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viernes, 22 de marzo de 2024

La esfera luminosa, de Cixin Liu

Hace unos meses le di un primer tiento al autor con su antología Sostener el cielo. Fue denso por la carga científica, pero me pareció lleno de buenas ideas y exudaba pasión por la ciencia. Antes de ponerme con su archiconocida trilogía, decidí leer una de sus novelas independientes, para ver cómo se manejaba con la narrativa larga (seamos sinceras: es porque el libro tenía el lomo rojo) y por eso os traigo hoy la reseña de La esfera luminosa.

Autor: Cixin Liu
Título original: 球状闪电 (Qiúzhuàng shǎndiàn)
Año de publicación: 2004
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova
Traducción: del chino de Javier Altayó y corrección de Antonio Torrubia y Gisela Baños
Edición: 2019
Páginas: 463
ISBN: 978-84-17347-33-8

Sinopsis:
El día en que cumple catorce años, Chen presencia cómo una esfera  luminosa entra en su casa y calcina a sus padres. Con el propósito de  encontrar algún sentido a esta extraña desgracia, decide dedicarse a  descifrar el secreto del misterioso fenómeno a causa del cual quedó  huérfano. La búsqueda de la esfera luminosa lo llevará lejos de casa, a  perseguir tormentas en las cimas de montañas y a adentrarse en  laboratorios subterráneos secretos para, poco a poco, ir descubriendo nuevos límites en la física de partículas.
Aunque la obsesión de Chen es la razón de que la suya sea una vida  solitaria, esta no podrá protegerle de los intereses globales que hay  detrás de sus descubrimientos. Así pues, tendrá que enfrentarse a un  físico que no entiende de límites morales en lo que al conocimiento se  refiere; una atractiva militar obsesionada con nuevas técnicas bélicas;  a una nación entera, en suma, desesperada por hacer frente a una derrota militar inevitable...

Opinión:
Impresión: Fascinación por el Universo

La trama es lo menos importante de esta novela, pero empezaré con ella para situaros un poco. Tras la muerte de sus padres por un fenómeno natural conocido como las esferas luminosas (al principio no tenía claro si eran un ser paranormal u obra humana, pero te dejan claro al principio que es algo natural), Chen decide consagrar su vida a investigar este fenómeno, aunque para eso tenga que recurrir a la financiación del ejército, cuyo interés en comprender las esferas luminosas radica en su potencial como armas. 

Me gustaría deciros que eso es la premisa, pero en realidad es el libro entero. A lo largo de 460 páginas seguiremos a Chen, quien tratará por todos los medios descubrir la naturaleza y características de las esferas luminosas, así como la forma de reproducirlas. Lo que más me sorprendió es que no todo es ficción, sino que este fenómeno existe en la realidad, aunque se sabe muy poco de él. Según la nota inicial: "Las características y el comportamiento de las esferas luminosas que aparecen en este libro coinciden con los descritos por la mayoría de los registros históricos reales previos a 2004". Así, el autor parte de un fenómeno real, con unas características probadas científicamente, y fabula sobre posibles explicaciones. Lo que más me ha interesado de ellas es la parte más paranormal, el misterio que se crea y los posibles usos. 

No os voy a mentir: la novela rebosa ciencia por todos sus poros, pero poco a poco te percatas de que no es esencial entender los entresijos científicos para seguir la historia, porque su única función es ofrecer verosimilitud. El autor demuestra una vez más su gran bagaje científico, abarcando ámbitos muy distintos: los fenómenos atmosféricos, la física, las matemáticas, el electromagnetismo, y la ciencia de los rayos. Hay muchos párrafos largos hablando de conceptos científicos complejos, cosa que hace que la novela no sea accesible para todo el mundo. He desconectado en la mayor parte del tiempo en que hablaban de ciencia, porque eran explicaciones demasiado complicadas para mí.

