«Una de las lecciones más duras de la vida del joven Sam había sido descubrir que los responsables no eran responsables. Había sido descubrir que los gobiernos no estaban, en general, integrados por gente que dominara la situación, y que los planes eran lo que la gente hacía en lugar de pensar.»
Este fragmento pertenece a Ronda de noche, de Terry Pratchett, una de las mejores novelas de la saga de La guardia. Puede leerse independientemente de las otras, aunque se valora mucho más si las has leído todas porque notas la evolución de los personajes. Es de mis favoritas del autor porque cuenta con una trama innovadora que permite jugar con los contrastes y está plagada de humor inteligente, reflexiones y crítica social. Además, la construcción del protagonista es increíble, la trama está muy bien hilada y el humor situacional te arranca carcajadas mientras hace que reflexiones sobre el sistema policial y el funcionamiento de las revoluciones sociales. Una novela redonda, cuya reseña podéis leer aquí.
Este fragmento es una de las reflexiones que podéis encontrar en la novela. Coincido con Vimes que uno de los mayores chascos de crecer es descubrir que los adultos no lo saben todo. Cuanto más avanzamos en la vida, más nos damos cuenta de que aquellos que están por encima de nosotros no tienen muchos más conocimientos que nosotros. En bachillerato descubrí que mis padres ya no eran capaces de ayudarme con los estudios. Cuando estuve trabajando como maestra de secundaria me di cuenta de que yo no sabía mucho más que aquello que impartía, por lo que los alumnos modélicos, una vez aprendían lo que les enseñaba, estaban bastante a mi nivel. Al asistir a las reuniones de departamento como representante del alumnado, noté que por mucho conocimiento especializado que tuvieran los profesores, en unos cuantos años de estudios podría alcanzarles.
Y eso hablando de profesiones que se pueden estudiar, para las que puedes prepararte. Pero, ¿cómo te preparas para gestionar una DANA? ¿Para medir tus palabras, incluso cuando te ponen contra las cuerdas? ¿Para hacer unos presupuestos del Estado? ¿Para saber todo lo que se cuece en tu municipio y actuar en consecuencia? Ni siquiera hace falta ponernos tan catastrofista ni ir tan a lo grande: ¿qué le dices a un niño enfadado, al que has echado de la biblioteca, que te dice que le echan de todas partes?
Muchos hablan de sueldos altos, y sí, lo que cobran los altos cargos es una barbaridad acorde con la responsabilidad que cargan a la espalda. Pero es que más responsabilidad no debería implicar un mayor sueldo, sino más ayuda. Como profesora, cobraba mucho porque tenía una gran carga de trabajo (seis clases de distintos cursos dos o tres veces a la semana). Me sentía impotente porque no podía ni preparar material de calidad ni prestar atención especializada a los alumnos. Hubiera preferido cobrar menos y tener menor carga de trabajo.
Mi intención no es defender a los políticos o a las personas que ocupan altos cargos: son ellos quienes han decidido aceptar el cargo a sabiendas de que no están preparados; sin embargo, no hay que olvidar que son personas y que tienen sus limitaciones. Como descubrió Sam Vimes en su momento, los gobiernos no los llevan las personas mejor preparadas, sino las que ha elegido el pueblo (o las que han logrado imponerse). Y todos sabemos que el que sale elegido como delegado de clase nunca es quien mejor desempeñaría el cargo.
Y es que son muchas las circunstancias que te pueden llevar a ocupar un cargo u otro. Soy jefa de bibliotecas y la única formación que tengo en biblioteconomía es el temario que estudié para las oposiciones (de lo que me ha sido útil un 1%). En consecuencia, he tenido que trabajar duro este medio año para adaptarme al puesto, como si estuviera haciendo un curso intensivo de biblioteconomía y cada suspenso implica un fallo en mi trabajo. No tengo ni idea de qué estoy haciendo; lo estoy aprendiendo sobre la marcha. Hace unos meses, estuvieron de prácticas unos chicos y mientras les estaba enseñando pensaba "cómo puedo formarles, si esto lo aprendí yo hace nada".
Durante el tiempo en que me he ido formando, he seguido el plan marcado y ya. Por supuesto, eso es lo importante: no quedarte en la ignorancia y esforzarte por estar a la altura del cargo que ocupas. Como responsable, tienes que ser lo más responsable posible.
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