domingo, 21 de diciembre de 2025

Los diablos, de Joe Abercrombie

Traductor: Manu Viciano
Editorial: Alianza Editorial 
ISBN: 9788411489836 
Número de páginas: 808 
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 22/05/2025
Colección: Runas
Autor: Joe Abercrombie
Saga: Sí

Sinopsis:
Las gestas más gloriosas a veces requieren de actos impíos. El hermano Díaz tiene una cita en la Ciudad Santa, donde cree que lo recompensarán con una cómoda posición en la Iglesia. Pero resulta que su nuevo rebaño está compuesto por asesinos contumaces, horrorosos practicantes de lo arcano y auténticos monstruos. En esta nueva misión, todos tendrán que tomar las medidas más sangrientas si quieren alcanzar sus justos fines. Los elfos acechan en nuestras fronteras, ávidos de nuestra carne, mientras príncipes egoístas solo se preocupan por su posición y bienestar. Dado el épico e infernal viaje ante él, al hermano Díaz no le viene nada mal tener a los diablos de su lado.

Opinión:
Impresión: Irreconocible

Llevo siguiendo la obra de Abercrombie desde hace años. He leído su trilogía de El mar quebrado, la de La primera ley y los libros autoconclusivos La mejor venganza y Los héroes. Con sus más y sus menos, todo lo que ha escrito me ha gustado mucho, en especial por el tono sórdido, el humor mordaz y el realismo de los personajes. Sin embargo, cuando lees mucho a un autor, empiezas a percatarte de sus lugares comunes, de sus personajes prototípicos, de sus dejes narrativos. Y si el mensaje es el mismo una y otra vez, llega un punto en el que las novelas te parecen redundantes. Esto es inevitable. Como autor, tienes tu propio estilo, te interesan unos temas concretos y tienes unos valores que pueden cambiar a lo largo del tiempo, dentro de unos límites. En el caso de Abercrombie, por ejemplo, se había enquistado en los mensajes "una vez te manchas las manos de sangre, no puedes limpiártelas", "la violencia solo engendra más violencia" y "la venganza no te lleva a ninguna parte".  

Mi intención era seguir leyendo a Abercrombie de forma cronológica con G. El caso es que unos amigos se sintieron tentados ante la salvaje promoción que se ha hecho de esta última novela, y decidimos unirnos a ellos en la lectura conjuntaLos héroes, la última novela que había leído del autor, es del 2011, de hace casi quince años, y se nota que el autor ha cambiado mucho en ese tiempo. Creía que El mar quebrado (2014-2015, así que posterior a La primera ley) era una rara avis, una trilogía más juvenil; no esperaba que esos fueran los derroteros que iba a tomar toda su obra, que al parecer se ha vuelto con los años menos seria y más accessible para todos los públicos. Tal y como quería, Los diablos ofrece algo distinto a La primera Ley, sin dejar de lado la esencia del autor. Por desgracia, su evolución hacia una escritura más comercial me pierde como lectora.

Las comparaciones son odiosas. La principal razón por la que no he disfrutado de esta novela es que esperaba encontrarme con Abercrombie, no con un autor completamente distinto. He leído la novela buscando aquellos elementos que tanto me habían encandilado y me he sentido frustrada de no encontrarlos. En esta reseña no quiero estar equiparando constantemente esta novela a las anteriores del autor, porque merece ser valorada por sí misma. Intentaré evitar al máximo la comparativa, pese a que en algunos momentos será inevitable, a veces para bien y otras para mal.

Empezaré con un poco de contexto. En una Europa medieval ucrónica, donde existen criaturas fantásticas como los elfos, religiones distintas y ciudades ficticias, una ladrona callejera, Alexia, es rescatada por un familiar al que no conocía y que le revela que es la emperatriz perdida de Troya. A partir de aquí, junto a un variopinto grupo de mercenarios, Alexia viajará hasta su reino, esquivando la amenaza de sus primos, para reclamar el trono.

Sabiendo todo esto hay tres cosas de las que me interesa hablar: los personajes, la trama y el mundo. Empezaré con los personajes, el núcleo de la obra. La novela está narrada en pasado y usa el discurso indirecto libre. Creía que esta narración iba a seguir a Alexia y al hermano Díaz; sin embargo, una vez conocemos a la Capilla de la Santa Conveniencia, todos sus miembros se suman al foco de la narración, a excepción de Baptiste.

Dos cosas respecto a esto. Para empezar, no entiendo muy bien la decisión de excluir a Baptiste; el único propósito que le veo es que sospechemos de ella como traidora. En segundo lugar, no tengo ningún problema con el multiperspectivismo, es un recurso que me gusta, aunque hay que saber manejarlo. Entre las principales funciones de este enfoque narrativo están la posibilidad de mostrar distintas perspectivas sobre un mismo suceso y de ofrecer una visión más amplia del mundo. Abercrombie utiliza voces heterogéneas para permitir adentrarnos un poco en el trasfondo de cada personaje y para diversificar la narración y que esta sea más entretenida. Aquí los personajes viajan juntos casi toda la novela, así que no aprovechamos para explorar el mundo ni ver otras acciones que no sean las de la trama central. Por otra parte, todos los personajes tienen una perspectiva similar del mundo y un mismo tono (socarrón, sarcástico, pesimista), por lo que continuamente me preguntaba por qué una escena tenía el foco en un personaje y no en otro. 

No es que los personajes tengan la misma voz ni les falte caracterización; es que es muy superficial. El elenco está formado por: Alexia, una rata callejera solitaria, desconfiada y sin autoestima; Solete, una elfa que busca alguien que la quiera; Jakob de Thorn, un caballero maldecido con la inmortalidad que se queja de sus dolores; el hermano Díaz, un monje cobarde que duda de su fe; Baptiste, una mercenaria que tiene experiencia en cualquier oficio; el barón Rikard, un vampiro serio y altivo; Vigga, una mujer-loba salvaje y de pasiones desenfrenadas; y Baltasar un nigromante engreído y arrogante. Es como un spin-off del Escuadrón suicida ambientado en el folklore clásico europeo. Son personajes genéricos, arquetipos sacados de una partida de rol. Tienen personalidad, incluso dejes narrativos que te permiten saber en quién está puesto el foco en cada momento; sin embargo, esos dejes son muy exagerados y tan constantes que resulta artificial. Por ejemplo, se supone que Jakob de Thorn es una persona bastante estoica; aun así, en narración hace tanto hincapié en sus males que parece que se regodea en su dolor, cuando no nos han mostrado que el personaje sea así.

El problema no es que sean estereotipos andantes; una obra puede seguir funcionando si, por ejemplo, les das profundidad y desarrollo a esos personajes. Aquí no hay nada de eso. Algunos tan solo nos aportan su propio monólogo interno y punto de vista, pero no están atados a ningún desarrollo porque no experimentan ninguna clase de epifanía, crecimiento personal ni evolución. Es cierto que algunos tienen conflictos internos que les dan profundidad... pero no se resuelven; están solo para caracterizarlos. Que todos los miembros de la Capilla de la Santa Conveniencia sean los mismos cuando empiezan y cuando acaban hace que el viaje sea un sinsentido. Si al menos los personajes hubieran intentado cambiar y no lo hubieran conseguido, ya no serían estáticos y la obra estaría diciendo algo. Por desgracia, no es el caso. Eso hace que me pregunte, ¿en qué ha afectado esta historia a ninguno de los personajes del grupo?

Los únicos que experimentan un cambio son Alexia y el hermano Díaz; aun así, su evolución no me ha resultado satisfactoria. Por una parte, es un desarrollo evidente. Desde el momento en que les conoces, piensas "vale, tienen estas carencias, lo lógica sería que al final las suplieran". Por tanto, el único interés está en cómo se produce el cambio; sin embargo, lo vemos tan espaciado en el tiempo a causa del resto de puntos de vista, que no se hace énfasis suficiente en ello y resulta muy simple. 

Uno de mis principales problemas con todos los personajes es que les falta complejidad. Abercrombie se caracteriza por escribir personajes muy grises y donde a veces la redención simplemente no es posible. Suele coger personajes prototípicamente buenos, nos muestra su peor cara y vemos cómo se cuestionan sus actos. Aquí lo hace a la inversa: partimos de unos protagonistas malos, unos mercenarios miserables, que van demostrando que en el fondo tienen un corazoncito. Sin embargo, Abercrombie se olvida de la parte de cuestionarse sus actos, que es lo que realmente les daría profundidad. Además, no son irredimibles: pese a todo, no actúan por maldad, ni resentimiento, ni por sed de sangre. Incluso Vigga, la mujer-loba, que en ocasiones se desmadra, lo hace inconscientemente.

Los malos, en cambio, son villanos de opereta, de los que sueltan discursos y risas malvadas, de los que te describen con pelos y señales lo malvados que son y el daño que van a hacerte cuando te tienen acorralado, de los que prefieren actuar con maldad que con cabeza. No soporto este tipo de personajes tan ridículos: ni imponen ni son realistas ni puedes comprenderlos. Y podría aceptar que uno fuera así, pero no todos, como es el caso.

Un último aspecto que me gustaría destacar de los personajes es que, pese a tener una caracterización distinta, todos tienen el mismo humor sarcástico, soez y básico. En lugar de la finura inglesa típica de Abercrombie, aquí tenemos mucho insulto y mucha referencia sexual. Y no solo eso, también muchos zascas y respuestas rápidas e ingeniosas que son simpáticas al principio, pero que terminan por hacerse pesadas y cargantes. Puede que para algunos este humor funcione: no es mi caso.

Debido al marcado tono humorístico de la obra y a la ausencia de personajes complejos, esto me ha parecido lo menos grimdark que ha escrito Abercrombie hasta el momento. El humor le resta seriedad y decadencia, mientras que los personajes tienen demasiado corazón. Sí, es una historia sucia, pero no grimdark. Porque el grimdark va más allá del uso de palabras malsonantes, chistes soeces, muertes sangrientas, escenas bélicas, pasados trágicos y veteranos de guerra. El grimdark es un tono, es una visión del mundo. Consiste en subrayar lo desagradable, brutal, corta y oscura que es la vida y deja al lector con la sensación de que nuestro propio mundo es un lugar cínico y violento, donde la senda del bien es inalcanzable.

Supongo que si escribes grimdark, solo puedes hablar desde la desesperanza, y Abercrombie quería cambiar un poco su estilo con esta novela. Aquí el tono es mucho más optimista y eso hace que el mensaje y la reflexión típicos de sus novelas cambien. Sin embargo, lo que ofrece es un mensaje que ya he visto en muchas otras partes y mejor tratado: el tema de la familia encontrada, la crítica a la Iglesia y la idea de que los monstruos, en realidad, tienen un pasado y un corazón.

Ejemplo de crítica a la iglesia. Me parece demasiado directa

Otro ejemplo de lo mismo
El segundo tema del que quería hablar es la trama. Esta nunca ha sido el punto fuerte del autor y, aún sabiendo eso, resulta decepcionante. La travesía de los personajes es monótona y repetitiva. Siempre es la misma cantinela: hacen chistes, el primo de turno les acorrala, luchan contra sus secuaces, Vigga hace un destrozo, el cura reza, Alexia se esconde, el vampiro desaparece, el nigromante se enfrenta a un mago, Jakob pelea contra el primo que resulta tener habilidades especiales, ganan, se lamen las heridas y vuelven a hacer chistes. La acción está bien descrita, pero me resulta aburrida, porque todas las batallas se desarrollan y se solucionan igual, siguiendo el mismo esquema. No veo qué aporta la tercera batalla que no hayamos visto ya en la primera. Pa qué tantos primos. Y lo curioso es que el autor es consciente que esta estructura es repetitiva, ya que en varios momentos hace chistes autoconscientes al respecto. 

Entre batalla y batalla tenemos pequeñas aventuras que solo buscan hacer gracia o mostrar el pasado de los personajes, como si esto último fuera suficiente para darle profundidad. En realidad, la novela es como un libro de historias sueltas unidas por el hilo conductor de llegar a Troya.

Paso ya al último punto que quería tratar: la ambientación de la novela. Que el autor prefiere crear personajes a crear mundos es algo sabido por todos: casi todas sus obras parecen estar ambientadas en una sociedad medieval cualquiera. En esta novela, para variar un poco, Abercrombie nos sitúa en una ucronía, aunque está igualmente situada en una Europa medievalEs una decisión acertada si quieres ofrecer un mundo lo más realista y cercano al nuestro para trazar paralelismos. En esta Europa ucrónica hay elfos, hechiceros, vampiros y brujas, además de otras religiones, cambios históricos y geográficos. Me gusta la idea de que en una realidad alternativa seguiría habiendo racismo, desconfianza y rechazo por lo que es distinto, e incluso una Iglesia con doble rasero, entre otras cosas. Sabía que otros autores habían usado antes este recurso; lo que no tenía muy claro era qué gracia tenía. Pese a mis recelos, me ha gustado reconocer nuestro mundo, las referencias (¡se menciona Barcelona!) y las críticas a elementos que nos son cercanos.