«Suponiendo que el de las esferas luminosas no fuera un fenómeno sobrenatural, ecuaciones de la mecánica de fluidos relativamente básicas como las de Maxwell y las de Navier-Stokes debían bastarme para llegar a comprenderlo (no descubriría lo pueril y superficial que estaba siendo al pensar así hasta mucho más tarde). Eso sí: ocurría que todas las estructuras conocidas en el campo del electromagnetismo y de la mecánica de fluidos resultaban simples al compararlas con la de las esferas luminosas; dando por hecho que la complicada estructura en equilibrio estable de las esferas luminosas obedeciera las leyes básicas del electromagnetismo y la mecánica de fluidos, había que concluir que esta debía de ser matemáticamente complejísima.» (ciencia)

Al principio, estaba algo aburrida y creía que este libro bien podría ser un ensayo especulativo sobre las esferas luminosas, en lugar de una novela, pero a medida que fui avanzando, me di cuenta de que, aunque la investigación vertebra toda la novela, en realidad es solo una excusa para tratar otros temas. El más destacado de ellos es la fascinación por el Universo. Los avances tecnológicos de los últimos años nos han hecho creer que ya no quedan misterios en el mundo por descifrar. En nuestra ingenuidad, creemos que ya lo sabemos todo y que "el espacio es la última frontera". No podríamos estar más equivocados. Solemos hablar de "la ciencia", como si fuera una única cosa, cuando hay centenares de disciplinas, miles de especializaciones, que no tienen nada que ver la una con la otra, y en cada una de ellas hay varios equipos de investigadores a lo largo del mundo que tratan de desentrañar sus misterios. Creemos que nada de eso nos afecta, que ninguno de esos descubrimientos cambiará nuestra vida; eso es porque no somos conscientes de que la tecnología no aparece de la noche a la mañana, que nuestro mundo va cambiando poco a poco. Esos descubrimientos se introducen subrepticiamente en nuestras vidas (los aislantes de las ventanas, los cristales climalit, las bombillas led, el aireador de grifo, las sartenes antiadherentes, los ambientadores de hogares...), sin bombo y platillo, porque la tecnología no son solo los aparatos electrónicos. En otros casos, esos descubrimientos pasan todavía más desapercibidos, porque solo ayudan a cimentar investigaciones de descubrimientos futuros o son piezas de algo mayor. La ciencia siempre me ha parecido incomprensible, pero esta novela me ha ayudado a apreciar la pasión que algunos sienten por ella y entender mejor lo insignificantes que son nuestros conocimientos del mundo que nos rodea.

«Así es la investigación científica —dijo el coronel Xu—. Todo paso en falso, no importa cuán erróneo sea, constituye un paso imprescindible.»

Otro de los temas son los sacrificios que conllevan estos avances tecnológicos. Muchos científicos consagran su vida entera a la causa y con la misma devoción que un sacerdote, dejan de lado bienes materiales, disfrute personal, amigos y familia para una investigación que quizás nunca dé sus frutos. En la novela, se habla de ello y también de los dilemas morales que comporta la ciencia, tales como la experimentación con animales o la colaboración con la industria armamentística. Muchos proyectos científicos, sean de la disciplina que sean, reciben financiación por parte del ejército, por si en un futuro esos descubrimientos tuvieran algún uso militar. La relación entre la ciencia y la industria armamentística es muy estrecha en esta novela y los dilemas morales al respecto están muy bien tratados: ¿hay que dejar de investigar algo solo porque pueda tener usarse para la guerra? ¿Todos los avances tecnológicos pueden convertirse en armas? ¿Qué culpa tuvieron los científicos que desarrollaron la bomba atómica si quienes la usaron fueron las autoridades militares?

No he hablado hasta ahora de los personajes porque no tienen una gran relevancia. El protagonista es Chen, el prototipo de científico abnegado que se enfrenta a los debates morales mencionados y cuya vida está completamente ligada a su estudio de las esferas luminosas. Es un personaje realista, aunque carente de personalidad y bastante plano, porque su obsesión le consume y le impide tener una vida más allá de la ciencia. Si hay una espinita que me ha reconcomido es que esta abnegación hacia un único propósito vital se muestra como algo positivo, como si no tenerlo, cosa que pasa a la mayoría de mortales, hiciera que tu vida fuera redundante. Aun así es una idea que está en el ADN de la cultura china, por lo que resulta inevitable que aparezca reflejada en la novela.

Más interesante ha sido Lin Yun, al cargo de un proyecto de innovación armamentística que trabajará codo con codo con Chen. No solo resulta sorprende encontrar una mujer con un alto cargo militar, respetada por todos, sino que está obsesionada con las armas. Estas son el motor de su vida, y la obra, sin promover la guerra, es capaz de transmitirte la atracción que siente Lin por el peligro y la belleza que ve en un arma. Le entusiasma cualquier avance en materia armamentística y siente la misma pasión por las armas que un músico ante una sinfonía clásica. Me parece un personaje atípico, complejo (una lástima que su trasfondo de personaje esté mal insertado al final) y muy arriesgado.

