miércoles, 22 de abril de 2026

El final del día, de Claire North

Autor: Claire North
Colección: 
Colmena Ediciones
ISBN: 978-84-16387-91-5
Páginas: 600
Fecha de publicación: 24-04-2017 

Sinopsis:
La muerte nos acaba visitando a todos.
Pero, justo antes, lo hace Charlie.
Algunas veces, su visita es un gesto de cortesía, pero en otras se trata de una temible advertencia.
Puedes encontrártelo en un hospital, en mitad de una zona de guerra o junto a un accidente de tráfico.
Y cuando le tengas cara a cara, estarás a punto de descubrir qué te aguarda al final del día.

Opinión:

No había terminado un libro raro que ya me estaba embarcando en otro (es gracioso, porque este libro lo empecé en un barco). Hace muchos años leí por primera vez a la autora con Las primeras quince vidas de Harry August, una novela sobre una persona que, al morir, se reencarna una y otra vez en su mismo cuerpo. Fue una obra peculiar con un argumento interesante. Esta también es una propuesta innovadora: Charlie, el protagonista, es el Heraldo de la Muerte, es decir, se encarga de visitar a gente, a veces como cortesía, otras como advertencia. En el primer caso, es porque la Muerte considera que esas personas merecen que Charlie les muestre sus respetos antes de morir; en el segundo, nuestro protagonista entrega a esas personas algo que puede servir para que cambien el rumbo de sus vidas y esquiven o no la muerte. Y a veces, no asiste a la muerte de una persona, sino de una idea, de una forma de ver el mundo, como cuando visita a la última hablante de una lengua o a un miembro del Ku Klux Klan. 

Con esta premisa, esperaba una historia bastante tradicional donde Charlie empieza en este oficio y a medida que visita a gente y se encuentra un caso u otro, evoluciona y reflexiona sobre el significado de la muerte. En su lugar, Charlie hace tiempo que forma parte de esto, por lo que ya tiene claro lo que piensa al respecto. Sí que iremos visitando a gente, aunque dando saltos cronológicos, recordando las personas que más marcaron a Charlie. Y poco a poco iremos descubriendo qué significa la muerte para nuestro protagonista.

Teniendo en cuenta el tema, esperaba un drama que ha resultado inexistente. Charlie lamenta algunas muertes (como en el caso de masacres o niños), pero las acepta como parte de la vida. Es un mensaje que me gusta: la muerte es algo natural. Como afirma el protagonista en un momento: "Todos acabaremos muriendo. No tenemos por qué vivir teniendo miedo del final". Charlie no es un mal augurio, sino un mensajero cuya misión es celebrar la vida.

Tengo miedo a la muerte, al vacío de la propia y al dolor de la ajena. Esta novela nos alienta a ver más allá de la oscuridad. Si morimos es porque hemos estado vivos, hemos amado y sido amados, nos hemos divertido, hemos cambiado a los demás. Hay que celebrar todas las cosas buenas que hemos hecho, cómo hemos contribuido a que el mundo sea mejor, por qué hemos sido importantes para el resto.

Charlie se dedica, sobre todo, a escuchar. Está con la gente en sus últimos momentos y les ofrece su apoyo. Eso no significa que vayamos a leer las historias de vida de la gente a la que visita, solo que estamos ahí, con ellos, un rato, acompañando, como hace Charlie.

La trama no ofrece nada más. De la vida personal de Charlie veremos poco, solo cómo se enamora y un par de pinceladas sobre cómo funcionaría una relación en una situación como la suya. La mayor parte de la novela se centra en su vida laboral, en cómo va de un país a otro, visitando a gente, sin saber muy bien el motivo por el que son relevantes los objetos que regalasin saber del todo si la otra persona tiene las horas contadas, si estamos ante la muerte de una idea o si la vida del otro cambiará de rumbo. Hay algunas historias más largas que otras. Mis favoritas han sido aquellas que tienen más acción, como cuando le secuestran los rusos, cuando se pierde en el Ártico o cuando le interrogan sobre la Muerte. Esta última en concreto me ha parecido impresionante por cómo la autora retrata una tortura que te puede conducir a la locura. Pese a todo, no dejan de ser aventurillas contenidas en sí mismas, que ni siquiera funcionarían como relatos cortos independientes por cómo se mezcla pasado y presente. Por desgracia, toda la novela se siente como un barco a la deriva: Charlie vaga de aquí para allá sin rumbo fijo.

Este ir y venir por el mundo no causa mucho revuelo. No lo había mencionado hasta ahora, pero estamos ante una ucronía. Charlie no es un ser enviado por la muerte, sino un humano corriente y moliente que se apuntó a una entrevista de trabajo como Heraldo de la Muerte y le cogieron. La Muerte, al igual que el resto de Jinetes del Apocalipsis, que también tienen sus propios heraldos, es un ente real (la veremos interactuar con algunas personas a las que ha visitado Charlie, e incluso con él) y el trabajo de Heraldo existe desde hace siglos. La gente se sorprende cuando Charlie menciona en qué trabaja tanto como se sorprendería con un astronauta. La reacción habitual suele ser una mezcla de suspicacia y curiosidad; sin embargo, la gente lo acepta bastante bien.

