Mostrando entradas con la etiqueta Tamsyn Muir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tamsyn Muir. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de junio de 2024

Saga La tumba sellada, Libro II: Harrow La Novena, de Tamsyn Muir

Traductor: David Tejera Expósito
Editorial: Nova
ISBN: 9788418037054
Número de páginas: 648
Encuadernación: Tapa dura
Fecha de lanzamiento: 14/10/2021
Serie/Saga: Saga de la Tumba Sellada

Sinopsis:
Nada es lo que parece en las estancias del Emperador, y el destino de la galaxia descansa sobre los hombros de una única mujer.
El Emperador ha reclutado a Harrowhark Nonagesimus, la última nigromante de la Novena Casa, para combatir en una guerra perdida de antemano. Harrow tendrá que aliarse con una rival detestable y perfeccionar sus habilidades para así convertirse en un ángel de la no-muerte, pero su salud empieza a flaquear, su espada le da náuseas e incluso su mente amenaza con traicionarla.
Presa en la gótica penumbra del Mitreo del Emperador con tres profesores nada amigables y perseguida por el fantasma demente de un planeta masacrado, Harrow deberá hacer frente a dos preguntas incómodas: ¿hay alguien que intenta matarla?
Y, en caso de conseguirlo, ¿será el universo un lugar mejor?

Opinión:

Aunque Gideon La novena no me gustó especialmente, quise darle una oportunidad a esta segunda parte porque me habían dicho que era mucho mejor. A mí no me lo ha parecido en absoluto. Si no he abandonado el libro ha sido por tres razones: tanto G como su mejor amigo se lo han leído y querían comentarlo; tengo el libro firmado por la autora (estaba tan convencida de que iba a gustarme que me lo llevé al Celsius 232); G me regaló la tercera parte (Nona. Lo novena) por mi cumpleaños.

De verdad que me he esforzado cuanto he podido por disfrutar de la novela, pero no lo he conseguido, al contrario, me he sentido muy crispada. Entiendo que es una novela que puede tener su público (al igual que las novelas de erótica de dinosaurios o la literatura ergódica), como el amigo de G, que es un gran fan, pero es un público muy concreto. Hay libros que no son para mí (como los que abandoné el primer cuatrimestre del año), pero que no tienen problemas en su narrativa. Ese no es el caso de Harrow. La novena: no solo se dirige a un público muy restringido, sino que tiene problemas en su narrativa.

Había un motivo más para seguir leyendo: quería comprender por qué a algunos les ha gustado tanto esta novela y encontrar argumentos objetivos para explicar por qué a mí me parece mala. Tanto G como yo nos sentimos bastante incomprendidos, porque hay muy pocas reseñas negativas sobre esta novela; quizás porque los que se arrepintieron de leer Gideon. La novena no son tan masocas como nosotros y han pasado olímpicamente de leer Harrow. La novena. Me gustaría que esta reseña, que os adelanto que será negativa (con alguna cosa buena aquí y allá) sirviera para advertir a lectores incautos que, como yo, se han dejado seducir por el reclamo publicitario (nigromantes lesbianas en el espacio) y al mismo tiempo establecer un diálogo con aquellos a los que les ha fascinado la obra para que comprendan mi punto de vista. 

No suelo hacer spoilers en mis reseñas, pero en esta ocasión me veo en la obligación de hacer un par si quiero justificar mis argumentos. Es inevitable que en esta novela haya spoilers de Gideon. La Novena (porque una de las cosas que me enfada es que la autora se pase por el forro la novela anterior), pero por lo demás, podéis leer esta reseña sin miedo, porque avisaré antes de hacer algún spoiler.

Por qué no me ha gustado Harrow. La novena

(Avisaré con mayúsculas cuando haya un spoiler. Podéis seleccionar el fragmento para poder leerlo)


El humor

La base del humor de Muir son los comentarios fuera de tono: interrumpir una escena con un comentario jocoso inesperado, el uso de un lenguaje vulgar por parte de personajes de apariencia ominosa, la reiteración de una pulla a lo largo de la escena o insistir mucho en algo hasta el absurdo. Todo son estrategias humorísticas completamente válidas y que me podrían hacer gracia en otras circunstancias. El problema es que el contexto en el que se sitúan esas bromas no es el adecuado. 

Las novelas de Pratchett rebosan de humor absurdo, pero cuando la situación lo requiere, sabe dejar respirar a las escenas serias y no las interrumpe arbitrariamente con pinceladas de humor. No es nada fácil conjugar drama y humor y, por desgracia, es algo que Tamsyn Muir no domina. Es lógico que un personaje no quiera enfrentarse a algo y rehúya una conversación seria con un comentario humorístico; lo que no es lógico es que lo hagan TODOS los personajes en TODAS las escenas serias en las que hay emoción y que nunca se retome la conversación. Que alguien utilice el lenguaje vulgar como escudo, puede ser un buen rasgo de personaje, que deja de serlo cuando todos los personajes actúan de la misma manera. Es divertido cuando la narración recupera una broma, excepto si la situación intenta ser seria, porque rompe con la atmósfera que pretendía crear. La exageración puede ser graciosa; alargar un chiste no lo es.

El humor de Muir (una autora que, para mi sorpresa, tiene casi cuarenta años) es un humor propio de la generación Z: la gracia no se fundamenta en la construcción del chiste o el ingenio, sino en la extrañeza, el desconcierto ante algo inesperado, y la banalización de las situaciones graves. No voy a entrar en el debate de qué tipo de humor es mejor, porque es algo generacional. Solo aviso de que esto es lo que hay y de que a mí no me hace gracia. 

No sé si esto tiene que resultar gracioso o no; a mí se me hace redundante.

Lo mismo que en el caso anterior. No sé qué aporta que haya dos ejemplos. Si es gracioso, no me hace gracia.
Si el uso de todos estos referentes tenía que resultar gracioso, a mí no me lo parece.

Los misterios y la narrativa confusa

El objetivo de esta novela es confundir al lector, empezando por la narración en segunda persona pasado que sigue los pasos de Harrow. Me ha gustado la idea, porque es un tipo de narración muy poco utilizado, pero resulta desconcertante, y más porque se alterna con capítulos sobre el pasado de Harrow en tercera persona. Al final justifican el uso de la segunda persona y te revelan quién es el misterioso narrador, pero no resulta coherente, porque ese narrador en segunda persona es completamente objetivo y no aporta nada, más allá de la confusión.

SPOILER

Como todos imaginábamos, la narradora es Gideon, que está atrapada en la mente y el cuerpo de Harrow. ¿Por qué es interesante que estén conectadas? Por cómo Gideon reacciona ante los pensamientos y las acciones de Harrow y por cómo eso le permitiría comprenderla mejor. La autora se empeña en mantener la identidad de Gideon en secreto, así que en ningún momento hace ningún comentario sobre nada y no se vislumbra al personaje. Podrían habernos dicho que el narrador era cualquier otra persona y hubiera sido creíble. Además, es absurdo que, a partir del momento en que se revela el percal, Gideon empieza a reflejarse muy claramente en la narración, cuando antes no lo hacía. Todo para engañar al lector.

FIN SPOILERS 

Ojalá los capítulos en tercera persona, más escasos, fueran un alivio; no es así. En esos capítulos profundizamos en el pasado de Harrow sin que eso nos permita conocer más al personaje, porque todas esas escenas son falsas, ya que no encajan con la novela anterior. O no, quizás ese sea el verdadero pasado de Harrow y la anterior novela fue un sueño. De nuevo, la autora pretende engañarte y te hace dudar de lo que es real y de lo que no lo es. Que eso estaría bien, si no fuera porque los cambios son tan sustanciales y entran tan en contradicción con lo que sabemos, que enseguida te das cuenta de que la autora solo pretende engañar. Una forma más orgánica de hacernos dudar hubiera sido que, en las intervenciones de Harrow o cuando pensara en su pasado, hiciera mención a recuerdos que no encajan con lo que sabemos. En cambio, al dedicarle capítulos enteros, se hace cansino y repetitivo. Por supuesto, está el misterio de a qué viene todo esto y qué es real y qué no, pero más allá de eso, solo tenemos páginas y páginas de un pasado inventado, que no nos permite conocer mejor al personaje y que solo aporta confusión.

Este es uno de los párrafos inciales de la novela. Ahora ya conozco la terminología (aunque no lo han explicado mucho), pero aun así, hay cosas sigo sin comprender, como lo de "una verminosa masa liminal"

Tenía muchas esperanzas puestas en esta novela porque la protagonista era Harrow, un personaje proactivo, en lugar de Gideon, que no se enteraba de la misa la mitad ni tenía ningún interés en ello. Pero claro, si Harrow se comportara como una persona normal, si hiciera preguntas y se encontrara mentalmente estable, no habría misterios por resolver. La Harrow de este libro no se parece en nada a la que conocíamos (el porqué es otro de los enigmas centrales): no investiga, no hace preguntas y no participa activamente en la trama, sino que se encierra en sí misma y se deja llevar por las circunstancias.

Harrow está empanada, y esa es la principal excusa de la autora para abrumarnos con misterios. Muchas veces, ni Harrow ni los demás personajes reaccionan de forma lógica por conveniencias de guion. Al parecer (porque en este libro todo son suposiciones, nadie dice nada y tienes que deducirlo todo tú), el Emperador rescató a Ianthe y a Harrow, que ahora son lictoras, y las lleva a la nave principal, donde se entrenarán para enfrentarse a las Bestias de la Resurrección. Al menos, eso es lo que dice la sinopsis, pero es mentira. Sí, ambas se han ido a vivir con el Emperador y el resto de lictores, pero no las entrenan ni les explican nada, solo lo mínimo, porque nadie pregunta. Imaginaos el nivel, que no explican qué son las Bestias de la Resurrección ni cómo enfrentarse a ellas hasta una semana antes de que aparezcan, cuando al fin a Ianthe se le ocurre preguntar, pese a que en teoría llevan meses entrenándose.

Hay un montón de cosas que Harrow no sabe (ni el lector) que no se molesta en preguntar porque es tan orgullosa que prefiere vivir en la ignorancia a demostrar que no sabe algo. Desde siempre ha sido un personaje muy orgulloso, pero en el anterior libro, sí que interrogaba a los demás o investigaba por su cuenta; aquí finge. Es por eso que no nos enteramos de la mitad de lo que está pasando y tenemos que deducirlo por nuestra cuenta.

A veces, los misterios son efímeros y se resuelven al cabo de un par de páginas, así que solo existen para captar tu atención y crear confusión, ya que no hay ningún otro motivo para ocultar esa información. La mayoría de estos misterios son detalles nimios, comentarios extraños, cosas fuera de lugar o elementos que confunden. Si toda la obra se centrara en descubrir qué le ha pasado a Harrow, podrías ir relacionando pistas. El problema es que hay muchos misterios centrales y no sabes qué tiene relación con qué: qué ha pasado con Harrow, por qué el pasado de Harrow se contradice con lo que sabíamos, qué ha pasado con Gideon y los demás personajes de la novela anterior, qué papel tienen los Sangre del Edén en la trama, qué pasa con la Bestia de la Resurrección, qué pasa con Ianthe, qué pasa con Cytherea, qué es el Cuerpo, quién hay en la Tumba Sellada, cuál es el objetivo del Emperador, por qué Ortus el Primero quiere matar a Harrow... Y claro, cuando Harrow, que tiene alucinaciones cuando lee (¿esto le pasa desde siempre o no? Misterio), ve una nota que pone "Los óvulos que me diste se estropearon todos y me engañaste", no sabes qué tiene que ver con nada. Esta novela se siente como si hubieras mezclado las piezas de varios puzles y no supieras qué imagen tienen que formar al final.

Aunque la novela está protagonizada por Harrow, siento que sé menos de ella que antes de empezar, porque no sé hasta qué punto los recuerdos son falsos y porque nos muestran a una Harrow muy distinta a la de la novela anterior. La narración en segunda persona nos ofrece los pensamientos de Harrow muy de vez en cuando, pero en general, no se tratan los sentimientos del personaje. Y no es la única: ante la mayoría de revelaciones del final, los personajes no reaccionan.

La ausencia de sentimientos es un problema en una novela que pretende tratar el duelo, en especial porque solo se habla de ello solo en una escena. Allí se critica la decisión de fingir que todo va bien y no aceptar la muerte de la otra persona, sin plantear ninguna solución al drama ni profundizar en los sentimientos de una persona que está pasando por eso.

SPOILERS 

Al parecer (con esta novela todo son suposiciones), Harrow se borró de la memoria la presencia de Gideon para no sufrir. Y claro, no piensa en ella en toda la novela, hasta que en una página del final le recriminan su actitud. En ningún momento exploramos cómo se siente Harrow ni cómo lo va a sobrellevar si decide recuperar sus recuerdos. 

FIN SPOILERS

Entiendo que, en parte, esta historia se narra de forma tan confusa porque, la base es muy sencilla y la historia es previsible, por lo que de seguir una narrativa tradicional, se quedaría en nada. Desde el principio puedes imaginarte cuál va a ser la resolución de los principales interrogantes, por mera lógica, y aunque hay algunas sorpresas, a mí me han causado indiferencia, porque todo es tan ambiguo que cualquier respuesta sería válida. Para mí eso no es buena narrativa, porque no es que la autora lo tuviera todo pensado, sino que ha dejado espacio para que cualquier solución encaje.  

Tengo claro que la autora prioriza la creación de misterios por encima de los personajes, la narrativa y los temas. Puedo entender que si eres una persona a la que le gusta mucho montarte teorías, apuntar detalles y encontrar pistas que no parecen pistas, así como releer la obra para captar su significado, siempre y cuando no te moleste que todo esto sea artificial, puede gustarte. No es mi caso.

Como muestra de todo esto, os dejo el enlace a esta reseña de GR (la reseñadora está confundidísima con la novela y, aun así, le ha puesto cinco estrellas), que me parece desternillante, porque la parte con spoilers refleja perfectamente todas las preguntas que me hacía durante la lectura (y también tras terminarla).


El worldbuilding

El worldbuilding de esta novela es una pasada; lástima que no se explique nada.  La historia se ambienta en un sistema solar con nueve Casas, cada una en un planeta distinto. Cada Casa se especializa en un tipo de nigromancia distinto, pero no se explica ninguno, ni tampoco las políticas entre Casas o la cultura de cada una. No se nos muestra ninguna de las sociedades que habitan el sistema solar ni cómo la nigromancia afecta a las estructuras sociales o cómo interfiere en el funcionamiento del mundo y es absurdo que no conozcamos las características de las Casas más que por comentarios al vuelo que sueltan los personajes. Teniendo en cuenta que la mayoría de las Casas perdió a sus herederos en la novela anterior, debería haber algún tipo de reacción política. No sabemos qué dinámica hay entre ellas ni tampoco su fidelidad por el Emperador.

Las nueve Casas están gobernadas por el Nigrolord Supremo, al que consideran Dios, y por los lictores, sus manos derechas. Más allá de luchar contra las Bestias de la Resurrección, cosa que hacen una vez cada mucho, el Nigrolord Supremo es un dictador que deja bastante a su aire a los planetas, porque participa muy poco en política, y lo mismo pasa con sus lictores, así que no sé muy bien que hacen en su día a día. Hay muchas cosas sobre ellos que deberían ser de conocimiento común (cómo y por qué se asentaron en el poder, por ejemplo) que no se explican. Sí que se profundiza en cómo surgieron los lictores, pero hay muchas cosas que quedan en el aire, como la razón por la que no se crearon más ni qué meta persigue el Emperador. En un momento cuentan que se dedican a destruir planetas por un motivo X, algunos con vida en su interior, sin que eso dé pie a ningún debate moral.

Está bien reflejada la reverencia que la población siente por el Emperador, como si realmente fuera un ser divino, pero más allá de la fe ciega en él, no sabemos nada del mundo religioso de las Nueve Casas: qué rituales y celebraciones hay, qué mitos e historias, cuál es el código moral, si hay religiones disidentes, qué figuras religiosas (sacerdotes) regulan la religión y como se organizan, etc. No hay casi nada de todo esto. En la primera novela nos hablaron superficialmente de algunos detalles de la Novena Casa, pero no se sabe qué pasa en el resto de Casas.

Por ahí están el Séquito y la Armada Imperial (que no sé si son la misma cosa), algo así como policías espaciales, que no se sabe muy bien qué hacen ni contra quién luchan ni cómo se organizan. Tienen un papel relevante en la sociedad, pero no se habla de ellos. También hay por ahí una facción disidente, los Sangre del Edén, que se presentan en esta novela y de los que se sabe incluso menos, si cabe.

Tampoco sabemos nada de este mundo a nivel tecnológico. Hay naves y una forma de hacer saltos espaciales, pero no te explican nada (ni el tamaño de las naves, ni cómo se organizan, ni quién puede conducirlas ni cómo hacer esos saltos espaciales). Más allá de controlar los viajes espaciales, parece un mundo bastante similar al nuestro (con tablets y electricidad). El problema es que no se siente como tal porque los personajes rara vez usan tecnología y hablan con bastante pompa y circunstancia, por lo que la novela se siente bastante anclada en la Edad Media.

La idea de escribir una novela protagonizada por nigromantes sonaba bien, hasta que la autora decidió no explicar cómo funciona la magia. Cada Casa se especializa en un tipo de nigromancia, pero solo conocemos más o menos bien la nigromancia de huesos, la de la Novena Casa. Las habilidades de los nigromantes son muy espectaculares, pero no conocemos los límites del poder de ningún personaje y parece que pueden hacer cualquier cosa con poco esfuerzo. Es cierto que todo lo que hace Harrow está relacionado con los huesos (alzar esqueletos a partir de partículas de hueso, crear construcciones de hueso), pero el resto de nigromantes no sabes muy bien qué hacen. Hay por ahí algo relacionado con sellos, pero no se explican los tipos ni qué ni cómo se hacen. La mayoría de las luchas en esta novela son con espada, así que tiene poca gracia. Tampoco aprecio mucha diferencia entre los nigromantes normales y los lictores. Sí, pueden luchar mientras están en el Río y tienen más fuerza, así que a Harrow ya no le sangra la nariz, que no es una gran mejora, teniendo en cuenta el sacrificio que ha hecho.

En general, sabemos muy poco del mundo a todos los niveles: social, religioso, político, cultural, mágico... Y aunque algunas cosas las sabe Harrow desde pequeña, porque es parte de su mundo, la mayoría las desconoce, porque ha pasado todo su vida aislada. Podría ser una buena excusa para preguntar y que nosotros lo descubriéramos junto a ella, pero la autora prefiere mantener el misterio. 

El único momento en el que tenemos explicaciones sobre el mundo es en el material adicional que hay al final de la novela. El glosario de conceptos básicos aporta mucha información esencial, pero no lo puedes leer hasta el final de la novela porque tiene spoilers. Incluso de no ser así, este tipo de documentos deben complementar la novela, no ofrecer información necesaria que debería estar integrada dentro de la propia obra. Diría que es porque no sabe cómo meter la información, pero estoy segura de que no lo añadió para mantener el misterio. El manual para luchar contra nigromantes es de lo mejor que ha escrito la autora porque expone muy bien estrategias de combate para que la gente de a pie puede enfrentarse a un nigromante. Qué lástima que no lo hayamos visto aplicado en la novela. Por último, tenemos el diario de una persona del Séquito que ha sido secuestrada por los Sangre del Edén, cosa que nos permite conocerles mejor, aunque debido a su importancia, esto no debería ser un extra, sino formar parte de la novela. Este relato no sería tan terrible si la protagonista y varios secundarios no fueran importantes en Harrow, por lo que solo crea más misterios: cómo han llegado ahí, en qué momento de la historia principal sucede este relato, a qué se refieren con un montón de cosas que dejan en el aire, etc.


Personajes mal construidos debido al misterio

Harrow, como ya he comentado antes, es un personaje completamente distinto. Su cambio de personalidad está justificado, pero se transforma en alguien pasivo y con problemas mentales (no sabe qué es real y qué es una alucinación y tiene fallos de memoria), así que es mucho menos interesante, porque no podemos profundizar en ella ni en sus sentimientos.

En cuanto al resto, Ianthe, que cobra protagonismo, no tiene nada que ver con el personaje que conocíamos, sino que se comporta como Coronabeth. Es una chica guapa (y eso que, según la novela anterior, era un cardo), con carácter, seductora, ambiciosa, de lengua afilada e irascible. De los lictores tengo poco que decir porque los conocemos muy superficialmente y dos de ellos tienen una personalidad muy similar (el otro no habla y su único papel es intentar matar a Harrow).

El único personaje que me ha gustado es Dios. Me parece una buena forma de subvertir el tropo convertir el imponente Nigrolord Supremo en un tipo majo, ingenuo y amigable, que hace lo que puede y que está al mando porque le ha tocado, no porque lo desee. Eso sí, al final tiene un cambio de actitud que no encaja con su personaje y no me ha quedado claro si es por las circunstancias o porque fingía todo este tiempo. 

Una de las pocas escenas que me ha parecido graciosa, protagonizada por Dios.

El principal problema que he tenido tanto con el Emperador como con los lictores es que no me he creído que sean seres que han vivido diez mil años. Solo me podría creer que tienen un par de cientos de años, porque no parece que la soledad ni las pérdidas les hayan afectado lo más mínimo. No entiendo esa pasión que siguen teniendo por la vida, que se hayan adaptado a la tecnología y al lenguaje de la época y que a veces hagan comentarios propios de adolescentes. Quizás sería comprensible que uno de ellos adoptara esa actitud, si no fuera porque los cuatro son iguales.

El parecido entre los personajes no se limita a su actitud frente a la vida. En la anterior novela tenía la teoría de que Gideon era un trasunto de la autora, que reflejaba su manera de ser y de comportarse, y Harrow la Novena, por desgracia, me lo ha confirmado, porque la voz de la autora es una presencia constante. Todos los personajes tienen o una actitud muy similar a la de Gideon (es el caso de Ianthe) o como mínimo su mismo tipo de humor (que debe de ser el de la autora). He sentido que no tenían una personalidad propia porque cada dos por tres hacían comentarios que no eran propios de los personajes que nos habían presentado.

Por desgracia, este libro tampoco profundiza en el vínculo entre caballeros y nigromantes. En la anterior novela, parecían personas que se compenetraban bastante bien y que se entendía, con algunas excepciones: Harrow y Gideon y Ianthe y Naberius (los de la octava Casa aparecen tan poco que no sabría deciros). Pues precisamente estas dos parejas son las que alcanzan la lictoridad, que se fundamenta en una comprensión total entre las dos personas, es decir, cuando el vínculo es muy estrecho. Se nota que los lictores que nos quedan querían mucho a sus caballeros, a diferencia de Ianthe y Harrow. Harrow y Gideon sentían rechazo la una por la otra hasta el final de la novela anterior, donde hicieron las paces, así que su relación de amistad no tuvo tiempo de desarrollarse y mucho menos se estableció que Gideon fuera capaz de hacer lo que hizo.

Se vende que esta saga tiene nigromantes lesbianas y es cierto, porque casi todas las mujeres lo son (algo que me ha parecido muy exagerado, la verdad, casi se diría que hay poca representación hetero), pero su amor ni es correspondido ni se expresa en voz alta, así que no hay romance. De todas formas, como todos los personajes se desarrollan muy poco y pocas veces hablan de sus sentimientos porque no puede haber momentos serios que no se interrumpan con una broma, no sabemos cuál es la intensidad de lo que sienten.

Para terminar con este apartado, me gustaría hablar del elenco de personajes de la trama del pasado que, además de crear confusión, está al servicio del fanservice. En estos capítulos tienen bastante protagonismo algunos personajes que aparecieron muy poco en Gideon la Novena: Magnus, Abigail y Ortus. Ortus salía tan poco que aquí es un personaje completamente nuevo, aficionado a la poesía. Me ha gustado su caracterización, pero al estar todo envuelto en un halo de confusión, no sabemos si el personaje era así o es todo producto de la imaginación de Harrow. Magnus y Abigail, que siguen haciendo muy buena pareja y su dinámica es fantástica, por desgracia son muy secundarios. También aparecen en un par de capítulos otros personajes de la novela anterior, pero son escenas confusas que parecen un Qué hubiera pasado si..., es decir, fanfics escritos por la propia autora. Todo esto contribuye a desarrollar tarde a estos personajes secundarios, porque por circunstancias de la vida, no tienen cabida en esta historia ni pueden evolucionar.


El final abierto

Puede parecer que he odiado cada página de la novela; no es así, alguna sesalva. Después de 500 páginas de la nada más absoluta, hubo algunas escenas bien: el brazo de Ianthe, Harrow la cocinera, la fiesta de los lictores y el diálogo con Palamades. Cuando pensaba que la obra iba a remontar, llegamos al final y mi interés cayó en picado.

El final no es tan horrible como me lo había vendido G, ni mucho menos. El problema es que las respuestas que te da son las que ya esperabas, así que confirma que todas las páginas anteriores no aportaban nada, porque el conflicto que se había ido construyendo desde el principio (la amenaza del ataque de una Bestia de la Resurrección) queda relegado a un segundo plano porque aparece otro enemigo completamente sacado de la manga. No hay una catarsis de la tensión que se había ido creando y la batalla final solo me causó indiferencia porque no conocía a nadie ni ninguno de los personajes que lucha es relevante.

Por supuesto, se desvelan algunas incógnitas (y la resolución es previsible o arbitraria), pero muchas quedan sin respuesta. No tengo nada en contra de los finales abiertos, siempre y cuando no sea confuso y se resuelva el conflicto que articula la novela. Aquí no pasa ni lo uno ni lo otro. El final es muy ambiguo y no sabemos qué pasa exactamente ni con el alma ni con el cuerpo de Harrow y el epílogo solo sirve para crear más misterios y presentarte a la protagonista de la siguiente novela, Nona, por lo que no podremos entender el desenlace hasta termina la otra novela (y quizás ni allí se explique). La tengo en papel, pero paso; ya he sufrido suficiente.


Una escritura deficiente

Gideon la Novena es una novela que transcurre en un espacio cerrado (un castillo medio abandonado, con unos laboratorios mugrientos y aterradores), con poca trama, y que busca crear una atmósfera de terror. No lo consigue, porque las descripciones son confusas. Harrow la Novena, por suerte, no es una novela tan ambiental, pero las descripciones siguen siendo desastrosas. Todas las escenas de acción son confusas, así como las descripciones del Mitreo y del Río. Hay una serie de reglas a la hora de describir que Muir rompe constantemente: no puedes decirme que en la sala hay un escritorio antiguo y después que las paredes están cubiertas de huesos, lo relevante se menciona primero; y en una batalla, no puedes describir las acciones sin antes haber presentado el escenario. Además, sus descripciones están llenas de adjetivos vacíos y de expresiones que no significan nada o que resultan imposibles de imaginar. 

En su defensa, los escenarios que imagina son poco habituales, llenos de elementos sombríos y mórbidos. Entiendo que si no te fijas en la escritura, si te dejas llevar por las palabras clave y te lo imaginas como tú quieras, los espacios son verdaderamente grotescos. Además, se nota que la autora domina la terminología relativa a los huesos y la anatomía humana, porque es muy exacta al hablar de ello. Esto contribuye a crear la atmósfera y al mismo tiempo encaja con el personaje de Harrow.

«Después probaste un nuevo truco: hiciste brotar una estrecha banda de hueso desde el metacarpiano con la que rodeaste el tendón flexor antes de sacarla por el dorso de la mano»

«Te pusiste de rodillas, no sin tambalearte un poco, y la viste allí tal y como era: un bellísimo conglomerado de huesos debajo de piel y carne que albergaba en su interior las tersas riquezas que eran los músculos y el parénquima. Cuando colocaste tus manos sobre sus costillas, fuiste capaz de ver su esqueleto como si se hubiese desnudado tímidamente frente a ti, como si hubiese mudado capilares y glándulas de la rosa incipiente que era su escápula, a la luz diurna de tono anaranjado de la estación»

 

Una de las pocas buenas descripciones que he encontrado.

Al igual que en la anterior novela, se abusa de los referentes, pero es menos molesto porque no hay tantos personajes. En lugar de repetir el nombre del personaje, usar pronombres o caracterizar el habla del personaje para que podamos identificarlo, usa distintos referentes y uno se pierde. En lugar de "Ianthe" dice «La hermana que tenía una edad más parecida a la tuya» y en lugar de "Ortus" dice «El caballero vestido de negro de Harrow». A modo de botón, en una escena de cinco páginas que me molestó especialmente, la narración se refiere a Harrow de 11 maneras distintas (Harrowhark Nonagesimus, la nigromante sin maquillar de la Novena, le exreverenda hija, Novena, la profesa, Nonagesimus, la nigromante de la Novena, la sectaria sombría, la lictora de la Novena Casa, hermana, la profesa de la Novena Casa).

Este uso del paréntesis (para indicar que dos personajes hablan a la vez) solo se lo he visto a esta autora y me encanta. Lástima que lo use tan pocas veces.

Otro aspecto de la narrativa de la autora que no me ha gustado son las comparaciones. En teoría, deberían servir para intensificar o para ayudar a crear la atmósfera. En lugar de eso, rompen por completo con el tono (porque son muy extrañas y están poco relacionadas con la situación), son redundantes (porque a veces hay dos seguidas o tres seguidas) o interrumpen la narración (porque son muy largas). Si fuera algo esporádico, podría pasarlo por alto; no se puede obviar si pasa en cada página. No sé cuál es el objetivo de estas comparaciones tan extrañas, quizás tengan una función humorística, pero a mí no me lo ha parecido. He hecho una recopilación de las más desconcertantes:

  • «Golpeó la mandíbula de la caballera con la culata de la otra arma, lo que hizo que cayese al suelo como un saco de puerros en la nieve que se resbala de los brazos de uno de los zánganos tambaleantes de Elogioburgo». Funcionaría mejor con "como un saco de patatas". ¿Por qué puerros? ¿Y qué aporta que sea tan larga? Estamos en una escena de acción, así que se rompe el ritmo. 
  • «Todos se acercaron a ella, como plantas que se mueven hacia la luz del sol, como si fuese el ojo de una tormenta». ¿Qué aporta la segunda comparación? No refuerza nada, solo es relleno.
  • «Se oyó un terrible estruendo procedente del pasillo, al que siguió un chirrido sobrecogedor, como si se hubiese caído una viga. El ruido fue impresionante, como si el mundo gritase y se retorciese a su alrededor». La segunda oración significa lo mismo que la primera. Es repetitivo y relleno.
  • «Ella te miró con hastiado asombro, como si fueses un zurullo que hubiese aprendido a bailar». Esta comparación es muy extraña y mirar una mierda que baila causa "asombro", no "hastiado asombro".
  • «Te pusieron bocarriba, y la funda del mandoble hizo que te mecieses un poco a izquierda y derecha, como una tortuga con un bulto en la concha». No sé cómo imaginarme esto.
  • «Tenías el aspecto de una cucaracha aplastada contra una tarta de cumpleaños». No sé cómo imaginarme esto.
  • «El lienzo que albergaba el retrato que era su rostro se arrugó con furia apasionada» ¿Por qué complicarse tanto y no decir simplemente "Arrugó el rostro con furia"?
  • «No se produjo cambio alguno ni en la cadencia ni en el tono de Dios, pero su voz sonaba diferente. Sonaba como una herramienta de acero desmontada». No sé cómo suena una herramienta de acero desmontada (no sé cómo puede emitir siquiera un sonido) ni cómo una voz puede sonar así.
  • «El hombrecillo se acomodó en el taburete, del que no sobresalía parte alguno de su cuerpo por los lados, como un rollito de crema que encajase a la perfección en el asiento». Comparación extraña. ¿Por qué un rollito de crema y no de cualquier otra cosa? ¿Qué aporta?
  • «Mercy alzó las manos y gesticuló como si ordeñase una vaca invisible y gigante para intentar contener su arrebato». ¿Por qué esa gesticulación iba a significar que estaba enfadada?
  • «Tu profesora se encontraba frente al grupo allí reunido, ataviada con su túnica canaanita, frágil como una florecilla blanca con un melocotón podrido en lugar de corazón». Es una comparación muy extraña y larga. No puedo imaginármelo porque las flores no tienen corazón.

He querido poner un ejemplo con algo más de contexto. ¿Veis que la comparación de las salchichas rompe por completo el tono tétrico?
Todo esto es cosa de la autora, pero hay que decir que la traducción tampoco ayuda. He leído comentario que alaban la traducción, porque hay cierta localización en algunas expresiones que usan los personajes, pero lo he comparado con la obra original y hay muchas oraciones que no están bien traducidas.

Sé que esta entrada me ha quedado mucho más larga de lo habitual, pero es que ante un libro que ha tenido un éxito tan apabullante entre los lectores del género y que a mí me ha gustado tan poco, me sentía en la necesidad de explicarme con rigor. Por una parte, es un libro que no encaja conmigo, sobre todo por el tipo de humor, propio de la generación Z, como por el uso de los misterios como motor narrativo. Entiendo que a otros lectores esta novela tan irreverente les pueda hacer gracia y también que sientan interés por unir piezas, releer la obra y descubrir cada uno de los pequeños misterios que esconde. En esta entrevista a la autora podéis ver que lo que le apasiona es poner memes y citas en la obra, referencias ocultas y ver si la gente las encuentra.

Por otra parte, hay determinados aspectos de la novela que son deficientes. En cuanto al tono, no puedes pretender tratar un tema como el duelo sacando hierro al asunto y sin llegar a hablar seriamente sobre ello. El worldbuilding es muy interesante, pero no está nada trabajado y sabemos muy poco del mundo a todos los niveles: social, religioso, tecnológico, político, cultural, mágico... La nigromancia es fascinante, pero no se establecen los límites de la magia ni las reglas básicas. El misterio y la confusión reinante hacen que no sepamos nada de los personajes y que estos no tengan ni profundidad (no sabemos si lo que nos cuentan es real o no) ni desarrollo ni conozcamos sus sentimientos. Además, no solo son distintos de la novela anterior, sino que todos se hacen eco de la voz de la autora y suelen actuar o hablar de forma discordante con su personalidad. En cuanto a la ciencia ficción es básicamente inexistente, al igual que el romance: es cierto que la mayoría de mujeres son lesbianas, pero nadie sale con nadie ni sus sentimientos son correspondidos ni el amor es algo que le quite el sueño a nadie. El final me ha convencido para no seguir con la saga: los misterios o se resuelven de forma arbitraria (como todo es tan ambiguo, la solución es esa, pero podría ser cualquier otra) o de forma previsible (ya se sabía desde el principio, por lo que toda la novela es relleno) o no se resuelven (ni se van a resolver). Un final puede ser abierto y satisfactorio, pero no es el caso. A todo esto hay que sumarle los problemas narrativos: descripciones confusas, abuso de comparaciones y referentes y errores de traducción. Nunca más.

Cosas que he aprendido:

  • Las descripciones con terminología específica de huesos son molonas.
  • Los nigromantes, como personajes literarios, tienen mucho que ofrecer.
  • No se puede sostener una novela en segunda persona.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:


PUNTUACIÓN...2/5!


Primeras Líneas...


martes, 2 de abril de 2024

Saga La tumba sellada, Libro I: Gideon la Novena , de Tamsyn Muir

La nigromancia, al ser considerada magia negra, suele estar asociada a personajes negativos, como los antagonistas, y suele ser más una habilidad que una característica definitoria. Pese a que suelo moverme mucho en el género fantástico, no me he tropezado con muchos nigromantes en mis lecturas. Ahora mismo, solo se me ocurren dos personajes secundarios (uno en Las fuentes perdidas y el otro de La última primavera) que no son villanos prototípicos, pero sí figuras negativas. Por eso me llamaba la atención la saga de La tumba sellada, un mundo donde los nigromantes campan a sus anchas y casi siempre ocupan posiciones de poder.

En segundo lugar, había oído decir que la novela tenía un importante componente LGTBI. La lucha de este colectivo por conseguir representación en todos los géneros literarios está siendo ardua, pero da sus frutos. Poco a poco los personajes LGTBI han ido abandonando la etiqueta de tabú, para aparecer esporádicamente como reivindicación y, al fin, conseguir el protagonismo que merecen sin que su condición sexual les defina. Esta revolución empezó en la literatura romántica, pero de cada vez recuperan más espacios y es más frecuente encontrar a personajes que pertenecen al colectivo en cualquier género, incluso en literatura fantástica, aunque aún queda mucho trabajo por delante.

Tanto el primero como el segundo son motivos más que válidos para añadir la saga a mi montón de pendientes, pero no son lo suficientemente poderosos como para animarme a empezarla, y menos tras la decepcionante experiencia de conocer a la autora en el Celsius 232 de 2022. Fui a una presentación suya y me pareció una persona cercana y alegre. Lo que no me gustó fue su fandom: gente que gritaba y aplaudía emocionada cada palabra, como si estuvieran ante una estrella del rock, y que monopolizaron la charla, obligando a la autora a responder a preguntas absurdas e insustanciales. Además, hicieron tanto énfasis en el tema queer, que esperaba encontrarme con una novela rompedora, cuando en realidad es solo un elemento más (que es lo que debería ser) y no el tema central. 

El verdadero motivo por el que he decidido leerlo ahora es que un amigo de G que ha empezado a adentrarse en el mundillo literario hace poco, se enamoró de la saga y convenció a G para que leyera la novela. Para poderla comentar libremente con ambos, yo también me he animado. No ha sido todo lo que esperaba, ni mucho menos, pero pienso darle la oportunidad de resarcirse y en unas semanas empezaré el segundo.

Título: Gideon la Novena
Saga: La tumba sellada
Autora: Tamsyn Muir
Editorial: Nova
Formato: tapa dura con sobrecubierta
Traducción: David Tejera Expósito
Nº de páginas: 549
Ilustración de cubierta: Tommy Arnold
Publicación: 10/9/2019
ISBN: 9788417347970

Sinopsis:
El Emperador necesita nigromantes. La nigromante de la Novena necesita una espadachina. Gideon tiene una espada, unas revistas guarras y ninguna paciencia para tonterías con los muertos vivientes.
Después de haber sido criada por profesoras antipáticas y osificadas, sirvientes vetustos y una infinidad de esqueletos, Gideon está lista para abandonar una vida de servidumbre y un más allá como cadáver reanimado. Mete su espada y sus revistas guarras en la maleta y se prepara para su audaz escapada. Pero su némesis de la infancia no piensa dejar que se libere así como así.
Harrowhark Nonagesimus, reverenda hija de la Novena Casa y extraordinaria bruja de los huesos, ha sido convocada. El Emperador ha invitado a los herederos de cada una de sus leales casas a una prueba mortal que someterá a examen su inteligencia y sus habilidades. Si Harrowhark Nonagesimus tiene éxito, se convertirá en una sirviente inmortal y todopoderosa de la Resurrección, pero ningún nigromante ha sido capaz de conseguirlo sin la ayuda de su caballero. Sin la espada de Gideon, Harrow fracasará y la Novena Casa terminará por desaparecer.
Y hay cosas que es mejor dejar muertas.

Opinión:

El inicio de esta novela es bastante trillado dentro del género: el Emperador decide elegir a nuevos lictores y para ello convoca a la Morada Canaán a los primogénitos de las nueve casas, junto al Caballero Capital de cada Casa. Debido a la dimisión de su caballero, Harrow, heredera de la Novena Casa, obliga a Gideon a acompañarla como su nueva caballera, pese a la enorme rivalidad que hay entre ambas. Dejando de lado que cada Casa se encuentra en un planeta distinto y que Harrow es capaz de crear ejércitos de esqueletos a partir de un solo cartílago, la novela no tendría nada de particular. Ahora bien, nada más llegar la novela deja un poco de lado el componente fantástico para tontear con el thriller: sin ninguna pista para obtener el título de "lictor", encerrados en el planeta sin posibilidad de escapar ni de contactar con el exterior y con la única compañía de tres sacerdotes enigmáticos y sus sirvientes esqueletos, crecerán las tensiones entre los dieciséis miembros de las nueve casas, una situación que irá empeorando a medida que mueren asesinados unos a uno en misteriosas circunstancias.

Que conste que estoy completamente a favor de las novelas que experimentan con el género en el que se enmarcan, cruzando los límites para incorporar elementos de otros géneros, pero aquí ambos se queda a medias. Por lo que respecta a la fantasía, la novela cuenta con un mundo muy rico e interesante: nueve casas con relaciones políticas tensas, un dictador que afianza su poder gracias a los lictores y al Séquito, además de una sociedad que coexiste con los nigromantes, figuras que ocupan casi todas las posiciones de poder y cuyos poderes difieren según la casa a la que pertenecen. Como la Novena Casa lleva años aislada del resto, la excusa para ir descubriendo el mundo poco a poco junto a Gideon era perfecta. El problema es que Gideon decide no poner de su parte, no solo porque no muestra ningún interés en la política exterior o los poderes nigrománticos, sino porque pasa gran parte de la novela haciendo voto de silencio por imposición de Harrow.

He pasado gran parte de la novela confundida porque no entendía las relaciones entre personajes (la mayoría se conocen desde hace tiempo), cuál era su papel político, cómo funcionaba la relación nigromante-caballero, en qué estaba especializada cada casa, qué son los lictores... Este desconocimiento no sería un problema si no fuera porque todos los personajes dan esa información por conocida y hablan de ello con normalidad. Por ejemplo, en un momento hay una revelación y un personaje afirma "Eres ocultista. Una maga liminal. Pensé que eras animafílica" y la otra responde que nos había estado engañando todo este tiempo. Os juro que ninguna de las dos palabras había aparecido antes en el texto y no tengo ni idea de lo que significa ni lo uno ni lo otro.

No solo la configuración sociopolítica no está explicada (no sabemos siquiera cómo son los demás planeta y sabemos muy poco del planeta del que proceden las protagonistas), sino que la magia es todo un misterio para el lector (que no para los personajes). Defiendo la teoría de "mostrar antes que contar", pero siempre dentro de unos límites, porque hay cosas que tienen que explicarse sí o sí, intentando que no resulte artificial. Al principio, pensaba que las habilidades de todos los nigromantes eran las mismas que las de Harrow, construir esqueletos a partir de huesos, pero no, resulta que cada nigromante está especializado en un campo concreto. Vemos muy poco de los poderes de cada uno y eso es un problema porque el lector no tiene claros cuáles son los límites. Seguramente en el siguiente libro detallarán la nigromancia, pero ya será tarde, porque era necesario entenderlo aquí.

Esas no son las únicas razones por las que me he sentido desorientada mientras leía. Estamos ante una novela muy atmosférica. No solo los personajes se encuentran en un ambiente oclusivo, sino que el castillo en el que residen parece propio de una pesadilla: los sirvientes son esqueletos, todas las habitaciones llevan siglos abandonadas, muchas zonas del edificio parecen a punto de derrumbarse, hay un laberinto de puertas y habitaciones vacías, unos sótanos lóbregos llenos de sangre y restos humanos donde se realizaban misteriosos experimentos... Una de las escenas que más me ha impactado es cuando, en una habitación cerrada, Gideon despierta, ve un mensaje escrito con sangre en el techo y al desviar la mirada se percata que la persona que dormía a su lado ha sido desmembrada y atravesada por púas de hueso. Muy chungo todo y aun así, no es todo lo impactante que podría ser porque las descripciones son un desastre.

Nunca me había encontrado una novela en la que hubiera tal exceso de descripciones y aun así, fuera incapaz de imaginar nada. La obra se fundamenta en la descripción para crear la ambientación, pero la autora no sabe describir. Normas tan básicas como que, al entrar en una habitación, antes de hablarnos de la mesilla de noche, destaques que las paredes están recubiertas de hueso, por ejemplo. Las descripciones son muy confusas porque faltan detalles y el lenguaje no es lo suficientemente imponente. La novela tiene la ambientación gore de Cotrina, pero se pierde por no dominar el lenguaje. Que no pasa nada si hay una descripción ambigua; el problema es que todas lo son y la novela es principalmente descriptiva.

Ojo, que la novela hace alguna cosa bien, como usar una terminología anatómica muy concreta o comparaciones relacionadas con la oscuridad del mundo y los huesos. Otra cosa que me ha gustado es la experimentación formal. Por ejemplo, hay dos adolescentes muy tímidos que, cuando hablan por lo bajinis, usan diálogos en letra más pequeña. Otro recurso interesante son los diálogos dentro de diálogos (estos últimos entre paréntesis), para indicar que un personaje está hablando al mismo tiempo que otro.

«Pero continuaba con su labor de punto que llegaba hasta el suelo, el rostro recio como un puño cerrado y los hombros tan contraídos que se le notaban todos los tendones, tanto que parecía que de un momento a otro fueran a restallar al desprenderse de la articulación acromioclavicular» (terminología anatómica muy específica)

«—He sido muy comprensiva —dijo su nigromante, que le prestó a su última afirmación el mismo caso que a un excremento que Gideon acabara de expulsar en mitad del pasillo. Después cogió los guantes de las manos inquietas de Gideon y volvió a ponérselos—. Me he entregado a la apatía mientras tú te relacionabas con todos los raritos que hay en la Morada Canaán. (—¿Estás llamado raritos a los demás precisamente tú? —dijo Gideon). Pues se acabó. Ahora tenemos menos cosas que ocultar, pero muchas  más que perder. »

Estos detalles aportan identidad al texto, pero eso no quita que haya muchos problemas con el estilo narrativo, en algunos casos en el original (como el uso de comparaciones extrañas y fuera de lugar) y en otros por problemas de traducción. He comparado ambas obras y la versión en castellano deja mucho que desear: equivalentes inexactos, cambio arbitrario de verbos dicendi, menos espontaneidad en los diálogos y uso de expresiones más largas, entre otras cosas.

«Iba ataviada con una chaqueta y unos guantes muy voluminosos, lo que le daba el aspecto de un malvavisco clavado en cuatro mondadientes de distintos tamaños» (comparación rara)

 «Su respiración sonaba como unas natillas al caer por un conducto de aire acondicionado» (comparación rara)

Otro elemento problemático del estilo narrativo (aunque se ve intensificado en la traducción) es el exceso de referentes anafóricos. La narración se refiere a un mismo personaje en una escena de tantas formas distintas, que a veces no sabía si se refería a otra persona.  Fijaos en este ejemplo:

En este fragmento se refiere a Harrow de cuatro maneras distintas, a Gideon de dos maneras y a Dulcinea de tres maneras. Entiendo que es para no resultar repetitivo y que no usa pronombres para evitar confusiones, pero es que es confuso igualmente porque tanto Dulcinea como Harrow son nigromantes, así que "la nigromante" podría referirse a cualquiera de las dos. He hecho una pequeña recopilación y en la narración el texto se refiere a Gideon de ocho maneras distintas (Gideon, Grilldeon, la Novena, la caballera, la caballera de la Novena, la caballera de Harrow, Nav, Gideon Nav) y a Harrow de trece maneras distintas (Harrow, Harrowhark, Harrowhark Nonagesimus, Harrow Nonagesimus, Nonagesimus, la nigromante, la nigromante de la Novena, la nigromante de Gideon, la heredera de la Novena Casa, la reverenda hija, la adepta, la dama de la Novena, la dama de Gideon). Absurdo. Y eso sucede con todos los personajes, aunque en su caso, no es tan exagerado. Aquí podéis ver dos ejemplos en los que es confuso:

«Se dirigió a la puerta de piedra negra seguido por Harrow, ambas caballeras y los cinco esqueletos que la nigromante de la Novena había exigido de manera categórica poder levantar mientras subían».

«Los dedos de los pies de Gideon encontraron un punto de apoyo, y la Novena se irguió con el pecho metido en el agua y la carne de gallina debido al frío».

No lo he mencionado hasta ahora, pero la narración es en tercera persona focalizada en Gideon, cuyos pensamientos se intercalan de vez en cuando en la narración en forma de discurso indirecto libre. Seguir los pasos de Gideon es muy poco interesante porque se limita a ser una observadora muda y no tiene iniciativa propia. Mientras la mayoría de los demás personajes van descubriendo cosas, Gideon (y con ella, el lector), se queda en la inopia.

Aunque tenía interés por saber más cosas del mundo, la trama central que gira en torno al misterio de los asesinatos no podría importarme menos porque ni conocemos de verdad a los personajes ni Gideon se dedica a investigar. Hasta que llegan a la Morada Canaán todo iba viento en popa. Entonces, la novela se estanca, suceden los asesinatos y hay dos batallas finales. En teoría, la parte en la que se estanca se dedica a conocer y profundizar en los personajes, pero no es así porque sus conversaciones son triviales. La mayoría me han parecido interesantes... justo antes de morir. Es una lástima que cuando su personalidad empieza a relucir sea justamente en la escena en la que mueren. Hay un par a los que se les da algo más de papel, pero la novela ya iba demasiado avanzada como para que me importaran. Así, tenemos escenas tan absurdas como a Gideon traumatizada por la muerte de alguien... cuyo nombre no conocía hasta pocas horas antes.

Como veis, de los secundarios tengo poco que decir porque no he tenido tiempo de encariñarme con ellos. Es normal no confiar en los demás, y no pido que todos los personajes sean como Magnus, el único que se abre desde el principio, pero a penas sabemos nada de ellos, solo hay una pequeña caracterización. A eso hay que sumarle que la mayoría son veinteañeros y los que no lo son, aparecen muy poco, así que todos están en una misma fase de madurez. Claro que es una sorpresa cuando se revela quién era el traidor y hay algunos giros con los personajes, pero eso se debe a que no sabías nada de ellos, así que la revelación tampoco supone una sorpresa como tal. Más que pistas hay detallitos que, si te entretienes en juntarlos, justifican las revelaciones finales, pero yo como mínimo, necesito que me dejen las cosas un poco más claras.

Harrow está desaparecida gran parte de la novela, investigando por su cuenta, pero aun así, podríamos considerar que es coprotagonista debido a la relación que tiene con Gideon. Al parecer se odian profundamente (en teoría Harrow la maltrataba y Gideon deseaba sinceramente su muerte), pero yo no he visto más que rivalidad y admiración. Es por eso que cuando su relación se hace más estrecha y hablan las cosas, no me ha parecido que el cambio de dinámica fuera tan abismal. No se construye bien la relación que tenían en su infancia (no hay ninguna escena del pasado, solo menciones a jugarretas) y el fuerte vínculo que se supone que han forjado al final de la novela no me ha parecido tan poderoso como la autora nos quiere hacer creer. La escena de la piscina está muy bien, pero le falta impacto, y antes de eso hay muy pocas dinámicas entre ambas. Que Harrow se vaya a hacer cosas por su cuenta me ha parecido un error. Eso sí, es un personaje que promete (es mucho más seria, curiosa e inteligente que Gideon), por lo que tengo ganas de saber más de él.

Gideon es vivaracha, despreocupada, bromista, sarcástica y tiene pocas aspiraciones. Lo más interesante del personaje es su labia, pero no podemos disfrutar de ella porque finge cumplir un voto de silencio durante gran parte de la novela y la narración no nos muestra sus pensamientos. Es la principal fuente de humor de la novela, pero son muy pocas las ocasiones en las que me ha hecho gracia porque es un humor absurdo propio de la generación Z que a mí no me hace ni pizca de gracia. Lo cierto es que me ha recordado muchísimo a la autora, como si se hubiera plasmado en el personaje.

(La mayoría de veces no me hacía ninguna gracia)

«Gideon volvió a tirar de la escotilla, como si hacer una de las cosas más inútiles que podía hacer en ese momento fuese a darle pena a las leyes de la física que la mantenían cerrada.»

«La gravedad quedó un poco aplacada por las manos que habían empezado a formarse bajo ella antes del golpe, que consiguieron reducir la gravedad de su caída de "necrológica" a "terrible"» 

(Otras veces, el humor estaba bien)

Por otra parte, Gideon es lesbiana y eso está tratado con absoluta normalidad. Ni es un tema central de la novela ni tiene una relación con alguien, ni nadie lo menciona como si fuera algo destacable. Su identidad sexual está clara desde en principio, no es que se esconda bajo ambigüedades (lee revistas de mujeres desnudas, nunca se fija en los hombres, pero sí que describe el cuerpo de las mujeres con todo lujo de detalles, se la nota nerviosa ante una chica guapa, etc.), pero tampoco hace de ello una bandera y lo exhibe ante todo el mundo. Me gusta que su interés quede claro con detalles y no que lo grite a los cuatro vientos y sea tan obvio. Es por eso que me sorprende que lo que más destaca la gente de esta novela, es que Gideon sea lesbiana. Quizás hay tan poca representación en literatura que no sea romántica, que esto suponga toda una revolución, no lo sé.

El final me ha parecido un caos debido a los problemas con las descripciones. Pasan cosas, todas muy chungas y aunque me he enterado, no he sido capaz de visualizar nada. Imaginad mi confusión, que mueren dos personajes importantes y yo solo me enteré varias páginas después y porque lo releí varias veces. Es un final acorde con el tono del resto de la novela, por mucho que me pese, y lo bueno es que promete que Harrow será la protagonista del siguiente libro, así que tengo la esperanza de encontrar algo distinto.

En conclusión, es una novela prometedora, pero que le falta mucho por pulir. No te dejes seducir por el reclamo comercial de "nigromantes lesbianas en el espacio": yo caí de cuatro patas y al final me he llevado una decepción. Sí, hay nigromantes y el mundo es muy interesante, pero falta mucho worldbuilding, explicaciones tanto sociopolíticas como sobre el funcionamiento de la magia. Sí, la protagonista es lesbiana y es algo que está muy bien integrado en la narración, pero no tiene ninguna relevancia para la historia. Sí, viajan en una nave hasta la Morada Canaán, pero más allá de eso, que no dura más de un par de páginas, no se vuelve a mencionar el espacio. A eso hay que sumarle la traducción regulera y que a la narración le falta pulido, tanto por las descripciones indescifrables (que abarcan la mayor parte de la novela y no son capaces de recrear una atmósfera gótica), como por las comparaciones extrañas como por el abuso de referentes anafóricos. Por suerte, el misterio y el humor de Gideon, solo en algunas ocasiones, ayuda a digerir una trama de asesinatos donde los muertos solo te importan en la escena anterior a su muerte. Pese a todo, Harrow promete mucho como protagonista, así que leeré como mínimo el siguiente.

Cosas que he aprendido:

  • El recurso de los paréntesis para indicar que dos personas hablan al mismo tiempo y el de la letra pequeña para mostrar timidez son muy visuales.
  • Cómo normalizar un personaje LGTBI.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...2'5/5!

Primeras Líneas...