A un lector occidental le va a sorprender que no haya un ápice de romance, porque hubiera sido muy sencillo incluirlo, pero la literatura oriental es conocida por tratar el amor como algo etéreo, sublime, irreal, más una posibilidad que algo tangible. En este caso, la relación entre Lin y Chen es muy compleja y se basa en la fascinación y admiración mutuas. No son amigos porque a penas hablan de nada que no sea de carácter profesional ni tienen contacto fuera del trabajo. Ambos comparten un mismo sueño, comprender las esferas luminosas, pero mientras que para Chen eso es suficiente, para Lin ese es solo el primer paso; ella pretende utilizar esos conocimientos para crear un arma. Pese a su colaboración y a lo unidos que están, él no deja de ser un civil y ella una militar, por lo que sus filosofías de vida chocan inevitablemente. 

Hay algo intrínsecamente oriental en esta novela. Toda la trama científica y la relación con el ámbito militar bien podría desarrollarse en Estados Unidos, Oppenheimer es un ejemplo de ello, pero la atmósfera de la novela es muy oriental. Se habla poco de la geografía, no hay crítica social y los personajes se encuentran encerrados en su propia burbuja, ajenos a cualquier rastro de cotidianidad que nos muestre la cultura china. Pese a ello, uno no puede desprenderse de quién es y la nacionalidad del autor se percibe a lo largo del texto: en la actitud sumisa de los personajes frente a la autoridad, un ente incuestionable; el desapego que muestran por el individuo y su interés por el bien del conjunto de la sociedad; la inclinación por hacer un estudio de personajes más que configurar una trama compleja que retenga la atención del lector inquieto; el ritmo de vida sosegado y poco dado a los excesos y a la sociabilidad; o la fascinación por la naturaleza.

La novela está tan enfocada en la investigación de las esferas luminosas que se olvida por completo del entorno. Al principio me molestaba que se hablara de forma tan superficial, casi anecdótica, de la tensa situación internacional que al final conduce a una guerra con China, pero realizar un estudio de las causas sociopolíticas de una guerra hubiera desviado la atención del tema principal. Lo cierto es que al final no importa por qué ha estallado ni quienes luchan, sino el papel de los avances científicos en esta hipotética guerra.

En conclusión, La esfera luminosa es una novela que, contra todo pronóstico, me ha gustado, pero que no recomiendo a todo el mundo, solo a aquellos que tengan interés por la ciencia o quieran adentrarse por primera vez en la ciencia ficción dura (aunque si no has leído nada del género, la antología Sostener el cielo me parece una mejor forma de empezar). La obra habla de la fascinación por el Universo y la ciencia a partir de la investigación de las esferas luminosas, así como de los sacrificios que conllevan los avances científicos y el papel fundamental del ejército en el desarrollo tecnológico. Los personajes son bastante planos, aunque atípicos: el protagonista es un científico consagrado a sus estudios, mientras que la coprotagonista es una mujer de un alto rango militar que siente pasión por las armas. Es cierto que el libro tiene partes muy densas en las que se habla de ciencia y es poco asequible para el lector de a pie, pero me parece un libro necesario para tomar consciencia de lo minúsculos que somos y de lo mucho que nos queda por descubrir.

Cosas que he aprendido...

  • La existencia de las esferas luminosas.
  • La importancia del ejército en el desarrollo tecnológico.
  • Cualquier avance científico puede ser usado como arma.
  • Somos insignificantes, aún queda mucho por descubrir en el mundo.
  • Podríamos ser parte de una macroestructura.
  • Técnicas bélicas que no conocía que utilizan a animales.
  • Las armas pueden ser bellas.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3'5/5!

Primeras Líneas... 


martes, 9 de enero de 2024

Sostener el cielo, de Cixin Liu

Una buena opción en Navidad es optar por los «regalos ninja», término acuñado por G para referirse a aquellos regalos que interesan tanto al que lo compra como al que lo recibe. Hace un par de años le regalé a mi hermano (lector y con gustos similares a los míos) la trilogía de El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu, con la intención de pedírsela en algún momento. Como no los tenía a la vista, me centré en otras lecturas, y no volví a acordarme de ellos hasta que mi hermano empezó la trilogía y se la zampó en un par de semanas. Eso bastó para que, a la menor oportunidad de conseguir libros del autor de segunda mano, me hiciera con ellos. Le regalé un par a mi hermano, que inmediatamente los leyó y quedó hechizado, pero al final me volví egoísta y me quedé con tres (hay que ver la mirada inquisitiva de mi hermano cada vez que le doy largas para prestárselos...)

El problema de los tres cuerpos es la obra más conocida del autor (de la que hay una serie que se estrenará en Netflix a principios de 2024), pero me daba pereza empezar una trilogía, así que me incliné por uno de los autoconclusivos del autor. Temía que fuera demasiado complicado para mí, tanto porque no estoy muy versada en el género como porque la ciencia me resulta incomprensible, pero al final lo he disfrutado. 

Editorial: Nova
Páginas: 392
Traductor: Javier Altayo Finestres
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Fecha de publicación: 09-09-2021
Autor: Cixin Liu
Dimensiones: 150mm x 229mm

Sinopsis:
En Sostener el cielo, Cixin Liu nos lleva a través del tiempo y del espacio. De una comunidad rural en las montañas, donde unos estudiantes tienen que recurrir a la física para prevenir una invasión alienígena, a las minas de carbón de la región septentrional de China, en las que una nueva tecnología podría llegar a salvar vidas o a desatar un incendio que arderá durante siglos. De una época muy parecida a la nuestra, en la que ordenadores de supercuerdas predicen todos nuestros movimientos, a dentro de diez mil años, cuando la humanidad al fin haya conseguido empezar de cero. Y también hasta el mismísimo final del universo.
Estos relatos, escritos entre 1999 y 2017 y que ahora aparecen publicados en castellano, vieron la luz durante décadas de grandes cambios en China y llevarán a los lectores a través del tiempo y del espacio, de la mano del escritor más visionario de la ciencia ficción del siglo XXI.

Por qué este título...
"De todos los trabajadores industriales de China, de todo su proletariado, nadie tiene una historia como la nuestra. Nadie ha vivido más desastres que nosotros. ¿Supuso alguno de ellos nuestro ocaso? ¡No! El hecho de que estemos aquí mirando esa vieja columna de carbón es prueba de ello. El cielo no se derrumbó. ¡No lo hizo en el pasado ni lo hará jamás!
Adversidades. ¿Suponen algo nuevo para nosotros? ¿Cuándo lo hemos tenido fácil? ¿Qué minero de ayer o de hoy ha tenido un solo día fácil en su vida? Paraos a pensarlo: de todas las profesiones de todas las industrias, sea en China o en el resto del mundo, ¿hay alguna más dura que la nuestra? Ninguna. Ninguna en absoluto. ¿Qué tienen de nuevo las dificultades? ¡Lo raro sería que no las hubiera, porque llevamos desde siempre no solo sosteniendo el cielo, sino apuntalando la tierra! Si temiéramos a las dificultades, hace tiempo que se hubiera extinguido nuestra estirpe "

Opinión:
Impresión: Ciencia

Sabía que el autor había publicado varias antologías, pero no me enteré de que era el caso de este libro hasta que lo empecé. La obra está compuesta por once relatos de ciencia ficción que, en palabras del autor, «si algo tienen en común las historias de esta antología es que plantean asuntos que conciernen a la humanidad entera, que describen desafíos y crisis a los que nos enfrentamos todos los humanos por igual». No estamos ante historias individuales que suceden a personajes concretos en el futuro, sino que el conflicto principal de la mayoría de los relatos afectan a toda la humanidad. Incluso en los casos en los que el personaje está más perfilado, es solo una sinécdoque de todos los individuos.

En general, la ciencia ficción es un género que tiende a los conflictos que afectan a toda la humanidad y suele abordar cuestiones como la inteligencia artificial y la robótica, la exploración del espacio exterior, los viajes en el tiempo, los avances genéticos, nuestra reacción ante determinados descubrimientos científicos y tecnológicos o la instauración de nuevos sistemas de gobierno. En estos relatos hay pinceladas de algunos de estos temas, pero el grueso se centran en la relación entre la humanidad y el Universo. Según el autor, «la evolución y las metamorfosis del universo son inseparables de la vida y el destino de la humanidad». En la mayoría de los relatos nosotros no hacemos cosas, sino que el Universo hace cosas y estas terminan por interferir en nuestras vidas.

