viernes, 6 de marzo de 2026

Flores para Algernon, de Daniel Keyes

Leí este libro por primera vez a los once años. Era de la colección Barco de vapor serie roja y pasó por mis manos sin pena ni gloria, hasta el punto de que solo me quedé con la idea principal. Años después volví a comprarlo en otra edición (2€ en ReRead) con la intención de releerlo; era considerado un clásico, así que quizás me había perdido algo. Hace un par de meses lo empecé con la certeza de que iba a dejarlo. No solo por la portada, sino porque ¿cómo iba a gustarme un libro infantil que en su momento no me dijo nada? Para mi sorpresa, me ha encantado. 

Autor: Daniel Keyes
Editorial: Círculo de Lectores
ISBN: 978842267257
Título original: Flowers for Algernon
Año de publicación: 1966
Páginas: 253
ISBN: 978-84-226-7257-9
Tapa dura

Sinopsis:
Flores para Algernon es mucho más que el relato de un experimento neuropsicológico y sus consecuencias; más, también, que la descripción emocionante y contenida de la personalidad de un retrasado mental; es una parábola, despiadada y tierna, de la condición humana. Keyes le ha dado voz a Charlie -el retrasado bienintencionado y voluntarioso que se convierte, casi sin quererlo, en genio-, y el eco de sus palabras nos resulta extrañamente familiar. Su inteligencia recién adquirida no solo no le hace feliz ni mejor persona, sino que, además, tiene fecha de caducidad… Como todo, como todos.

Opinión:

Flores para Algernon es de esos libros que tienen la habilidad de ser para todas las edades. O casi todas: con once años no lo aprecié como merecía; quizás con un par más lo hubiera entendido mejor. El protagonista es Charlie, un hombre de 37 años que tiene una deficiencia mental. Es un niño en el cuerpo de un adulto: inocente como es, no ve la maldad en el comportamiento de los demás y tiene muchas ganas de aprender, pese a que sus capacidades no se lo permiten. Esta historia conecta tanto con un público juvenil como con uno adulto por la ambivalencia de Charlie. Para empezar, Charlie es adulto, cosa nada habitual en novelas para jóvenes; sin embargo, su comportamiento infantil y el tono de coming of age permite que los jóvenes empaticen con él: no deja de ser una persona maltratada y rechazada por la sociedad, que busca estar a la altura de los demás. A esto hay que sumarle que cualquiera puede identificarse con sus conflictos internos (cómo encajar en la sociedad y descubrir quién es), dudas que nos asaltan a cualquier edad. A partir de la segunda mitad de la novela, y supongo que es aquí donde me perdió de niña, Charlie empieza a ver el mundo como un adulto y algunos de sus conflictos, como su incapacidad para estar con una mujer, se alejan del interés de los jóvenes. 

No esperaba que una obra tan corta tratara con suficiente profundidad tantos temas. Habla de las personas con deficiencia mental, el rechazo social que sufren, el afán que tenemos todos por ser como los demás, la ética de la ciencia, la crisis de identidad que provoca un cambio grande en nuestra vida y los problemas de alguien más inteligente que la media. Lo bueno es que la historia no se va por las ramas (no hay tramas secundarias ni personajes secundarios que no estén intrínsecamente relacionados con Charlie) y no se para a hablarnos de estos temas, sino que lo vemos reflejado en las palabras y acciones de los personajes así como en las situaciones que vive Charlie. Además, la novela va al grano y en las primeras páginas Charlie ya se somete a una operación para aumentar su inteligencia, operación a la que Algernon, un ratón de laboratorio, ha sobrevivido con éxito.

En general, el personaje de Charlie me ha parecido espectacular. La novela hace, en primer lugar, un buen retrato de alguien con una deficiencia mental: la ingenuidad respecto al mundo, la incapacidad para ver los dobles sentidos, la ausencia absoluta de la abstracción y, por tanto, de imaginación... A esto hay que sumarle las lagunas en su memoria. No había tenido en cuenta que uno de los motivos por los que estas personas son incapaces de aprender es el hecho de que olvidan con mucha facilidad. Charlie tiene recuerdos muy borrosos de su pasado, no se le quedan las lecciones porque las olvida y no siente rencor porque no recuerda las afrentas. Lo único que recuerda es lo más básico o aquello que ha repetido incansablemente.

