Segunda oportunidad que le doy al autor. Una de mis peores lecturas de 2025 fue El amor no es nada del otro mundo. Achaqué mi disgusto con la novela a que estuviera escrita a cuatro manos y decidí intentarlo de nuevo con una obra en solitario (en realidad, es porque tenías otros dos libros suyos en la estantería, no te quedaba otra). La sinopsis no me llamaba especialmente la atención (las de este autor no suelen ser muy llamativas), pero me gustan los engaños y ese parecía el centro de la novela, así que me animé a leerlo.
Publicación: 5 junio 2024Colección: Áncora & Delfín
Presentación: Rústica con solapas
Formato: 13.3 x 23 cm
Editorial: Ediciones Destino
ISBN: 978-84-233-6550-0
Páginas: 488
Sinopsis:
Londres, 1922. Alan y Violet Schofield son los mayores especialistas en fotografía mágica de Inglaterra; una pareja de pícaros que se aprovecha de la fiebre por retratar seres feéricos que se extendió por la crédula sociedad londinense tras la Gran Guerra después de que dos niñas de Cottingley lograran convencer al mismísimo Conan Doyle de que habían fotografiado unas hadas. Del cielo ya han dejado de caer bombas y la ciudad entera espera turno ante el famoso estudio de los Schofield para conseguir la preciada fotografía que demostrará a sus familiares y vecinos que su desván o su jardín ha sido bendecido con la presencia de alguna de esas misteriosas criaturas.
Por desgracia para ellos, su suerte cambiará cuando un nuevo cliente llame a su puerta: el temido y poderoso Percival Drake, señor de los bajos fondos de Londres. Un hombre de gran astucia, brutalmente despiadado y, sobre todo, que no cree en la magia. Mientras emprenden una peligrosa carrera contrarreloj para salvar sus vidas, Alan y Violet descubrirán que para timar a un gánster que no cree en las hadas hay que ser más listos que ellas.
Opinión:
La novela está ambientada en Londres, un par de años después de la Primera Guerra Mundial. Supongo que todos conoceréis el caso de las hadas de Cottingley. A raíz de las fotografías de hadas que hicieron estas hermanas, las criaturas feéricas se popularizaron y mucha gente empezó a verlas. No tenía ni idea de que la fiebre por las hadas había pegado tan fuerte; creía que había sido un único caso, no que todo el mundo empezara a alucinar. En general, la ambientación me ha parecido muy interesante y se nota que el autor se ha documentado sobre la época y las leyendas de criaturas feéricas locales. Lógico, si tenemos en cuenta que nuestros protagonistas, Alan y Violet, se dedican a "fotografiar" este tipo de seres, aunque nosotros como lectores sabemos que todo no es más que un truco.
Las primeras cincuenta páginas cumplen con las expectativas de la sinopsis y se dedican a presentarnos a esta pareja y su oficio. Sin embargo, a partir de este punto, hay una digresión, volvemos atrás en el tiempo y nos cuentan la vida de Jimmy (verdadero nombre de Alan), desde sus inicios como ebanista, pasando por cómo empezó en el mundo de los timos, sus experiencias en la guerra, su encuentro y romance con Violet, hasta llegar a cómo terminaron dedicándose a la fotografía de hadas.
Estas biografías de personaje son marca de la casa (también las había en la Trilogía Victoriana); sin embargo, dedicarle 200 páginas me parece un exceso. La trama principal queda en suspenso hasta la página 270 para darnos a conocer tanto a Jimmy como al verdadero Alan. Y más adelante, volvemos a hacer otra pausa larga para hablarnos del antagonista, Percival Drake. Si tenemos en cuenta lo poco que me gustan las biografías (el año pasado abandoné la de Pratchett, pese a ser muy interesante), que haya seguido leyendo tiene mérito. Que los personajes sean tan carismáticos y que su vida esté tan llena de sobresaltos, sin duda ayuda. No me he aburrido con sus historias de vida; pese a todo, me he sentido un poco engañada, porque yo venía por el tema de los timos de hadas, no por otra cosa. Creo que hubiera sido mejor dosificar la información o darla de forma más orgánica.
En cuanto al gran timo de las hadas mencionado en el título, está bien elaborado y tiene un par de giros que le dan vidilla. Es impresionante los planes tan complejos que es capaz de idear el autor; si se dedicara a la magia en sus ratos libres, no me sorprendería. Por desgracia, esta vez no me ha encandilado con sus trucos. En su otra trilogía, había también muchos engaños; sin embargo, aquí el autor no intenta embaucar al lector, que este dude de lo que está sucediendo (más allá del final, aunque esa duda no está muy conseguida), sino demostrar su pericia para engañar a un escéptico, como sería Percival Drake. Y sí, el reto es mayúsculo, pero requiere menos habilidad.
A eso hay que sumarle que, en realidad, Percival Drake no resulta tan difícil de convencer. Creía que iba a ser más obstinado, presentar más oposición y que en el fondo se guardara algún as bajo la manga: hay un cabo suelto que esperaba que hiciera estallar el plan en cualquier momento, pero que no llega a emplearse en ningún momento.
SPOILERS (subrayar para leer)
Percival Drake coincidió en la guerra con el verdadero Alan, conoce su apellido y le recuerda, pues gracias a él pudo abandonar el campo de batalla. Esperaba que en algún momento se revelara que sabe que Jimmy es un impostor... pero en ningún momento se hace ninguna mención a ello. ¿Para qué meter esta casualidad si no va a afectar en nada?
FIN SPOILERS
El resto de personajes, que no son muchos, están bien, en especial los protagonistas, muy carismáticos. El mayor problema que he tenido es que, mientras que conocemos la vida de Jimmy al dedillo, Violet es la gran desconocida, solo para que sospechemos de sus intenciones para con el prota. El autor sacrifica la construcción del personaje a cambio de la sorpresa. Al final nos cuentan más sobre ella, pero no solo es tarde, sino que eso impide que haya ningún desarrollo.
El segundo problema que he tenido con la pareja protagonista es su relación. Definitivamente, no coincido con la visión del autor sobre las relaciones. Empezamos con la pareja ya establecida desde hace años, cosa que es interesante porque no se suele ver. Así nos asomamos a su día a día y a su dinámica como pareja, que está bien hasta que notas el artificio: la gente no habla así, encadenando una respuesta ingeniosa tras otra (lo he probado alguna vez con G y nos ha funcionado, pero lo hacíamos a propósito, no es algo que salga natural). El flashback nos permite conocer un poco cómo surgió la llama del amor. A ello le dedican bastantes páginas, aunque, curiosamente, se queda corto: faltan escenas intrascendentes que nos muestren cómo crece ese amor, más allá de los momentos clave de su relación.
De todas formas, eso es un detalle menor. Lo peor es que, al igual que en El amor no es nada del otro mundo, la relación es tóxica: ambos guardan secretos del pasado que no se atreven a compartir con el otro. Lo más positivo de esto es que decidieron de mutuo acuerdo mantener oculta esa parte de su vida: al menos son sinceros con eso. Para mí, la confianza en una relación es clave. Por supuesto que no tienes que contárselo todo al otro; puedes guardarte cosas para ti, siempre que no afecte a la relación. Si solo conoces algunas de las cosas que convierten a alguien en quién es, solo puedes enamorarte de la imagen que tienes de la otra persona, que puede diferir mucho de la real. Que Jimmy diga que amará a Violet independientemente de lo que haya hecho me parece tóxico.
A eso hay que sumarle que, en el momento de la revelación, no se hace ningún énfasis y tampoco vemos cómo les afecta descubrir esas cosas del otro. Es más, en el caso de Violet, se nos oculta el momento en que le cuenta a Jimmy su pasado solo para que el lector siga con la incógnita. Entiendo que el narrador sea peculiar, pero me parece tramposo.
Como ya sucedía en la Trilogía Victoriana, tenemos un narrador omnisciente en tercera persona que tiene personalidad propia. Pese a no formar parte de la historia, es un personaje en sí mismo. Es consciente del lector, a veces se dirige a él, y no es fiable. No porque vaya a mentirte directamente, sino porque le gusta adelantarte cosas que van a pasar o guardarse información. Me parece un recurso original que no he visto en muchas partes y que aporta personalidad a la narración. De todas formas, puedo entender que para algunos sea pesado e irritante. Por eso, aquí os dejo algunas de sus apariciones estelares para que comprendáis mejor cómo interviene:
"lo cual los había hecho merecedores del escrutinio nada disimulado de las dos cincuentonas sentadas frente a frente. Grace y Gladys —no me preguntéis quién es quién— sentían gran curiosidad por la relación que mantenían sus vecinos de asiento."
"Para Alan se trataba de su beso número cuarenta y ocho, y para Violet, el treinta y dos —ellos no llevaban la cuenta, claro; pero yo sí, que para eso soy el narrador—; aunque de amor amor, me atrevería a suponer que era el primero para ambos."
"Sin ir más lejos, la primera cómoda que barnizó fue a parar a la mansión donde habían fecundado a su madre, y en sus cajones su desconocido padre guardaba ahora los calcetines. ¡Qué queréis! Mi condición de narrador me permite reparar en este tipo de casualidades sin fines dramáticos con las que la vida muestra su retranca."
"Aunque en alguna ocasión, como veréis, Alan atribuirá el mérito a la sutil guía de alguna entidad superior, en realidad no consideraba seriamente la posibilidad de que hubiera fuerzas distintas a la de su voluntad interfiriendo en el destino de los hombres, y no seré yo quien le lleve la contraria."
"Como todo moribundo que se precie, con la pierna cayéndosele a pedazos y devorado por la fiebre, Alan desgranó un relato inconexo, a ratos dictado por el delirio, jalonado de largos parones y pasajes casi inaudibles narrados con lo que parecía su último aliento, que Jimmy y Violet tuvieron que recomponer como si se tratara de un jarrón que alguien hubiera destrozado a martillazos en una playa de conchas. Permitidme que os ahorre ese suplicio y os suministre directamente la versión de su vida depurada de obstrucciones."
En general, no ha estado mal. La historia es entretenida, los personajes son carismáticos, el timo está bien elaborado y el narrador se hace de querer. Sin embargo, tarda mucho en arrancar, porque dedica demasiadas páginas a presentarnos la vida de los personajes, en lugar de integrarlo en la historia. Además, esperaba algo un poco más espectacular del final: esta vez, el autor no ha logrado engañarme.
Cosas que he aprendido:
- Tras la Primera Guerra Mundial hubo un gran fanatismo por las hadas.
- Cuanto más complejo es un timo, con más agentes implicados, más creíble es.
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