viernes, 11 de noviembre de 2022

Visto en las redes 50#

  Hola! ¿Cómo va todo? Yo algo ocupada estos meses, pues hemos empezado a hacer reformas en la casa nueva y no es todo tan idílico como en las novelas y películas.

Como cada dos meses y os presento una nueva entrada de Visto en las redes. Esta sección, para los que no lo sepan, se publica bimestralmente y me gusta mucho porque da pie a muchos debates, (aunque no os veo muy por la labor de debatir). Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!

Eso sí, antes de nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos, pero siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados estos dos últimos meses (en esta ocasión en septiembre y octubre) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada! 

Me decidí a crear esta sección como excusa para hacer debates porque sé que algunos de vosotros no me seguís en las redes sociales tranquilos, estáis en la lista negra (tanto porque no os interesa como porque no tenéis una cuenta) y pensé que os podría parecer interesante tener una recopilación de esta información. Así, todos los que no tenéis redes podrías estar al tanto y los que me seguís, pero estáis saturados, podríais tener un resumen. 

Como sabéis, el blog está en varias redes: en Twitter, en Facebook, en Instagram, en The Storygraph, en Goodreads y en Bloguers (podéis acceder a mi perfil de cada red social haciendo click en los enlaces), pero estoy especialmente activa en Twitter, Instagram y Facebook, por lo que en esta sección me centraré en esas redes sociales. 

Repito, como en cada ocasión, que la idea de esta sección no es completamente mía (siempre hay que dar créditos). Me inspiré en una sección muy parecida en el blog de Deja volar tu imaginación llamada Citando a Twitter. En ella, Patt recopilaba algunos de sus retweets favoritos, aunque siempre están relacionados con reflexiones sobre el mundo en general, no centradas en el ámbito literario. 

Como novedad, estoy planteando volver a hacer esta sección mensual, pues me da la impresión que os comparto demasiadas cosas y la entrada queda excesivamente larga. Ya veremos. Y sin más dilación, os dejo con la entrada:

Visto en Instagram

El estilo otoñal de Caos Literario me ha cautivado. No sé si las hojas son reales o de plástico, pero quedan muy bien. Me gusta mucho el tono ocre de ambas imágenes, tanto por la decoración como por los libros mismos, y ese fondo que recuerda a una chimenea. Además, esa taza con la portada es una maravilla.


Después de varias entradas de Visto en las redes, creo que ya sabréis que soy una enamorada de las fotos de Sueños entre letras.  Me encantan sus composiciones, tan cuidadas, y más en esta ocasión, pues todas recuerdan al otoño. Los elementos florales y naturales combinan con los libros estupendamente.







Me ha encantado la sencillez de esta fotografía de Viajando a otros mundos. El tono naranja otoñal combina muy bien con la portada y las flores casi parecen las mismas.






Esta fotografía de Eva Fraile me parece preciosa por los tonos pastel y cómo todos los elementos que la componen transmiten paz. Además, combina muy bien con la portada y el marcapáginas es muy bonito.
Edito: #LauraNoTieneComprensiónLectora
Esta, junto a otras fotos del libro, forma parte de las fotografías que hicieron los participantes del BookTour que se organizó sobre el libro. 






Quizás la fotografía Aruka Capulet Marsella sea muy primaveral... pero es que, efectivamente, en su país ahora están en primavera. Me gustan las flores y combinan muy bien con los libros, pese a no ser de los mismos colores, pues también son unas portadas con mucho color.





Babel Reader siempre sabe hacer combinaciones muy acertadas. Teniendo en cuenta la portada y el título, claramente el rojo y el dorado son los colores predominantes, y hacen pensar en lujo y muerte. La figurita añadida de abajo le da un toque que hace que recuerde a la imagen de la portada.


Puede que la imagen de Codiciando libros no sea espectacular, pero me gusta mucho cuando relacionan elementos con la historia, en este caso, la corbata del chico que nos hace pensar que es un trabajador... De algún tipo. Las decoraciones de la derecha junto a la iluminación de abajo queda muy bien. ¡Y eso que no es fácil hacer bonita una foto de un libro digital!

Igual que en los meses anteriores, las fotos de Tesorera de libros me han encandilado. No tienen nada especial, no parece que lleven mucho trabajo y todas son muy similares, pero es que ¡esas flores quedan tan bien! Me gusta el blanco y la sencillez que rezuman sus fotos. También destacar la primera, con esos murciélagos y el tono más oscuro, algo muy acorde con la época y el autor.

Sigo la cuenta de Andrés y Susana atrapada desde hace poco y he quedado encantada con sus fotografías, especialmente con la última. El tono rojo y blanco, como en la portada, así como el juego con las telas, me enamora. Las otras dos imágenes también me gustan mucho. La primera porque ha dado con los tonos exactos de la portada (rojo y ocre) y el periódico se relaciona con la obra. La segunda me gusta porque la bola del mundo representa los viajes y rutas marítimas, elementos importantes del libro.





La imagen de Atrapada en unas hojas de papel es sencilla pero efectiva. La vela combina con los colores del título y los demás elementos te hacen pensar en una novela feel good que leer tranquilamente en casa junto a una mantita.






De nuevo, la fotografía de Sintiendo sus páginas no es espectacular, pero los elementos florales me pueden. Las hojas son de un tono muy similar a la portada, así como las flores y hacen pensar en una novela muy de época. 




La fotografía de Galena Sanz es muy sencilla, pero potente. La manta negra te hace pensar en el frío y la oscuridad de la obra y los elementos naturales combinan por usar tonos similares a los de la portada. 


Termino esta sección compartiendo las imágenes de Omairagtz sus fotos me gustan por la naturalidad que desprenden, así como por cómo relaciona los distintos elementos con la obra o la portada. En la primera le juego de espejos me fascina, y todos los elementos que conforman la portada, incluso el color, recuerdan a una casa señorial de los años cuarenta, época en la que está ambientada el libro. La segunda imagen me gusta mucho por cómo juega con los rojos y por lo bien que ha encajado su mano con la portada. La última es de una novela que tengo pendiente. No sé si la carretera es importante en la historia, pero me gusta mucho cómo se fusiona la piedra con el asfalto con la perspectiva.

Visto en Facebook

Muy interesante este hilo de fotos que comparte Memes bibliotecológicos. Me parece impresionante hacer estas fotos haciendo cuadrar libro y persona. Yo lo intenté una vez y el resultado fue bastante patata, pues es mucho más difícil de lo que parece. ¿Vosotros habéis logrado haceros alguna foto de este estilo?

Terrible lo de este libro que comparte Maks Viktor Antiquarian Books. Es muy probable que para traducir el libro se haya usado un corrector automático o que no se haya permitido ver el contexto al traductor. Nunca se me había pasado por la cabeza que este tipo de libros podían estar traducidos, pues se tiene que hacer un trabajo de adaptación brutal y contratar a un nuevo ilustrador.

Visto en Twitter

Aunque Alba Calvo Porrúa habla sobre traducción de videojuegos, sus palabras también son aplicables a libros. Es inevitable que un texto tenga errores, por muchos ojos que lo revisen, por lo que, si hay uno o dos, no me parece un problema, pero sí cuando encuentras fallos a cada página. A veces hay detalles muy cantosos, pero individuales que no deberían dañar la imagen del profesional. Creo que los oficios de corrector y traductor son muy desagradecidos, pues la gente solo se percata de ellos cuando fallan. ¿Os habéis encontrado algún fallo divertido? Yo suelo compartirlos por Twitter. ¿De los últimos que me he encontrado? "Homo" en lugar de "Horno".

Es cierto que, como dice Mar Poldark, toda obra conlleva un esfuerzo y que hay novelas románticas muy buenas, pero me parece normal que la gente menosprecie las historias románticas porque la mayoría parecen hechas en serie en una fábrica, con las mismas tramas una y otra vez cambiando los nombres. Algo similar sucede con los thrillers que hoy en día se consideran entretenimiento barato, pues todos parecen cortados con el mismo patrón y buscan distraer un rato al lector y poco más. Ya sabéis que considero las obras de entretenimiento necesarias, pero creo que debería haber un equilibrio, que la mitad de lo que se publica lo sea y la otra mitad no. El problema es que la romántica se considera un género de evasión, pues el 90% de lo que se publica lo es, pese a que podría ser mucho más, pues se centra en una de las pasiones humanas que más nos importa. ¿Qué opináis vosotros?

Estoy muy de acuerdo con las palabras de Alba S. D. No podemos experimentar todo aquello sobre lo que escribimos, pero sí documentarnos mucho acerca del tema, porque si no es así, se dará información errónea basada en estereotipos. Por otra parte, no estoy segura de hasta qué punto escribe mejor alguien sobre algo que ha vivido que una persona externa. No puedes ser imparcial con algo que te toca muy de cerca, y seguramente en ese caso solo darás tu punto de vista, mientras que el autor que se ha documentado en profundidad del tema tendrá una visión más general. ¿Qué opináis vosotros?
 
Coincido con Juan Naranjo. Durante mi época de correctora solo podía fijarme en si el texto estaba bien escrito o no. Por suerte, ahora puedo evadirme de la ortografía. G, que lee para mejorar su escritura, es incapaz de disfrutar de un libro sin analizarlo palabra por palabra; por eso a él no le está gustando Juramentada y a mí sí. ¿Os pasa a menudo que vuestro trabajo influye en la forma que consumís el ocio?

No tengo nada que añadir a las imágenes que comparte Twilight renaisssance, pues ya lo dice todo. Eso sí, tras el rodaje y posterior éxito de la película, estoy segura de que esas playas se abarrotaron de verdad.

Esta edición de It que comparte Leer Stephen King es alucinante. El color rojo sangre mezclado con el negro, así como el estuche decorativo y las ilustraciones son una maravilla. Y no digamos ya el detallazo del barco de papel. NECESITO esta edición, pese a que a mí el terror no me gusta y no leería el libro. 
Hay gente que odia por el simple placer de hacerlo. Que critica sin importarle los sentimientos de los demás o para conseguir más visitas ante la polémica. Pero como dice Hollie Deschanel, la mayoría no es así. Seguro que muchos de vosotros habéis puesto 1 o 2 estrellas a algún libro, a veces porque era realmente malo, otras porque no era para vosotros. Creo que los autores deberían tomarse lo de las reseñas negativas con más calma. Un libro no le puede gustar a todo el mundo.

Me ha encantado esta observación de Marta Cuchelo. Es verdad que cada vez hay más protagonistas con cuerpos no normativos, algo que me parece fantástico porque todos estamos cansados de gente perfecta con la que no nos sentimos identificados. El problema es que las parejas que encuentran sí son normativas y perfectas. Eso se justifica con el romance, pues como está enamorado/a el otro le parece perfecto, pero no me parece que tenga por qué ser así. ¿Vuestras parejas son físicamente de revista? ¿Acaso no la queréis igual?

No estoy de acuerdo con Mar Poldark. Me gusta leer reseñas de libros que se han abandonado. Estoy de acuerdo en que no puedes hacer una crítica sólida de una obra que no has acabado, pero si avisamos de que no la hemos leído completa, nuestra reseña es perfectamente válida. No suelo hacer reseñas de libros sin terminar, porque son obras que o no merecen mi tiempo o que no son para mí, pero si hay alguno terrible sí lo hago para avisar al resto. En algunos casos, incluso me obligo a terminar el libro para poder valorarlo en su plenitud. ¿Os parece que tengo derecho a valorar un libro que no he terminado?

Entiendo que para Grace sea incómodo, pues para mí también lo sería, pero no podemos hacer nada para detener la forma en que avanza la sociedad. ¿Que niños tan jóvenes consuman este contenido tan pronto es malo? Si se hace bajo supervisión y con modelos positivos no debería serlo. Cada vez intentan ser adultos más jóvenes, pero siempre ha sido así. Hace un siglo, que una joven de 20 años consumiera este tipo de contenido era un escándalo. Los tiempos cambian y hay que adaptarse a ellos. ¿Qué opináis vosotros?

Como bien dice Alhana, la objetividad no existe. Siempre que valoramos un producto lo hacemos en base a nuestra propia experiencia y a nuestros conocimientos previos. Recuerdo el caso de un libro que mostraba una relación machista porque era la época. Una amiga interpretó que el libro lo era por mostrar algo así y otra interpretó que lo que hacía era criticarlo. Cada lector tiene su visión subjetiva de la obra y se fija en lo que se fija. A los doce años no tenía en cuenta la prosa. A los quince no tenía en cuenta el mensaje. Cada lectura nos enriquece más y hace que valoremos más cosas. Además, las puntuaciones están en nuestras manos y si a un libro le quiero poner cinco estrellas por la portada, aquel que me lea sabrá por qué he puesto esa puntuación y si se fía de mi criterio o no.

Estoy de acuerdo en parte con Sara Mesa: el escritor escribe; si no practicas, no serás un buen escritor. Por otra parte, estoy de acuerdo con Ana Durá Gómez en que hoy en día los autores tienen que ser multitarea y muchos tienen que promocionarse en redes si quieren algo de visibilidad. Eso es algo que no me gusta, pues dedican mucho tiempo a algo que no es su trabajo y con lo que tampoco disfrutan, pero entiendo que es lo único que pueden hacer los autores autopublicados. Es eso o que no te lea nadie.

Estoy de acuerdo con Tay: hay pendientes que leo ahora y con los que no me identifico porque están protagonizados por adolescentes con problemas propios de su edad que ya he superado. Sigo empatizando con muchos de ellos, pero no me calan tan hondo como antes. ¿La solución? Leer novelas más acordes contigo ahora.



#LauraDebate, por desgracia, pocas veces consigue que debatan con ella. Por suerte, pude tener una interesante charla con Yolanda Aguilera y os dejo con el debate que hicimos. Ella defendía que hay que leer clásicos en la escuela o esos libros no se leerán nunca, mientras que yo defendía que la escuela debe fomentar el placer de la lectura y que ya leerán esos libros más adelante. Podría desgranar los argumentos de ambos bandos, pero creo que son bastante concisos. ¿Qué opináis vosotros del tema?

Muy de acuerdo con Mientrasleo. A veces esto de las metáforas se nos va de las manos, aunque claro, hay gente a la que le gusta sufrir (yo), así que si leo esa expresión en una reseña, me lo apunto fijo.
 
TOP TOP. Muy de acuerdo con Jesús Cano. ¿Cuántas vidas serían necesarias para terminar todos los pendientes? En mi caso, tres o cuatro años sabáticos dedicados por completo a la lectura. Ver los libros en la estantería hace que creas que algún día podrás leer todas esas obras, pero no es así. Además, me he encontrado con el problema de que algunos libros he tardado tanto en empezar a leerlos que ahora ya no soy su público objetivo. 

Los lectores sabemos qué gustos tienen nuestros padres, independientemente de las campañas publicitarias, pero la mayoría de la gente no es así, de manera que siguen perpetuando los estereotipos, como dice Xavier Beltrán. Entiendo que las librerías son un negocio y que, pese a que las madres y los padres son personas como cualquier otra, con gustos propios, si no se hace campaña de determinados libros en estas fechas, habría menos ventas. ¿Si fuerais los propietarios de una librería? ¿Qué pondríais en el expositor el Día del Padre o en el Día de la Madre? 

He vivido el mismo drama que Aura Novoa. Antes de la era móvil, forzaba la vista hasta que estaba completamente oscuro y, después, leía con la luz de las farolas en el coche. Ahora uso la linterna del móvil para leer, si tengo ocasión. ¿Soy la única?

Nada que añadir a lo que dice Jennifer. Leo menos porque dedico mi tiempo a otras cosas. Tampoco devoro los libros (antes podía leer un libro en un día), sino que intento leer más despacio y analizarlos más. Lo que no termina de convencerme es la cita a Donna Tart: si solo lees un libro, conocerás una perspectiva, mientras que si lees cien conocerás perspectivas muy distintas. ¿Qué opináis vosotros?

Muy similar a lo que os enseñaba en Facebook, estas imágenes que comparte Cler me parecen una maravilla. No es nada fácil hacer este tipo de composiciones, por lo que tienen todo mi apoyo.

Al principio os hablaba de erratas que se pasan de largo Hendelie profundiza en ello. En el mundo editorial hay muchas profesiones que están desapareciendo y eso afecta al producto final. Sí, el corrector debería ser capaz de detectar todos los fallos, pero quien da el visto bueno es el editor. El traductor y el corrector no pueden ser la misma persona, pues entonces el texto solo se revisa una vez. Es una de las razones por las que me fío poco de los autopublicados, pues sé que no hay todos esos profesionales detrás (que en muchas editoriales tampoco, pero la posibilidad está ahí), pues estos autores no pueden pagarlos. 

No compraría ninguna por ese precio tan elevado (a saber cuánto costará la más barata), pero me parece muy guay esta noticia que comparte El Profeta y me gustaría ver el resultado. 

