miércoles, 12 de julio de 2023

Minireseñas: El violín de Auschwitz, de Maria Àngels Anglada; El arte de la guerra (manga), de Sun Tzu

Nº de páginas: 128
Editorial: DESTINO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788423340088
Año de edición: 2007
Título: El violín de Auschwitz
Título Original: El violí d'Auschwitz
Año publicación original: 1994
Autor: Maria Àngels Anglada

Sinopsis:
Daniel es un luthier judío de Cracovia que sobrevive en el infierno del campo de exterminio de Auschwitz trabajando de carpintero. Sus condiciones de vida son infrahumanas, y los abusos, los castigos y la muerte son compañeros habituales de los reclusos como él. Pero a raíz de un accidentado concierto, el comandante del campo, Sauckel, que es aficionado a la música clásica, descubre el verdadero oficio de Daniel y decide ponerlo a prueba: tendrá que construir un violín que tenga un sonido perfecto. Daniel se pone manos a la obra, sabedor de que la gran pasión de su vida es ahora también su única salvación.

Opinión:

Ya sabéis que me gusta el tema de la Segunda Guerra Mundial y me sorprendió que una autora catalana escribiera sobre ello, por lo que me lo apunté, no tanto para mí, como para ver si lo podía recomendar a mis alumnos. 

El resultado ha sido positivo: el libro no es gran cosa, pero es asequible lingüísticamente y resulta ideal para introducir a los jóvenes el tema de los campos de concentración. Eso sí, si hay algo que lamento, es haber leído este libro en castellano (lo encontré de segunda mano), pues el original es en catalán y se nota. No es algo que se perciba de inmediato, pero sí que, a medidas que vas leyendo, te percatas que a la obra le falta fluidez.

La trama es la típica de esta temática, pero entiendo que si no has leído nada de este tema, es una buena forma de empezar, ya que habla acerca de los padecimientos de los judíos en los campos y del miedo que sentían e incluso incluye fragmentos reales de informes, pero no muestra gráficamente el sufrimiento ni habla de los detalles más brutales. 

Lo único que se me ha hecho extraño es la narración, ya que el libro empieza con un pianista que conoce a una violinista y esta, de buenas a primeras, le da unos papeles, sin venir a cuento, con la historia de su tío, que es quien estuvo en los campos. A continuación tenemos la historia y al final, que es muy abrupto, volvemos a la violinista, pero el pianista a penas aparece. No sé qué necesidad había de dar todos estos rodeos y usar estos intermediarios en lugar de contar la verdadera historia directamente. ¿Quizás para recordarnos que es ficción y que crear una barrera entre el lector y la obra? ¿O es para rellenar? Esto último no es tan descabellado, porque el libro es muy corto.

En conclusión, estamos ante una buena novela para introducir a los más jóvenes en el tema del los campos de concentración nazis. La trama es sencilla, pero la obra resulta interesante, porque iremos descubriendo cómo se las ingenia el protagonista para sobrevivir, así como los padecimientos y el miedo constante que suponía seguir vivo. Si tuviera que valorarlo para adolescentes, mi puntuación sería de 7/10, porque es recomendable, pero ya sabéis que lo valoro según mis gustos personales y a mí me ha resultado indiferente.

Cosas que he aprendido:

  • He encontrado una buena obra de literatura catalana para jóvenes sobre el nazismo.

PUNTUACIÓN...2'5/5!

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Autores: Variety Art Works
Editorial: Herder
Formato: Rústica sin sobrecubierta
Medidas: 12 x 16,3 cm
Páginas: 200
Tomos: 1
Año: 2012
ISBN: 9788425430886

Sinopsis:
Versión libre inspirada en la obra de Sun Tzu
El arte de la guerra es uno de los textos más importantes de la antigua China y, junto con el Libro del Tao y el I Ching, ha alcanzado una enorme popularidad en Occidente

Opinión:

Compré este libro de segunda mano porque me interesaba la adaptación. El libro original me parecía interesante por su contenido, pero me echaba atrás por su forma, pues es una colección de preceptos y lecciones sobre la guerra y a mí los libros que no articulan una historia, me aburren de sobremanera. En cambio, vi que este contaba con personajes y que narraba una historia, así que decidí darle una oportunidad. El hecho de que se leyera en sentido occidental ya debería haberme dado una pista de lo que me iba a encontrar.

