Editorial: Editorial Planeta
ISBN: 9788408271130
Título original: Everyone in my family has killed someone
Número de páginas: 448
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 12/04/2023
Sinopsis:
A Ernie Cunningham nunca le han gustado las reuniones familiares. Aunque algo tiene que ver el hecho de que hace tres años viera a su hermano, Michael, matar a alguien y lo denunciara a la policía, un ultraje que la familia nunca le ha perdonado. Ahora han decidido reunirse para una ocasión especial: pasarán un fin de semana en un hotel en la montaña para celebrar el reencuentro con Michael. Pero los Cunningham no son una familia que se pase el fin de semana bajo la manta contemplando el paisaje. El día en que llegue Michael encontrarán el cadáver de un hombre en las inmediaciones del hotel. Cuando la policía sea incapaz de resolver el crimen, quedará en manos de Ernie deducir si el culpable es uno de sus familiares... antes de que sea demasiado tarde.
Opinión:
«La cuestión es que soy un apasionado de la novela negra. Y soy consciente de que, por lo general, en este tipo de libros nos encontramos con lo que se conoce hoy en día como un “narrador sospechoso o poco fiable”, en que la persona que te está contando la historia se pasa, en el fondo, la mayor parte del tiempo, mintiéndote».
Esas son las palabras que el autor pone en boca de Ernie, narrador de la novela, nada más empezar. Desde la publicación de La chica del tren (2015), el narrador no fiable está de moda. Narradores con problemas mentales, que beben, se drogan, han perdido la memoria... y que obligan al lector a estar muy atento para adivinar, no solo el misterio, sino cuánto de lo que se cuenta es verdad. Durante un tiempo estuve muy enganchada a este tipo de historias, porque suponían un reto mayor y porque eran muy distintas a las narrativas de misterio tradicionales (aunque es un recurso que ya se usa en algunas novelas de Agatha Christie). Sin embargo, llegué a cansarme, en especial porque la mayoría de narradores no fiables lo eran porque ocultaban cosas sin justificación, solo para engañar al lector.
Por eso, me resultó llamativo que en el prólogo de este libro, Ernie se dirija directamente a nosotros, los lectores, y diga:
«Así que mi objetivo es hacer justo lo contrario. Piensa en mí como un narrador "fiable". Todo lo que te cuente será verdad o, como mínimo, lo que yo creía que era verdad en el momento que creía saberlo. Te doy mi palabra».
Me gusta la propuesta de la novela. No pretende ofrecer una historia cuyo núcleo sea la compleja psicología de los personajes ni quiere centrarse en un tema social específico. Sus únicas aspiraciones son desarrollar una historia entretenida y poner en valor los argumentos y las técnicas básicas de las novelas de detectives. Y me parece bien. Soy una gran defensora de la originalidad y la innovación literaria; no obstante, creo que los modelos clásicos no tienen nada de malo. Pueden resultar repetitivos, es verdad, pero la mayor parte de la gracia de una novela está en cómo se cuenta.
En cuanto a lo primero, el autor no se anda con chiquitas. Nada de pullas indirectas a los tópicos: las suelta a bocajarro. Y sin embargo, no me parece una crítica mordaz ni que el tono sea de superioridad, sino juguetón. A medida que Ernie se encuentra en su investigación con tópicos de este tipo de novelas, habla de por qué funcionan (o no). Cosas como que es lógico que en los refugios de montaña haya tormentas cada cierto tiempo o que la gente se quede sin batería en el móvil (a mí me pasa con mucha frecuencia). Aquí os dejo con un ejemplo:
«Hago una breve pausa para comentar que sé que hay autores incapaces de incluir una mujer vomitando sin que eso indique que está embarazada. Son los mismos que creen que las náuseas son el único síntoma de embarazo, por no mencionar que también piensan que la mujer comienza a expulsar el vómito por la boca a pocas horas de haber concebido a la criatura. Y ese "autores" no es un masculino genérico. Lo último que quiero es decirte en qué pistas debes fijarte, pero Sofía no está preñada, ¿vale? Tiene derecho a vomitar por voluntad propia.»
En este caso, además de la crítica, el autor aprovecha para señalar una pista importante, como esas películas de misterio en las que la cámara queda fija en un punto concreto, señalando algo. La ironía dramática es una de las técnicas habituales de las novelas de misterio clásicas, junto al hecho de enumerar las pistas que se tienen sobre el caso o resumir la información que el detective ha conseguido sobre los sospechosos. En determinado momento de la novela, el narrador se detiene para hacer eso mismo y dar la oportunidad a los lectores de resolver el misterio antes que él.
En cuanto al segundo uso de las intervenciones del narrador, el hecho de que aclare posibles malentendidos, me gusta también por la crítica. Aquí os dejo un ejemplo:
"Ah, por cierto. Erin no está muerta. Me acabo de fijar en que al haber hecho una referencia velada a un antiguo amor parece como si más tarde fuera a revelar que ya estaba muerta desde el principio, porque eso es lo que ocurre en este tipo de libros, pero no es el caso. Ella llegaría al día siguiente. De hecho, técnicamente seguíamos casados"
«Se volvió hacia la propietaria —mira, sé que cronológicamente la propietaria todavía no me ha dicho su nombre, pero ya me está cansando, así que voy a empezar a llamarla Juliette, porque me lo dirá pronto— y le dijo:»
Pero en otros casos, como este, me parece que el único objetivo es captar la atención del lector:
«Sofía, cirujana, le había reconstruido el hombro a Marcelo tres años atrás, y ya hacía tiempo que se había restablecido. Era evidente que estaba haciendo el paripé. Y que conste que a mí me parece que se ha recuperado bastante bien cuando me pega un puñetazo en el capítulo 32.»
Es cierto que la novela gana puntos por el hecho de que Ernie sea un narrador consciente que interpela a los lectores; sin embargo, sin ello la novela funcionaría perfectamente porque tiene un guion muy sólido: la investigación de Ernie sigue una estructura clara; sus deducciones son coherentes y no se basan en suposiciones infundadas; nos presenta a los sospechosos sin apabullarnos con la información; y todas las acciones de Ernie son lógicas con el personaje y la situación.
Con todas estas piezas sobre el tablero, el autor logra una resolución del crimen muy satisfactoria. A mí ha logrado pillarme por sorpresa, y eso que las pistas estaban ahí, a la vista. Hay quien cree que romper las reglas es la única forma de sorprender al lector; en realidad, lo único que hace falta es tener un buen dominio de la narrativa.
Sin duda, se nota la sensibilidad actual: los secundarios son más memorables que cualquiera de los sospechosos de Agatha Christie, por poner un ejemplo. Al igual que en las novelas policíacas tradicionales, todos los secundarios tienen un trasfondo que los señala como sospechosos y a todos les remuerde la conciencia por cosas que hicieron en el pasado, así que, por miedo a que se descubran sus pecados, ocultan información a los demás. La principal diferencia está en que aquí hay muchísimas más escenas de diálogo, donde estos personajes se muestran tal y como son, en lugar de limitarse a una intervención inicial y una entrevista con el detective. Sin embargo, no tienen profundidad ni desarrollo, y el autor no intenta que los tengan.
Poco más que añadir de una novela que me ha gustado mucho y que ha sido un soplo de aire fresco después de varias novelas de misterio con más agujeros de guion que víctimas. Si estás harto de detectives que ocultan información al lector, de investigaciones sin rumbo, de protagonistas que no hacen las preguntas lógicas cuando deberían hacerlas y de culpables salidos de la nada, estoy convencida de que esta novela te atrapará. Todos en mi familia han matado a alguien es una propuesta tradicional y moderna al mismo tiempo, con un narrador sincero que critica la tendencia actual del género a engañar al lector. Me he divertido, me he sentido retada y me he llevado una buena dosis de sorpresas. No buscaba más.
Nota: Hace poco he descubierto que existe un término japonés para describir este subgénero de la novela de misterio donde lo más importante es el puzzle que supone el crimen y donde el escritor siempre juega limpio: honkaku.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:
PUNTUACIÓN...4/5!
Primeras Líneas...
|
|


No hay comentarios:
Publicar un comentario
"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney