martes, 6 de agosto de 2019

El agente secreto, de Joseph Conrad

Título: El agente secreto
Autor: Joseph Conrad
Traducción: Fernando Jadraque
Colección: Avatares / AV-062
Año edición: 2003
Año publicación: 1907
ISBN: 84-7702-452-9
Páginas: 272
Precio: 19,90 €

Sinopsis:
«Me salió al paso el tema de El agente secreto –me refiero a su trama argumental– en forma de unas sucintas palabras pronunciadas por cierto amigo mío durante una conversación fortuita sobre los anarquistas. Enseguida, pasando a ejemplos precisos, evocamos la ya vieja historia del intento de volar por los aires el Observatorio de Greenwich. (...) Mi amigo luego comentó: “Oh, ese tipo era retrasado mental, su hermana se suicidó poco después”. Tales fueron las únicas palabras que cruzamos... Debía de haber, sin embargo, cierta atmósfera en el conjunto del incidente, porque al momento me sentí estimulado. Luego surgió la visión de una ciudad enorme, de una capital monstruosa, más populosa que algunos continentes, devoradora cruel de la luz del mundo. Este libro es esa historia, desarrollada en proporciones convenientes, sugerido y orientado su curso entero por la salvajada absurda de la explosión en Greenwich Park. El agente secreto es una obra de una autenticidad cabal. Incluso el puro propósito artístico, el de aplicar un estilo irónico a un tema de esta índole, fue escogido con deliberación. Sin embargo, mientras la escribía hubo momentos en que era yo un revolucionario extremista». (Joseph Conrad)

Opinión:

Ya sabéis que yo no soy muy de clásicos. Pero no me rindo y de verdad que lo intento. Por eso hoy os traigo la reseña de El agente secreto, de Joseph Conrad. Este autor es conocido especialmente por El corazón de las tinieblas, pero yo soy yo, y como me habían dicho que ese era algo denso, decidí darle una oportunidad a este otro título, que prometía acción. O algo más de acción. Como mínimo información sobre el espionaje. Y como os podéis imaginar, en ese aspecto me ha decepcionado.
Parece más épico de
 lo que es

El problema no es que sea un mal libro, sino que no era un libro para  mí. Teniendo en cuenta que gira entorno al anarquismo, la corrupción policial y el espionaje, esperaba una obra con mucha acción, o como mínimo que ofreciera mucha información acerca de estos temas, para conocer a fondo la visión de la época, pero en absoluto. De nuevo, nos topamos con una novela de personajes y también social.

El libro se inspira en el intento de atentado de Martial Bourdin, un anarquista francés, en 1894 que murió en el Parque de Greenwich cuando detonaron prematuramente los explosivos que llevaba. A partir de esto, Conrad ficcionaliza a los implicados y se adentra en un por qué ficticio de todo ello, pues poco se sabe de las verdaderas intenciones y motivaciones de Martial.

Así conoceremos al señor Verloc, un anarquista y agente secreto al que le han encargado detonar una bomba en el observatorio de Greenwich, a su mujer, al hermano de esta (enfermo mental), al corrupto y aprovechado inspector jefe Heat, al comisario Ethelred y a algunos amigos anarquistas del señor Verloc.

La prosa me ha parecido densa y algo compleja. Se dan vueltas a lo mismo y hay reflexiones filosóficas que me ha costado seguir, más que nada porque me parecían aburridas. Esperaba que se hablara del trabajo del señor Verloc como agente secreto (qué misiones ha llevado a cabo, sus habilidades especiales, la doble identidad, cómo empezó,...) pero no, es el agente secreto más atípico que he conocido: es un señor regordete, con escasas habilidades sociales ni especiales, del montón, que no destaca en absolutamente nada. Que es agente secreto porque lo dice el narrador, pero ya.

En cuanto al anarquismo, lo cierto es que he leído poco al respeto y me apetecía profundizar en los intríngulis del tema, entender a los defensores de esta postura. Pero no. Sí asistimos a una reunión de amigos anarquistas en la que hablan de ello, pero no me ha quedado claro. Eso sí, me parece interesante cómo los retrata el autor: personas que hablan mucho pero que en realidad hacen poco. Muestra de ello es el miedo que atenaza al señor Verloc solo al pensar que tiene que poner una bomba.

Por otra parte, se habla de los departamentos de policía, pues investigan el atentado, de lo poco que hacen y de la corrupción, todo explicado de forma compleja y enrevesada, con medias palabras y sin decir las cosas claramente, pero porque los personajes son así. Si os he de ser sincera, toda la parte de la "investigación policial" (entre comillas, porque no hay ningún tipo de investigación) y la charla de los policías me sobraba mucho. Por mí, se podría suprimir sin problemas. El autor da mucha profundidad a sus personajes y nos detalla la vida y psicología de los dos policías, sin que eso me parezca realmente relevante.

En general, la trama da muy igual. No se busca sorprender con giros inesperados, sino construir unos personajes, hacer una crítica social y un retrato de la época. Y es que lo mejor son los personajes, sin duda, especialmente la familia de Verloc, pues como ya os he comentado, tanto los policías como el resto de secundarios me importan bien poco. ¿Y por quién está conformada la familia? Por el señor Verloc, anarquista y agente secreto que, como tapadera, regenta una tienda clandestina; la señora Verloc; la madre de la señora Verloc; y Stevie, hermano de la señora Verloc, que padece algún tipo de enfermedad mental.

La psicología de estos personajes me ha parecido muy bien retratada. Por un lado el señor Verloc, que pese a no ser un marido maltratador, únicamente piensa en él mismo y sus problemas, sin sentir empatía por los demás. Por otra parte, la señora Verloc y su madre, que viven exclusivamente para asegurarse del bienestar y futuro de Stevie. Todos estos personajes son muy coherentes, están muy bien desarrollados y tienen una gran profundidad psicológica.

Me pareció curioso encontrarme en una novela publicada en 1907 a alguien como Stevie, un deficiente mental, que no está ahí para figurar, sino que la mayor parte de la trama y las acciones de los personajes orbitan entorno a él. Es cierto que en general es menospreciado, tratado con lástima y considerado alguien inferior, pero aún así me gusta cómo se le ha retratado, pues en esa época es normal que fuera visto de ese modo.

He de admitir que la primera mitad del libro me aburrió soberanamente, tanto por el hecho de desgranarse de pe a pa la vida de personajes secundarios que no importan como por el hecho de revelarme que no se iba a profundizar en los temas que a mí me interesaban (el espionaje y el anarquismo). Pero la segunda mitad de la novela me pareció brillante.

, la segunda mitad es íntegramente novela de personajes, pero el autor profundiza tanto y tan bien en los personajes que pese a lo diferentes que son unos y otros puedes comprender el punto de vista de ambos. Además, va saltando del pensamiento de un personaje a otro con gran habilidad, como si estuvieras siguiendo la pelota en un partido de tenis, de manera que la narración se hace ágil.

He de destacar especialmente dos escenas en las que se dan diálogos cruzados, de enredos, es decir, que un personaje habla acerca de algo, y el otro le sigue la conversación, pero pensando que habla de algo completamente diferente. Y eso durante más de veinte páginas. Sin duda son escenas maravillosamente ejecutadas, y me han parecido brillantes.

En cuanto al final, está bien, muy dramático todo, pero coherente y cierra con maestría las tramas de los diversos personajes principales. Lo único que me ha sobrado un poco es el último capítulo, en el que hablan Ossipon y el Profesor, pues corta de forma muy brusca con lo anterior, y añade de nuevo reflexiones que deslucen el final.

En conclusión, El agente secreto ha sido un libro con el que he tenido mis más y mis menos. Oh, y adivinad qué: no era para mí. Pero no me arrepiento de haberlo leído. Mi problema es que buscaba una cosa y ha sido otra. Buscaba un libro de acción, en el que se trataran con profundidad temas como el anarquismo y el espionaje, y en su lugar me he encontrado con una novela de personajes. Estos tienen están tratados con mucho mimo y detalle, y su psicología no solo es coherente, sino que es muy realista. La primera parte es algo más densa que la segunda y en general es un libro muy descriptivo, pero a partir de la segunda parte, las páginas pasan volando.

Cosas que he aprendido:
  • Las conversaciones con malentendidos molan.
  • Si vas a cometer un atentado, no lleves una chaqueta con tu nombre y dirección.

Y ya para terminar, os dejo con mi avance en Goodreads:



PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...

3 comentarios:

  1. Hola :D

    Sin duda hay libro clásicos que valen la pena, pero este... uff, por lo que nos cuentas, y conociéndome, creo que yo sí me atrevería a decir que me hizo perder el tiempo xD

    Yo tampoco soy mucho de clásicos, la verdad, pero definitivamente si este llega a mí, no lo leería.

    Saludos :D

    P.d. Me encantó lo de "Si vas a cometer un atentado, no lleves una chaqueta con tu nombre y dirección." xD

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    1. ¡Hola Iris!
      Ya, entiendo que no te haya terminado de llamar la atención, y conociéndote, creo que ni la parte que me ha gustado te gustaría a ti, so...Entiendo que lo dejes pasar.

      Un saludo,
      Laura.

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  2. Hola Laura!! No he leído nada de este autor, no sé si me convence mucho, pero tampoco lo descarto. ¡Genial reseña! Besos!!

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"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney