martes, 6 de junio de 2023

Beastars (Tomos XII, XIII, XIV, XV y XVI), de Paru Itagaki

ISBN: 9788418222115
Fecha de lanzamiento: 25/06/2020
Título: Beastars
Autor/es: Paru Itagaki
Traductor: Marc Bernabé
Estado: Finalizada (22 volúmen/es)
Volumen: 12
Formato: Rústica con sobrecubierta tamaño 11,5 x 17 cms
Páginas: 200 págs. en B/N
Editorial Española: Milky Way Ediciones
Editorial Japonesa: Akita Shoten

Sinopsis:
¡En plena Nochevieja se produce el duelo definitivo! Legoshi tiene muchos problemas para enfrentarse a un Riz que ha recuperado su poder real como oso al dejar de tomar los medicamentos supresores de fuerza. Entonces aparece Rouis, quien le ofrece a Legoshi una solución sorprendente. Carnívoros y herbívoros: unos devoran y otros son devorados. La amistad entre Legoshi y Rouis supera ese muro.
Con energías renovadas, Legoshi logra imponerse en su duelo contra Riz, ¡¡pero acaba arrestado por la policía, que acude al lugar de los hechos...!!

Opinión:

La mayoría de historias sobre madurez se detienen justo en el punto en que empiezan estos tomos, cuando el protagonista, tras superar los obstáculos y descubrir quién es, se gradúa y empieza la universidad. FIN. Vivieron felices y comieron perdices. Porque claro, la vida adulta no tiene ningún misterio y después de graduarte todo va como la seda.

Itagaki es consciente de que la vida real no es así, por lo que estos tomos empiezan con Legoshi abandonando el colegio, buscando casa, encontrando un trabajo y empezando a formar parte de la sociedad. Es todo una cierto que, al querer hacer una historia de crecimiento y madurez se centre en las dificultades de ser adulto

Para manejarte bien en la sociedad, no solo tienes que aprender a fluir en ella, sino también comprenderla. Es por eso que, al igual que los anteriores tomos no solo se centraban en los problemas de ser adolescente, aquí vamos a ver cómo Legoshi se enfrenta a los problemas cotidianos de la etapa adulta y también cómo intenta entender las relaciones entre carnívoros y herbívoros. Una vez que ha aceptado que quiere estar con Hal, decide explorar si puede estar con ella, es decir, qué implicaciones físicas (los hijos híbridos, por ejemplo) y sociales (la legalidad de los matrimonios mixtos o el rechazo social) tendría. La obra sigue reflexionando sobre si la convivencia es posible y sobre la fuerza de los instintos.

Como os podéis imaginar, recuperamos el ritmo más tranquilo de los primeros tomos, con un tono más costumbristas y con capítulos contenidos en sí mismos, que tratan situaciones cotidianas, por lo que la trama tiene mucho menos chicha  y adolece de la ausencia de un hilo conductor. Eso sí, en los últimos tomos se anima un poco la cosa y se nos establecerán tanto el villano como la línea que pretende seguir la serie. En general, estos tomos a nivel de trama son un poco flojos, pero pese a ello son entretenidos, con algunos momentos épicos muy molones. Además, debido al realismo de las situaciones que vive Legoshi, no es difícil sentirse identificado y eso hace que sientas más interés.

En cuanto al mundo, la información relativa a este se expande. Abandonamos el espacio seguro y controlado que era el colegio para adentrarnos en la jungla que es la ciudad. Esta está enriquecida con detalles culturales referidos al mundo (aves que ofrecen servicio de taxi, restaurantes con distintos tamaños de platos, vagones de tren diferenciados según cada especie, espacios recreativos adaptados a cada tipo de animal,...), pero también por el hecho de conocer mejor el mundo laboral y la policía. Además, al fin se habla acerca de los peces, su filosofía de vida y la relación que tienen con los animales terrestres. Lo único que me ha faltado para creerme esta sociedad es que hubiera algún herbívoro malo, ya que he sentido que estaban en cierta manera idealizados.

Todo el tema de la construcción de mundo se nos introduce de forma natural en forma de detalles que dan verosimilitud al mundo, y también mediante los capítulos de secundarios. Estos permiten ampliar el mundo y no se sienten desconectados pues siempre, de una forma u otra, terminan uniéndose a la trama principal.

El dibujo es una maravilla. Trazos claros, fondos y personajes detallados sin llegar a ser barrocos, viñetas bien estructuradas que saben resaltar lo importante, y  bastantes imágenes de un sola página. El dibujo no es solo un refuerzo, sino que gracias al dominio de la autora con las expresiones, muchas veces aporta la emoción que no pueden transmitir las palabras. Ha mejorado ligeramente con respecto a los tomos de la tanda anterior, pero por lo general la autora ha encontrado un estilo en el que se encuentra cómoda y que es agradable a la vista.

Con relación a la edición, me gusta mucho la información que aparece en las cubiertas interiores y en las páginas adicionales al final de cada tomo. Es un espacio que la autora aprovecha para profundizar en detalles del mundo, pero sobre todo, para relatar la experiencia de dibujar y escribir Beastars, ya que en muchas ocasiones nos habla del proceso de creación e incluye borradores. Me ha gustado, no solo saber más acerca del mundo, sino también de las dificultades de los mangakas. La autora consigue hacerse muy cercana y en algunas ocasiones habla de lo que significan para ella algunas partes de la obra.

He querido dejar para el final lo mejor de Beastars: sus personajes. Pese a la gran variedad, logra no solo que los diseños y las personalidades sean característicos, sino que aparezcan con frecuencia para que no nos olvidemos de ellos. Todos los secundarios tienen su momento, pese a que los verdaderamente trabajados son Legoshi y Rouis. Ambos se enfrentan a situaciones muy similares, cada uno a su manera, pues tienen perspectivas de la vida muy distintas, por lo que la trama hace constantes paralelismos entre uno y otro. 

Hal es quizás el personaje más decepcionante, ya que la autora le da un protagonismo que no tiene. Pese a que en un principio parece que, junto a Legoshi y Rouis, forma parte de un trío protagonista, Hal queda relegada a un personaje secundario que solo funciona supeditada a Legoshi. Tiene como mínimo una escena en cada tomo, pero son muy pocas las que protagoniza en solitario y así solo podemos conocer superficialmente su psicología.

En cuanto al resto de secundarios, siguen apareciendo esporádicamente, como  los compañeros de habitación de Legoshi, así como los miembros del club de teatro. Incluso el Shishigumi sigue apareciendo, y nunca hubiera dicho que podría encariñarme tanto de unos personajes tan malvados.

Me hubiera gustado que estos secundarios ya conocidos aparecieran más, pero comprendo que era difícil si tenemos en cuenta la cantidad de personajes que se incorporan. Entre estos destacar a Seven, una oveja a la que le gusta la ropa deportiva y que sufre discriminación laboral; Sagwan, una foca moteada nudista que ofrece una perspectiva de vida muy distinta; y Yahya, el Beastar actual. Ha tardado en aparecer, pero está bien introducido. Además, a diferencia de lo que uno esperaría al ser el principal justiciero de la ciudad, es un personaje bastante gris, que toma decisiones morales bastante cuestionables.

Tengo que dedicar un párrafo en exclusiva al abuelo de Legoshi, Gosha, porque es el mejor abuelo ever. No sé por qué Legoshi lo ignoró tanto durante su etapa escolar, ya que este señor es amor puro. Es precioso lo mucho que quiere y protege a Legoshi, pese a que poco a poco se da cuenta de que este ha crecido y ya no necesita tanto su protección como su apoyo. Esa faceta de abuelo, contrasta muy bien con su lado más agresivo, que saca a relucir en cuanto presiente el peligro. A eso hay que añadir que me ha parecido muy bien tratada la soledad de los dragones de Komodo, una especie que pese a vivir en sociedad, se encuentra aislada de ella, pues su poderoso veneno aleja a todo el mundo. Hablando de la familia de Legoshi, me alegro de que al fin se cuente la historia de su madre, aunque sea desgarradora. La viñeta del abrazo es de las que te emocionan y te dejan al borde de las lágrimas.

También merece una mención aparte el nuevo villano. Este es un híbrido, una mezcla de carnívoro y herbívoro, y es muy distinto al anterior, ya que, por lo que parece es malvado por naturaleza. A nivel de personalidad, es similar a Moriarty, pues es una persona magnética e inteligente, siempre un paso por delante de los demás, y con un brillo de locura en sus ojos. Falta desarrollo, pero supongo que lo iremos viendo en los siguientes tomos.

Tras esta perspectiva más general, me gustaría hablar un poco de cada tomo en particular, así que ATENCIÓN SPOILERS:

Tomo 12: Legoshi abandona la escuela. Se presentan algunos personajes nuevos, como Yahya o Seven, mediante capítulos individuales que permiten caracterizarlos muy bien. Destacar también el capítulo individual sobre las vacas lecheras, ya que nos permite conocer un poco más el funcionamiento de la industria y la explotación laboral en este mundo. Sobre Legoshi, está bien tratada su forma de lidiar con la carnifagia y me ha gustado el reencuentro con su abuelo. Al fin conocemos a este personaje y vemos tanto su faceta más familiar como lo mucho que mola en las viñetas finales. Sobre Rouis, me alegro de que trate un poco más la relación con su padre y me ha sorprendido lo sucedido con Juno. 

Tomo 13: Legoshi se integra en sociedad. Muy guay el tema de los peces y su filosofía, además de su perspectiva del nudismo, aunque esperaba que se hablara más de su sociedad. La dinámica de Gosha y Yahya es espectacular por ese amor-odio que hace que solo puedan dialogar mientras se golpean. El tema de las drogas está bien introducido y la reflexión de Legoshi acerca de su relación con los herbívoros está bien, en especial por el paralelismo que se puede hacer entre el ser un desviado por gustarle los herbívoros y la homosexualidad. El tomo tiene una de las escenas más graciosas de todo Beastars con la visita de Rouis al hospital. Me encanta la relación de amistad que tienen, pero también cómo Legoshi empieza a relacionarse con sus vecinos. 

Tomo 14: Legoshi con Hal y Yahya. Un tomo muy bueno, pues tiene la misma reflexión que los anteriores, pero también ofrece algo de acción y momentos épicos, así como combina muy bien le humor y el drama. Maravilloso el encuentro de Yahya y Leogshi para ver el choque ideológico, y su final es brutal. Aquí aparece por primera vez el villano, presentado de forma muy interesante, porque ya quedan establecidas sus características principales. El capítulo de amistad en los recreativos es precioso, ya que te hace anhelar tener unos amigos así. Son todos monísimos. Por otra parte, al fin Hal tiene su propio capítulo en el que reflexiona sobre las relaciones interespecie de forma bastante cruda. Este capítulo enlaza con la posterior cita con Legoshi, bonita y cruda, ya que termina con ambos enfrentándose a la realidad de la que la sociedad trata de apartar la mirada. 

Tomo 15: Capturar al villano. Es un buen punto que aparezca la familia de Hal, pero esperaba más escenas con ellos. Por otra parte, el capítulo de la loba disfrazada es muy interesante por añadir representación de sexualidades no normativas y está muy bien ligado con la trama principal. En este tomo, tanto Legoshi como Rouis son un poco tontos al actuar de forma impulsiva, pero tiene sentido con su forma de ser. Además, entiendo la ingenuidad de Legoshi y cómo Rouis es incapaz de olvidar lo que ha vivido en el mercado negro. Por último, los miembros del Shishigumi demuestran una vez más que son monísimos y conocemos el trágico pasado de la madre de Legoshi.

Tomo 16: Persecución del villano. Conocemos el punto de vista de Legoshi acerca de su madre y también es desgarrador. Por otra parte, se profundiza en la relación de Gosha y Yahya, que sigue siendo interesante y el abuelo tiene un par de escenas de molar muy fuerte. Me gusta la dinámica entre Rouis y Juno, y cómo la posterior quedada con Legoshi dibuja un paralelismo entre las relaciones interespecie y la homosexualidad. Tenemos también el capítulo independiente de los ratones, que muestran muy bien su mentalidad de grupo y cómo la autora se preocupa por los personajes más terciarios. Por último, me ha parecido espectacular estar en la mente del villano, conocer su forma de ver el mundo y sus problemas, cómo siempre va un paso por delante de los demás. La escena del tiburón es guay.

En conclusión Beastars es una historia muy bien construida sobre el crecimiento y la madurez, sobre el paso de la adolescencia a la edad adulta, sobre dejar de ser un individuo que solo piensa en sí mismo a parte activa de la sociedad. Todo eso lo hace mediante unos personajes complejos y llenos de matices, que se complementan por las distintas perspectivas que tienen de la vida, que anhelan vivir en una sociedad mejor, pero que no saben cómo lograrlo. Pese a que al final se anima, en general son unos tomos muy costumbristas, sin hilo conductor y que tratan situaciones cotidianas. El mundo es rico en detalles culturales y con una sociedad coherente, cosa que aunque parezca fácil, no lo es en absoluto. El dibujo, una maravilla visual y técnica, acompaña muy bien a la historia, pues la autora usa adecuadamente las sombras y las expresiones faciales para transmitir emociones. Eso sí, para mí, ha faltado ritmo y romance.

Cosas que he aprendido:

  • Mayor comprensión del nudismo
  • Las churras y las merinas son razas de oveja
  • No hay que apartar la mirada de la sociedad, por mucho que nos desagrade. Es la única forma de conseguir que cambie.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:





PUNTUACIÓN...3'5/5 (Tomos XII-XIII)

PUNTUACIÓN...4/5 (Tomos XV-XVI)

PUNTUACIÓN...4'5/5! (Tomo XIV)

sábado, 3 de junio de 2023

Viñeta del lector 109#


¿Cuánto tiempo pasáis en la librería? En mi caso, depende del sitio, pero normalmente estoy una hora ahí, a no ser que vaya con el tiempo justo o ya tenga un libro en mente. 

Donde menos tiempo paso es en las librerías normales que ya me son familiares. La mayoría de veces que voy es porque ya sé lo que quiero y tengo prisa. En caso de no tener prisa, suelo pasear un rato por las estanterías, admirando los libros, sorprendiéndome por el hecho de que aquello que hasta entonces solo había visto a través de una pantalla, sea real. 

Nunca compro en las librerías normales que descubro por casualidad. Suelo entrar, admirar la arquitectura del edificio y la estructuración de los libros, así como curiosear en el tipo de estanterías que tienen y cómo están clasificadas. Como estoy tan ocupada reconociendo el terreno, no me fijo en libros concretos. Además, casi no compro libros nuevos, ¿por qué debería comprar uno en esa librería que no conozco en lugar de en mi librería habitual?

Donde paso más tiempo es en las librerías de segunda mano, pues aquí sí que me encuentro motivada por comprar y rebuscar entre los libros. Cuando estoy ahí, reviso los libros uno a uno, en busca de algún tesoro perdido, cosa que me lleva bastante rato. Muchas veces mi madre tiene que dar dos o tres vueltas a la tienda, con calma, mientras espera a que termine de mirar los libros.

Y vosotros, ¿cuánto tiempo pasáis en la librería? ¿De qué depende que estéis más o menos tiempo ahí? Nos leemos en los comentarios!

martes, 30 de mayo de 2023

Reino de fieras, de Gin Phillips

Título original: Fierce Kingdom
Año original de publicación: 2017
Editorial: Suma
Año publicación español: 2018
Páginas: 340 
Título: Reino de fieras
Autor: Gin Phillips
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788491291589

 Sinopsis:
Lincoln es un buen niño. Con cuatro años es curioso, inteligente y bien educado. Hace lo que su madre le dice y sigue las normas.
Cuando un día feliz en el zoo se convierte en una pesadilla y Joan se ve atrapada con su hijo, deberá hacer acopio de todas sus fuerzas y encontrar el coraje para protegerlo a cualquier precio; incluso si eso significa cruzar la línea entre el bien y el mal, entre la humanidad y el instinto animal. 
Una línea que nadie imaginaría nunca traspasar. Pero, a veces, las normas son diferentes.

Opinión: 

Cada cierto tiempo vemos en televisión alguna noticia relativa a los tiroteos que tienen lugar en Estados Unidos. Esto es resultado de las facilidades que tiene la población de a pie, sin instrucción ni exámenes psicológicos, para conseguir armas. En medio del complejo debate acerca de la legalización de las armas, muchos autores se posicionan en contra, y eso ha dado lugar a un gran número de obras relacionadas con los tiroteos. 

Todos los conflictos humanos resultantes de una situación así me parecen muy interesantes, tanto por mi interés por comprender los entresijos de la mente de los agresores, como por la capacidad de adaptación de las víctimas. Diecinueve minutos, de Jodi Picoult ofrece una visión holística de un tiroteo en un instituto, mientras que Hate list, de Jennifer Brown, de un tono más juvenil, se centra más en la culpabilidad y en los remordimientos de los que sobreviven.

Lo que me interesaba de Reino de fieras era que la perspectiva iba a ser distinta, no solo porque la ambientación distaba mucho de un instituto, sino también porque las víctimas directas no eran jóvenes, sino una madre y su hijo. ¿Hasta dónde es capaz de llegar una madre para proteger a su hijo? La mejor forma de conocerse a uno mismo es explorar los límites, y eso es lo que me gusta de estos libros, que llevan a sus personajes a tal extremo que les obliga a enfrentarse a su propia moralidad.

La premisa de la obra era perfecta para un desarrollo profundo del personaje principal, la madre, en una situación de tensión (el parque en el que está con su hijo de seis años se ha convertido en una zona libre de caza). Por desgracia, la autora no sabe manejar el potencial de la obra. Para empezar, la parte de thriller se desvanece al poco tiempo, pues la protagonista encuentra un lugar seguro en el que esconderse y pasa allí gran parte de la historia. La trama es nimia, lógico, si tenemos en cuenta que su única opción para sobrevivir es esconderse, pero más allá de la previsible escena de persecución final, no hay grandes sobresaltos. 

La autora trata de suplir esa falta de acción recurriendo a otros puntos de vista esporádicos, tanto de otras personas que se encuentran ocultas en el parque, como de uno de los agresores, pero eso solo logra que la novela resulte más dispersa, pues no hay espacio suficiente para tratar la psicología del agresor ni tampoco hay ningún cambio significativo en el resto de personajes. La novela debería girar exclusivamente en torno a la madre y en su psicología, no en los demás. Al marcharnos de su lado se pierde la tensión de la espera, como si no poder hacer nada no fuera terrorífico.

Pero ese no es el único motivo por el que se disipa la tensión. La autora trata de crear un fuerte vínculo madre e hijo y lo hace mediante los recuerdos. No hay flashbacks largos, por suerte, pero sí que constantemente la protagonista se evade de lo que está sucediendo y piensa en anécdotas con su hijo y en los motivos por los que se siente tan ligada a él. Sin duda, el vínculo lo vende bien, hasta el punto de rozar lo obsesivo (algo que no se critica). Entiendo que se evada de la situación, pero no constantemente, pues eso impide que podamos comprender cómo se siente una persona en esa situación. Es como si quisieras hacer una novela sobre la soledad de un astronauta y este solo pensara en su vida en la Tierra, sin profundizar en sus emociones en ese momento.

Por otra parte, entiendo que piense en su hijo, pero no hasta esos extremos. Es como si no tuviera una vida más allá de él, pese a que está felizmente casada y doy por hecho que tiene amigos. A la protagonista solo la conocemos en relación con su hijo, más allá de eso no hay nada. No sabemos de qué trabaja (si es que lo hace), cuáles son sus aficiones ni cómo es la relación con los que la rodean. Que el marido solo se comunique con ella por teléfono y que a partir de determinado momento deje de tener presencia (tanto en la trama como en la mente de la protagonista) me parece un grave error, pues él también sufre. Si no te interesaba, hubieras dicho que era madre soltera y ya está. Lo mismo sucede con las referencias al abandono de su madre y la repulsa que tiene a las cucarachas, pues eran una constante en su infancia. Más allá de remarcar que quiere ser mejor madre que la que tuve, no le veo el simbolismo a lo de las cucarachas.

Este recurso de recordar el pasado es el que usa la autora para caracterizar a todos sus personajes, pues tanto la protagonista como los secundarios están constantemente recordando cosas (e interrumpiendo la narración con su hilo de pensamiento). Me refiero a cosas como "Su mirada se fija en los destellos de la luna en las vías del tren. Su tío solía llevarla de pícnic al campo..." o "Sienta a su hijo en su falda y piensa en lo huesuda que tiene la espalda. Cuando nació era un bebé enorme..." o "No le gustaba el chocolate blanco como el que comía su hijo. Era un recuerdo de la época de Tailandia..."

El único personaje que me ha parecido bien retratado ha sido el hijo. La autora sabe reflejar muy bien el comportamiento de un niño de cuatro años en una situación como esta. Los niños son mucho menos frágiles de lo que creemos. A nosotros se nos revolvería el estómago ante la visión de un cadáver, porque conocemos las implicaciones que supone, mientras que un niño no es consciente del peligro ni comprende muy bien lo que significa la muerte, solo siente curiosidad. Durante la novela, el niño tiene un comportamiento muy natural, pues su inquietud y miedo no es real, solo una imitación del que siente su madre. No llora, obedece y no hace ruido, no porque sea un niño perfecto (también tiene sus rabietas, se queja y quiere que le lleven constantemente), sino porque ve el miedo de su madre y eso le hace ser consciente de la importancia de ser silencioso.

La ambientación ha sido otra oportunidad de oro desperdiciada. Se podrían haber hecho interesantes metáforas relacionadas con los animales y su encierro (la ley del más fuerte, los protagonistas son cazados como animales, el cautiverio) e incluso a resueltas de la identificación de la protagonista con ellos, podría terminar en contra de estos espacios, pero no se habla de nada de esto ni por asomo. Más allá de algún animal muerto aquí y allá, podrían haber estado en cualquier otro recinto abierto, como un parque de atracciones (por cierto, el tiovivo de la portada no aparece).

Como era de esperar, al final hay más acción, hasta el punto de que tememos por la vida de la protagonista, pero más que lástima, he sentido desdén, pues todo lo que le pasa se lo merece por no pensar antes de actuar. Entiendo que en momentos de tensión podamos cometer tonterías, es completamente lógico que nos dejemos llevar por el pánico, pero en el caso de la protagonista, como no se profundiza en cómo se siente, no se justifican sus decisiones y no vemos que se esté dejando llevar por el pánico, por ejemplo.

Pese a todo, si hay algo que ha sido decepcionante es el final, muy al estilo Hitchcock: falta un epílogo. El final me ha dejado con muy mal sabor de boca, porque ya no pido que se trate el trauma resultante de una situación así, sino que casi se podría decir que el final es abierto (aunque no va a tener continuación), pues quedan muchas cosas en el aire que se podrían haber resuelto en un capítulo más. No sabemos qué sucede con algunos secundarios que se han escondido, qué pasa con el bebé, ni con los terroristas. Para os que os hagáis una idea, ni siquiera estoy segura de si la protagonista sobrevive o no, ese es el nivel. 

En conclusión, estamos ante una novela que promete mucho y ofrece poco. Establece correctamente los lazos de madre e hijo y retrata a este último con gran realismo, pero el resto de la historia cojea, especialmente debido a la falta de tensión, algo básico de un thriller. Esto se debe a la poca acción que hay, a que la narración se disperse en varios puntos de vista que no tienen fuerza y que constantemente los personajes hagan digresiones sobre su pasado para evadirse de la realidad. Los secundarios no tienen presencia y no se profundiza en las emociones de la protagonista. A eso hay que sumarle el final abrupto que deja varias tramas abiertas, pese a que la historia no tendrá continuación. Por mi parte, no lo recomiendo, pues ni emociona como thriller ni como drama.

PD: Muy de acuerdo con esta reseña de Regina Irae

Cosas que he aprendido:

  • Un buen sitio en el que esconder a un bebé llorón en un parque con altavoces.
  • No pidas ayuda en mitad de un tiroteo, porque la gente tiende a disparar primero y preguntar después.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:

PUNTUACIÓN...1'5/5!

Primeras Líneas...