lunes, 5 de febrero de 2024

Visto en las redes 63#

 ¡Hola a todos!

Podéis empezar a poneros cómodos, porque esto va para largo. Este mes de enero os he bombardeado con entradas especiales: el balance lector del 2023, mis mejores y peores lecturas del 2023, la crónica del Festival 42,... Entre muchas otras cosas. Es por eso que no tuve tiempo de preparar un Visto en las redes de diciembre... y por eso os traigo uno que engloba las publicaciones de diciembre y enero. Puede que no haya estado muy activa en redes, pero son dos meses intensos, así que hay material más que de sobra. Para los que no lo sepan, esta sección me gusta mucho porque da pie a muchos debates, (aunque no os veo muy por la labor de debatir). Espero que la disfrutéis y que podamos hablar de un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes de nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos, pero siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados el último mes (o los dos últimos, diciembre y enero, en este caso) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen. 

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), pero estoy especialmente activa en Twitter, Facebook e Instagram, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales.  

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, aunque siempre están relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Facebook

Que El nombre de la rosa no fuera un libro para mí no significa que Umberto Eco no fuera un genio. Del autor no he leído más que citas literarias, como esta que nos comparte La biblioteca de Alejandría, y por el momento, todas me han parecido una joya. Soy (como vosotros, supongo) de las que acumula montañas de libros pendientes que quizás nunca serán leídos porque nuestro tiempo en el mundo es limitado. Muchos me dicen que es tirar el dinero (suerte que la mayoría son de segunda mano) y ha llegado un punto en el que yo también me pregunto qué necesidad hay de comprar más libros si los que tengo son suficientes para varias vidas. Me gusta la justificación de Umberto Eco y su comparación de los libros con las medicinas. Al igual que tenemos un cajón de medicamentos "por si acaso", también deberíamos tener en nuestras estanterías un libro para cada momento. El problema es que a mí me ha pasado muy pocas veces que haya necesitado leer un libro concreto y, en caso de ser así, no es difícil ir a la librería y comprarlo. Es por eso por lo que últimamente estoy intentando reducir mis compras literarias. No es que me agobien los libros sin leer, pero sí lamento que no vayan a ser leídos nunca. ¿Vuestras lecturas son azarosas o leéis los libros según vuestro estado de ánimo?

Visto en Twitter

Es curioso que, como señala Jennifer, nuestros libros favoritos sean los que nos dejan hechos polvo, aunque lo más probable es que esto se deba a que cambian tanto nuestros esquemas y nos calan tan hondo que, por dentro, nos dejan para el arrastre. Desde que compartí el mensaje, no he vuelto a encontrar ninguno así, también porque no es algo que suceda todos los días. ¿Cuál fue la última lectura que os destrozó tanto?

Literatura de consumo ha habido en todas las épocas. Quizás no tanta como ahora, pero porque nunca se había escrito tanto, así que proporcionalmente, diría que hay la misma cantidad. La literatura es un arte que nos permite reflexionar sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea. Si leemos de forma crítica y variada, poco a poco seremos mejores. ¿Para qué conformarnos con tener la mente ocupada? Entiendo que muchos al llegar cansados a casa no se sientan con fuerzas para reflexionar y que solo busquen el entretenimiento vacuo, pero ¿es que eso es todo lo que le pides a la vida? ¿Tener la mente distraída hasta que un día te des cuenta de que sigues siendo la misma persona que treinta o cuarenta años atrás? Wattpad ha surgido a raíz de este deseo de desconectar del mundo. No es una causa, como parece indicar Kowa, sino una consecuencia. Me parece que las historias que ofrece la plataforma son necesarias porque la vida está para disfrutarla, pero no debería ser la única forma de consumo. ¿Por qué leéis vosotros? 
No he cambiado de idea respecto a esta pregunta de Deborah Slow. El editor es el encargado de contratar a los profesionales que mejoran la calidad del texto, de verificar que se han hecho las correcciones de texto y maquetación y también es aquella persona que acepta la obra bajo su ala, por lo que considera, no solo que se venderá bien, sino también que tiene calidad. Entiendo que el autor es quien tiene la última palabra en todo, pero es trabajo del editor lidiar con el autor y llegar a un acuerdo con él.