¿Alguno de vosotros ha terminado su lista de pendientes o es una leyenda, como dice Sergio Casado? Yo espero no quedarme nunca sin libros por leer, pues eso significaría que durante mucho tiempo no he añadido libros a mi estantería porque no tengo interés en lo que se publica y, por tanto, he dejado de sentir interés por la lectura.

Muy guay esta pregunta de Jennifer, pues es algo que nunca me había planteado. Tras pensarlo un rato, me di cuenta de que yo les pongo a todos la misma voz, pero tampoco podría asegurarlo al 100%. ¿Y vosotros?

Bueno y hasta aquí la entrada de Visto en las redes de hoy. Ahora es vuestro turno, que yo me he quedado con los dedos tiesos de tanto escribir. ¿Qué opináis acerca de todas estas cosas?

jueves, 3 de noviembre de 2022

Bilogía Contra el viento del norte, Libro I: Contra el viento del norte, de Daniel Glattauer

Título: Contra el viento del norte
Título original: Gut gegen Nordwind
Autor: Daniel Glattauer
Editorial: Alfaguara
Páginas: 260 
Traductor: Macarena González
Encuadernación: Rústica con solapas
Fecha de publicación: 2010
ISBN: 9788420406107  

Sinopsis:
En la vida diaria ¿hay lugar más seguro para los deseos secretos que el mundo virtual? Leo Leike recibe mensajes por error de una desconocida llamada Emmi. Como es educado, le contesta y como él la atrae, ella escribe de nuevo. Así, poco a poco, se entabla un diálogo en el que no hay marcha atrás. Parece sólo una cuestión de tiempo que se conozcan en persona, pero la idea los altera tan profundamente que prefieren posponer el encuentro.
¿Sobrevivirían las emociones enviadas, recibidas y guardadas un encuentro «real»?

Por qué este título...

"35 segundos después
Re:
¡Ah…, dormiré a pierna suelta gracias a ti y a tu cable!

Un minuto después
Fw:
Ahora que sople el viento del norte todo lo que le dé la gana.

 45 segundos después
Re:
Leo, te estimo mucho, mucho. Eres bueno contra el viento del norte"

Opinión:

Laura leyendo novela romántica OH POR DIOS

Pues sí, la novela romántica me gusta, siempre y cuando no sea al uso, como es el caso de Contra el viento del norte. Este libro lo leí hace más de diez años, antes de tener el blog y guardaba un buen recuerdo de él. Hace un tiempo, lo compré de segunda mano y, como ahora estoy releyendo los libros con el lomo negro (sí, lo sé, es un criterio absurdo, pero alguno tengo que seguir), decidí darle una oportunidad a este, del que recordaba muy poco. 

Os pongo en situación: en una época anterior a los smartphones y webcams, Leo y Emmi se conocen cuando ella le envía por error un mensaje tratando de darse de baja de una revista. Poco a poco empezará un intercambio de mensajes que llevará primero a una amistad y poco a poco a algo más, pese a que Emmi está felizmente casada y que ambos nunca se han visto en persona ni hablado por teléfono.

No es de las primeras novelas que leo de este estilo, pues con anterioridad ya había leído Dónde termina el arco iris, aunque en esa novela se ven los mensajes de varias personas y no solo por correo electrónico, sino también mediante notas, SMS o carta. Lo único que quiero destacar del formato es que me ha molestado que no se nos indicaran las horas a las que se envían los mensajes, sino el tiempo transcurrrido entre un mensaje y otro. El problema es que no sé en qué momento del día se han enviado (aunque a veces los personajes lo indiquen) y eso es importante. Entiendo que el autor quisiera resaltar el tiempo entre mensajes, pero de la otra forma también podía calcularse con facilidad.

Pasando a hablar de la historia, comentar que me ha parecido muy realista la forma en que se inicia la relación y los primeros intercambios de mensajes, así como la forma en que ambos van haciéndose más cercanos. Para mí, el inicio en este tipo de novelas es lo más difícil, pues tiene que resultar creíble y no una casualidad. Que sí, la forma de conocerse es casual, pero no la construcción de su relación.

Curiosamente, en los mensajes que se intercambian Leo y Emmi no se dicen nada, es decir, no hablan acerca de sus vidas privadas ni de sus gustos, ni debaten acerca de temas polémicos, pero tampoco hablan del tiempo, solo de ambos:

«¿Has notado que no sabemos absolutamente nada el uno del otro? Creamos personajes virtuales, confeccionamos irreales retratos robot el uno del otro. Formulamos preguntas cuyo atractivo reside en que quedan sin respuesta. Pues sí, nos dedicamos a despertar la curiosidad del otro y a seguir alimentándola al no satisfacerla de manera definitiva. Intentamos leer entre líneas, entre palabras, y pronto entre letras tal vez. Hacemos grandes esfuerzos por juzgar bien al otro. Y al mismo tiempo nos preocupamos de no desvelar nada importante de nosotros mismos. ¿Qué quiere decir «nada importante»? Nada de nada, aún no hemos contado nada de nuestras vidas, nada de lo que constituye la vida cotidiana, de lo que podría ser importante para alguno de los dos.
   Nos comunicamos en el vacío. Hemos tenido la gentileza de confesar a qué actividad profesional nos dedicamos. [...] ¿Y qué más? Nada. No hay ninguna otra persona a nuestro alrededor. No vivimos en ninguna parte. No tenemos edad. No tenemos rostro. No hacemos distinción entre el día y la noche. No vivimos en ninguna época. Lo único que tenemos son nuestras dos pantallas, cada cual de manera estricta y secreta por su cuenta, y compartimos una afición: nos interesamos por una persona absolutamente desconocida».

¿Puedes enamorarte de alguien de quien no sabes nada? ¿Una persona de la que solo conoces por su forma de ser? La novela defiende que sí, que ambos son muy íntimos, pese a que no sepan nada más allá de rasgos generales (no se han descrito ni el aspecto) del carácter del otro:

«Ayer escribiste: «No empecemos a invadir la intimidad del otro». Te diré una cosa: lo que hacemos aquí, de lo que hablamos aquí es de cuestiones íntimas, íntimas y nada más que íntimas, desde los primeros mensajes hasta hoy, en continuo incremento. No escribimos sobre nuestros trabajos, no revelamos nuestros intereses, ni siquiera mencionamos aficiones, hacemos como si no existiera la cultura, ocultamos la política, es más, hasta nos las arreglamos con relativamente pocos partes meteorológicos. Lo único que hacemos y que nos hace olvidar todo lo demás es que invadimos nuestra intimidad, tú la mía, yo la tuya. No se puede ser más invasor de la intimidad». 

Yo, lo siento, pero no me lo creo. Puede que se lo pasen bien flirteando, pero no creo que se hayan enamorado, simplemente sienten atracción por lo prohibido. No puedes enamorarte de alguien a quien no conoces pues, ¿de qué hablaréis en la vida real? ¿Compartís la misma visión del mundo? ¿Qué sabes de los deseos y preocupaciones del otro? Podría aceptar que sean amigos, de esos amigos virtuales de los que no hablas realmente de nada, pero el amor no me lo he creído.

Puede que, como yo, os estéis preguntando: si no hablan de sus vidas ni de sus intereses, ¿de qué hablan? Todos sus mensajes son flirteos y la eterna discusión acerca de si es conveniente verse en persona o no. En general, la tensión sexual entre ambos está muy bien llevada (los momentos borrachera son los mejores, pues es cuando realmente conocemos el interior de los personajes), pero también la tensión relativa a su encuentro. Por suerte, la trama no funciona mediante casualidades y todos los motivos por los que no se reúnen siempre son razonables. En especial, me ha gustado el miedo de que, al conocerse, desaparezca la imagen ideal que el otro se ha formado de ti en su cabeza, que todo lo que habíais construido se desmorone:

«Nos dirigimos a la gran desilusión. No podemos vivir lo que escribimos. No podemos reemplazar las numerosas imágenes que nos formamos el uno del otro. Será decepcionante que no estés a la altura de la Emmi que yo conozco. Y no lo estarás. Te sentirás deprimida si yo no estoy a la altura del Leo que tú conoces. Y no lo estaré. Después de nuestra primera —y única— cita nos separaremos desilusionados, desanimados, como después de una comida abundante que no nos ha gustado, a pesar de haberla esperado un año con un hambre feroz, de haberla hervido a fuego lento y a borbotones durante meses. ¿Y luego qué? ¡Se acabó! ¡Ya está! ¿Haremos como si no hubiese pasado nada? No. Emmi, nunca se nos borrará la imagen desmitificada, desvelada, desencantada, defraudada, resquebrajada del otro. Ya no sabremos qué escribirnos. Ya no sabremos para qué escribirnos. Y algún día nos cruzaremos en un bar o en el metro. Fingiremos no reconocernos o no vernos, nos apartaremos rápidamente. Sentiremos vergüenza por lo que ha sido de «lo nuestro», por lo que ha quedado. Nada. Dos extraños con un ficticio pasado común, por el que tanto tiempo y con tanto descaro se habían dejado engañar»

En general, si me tengo que quedar con algo de la novela eso es las reflexiones sobre las relaciones a distancia. Se habla acerca de si podemos enamorarnos de alguien de quien no conocemos su aspecto, de cómo idealizamos a la persona que está al otro lado de la pantalla y del miedo a encontrarse cara a cara. Por desgracia, llega un punto en que la historia se hace repetitiva pues, una vez planteados todos los temas de reflexión, la novela no puede hacer más que vueltas sobre lo mismo.

Pese a que la historia va sobre los personajes, es lo que más desdibujado me ha quedado. Solo conocemos a nuestros protagonistas por los mensajes que se intercambian y por la poca información que dan de ellos mismos, por lo que toda la información que recibimos sobre ellos está sesgada. Al hablar con otra persona por Internet nunca somos nosotros mismos, sino que creamos un personaje, una construcción de lo que nos gustaría ser. ¿En la vida real es Emmi tan directa, despreocupada, alegre y parlanchina? ¿En la vida real es Leo tan analítico, gracioso y seductor? ¿O es todo una mentira? Es por eso que os decía que hasta qué punto pueden enamorarse si no han hablado de ellos mismos, además de que la novela no trata el tema de que podrían estar mintiendo, sino que da por hecho que en la vida real también son así. 

Me ha faltado profundidad en los personajes, que hablaran de ellos mismos, o que la novela incluyera mensajes de otras personas que nos permitieran contrastar cómo es en realidad su personalidad. Además, al no usar emoticonos y escribir correos realistas (con un lenguaje sencillo, sin largas y complejas peroratas), estos resultan confusos, pues soy incapaz de percibir qué sentimiento hay tras las letras. Si Emmi dice "Me alegro de que hayas encontrado novia", ¿lo hace de forma sincera (pues ha aceptado que Leo tiene que vivir su vida), de forma sarcástica o enfadada? Me cuesta mucho discernir el tono. En parte es lógico, pues en la vida real hay muchos malentendidos por lo mismo, y según cómo se hiciera quedaría muy artificial, pero eso hace que no pueda comprender bien a los personajes. 

Terminar diciendo que de los dos protagonistas, me ha gustado ligeramente más Leo, pues es quien tiene las cosas más claras, mientras que Emmi, que ve cómo su relación con Leo va cada vez a más pese a que ella está casada, trata de no pensar en el problema. Mencionar también al marido de Emmi, que escapa del estereotipo. En este tipo de obras, lo habitual es que el marido sea un maltratador o una persona tóxica, pero nada de eso, sino que es un tipo encantador, muy comprensivo, que se preocupa mucho por la felicidad de Emmi, cosa que hace que la decisión de esta sea incluso más difícil.

Al final, la novela cuenta con un hecho inesperado que hace que los arcos de personaje queden abiertos para una segunda parte, Cada siete olas, la cual leeré en breve. No pasaría nada si dejarais la historia aquí, yo misma lo hice la primera vez que lo leí, aunque seguramente os dejaría con un regusto amargo, por lo que os recomiendo haceros también con el siguiente.

En conclusión, Contra el viento del norte es una novela romántica narrada mediante un intercambio de correos electrónicos, que resulta ser bastante atípica, debido al hecho de que es complicada y extraña. Los personajes no tienen gran profundidad, pese a ser el centro de la obra, pero que los conozcamos poco es lógico teniendo en cuenta sus decisiones. Por otra parte, está escrito de forma amena, entre los personajes hay una constante tensión sexual que no se basa en casualidades, y la obra tiene reflexiones interesantes acerca de enamorarse a través de una pantalla

Cosas que he aprendido:

  • La rama de la psicología del lenguaje es muy interesante
  • ¿Podemos enamorarnos de alguien de quien no sabemos nada personal?

Y para terminar, os dejo con mi avance en Goodreads:



PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...