qué Nabokov llamó Lolita a Lolita? ¿Qué pensaba Mark Twain de sus lectores? ¿Por qué Tolstói dijo que todas las familias felices se parecen? ¿Por qué Virginia Woolf creía que el ritmo es lo más importante? ¿Por qué según García Márquez todo está en la primera frase?
¿Por qué Philip Roth escribía de pie? ¿Por qué Doctorow no era capaz de redactar un justificante del colegio para su hijo? ¿Qué le hacía más gracia a Jane Austen y cómo atrapa las ideas Stephen King? ¿Por qué Madame Bovary nos parece tan sensual y por qué Martin Amis dice que es imposible escribir de sexo?
De Homero y Shakespeare a Vonnegut o Zadie Smith, Richard Cohen explora cómo arrancar un libro, cómo se construye un personaje, cómo narrar una escena de sexo, cómo se escribe y reescribe. Y, también, cómo vive cada autor todo el proceso: sus miedos, bloqueos y trucos para superarlos.
«Hay tres reglas para escribir una novela», dijo Somerset Maugham, pero añadió: «Lamentablemente nadie sabe cuáles son». Y, aun así, Richard Cohen nos acerca en este lucidísimo, erudito y fascinante libro a cómo piensan, y escriben, los grandes escritores de la literatura universal. Oro puro para los que quieren entender mejor lo que leen o incluso atreverse a escribir.

Impresiones:
Los ensayos y yo tenemos una relación turbulenta; solo me gustan si tratan de literatura, y a veces ni así. Siempre he tenido interés en la escritura y este no solo prometía consejos, sino también anécdotas de escritores. Ambas cosas están ahí, pero en medio de mucho texto y ni los consejos son muy novedosos ni las anécdotas especialmente divertidas. Está bien estructurado, pero me aburrí porque hay mucha paja y se habla de muchos autores con los que no estoy familiarizadaEn esta ocasión no es que el libro sea malo, sino que no es para mí, y eso es algo que me sabe muy mal porque me lo regaló mi familia por mi cumpleaños. En lugar de venderlo, se lo he pasado a G porque quizás sea más de su estilo.

Jonathan Strange y el señor Norrell, de Susanna Clarke

Sinopsis:

A principios del siglo XIX, las hazañas del Rey Cuervo, el más grande de todos los magos de la Edad Media, perviven en la memoria y la leyenda, pero la práctica de la magia ha sido completamente olvidada en Inglaterra. Hasta el día en que el esquivo señor Norrell, de Hurtfew Abbey, logra que las piedras de la catedral de York hablen.
La noticia del retorno de la magia se extiende como la pólvora y el señor Norrell, convencido de que debe poner sus artes al servicio del gobierno en la guerra contra Napoleón, se traslada a Londres. Allí conoce al joven Jonathan Strange, un brillante y voluntarioso mago, y tras superar algunos recelos, consiente en acogerlo como discípulo.
En una época en la que sólo los charlatanes se hacían llamar magos, Norrell y Strange se proponen limpiar el buen nombre de su oficio, al que consideran una ciencia con mayúsculas. Bajo las órdenes de Wellington, realizarán decenas de actos mágicos, y su éxito es tal que muy pronto se los consultará sobre muchos otros problemas, desde la curación de la locura del rey Jorge III hasta la mejor venganza para amantes despechados. A su paso encontrarán amor y muerte, portentos y crueldades, y arrastrados por la ambición y la rivalidad, el camino de la gloria los acercará irremediablemente al abismo.
Entre la fina comedia social de Jane Austen y el sombrío universo de Tolkien, Susanna Clarke ha logrado crear un mundo imaginario de enorme belleza y misterio. Distinguida como Mejor Novela del Año por los libreros independientes de Estados Unidos y candidata a los premios Whitbread, Booker y Guardian, Jonathan Strange y el señor Norrell ha sido generosamente elogiada por la crítica y ha permanecido en las listas de los libros más vendidos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania desde su publicación.

Impresiones:

Ya sabéis que ando en busca y captura de libros de fantasía que se salgan de lo común y este era el caso. El libro nos presenta un Londres alternativo en el que la magia existe, pero nadie la usa porque poco a poco ha ido quedando relegada a un tercer plano. Hay muchos académicos que se declaran magos, pero solo acumulan libros sobre magia, sin practicarla, hasta que uno de ellos demuestra que puede hacer magia de verdad y decide reivindicar el uso de la magia. El problema es que esto son las primeras cien páginas. El libro es muy lento y no hay ningún avance de trama. Llegué hasta la página 130 y aún no había aparecido Jonathan Strange. El concepto era interesante, y más por cómo la autora logra que suene todo muy verídico, con curiosas notas al pie que amplían el mundo, pero ni los personajes me resultaban atractivos ni había un verdadero hilo narrativo del que tirar y que me generara interés, porque el señor Norrell tampoco es que le ponga mucho ahínco a lo de recuperar la magia y la usa en muy pocas ocasiones. Además, al imitar el estilo decimonónico (cualquiera creería que el libro es de principios del siglo XX, no de 2004) resulta denso. De nuevo, no es un mal libro, pero no era para mí (ni para G, aunque él lo ha pospuesto, no abandonado).

Un día de gloria, de Javier González

Sinopsis:

El 30 de mayo de 1588 el rey Felipe II de España ordenó que de Lisboa zarpara una armada contra Inglaterra. Una agrupación naval de más de 300 buques de guerra que se reuniría en el Canal con la flota de desembarco del duque de Parma, el gobernador español de Flandes. Su misión era dar escolta y asegurar el desembarco de 30.000 hombres en las costas inglesas y ocupar las islas.
Esta es la historia de una de las mayores aventuras militares puesta en marcha por uno de los imperios más ponderosos de la tierra. Es una historia de ambiciones, traiciones, lealtades y pasiones que se desarrolla en la turbulenta Europa y en el norte de África del siglo XVI. "Un día de gloria" es una auténtica novela de aventuras, con un ritmo trepidante, que deja sin aliento hasta llegar a un final que bien pudo haber sido Historia.

Impresiones:

El desastre de la Armanda invencible es de sobras conocido, pero aún no había leído ninguna novela al respecto y sentía curiosidad. No tenía muchas esperanzas puestas en este libro, que cogí de la estantería de mi madre, así que el hecho de abandonarlo no me ha supuesto ninguna sorpresa. El libro empieza bien, con una narrativa, pero se atasca pronto porque no sabe cómo introducir la información y cada vez que aparece un personaje, te insertan un flashback de varias páginas con su historia previa. Lo abandoné al tropezarme con un flashback de veinte páginas. El multiperspectivismo, que incluye al bando inglés, era interesante, pero se contaba de forma muy aburrida. Lo único que es un verdadero plot twist es el final. Lo hojeé por curiosidad porque, ¿cómo puede terminar una novela cuyas protagonistas fracasan?, y bueno, pues resulta que no fracasan. Exacto, en las últimas páginas te percatas de que en una ucronía en la que la Armada Invencible vence. Que no digo que esto no pueda ser interesante, pero 1) INDÍCALO ANTES, porque un lector desinformado puede creérselo (yo me lo estaba creyendo hasta que las tropas españolas entran en Londres) y 2) No le dediques diez páginas, trátalo. Me parece una forma cobarde de acabar una novela cuya único final posible era funesto.

Nunca, de Ken Follet

Sinopsis:

Ken Follett regresa al thriller con una vertiginosa novela que imagina lo inimaginable.
En el desierto del Sáhara, dos agentes de inteligencia siguen la pista a un poderoso grupo terrorista arriesgando sus vidas -y, cuando se enamoran perdidamente, sus carreras- a cada paso.
En China, un alto cargo del gobierno con grandes ambiciones batalla contra los viejos halcones del ala dura del Partido que amenazan con empujar al país a un punto de no retorno.
Y en Estados Unidos, la presidenta se enfrenta a una crisis global y al asedio de sus implacables oponentes políticos. Está dispuesta a todo para evitar una guerra innecesaria.
Pero cuando un acto de agresión conduce a otro y las potencias más poderosas del mundo se ven atrapadas en una compleja red de alianzas de la que no pueden escapar, comienza una frenética carrera contrarreloj. ¿Podrá alguien, incluso con las mejores intenciones y las más excepcionales habilidades, detener lo inevitable?
Nunca es un thriller extraordinario, lleno de heroínas y villanos, falsos profetas, agentes de élite, políticos desencantados y cínicos revolucionarios. Follett envía un mensaje de advertencia para nuestros tiempos en una historia intensa y trepidante que transporta a los lectores hasta el filo del abismo.
«Cuando me documentaba para La caída de los gigantes, me impactó darme cuenta de que la Primera Guerra Mundial fue una guerra que nadie quería. Ningún líder europeo de ninguno de los dos bandos tenía intención de que sucediera. Pero, uno por uno, los emperadores y primeros ministros tomaron decisiones -decisiones lógicas y moderadas- que nos acercaron un pasito más al conflicto más terrible que el mundo ha conocido. Llegué a creer que todo fue un trágico accidente. Y me pregunté: ¿podría volver a ocurrir?»

Impresiones:

Creo que puedo dar por terminada mi relación con Ken Follet. Es verdad que una vez salió bien, pero a partir de entonces hemos vuelto varias veces y todo ha terminado en fracaso. Estoy tan decepcionada, que empiezo a dudar de que la trilogía The Century fuera tan buena como recuerdo. Algún día la releeré y veré si lo nuestro fue solo amor de un libro, no una relación duradera. El caso es que, aunque Los pilares de la Tierra me había parecido un muermo, este tenía todas las papeletas para gustarme: una novela ambientada en un futuro no muy lejano en la que vemos los desencadenantes de la Tercera Guerra Mundial. Por supuesto que en este tipo de historias las causas son importantes, pero aquí el autor ha empezado la novela muy atrás, y en las 200 páginas que leí aún no había ningún atisbo del evento. Además, los personajes son totalmente inconexos y se resarce mucho más en sus vidas que en la trama del inicio de la guerra. Lo único que lamento de haberlo abandonado es no descubrir qué tiene que ver una madre soltera africana con el estallido de la guerra. Lo hojeé y descubrí que el tema de la guerra era en las últimas páginas por lo que al final o no empezaría de verdad o no haría hincapié en todas las consecuencias, así que decidí dejarlo pasar. Demasiado aguanté con lo aburrido que estaba siendo, porque la trama no había avanzado en nada. Creo que leí tanto porque lo había comprado hacía nada y porque en formato audiolibro se hace más llevadero.

Y eso es todo. Como veis, en algunos casos son libros que sí considero malos, mientras que en otros es porque nunca han sido o ya no son para mí. ¿Cuál fue el último libro con el que os pasó eso?

viernes, 12 de enero de 2024

Crónica Festival 42 (Barcelona)

Entre una cosa y la otra, parece ser que me he aficionado a escribir crónicas de los eventos literarios a los que asisto (puede que la expectación de algunos seguidores también tenga algo que ver) Me lleva un montón de tiempo, es verdad, pero me resulta útil para rememorar el viaje y quizás os convenza para asistir el año que viene. Voy a intentar por todos los medios que esta entrada sea más corta que la de la HispaCón, que al final tuve que publicar en dos partes (las podéis leer aquí aquí).

La crónica de hoy es sobre el Festival 42 que tuvo lugar en Barcelona entre el 8 y el 12 de noviembre, aunque nosotros no llegamos hasta el 9 de noviembre. Ya había estado antes en Barcelona con G y Patt, en 2019, cuando fuimos a la Book Con BCN. En esa ocasión, dejamos que Patt se encargara de seleccionar el hotel y nos negamos en redondo a coger el transporte público: como nos parecía muy caro, recorrimos la ciudad a pata. Por desgracia, en esta ocasión no contábamos con Patt Agente de Viajes y tuvimos que organizarlo nosotros. Resumen: sale mal.

En cuanto al alojamiento, apostamos por lo seguro y fuimos al hotel B&B Mollet, situado en la zona de, sí, Mollet. Ya habíamos ido otras veces a hoteles de esta cadena y fue como esperábamos: una habitación pequeña con los muebles justos y necesarios, una ducha en la que cabíamos dos, un servicio de desayuno muy caro que no tiene vigilancia, una máquina de chocolate caliente (¡y también agua, cosa que descubrimos el último día!) y una atención al cliente cuidada. Tampoco pedíamos más, la verdad, y el precio era muy razonable. 

Además, como no queríamos pillarnos los dedos, escogimos el hotel (que entraba en nuestro presupuesto) que estuviera más cerca del festival: media hora en transporte público. No sabíamos el berenjenal en el que nos estábamos metiendo.

No sé si sois de Barcelona o si habéis estado allí alguna vez, pero ahora ya sé que, la primera vez que visitamos la ciudad, la razón por la que no nos desplazamos en transporte público no fue el precio: es necesario un máster de varias semanas para comprender cómo funciona.

No voy a proceder a explicarlo, porque ni siquiera ahora estoy muy segura de haberlo entendido, pero sí que os contaré los problemas que tuvimos. Para empezar, resulta que el aeropuerto es más grande de lo que pensábamos (y eso que dedicamos una noche a explorarlo en un viaje anterior) y que para ir de una terminal a otra hay media vida de distancia. Así que claro, la ruta que nos proponía Google Maps desde la Terminal 1 y que nos dejaba directamente en el festival no nos valía para nada, porque estábamos en la Terminal 2. 

A continuación descubrimos que una cosa es Barcelona Ciudad (que tiene autobuses y metros/trenes propios) y otra Barcelona Provincia, de manera que el billete de lo uno no vale para lo otro. Un señor muy majo (que luego reencontramos en el Festival 42 y con el que trabamos amistad) nos explicó que a Mollet se iba en Rodalies, que estaba a dos saltos de distancia, cosa que hacía que la tarifa fuera más cara. Estábamos perdidísimos, porque no teníamos ni idea de las diferencias entre trenes/metros/autobuses, ni sabíamos nada del sistema tarifario. Al final se resolvió: por 20€ cada uno, adquirimos un billete que te permitía viajar en Rodalies todo lo que quisieras hasta el 31 de diciembre. Lo demás, compramos los billetes uno a uno.

Esta imagen tan distópica es de una de las estaciones
Mucha gente nos ayudó y todo está bien señalizado, pero eso no quita que sea muy difícil descubrir toda esta información (también es verdad que desde casa no lo investigamos mucho). Por no mencionar que la estación de Mollet parecía que estaba en construcción y que el apeadero era provisional.

Suerte que en esta ocasión decidimos no hacer mucho turismo y nos limitamos a la zona de Sant Andreu, que es donde se celebraba el Festival 42. Esta vez nuestra intención era no comprar libros. ¡Ni siquiera planeamos una ruta de librerías de segunda mano (solo porque estaban todas muy lejos)! Quedamos con un par de personas de Wallapop, ni siquiera muchas (porque todos consideraban que Sant Andreu y Mollet estaban muy lejos), y solo fuimos a Gigamesh. Aunque creo que esto último fue el verdadero problema.

No sé si habéis estado alguna vez en este templo de la literatura fantástica, pero es una parada obligada para todos los amantes del género. No solo es una librería muy grande, sino que está muy bien organizada y decorada, suelen tener libros firmados, organizan muchos eventos y tienen una sección de libros de segunda mano. Esto último fue la perdición de G, que no supo controlarse. Suerte que Varela le rescató y se fueron a merendar juntos, porque en caso contrario, probablemente G aún seguiría ahí. 

Aquí podéis ver la cantidad de libros que compró G.
Los míos solo son los cinco de abajo.

Libros que me firmaron
Ahora que os he contado un poco mis peripecias, pasaré a hablar de mis impresiones generales sobre el Festival 42. Para empezar, me parece que tardaron mucho en ofrecer toda la información (colgaron los horarios un par de semanas antes, por lo que nos fue difícil comprar billetes de avión y encontrar hotel), pero la web está muy bien organizada, de manera que pudimos programarnos bien las charlas a las que queríamos ir. Es más, incluso ofrecían un teléfono para consultas en el que te atendían a las mil maravillas.

Se nota que tras este festival hay dinero, no solo porque trajeron a autores de renombre de lugares muy alejados del planeta, sino también porque tenían muchos recursos (traducción simultánea, varias pantallas y altavoces, auriculares para escuchar la traducción, etc.). El equipo técnico era grande y trabajaron de forma muy profesional. No solo todo estaba bien señalizado, sino que resolvían de inmediato cualquier incidencia técnica, desde cambiar los micros o auriculares que fallaban a controlar las luces del escenario o grabar las charlas.

A diferencia de otros festivales a los que he asistido, el Festival 42 busca convertirse en un espacio de encuentro, pero también de reflexión sobre el género fantástico. Es por eso que el tono de las charlas era mucho más técnico y académico, sin que por ello resultara menos ameno. El objetivo principal no era presentar autores, sino charlar sobre qué aportaba su obra o qué opinaban ellos sobre la evolución de la literatura fantástica o de la ciencia ficción. Las charlas con autores más conocidos estaban enfocadas a un público general, mientras que las demás iban dirigidas a un público más especializado, de manera que había un buen balance entre lo uno y lo otro. Eso sí: no es para niños. Y esto lo digo porque vi a varios padres que traían a sus hijos pequeños con la esperanza de tenerlos entretenidos y que tuvieron que dar media vuelta.

He leído críticas por ahí relacionadas con el tema de la lengua, puesto que la mitad de las charlas fueron en catalán. Entiendo que hay gente de toda España que viene al Festival 42, pero también entiendo que no es un evento privado, sino financiado con dinero de la comunidad autónoma, por lo que es lógico que la lengua principal sea el catalán. No todas las charlas eran en esa lengua: si el ponente solo conocía el castellano, se hacía en castellano, mientras que si no hablaba ninguno de los dos idiomas, se hacía en inglés (y en un caso en chino) con traducción simultánea.

La organización, más allá de lo mucho que nos costó encontrar el sitio y que tardaron en publicar los horarios, fue espectacular: las charlas eran a horas razonables, solo se superponían tres charlas como máximo, todas empezaban y terminaban a la hora indicada y había tiempo suficiente para ir de un sitio a otro. Además, el espacio para firmas estaba bien delimitado y había un par de puestos con libros, aunque poca cosa.

Para mí, lo único mejorable fue el lugar. Todo el festival se celebró en un mismo edificio, la fábrica Fabra i CoatsEstá muy bien que todo sea en el mismo sitio, porque así tienes tiempo para ir de una conferencia a otra, el problema es que es un edificio de carácter industrial, tanto por dentro como sus alrededores. En la calle había un puesto de información, pero una vez entrabas en el patio exterior, faltaba señalización y te perdías entre las callejuelas y los edificios en construcción. Era como entrar en una distopía decadente. 

Por dentro, el edificio no era mucho mejor. Todas las salas estaban bien equipadas y dos de ellas eran muy espaciosas, pero era un espacio muy alternativo y el ambiente no era muy literario, sino que sentías que, en efecto, estabas en el interior de una fábrica. Por dentro podría haberse trabajado mucho más la ambientación y por fuera podría haber más señalización y puestos de libros o merchandising.

Había pocos libros                                         El primer piso parecía IKEA

Como en las anteriores crónicas, a continuación detallaré un poco mis impresiones de cada conferencia. Como de costumbre, G y yo nos dividimos para luego contarle al otro lo que habíamos extraído de ellas, pero solo os hablaré de aquellas a las que yo asistí. Antes de leerme, os recomiendo darle un vistazo al vídeo promocional de 2023, que les quedó de lujo.

CHARLAS

JUEVES

1. Negro, muy negro, distópico oscuro (Anna Maria Villalonga, Jordi de Manuel, Joan Roca Navarro y Sergi Puertas): Muy poco interesante. El presentador tenía muchas habilidades y se notaba que conocía bien la novela de los cuatro autores, pero ni me interesaron las obras ni tampoco lo que comentaron, ya que en general las preguntas eran bastante típicas: si eran autores de brújula o de mapa, cómo se organizaban, cuáles eran sus futuros proyectos... Además, los cuatro autores tampoco tenían tanto en común porque, solo dos de las obras eran distopías (y ni siquiera eran más negras de lo habitual). Rescato un par de reflexiones: el mal nos llama más la atención que el bien porque rompe con la rutina, cuando la sociedad experimenta más inestabilidad es cuando surgen las mejores obras literarias, el conflicto de una obra siempre será negativo para alguien y una cita de Emil Cioran "la historia es el antídoto de la utopía".

(Créditos: Pep Herrero)

VIERNES

1. Revolución o extinción: distopías, utopías y viceversa (Jaume Valor y Eloi Juvillà Ballester): Interesantísimo. No solo hicieron buenas reflexiones y explicaron muchas cosas que no sabía, sino que además los dos ponentes tenían muy buena dinámica. Fue muy curioso cómo se notaba su formación como arquitectos y también que eran mucho más cinéfilos que lectores, porque recomendaron un montón de películas, muchas de las cuales no eran ni adaptaciones. Incluso mencionaron el manga y el anime, que suelen caer en el olvido. Lo que más me impactó fue la reflexión sobre el objetivo de las distopías. En principio, son obras revulsivas que pretenden ponernos sobre aviso del futuro que nos aguarda si no cambiamos nuestro presente, pero la proliferación de estas obras ha conseguido que tengan un efecto analgésico sobre la población: si hagamos lo que hagamos nuestro futuro es funesto, ¿para qué molestarnos y no valorar lo que tenemos ahora? Ya no intentamos cambiar el mundo porque el que tenemos nos parece mucho mejor que cualquier futuro posible. Dejar de creer en las utopías nos impide evolucionar y crecer como sociedad. Lo que no me convenció fue que, pese a la defensa acérrima de los ponentes por las utopías, tan populares en el pasado, según ellos, pusieran pocos ejemplos. Otras cosas interesantes que mencionaron fue que las distopías siempre suceden en ciudades, que hoy en día nos impactan menos los desastres naturales porque estamos acostumbrados a verlos en el cine, que las distopías suelen centrarse en cambiar un único aspecto de la sociedad (obviando el resto) y que hay cierto toque utópico en las distopías juveniles porque la gente que es buena siempre vence. Ambos ponentes habían escrito un libro cada uno y, aunque no hablaron de ellos en ningún momento, me los apunté: la obra de un autor me llama la atención si tiene algo que decir. 


2. Tim Pratt: un pequeño dios contra los límites del género (Tim Pratt): Conocía tan poco a este autor, que no cogí auriculares porque creía que era catalán (en realidad no los cogiste porque no sabías que se podía). Al parecer tiene publicadas varias antologías de relatos de fantasía con historias bastante excéntricas y que me llamaron la atención. Como era en inglés, me enteré de la mitad, pero sus obras me parecieron tan originales, que me lo he apuntado para darle una oportunidad. El presentador era un gran fan del autor y estaba muy emocionado por conocerle y entrevistarle, pero por desgracia se notaba que la charla estaba muy preparada y hubo poco diálogo real entre ambos.  Aquí podéis acceder a la grabación de la charla.

(Créditos: Pep Herrero)

3. El Cosmere, según Brandon Sanderson (Brandon Sanderson): No esperaba mucho y aún así fue una decepción. Para empezar, sabía que era en línea, pero no que iba a ser en diferido y en formato entrevista pregunta-respuesta. Eso para mí no tiene ningún valor. Con la pereza que me dan a mí los vídeos. A eso hay que añadirle que la presentadora tenía un inglés pésimo y que Sanderson (hasta entonces no le había visto con barba, pero le queda muy mal) no nos prestaba la más mínima atenciónporque aprovechaba el tiempo para firmar unas tarjetitas que nos entregaron al final de la charla. Es cierto que esto último fue todo un detalle, pero también es verdad que me parece una falta de respeto prestar tan poca atención a tu interlocutor y a tu público. En cuanto a contenido, también fue una pérdida de tiempo porque ni habló del género fantástico, ni de escritura ni de su obra. En su lugar, el autor se dedicó a dar información sobre proyectos que tiene en marcha y próximas publicaciones. A mí lado estaba un señor (el que nos había dado indicaciones en el tren) que no conocía al autor y que no se enteró de nada. Fue una conferencia muy similar a los Words of Brandon que suele hacer el autor periódicamente sobre sus avances en escritura. Me cuesta mucho entender el ansia de la gente por este tipo de cosas, porque yo no tengo ninguna prisa por leer sus libros y esta información complementaria me aporta poco porque no está dentro de la obra. Aquí podéis acceder a la grabación de la charla.

SÁBADO

1. Misterios del norte: las fronteras del thriller especulativo (Maite R. Ochotorena y Carolina Sarmiento): No me pareció nada interesante. Creí que explicarían en qué consistía el thriller especulativo y que reflexionarían sobre el género, pero en su lugar ambas autoras hablaron de sus respectivos libros. Las preguntas que les hicieron eran las típicas y no aportaron nada nuevo. No me llamó la atención ninguno de los dos libros.

2. Ciberfeminismos: arte, ciencia, género y tecnología (Remedios Zafra y Teresa López-Pellisa): Es cierto que la charla anterior me provocó sueño, pero esta me pareció tan insoportable que me hubiera ido si no hubiera sido porque estaba sentada en primera fila. Fue la charla más densa de todo el festival. Estoy segura de que ambas conferenciantes sabían mucho sobre el ciberfeminismo, pero parecía que pretendían presumir de conocimientos en lugar de compartirlos. Ambas hablaron de forma muy técnica, haciendo largos circunloquios e incisos, de manera que perdía el hilo constantemente. No me enteré de nada

3. Steven Erickson: del monumento de Malaz a la renovación de la épica (Steven Erickson): La anterior charla me había dejado el cerebro hecho papilla y esta fue en inglés, por lo que me enteré mas bien poco. Si no me gustó fue culpa mía, porque a G le encantó. Tenemos gran parte de la obra de Erickson en la estantería, pese a que aún no hemos leído nada suyo. El autor fue majo y contó cosas interesantes sobre su obra. Por ejemplo, yo no tenía ni idea de que era arqueólogo ni de que había escrito ciencia ficción. Al final de la charla nos firmó el libro. Aquí podéis acceder a la grabación de la charla.