Un par de ejemplos. ¿Y si una raza extraterrestre decidiera exterminarnos o no según si hemos evolucionado suficientemente a nivel tecnológico? ¿Realmente nuestro sistema de transmisión de conocimientos (la enseñanza tradicional), teniendo en cuenta lo dispar que resulta en todo el planeta, es eficaz? ¿Y si una extraterrestre decidiera congelar los océanos en bloques de hielo y los pusiera en órbita alrededor de la Tierra, cómo reaccionaríamos? ¿Qué pasará cuando el Universo, si es que lo hace, deje de expandirse?

Estos relatos tienen un toque de crítica social, que incide sobre todo en los avances científicos, y también tienen un punto optimista: los finales suelen ser positivos para la humanidad, pese a que esta nunca vuelva a ser como antes, y el autor tiene la esperanza de que, por muchas que sean nuestras diferencias, en momentos de verdadera necesidad seremos capaces de trabajar unidos. Teniendo en cuenta el tono sombrío de la mayoría de obras occidentales, esta perspectiva más esperanzadora del futuro supone un soplo de aire fresco. Otros valores que se resaltan y que se pueden asociar a la cultura china es la importancia del sacrificio personal y del trabajo duro.

Como yo, estoy segura de que la complejidad del tratamiento de los temas científicos será aquello que inclinará la balanza y que resultará decisivo antes de decidir si embarcaros o no en este viaje. Si siempre habéis sentido interés por la ciencia, estáis de enhorabuena porque estoy segura de que este puede ser uno de vuestros autores de cabecera. Si, como yo, siempre habéis preferido las humanidades... Cuidado. Estamos ante una novela de ciencia ficción dura. En todos los relatos hay explicaciones científicas complejas sobre cualquier tema que os podáis imaginar, desde la guerra electrónica a la ingeniería minera, pasando por los bancos de almacenamiento de datos y el origen del Big Bang. Me maravilla lo mucho que se ha documentado el autor o la cantidad de conocimientos científicos que tiene de las ramas más diversas, porque no es nada fácil saltar de un tema a otro con tanta soltura.

Como veis, toda la parte científica es compleja y densa, pero también es puntual y está bien integrada en la narración. Me he perdido en algunos puntos, pero si prescindía de la parte científica y aceptaba las explicaciones del autor, pese a no entenderlas, era capaz de seguir el relato a la perfección. El esfuerzo merece la pena porque la novela ensancha tus horizontes y logra que el futuro te parezca mucho más prometedor y extraordinario.

La única cosa que me ha chirriado un poco es el hecho de que todos los personajes tuvieran tantos conocimientos científicos, pese a ser personas de a pie. E incluso en el caso de los científicos, me ha sorprendido que tuvieran conocimientos sobre conceptos que no pertenecen a su campo de estudio. No sé de qué clase de gente se rodea Cixin Liu, pero hay poca gente en mi círculo que esté familiarizada con los conceptos científicos que aquí se mencionan.

Como suele ser habitual en el caso de las antologías, hay relatos mejores y peores. Eso sí, ninguno me parece malo, solo pasable, mientras que un par me han maravillado. Por otra parte, me he quedado con ganas de leer alguna novela del autor, porque mis relatos favoritos han sido los más largos. Hay uno de 10 páginas y un par de 60, pero por lo general son de unas 30 páginas. A continuación me gustaría hablar con más detalle de cada uno de los once relatos.

«El maestro de la aldea»: Una historia sobre un profesor rural que dedica sus últimas fuerzas a intentar que sus alumnos consigan un futuro mejor gracias a la educación. Su labor demostrará ser clave cuando aparezca una raza alienígena dispuesta a destruir todos los planetas con seres poco desarrollados. Es un relato emotivo que nos recuerda el valioso papel de los maestros y que ensalza la importancia de la educación para escapar de la marginación y la pobreza, al tiempo que critica la despreocupación del gobierno por el bienestar de la población en las zonas rurales. Es un homenaje muy bonito a los profesores con vocación, aunque se me ha hecho un poco largo en todo lo relativo a los alienígenas.

«Migración en el tiempo»: Millones de personas son criogenizadas con el objetivo de despertar en un futuro lejano en el que encuentren mejores condiciones de vida. Estos migrantes temporales irán viendo los cambios que experimenta la humanidad a través de distintas eras. Me ha parecido de los más flojos, porque no importan los personajes y el argumento es más común en el género. La evolución humana que se propone es lógica, pero el final me ha parecido demasiado utópico, porque creo que es inevitable que se repita el ciclo. 

«1 de abril de 2018»: Este relato nos presenta un mundo donde los más ricos pueden permitirse prolongar su existencia mediante la extensión genética, la criogenización y la migración de conciencia al mundo digital. El autor critica cómo la ciencia y las mejoras médicas, por muy revolucionarias que sean, solo benefician a los más adinerados (mirad qué pasó con la vacuna del coronavirus) y reflexiona sobre cómo el elevado coste de la prolongación de la vida incrementará la desigualdad entre clases sociales. De nuevo, el tema es común en el género y los personajes no son importantes. Además, la brevedad del relato no  permite tratar en profundidad ni desarrollar adecuadamente las consecuencias a todos los niveles de estas tres formas de extender la vida.

«Fuego en la tierra»: Este relato nos presenta la dura realidad del sector minero actual en China, uno de los principales motores económicos del país. El protagonista, hijo de un minero, tratará de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores mediante una nueva forma de usar el carbón, aunque sus acciones pongan en riesgo la vida de la población y al medioambiente. Es de mis relatos favoritos porque, pese a ser muy ambicioso en lo tocante a los temas que aborda, estos se desarrollan en su medida justa. No solo denuncia las pésimas condiciones de vida de los mineros, sino que también los desastres medioambientales que ocasiona la arrogancia humana. A esto hay que la reflexión sobre si el fin justifica los medios, aplicándola a la ciencia: ¿hasta qué punto el progreso justifica los sacrificios (de vidas, económicos o medioambientales) necesarios para alcanzarlo?). En cuanto a la narración, tiene ritmo y tensión, pese a que intuyes de antemano que todo terminará en catástrofe, y el drama está bien llevado. El personaje principal es plano, como en la mayoría de relatos, pero aquí se profundiza bien en su ambición, así como en las consecuencias psicológicas de sus actos. El epílogo pone el broche de oro a un relato muy completo, porque apela al lector, quien da la ciencia por sentada, sin apreciar el esfuerzo que supuso alcanzar esos avances tecnológicos. La única crítica al relato es la falta de profundidad en los secundarios. 

No me entero
«Contracción»: Este relato explora las consecuencias en la humanidad del inicio de la contracción del Universo. Los personajes no son importantes y el desarrollo del relato es sencillo (desde el principio me veía venir el desenlace), pero no había tenido en cuenta todas las implicaciones. Así que, aunque al principio me dejó indiferente, poco a poco fui dándole vueltas al concepto hasta llegar a obsesionarme con él. Al principio el final puede parecerte un imposible, pero dedícale tiempo a encontrarle un sentido. Tiene mérito que un relato logre dejarme tanto rato cuestionándome nuestra concepción del tiempo y de los actos que damos por supuestos. 

«Espejo»: Este relato plantea la posibilidad de que un superordenador logra crear una simulación de todo el Universo, pasado y presente, lo que nos permite conocer todo lo que ocurre y lo que ha ocurrido. El relato tiene tintes policíacos, aunque la persecución del esquivo delincuente es solo una excusa para plantear interesantes debates: ¿es posible acabar con la criminalidad? ¿Cuáles serían las consecuencias de poder saberlo todo? ¿Existe el libre albedrío o estamos predeterminados? ¿Qué es la justicia y cuáles son sus límites? Me gustó el concepto y los debates que se derivan de él, pero me parece que se resuelve muy rápido y se dan muchas cosas por supuestas: aunque un ordenador te permitiera saberlo todo, hay demasiadas cosas en el mundo para que los humanos podamos procesar toda esa información. Por otra parte, los observadores del mundo podrían ser corruptos... Es un buen relato, pero se podría haber ahondado más en el tema y además, darle más profundidad a los secundarios... 

«En el caso de una sociedad ocurre lo mismo —prosiguió— Su progreso y su vitalidad dependen de la miríada de impulsos y deseos que pugnan por apartarse de la moral impuesta. Un pez no puede sobrevivir en un agua completamente cristalina. Una sociedad en la que nadie comete errores éticos está muerta a todos los efectos.»

«Himno a la alegría»: Una entidad alienígena asiste a un concierto sinfónico, atraído por la música humana y decide demostrar sus habilidades musicales usando las propias estrellas. Me ha parecido de los más flojos de la antología porque no son interesantes ni los personajes ni la trama ni los conceptos. El mensaje de la necesidad de llegar a un entendimiento y actuar unidos como raza está bien, pero es poca cosa. 

«Perturbaciones de barrera en todas las frecuencias»: Un relato que esperemos que no sea premonitorio sobre una guerra en pleno siglo XXI entre la OTAN y Rusia. Retrata de forma realista las diferencias armamentísticas con las guerras del siglo XX haciendo especial hincapié en la importancia de la guerra electrónica y las medidas para contrarrestarla. Ha sido uno de mis relatos favoritos, tanto porque los personajes están bien desarrollados (aunque una siempre querría más), como por lo bien que dibuja los escenarios bélicos. A eso hay que sumarle que es uno de los relatos con mayor componente dramático y que crítica nuestra dependencia tecnológica. Mi única pega es relativa al final, donde creo que se ensalza demasiado al pueblo ruso.

«El mar de los sueños»: Un artista alienígena viene a la Tierra para mostrarnos su arte... utilizando los océanos como materia prima. Está bien trabajada la fascinación por la obra de arte que está creando y el horror ante el desastre climático que provoca, pero la trama es sencilla para un relato tan largo que dedica demasiado espacio a describir imágenes oníricas sobre la pieza artística que se está creando. Me gusta el mensaje optimista que defiende el relato sobre los retos que podemos superar si todos trabajamos unidos como especie, pero se dedica muy poco espacio a desarrollar el desenlace y las consecuencias de la sequía para todo el planeta, que solo se menciona superficialmente.

«La Nube de la Poesía»: Otro relato extraordinario, pese a lo extravagante que es su premisa. Tras la derrota de la humanidad ante los devoradores (unos dinosaurios espaciales), ahora viven como ganado. Sin embargo, tienen la oportunidad de recuperar la libertad cuando un ente superior acepta el reto de superar la poesía humana. El inicio me pareció abrupto, pero es porque no sabía que era la continuación de un relato de otra antología. Me pareció un poco rápido y con un final abrupto, pero disfruté mucho del intenso combate dialéctico entre la poesía y la ciencia, pues el ente alienígena cree poder replicarla y superarla mediante la tecnología. Sinceramente, no creía que fuera tan difícil. 

No me entero

«El pensador». Una astrónoma y un neurocientífico se reencuentran cada ciertos años para apreciar un extraño fenómeno en el que las estrellas cercanas parecen comunicarse entre ellas. Pensaba que por primera vez en esta antología estaríamos ante una historia de amor, y lo es, pero amor por el Universo. Es cierto que ambos personajes sienten algo el uno por el otro, pero, por mucho que pasen los años, ese amor no llega a consolidarse. Ni la premisa ni los personajes son interesantes, así que me ha pasado como con otros relatos del autor: siento que trabaja bien la relación entre la humanidad y el Universo, pero es demasiado científica y etéreo como para que me llame la atención.

En conclusión, estamos ante una antología de once relatos de ciencia ficción dura, de calidad dispar. Son especialmente interesantes los más largos y aquellos que presentan debates morales o conceptos insólitos en el género, porque en todos las tramas son sencillas y los personajes son planos y sin profundidad. La parte científica es la que más me ha perdido, porque las explicaciones son densas y complejas. Además, el autor refleja una fascinación por el Universo que no comparto, de manera que los relatos que se centraban en las posibilidades infinitas de lo desconocido, me han dejado agotada. Si te gusta la ciencia o eres amante de la ciencia ficción, este autor es una parada obligatoria, porque se adentra en terrenos inexplorados, documenta muy bien la parte técnica y ofrece una brizna de esperanza para la humanidad. Si no sueles frecuentar estos lares, pero sientes curiosidad por el autor, como ha sido mi caso, creo que esta antología te permitirá descubrir si te merece la pena darle una oportunidad a sus obras más extensas. 

Cosas que he aprendido:

  • Hay incendios accidentales bajo tierra que llevan encendidos centenares de años.
  • Los sacrificios son necesarios para el progreso.
  • Sería posible y lógico hacer todo lo que hacemos, pero al revés.
  • Un mundo sin criminalidad es imposible
  • La guerra tecnológica.
  • Podrían crearse países digitales.
  • La poesía es más difícil de replicar y superar de lo que creía.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3'5/5!

Primeras Líneas...