Antes de la conclusión, quisiera hablar un poco de algunos giros de guion que no me han parecido muy coherentes, así que...

SPOILERS (subrayar para leer)

Giro inesperado nº1: el tío de Alexia era un traidor. A ver, sí, me ha sorprendido: lo había descartado por evidente. Es como escribir una novela de misterio y que el mayordomo negro sea el culpable. Estos clichés hoy en día ya no funcionan. Además, el tío aparece en un par de capítulos y no se vuelve a saber de él. ¿Por qué nos iba a importar que sea el traidor? A eso hay que sumarle que su plan no hay por donde cogerlo. Para empezar, a Alexia, la princesa perdida, la encuentra de pura casualidad, no sabemos cómo, y a partir de ahí lo organiza todo. Para continuar, lo de que los primos mueran por el camino le sale bien de chiripa, al igual que el hecho de que Alexia llegue viva. Que sí, que tiene un plan alternativo por si los primos sobreviven o Alexia no llega... que consiste en ir reuniendo gente y ya si eso hacerse con el trono o algo.

También es que vaya secuaces más inútiles se ha buscado con las aprendizas de Eudoxia. Estas, en lugar de esperar varios meses para tener la confianza de Alexia y su marido, intentan cargárselos antes siquiera de que el grupo protagonista haya zarpado. Que sí, que es porque el primo las reconoce, pero ¿qué se esperaban yendo a cara descubierta? ¿Por qué creían que un poco de maquillaje bastaría para que nadie en el palacio se diera cuenta de quiénes son si están en el punto de mira siendo criadas de Alexia?

Giro inesperado nº2: Eudoxia sigue viva. Este sí que me lo veía venir: nos la había presentado como alguien demasiado poderoso como para morir en un experimento. No hubiera estado mal si hubiera habido algo de desarrollo, si hubiera sido un personaje, en lugar de aparecer al final y ya. Para mí que se ha currado demasiado este tinglado para arrepentirse al final. Me creo que deje de importarle el trono al darse cuenta de que su ambición ha hecho que los demás la odien; sin embargo, eso es algo de lo que ya se había percatado antes de que llegara Alexia, así que no sé por qué sigue con el plan hasta el último momento.

Giro inesperado nº3: Alexia no es la princesa perdida. Y no solo eso, conoció a la verdadera princesa y le robó su moneda y su marca. Este es el giro más absurdo de todos. No puedes poner el foco narrativo en Alexia, mostrarnos sus pensamientos y que en ningún momento piense en lo que sucedió. Nada más conocer al tío, debería pensar inmediatamente en la verdadera princesa, en la chica a la que conoció. Me parece un engaño narrativo en toda regla. Hubiera preferido saber la verdad desde el principio: eso hubiera permitido tratar mucho mejor la culpa que siente, en lugar de que su síndrome del impostor se vea como inseguridad.

FIN SPOILERS

En fin, como veis, he quedado muy decepcionada. En parte, me he dejado llevar por las expectativas, y es que en realidad es un buen libro si nunca has leído nada de Abercrombie. La historia es entretenida, muy accesible, con acción y personajes tan carismáticos como gamberros; el tipo de historia que te puede gustar si eres fan de Escuadrón Suicida, las pelis de Marvel o D&D. Eso sí, no esperes más. No hay arcos de personaje trabajados y las reflexiones sagaces y filosóficas que caracterizan al autor quedan reemplazadas por chistes soeces y básicos, un tipo de humor que no encaja conmigo. La trama es repetitiva porque se basa en el mismo esquema, estructurado en pequeños episodios que no aportan nada al conjunto. Lo único que me ha parecido interesante es la ambientación en una Europa medieval ucrónica, que funciona para las críticas a la iglesia.

Sin duda, me parece necesario e inevitable que los autores evolucionen y cambien. Con ello corren el riesgo de tomar un rumbo que no encaje con sus lectores habituales, pero es mejor eso que quedarse estancado. Particularmente, no me gusta el camino que ha tomado Abercrombie, orientado ahora a una narrativa más comercial; en consecuencia, voy a pensármelo mucho antes de leer sus siguientes publicaciones. Eso no quita que haya disfrutado mucho de sus otros libros, que no vaya a leer con ganas los que me faltan de su producción anterior o que no valore al autor como merece.

Cosas que he aprendido:
  • Las ucronías en fantasía tienen su punto.
  • Un autor puede evolucionar tomando un rumbo que no te interesa.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:


PUNTUACIÓN...2'5/5!

Primeras Líneas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney