Colección: Colmena Ediciones
ISBN: 978-84-16387-91-5
Páginas: 600
Fecha de publicación: 24-04-2017
Sinopsis:
La muerte nos acaba visitando a todos.
Pero, justo antes, lo hace Charlie.
Algunas veces, su visita es un gesto de cortesía, pero en otras se trata de una temible advertencia.
Puedes encontrártelo en un hospital, en mitad de una zona de guerra o junto a un accidente de tráfico.
Y cuando le tengas cara a cara, estarás a punto de descubrir qué te aguarda al final del día.
Opinión:
No había terminado un libro raro que ya me estaba embarcando en otro (es gracioso, porque este libro lo empecé en un barco). Hace muchos años leí por primera vez a la autora con Las primeras quince vidas de Harry August, una novela sobre una persona que, al morir, se reencarna una y otra vez en su mismo cuerpo. Fue una obra peculiar con un argumento interesante. Esta también es una propuesta innovadora: Charlie, el protagonista, es el Heraldo de la Muerte, es decir, se encarga de visitar a gente, a veces como cortesía, otras como advertencia. En el primer caso, es porque la Muerte considera que esas personas merecen que Charlie les muestre sus respetos antes de morir; en el segundo, nuestro protagonista entrega a esas personas algo que puede servir para que cambien el rumbo de sus vidas y esquiven o no la muerte. Y a veces, no asiste a la muerte de una persona, sino de una idea, de una forma de ver el mundo, como cuando visita a la última hablante de una lengua o a un miembro del Ku Klux Klan.
Teniendo en cuenta el tema, esperaba un drama que ha resultado inexistente. Charlie lamenta algunas muertes (como en el caso de masacres o niños), pero las acepta como parte de la vida. Es un mensaje que me gusta: la muerte es algo natural. Como afirma el protagonista en un momento: "Todos acabaremos muriendo. No tenemos por qué vivir teniendo miedo del final". Charlie no es un mal augurio, sino un mensajero cuya misión es celebrar la vida.
Tengo miedo a la muerte, al vacío de la propia y al dolor de la ajena. Esta novela nos alienta a ver más allá de la oscuridad. Si morimos es porque hemos estado vivos, hemos amado y sido amados, nos hemos divertido, hemos cambiado a los demás. Hay que celebrar todas las cosas buenas que hemos hecho, cómo hemos contribuido a que el mundo sea mejor, por qué hemos sido importantes para el resto.
Charlie se dedica, sobre todo, a escuchar. Está con la gente en sus últimos momentos y les ofrece su apoyo. Eso no significa que vayamos a leer las historias de vida de la gente a la que visita, solo que estamos ahí, con ellos, un rato, acompañando, como hace Charlie.
Puede que no lo parezca, pero me he sentido muy confundida a lo largo de esta novela por múltiples razones. La primera es que me costó mucho comprender el mundo en el que me encontraba. En lugar de introducírtelo, te dejan suelto sin más, por lo que tardé un rato en encontrar el rumbo. La segunda razón de confusión fue la narración, que es poco convencional. La novela está narrada en tercera persona con foco en Charlie, pese a que en ocasiones nos narra sus recuerdos en primera persona. Y en algunos momentos hay escenas protagonizadas por la Muerte o los otros Heraldos. La presencia de la primera la puedo entender; la de los otros no. No sé muy bien qué aportan los otros Heraldos ni a qué se dedican. Como Charlie, van de aquí para allá visitando gente, aunque no sé muy bien con qué objetivo. Aquí podéis verles:
A eso hay que sumarle que algunos capítulos, de poco más de dos páginas, son una retahíla de fragmentos de conversaciones, lo que uno escucharía paseando por la calle. No sé a qué viene esto ni qué objetivo cumple en la novela. A Charlie le gusta escuchar a la gente y las voces. Podrían ser capítulos de lo que escucha al pasar por un lugar concreto, pero no siempre parece gente de un mismo sitio. Además, eso sigue sin explicar qué aporta que haya tantos capítulos así. Aquí tenéis un ejemplo:
Como veis, es una novela curiosa. Parte de una premisa original y el mensaje sobre la naturalidad de la muerte me parece positivo. Sin embargo, es un libro que cansa, tanto por la ausencia de trama como por la indefinición de sus objetivos. En general, por muy entretenidas que sean algunas de las historias de Charlie, es un libro denso y que, por desgracia, siento que no he entendido del todo, que algo se me escapa. Imaginaos: lo que más me motivaba a seguir leyendo era el mar de confusión en el que me encontraba. Esperaba que, tarde o temprano, se hiciera la luz y todos los interrogantes obtuvieran respuesta. No ha sido así. He terminado la novela y no sé si hay reflexiones que no he captado, por qué tiene esta narración tan extraña, qué aportan algunos personajes y para qué los saltos cronológicos. Si con todo lo que os he contado la novela os sigue llamando la atención, os animo a darle una oportunidad. Yo no me arrepiento de haberla leído, porque ha sido toda una experiencia. Por desgracia, no he conectado tanto con ella como esperaba.
Cosas que he aprendido:
- No hay que vivir temiendo la muerte.
- Ante la muerte hay que aferrarse a los buenos recuerdos.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:
PUNTUACIÓN...2'5/5!
Primeras Líneas...
|
|










¡Hola, Laura! Tú y tus lecturas peculiares :o La verdad es que la premisa de la historia me llama la atención, aunque veo el número de páginas (¡¡¡600!!!) y ya me surgen dudas sobre si ese tema puede dar para tanto sin resultar pesado.
ResponderEliminarCon leer tu explicación sobre lo que ofrece esta historia, ya te iba a decir que sería raro que Charlie fuera a evolucionar o a meditar sobre ese asunto, ya que ya tiene que tener más que claro su percepción sobre la muerte y sobre la gente a la que visita... pero veo que tú misma lo aclaras luego.
"Tengo miedo a la muerte, al vacío de la propia y al dolor de la ajena" TOP TOP TOP. Aunque también le tengo miedo al "cómo" se producirá mi muerte o la de otros.
Es cierto que hay que agradecer lo que hemos vivido y el poder experimentar cosas, pero creo que es inevitable temer el final... especialmente si todavía sentimos que nos quedan cosas que hacer.
Personalmente, me interesaría que se centrara más en las personas en sí, lo de la muerte de ideas o de otros asuntos... no sé, me parece que merecería un libro aparte. ¿No desluce eso un poco el factor humano de la histora?
Pienso como tú, me sobran un poco los extractos de conversaciones ajenas, he visto el ejemplo que pones y tampoco me aporta nada, y más si no tienen que ver con los personajes o la situación que en ese momento centra la atención.
Y sí, a ver, encontrarse con una especie de mensajero así se supone que causaría reacciones más impactantes... no me creo que le abras la puerta al mensajero de la muerte y te lo tomes bien... a menos que ya quieras morir o que ya sientas que has tenido una vida plena y que no te está robando nada. En mi caso, como mínimo me daría un ataque de pánico, aunque luego sí que creo que querría escuchar lo que tenga que decirme.
Jajaja, bueno, la confusión a veces también es un buen motivo para seguir leyendo, aunque lamento que acabaras el libro y siguieras sin verle un auténtico objetivo.
Yo lo descarto, me parece demasiado largo para tan poca trama.
¡Saludos y a seguir buscando la lectura rara perfecta! ;-)