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sábado, 2 de diciembre de 2023

Frases memorables: Contra la lectura

"La importancia de la lectura (por no hablar de la escritura) está muy sobrevalorada, y a lo que en realidad deberíamos prestar atención, en un mercado abarrotado y ahíto de libros, no es a la muerte de la lectura, sino a la muerte del criterio. Es relativamente fácil adquirir el hábito de la lectura; es mucho más difícil llegar a ser un lector exigente y con criterio."

"¿Por qué favorecemos el mundo del cuerpo sobre los modos incorpóreos de la experiencia: sueños, recuerdos, fantasías, películas o historias que “solo” hemos vivido en nuestra imaginación? Si podemos ver, tocar, oler o escuchar algo, ¿eso lo hace más “real” que si “simplemente” lo soñamos? Si no podemos separar la realidad de los recuerdos, la fantasía, los sueños y las historias, ¿esto nos convierte en locos? Ponemos en un lugar de privilegio la información procedente de los sentidos al creer que la "realidad externa" es de un orden superior a la imaginación, pero tal vez vivamos engañados por sus vívidas reacciones, por la necesidad de una realidad consensuada que sea sólida y estable, y que podamos compartir con los demás. Aún así, ¿acaso leer no implica también una realidad compartida, una relación entre la mente lectora y la voz del autor?
Sin embargo, las experiencias compartidas se convierten a toda prisa en recuerdos; de hecho, siempre están en proceso de convertirse en recuerdos, incluso mientras los experimentamos. Y la memoria, claro está, no es susceptible de pruebas rigurosas, puesto que ella misma se encuentra notablemente sujeta a la represión y a la negación, por no hablar de un proceso de revisión y edición que es invisible."

"Me encantan las estanterías de las bibliotecas, incluso las de internet. Hay algo que tiende a producir angustia en el hecho de estar rodeados de todos esos pensamientos y voces distintos que nos recuerdan que, por mucho que vivamos, nunca conseguiremos leer ni una ínfima parte de los libros que ya existen, por no hablar de los cientos de nuevos volúmenes que se publican cada día. La sola idea de pensarlo puede resultar agotadora y deprimente; me recuerda que cada uno de mis pensamientos, cada combinación inusual de idea que me viene a la mente, por sesgadas o particulares que éstas sean, ya han sido pensadas, sentidas, expresadas, publicadas y analizadas en otro lugar y tiempo y, por supuesto, de una manera mucho más elocuente de la que yo jamás seré capaz de ofrecer".

"La mayoría de las obras históricas antiguas que se consideran «clásicas» son, en realidad, una selección bastante aleatoria de curiosidades cuyo estudio se nos exige por el simple hecho de que, por diversos accidentes circunstanciales, resulta que ha sobrevivido. Su importancia es histórica, no literaria; tienen mucho que decirnos sobre su época, pero, en mi experiencia, no es eso lo que busca la mayoría de lectores de ficción. También deberíais tener en cuenta que la noción «originalidad» es relativamente moderna. Antes de la Ilustración, la literatura más popular se limitaba a nuevas versiones de mitos y leyendas famosas, no a la creación de nuevos personajes y argumentos".

Ahora que al fin ha llegado el frío, coged una manta en la que arrebujaros y un chocolate caliente; lo vais a necesitar porque aún no he empezado a escribir, pero ya sé de sobras que la cosa va para largo. Las citas que os traigo hoy pertenecen al ensayo Contra la lectura, de Mikita Brottman, del que guardo muy buen recuerdo. Los que me conocéis sabréis que, al igual que el té o el café, el ensayo es un género que no me apasiona y solo me acerco a él si la obra me promete debates literarios. En este caso, la autora reflexiona con sinceridad sobre algunos de los temas más polémicos del mundo literario y lo hace con un tono ameno y personal, pero sin por ello perder rigurosidad. Es un libro que cualquier amante de lectura abierto de mente necesita leer, porque aunque te hace dudar de las virtudes de la lectura, está escrito desde el más profundo amor por los libros. Si os interesa saber más de él, aquí podéis leer la reseña que escribí en su momento, aunque las citas muestran muy bien qué os vais a encontrar.