4. Vampiros, cazadores e implantes cibernéticos: los mundos indestructibles de Jay Kristoff (Jay Kristoff): Al parecer, soy la fan número uno de este autor, pese a que no he leído nada suyo. La primera cosa que descubrí en esta charla fue la cantidad de libros suyos que tengo en mi estantería, y yo sin darme cuenta: los tres de Las guerras del LotoIluminae, dos de Nuncanoche y seguro que aún me dejo alguno. La segunda cosa que descubrí es que el autor es australiano. En general me gustó mucho cómo hablaba y me quedo con frases como "No puedes arreglar un coche que no existe", en referencia a que solo puedes convertirte en escritor si escribes, por muy mal que lo hagas, porque ya tendrás tiempo de pulir el texto más adelante. Tras la charla, el autor me firmó el libro y fue muy majo. Aquí podéis acceder a la grabación de la charla.

5. Fantasía oscura: la nueva hornada en femenino (Lucía G. Sobrado, Eva Amuedo y Paula Gallego). Una charla muy decepcionante, porque la obra de las tres autoras tenía poco de oscura. Escriben personajes grises, pero con un punto de redención y eso no es realmente fantasía oscura. Sarah J. Maas, el referente de las tres autoras, no pertenece al género, a diferencia de Abercrombie. De las tres conocía a Paula Gallego por sus novelas de romance juvenil y a Lucía G. Sobrado por su bilogía de Bruma roja. Pese a que esta última era la que más me llamaba la atención, al final me convenció más Paula Gallego, porque, como mínimo, con su libro pretendía hablar sobre algo, aunque fuera un tema muy mascado, y era consciente de que la obras de fantasía sirven como metáfora para hablar del mundo; Lucía G. Sobrado ni se lo había planteado. Este no fue su único tropiezo: también dijo que le gustaba ambientar la novela en bosques porque la gente ya sabe cómo son y no hay que esforzarse en describir. Por otra parte, hablaron de las dificultades de las mujeres para hacerse un hueco en el mundillo, pero afirmar que si Robin Hoob fuera un hombre, tendría tanto éxito como Martin, me parece ir demasiado lejos. Martin ha triunfado por su adaptación, no por ser un hombre.  

6. Transhumanismo e inmortalidad en la utopía: un recorrido histórico (Francisco Martorell Campos): Otra charla fascinante en la que el ponente explicó muy bien el concepto de «transhumanismo» y lo relacionó de forma coherente con la literatura. El ponente dominaba el tema, pero no hacía gala de ello, sino que lo exponía de forma ordenada y sencilla, para aquellos que no estábamos familiarizados. Este sí que puso ejemplos de utopías, pero en su mayoría eran ensayos; hacer novelas utópicas es muy difícil, puesto que la utopía es incompatible con el conflicto. Además, de todos los conocimientos que he adquirido, de esta charla me quedo con las reflexiones. Nunca me había planteado, por ejemplo, que casi todas las distopías cuentan con un gobierno totalitario o las desigualdades sociales derivadas del transhumanismo. Incluso hoy en día se invierte mucho en investigar cómo prolongar nuestras vidas, mientras que en sociedades menos desarrolladas mueren jóvenes. Pero de todo lo que se habló en la charla, lo que más me impactó fue darme cuenta de que somos incapaces de imaginar un futuro sin pobreza, sin clases sociales o con un buen sistema de gobierno.

7. Wu Ming-Yi: Realismo mágico y conciencia medioambiental (Wu Ming-Yi): A diferencia de las otras charlas con autores extranjeros, en esta la traducción simultánea fue bastante deficiente. La traductora no solo parecía no dominar del todo el chino, sino que tampoco el catalán, por lo que comprendí una palabra de cada tres. Y no solo yo, sino también el autor, porque en varias ocasiones sus respuestas poco tenían que ver con la pregunta. Otra cosa que no me gustó de esta charla es que se dio más importancia a la nacionalidad del autor que a su obra. Se hizo muy poco énfasis en su novela, pero descubrí que en China los artistas están tan mal vistos que los padres del autor no han leído ningún libro suyo (es más, su madre no sabe leer) y muy poca gente vive de lo que publica. El autor fue muy cordial y respetuoso y nos contó algunas anécdotas personales que reflejaban algunos estereotipos que tenemos asociados con la cultura china, como su abnegación por el trabajo. Aquí podéis acceder a la grabación de la charla.

8. La gran mesa del 42: ¿Qué futuro tiene que recrear el género? (Tim Pratt, Wu Ming-Yi, Ann Leckie, Cat Rambo, Ada Hoffmann, Steven Erikson y Malka Older). No puedes desaprovechar la oportunidad de tener a tantos autores reconocidos en una misma ciudad y no reunirlos. El problema es que las mesas redondas con tanta gente no funcionan y menos si los ponentes no se conocen ni tienen demasiado en común, por lo que primaban las preguntas individuales por encima del diálogo, sobre todo en el caso de Wu Ming-Yi. Como algunos autores publicaban ciencia-ficción y otros fantasía, hablaron de la fina línea que separa ambos géneros. Nunca me había parado a pensar que los golems son exactamente lo mismo que los autómatas, pero funcionan mediante magia en lugar de tecnología.



DOMIGO

1. Mesa, rol y dados: cómo convertir las novelas en juegos y viceversa (Ferran Varela, Greta Mustieles Salvador y Marc Pastor): Es cierto que últimamente G y yo nos hemos aficionado a los juegos de mesa, pero fuimos a esta charla por Varela y Marc Pastor. Ambos tienen mucha labia, pero lo cierto es que el tema de la charla no daba para mucho. Me gustó el debate sobre si los juegos de mesa derivados de las novelas atraían a nuevos lectores o no, así como la explicación de Greta sobre el tema de los derechos de autor en juegos de rol que se basan en universos ya existentes. 

2. Mortales o inmortales: los retos de la vida eterna en la realidad y en la ficción (Ricard Solé, Salvador Macip, Carme Torras Genís y Francisco Martorell Campos): Esta mesa redonda estaba formada por la cantidad justa de personas; si hubieran sido más, hubiese sido muy desequilibrado. Todos los ponentes eran expertos en el tema, se coordinaban bien y hablaban como una única voz. No hablaron demasiado de literatura, pero sí que nos contaron qué avances técnicos y médicos existen actualmente y cuáles son cosa de la ficción. Hablaron tanto de la inmortalidad genética como de la digital, pero a día de hoy siguen siendo metas inalcanzables, pese a lo mucho que triunfan en literatura. Teniendo en cuenta la cantidad de libros que hay sobre ambos temas, al parecer nos parece más fácil imaginar un futuro en el que somos inmortales que no un futuro sin capitalismo, bancos o hipotecas. 

(Créditos: Pep Herrero)

3. El boom del fantasy: ¿puede ser que a la gente joven no le guste la realidad? (Jay Kristoff, Giovanni Nucci y Maite Carranza): Muy buena mesa redonda en la que hablaron de cómo el género fantástico triunfa entre los jóvenes, quizás porque en esas obras se habla de cualquier tema sin tapujos (¡es fantasía, qué más da!), a diferencia de las novelas realistas, que se consideran más serias y a las que se juzga más duramente. También mencionaron que muchas veces tienen que rebajar la realidad, para que la novela sea verosímil. Por último, hablaron del colonialismo de la literatura inglesa, pues al ser la que más puebla nuestras estanterías, está logrando que su imaginario sea el nuestro. Leemos muchas traducciones inglesas, pero eso no es recíproco, porque los ingleses leer muy pocas traducciones, sean del idioma que sean. Aquí podéis acceder a la grabación de la charla.



Y hasta aquí la crónica del Festival 42. Espero que os haya gustado y que os animéis a ir el año que viene. 

martes, 9 de enero de 2024

Sostener el cielo, de Cixin Liu

Una buena opción en Navidad es optar por los «regalos ninja», término acuñado por G para referirse a aquellos regalos que interesan tanto al que lo compra como al que lo recibe. Hace un par de años le regalé a mi hermano (lector y con gustos similares a los míos) la trilogía de El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu, con la intención de pedírsela en algún momento. Como no los tenía a la vista, me centré en otras lecturas, y no volví a acordarme de ellos hasta que mi hermano empezó la trilogía y se la zampó en un par de semanas. Eso bastó para que, a la menor oportunidad de conseguir libros del autor de segunda mano, me hiciera con ellos. Le regalé un par a mi hermano, que inmediatamente los leyó y quedó hechizado, pero al final me volví egoísta y me quedé con tres (hay que ver la mirada inquisitiva de mi hermano cada vez que le doy largas para prestárselos...)

El problema de los tres cuerpos es la obra más conocida del autor (de la que hay una serie que se estrenará en Netflix a principios de 2024), pero me daba pereza empezar una trilogía, así que me incliné por uno de los autoconclusivos del autor. Temía que fuera demasiado complicado para mí, tanto porque no estoy muy versada en el género como porque la ciencia me resulta incomprensible, pero al final lo he disfrutado. 

Editorial: Nova
Páginas: 392
Traductor: Javier Altayo Finestres
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Fecha de publicación: 09-09-2021
Autor: Cixin Liu
Dimensiones: 150mm x 229mm

Sinopsis:
En Sostener el cielo, Cixin Liu nos lleva a través del tiempo y del espacio. De una comunidad rural en las montañas, donde unos estudiantes tienen que recurrir a la física para prevenir una invasión alienígena, a las minas de carbón de la región septentrional de China, en las que una nueva tecnología podría llegar a salvar vidas o a desatar un incendio que arderá durante siglos. De una época muy parecida a la nuestra, en la que ordenadores de supercuerdas predicen todos nuestros movimientos, a dentro de diez mil años, cuando la humanidad al fin haya conseguido empezar de cero. Y también hasta el mismísimo final del universo.
Estos relatos, escritos entre 1999 y 2017 y que ahora aparecen publicados en castellano, vieron la luz durante décadas de grandes cambios en China y llevarán a los lectores a través del tiempo y del espacio, de la mano del escritor más visionario de la ciencia ficción del siglo XXI.

Por qué este título...
"De todos los trabajadores industriales de China, de todo su proletariado, nadie tiene una historia como la nuestra. Nadie ha vivido más desastres que nosotros. ¿Supuso alguno de ellos nuestro ocaso? ¡No! El hecho de que estemos aquí mirando esa vieja columna de carbón es prueba de ello. El cielo no se derrumbó. ¡No lo hizo en el pasado ni lo hará jamás!
Adversidades. ¿Suponen algo nuevo para nosotros? ¿Cuándo lo hemos tenido fácil? ¿Qué minero de ayer o de hoy ha tenido un solo día fácil en su vida? Paraos a pensarlo: de todas las profesiones de todas las industrias, sea en China o en el resto del mundo, ¿hay alguna más dura que la nuestra? Ninguna. Ninguna en absoluto. ¿Qué tienen de nuevo las dificultades? ¡Lo raro sería que no las hubiera, porque llevamos desde siempre no solo sosteniendo el cielo, sino apuntalando la tierra! Si temiéramos a las dificultades, hace tiempo que se hubiera extinguido nuestra estirpe "

Opinión:
Impresión: Ciencia

Sabía que el autor había publicado varias antologías, pero no me enteré de que era el caso de este libro hasta que lo empecé. La obra está compuesta por once relatos de ciencia ficción que, en palabras del autor, «si algo tienen en común las historias de esta antología es que plantean asuntos que conciernen a la humanidad entera, que describen desafíos y crisis a los que nos enfrentamos todos los humanos por igual». No estamos ante historias individuales que suceden a personajes concretos en el futuro, sino que el conflicto principal de la mayoría de los relatos afectan a toda la humanidad. Incluso en los casos en los que el personaje está más perfilado, es solo una sinécdoque de todos los individuos.

En general, la ciencia ficción es un género que tiende a los conflictos que afectan a toda la humanidad y suele abordar cuestiones como la inteligencia artificial y la robótica, la exploración del espacio exterior, los viajes en el tiempo, los avances genéticos, nuestra reacción ante determinados descubrimientos científicos y tecnológicos o la instauración de nuevos sistemas de gobierno. En estos relatos hay pinceladas de algunos de estos temas, pero el grueso se centran en la relación entre la humanidad y el Universo. Según el autor, «la evolución y las metamorfosis del universo son inseparables de la vida y el destino de la humanidad». En la mayoría de los relatos nosotros no hacemos cosas, sino que el Universo hace cosas y estas terminan por interferir en nuestras vidas.

Un par de ejemplos. ¿Y si una raza extraterrestre decidiera exterminarnos o no según si hemos evolucionado suficientemente a nivel tecnológico? ¿Realmente nuestro sistema de transmisión de conocimientos (la enseñanza tradicional), teniendo en cuenta lo dispar que resulta en todo el planeta, es eficaz? ¿Y si una extraterrestre decidiera congelar los océanos en bloques de hielo y los pusiera en órbita alrededor de la Tierra, cómo reaccionaríamos? ¿Qué pasará cuando el Universo, si es que lo hace, deje de expandirse?

Estos relatos tienen un toque de crítica social, que incide sobre todo en los avances científicos, y también tienen un punto optimista: los finales suelen ser positivos para la humanidad, pese a que esta nunca vuelva a ser como antes, y el autor tiene la esperanza de que, por muchas que sean nuestras diferencias, en momentos de verdadera necesidad seremos capaces de trabajar unidos. Teniendo en cuenta el tono sombrío de la mayoría de obras occidentales, esta perspectiva más esperanzadora del futuro supone un soplo de aire fresco. Otros valores que se resaltan y que se pueden asociar a la cultura china es la importancia del sacrificio personal y del trabajo duro.

Como yo, estoy segura de que la complejidad del tratamiento de los temas científicos será aquello que inclinará la balanza y que resultará decisivo antes de decidir si embarcaros o no en este viaje. Si siempre habéis sentido interés por la ciencia, estáis de enhorabuena porque estoy segura de que este puede ser uno de vuestros autores de cabecera. Si, como yo, siempre habéis preferido las humanidades... Cuidado. Estamos ante una novela de ciencia ficción dura. En todos los relatos hay explicaciones científicas complejas sobre cualquier tema que os podáis imaginar, desde la guerra electrónica a la ingeniería minera, pasando por los bancos de almacenamiento de datos y el origen del Big Bang. Me maravilla lo mucho que se ha documentado el autor o la cantidad de conocimientos científicos que tiene de las ramas más diversas, porque no es nada fácil saltar de un tema a otro con tanta soltura.

Como veis, toda la parte científica es compleja y densa, pero también es puntual y está bien integrada en la narración. Me he perdido en algunos puntos, pero si prescindía de la parte científica y aceptaba las explicaciones del autor, pese a no entenderlas, era capaz de seguir el relato a la perfección. El esfuerzo merece la pena porque la novela ensancha tus horizontes y logra que el futuro te parezca mucho más prometedor y extraordinario.

La única cosa que me ha chirriado un poco es el hecho de que todos los personajes tuvieran tantos conocimientos científicos, pese a ser personas de a pie. E incluso en el caso de los científicos, me ha sorprendido que tuvieran conocimientos sobre conceptos que no pertenecen a su campo de estudio. No sé de qué clase de gente se rodea Cixin Liu, pero hay poca gente en mi círculo que esté familiarizada con los conceptos científicos que aquí se mencionan.

Como suele ser habitual en el caso de las antologías, hay relatos mejores y peores. Eso sí, ninguno me parece malo, solo pasable, mientras que un par me han maravillado. Por otra parte, me he quedado con ganas de leer alguna novela del autor, porque mis relatos favoritos han sido los más largos. Hay uno de 10 páginas y un par de 60, pero por lo general son de unas 30 páginas. A continuación me gustaría hablar con más detalle de cada uno de los once relatos.

«El maestro de la aldea»: Una historia sobre un profesor rural que dedica sus últimas fuerzas a intentar que sus alumnos consigan un futuro mejor gracias a la educación. Su labor demostrará ser clave cuando aparezca una raza alienígena dispuesta a destruir todos los planetas con seres poco desarrollados. Es un relato emotivo que nos recuerda el valioso papel de los maestros y que ensalza la importancia de la educación para escapar de la marginación y la pobreza, al tiempo que critica la despreocupación del gobierno por el bienestar de la población en las zonas rurales. Es un homenaje muy bonito a los profesores con vocación, aunque se me ha hecho un poco largo en todo lo relativo a los alienígenas.

«Migración en el tiempo»: Millones de personas son criogenizadas con el objetivo de despertar en un futuro lejano en el que encuentren mejores condiciones de vida. Estos migrantes temporales irán viendo los cambios que experimenta la humanidad a través de distintas eras. Me ha parecido de los más flojos, porque no importan los personajes y el argumento es más común en el género. La evolución humana que se propone es lógica, pero el final me ha parecido demasiado utópico, porque creo que es inevitable que se repita el ciclo. 

«1 de abril de 2018»: Este relato nos presenta un mundo donde los más ricos pueden permitirse prolongar su existencia mediante la extensión genética, la criogenización y la migración de conciencia al mundo digital. El autor critica cómo la ciencia y las mejoras médicas, por muy revolucionarias que sean, solo benefician a los más adinerados (mirad qué pasó con la vacuna del coronavirus) y reflexiona sobre cómo el elevado coste de la prolongación de la vida incrementará la desigualdad entre clases sociales. De nuevo, el tema es común en el género y los personajes no son importantes. Además, la brevedad del relato no  permite tratar en profundidad ni desarrollar adecuadamente las consecuencias a todos los niveles de estas tres formas de extender la vida.

«Fuego en la tierra»: Este relato nos presenta la dura realidad del sector minero actual en China, uno de los principales motores económicos del país. El protagonista, hijo de un minero, tratará de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores mediante una nueva forma de usar el carbón, aunque sus acciones pongan en riesgo la vida de la población y al medioambiente. Es de mis relatos favoritos porque, pese a ser muy ambicioso en lo tocante a los temas que aborda, estos se desarrollan en su medida justa. No solo denuncia las pésimas condiciones de vida de los mineros, sino que también los desastres medioambientales que ocasiona la arrogancia humana. A esto hay que la reflexión sobre si el fin justifica los medios, aplicándola a la ciencia: ¿hasta qué punto el progreso justifica los sacrificios (de vidas, económicos o medioambientales) necesarios para alcanzarlo?). En cuanto a la narración, tiene ritmo y tensión, pese a que intuyes de antemano que todo terminará en catástrofe, y el drama está bien llevado. El personaje principal es plano, como en la mayoría de relatos, pero aquí se profundiza bien en su ambición, así como en las consecuencias psicológicas de sus actos. El epílogo pone el broche de oro a un relato muy completo, porque apela al lector, quien da la ciencia por sentada, sin apreciar el esfuerzo que supuso alcanzar esos avances tecnológicos. La única crítica al relato es la falta de profundidad en los secundarios. 

No me entero
«Contracción»: Este relato explora las consecuencias en la humanidad del inicio de la contracción del Universo. Los personajes no son importantes y el desarrollo del relato es sencillo (desde el principio me veía venir el desenlace), pero no había tenido en cuenta todas las implicaciones. Así que, aunque al principio me dejó indiferente, poco a poco fui dándole vueltas al concepto hasta llegar a obsesionarme con él. Al principio el final puede parecerte un imposible, pero dedícale tiempo a encontrarle un sentido. Tiene mérito que un relato logre dejarme tanto rato cuestionándome nuestra concepción del tiempo y de los actos que damos por supuestos. 

«Espejo»: Este relato plantea la posibilidad de que un superordenador logra crear una simulación de todo el Universo, pasado y presente, lo que nos permite conocer todo lo que ocurre y lo que ha ocurrido. El relato tiene tintes policíacos, aunque la persecución del esquivo delincuente es solo una excusa para plantear interesantes debates: ¿es posible acabar con la criminalidad? ¿Cuáles serían las consecuencias de poder saberlo todo? ¿Existe el libre albedrío o estamos predeterminados? ¿Qué es la justicia y cuáles son sus límites? Me gustó el concepto y los debates que se derivan de él, pero me parece que se resuelve muy rápido y se dan muchas cosas por supuestas: aunque un ordenador te permitiera saberlo todo, hay demasiadas cosas en el mundo para que los humanos podamos procesar toda esa información. Por otra parte, los observadores del mundo podrían ser corruptos... Es un buen relato, pero se podría haber ahondado más en el tema y además, darle más profundidad a los secundarios... 

«En el caso de una sociedad ocurre lo mismo —prosiguió— Su progreso y su vitalidad dependen de la miríada de impulsos y deseos que pugnan por apartarse de la moral impuesta. Un pez no puede sobrevivir en un agua completamente cristalina. Una sociedad en la que nadie comete errores éticos está muerta a todos los efectos.»

«Himno a la alegría»: Una entidad alienígena asiste a un concierto sinfónico, atraído por la música humana y decide demostrar sus habilidades musicales usando las propias estrellas. Me ha parecido de los más flojos de la antología porque no son interesantes ni los personajes ni la trama ni los conceptos. El mensaje de la necesidad de llegar a un entendimiento y actuar unidos como raza está bien, pero es poca cosa. 

«Perturbaciones de barrera en todas las frecuencias»: Un relato que esperemos que no sea premonitorio sobre una guerra en pleno siglo XXI entre la OTAN y Rusia. Retrata de forma realista las diferencias armamentísticas con las guerras del siglo XX haciendo especial hincapié en la importancia de la guerra electrónica y las medidas para contrarrestarla. Ha sido uno de mis relatos favoritos, tanto porque los personajes están bien desarrollados (aunque una siempre querría más), como por lo bien que dibuja los escenarios bélicos. A eso hay que sumarle que es uno de los relatos con mayor componente dramático y que crítica nuestra dependencia tecnológica. Mi única pega es relativa al final, donde creo que se ensalza demasiado al pueblo ruso.

«El mar de los sueños»: Un artista alienígena viene a la Tierra para mostrarnos su arte... utilizando los océanos como materia prima. Está bien trabajada la fascinación por la obra de arte que está creando y el horror ante el desastre climático que provoca, pero la trama es sencilla para un relato tan largo que dedica demasiado espacio a describir imágenes oníricas sobre la pieza artística que se está creando. Me gusta el mensaje optimista que defiende el relato sobre los retos que podemos superar si todos trabajamos unidos como especie, pero se dedica muy poco espacio a desarrollar el desenlace y las consecuencias de la sequía para todo el planeta, que solo se menciona superficialmente.

«La Nube de la Poesía»: Otro relato extraordinario, pese a lo extravagante que es su premisa. Tras la derrota de la humanidad ante los devoradores (unos dinosaurios espaciales), ahora viven como ganado. Sin embargo, tienen la oportunidad de recuperar la libertad cuando un ente superior acepta el reto de superar la poesía humana. El inicio me pareció abrupto, pero es porque no sabía que era la continuación de un relato de otra antología. Me pareció un poco rápido y con un final abrupto, pero disfruté mucho del intenso combate dialéctico entre la poesía y la ciencia, pues el ente alienígena cree poder replicarla y superarla mediante la tecnología. Sinceramente, no creía que fuera tan difícil. 

No me entero

«El pensador». Una astrónoma y un neurocientífico se reencuentran cada ciertos años para apreciar un extraño fenómeno en el que las estrellas cercanas parecen comunicarse entre ellas. Pensaba que por primera vez en esta antología estaríamos ante una historia de amor, y lo es, pero amor por el Universo. Es cierto que ambos personajes sienten algo el uno por el otro, pero, por mucho que pasen los años, ese amor no llega a consolidarse. Ni la premisa ni los personajes son interesantes, así que me ha pasado como con otros relatos del autor: siento que trabaja bien la relación entre la humanidad y el Universo, pero es demasiado científica y etéreo como para que me llame la atención.

En conclusión, estamos ante una antología de once relatos de ciencia ficción dura, de calidad dispar. Son especialmente interesantes los más largos y aquellos que presentan debates morales o conceptos insólitos en el género, porque en todos las tramas son sencillas y los personajes son planos y sin profundidad. La parte científica es la que más me ha perdido, porque las explicaciones son densas y complejas. Además, el autor refleja una fascinación por el Universo que no comparto, de manera que los relatos que se centraban en las posibilidades infinitas de lo desconocido, me han dejado agotada. Si te gusta la ciencia o eres amante de la ciencia ficción, este autor es una parada obligatoria, porque se adentra en terrenos inexplorados, documenta muy bien la parte técnica y ofrece una brizna de esperanza para la humanidad. Si no sueles frecuentar estos lares, pero sientes curiosidad por el autor, como ha sido mi caso, creo que esta antología te permitirá descubrir si te merece la pena darle una oportunidad a sus obras más extensas. 

Cosas que he aprendido:

  • Hay incendios accidentales bajo tierra que llevan encendidos centenares de años.
  • Los sacrificios son necesarios para el progreso.
  • Sería posible y lógico hacer todo lo que hacemos, pero al revés.
  • Un mundo sin criminalidad es imposible
  • La guerra tecnológica.
  • Podrían crearse países digitales.
  • La poesía es más difícil de replicar y superar de lo que creía.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3'5/5!

Primeras Líneas...