La evolución de Charlie se nota tanto en la narrativa como en su percepción del mundo. En cuanto a lo primero, la obra está en primera persona narrada por Charlie, que ha empezado a escribir unos informes de progreso para reflejar los cambios que experimenta a raíz de la operación, a petición de sus doctores. En estas anotaciones periódicas se ve cómo evoluciona. Si al principio escribe con un montón de faltas, como se ve en el fragmento de arriba, poco a poco comete menos errores ortográficos, domina más la puntuación, utiliza una sintaxis más compleja y un vocabulario más rico... Adaptar todo esto en la traducción habrá sido un infierno. En cuanto a lo segundo, a medida que evoluciona la percepción del mundo de Charlie, veremos cómo este empieza a tomar consciencia de cómo es y cómo le tratan de verdad los otros. Además, poco a poco recuerda su pasado, escenas que se narran en tercera persona para reforzar el sentimiento de dualidad: ¿cuál es el verdadero Charlie, el de antes o el de después de la operación?

El Charlie de después es listo. Muy listo. Demasiado listo. Y eso también supone un problema, porque cuando la sociedad no te comprende, si sobresales por un motivo o por otro, surge el rechazo. He de confesar que esta parte de la novela se me ha hecho más aburrida. Es más adulta y en ella se explora el hastío de la vida, la ética de la ciencia, los traumas que le impiden relacionarse físicamente con otras personas y el reencuentro con su pasado. Por una parte, cuanto más avanza Charlie, más engreído es y más muestra su menosprecio por los demás, incluso hacia los doctores que le operaron y que, ahora se da cuenta, tampoco son "tan" listos. Es un cambio lógico en el personaje y se va viendo con naturalidad la angustia de no encontrar nada que te estimule ni nadie a tu altura. Para combatir la desesperación, Charlie se vuelca en la ciencia, en todas las ramas que existen, y observa con ojo crítico la deshumanización en pruebas y experimentos como las que le realizaron a él. Esta crítica me parece muy acertada tanto para la época en que se publicó la novela (los 60, que se dice pronto) como para hoy en día.


En esta segunda mitad también hay romance, lógico si tenemos en cuenta que Charlie está madurando y que es una experiencia nueva para él. Las distintas relaciones por las que pasa me han parecido muy adecuadas para cada momento vital. He comprendido la atracción que siente Charlie; sin embargo, me ha quedado un poco cojo por la otra parte: no sé qué ven en él. Y es que no esperéis un romance al uso; Charlie es una persona en proceso de cambio y las relaciones con los demás le sirven para ir descubriéndose a sí mismo.

El reencuentro con el pasado es también una herramienta para profundizar en su identidad. No me refiero solo a visitar a su familia en el presente, sino en el hecho de ir recuperando sus recuerdos. A la familia de Charlie la vemos muy poco; lo suficiente para entender cómo en aquella época las familias gestionaban una situación como esa. Para mi sorpresa, es la madre el personaje más negativo, ya que recurre a los malos tratos y la violencia para intentar que Charlie sea normal; el padre, en cambio, le acepta sin más.

El final me ha gustado mucho. Es uno de esos desenlaces que, en lugar de buscar la sorpresa, buscan la emoción a raíz de lo inevitable. Sabes lo que va a pasar y el personaje también. Sabes que es un destino ineludible, que no habrá ningún giro inesperado que lo cambie todo. Y eso también está bien, porque en la vida real tampoco los hay, porque es emotivo ver cómo uno se hace cargo de lo que se viene y cómo sigue adelante a pesar de todo.

La novela se publicó en los 60, pero no lo parece. Por los valores, el mensaje y la crítica social, es como si la novela hablara de nuestro presente, un presente en el que, por desgracia, aún hay mucho rechazo por las personas con una discapacidad mental. Charlie es un personaje atemporal, porque pese a las diferencias, sus conflictos (encajar en la sociedad, descubrir quién es) son los nuestros, indistintamente de si somos lectores adultos o jóvenes. A eso hay que sumarle cómo la obra juega con la narrativa para conseguir una experiencia más inmersiva, que realmente sintamos que quien nos habla es el propio Charlie. Un clásico que funciona hoy en día como un tiro y que no podéis dejar pasar.

Curiosidad:
El autor escribió primero una historia larga que envió a la editorial Galaxy. Esta se negó a publicarla si no cambiaba el final por otro más tradicional. El autor se negó y terminó publicando el cuento largo en The Magazine of Fantasy and Science Fiction en 1959. Un año después, ganó el premio Hugo a mejor relato. Entre 1962 y 1965 lo transformó en una novela, pero la editorial Doubleday también lo rechazó, empeñada en suavizar el final. Al cabo de seis intentos, la editorial Harcourt aceptó publicarla en 1966 y aquel mismo año ganó el premio Nebula.

Cosas que he aprendido:

  • A la gente con una deficiencia mental muy grande le cuesta recordar su pasado.
  • La narración debe ser capaz de reflejar la voz del personaje.
  • Los libros para jóvenes y adultos son aquellos que tratan temas que les interpelan a ambos.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:



PUNTUACIÓN...3'5/5!


Primeras Líneas...

viernes, 27 de febrero de 2026

Frases memorables: El chico de la última fila

«¿Hay algo más triste que enseñar literatura en bachillerato? Elegí esta profesión pensando que viviría en contacto con los grandes libros. Sólo estoy en contacto con el horror. Y lo peor no es enfrentarse, día a día, con la ignorancia más atroz. Lo peor es imaginar el día de mañana. Esos chicos son el futuro. ¿Quién puede conocerlos y no hundirse en la desesperación? Los catastrofistas pronostican la invasión de los bárbaros y yo digo: ya están aquí; los bárbaros ya están aquí, en nuestras aulas»

«Es muy fácil sacar a la luz lo peor de cualquiera, para que la gente mediocre, sintiéndose superior, se ría de él. Es muy fácil agarrar a una persona y mirarla por su lado más ridículo. Lo difícil es mirarla de cerca, sin prejuicios, sin condenarla a priori. Encontrar sus razones, su herida, sus pequeñas esperanzas, su desesperación. Mostrar la belleza del dolor humano, eso sólo está al alcance de un verdadero artista»

Uno de los protagonistas de El chico de la última fila, el libro al que pertenecen estos fragmentos, es Germán, un profesor desencantado de Lengua y Literatura Española. En la primera cita, nos habla de su preocupación por la escasa formación de los jóvenes de hoy en día. He sido profesora un par de años y coincido con él. El nivel es bajísimo. Cada año se repite el mismo temario, un poco más ampliado, porque los niños no recuerdan nada. No les interesa estudiar, leer ni reflexionar. Me entristece, pero no me escandaliza como al protagonista de la historia: no creo que el nivel sea mucho más bajo que hace décadas. Lo que se explica en las clases es bastante similar a lo que aprendí yo y no me suena que mis compañeros tuvieran mucho más interés que los jóvenes de ahora ni que fueran más aplicados. Puede que hace décadas sí que se explicaran muchas más cosas... que se memorizaban, no se comprendían. A algunos puede parecerles que los jóvenes de hoy son unos bárbaros; sin embargo, si pensamos en nuestros padres, enseguida coincidiremos en que con cada generación, somos un poco mejores.

No tengo mucha experiencia docente, solo dos años en secundaria, tiempo más que suficiente para frustrarme. Quería ser una de esas maestras inspiradoras, como John Keating en El club de los poetas muertos; sin embargo, pronto me di cuenta de que ese era un ideal inalcanzable: como profesores, no tenemos ni los recursos, ni la capacidad, ni la responsabilidad. Es más, me parece nocivo poner toda esta carga en los profesores, como si la falta de motivación de los niños fuese culpa suya. Y no es así. En este tipo de obras de ficción sobre la docencia olvidan que hay muchos factores externos que pueden condicionar a los jóvenes en los que no puedes interferir, como su situación personal o su falta de madurez, así que por mucho que te esfuerces, a veces no conseguirás nada. Puedes dedicar todas tus energías a ello, por supuesto; sin embargo, creo que es mejor centrarse en aquellos alumnos que sí que están predispuestos a aprender. Porque en cada clase hay, por lo menos, un rayo de luz, un alumno que sí te presta atención, que sí siente curiosidad y sí que quiere aprender. Lo único que sí podemos hacer es que esa luz no se apague.

También hay que tener en cuenta que gran parte de la culpa la tiene el sistema educativo, que es un desastre. Como profesora, me sentía desbordada: ¿cómo ofrecer atención personalizada a los 300 alumnos que estaban a mi cargo? ¿Cómo organizar las clases si cada persona es distinta, con su propio ritmo de aprendizaje, nivel, capacidades e intereses? ¿Por qué entre los conocimientos básicos no hay cocina o economía doméstica? 

La segunda cita es una reflexión sobre el arte. Claudio, el chico de la última fila, empieza a cogerle el gusto a la escritura, y Germán suele revisar sus textos y darle consejos. Este habla de la necesidad de crear personajes profundos si quieres escribir algo más que entretenimiento barato. Me parece un buen consejo. Soy muy de tramas; sin embargo, con el tiempo, he empezado a apreciar el valor de los personajes complejos, trabajados, porque eso nos permite conocernos mejor a nosotros mismos y a los que están a nuestro alrededor. Creo que siempre hay que tener en cuenta que las acciones de los demás están motivadas por algo y descubrir qué es ese algo nos puede permitir comunicarnos mejor.

No me queda más que recomendar el libro del que he sacado estas citas. El chico de la última fila no es una novela, sino una obra de teatro curiosa a nivel técnico, pues carece de escenas, cosa que obliga al lector a dar más de sí, y que contiene interesantes aunque escasas reflexiones sobre el sistema educativo, la literatura y la escritura. Es muy corta, unas noventa páginas, y resulta entretenida, pese a que para mí decae por la superficialidad de los personajes y porque la trama metaliteraria, aunque realista, no da mucho juego. Podéis leer la reseña aquí.

Y eso es todo. ¿Os han gustado las citas? ¿Cuál os ha parecido la más interesante? ¿Qué opináis del nivel de los jóvenes de hoy? ¿Y del sistema educativo? ¿Y de la responsabilidad del profesor? ¿Os ha ayudado en algo en vuestra vida eso de leer historias con personajes complejos?

viernes, 20 de febrero de 2026

Circe, de Madeline Miller

Traductor: Celia Recarey Rendo y J Cano Cuenca 
Editorial: Alianza Editorial
ISBN: 9788491814122
Número de páginas: 448
Encuadernación: Tapa dura
Fecha de lanzamiento: 28/02/2018
Colección: 
AdN Alianza de Novelas

Sinopsis:
En el palacio de Helios, dios del sol y el más poderoso de los titanes, nace una niña. Pero Circe es una niña rara: carece de los poderes de su padre y de la agresiva capacidad de seducción de su madre. Cuando acude al mundo de los mortales en busca de compañía, descubre que sí posee un poder, el poder de la brujería, con el que puede transformar a sus rivales en monstruos y amenazar a los mismísimos dioses.
Temeroso, Zeus la destierra a una isla desierta, donde Circe perfecciona sus oscuras artes, doma bestias salvajes y se va topando con numerosas figuras célebres de la mitología griega: desde el Minotauro a Dédalo y su desventurado hijo Ícaro, la asesina Medea y, por supuesto, el astuto Odiseo.
Pero también la acecha el peligro, y Circe concita, sin saberlo, la ira tanto de los humanos como de los dioses, por lo que acaba teniendo que enfrentarse con uno de los olímpicos más imponentes y vengativos. Para proteger aquello que ama, Circe deberá hacer acopio de todas sus fuerzas y decidir, de una vez por todas, si pertenece al mundo en el que ha nacido o al mundo mortal que ha llegado a amar.
Repleta de personajes de una intensidad inolvidable, con un estilo cautivador y un suspense apasionante, "Circe" es todo un logro narrativo, una embriagadora épica de las rivalidades familiares, las intrigas palaciegas, el amor y la pérdida, así como una celebración de una fuerza femenina indómita en un mundo de hombres.

Opinión:

La mitología es genial. Una vez empiezas, no puedes parar. Es una telenovela, todo drama y salseo, donde la historia de un personaje se entrelaza con la de otro. Eso sí, a diferencia de las telenovelas, que se sustentan en una base real, aquí la imaginación es el límite; parece que las historias compiten entre sí para ofrecer el relato más loco y escabroso posible. Soy una persona tan aferrada a la lógica y tan reacia a los cotilleos, que cualquiera diría que esto no es para mí. ¿Entonces? Pues resulta que son historias muy entretenidas y, lo más importante, están protagonizadas por seres que, pese a tener todo el poder del mundo, pese a mirarnos por encima del hombro, en el fondo les fascinamos. 

En su momento, me lo pasé bien con Percy Jackson, una saga que acerca los mitos al presente. Con Mitos nórdicos, de Neil Gaiman, me adentré en la mitología nórdica, que muestra unos dioses más mundanos y humanizados que los griegos o los romanos. Iba a leer La canción de Aquiles, primer libro de esta autora; en su lugar, empecé con este porque estoy leyendo libros con el lomo naranja (cada año leo libros de un color distinto) y porque no sabía que estaba conectado con el anterior.

Como he dicho antes, "la historia de un personaje se entrelaza con la de otro". Lo que no sabía es que esto había que tomárselo tan en serio. Si, como yo, estás interesado en leer ambas obras, te recomiendo empezar por La canción de Aquiles: en Circe aparece Odiseo y hace un resumen de todo lo que sucedió en Troya. Cuando se lo conté a G, este se me quedó mirando con cara de "ya, qué te esperabas". Y es que no esperaba nada, porque no sabía nada de Circe, ni siquiera que se encontraba con Odiseo. Puede que para algunos con más conocimientos sobre mitología nada sea spoiler, porque conocen la historia; para mí, todo era nuevo.

En su momento, en la asignatura de Historia del Arte, repasamos algunos de los mitos más conocidos y yo me quedé en la superficie de esas historias: sabía que había un laberinto con un minotauro y cómo le vencían, pero no cómo había llegado el minotauro ahí; sabía que Ícaro volaba demasiado alto, pero no qué hacía en el cielo; sabía que Odiseo volvía a casa, pero no a qué dedicaba su tiempo después. Todo esto es lo que ofrece Circe: contexto.

Un guerrero no puede volver a ser lo que había sido antes
No sé si conocéis la historia de Circe. Según Homero en La Odisea, Circe es una semidiosa hechicera que vive en la isla de Eea y que convierte en cerdos a todos los visitantes, hasta que conoce a Odiseo y hacen buenas migas. Fin. Eso es todo. O casi todo. Hay autores posteriores que añaden detalles aquí y allá sobre quiénes eran los padres de Circe, qué hijos tuvo y con quién y alguna otra pequeña intervención, nada destacable. Lo que hace Madeline Miller es recoger todas esas miguitas de información y rellenar los huecos. Por supuesto, hay MUCHAS cosas inventadas, pero estamos hablando de mitología: todo está inventado.

No tenía ni idea de que se sabía tan poco sobre Circe. Pensaba que esta novela sería simplemente una adaptación del mito, no que fuera necesario recopilar tanta documentación que después debía reunirse para conseguir algo unitario. Es una historia formada por retazos perfectamente cohesionada. Es cierto que no recuerdo el orden de algunos acontecimientos, pero eso no es tanto porque no están bien conectados como porque Circe es una diosa que vive centenares de años y todo transcurre a lo largo de mucho tiempo.

El tema de la divinidad me parece que está muy bien representado. Vemos desde lejos a los grandes dioses (veleidosos, caprichosos, egoístas), que usan a la humanidad como títeres, pero a quien exploramos mejor es a dioses menores como Circe. Para ella el tiempo está estancado, no existen ni el pasado ni el futuro. Tampoco la empuja ningún propósito ni muestra miedo al dolor o la muerte. Al igual que otros dioses, Circe no comprende los miedos, necesidades y pasiones de los mortales. Los observa como algo ajeno, pero al menos siente curiosidad por ellos.

En la novela, Circe interactúa con varios mortales relevantes de la mitología, como Medea, Ariadna, Dédalo o Telémaco, no solo para mostrarnos sus historias, sino también para ofrecernos contexto de cada una de ellas, así como construir a los personajes que las protagonizan más allá de sus características básicas. Gracias a esta mayor complejidad de los personajes, la autora puede mostrarnos la cara más humana de los héroes. Estos encuentros no aparecen registrados en ningún texto grecorromano; sin embargo, es plausible que sucedieran si tenemos en cuenta la relación familiar de Circe con esos personajes (tanto Medea como Ariadna serían sus sobrinas, por ejemplo). Quien sí visita a Circe en textos clásicos es Odiseo. A este último personaje es a quien se le dedica más tiempo, un tiempo que se usa para desmitificar al héroe y enfrentarnos a la realidad de sus acciones.

Más allá de esto, lo más destacado de la novela es que ofrece una mirada feminista de la mitología. Circe es quien narra la historia en pasado, rompiendo la cuarta pared para hablar al lector en algunas ocasiones, y pone el acento en las mujeres. Miller no reescribe la mitología; resalta a las mujeres que aparecen y nos insta a ver más allá de la superficie. Siempre me ha parecido que en la mitología griega las mujeres tenían un papel secundario; sin embargo, realmente eran partícipes de los acontecimientos (Jasón no sería nada sin Medea), sus acciones tenían tanto valor como las de los hombres (ya me hubiera gustado a mí ver a Odiseo en la situación de Penélope y manteniendo el tipo) y tenían sus propias opiniones acerca de la idea del héroe guerrero. Es más, incluso hay un par de hombres que rechazan y critican directamente el estereotipo de héroe clásico, porque nunca debería ser un ideal a seguir.

Jasón menospreciando a Medea
Sí que es cierto que la obra muestra una nula sororidad entre mujeres. Circe es un personaje muy aislado, tanto en el reino de su padre como en su isla, y los pocos lazos que establece son con hombres. En cambio, todas las mujeres que se cruzan en su camino (su madre, su hermana, Escila, Medea, Penélope...) son personajes que buscan la supervivencia a partir de la individualidad. Entiendo que la novela muestra la situación de aislamiento de las mujeres en la época y, es verdad que se respetan y admiran entre ellas; pese a todo, no hubiera ido mal ver cómo el apoyo mutuo puede ayudar a seguir adelante.

Poco más me queda por decir, solo hablar del final. Es lo que me tenía más en ascuas. ¿Cómo puedes terminar una novela protagonizada por un semidiós, que es por definición inmortal? ¿Qué cierre se puede dar a la historia de Circe si, como la mayoría de historias de dioses clásicos, su personaje no tiene un final? Pues es un final espectacular, muy emotivo, coherente con el personaje, que se ha ido construyendo muy bien y que nos deja un mensaje muy bonito sobre el valor de la vida. 

En conclusión, si tienes el más ligero interés por la mitología, esta es una buena forma tanto de empezar como de redescubrir el mito. No importa si ya conoces la historia; la mirada femenina enriquece la narración y pone en valor el papel de la mujer en la mitología, como podría hacerlo de cualquier periodo histórico del pasado. Parece que es ahora cuando las mujeres tienen la oportunidad de hacer cosas; este tipo de revisionismos nos muestran que ya hacían cosas antes, pero quedaban invisibilizadas por la narración masculina. Circe critica las ideas preconcebidas que tenemos de la mujer y el hombre en el mundo clásico, al mismo tiempo que ofrece un relato muy entretenido de algunos episodios de la mitología griega.

Nota: si os interesa leer más opiniones, esta reseña del blog Gorgonas me ha gustado mucho.

Cosas que he aprendido:

  • El contexto enriquece cualquier historia.
  • Quién fue Circe y qué hicieron otros personajes femeninos de la mitología griega.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:


PUNTUACIÓN...4/5!

Primeras Líneas...