La primera de ellas habla sobre la lectura crítica. Hoy en día, por suerte, podemos encontrar muchísimas campañas de fomento de la lectura por parte de instituciones estatales. Eso sin duda está muy bien, quiero decir, todos sabemos que leer tiene muchos beneficios... pero no tantos como leer con criterio. Se fomenta mucho la lectura, como si su valor estuviera en el acto de leer y no en aprender del texto. No hay ninguna diferencia entre pasarse horas jugando al Candy crush o leyendo acríticamente (bueno, sí, que la novela te dejará mensajes subliminales que irás adoptando sin darte cuenta). Leer críticamente implica descubrir los mensajes que transmite la novela, valorar si la relación entre los personajes es tóxica, encontrar los fallos y aciertos tanto de ritmo como de escritura, relacionar el contenido con el contexto en el que se escribió la obra... es decir, entender por qué nos gusta (o no) y por qué otros lectores no opinan lo mismo. La lectura crítica de las obras nos llevará a una lectura crítica de la sociedad que nos rodea. Entonces dejaremos de seguir al rebaño y que nos cuestionaremos por qué las cosas son como son y si podrían ser distintas. 

La segunda cita es mucho más compleja, porque gira en torno a las teorías platónicas acerca de la realidad. Según Platón, los sentidos nos engañan, ¿cómo si no dos personas pueden presenciar un mismo incidente y luego ofrecer testimonios distintos e incluso contradictorios? Pero aun así, se considera que experimentar algo es mejor que leer una ficción. El problema de la experiencia física es que enseguida se convierte en recuerdos, es decir, ficción. ¡Qué rápido escupimos nuestro primer vaso de vino o el primer cigarrillo... y qué bien sabían el quinto o el sexto! Seguro que ambas, en su momento, fueron experiencias tan horribles como recuerdas, pero nuestra percepción del mundo cambia.

En este caso, me resulta muy difícil posicionarme. Por una parte, creo que es mucho mejor experimentar algo por ti mismo que mediante una ficción, porque en el segundo caso vives de emociones prestadas y conoces la realidad a través de la perspectiva de otros. Eso no quiere decir que la realidad que describen los libros sea menos verdadera, pero no es tu visión del mundo. No sé vosotros, pero yo prefiero mil veces tener a G a mi lado que leer sobre relaciones ficticias, por mucho que en las novelas todo sea tan perfecto.

¿Por qué preferimos la realidad si la ficción es muchas veces mejor? En las novelas el primer beso siempre es algo mágico, cuando lo cierto es que la inexperiencia hace que sea una experiencia decepcionante. Incluso cosas tan maravillosas como el helado de vainilla saben mejor en un texto escrito si el autor es realmente habilidoso. Me parece necesario vivir con un pie en la tierra y otro en las nubes, así puedes tener lo mejor de los dos mundos.

En cuanto a la tercera cita, durante un tiempo me pasó eso, que los libros sin leer me susurraban al oído que nunca tendría tiempo de leer ni la mitad de lo que me gustaría. Al principio me angustiaba porque ni siquiera era capaz de leer tanto como antes y los libros se amontonaban, pero con el tiempo he aceptado esa idea y me he resignado. Puede que mi vida no sea suficiente como para abarcar todos los libros que ansío, pero como mínimo disfrutaré de aquellos que logre leer (aunque si tenemos en cuenta todas las decepciones que llevo este año, no estoy teniendo tampoco mucho éxito en esa empresa).

Lo que aún me agobia es lo segundo que comenta la cita: todo se ha escrito ya. Antes, me gustaba escribir (aún me gusta), pero lo he ido dejando porque no siento que pueda aportar nada al mundo. "Puedes ofrecer tu punto de vista". Ya, ¿y con toda la gente que escribe, de verdad no hay alguien que haya escrito algo con una perspectiva muy similar a la mía? Este libro mismo reproduce muy bien mi forma de ver el mundo. No me veo capaz de expresarlo mejor.

En cuanto a la última cita, refleja muy bien mi opinión sobre los clásicos. Por supuesto, son obras que tratan temas universales, y eso hace que su mensaje perdure en el tiempo, pero los autores están sujetos a la sensibilidad y las formas de su época. Las tramas de Agatha Christie son maravillosas, pero sus personajes no tienen profundidad psicológica. Jane Austen tiene muy buenos personajes, pero quieres sacudirles para que se digan las cosas y dejen de andarse con tantos ambages. Los libros de ambas autoras siguen siendo muy actuales, pero cuanto más te alejas en el tiempo, los clásicos tienen más valor histórico y menos literario.

Creo que ya os he dado bastante la turra y, además, con temas de debate bastante diversos. Os animo a leer el libro y también a debatir en los comentarios sobre los temas que más os hayan llamado la atención. Tengo curiosidad por conocer vuestro posicionamiento.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Contra la lectura, de Mikita Brottman

Esta reseña me parece completamente innecesaria. De verdad que sí. A mí me bastó leer la sinopsis para saber que NECESITABA leer este libro, no me hizo falta saber nada más. Por favor, es que leed la sinopsis, venga, leedla. ¿No os parece que este libro está gritando mi nombre? Está escrito solo para mí, yo lo veo.

Ya sabéis que me cuesta mucho comprar libros porque están carísimos, y más si son nuevos, pero con este no pude resistirme. Estuve apunto de comprarlo durante el Día del libro, pero no me quisieron hacer descuento de ningún tipo, así que pasé. Pero lo vi en la librería en la que trabajo, empecé a hojearlo y....lo terminé comprando. Y no me arrepiento en absoluto. 

Traducción: Lucía Barahona
Ilustrador de cubierta: Cristóbal Fortúnez
Número de páginas: 168 pags
Tamaño: 14 x 21 cm
Encuadernación: cartoné
ISBN: 978-84-17059-54-5
ítulo: Contra la lectura
Título Original: The Solitary Vice Against Reading
Autor: Mikita Brottman
Editorial: Blackie Books
Edición: 1ª Edición: Febrero 2018

Sinopsis:
Te dijeron que no podías subrayar ni doblar las páginas de los libros.
Te dijeron que tenías que leer un clásico del siglo XVIII a los doce años.
Te dijeron que eso que leías por las noches era basura.
Te dijeron que nunca podías dejar un libro a medias.
Te dijeron que los lectores son buenas personas.
Te dijeron que ya nadie lee como antes.
Te dijeron que los libros te harían amar la vida.
Y tú no puedes evitar leer. Pero quizá lo haces boli en mano y en pijama, quizás has conocido a grandes lectores que eran malas personas y quizá tu vida te parece aburrida comparada con tus novelas favoritas.

Contra la lectura es un texto apasionado y liberador a favor de los que, a pesar de todo, leen. Y contra los pedantes que dicen que aman los libros, pero en realidad solo consiguen que el mundo aborrezca la lectura.

Por qué este título...
«Como pronto descubriréis, en realidad NO voy a ofreceros una “cruzada contra la lectura” (esto no era más que para llamar vuestra atención). Tengo que decir que los libros me han ofrecido un placer más consistente y puro que casi cualquier otra cosa en mi vida, y estoy segura de que cualquiera que hay comprado este libro, o que lo haya recibido como regalo, ya es de entrada un lector bien informado y reflexivo»

Opinión:

A ver, intentaré no irme por las ramas y ser breve, pero tened en cuenta que es algo difícil porque me apetece comentar el libro página a página y sacar mil debates al respecto. Pero voy a hacer un esfuerzo para contenerme. Seré buena, de verdad que sí. Y dejaré muchas de las citas que más me han impactado para la sección de Frases memorables porque no quiero que esta reseña sea un copy&paste del libro.

Creo que empezaré hablando por el público al que va dirigido este libro. Pese a la puntuación tan alta que le he dado, sé que no es un libro para todo el mundo. Este libro es un ensayo con cierto tono académico. Es más, el primer capítulo me pareció el más aburrido por ser muy introductorio; más que nada, asienta las bases de las reflexiones que tratará y nos cuenta cómo la sociedad ha visto la lectura a lo largo del tiempo.

Así que cuidado. Esto no es una novela ni tampoco pretende entretener o hacer reír. Es un libro serio, pero eso no quita que sea muy entretenido, en parte por las reflexiones, en parte por la implicación de la autora y su subjetividad y en parte porque aunque el lenguaje usa un tono serio, se lee con facilidad.
Como estaba diciendo, este no es un libro para cualquiera. El lector ocasional, por ejemplo, no será capaz de valorarlo. Este es un libro para los amantes de las letras, para aquellos para los que la lectura es algo que los define. Y cuando digo para todos los amantes de las letras, me refiero a todos. O como mínimo a todos aquellos a los que no les moleste ver tambalearse el culto que tradicionalmente se ha establecido a la lectura.

En este libro se habla de doblar las páginas, de dejar libros a medias, se critica a los clásicos, se dice que leer no te hace mejor persona, que la lectura puede destrozarte, que no eres más listo que nadie por leer, que hoy en día se lee más que nunca, que los libros no tienen por qué ser buenos, etc. Se dice que los libros no son intocables. Que coincidas o no con estos puntos no es importante. Por mi parte, coincidía con la mayoría, pero con otros no estaba de acuerdo. Pero la autora me ha convencido totalmente, y ya sabéis que eso es muy difícil.

Soy #LauraGenerandoDebate, ¿cómo no podía gustarme este libro en el que se critica a los lectores y los hace bajarse de su pedestal? Las reflexiones que hay en el libro son magistrales, ataca verdades que tenemos asumidas como universales, relativiza la realidad y hace que lo veamos todo desde un punto de vista completamente diferente. Leer es bueno. ¿O no?

«Simplemente quiero sugerir que no hay nada digno o respetable de manera intrínseca en el acto de leer en sí. Simplemente me pregunto si en realidad leer podría no ser todo lo que se anuncia que es. Si lleváis toda la vida leyendo, podéis haceros las siguientes preguntas:
¿Os ha llevado a ser los primeros de la clase?
¿Os ha hecho felices?
¿Os ha hecho “mejores personas”?
¿Os ha llevado a “lugares maravillosos”?
¿Os ha llevado a algún sitio?
En este libro recomiendo que, si tenéis que leer, o seguir leyendo, deberíais hacerlo reflexivamente, con cuidado y criterio. No os dejéis guiar por vuestros prejuicios. No leáis libros solo porque sintáis que “debéis hacerlo”, porque puedan ser “buenos para ti”. Hacedlo solo porque no podéis evitarlo».

He quedado fascinada con todos los debates que plantea, con los buenos argumentos que usa y cómo va enlazando los temas unos con otros. Por otra parte, la autora no presume de poseer una verdad universal ni da por hecho que lo que dice sea una verdad absoluta, sino que deja la puerta abierta para que el propio lector se cuestione esas reflexiones y fomenta el debate interno.

«Los libros PUEDEN hechizarte. Como un genio salido de una lámpara encantada, pueden cambiar tu vida por completo, pero -y así lo advierte siempre el genio- deberíais tener cuidado con lo que deseáis. Una vez que hayáis cambiado, no podréis volver atrás, lo que a menudo se traduce en que no podréis evitar sentir que la experiencia de la vida real os resulta cada vez más decepcionante. El póster infantil no cuenta toda la historia. Es cierto, los libros pueden llevarnos a lugares maravillosos, pero también pueden dejarnos allí varados, alienados e inútiles, solos y desclasados, aislados de otros seres humanos, incluso de nuestros propios recuerdos, de nuestra propia experiencia de nosotros mismos.
Y dejadme que os diga que eso no tiene nada de maravilloso».

Aish, me sap greu. Me da la impresión de que estoy hablando y hablando y me da la impresión de que no estoy vendiendo bien este libro. Por mis palabras, me debéis pensar que es un manual académico que reflexiona sobre la lectura desde un punto de vista nuevo. Y ya. Pero no es solo eso, y allí radica la magia de este libro. Aquello que hace que este libro destaque por encima de otros, que sea ameno y entretenido es la pasión que desprenden sus páginas. La pasión por la lectura, por los libros, por la letra escrita, se vive en cada página. La autora ama los libros, incondicionalmente, y ese amor por la lectura lo transmite al lector con una fuerza arrolladora. ¡Y eso que esto es un tratado "en contra" de los libros!

Los pocos libros que había leído hasta ahora de metaliteratura no habían conseguido transmitirme ni una décima parte de lo que me ha hecho sentir este. Me he sentido identificada al 100% con todas las palabras de la autora, como si me hablara exclusivamente a mí, como si hablara de mi vida. Y su forma de hablar de los libros...indescriptible, como si le fuera la vida en ello, tanto cuando habla de los libros que le han gustado como de los que no.
Esa es otra, en este libro hay decenas y decenas de referencias a obras literarias. No solo a clásicos, sino también a obras menos conocidas. Y me ha encantado cómo la autora habla de ellas. No menciona los títulos de las obras como si hiciera una lista. Tampoco hace spoilers ni resúmenes de esos libros. Y mucho menos los critica sin criterio alguno. Al hacer referencia a un título, no nos cuenta el argumento. En algunos casos nos habla de un fragmento en concreto que viene al caso, pero por lo general cuando habla de libros, la autora habla de los sentimientos que le generaron esos libros, de lo que sintió al leerlos y de la huella que han dejado en ella tras el paso de los años. Otros libros metaliterarios que he leído son tan objetivos respecto a los libros que mencionan que no he girado la página y ya he olvidado de qué libro me hablaban. Aquí no. Me han llamado la atención varios títulos, incluso aquellos que a la autora no le han gustado, solo por la pasión con la que habla de ellos.

La autora habla tanto de libros que le han gustado como de libros consagrados que considera sobrevalorados. Lo positivo es que habla de ellos sin explayarse demasiado y con buenos argumentos, sin dar a entender que la suya es la única valoración válida. Eso hace que veamos las grandes obras con otros ojos y, en el caso de haber leído alguna y de no habernos gustado, sentirnos un poco menos solos.

Uno de los últimos puntos que quiero destacar de esta obra es la subjetividad de la autora. Nos habla de tú a tú, y no tiene miedo de contarnos anécdotas personales, hacer referencia a su infancia o a su vida como lectora. 

«Si sois lectores equilibrados y exigentes, los libros que leáis pueden contribuir a que crezca vuestro interés en cuestiones políticas y morales, y convertiros en personas más comprometidas, elocuentes y activas. Idealmente la lectura puede ayudar a negociar la tensión entre el yo y los otros, a establecer un equilibrio entre vosotros, los lectores como individuos, y la pertenencia al grupo. A mí me sucedió lo contrario. Leía de manera inconsciente, casi involuntaria. Mi vida interior era rica y compleja, pero todo permanecía dentro. No hablaba de los libros que leía porque no sabía cómo hacerlo. No existía un equilibrio, una fusión entre el mundo interno y el externo. Sabía escribir, si bien con un estilo pretencioso y recargado (que no consigo quitarme de encima por completo, algo de lo que quizá ya os hayáis percatado), pero oralmente era casi incapaz de expresarme. Mi vocabulario al leer era vasto, pero al hablar no utilizaba más que una ínfima parte de él. [...] apenas tenía voz. Me pasaba días enteros sin hablar. Era como si viviera al revés. Como una persona muda o una víctima del síndrome de enclaustramiento, mi mente siempre estaba ocupada, pero superficialmente bien podría haber sido una zombi. Como si leyera o escribiera en una lengua muerta, latín o arameo por ejemplo, un idioma que nadie hablaba. Como una histérica de la época victoriana, estaba paralizada por las fantasías, tullida por el odio hacia mí misma y la desconfianza...Un problema que nunca ha desaparecido del todo y que probablemente jamás lo hará».

Eso hace que logres empatizar mucho con ella y también que te identifiques con lo que va contando. Yo misma me he sentido retratada una y mil veces y eso ha hecho que me sintiera comprendida.

«Si sois ávidos lectores de ficción, ya os habréis dado cuenta de que una de las cosas que nos enseñan en las novelas es a apreciar los sutiles matices del pensamiento, la emoción y el lenguaje, por lo que no es de extrañar que vuestros conocidos puedan empezar a resultaros planos y vacíos en comparación con los personajes que pueblan los libros, y esto provoque un alejamiento gradual de vuestros padres y un acercamiento a los escritores como figuras de autoridad. Tal vez empecéis a llevar un libro siempre con vosotros, incluso durante las comidas, para así poder escaparos a él cuando las cosas pinten mal.
En lugar de decir lo primero que se os pase por la cabeza, como solíais hacer cuando erais unos niños, empezáis a preguntaros cómo expresaros y practicáis las palabras en vuestro interior antes de hablar. La mayoría de las veces tal vez toméis la decisión de no hablar en voz alta, por si la gente se ríe de vosotros o simplemente no entienda lo que queréis decir. Empezáis a apreciar el valor de la reflexión y la privacidad, y elegís el aislamiento y la soledad por encima de las situaciones sociales, que cada vez se vuelven más incómodas y difíciles de soportar. Empezáis a anticipar y a evitar situaciones que os puedan aburrir o frustrar, esas en las que uno está obligado a participar y no hay posibilidad de esconderse en un rincón con un buen libro. Os acostumbráis a la incertidumbre, al desapego y al silencio, y os refugiáis todavía más en la lectura para no sentiros tan solos».

Para terminar, quiero comentar que me ha gustado que la autora citara a otras personas para apoyar sus ideas, pero no son ni citas corrientes ni gente famosa, sino que en muchos casos es al lector de a pie, cosa que ha hecho que la lectura fuera más cercana. Me ha parecido curiosa también la relación entre la traductora española y la autora, una relación que se ve reflejada en algunas notas al pie en las que la autora nos habla de sus charlas con la traductora y de cómo eso le ha permitido añadir una referencia breve a la situación en España.


En conclusión, un libro que cualquier amante de lectura necesita leer. Un ensayo muy ameno, donde con gran subjetividad la autora reflexiona acerca de los tópicos entorno al acto de leer. Un libro capaz de hacer dudar de las virtudes de la lectura, escrito desde el más profundo amor por los libros y con el que muchos se sentirán identificados. Más que recomendado.

Y para terminar, os dejo con mi avance en Goodreads:


PUNTUACIÓN...4/5!

Primeras Líneas...