martes, 23 de mayo de 2023

Cartas sobre la mesa, de Agatha Christie

Título: Cartas sobre la mesa
Autora: Agatha Christie
Páginas: 212
Encuadernación: Tapa dura 
Año original de publicación: 2 de noviembre de 1936
Título original: Cards on the Table
Año de publicación: 2010
Editorial: RBA
ISBN: 9788447369317

Sinopsis:
El señor Shaitana es famoso como anfitrión de sus fiestas. Sin embargo, se trata de un hombre del que todo el mundo desconfía. Así, cuando expune a Poirot su teoría sobre el asesinato como forma de arte, el detective tiene sus reservas sobre aceptar la invitación para ver la colección privada de Shaitana. Convocado con otros tres criminólogos y cuatro supuestos asesinos, inician tras la cena una partida de bridge. Pero al final de la partida descubren que el anfitrión ha sido asesinado por uno de los invitados…

Por qué este título
—Esto que estamos haciendo es muy irregular, Mrs. Oliver. Espero que se dará cuenta de ello.
—Tonterías. Jamás pensé que nos fuera a contar algo que usted no quisiera que supiéramos.
—No —dijo con decisión—. Las cartas sobre la mesa. Ése debe ser el lema de este asunto. Quiero decir que se ha de jugar limpio.

Opinión:
Impresión: Buen final.

Después de varias decepciones con los libros de esta autora, incluyendo la obra que voy a reseñar, empiezo a tener claro qué esperar: una investigación aburrida con un final sorprendente. Me gustaron mucho Diez negritos, Asesinato en el Orient Express y Muerte en el Nilo, pues rompían con la fórmula no solo en la resolución, sino también en la investigación, pero no he vuelto a leer nada de ese estilo. A ver, si hay que elegir, prefiero, y con diferencia, las obras Christie a las de Doyle, pues como mínimo, aunque sea muy difícil estar a la altura de la mente de Poirot, es humanamente posible y la deducción se fundamente en las pistas que se han dado.

Una de las cosas que se tienen que tener en cuenta antes de leer cualquier libro de Agatha Christie, es que la autora es de la época que es, cuando la novela policíaca iba en pañales, donde aquello que se buscaba era hacer un misterio que entretuviera la mente del lector como si de un puzle se tratara. Esta mentalidad no encaja con las sensibilidades actuales, a la que cuesta mucho sorprender y a la que le da pereza pensar, pero no solo eso, sino que además se preocupa por los personajes. Pues bien, no intentes leer estos libros pensando encontrar un buen caso de CSI, pues aquí los personajes son lo de menos.

Teniendo en cuenta que en esta obra se encuentran en la escena del crimen cuatro asesinos y cuatro detectives, esperaba que se profundizara en la psicología de todos ellos y que además pudiéramos ver las distintas formas de encarar el caso que tenían esos cuatro detectives, quizás mediante una competición por descubrir la verdad. Por desgracia, pese a no ser ninguna sorpresa, los personajes son planos, sin profundidad y poco carismáticos, meros instrumentos para que se desarrolle la trama. Además, su presencia en la trama es desequilibrada, pues algunos tienen más peso que otros. 

Ese es el caso de Ariadna Oliver y el coronal Race. Este último solo está como figurante, mientras que la primera sirve como crítica a los novelistas de novela policíaca que no se preocupan por reflejar fielmente la realidad y que repiten los mismos patrones. Además, pese a que la autora era mujer y de que estas son valoradas por su inteligencia a lo largo de la novela, la obra es de la época que es, por lo que comentarios como "el sexo débil" o generalizaciones sobre el comportamiento de las mujeres, son inevitables. Pensaba que Ariadna, por ser feminista, rompería una lanza en favor de las mujeres, pero sus comentarios se toman a burla por ser demasiado extremistas. 

De Poirot tengo casi tan poco que decir como lo que comenté de él en el primer libro, pues no ha tenido ningún tipo de desarrollo como personaje, y más allá de su peculiar forma de investigar, centrándose mucho en la psicología de los sospechosos para hacer sus deducciones, se sabe poco de él. Me ha gustado que en ningún momento menoscaba la metodología de la policía ni considera a estos unos ineptos, sino que es partidario de la colaboración y considera que los mejores resultados se obtienen de la combinación de ambos métodos. Por ello, veremos cómo el superintendente Battle lleva a cabo una investigación tradicional muy metódica y Poirot va a la saga con su propia línea de pensamiento.

En esta ocasión, la investigación me ha aburrido bastante. La novela sigue la estructura a la que nos tiene acostumbrada la autora: introducción brusca y rápida de los personajes, muere alguien, se delimitan los sospechosos, se interroga a los sospechosos dos veces, se resuelve el caso y se cierra la novela con tanta rapidez como si la autora tuviera que pagar cada carácter. Pese a ser una buena investigación y el contraste entre métodos deductivos, la parte central de la obra no me ha generado interés, algo que puede que se deba a lo vacíos que son los personajes.

Lo que sí me ha gustado es el final, cincuenta páginas de acción y una deducción tras otra. No he conseguido resolverlo, pero sin duda era posible, pues las deducciones de Poirot se centran en ver las cosas desde otra perspectiva y todas las pistas están ahí. Uno de los problemas que he tenido es que el bridge tiene un gran peso en la resolución y constantemente se habla de movimientos y jugadas que no he entendido. Por supuesto, el problema es mío por no ser inglesa ni de la época, pues el funcionamiento de este juego era de saber popular.

En este caso, la autora juega con la idea preconcebida que tenemos los lectores de este género de que la persona menos sospechosa es en realidad el culpable. Me han parecido interesantes todos los giros finales y son lógicos, pero también es cierto que se han sentido apresurados. Coincido con aquellos que opinan que la autora tenía dos finales posibles y se decidió por poner los dos a la vez. Además, la obra cierra de forma muy brusca. No queda ningún cabo suelto, pero es como si la autora pensara que después de revelar el misterio, ya no hubiera nada interesante por contar. A eso hay que añadirle que lo del limpiacristales me ha parecido hacer un poco de trampa, pues Poirot no tenía pruebas sólidas contra el culpable y logra que este confiese casi por las buenas.

Todo hay que decirlo: a los libros de Agatha Christie vas por el final. Si es eso lo que buscas, estás ante una obra que te sorprenderá, pese a que quizás haya un exceso de giros. Si vienes por los personajes, adiós muy buenas. Los personajes son planos, poco carismáticos y un interés utilitario, para crear el misterio. En esta ocasión la trama de la investigación me ha parecido aburrida, pese a que vemos el contraste entre dos formas diferentes de investigar. ¿Merece la pena? A ver, es entretenida y con sorpresas, pero no busques más.

Cosas que he aprendido:

  • Mefistofélico, un adjetivo que repiten mucho.
  • La trampa de las medias para pillar a un cleptómano está guay

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:


PUNTUACIÓN...2'5/5!

Primeras Líneas...

sábado, 20 de mayo de 2023

Viñeta del lector 108#


Seguro que todos os habéis sentido identificados con esta viñeta en alguna ocasión, especialmente cuando tenemos entre las manos un libro que nos está encantando. Entonces, nuestros ojos, voraces, vuelan sobre las páginas, como aves de rapiña, y devoran las letras con fruición, sin tiempo para saborearlas, porque no, no hay tiempo. El ansia nos corroe. Necesitamos saber más acerca de la historia, así que nos abalanzamos sobre el libro a la menor oportunidad, devorando una página tras otra sin prestar atención a la pluma, demasiado centrados en el tuétano de la trama. No nos importa comernos las comas y los puntos con tal de ir más deprisa. Solo tragamos palabras y palabras, que no hacen más que alentar el hambre que nos asola. Entonces, llegamos al punto y final, y nos embarga la desazón, pues aún no estamos saciados. Solos nos queda picotear los restos, volver a leer la historia, ahora con más atención, o  poner el ojo en nuestra segunda víctima, en caso de que el libro tenga continuación.

El último libro con el que me ha pasado es con La princesa prometida, de William Goldman. Era una relectura, por lo que aquello que me empujaba a seguir leyendo no era descubrir cómo iba a continuar la historia, sino mi ansia por seguir sorprendiéndome ante el ingenio narrativo del autor y para seguir riéndome a carcajadas con su peculiar forma de contar las cosas y su imaginación.

No os podéis hacer a la idea del vacío que me dejó cerrar la última página, y eso que mi edición aniversario cuenta con varios materiales extra, como un epílogo y el primer capítulo de una hipotética novela que nunca se escribió (el autor lo incluye simplemente para frustrar a sus lectores, pues nunca tuvo intención de escribir una continuación). Quedé con tantas ganas de leer más cosas del autor, lo que fuera, que me apropié de la edición aniversario de G (la suya tiene más contenido extra, pero la mía es más bonita) y me leí la entrevista a los personajes que incluye esa versión. Y me dio completamente igual que estuviera en inglés. 

¿Cuál fue el último libro que leísteis con desesperación y que os dejó con un vacío al terminarlo?

martes, 16 de mayo de 2023

Saga Mundodisco, Libro VII: Pirómides, de Terry Pratchett

 Nº de páginas: 432
Editorial: Debolsillo
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788497593175
Traductor: Albert Solé
Título: Pirómides
Autor: Terry Pratchett 
Año de publicación: 1989

Sinopsis:
Un nuevo miembro de la hermandad de asesinos hereda el reino de Djelibeyi, conocido por sus monumentales pirámides y el glorioso hecho de que dentro de sus fronteras nada ha cambiado en 1.500 años. Sin embargo, el nuevo monarca no está dispuesto a que las cosas sigan igual...

Opinión:

Ya vuelvo a estar aquí con una nueva reseña de Pratchett. G empezó la lectura con muy pocas ganas, porque no recordaba que el libro fuera muy bueno, y yo tuve que animarle a que empezáramos de una vez la LC. Llegando ya al final de la lectura, los papeles se invirtieron, y fue G quien tuvo que animarme a seguir leyendo, resaltando el valor temático del libro. 

La lectura de la saga de Mundodisco está siendo toda una montaña rusa. Hay novelas que están muy bien, otras son regulares y otras que no son para tanto. Por desgracia, esta entra en la última categoría. No es que sea un mal libro, pero sí que es muy flojo en muchos aspectos. También está el hecho de que tiene muchos elementos que me recuerdan a otras novelas del autor, y necesito algo de frescura. 

Esta novela está ambientada en el mundo del antiguo Egipto y protagonizada por Teppic, hijo del faraón, que está estudiando para formar parte del Gremio de Asesinos en Ankh-Morpork. El inicio me resultó confuso, pues empieza con el punto de vista de varios personajes y no sabes muy bien quién es quién ni qué está pasando. Además, mientras Teppic está haciendo el examen final, nos va narrando cómo llegó allí, algo que suena mucho mejor dicho que leído, pues como las escenas son muy cortas, te desorientas.

Todo hay que decirlo, parte de culpa de mi confusión es de la edición. No solo hay varios errores ortográficos, cosa que me molesta personalmente, pero que no entorpece la lectura, sino que además hay algunos cambios de escena que no están indicados (este autor no usa capítulos, sino espacios en blanco), por lo que me perdía. Mi edición es antigua y me parece que lo han arreglado en posteriores ediciones, pero aun así, es algo que me cabreó mucho a lo largo de las primeras cien páginas. Por suerte, después deja de haber tantos errores de este estilo, pero me parece algo grave.

Además de la cuestión de la edición, mi mayor problema ha sido que la novela no me ha generado interés. No tenía curiosidad por saber cómo se solucionaría el conflicto y los personajes me parecían planos y poco desarrollados. Incluso lo relativo al apartado del humor me ha parecido bastante flojo. Por supuesto, es Pratchett, así que tiene algunas salidas muy buenas, así como maravillosos juegos de palabras, como siempre, pero también es verdad que la mayoría me han sacado una sonrisa y poco más. Es cierto que en este caso muchos chistes resultaban intraducibles, pero también es verdad que no parecía que se hubieran esmerado mucho.

Me ha parecido que en esta novela el autor iba muy disperso pues, aunque tenemos un hilo narrativo central, hay demasiados personajes haciendo cosas distintas y que no tienen un verdadero papel en la trama, sino que solo están para representar alguna escena graciosa. Así, podemos hablar que tenemos la trama de Teppic, la de Dios, el camello, los arquitectos, el fantasma y los embalsamadores y la de los soldados de las ciudades vecinas. Por supuesto, la de Teppic es a la que se le dedica más espacio, pero aun así, he sentido todas estas tramas bastante desconectadas.

Otro problema que he tenido con la trama es que se centra más en hablar que en actuar. No es un libro con demasiada acción, pero sí con mucha verborrea. Como ya pasaba en otros libros del autor, aquí el tema principal es la crítica a la monarquía, una burla a la fe ciega en la religión, así como la lucha entre tradición y progreso. Son temas interesantes, pero ya los he visto en otras obras del autor y se me hace repetitivo. 

Lo realmente importante era el ritual, no los dioses. Los dioses estaban allí para cumplir la misma función que un megáfono. ¿A quién iba a escuchar el pueblo si no a los dioses?

En cuanto a los personajes, ya esperaba que los secundarios importaran un comino, como suele ocurrir en esta saga, pero es que ni siquiera el protagonista me ha interesado. Teppic es un joven acostumbrado a la vida palaciega que de repente descubre la modernidad tecnológica e ideológica de Ankh-Morpork. De este contraste no se habla porque te lo cuentan en un flashback. También sería interesante que su formación como asesino tuviera alguna relevancia, pero más allá de alguna escena graciosa, no aporta nada. A eso hay que sumarle que no me ha parecido un personaje que evolucione: ama su tierra, y precisamente por eso, desea que se modernice. Lo más raro es la decisión que toma al final, pues me pareció una decisión resultado de una evolución que no hemos visto. Fue algo que no me encajó en absoluto con el personaje.

Otro de los protagonistas podríamos decir que es Dios, el sacerdote principal y segundo (o primero) al mando. Es algo más interesante (su final es muy trágico), pero es un antagonista que ya he visto muchas otras veces en la obra de Pratchett: una persona conservadora que no es malvada como tal, sino que simplemente es egoísta y quiere el poder para su propio beneficio.

Quizá no pudieras confiar en los monarcas y en las divinidades, pero siempre podías confiar en el viejo Dios. La ira de los dioses podía errar el blanco, pero la de Dios tenía una puntería infalible. No había ni uno solo de ellos que prefiriese la no muy precisa ira divina a la furia del gran sacerdote. Dios les aterrorizaba de una forma muy clara y humana que jamás estaría al alcance de ninguna entidad sobrenatural.

Del resto de personajes tengo poco que decir. Ptraci es La Chica (siempre hay una en cada novela); la familia de arquitectos me gustó por lo interesante de los conceptos sobre la construcción de pirámides; los embalsamadores fueron entretenidos; el fantasma no tiene ninguna relevancia y aparece y reaparece muy de tanto en tanto; el camello es gracioso, pero se repite demasiado; lo de los filósofos es una buena crítica a la democracia, pero no tiene relevancia para la trama; lo de los soldados me parece una interesante parodia de la Guerra de Troya, pero de nuevo, no tiene relevancia para la trama.

En conclusión, un libro bastante flojo. Como ya sucede en otras obras del autor, hace una crítica a la monarquía, se burla de la fe ciega en la religión, y habla de la lucha entre tradición y progreso. El problema es que ni la trama ni los personajes resultan interesantes, en el primer caso porque hay poca acción y en el segundo porque no tienen profundidad ni desarrollo. Además, hay menos humor y he sentido que había demasiados personajes en tramas distintas y que no tenían un verdadero papel en la historia, sino que solo estaban para representar alguna escena graciosa. Vamos, que ha sido un libro de Mundodisco que ha pasado sin pena ni gloria. Tengo claro que antes de final de año ya lo habré olvidado. 

Cosas que he aprendido:

  • La multiplicación de trabajadores para construir la pirámide es una idea chula
  • La religión es un arma muy poderosa.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...2'5/5!

Primeras Líneas...

sábado, 13 de mayo de 2023

Libros abandonados 2023 (enero-abril)

El tiempo es lo más valioso que tenemos, pues no se puede comprar y es limitado, por lo que tienes que decidir muy bien qué quieres hacer con él. En mi caso, el tiempo libre lo dedico, principalmente, como ya imaginaréis, a leer. Deberíais ver mi estantería. Si no añadiera ningún libro más a mi pila de pendientes, sería asumible leerlos todos a lo largo de mi vida, pero es inevitable que el montón siga creciendo. Es por eso que no queda otra que gestionar y escoger muy bien mis lecturas.

Como la lista de pendientes es tan grande, tengo libros que llevan allí más de diez años, así que es normal que una vez me pongo a leerlos, no me convenzan, pues mis gustos literarios han cambiado. Es una lástima, porque en la mayoría de casos son libros que hubiera disfrutado en otra etapa de mi vida, pero es que el tiempo es el que es.

Soy de esas personas que, si un libro no le gusta, lo deja. Entiendo que a algunos pueda suponerles un mundo tomar esa decisión, pues los libros son caros y piensan que la historia podría hacer un cambio de rumbo, pero en mi caso valoro más mi tiempo. La mayoría de mis libros los he adquirido de segunda mano, por lo que para mí la pérdida monetaria no es tan grande. En segundo lugar, antes de abandonar un libro, me aseguro bien de que aquellos elementos que tanto me molestan van a seguir a lo largo de toda la obra. Normalmente, a un libro le doy una oportunidad hasta las primeras cincuenta páginas. Si llegados a ese punto, por un motivo o por otro, no me convence, hojeo las cincuenta páginas siguientes y, si sigue sin convencerme, lo dejo.

Tampoco os creáis que abandono tantos libros, ni por asomo, pero me ha parecido interesante hacer una pequeña recopilación cada cierto tiempo, para hablaros de aquello que me motiva a dejarlos y, en caso de encontraros atascados en un libro en concreto, animaros también a dejarlo. ¿De verdad te paga la pena perder tu tiempo en algo que no te gusta? Si no quieres criticar algo que no has terminado, no le hagas reseña, pero tampoco te hagas daño. Y por supuesto, no pienses que eres menos lector por dejar un libro a medias.

Hoy como podéis ver, os voy a hablar de los libros que abandoné entre enero y abril.

 Zodion, de Chris Herraiz

Tras la muerte de Gustav Neroyka, presidente de la compañía Zodion, varios de sus empleados descubren que sus nombres aparecen en el testamento de su antiguo jefe.
Pero conseguir el dinero de la herencia no va a ser tan fácil, ya que, para ello, tienen que cumplir un requisito inusual: participar en un "juego" del que no conocen ningún detalle, y que pondrá a prueba su fortaleza mental y su confianza en los demás.
La historia, contada tanto de forma externa como desde la perspectiva de los participantes, hace mucho hincapié en los dilemas morales de cada uno de ellos, y en su forma de ver el "juego".

Lo leí por recomendación de S, exnovio de Patt. No recuerdo por qué me lo recomendó, pero el caso es que lo descargué de forma gratuita en Amazon. Llevaba unos cinco años acumulando polvo metafórico hasta que, el otro día, me apeteció leer algo en digital.

Los dilemas morales que presenta están guays, pero la trama me aburrió soberanamente. El conflicto principal no parecía que diera para una novela de 600 páginas. Además, cada capítulo estaba contado por un personaje distinto y había unos doce, todos con la misma voz. No lograba situarme ni saber quién estaba hablando en cada momento, y mucho menos hacerme una idea de cómo era cada personaje, pues todos ofrecían perspectivas distintas. Era un lío y perdí el interés.

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Un final perfecto, de John Katzenbach

La historia de tres mujeres que son perseguidas por un psicópata dispuesto a acabar con sus vidas.
Apenas unos kilómetros de distancia separan a tres mujeres que no se conocen entre sí.
La Pelirroja Uno es una doctora soltera de cerca de cincuenta años; la Pelirroja Dos una profesora de escuela en la treintena; y la Pelirroja Tres una estudiante de diecisiete años.
Las tres son vulnerables. Las tres son el objetivo de un psicópata obsesionado por demostrar al mundo quién es él en realidad. Ahora que se acerca al final de su vida, necesita llevar a cabo su obra de arte final. Crímenes que serán estudiados en las universidades, de los que se hablará durante décadas. Crímenes perfectos...
El asesino les dice a las tres mujeres que va a matarlas. No saben cuándo ni cómo ni dónde. Solo saben que él está ahí fuera, cada vez más cerca. Que lo sabe todo sobre ellas. Que las ha seguido durante meses. Y que ahora va a comenzar un terrible acoso psicológico que las empujará paso a paso hacia la muerte.
Como si nadaran entre tiburones, no saben si el peligro está delante o detrás de ellas, si está cerca, si está lejos, si deben seguir nadando o si es mejor quedarse quietas, si deben unirse o actuar por separado...  Solo tienen dos opciones: esconderse y esperar, o luchar e intentar ser más listas que su depredador.

Siempre veo los libros de este autor de segunda mano, pero nunca me animo con ellos porque sus tramas me dan pereza. Como tarde o temprano le tenía que dar una oportunidad, cogí este de la biblioteca.

Me parece interesante lo de los crímenes perfectos, cuando las víctimas se revuelven con ingenio contra su destino y conocer al asesino. El problema es que el libro me aburrió soberanamente. Íbamos viendo a las tres mujeres y cómo reaccionaba cada una de ellas a lo que sucedía, así como la mentalidad del asesino, pero era todo tan genérico, y sentía tan poco interés por los hechos que lo dejé.

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En el corazón del bosque, de John Boyne

Una mañana muy temprano, mientras sus padres aún duermen, Noah Barleywater se escapa de casa. En ayunas y sin dinero, se adentra en el bosque y no se detiene hasta llegar a un pueblo donde se encuentra con la tienda de juguetes más especial que cabe imaginarse: no sólo las hermosas marionetas de madera que pueblan los estantes se comportan como si estuvieran vivas, sino que también hay animales, vehículos y todo tipo de objetos inesperados. 
Un amable anciano, que fabrica los juguetes, lo invita a comer e intenta averiguar el motivo de su huida, y ante el silencio del niño, le cuenta la historia de su vida. Noah, perplejo, escucha atentamente el relato, lleno de aventuras increíbles, de orgullo por las proezas logradas, pero sobre todo de remordimiento por las promesas no cumplidas. Las palabras del misterioso anciano llevarán al niño a tomar una decisión que cambiará su vida.
Con la sensibilidad y la inteligencia narrativa que lo caracterizan, John Boyne hace un guiño al cuento de Pinocho para crear una fábula sobre la infancia y el dolor.

En su momento, como todos, leí El niño del pijama a rayas y me gustó como introducción al tema del nazismo. Ahora sé que si lo leyera no me gustaría, pero en su momento estuvo bien. Por eso, me apunté varios libros del autor, entre ellos este.  Los libros de corte más infantil no suelen llamarme la atención, pero alguna que otra vez me he llevado una sorpresa y, como la historia prometía drama, decidí darle una oportunidad. 
Por suerte, lo cogí de la biblioteca y no me convenció, en parte porque la historia recordaba mucho a la de Pinocho y en parte porque predominaba el realismo mágico, un género que no me gusta. No sentía ningún interés ni emoción ni por el protagonista ni por sus aventuras, así que lo dejé.
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Recuerda que me quieres, de Wendy Davies  

Cien años después la historia se repite. O quizá no. Todavía no se conocen. Ni siquiera se intuyen. Peter y Wendy tienen un destino común del que no podrán escapar. La aventura de la vida y la magia del amor empiezan contigo, en cuanto te atrevas a descubrir su historia. Podríamos hablarte sobre caracoles, estrellas, princesas que no sienten dolor, palabras inventadas, catarros mal curados o mundos rellenos de sueños donde todo es posible.
Por explicarte podríamos deleitarnos y ser un poco malas y adelantarte que el amor no siempre es dulce. Pero claro, eso sería adelantar acontecimientos y no entenderías nada. Así que olvida las últimas líneas y sumérgete en una historia donde todo es posible, incluso que el sol y la luna se besen. Pronto, todo tendrá sentido. Bienvenido a nuestro particular Nunca Jamás.

¿Pero habéis visto qué portada más espectacular? Y eso que no habéis visto mi edición, con caja, firmada por las autoras y con ilustraciones. Todo un lujo (casualmente, el libro era de Patt, que lo donó a una librería de segunda mano. Casualidades de la vida). Cuando se publicó causó revuelo y, pese a mis recelos por ser de romance, me lo apunté. Además, la misteriosa sinopsis y lo de ser un retelling de Peter Pan consiguió captar mi atención.

En enero viajé a Madrid, y, como os decía, lo compré allí de segunda mano. Como no tenía ningún libro para leer a la vuelta con el avión, decidí empezar este, que además era rojo (este año estoy leyendo mis libros rojos pendientes autoconclusivos). 

No me convenció en absoluto, y es una pena. Muy centrado en el romance, un amor a primera vista, y demasiado poco en Peter Pan. Había referencias constantes, pero solo de nombres y ciertos paralelismos. La historia de amor no me parecía interesante, porque no sucedía nada en todo el libro (leí unas 80 páginas). Además, el lenguaje era excesivamente poético y no aportaba nada.

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Juegos de ingenio, de John Katzenbach 

En un futuro cercano, la sociedad tiende a ceder gustosamente cuotas de libertad e intimidad a cambio de protección. Este es el caso de una comunidad en el oeste de Estados Unidos que se hace llamar el Estado Quincuagesimo Primero. En este contexto, el profesor de psicología y rastreador de asesinos en serie Jeffrey Clayton se entera de que una oleada de asesinatos está asolando el territorio del oeste, la única zona segura en los Estados Unidos (en el resto del país, todo el mundo lleva arsenales de armas encima). Esta noticia lo enfrenta con su oscuro pasado. Veinticinco años atrás, él, su madre y su hermana Susan huyeron de su tiránico padre, sospechoso del atroz asesinato de una joven estudiante. Aunque nunca fue condenado, terminó suicidándose; o eso es lo que parecía. Ahora, con un psicópata al acecho, Susan recibe una críptica y siniestra nota anónima que desvela un mensaje terrorífico: «Te encontré» Nadie parece a salvo del intruso. ¿Es el padre de Clayton el responsable de las muertes y del acoso a Susan? Las autoridades y los agentes de State Security (una especie de SS al estilo americano) así lo creen, y se presentan ante Jeffrey con la intención de que éste encuentre al responsable de las muertes, a su padre.

Que no se diga que no doy oportunidades. Decidí intentarlo de nuevo y cogerlo de la biblioteca, para así hacerle la cruz al autor en caso de que no me gustara, cosa que ha sucedido. 

Como he comentado antes, el ingenio me gusta y este libro tenía el ingrediente añadido de que se trata de una novela de misterio en un mundo futuro, algo que no suele ocurrir. Si había un motivo para seguir leyendo, eran esa migajas que nos iba ofreciendo el autor sobre el futuro, bastante realista. Ahora bien el resto me resultaba completamente indiferente. No me causaba curiosidad el asesinato y todo parecía muy genérico, por lo que al final me rendí.


Y eso es todo. Como veis, no son libros realmente malos, sino que en la mayoría de casos, pese a tener sus problemas, no eran para mí. Los de Katzenbach eran novelas de misterio genéricas; en el caso de Recuerda que me quieres, es que el romance no va conmigo; con Zodion, resulta que no tengo memoria y tanta diversidad de puntos de vista me puede; y el de Boyne es que no me gusta el realismo mágico y hace falta mucho más que eso para emocionarme.

¿Habéis leído alguno de los libros que menciono?