En este tomo se narra una guerra territorial en una zona de China dividida en pequeños reinos enemistados, los cuales deben enfrentarse a la amenaza de una invasión extranjera. Superficialmente, no está mal y ofrece lo que buscaba: nos centramos en uno de los reinos, Qin, y veremos cómo el estratega Sun Tzu y el general Liang Qiu van ofreciendo lecciones prácticas al emperador Jiang Jian para ir unificando el territorio bajo su bandera. El problema (o uno de ellos) es que el libro es muy breve y no da para mucho. Es un acercamiento a El arte de la guerra, pero falta gran parte del contenido original y aquí solo vemos algunas de las estrategias más remarcables.

Es verdad que la parte estratégica ha sido la que me ha gustado más, pues en la mayoría de novelas que suelo leer con un componente bélico, los ejércitos suelen lanzarse uno contra el otro y la estrategia es mínima. Aquí vemos cómo cada paso está bien medido y que la inteligencia puede superar a la fuerza. Todos los ataques estratégicos han sido muy interesantes, lástima que no haya más.

Los personajes son de cartón piedra. Ninguno tiene profundidad ni desarrollo, pues lo único importante es hablar de estrategias militares. A eso hay que sumarle que me perdía constantemente, porque hay muchos nombres muy similares.

 Si como mínimo el dibujo estuviera bien... Pero es que ni eso. No sé quién se ha encargado del apartado gráfico, porque no aparece por ninguna parte, pero el trabajo que ha hecho es muy deficiente. Visualmente, el dibujo no es bonito y parece más funcional que artístico. En general se nota muy descuidado: se acusa la ausencia de fondos, no se aprovecha para mostrar aquello que se está diciendo (hubiera sido genial utilizarlo para retratar mejor las estrategias), no hay innovación en el paneling, los diseños de personaje son poco característicos y hay poco detalle, hasta el punto de que si los personajes aparecen en pequeño, ni se molestan en dibujarles las facciones. Además, no se aprovechan las expresiones faciales para transmitir emociones. Es como si el dibujante no conociera la industria.

En conclusión, un libro que no merece la pena y que hace aguas por todas partes. Tiene una trama y un hilo conductor, además de mostrar interesantes estrategias, pero conserva muy poco del original y se nota que le falta contenido. Los personajes no tienen profundidad, desarrollo ni siquiera un diseño interesante. Se nota que la parte gráfica está muy descuidada porque es funcional y acusa la ausencia de detalles y fondos. Tengo otro de la misma colección, Así habló Zaratustra, pero no pienso leerlo por ahora. Con los únicos que de verdad podría animarme son las adaptaciones de clásicos a manga de Norma editorial, porque he visto que el dibujo es especialmente bonito, pero tengo la impresión de que les pasará como a este, que ha sido muy superficial.

Cosas que he aprendido:

  • Estrategias militares guays

PUNTUACIÓN...2/5!

domingo, 9 de julio de 2023

Visto en las redes 58#

 ¡Hola a todos!

¿Cómo va todo? Como sabéis, he vuelto de una pequeña pausa hace poco. Aunque estoy teniendo mucho tiempo para leer, no tengo tanto para estar en las redes y con el blog, por lo que necesitaba un descanso para ponerme al día. ¡Y lo he logrado! Aún tengo reseñas en el tintero, pero ahora ya no estoy tan desbordada. Debido a esta ausencia, esta entrada será más corta de lo habitual.

Pasando ahora sí a lo que os interesa, como llevo haciendo desde hace un par de años, ya vuelvo a estar aquí con un Visto en las redes. Para los que no lo sepa, esta sección me gusta mucho porque da pie a muchos debates, (aunque no os veo muy por la labor de debatir). Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes de nada, empezaré explicando en qué consiste la sección par aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos, pero siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados este último mes (junio) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen. 

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), pero estoy especialmente activa en Twitter, Instagram y Facebook, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales. 

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, aunque siempre están relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Facebook

Me gusta la idea de la máquina expendedora de libros que nos enseña Torin Spence, en especial si se atasca y te puedes llevar dos libros por el precio de uno. Ahora en serio, la idea me gusta, pero me preocupa el estado en el que estarán los libros, porque este tipo de máquinas suelen tratar a los productos con pocos miramientos. Supongo que tendrán algún tipo de gancho especial para evitar que se estropeen. Yo seguramente compraría alguno ahí, pero solo por curiosidad. ¿Vosotros compraríais un libro en una máquina como esta?

Visto en Twitter

Estoy muy de acuerdo con C. G. Drews. Es increíble cómo podemos preocuparnos porque no nos da tiempo a leer todos nuestros pendientes a la vez que nos preocupamos por estar quedándonos sin libros pendientes por leer, cosa que solucionamos comprando más. Yo ya tengo asumido que nunca terminaré mis pendientes, y eso me parece bueno, porque significará que no he perdido el gusto por la lectura. Al mismo tiempo, soy mucho más selectiva que cuando era adolescente en cuanto a mis lecturas, por lo que últimamente no compro tantos libros.

Me parecen muy interesantes estas palabras de Zack Davisson, y más tras mi reciente lectura de La mejor venganza. Por una parte, estoy de acuerdo en que no hay que criminalizar al traductor por un gazapo, siempre y cuando no sea un gazapo por página. Por otra parte, el hecho de que las traducciones no tengan que ser totalmente fieles al original a nivel lingüístico pero sí a nivel emocional me parece muy cierto. En el caso que he comentado, que no fuera una buena traducción no es algo que se percibiera a simple vista, pero enseguida te dabas cuenta de que algo rechinaba en la narración, que las oraciones no fluían, que algunas palabras no terminaban de encajar. Se notaba la inexperiencia del traductor con los usos y las expresiones más habituales del género. En cambio, los libros de Pratchett están muy bien traducidos, pues los chistes y la forma de expresarse de los personajes suele localizarse. ¿Qué libro conocéis con una traducción inmejorable? ¿Y cuál con una traducción pésima?

Una lectura superficial de Orgullo y prejuicio, sin duda parece dar a entender lo que explica Portgasdworded, que Elizabeth consiguió que Darcy cambiara, y volvemos a ese mensaje tóxico de un chico problemático que se redime gracias a la chica, que consigue hacerle cambiar. Esto no es así; la gente es como es y pocas veces cambia de un extremo a otro. La realidad es que a tu pareja tienes que hacerle ver que algunos comportamientos que tiene no son buenos, pero sin tratar de imponerte: si la otra persona no quiere cambiar, que no lo haga. Eso sí, ¿vas a querer estar con esa persona si no cambia nunca? Pues deberías pensarlo bien, porque hay muchas posibilidades de que no cambie. En el caso que nos atañe, Elizabeth le cantó las cuarenta a Darcy y le dijo lo que pensaba de él. Eso hizo que él se replanteara su actitud y decidiera cambiar, independientemente de si Elizabeth se casaba con él o no. Lo importante es cambiar por uno mismo, no para la satisfacción de los demás, porque eso no es sincero.

Estoy muy de acuerdo con Kevin R. Witmann; cada vez las editoriales respetan más a los traductores e incluso aparecen en la portada, y eso que hace unos años en algunos casos no aparecían ni en los créditos. Me parecen una figura importante, pues al traducir el libro, en cierta manera lo reescriben de forma creativa, y eso los convierte casi en coautores. ¿Qué editoriales conocéis que pongan al traductor en la portada?

Me parto tanto por el consejo de Marina Golondrina como con el añadido de La biblioteca de Artie. Muy de acuerdo en que este tipo de cosas siempre salen mal. Los villanos deberían asegurarse mejor de que el héroe está muerto y bien muerto; si ya es difícil matar siendo un bebé, de mayor será imparable.

¿Alguno de vosotros ha convertido el suelo en una estantería por falta de espacio, como dice C. G. Drews? En mi caso no, porque cuando tenía que recolocar la estantería por falta de espacio, era un indicativo de que tenía que deshacerme de libros o comprar una nueva estantería. Incluso fabricarla si era necesario. Pero ponerlos en el suelo me parece muy antiestético y poco higiénico. Solo hemos tenido un tiempo los libros de G en el suelo y fue durante la mudanza, cuando no teníamos cajas. 
Para poder ver bien la imagen, tendréis que pulsar encima. Me encanta esta iniciativa que nos comparten tanto Mientrasleo como La vecina rubia. Yo nunca me he dejado un libro en un hotel, pero G sí que se olvidó unos libros una vez en un avión (era Paulo Coelho, así que no fue una gran pérdida) y estoy segura de que a más gente le habrá pasado. Por eso, me parece una buena idea lo de crear una pequeña biblioteca con los libros que los clientes han olvidado. Ahora bien, no sé yo qué calidad tendrán esos libros, si alguien sentía tanta indiferencia que lo ha olvidado y no lo ha reclamado.

Visto en Instagram

Me gusta mucho esta imagen de Sueños entre letras. Por una parte, por las flores y porque algunas combinan con los colores de los libros. En segundo lugar, por la composición, porque no hay ninguna parte de la imagen que quede desequilibrada. A eso hay que sumarle que el fondo blanco aporta brillo y que la idea de poner una corona junto a un libro que lleva la palabra en el título y con una bilogía que trata dela realeza, me parece todo un acierto temático. No suelo ser partidaria de los elementos añadidos de forma digital, como las mariposas, pero en este caso quedan muy bien porque llenan el vacío y combinan cromáticamente.



Esta foto de Susana y Andrés Atrapada es sencilla, pero me parece que ha sabido captar bien el tono de la obra. La iluminación es adecuada, así como los elementos que hay alrededor, como la lupa, relacionada con el género, o los pétalos que combinan con el color de la portada.





Por último, me gustaría destacar esta fotografía de Omaira G, que me parece toda una preciosidad. No sé de dónde habrá sacado ese reloj, pero casi diría que ha leído el libro solo para fotografiarlo. Ojalá tener uno así. A eso hay que sumarle que los distintos elementos que aparecen (los paisajes y los búhos) seguro que algo tienen que ver con la novela. Además, me encantan los tonos marrones de todos los elementos y del fondo, porque encajan muy bien con la portada. 

jueves, 6 de julio de 2023

Beastars (Tomos XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXII), de Paru Itagaki

Empecé este manga el 1 de febrero y lo terminé el 30 de mayo. Tres meses, con sus pausas, junto a Legoshi y Rouis, viendo cómo iban abandonando la adolescencia y entrando a formar parte de la sociedad adulta. Es un mundo animal, sí, con su propia problemática, sí, pero pese a ello, no es un mundo tan distinto al nuestro. No esperaba disfrutar tanto de este manga, al nivel de Fullmetal alchemist, pero me ha sorprendido para bien y sin duda será una de mis mejores lecturas del año. Aunque no empecé con muy buen pie en el mundillo del manga, todos los comienzos son difíciles y poco a poco he ido encontrando mi estilo. Os animo a darle una oportunidad al género, porque no sabéis lo que os estáis perdiendo.

Título original: Beastars (ビースターズ)
Guion: Paru Itagaki
Dibujo: Paru Itagaki
Traducción: Marc Bernabé
Editorial japonesa: Akita Shoten 
Editorial española: Milky Way Ediciones    
Formato: Tomo (115x170) rústica (tapa blanda) con sobrecubierta
Sentido de lectura: Oriental
Números en japonés: 22 (serie completa)
Números en castellano: 22 (serie completa)

Sinopsis:
Melon no tiene sentido del gusto. En su interior alberga dos sensaciones contradictorias: el impulso de masacrar a herbívoros y el miedo a los carnívoros. Con el objetivo de acabar con él, Legoshi y el Shishigumi pactan una tregua, ¡¡y se ponen a indagar en una organización llamada Kopi Luwak, cuyo líder es una civeta...!!
Por otro lado, una extraña bandada de murciélagos aparece en una guardería especializada en cuidar de cachorros mestizos en la que Gosha trabaja haciendo voluntariado... ¡¿Qué ocurrirá...?!

Opinión:

Como ya he hecho en reseñas anteriores, dividiré esta entrada en dos partes, una con mis comentarios más generales sobre los tomos que os traigo hoy y otra valorando los detalles concretos de cada tomo. Aunque no hay spoilers de esta tanda final, es inevitable que mencione cosas que han sucedido en tomos anteriores, por lo que si no sabéis nada de esta historia, os recomiendo darle un vistazo a la primera reseña que hice. Además, seguro que es mucho más completa en el apartado general: aquí intentaré ser breve porque las principales virtudes y defectos de estos tomos no difieren de los anteriores.

A nivel de trama, estos tomos siguen el camino marcado por los anteriores, que habían allanado el terreno y crea un arco similar al de Riz: una vez tenemos caracterizado al antagonista, Legoshi entrena y tiene lugar la batalla final. Dicho así, suena como cualquier otra historia de peleas; la diferencia radica en la introspección. El entrenamiento no es solo físico (eso es lo de menos), sino también mental: para vencer al enemigo, hay que conocerse bien a uno mismo y entender tanto al otro como a la sociedad. En cuanto a la batalla final, sí, se pegan, pero no ganará el que tenga más músculo ni más ingenio, sino aquel que consiga vencer dialécticamente al otro en un choque de voluntades. Por supuesto que hay acción, pero importa más lo que dicen que lo que hacen.

Los temas de la obra, como podréis imaginar, no han cambiado, y sigue tratando la relación entre carnívoros y herbívoros. Puede parecer algo ajeno a nosotros si logran encontrar un equilibrio o no, pero es todo una alegoría a la violencia innata de la humanidad. ¿Es posible un mundo sin discriminación de ningún tipo? ¿Sin que parte de la sociedad intente imponerse? ¿Puede desaparecer el mercado negro?

 La obra juega muy bien con aquello que tiene para hablar un poco de todo, según la escena. La quedada de Legoshi y Juno, dos animales de la misma especie, así como todo lo relativo a las relaciones interespecie sirven de crítica a la heteronormatividad. El personaje del abuelo, un dragón de komodo apartado de la sociedad por ser venenoso, así como los problemas que tienen los mestizos hablan acerca del racismo. La violencia de los carnívoros hacia los herbívoros permite reflexionar sobre los roles de género y el papel de hombres y mujeres en la sociedad. Y esto son solo los cimientos de una historia que habla acerca de la madurez, por lo que toca muchos otros temas, aunque no con tanta profundidad.

En este manga, lo que sostiene la trama son los personajes y sus dinámicas. Tanto el arco de Legoshi como el de Rouis han sido espectaculares por la evolución que presentan. La autora retrata muy bien en ambos personajes el paso de la adolescencia a la edad adulta. El hecho de quitarse la venda de los ojos y descubrir cómo es en realidad la sociedad, así como el intercambio de opiniones con gente que piensa diferente a ellos es aquello que les hace madurar.

"Yo... Yo también perdí partes importantes con aquel acto de carnifagia. Ahora tengo antecedentes y tuve que dejar la escuela...  También es verdad que he ido perdiendo posibilidades, oportunidades, partes del cuerpo y del alma... Y aun así, considero que estoy en mi mejor momento... Creo que eso es lo que significa vivir"

Todos los personajes secundarios que aparecen están bien tratados, aunque en ocasiones he sentido que eran excesivos y eso los hacía inmanejables. Es cierto que la autora se esfuerza por recuperar a los personajes de tanto en tanto, pero hay demasiados como para que tengan fuerza. El recurso de los interludios protagonizados, esta vez sí, por personajes secundarios que ya conocemos permite que tengan más profundidad, pero al estar desligados de la trama principal lo sentimos más como un relato breve que como parte de la historia. En especial, he echado en falta a todos estos amigos de Legoshi en la batalla final, pues los únicos que tienen importancia más allá de él son Rouis, el abuelo, el Shishigumi y un par más.

Podría hablar largo y tendido de los protagonistas, pero creo que ya lo he hecho suficiente en anteriores entradas; además, hablar de ellos, el centro de la historia, haría que se perdiera parte de la experiencia. Por eso, dedicaré un pequeño espacio a secundarios que han ido cobrando fuerza y también, por desgracia, perdiéndola. 

La mayor pérdida es sin duda el elenco escolar. El mejor tomo ha sido en el que Legoshi regresa por un tiempo al colegio y se recupera, aunque sea mínimamente, a todos los personajes de los primeros tomos. Una lástima que se quede en eso y que no tengan un papel importante en el final, especialmente Jack, el mejor amigo de Legoshi. En estos tomos se profundiza en su relación y sabemos más de la psicología de Jack. Quien hubiera dicho que una escena de cortar cebolla podría ser tan intensa. Los pelos como escarpias.

También se olvida bastante de la gente del edificio Bestia Agazapada, a excepción de Seven y Sagwan, con quienes hay un poco más de desarrollo. También sigue apareciendo Yahya, el cual, pese a algunas acciones cuestionables, nunca me ha terminado de parecer malvado. Es como un policía de la vieja escuela que ha visto demasiada criminalidad como para andarse con consideraciones y a quien cada vez le cuesta más tener fe en la sociedad. 

El Shishigumi cobra muchísima más importancia y profundidad, de manera que conoceremos bien a todos sus miembros y cómo los lazos de estos con Rouis se afianzan. Quién hubiera dicho que aquellos criminales que secuestraron a Hal y casi la devoran eran en unos leones encantadores y se convertirían en unos de mis personajes favoritos. Muy bien trabajada su relación de amistad y lealtad hacia Rouis, así como la de este con los que en un principio fueron sus captores.

Mención aparte merecen Melon, Hal y Gosha. Con Melon, me ha gustado mucho que la autora hiciera un personaje tan diferente de Ritz. En los anteriores tomos se le perfilaba como alguien inteligente y poco empático, y en estos, profundizamos en su psicología y en su pasado. Es muy interesante su forma de ver el mundo por esa búsqueda del dolor y la muerte solo para sentir algo. También me ha gustado que su pasado justifique en parte cómo es, pero que eso no sea todo y que se muestre que hay gente que nace malvada por naturaleza.

A Gosha lo conocimos bastante bien en la anterior tanda, donde ya vimos el amor que le profesaba a su nieto. Es el ejemplo perfecto de cómo ser un buen padre, pues lo da todo por Legoshi, al mismo tiempo que tampoco lo agobia y le da completa libertad. Aquí al fin conoceremos la historia de amor con su mujer y no me esperaba algo así, pues si ya me pareció dramática la historia de la madre de Legoshi, la de su abuela es sobrecogedora, pese a que se cuenta en un par de páginas. Es increíble cómo, pese a lo mucho que ha sufrido Gosha, siga en pie y con una sonrisa en los labios.

Con la que más voy a extenderme es con Hal. Ojalá hubiera podido hablar de ella como coprotagonista, tal y como se intuía en los primeros tomos, pero por desgracia ha quedado relegada a un papel más secundario. Tiene algunas escenas para ella sola en las que exploramos un poco su personalidad, pero la mayor parte de lo que vemos de ella tiene relación, de una forma u otra, con Legoshi. Seguimos viendo detalles de su relación, y esta avanza, aunque muy despacio.

Es raro en mí, pero me hubiera gustado que se centrara más en el romance. La relación entre ambos es curiosa, no solo por el cambio de roles, donde ella es la activa y él el sumiso, sino también por el respeto que se profesan, por lo que aunque Hal quiere avanzar, acepta que Legoshi necesite ir más despacio. Hay complicidad entre los dos y se llevan bien, pero me gustaría ver de verdad su relación y no solo los primeros tímidos coletazos. Es una relación a la que le falta mucho trabajo, pues les cuesta hablar de sus sentimientos entre ellos y se guardan secretos durante mucho tiempo. No es que tengan una relación tóxica, sino que se nota que aún es incipiente.

El dibujo, como ya he comentado en tomos anteriores, es espectacular. Al principio no estaba convencida, pero ha ido mejorando y ganándome poco a poco. Los diseños de personajes son espectaculares y muy característicos, y me gusta el predominio de las viñetas grandes o de una página. Es fácil de seguir porque tiene fondos y no hay líneas que emborronen el dibujo. Las escenas de batalla, pese a no ser muchos, resultan muy espectaculares, porque la autora sabe dotar al dibujo de fuerza. A eso hay que sumarle, de nuevo, la magnífica construcción del mundo, cosa que se refleja en la gran atención al detalle. 

Tanto las páginas al final del libro como las cubiertas interiores ayudan a esbozar mejor el mundo, ofreciendo datos sobre la sociedad, pero también nos permiten conocer mejor a la autora, su proceso de escritura y las exigencias del mundo editorial en Japón.

El final me ha gustado mucho. Hay muchos detractores que se quejan de que no hay tanta acción al final como esperaban. Eso es que esperaban lo que no es esta novela. Legoshi no sacará fuerzas de flaqueza para dejar K.O. a Melon, porque lo importante es vencerle dialécticamente y demostrarle que no está en lo cierto. Es verdad que al principio el final me pareció algo decepcionante, porque esperaba algún tipo de resolución al conflicto de convivencia entre carnívoros y herbívoros, pero con el tiempo me he dado cuenta de que eso no es posible porque ni los unos ni los otros dejaran de ser nunca quiénes son, pero sí que su relación puede ir mejorando poco a poco.

Al principio pensaba que la batalla final, tres tomos, se alargaba, pues era mucho espacio para lo poco que tenía que contar, pero al final ha resultado ser lo justo y necesario, es más, me he quedado con ganas de más. Para paliar un poco las consecuencias de la abstinencia, leeré tres tomos que publicó la autora recopilando historias ambientadas en este mundo y que fue dibujando poco a poco, aunque no tengo muchas expectativas, porque Legoshi no será el protagonista y las historias cortas suelen saberme a poco.

Ahora así, paso a hablar poco a poco de cada uno de los tomos.

Tomo 17: Hal. No esperaba para nada encontrar un tomo en el que Hal tuviera tanto protagonismo. Por un lado, por fin se relaciona con la trama principal, pero más allá de eso, al fin se profundiza en su psique y en cómo ella ve la relación entre herbívoros y carnívoros, al mismo tiempo de que hay avances en la relación con Legoshi, con quien cada vez hay más intimidad. Eso sí, hay un engaño narrativo que no hacía ninguna falta y que es la única cosa que le resta puntos. Por lo demás, conocemos más al Shishigumi y cómo estrechan lazos con Rouis y también tenemos una persecución al final muy dinámica donde no solo se muestra lo inteligente que es Melon y lo cabezota que es Legoshi, sino que también ambos se relacionan en cierta manera con Hal y eso crea un buen paralelismo que desemboca en el desenlace del tomo.

Tomo 18: El colegio. No sabía lo mucho que echaba de menos las tramas del colegio hasta que vamos a visitarlo. El tomo cuenta con los maravillosos capítulos de Jack y las cebollas y el del huevo impacto. Ambos permiten mostrar la madurez, profundidad y desarrollo de personajes que habían quedado un poco de lado. Por otra parte, está bien que nos expliquen cómo funcionaba la sociedad antes, pero me ha parecido muy superficial. La escuela se convierte en una representación a escala de los conflictos sociales, y los distintos roles, dividiéndose en aquellos que buscan defender a los herbívoros a toda costa y aquellos que se dejan llevar y agradecen el alivio que supone no reprimir tanto sus instintos. Por parte de Rouis, vemos más de la relación tensa con su padre, por una parte, y de la relación tirante con Legoshi, por otra, por su choque ideológico. Nos desvelan el diseño de el resto de grupos que hay en el mercado negro y conocemos a Qüe. Este personaje no me ha convencido por su diseño y en especial por lo de las quimeras, un añadido bastante superfluo (muy drogas) y que no encaja con el tono de la obra.  

Tomo 19: Preludio a la batalla. Está bien el entrenamiento de Legoshi y saber más del pasado de Melon. Muy tensa la escena del Shishigumi donde hacen gala de su lealtad. Lo del padre de Rouis puede que sea repentino, pero la vida es así y se resuelve de forma emotiva y bonita. La competición final no aporta gran cosa, pues ya sabíamos que Legoshi sabía mucho acerca de las relaciones entre carnívoros y herbívoros. Solo está bien por el acto final de Melon, pero ya. 

Tomo 20: Empieza la batalla. La hermandad de Legoshi y Rouis como símbolo de unión entre animales es una de las imágenes más potentes que tiene el manga. La charla con Hal era más que necesaria y da pie al verdadero inicio de la relación, pero debería haber tenido lugar mucho antes, de manera que la obra podría haber tratado la relación como tal. Qüe se perfila como personaje, pero es una lástima que no cobre más importancia al final y que sus actos no tengan consecuencias. La primera batalla es muy espectacular a nivel visual, pero también a nivel de personajes, pues como nos tiene acostumbrados, Legoshi subvierte las expectativas y aboga por el diálogo 

Tomo 21: Desarrollo de la batalla. Este tomo es el apogeo de la batalla. Tiene lugar un segundo enfrentamiento que sorprende, pese a ir sobre aviso: de nuevo, Legoshi se esfuerza al máximo por comprender a su rival, sea quien sea. No es realmente fuerte, por mucho que haya entrenado y se esté esforzando, algo que rompe con el tropo de los mangas de peleas, e incluso le vemos en algunas ocasiones derrotado. Por parte de Melon, vemos como su sed de sangre le ciega cada vez más, hasta tornarse locura; su psicopatía está muy bien llevada. Rouis lleva la voz cantante, y precisamente por eso esperaba más de su discurso. Toda la escena del Shishigumi mostrando su lealtad es de aplaudir muy fuerte; solo quiero lo mejor para ellos. Y hablando de escenas brillantes, el apagón es una escena preciosa para mostrarnos cómo se comportan en realidad los carnívoros de esta ciudad. 

Tomo 22: Fin de la batalla. Dejando de lado la casualidad del inicio, que sirve de desencadenante para la trágica historia de Gosha, todo el tomo está muy bien y la historia tiene el final que se merece. Me han gustado los extremos a los que llega Melon, algo acorde con su personaje. Aunque yo esperara algo más, tras darle un par de vueltas me he dado de que la que ofrece es la única respuesta realista al conflicto. El desenlace de la batalla carece de violencia, pero es que ese es el tono general de la obra. No estamos en un manga donde la gente resuelve las cosas a golpes, sino con palabras. El epílogo, los capítulos finales centrados en el futuro de los personajes, ha estado bien, pero me hubiera gustado que se alargara para estar un poco, porque quiero más de estos personajes. La relación de Legoshi y Hal concluye como era esperable, aunque destaco la lucha de poder que refleja. 

En conclusión, no sé a qué esperáis para leer este manga. Sí, son muchos tomos, pero os aseguro que merecerá la pena. Una historia que habla de la madurez, de integrarse en la sociedad, del respeto, de la necesidad de comprensión, y de lo difíciles que resultan las relaciones humanas, todo mediante una alegoría animal. El dibujo es una preciosidad, trabajado con gran detalle y transmite casi tanta emoción como los diálogos, naturales y bien escritos. Los personajes principales están muy bien desarrollados y tienen profundidad, además de resultar interesantes por el contraste de puntos de vista. Los secundarios están bien caracterizados, pero hay tantos que es inevitable que queden algo relegados. El final está bien llevado, es realista y coherente con los personajes. 

Cosas que he aprendido:

  • La criminalidad se puede reducir, pero nunca desaparecerá.
  • La importancia de los bigotes de los gatos.
  • Las cosas se pueden resolver hablando y comprendiendo al otro.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:






PUNTUACIÓN...4/5! (Tomo XIX)

PUNTUACIÓN...4'5/5! (Tomos XVII, XVIII y XX-XXII)

lunes, 3 de julio de 2023

Viñeta del lector 110#

 

Lo único que le pido a un libro para que me merezca la pena leerlo, es que me aporte algo más allá de entretenimiento. No critico las lecturas que buscan exclusivamente eso, es más, coincido que son necesarias de tanto en tanto, pero la evasión no tiene que estar reñida con la adquisición de conocimientos sobre el mundo o sobre el ser humano.

Estoy de acuerdo en que, aunque no todas las lecturas te marcan, sí que la mayoría dejan su huella en tu personalidad. Estamos hechos de los libros que hemos leído. Puede que alguno me cuente un mismo mensaje que ya he leído otras veces, pero si la forma de contarlo es distinta, el mensaje me llegará de forma distinta. Incluso de los libros malos se puede aprender algo; lo peor es un libro que no te aporta nada y que sabes que olvidarás pronto. Eso para mí es una pérdida de tiempo. Con la de pendientes que tengo y voy y me leo un libro insulso.

El problema son esos libros que no dejan ninguna huella, de los que no puedes extraer nada, a veces porque no lo pretenden, otras porque lo que cuentan y cómo lo cuentan lo he leído ya en otros libros. Crepúsculo o Los juegos del hambre, por mencionar libros que iniciaron modas, supusieron un antes y un después para mí; el primero me hizo ver que no todo lo paranormal daba miedo o asco (de pequeña quedé traumatizada con una película de terror) y el segundo supuso mi iniciación con las distopías y contribuyó a mi espíritu crítico. Si los leyera por primera vez con mi bagaje actual, no me dejarían huella, así que eso es algo que depende mucho de cada persona y sus circunstancias.

En homenaje a este concepto, desde hace un tiempo añado al final de mis reseñas un breve apartado que dedico a mencionar brevemente qué me ha aportado esa lectura. Es verdad que suele costarme, pero siempre intento extraer algo de todas ellas.

¿Estáis de acuerdo con el hecho de que todas las lecturas aporten algo o creéis que eso depende del bagaje lector de cada uno? ¿Cuál fue el último libro que os dejó indiferente? ¿Cuál de vuestras últimas lecturas os ha dejado huella?