Ojalá el de Matthew Land fuera un caso aislado, pero por desgracia, no es el primer testimonio que leo de un librero al que le pasa algo así. No soy aficionada a comprar por Internet y no entiendo a la gente que actúa de este modo. ¿Vosotros sabéis por qué alguien decidiría comprar un libro por Amazon después de tomarse la molestia de ir hasta una librería y tener el libro al alcance de la mano? Lo único que se me ocurre es por la diferencia de precio, pero nunca he visto que las ofertas de Amazon fueran tan buenas como para que esto merezca la pena.

A finales de año, estas observaciones de Xavier Beltrán no podrían ser más evidentes. No solo aparecen obras de un reducido número de editoriales grandes, sino que hay determinados géneros que parecen vetados de estas listas y ya no digamos si una novela es considerada juvenil. Entiendo que estas listas tratan de ser generales, porque los que se fían de ellas son no-lectores que buscan un regalo de Reyes, pero a mí me parece una mala idea: comprar un libro genérico solo es muestra de que conoces poco a la otra persona. En mi caso, me gustarían bien pocos libros de esas listas.

Un aplauso a la campaña contra Amazon que llevó a cabo esta librería (me gustaría saber su nombre, aunque no esté en España) y que nos comparte Clare. Entiendo que es más fácil que te traigan el libro a casa y que Amazon tiene mucha más oferta que cualquier librería física, ¿pero cuántas de las veces que has comprado en Amazon era realmente necesario? Si le damos el control de todo el mercado a una única empresa, hará con nosotros lo que quiera.

He de confesar que yo, si viera a alguien famoso en el transporte público, lo primero que haría sería investigar si realmente es esa persona y, a continuación, comentarlo con mis amistades. Pero vaya, debe ser muy curioso que te pase como a Máximo Huerta y pillar a la otra persona investigándote.

Supongo que debieron decidir cambiar de sitio el párrafo y después se les olvidó borrar el original. Es comprensible, pero no por ello justificable, ya que es un error bastante grande. Que yo recuerde, nunca me he encontrado con un caso similar a este que nos enseña Libro en equilibrio. ¿Y vosotros? 

Las razones de Ama sully tejedora para comprar libros de segunda mano son muy nobles (aunque dudo que el libro fuera disfrutado por la otra persona, teniendo en cuenta que no quería tenerlo en su biblioteca), y a mí también me gusta leer libros de segunda mano y encontrar en ellos los pensamientos de su anterior dueño, pero seamos sinceros, el verdadero motivo de que los compre es el precio. Son pocos los libros que compro al año completamente nuevos, porque como digo más arriba, no suelo tener prisa en leer las novedades y a las dos ReReads de mi ciudad suelen llegar libros muy interesantes (por cierto, acabo de darme cuenta de que en mi mensaje he repetido la opción C dos veces XD). ¿Vosotros compráis más libros nuevos o de segunda mano?

Al igual que Vale Ivs Percy Jackson, cuando era adolescente leí muchísimo, pero no solo porque tenía más tiempo, sino también porque no paladeaba las lecturas como lo hago ahora. Aunque tenga tiempo, ya no me gusta leer varias novelas seguidas del tirón, porque creo que hay que dedicarles tiempo de reflexión. Las que lo merecen, no quiero que se desvanezcan tan rápido de mi memoria y prefiero pensar en ellas antes que empezar una nueva lectura. ¿Soléis leer muchos libros seguidos? ¿Por qué ya no leéis tanto como antes?

Atención a los dos tipos de lector que indica C. G. Drews. Ser de un tipo u otro depende mucho del libro y de si estoy muy cansada o no (aunque si estoy tan cansada como para dormirme enseguida, ni empiezo a leer). Por norma general, si me pongo a leer antes de ir a dormir, puedo estar una hora leyendo antes de que empiece a tener sueño. ¿Y vosotros?

Maravilloso este concepto que propone Jesús Lens, aunque creo que no todos los libros tienen las mismas posibilidades de ser elegidos. Este año, por ejemplo, he decidido leer autoconclusivos amarillos y naranjas, por lo que mi próxima lectura seguramente será un libro de ese color. ¿Vosotros seguís algún criterio u os dejáis llevar?

Es verdad que antes tenía más bloqueos lectores, porque leía varios libros seguidos malos y entonces dejaba de querer leer un tiempo. Ahora, entre que abandono todo libro susceptible de ser una patata y que me falta tiempo para leer, lo del bloqueo lector ha pasado a la historia. ¿También estáis de acuerdo con Vale Ivs Percy Jackson?

Ya lo dijo Sócrates: "Solo sé que no sé nada". No puedo hablar del ámbito de la traducción, como hace Virginia P. pero sí desde el punto de vista de la corrección. Antes tenía las cosas muy claras, pero a medida que me he ido enfrentando a las preguntas más absurdas y mi mente ha normalizado encontrar errores ortográficos por todas partes, ahora dudo de todo.

A raíz de esta pregunta de Goodreads: ¿Soy yo que leo mucha fantasía o cada vez los libros son más tochos? Los tocho-libros se venden como churros. En su momento, El temor de un hombre sabio era considerado un mamotreto, pero ahora ya es de medida estándar. Lo que más me preocupa es que, con la excusa del tamaño, cada vez suben más los precios de los libros, pese a que antes libros de ese mismo tamaño se vendían a precio normal.

Me sorprendió este comentario de Alex, porque esto es algo que no me ha pasa casi nunca. Muy pocas veces en mi vida he abandonado un libro porque sentía que no era el momento; si dejo un libro de lado es porque sé que nunca será el momento. Aunque sean libros que añadí hace mucho a mis estanterías, por norma general, sé lo que voy a encontrarme en su interior y qué tono tendrá la novela, por lo que no encadeno varias seguidas de una misma temática o tono. ¿Os ha pasado alguna vez lo de empezar un libro con el que no podíais conectar en ese momento?

Estoy muy de acuerdo Marta Cuchelo, aunque últimamente se han puesto muy de moda los personajes grises mal escritos, porque si son los protagonistas, suelen tener redención y un final positivo, mientras que, en el caso de los villanos, comprendes por qué hace lo que hace, pero nunca te posicionarías en su favor. La realidad es mucho más complicada que eso, pero por desgracia, eso se representa poco en literatura. Creo que a veces es por miedo por parte del autor, como si escribir una novela en la que se justifiquen actos moralmente correctos significara que tú como autor los defiendes. ¿Alguna recomendación de protagonistas grises que no tengan redención o villanos con los que puedas empatizar? 

Como comentaba, antes era de la opinión de Vale Ivs Percy Jackson, pero tras muchos desengaños con gente que conozco y a la que no le gusta leer por mucho que lo intenten, ahora ya lo pongo en duda. Hubo un poco de debate respecto a esto y llegamos a la conclusión de que sí, seguramente hay un libro perfecto para cada persona, pero hay gente que no tiene el suficiente interés como para leer tantas decepciones antes. Creo que todos deberían darle una oportunidad a la lectura, con libros variados y relacionados con sus gustos, pero que tampoco tienen que perder la vida en ello y que tras varios chascos es lógico abandonar. Y bueno, que no te guste leer tampoco es tan problemático. ¡No será por formas de consumir arte! ¿Qué pensáis vosotros, que se debería insistir o no? 

Me identifico mucho con esta cita de Gómez Dávila y que menciona Monika Feren. Cuando estoy escribiendo una reseña complicada, mido mucho las palabras que uso, y a veces lo que he escrito un día, me parece basura al siguiente. Y estoy segura de que a todos los autores, por muy buenos que sean, les pasa lo mismo. ¿Alguna solución a este problema? Yo suelo preguntarle a G, a ver qué opina de la frase.

Me enfada mucho el elevado precio de los libros. Antes lo normal eran 17€, pero ahora ya sobrepasan los 20€. Nos lo han ido colando con el tema de las ediciones de lujo, de manera que hemos normalizado esos precios. Leyna nos comparte esta edición en inglés de lujo que, por lo que he leído, lo único que tiene de especial son los cantos a color. Aunque incluyera un montón de cosas especiales, no creo que el precio estuviera justificado porque tengo la edición de lujo tapa dura con cantos negros, caja y postales de los DOS libros de Seis de cuervos y me costó 36€. Esto es un robo.


Estoy de acuerdo con Marta Cuchelo porque eso lo hacen solo para atraer al público de la novela... un público que se enfadará al ver los cambios drásticos de la adaptación. A raíz del debate que ha surgido sobre esto, creo que la adaptación no debe ser una reproducción fiel de la novela, sino su propia obra, pero no traicionar el espíritu del original y que los cambios realmente aporten algo.

Visto en Instagram

Me gustan mucho ambas imágenes de Mónica serendipia porque encajan muy bien tanto a nivel de colores como por la temática navideña. En el caso del primero, el calendario de adviento es una monada y en el segundo los toques azules están muy bien escogidos. 

Es muy fácil hacer una buena composición con un libro de cocina, pero eso no hace que la primera foto de Andrés y Susana atrapada tenga menos mérito. Los colores encajan muy bien con el título y están muy bien distribuidos los elementos para encuadrar la imagen. En el caso de la segunda foto, es cierto que no es demasiado especial, pero me parece que encontrar un mapa del sitio exacto en el que sucede la novela y que tenga ese tono tan frío acorde con el tema, es bastante díficil. 





Esta foto de Babelreader me enamoró nada más verla. Es perfecta. Puede que parezca algo recargada, pero es que todos los elementos que la componen parecen sacados de la portada (los libros y el reloj antiguos, la llave, el libro abierto) y los colores encajan a la perfección.





Esta foto de Mirada lectora me parece mágica. Los tulipanes amarillos y con luz propia reflejan la luz de la ventana de la portada y el entorno recuerda a un espacio muy hogareño.

Creo que últimamente Omairagtz se lo está currando mucho para hacer fotografías temáticas que encajen con la portada o con el contenido de la novela. En el primer caso, a encontrado un buen equivalente al lago y ha escogido un espacio natural muy bonito. En el segundo, voy a dar por hecho que la acción sucede en una casa durante la época navideña.

Y esoes todo, que no es poco. Espero que hayáis disfrutado de esta entrada y que los debates propuestos os hayan resultado interesantes. ¡Nos leemos en los comentarios!

viernes, 2 de febrero de 2024

Lágrimas en el mar, de Ruta Sepetys

Nº de páginas: 376
Editorial: MAEVA
Idioma: Castellano
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788416363780
Año de edición: 2016
Traductor: Álvaro Abella Villar
Idioma original: Inglés
Título Original: Salt to the Sea

Sinopsis:
Enero de 1945. Cuatro jóvenes. Una historia llena de humanidad y esperanza sobre la mayor tragedia marítima de la historia.
«Una prima de mi padre estuvo a punto de embarcar en el Wilhelm Gustloff y me pidió que diera voz a aquellos que murieron creyendo que sus historias se habían hundido con ellos.» Este es el origen de la novela, en palabras de la autora. El Wilhelm Gustloff ha quedado asociado para siempre con la mayor tragedia marítima de la historia. En él viajaban más de 10.000 pasajeros, entre refugiados, personal de abordo y militares alemanes. Debería haberlos llevado hacia la libertad y lejos del asedio al que estaba siendo sometido el este de Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Pero nunca llegó a su destino, pues fue el blanco de varios torpedos lanzados desde un submarino soviético el 30 de enero de 1945. Apasionada por los capítulos ocultos de la historia, Ruta Sepetys da voz en esta ocasión a cuatro jóvenes protagonistas cuyos caminos se cruzan cuando son evacuados en el Wilhelm Gustloff, como los más de 5.000 niños y adolescentes que lo hicieron para ir al encuentro de su futuro. Nunca llegaron, pero sus historias no se hundieron con ellos.

Por qué este título...
«Quería estar con mi madre. Mi madre amaba Lituania. Amaba a su familia. La guerra le había arrebatado a todos los amores de su vida. ¿Conocería algún día los dantescos pormenores de nuestro sufrimiento? ¿Las noticias llegarían a mi localidad natal de Birzai, al oscuro búnker en los bosques donde se suponía que se ocultaban mi hermano y mi padre?
Joana Vilkas, su hija, su hermana. Derrama lágrimas en el mar.»

Opinión:

Me gustan las historias ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, pero llevo leídas tantas, que cada vez resulta más difícil que una atraiga mi atención. No solo me he insensibilizado ante el melodrama barato, sino que estos libros se han convertido para mí en una concatenación de historias en las que se repite la misma tragedia una y otra vez, en escenarios distintos, pero con los mismos personajes. Eso sí, la suma de estas novelas ofrece una visión holística de la Segunda Guerra Mundial, cuyo alcance supera cualquier expectativa. Es sorprendente cómo, pese al recorrido que llevo, sigo encontrando historias que rescatan episodios de la guerra que me son completamente desconocidos. En este caso, Ruta Sepetys recupera la historia de la mayor tragedia marítima de la que se tiene conocimiento: el hundimiento del Wilhelm Gustloff (1945), en las aguas del mar Báltico, con 10.200 personas a bordo, de las que murieron 9000. Para que os hagáis una idea, en el conocido naufragio del Titanic, murieron 1500. 

La Historia es inabarcable, pero si queremos evitar que se repita, tenemos que registrar todos los sucesos al detalle. En el caso del Wilhelm Gustloff, en lugar de rendir homenaje a las víctimas analizando las causas de la catástrofe, por intereses políticos, se decidió encubrirla (incluso se intentaron hundir los restos para evitar investigaciones). Es encomiable el esfuerzo de Ruta Sepetys por rescatar del olvido historias como esta o la de Entre tonos de gris (donde habla de los gulags soviéticos y del destino de los lituanos deportados). Por mi parte, no había oído hablar de las evacuaciones de civiles durante la retirada de las tropas alemanas (como si el suicidio de Hitler hubiera supuesto el fin de todas las hostilidades) ni tampoco sobre todas las vidas que se perdieron en el mar durante la Segunda Guerra Mundial (una guerra cuyos principales hitos suceden en tierra).

En las descripciones y la exactitud histórica se percibe el riguroso trabajo de documentación, pero este deja espacio a la ficción: aunque los sucesos fueron reales, los personajes son fruto de la imaginación de la autora. La novela, en primera persona, se centra en cuatro puntos de vista: Joana, una joven enfermera, Florian, un alemán fugitivo, Emilia, una joven polaca embarazada y Alfred, un marinero alemán. Los tres primeros viajarán junto a otras personas hasta el puerto y se embarcarán en el Wilhelm Gustloff, donde sirve Alfred.

Es lógico que en una novela multiperspectivista los personajes se encuentren; el problema es que en esta apenas se separan y comparten la mayoría de las escenas, por lo que no vemos el conflicto desde distintos puntos de vista, cosa que nos hubiera ayudado a comprender mejor lo que sucedió. Por otra parte, los capítulos son cortos (algunos de un par de páginas) y la narración salta de un personaje a otro constantemente, por lo que es difícil centrarse y profundizar en los personajes. Este no parece uno de los objetivos de la novela porque, ¿cómo vamos a profundizar en ellos si parte de su atractivo es el misterio que esconden? Los cuatro protagonistas ocultan algo, no solo al resto, sino también a ellos mismos, en la mayor parte de los casos, de forma artificial. Este silencio sobre partes tan importantes de su identidad hace que sean personajes planos que no puedan evolucionar, porque no comparten aquello que les corroe por dentro hasta el final.

El más llamativo de los cuatro es Alfred porque es un simpatizante férreo de la ideología nazi, una perspectiva poco frecuente, y porque tiene una visión muy distorsionada de la realidad: en su cabeza, le escribe cartas a la chica que ama en las que vemos cómo él mismo se ve como alguien superior, un marinero valiente y admirado por todos, mientras que la narración contrasta rotundamente con ello al mostrarnos que es una persona patética a la que todos menosprecian. Además, es malvado, pero no actúa con maldad, porque ni siquiera es consciente de su actitud egoísta. 

Joana es una enfermera abnegada, pero le reconcome tanto su pasado y se distrae tanto con Florian que no refleja adecuadamente a una enfermera de la época, porque nunca está cansada ni piensa constantemente en sus pacientes. Florian es un misterio con patas al que conocemos muy poco y que se muestra ante los demás como un hábil soldado mientras que por dentro no deja de ser un muchacho asustado. En el caso de Emilia, más allá del trauma que esconde y su fijación por Florian, al que considera su salvador, ofrece muy poco. Hay un par de personajes más aquí y allá, entre los que podría destacar a la chica ciega, aunque su papel sea breve, y al zapatero que está bien caracterizado, porque su forma de ser y expresarse están íntimamente relacionados con su pasión: su oficio. 

Uno de los problemas de la novela es que busca con tanto ahínco captar la atención del lector que se olvida que su objetivo era tratar la tragedia del naufragio. Para empezar, como necesita crear lazos entre los personajes y la travesía no duró más de un día, gran parte de la novela sucede antes de llegar al barco. 250 páginas de relación de personajes que no funcionan porque todos se ocultan secretos. Así se establece que lo que impulsa al lector a leer no es tanto lo que sucederá con el barco como descubrir el pasado de los personajes. En todos los casos son sucesos duros que se tratan muy superficialmente porque no se revelan hasta el final y que solo sirven para crear drama barato. 

Ya en el barco, tenemos una trama de persecución (una serie de personas buscan a Florian y tratan de capturarle) que no va a ninguna parte porque se interrumpe con el naufragio del barco y no se vuelve a saber nada de los persecutores. Sé que todos los naufragios son similares, pero es que este tiene reminiscencias a la película de Titanic que desentonan: una persecución mientras el barco se hunde, un romance en el que el chico tiene que ocultarse, hay una joya de por medio, el caos del naufragio y el egoísmo del ser humano son los mismos,... y no os diré si Jack muere congelado o no porque sería spoiler.

Descripción objetiva, sin que la narradora hable de sus sentimientos al respecto

En lugar de construir una tragedia general, ofreciendo una perspectiva global de los ocupantes del barco, desde los niveles inferiores a las cubiertas superiores, desde civiles a oficiales pasando por los heridos, la autora centra la novela en unos personajes concretos con unos dramas personales ajenos al conflicto central. En lugar de situarte entre el gentío para mostrar el caos y la confusión reinantes, te lo cuentan desde la distancia con personajes que ven el drama, pero no lo viven porque ya se encuentran a salvo. Sí, los protagonistas también tienen que huir de un barco que se hunde, pero su situación se resuelve rápido. En lugar de adentrarnos en la locura que supone para los personajes ver el mar de cadáveres a su alrededor y las barbaridades de los que están desesperados por sobrevivir, la narración lo cuenta de forma objetiva y como una enumeración de dramas aislados. Como ya me sucedió con Entre tonos de gris, el material está ahí, pero falta implicación por parte de los personajes, emoción y sentimiento.

De nuevo, descripción objetiva

Como detalles, me ha parecido interesante que se especule sobre el destino de la cámara de ámbar (que según algunas teorías iba a bordo de este barco) y que esta tenga cierta relevancia argumental (aunque esto, de nuevo, reste importancia al naufragio). También me ha sorprendido descubrir que uno de los personajes tenía relación con la protagonista de Entre tonos de gris (el mundo es grande, pero no es una relación forzada), aunque se queda como una mención.

No quiero dar a entender que sea un mal libro, sino que no me ha parecido el dramón lacrimógeno que me habían vendido. Tenía interés en esta historia porque he leído poco acerca de naufragios y no conocía este episodio de la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, el valor de la obra reside en dar a conocer un suceso histórico que amenazaba con perderse en el olvido, pese a tratarse de la mayor tragedia marítima. La novela tiene una narración ágil, con capítulos cortos y varias perspectivas, y capta la atención del lector mediante el pasado misterioso de los protagonistas. Hay drama a borbotones, pero es un drama barato que se nutre de tragedias simples y que no te llega porque a no conoces a los personajes lo suficiente o se ve desde la distancia. Es entretenida y cuenta una historia distinta relacionada con la Segunda Guerra Mundial, pero tampoco es nada del otro mundo.

Cosas que he aprendido:

  • La operación Aníbal, tras la retirada de las tropas alemanas, evacuó a soldados y civiles por mar.
  • La mayor tragedia marítima se saldó con 9 mil muertos.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...