Esta es una de las cosas que más me chocó al principio: la naturalidad con la que todos recibían a Charlie. No diría que esta novela es de realismo mágico, aunque se le acerca. La mayoría de personas agradecen la visita de Charlie, tanto en el caso de familiares como de aquellos que van a morir. Hay un par de casos en los que huyen, le gritan o se niegan a abrirle la puerta de casa; sin embargo, casi siempre terminan por aceptarlo como a un fenómeno natural: puedes detener los relojes, pero no el tiempo. Entiendo que es un mundo que está acostumbrado a los Heraldos; pese a ello, esperaba reacciones más viscerales y que su existencia tuviera alguna consecuencia social. Sí, en Estados Unidos son muy recelosos en los controles de aeropuertos (después de todo, Charlie implica una estela de muertes); se menciona que en algunos países no creen en el oficio de Charlie; en un momento le secuestran para exigir un trato con la Muerte; y en otro hay un debate televisivo en que critican a la Muerte por intervenir en cuestiones políticas, ya que Charlie visita a una persona implicada en un conflicto social. Poco más. No sé, es decir, tenemos la certeza de que la Muerte (y los otros tres Jinetes) existen, ¿es que eso no implica ningún cambio en la humanidad?

Puede que no lo parezca, pero me he sentido muy confundida a lo largo de esta novela por múltiples razones. La primera es que me costó mucho comprender el mundo en el que me encontraba. En lugar de introducírtelo, te dejan suelto sin más, por lo que tardé un rato en encontrar el rumbo. La segunda razón de confusión fue la narración, que es poco convencional. La novela está narrada en tercera persona con foco en Charlie, pese a que en ocasiones nos narra sus recuerdos en primera persona. Y en algunos momentos hay escenas protagonizadas por la Muerte o los otros Heraldos. La presencia de la primera la puedo entender; la de los otros no. No sé muy bien qué aportan los otros Heraldos ni a qué se dedican. Como Charlie, van de aquí para allá visitando gente, aunque no sé muy bien con qué objetivo. Aquí podéis verles:

 A eso hay que sumarle que algunos capítulos, de poco más de dos páginas, son una retahíla de fragmentos de conversaciones, lo que uno escucharía paseando por la calle. No sé a qué viene esto ni qué objetivo cumple en la novela. A Charlie le gusta escuchar a la gente y las voces. Podrían ser capítulos de lo que escucha al pasar por un lugar concreto, pero no siempre parece gente de un mismo sitio. Además, eso sigue sin explicar qué aporta que haya tantos capítulos así. Aquí tenéis un ejemplo:

Más allá del problema con el foco narrativo, la forma de la narración es también experimental. Los diálogos, por ejemplo, a veces aparecen insertados dentro de la narración, en estilo directo. En otras ocasiones tienen la forma tradicional... pero faltan los guiones de diálogo y las didascalias. Aquí os dejo un ejemplo de lo primero:


A esto hay que sumarle que en mitad de una escena, podemos encontrarnos largos paréntesis explicando qué hacen los otros Heraldos en ese momento o paréntesis más breves con comentarios desconectados de todo. Esto último no he terminado de entenderlo: ¿es la Muerte hablando? ¿La mente de Charlie, que divaga? De nuevo, aquí tenéis un ejemplo:

Como veis, es una novela curiosa. Parte de una premisa original y el mensaje sobre la naturalidad de la muerte me parece positivo. Sin embargo, es un libro que cansa, tanto por la ausencia de trama como por la indefinición de sus objetivos. En general, por muy entretenidas que sean algunas de las historias de Charlie, es un libro denso y que, por desgracia, siento que no he entendido del todo, que algo se me escapa. Imaginaos: lo que más me motivaba a seguir leyendo era el mar de confusión en el que me encontraba. Esperaba que, tarde o temprano, se hiciera la luz y todos los interrogantes obtuvieran respuesta. No ha sido así. He terminado la novela y no sé si hay reflexiones que no he captado, por qué tiene esta narración tan extraña, qué aportan algunos personajes y para qué los saltos cronológicos. Si con todo lo que os he contado la novela os sigue llamando la atención, os animo a darle una oportunidad. Yo no me arrepiento de haberla leído, porque ha sido toda una experiencia. Por desgracia, no he conectado tanto con ella como esperaba.

Cosas que he aprendido:

  • No hay que vivir temiendo la muerte.
  • Ante la muerte hay que aferrarse a los buenos recuerdos.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...2'5/5!

Primeras Líneas...

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"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney