Hola! ¿Cómo va todo? ¿Qué tal las vacaciones? A mí se me han hecho cortas, como supongo que os pasa a vosotros. Las he disfrutado mucho, pero no he hecho ni la mitad de lo que quería hacer. Eso sí, he aprovechado para leer mucho. ¡No sabéis lo que echaba de menos poder dedicar una tarde entera a leer!
En fin, no me enrollo más y os presento una nueva entrada de Visto en las redes. Esta sección, para los que no lo sepan, se publica bimestralmente y me gusta mucho porque da pie a muchos debates, (aunque no os veo muy por la labor de debatir). Espero que la disfrutéis y que podamos comentar un montón de temas interesantes. ¡No os olvidéis de comentar todo aquello con lo que estéis o no de acuerdo!
Eso sí, antes de nada, empezaré explicando en qué consiste la sección para aquellos que aún no lo sepan. Ya sé que estos párrafos que vienen a continuación son muy repetitivos, pero siempre hay gente nueva que no sabe en qué consiste la sección y me gusta informar de ello. Visto en las redes es una recopilación de todos aquellos tweets que me han parecido interesantes (y a los que he dado retweet) publicados estos dos últimos meses (en esta ocasión en julio y agosto) por diversas personas, y una selección de las reflexiones relacionadas con el mundo literario que he compartido por las diferentes redes sociales. Es decir que... ¡atención, porque podríais salir mencionados en esta entrada!
Visto en Twitter
Antes pensaba más como C. G. Drews, pues devoraba los libros, pero ahora me lo tomo con más calma, pues me gusta detenerme al cabo de un par de capítulos y reflexionar tanto sobre la trama como de mis impresiones del libro. Son cosas que si lees del tirón, te pierdes. Además, leer según que obras en un solo día hace que me duela la cabeza. ¿Y no os pasa a vosotros que los libros que habéis leído tan rápido se os olvidan con la misma rapidez?
Os va a parecer que me he convertido en la manager de Jennifer, pues encontraréis un montón de tweets suyos en esta entrada, pero ni mucho menos. Simplemente, es que descubrí su cuenta y me sentí muy identificada con un montón de las cosas que decía. En este caso, considero que en inglés los libros están a precios mucho más razonables que en español, pues la mayoría se venden por 12€ en tamaño normal y a 6€ en formato bolsillo, mientras que en español los libros están a 20€ y a 12€ en formato bolsillo. Una locura. Sí que es verdad que en español son de mucha más calidad, pero aun así, la diferencia es abismal. Quiero mejorar mi inglés, y por eso siempre me propongo leer un par de libros al año en ese idioma, pero, por otra parte, no me gustaría dominarlo tanto como para poder leer indistintamente en ambos idiomas, pues el mercado editorial inglés es muy amplio y entonces tendría el doble o el triple de pendientes.
Soy de la opinión de Jennifer, y creo que muchos de vosotros también. Siempre que voy a alguna parte me llevo un libro, incluso aunque me vaya a encontrar con otra persona. Nunca se sabe cuando una tendrá tiempo libre para leer. Además, según el libro, leo mientras voy caminando. Uno de los pocos casos en los que no me llevo un libro al salir de casa, es cuando cojo el bus con una amiga o cuando salgo a comprar al supermercado. Y en este último caso, alguna que otra vez me he llevado el audiolibro
De nuevo, dudo que sea la única que coincide con Jennifer. Antes leía mucho más en digital que ahora, pues no conocía ni la biblioteca ni la librería de segunda mano. Cuando descubrí esta última, empecé a comprar en papel todos aquellos libros que me habían gustado mucho y solo había leído en digital. Sé que ambos formatos son perfectamente válidos, pero me inclino más por el papel, por el hecho de que verlos habitualmente en la estantería y sentir tanto el tacto como el peso durante la lectura, hace que los recuerde mucho más. ¿Os pasa lo mismo? ¿Soléis comprar en papel vuestros libros favoritos? ¿Os resulta más fácil recordar un libro en papel que en digital?
Sobre esto que menciona Tessa C. Martín ya hemos hablado varias veces en esta sección. Vivimos en una sociedad líquida en la que el tiempo es oro. Toda pasa demasiado deprisa, incluso las novedades en las librerías. El ritmo de publicación es brutal, porque es lo que pide el mercado. Puedo comprender perfectamente la presión que sienten los autores que acaban de publicar, pues deben sentir que tienen que aprovechar el éxito de la primera obra para publicar la segunda antes de que te olviden. Esto me parece terrible, pues por eso no pueden dedicarle todo el mimo y revisiones que harían falta.
Ya volvemos a estar con Jennifer. Me gustan mucho este tipo de historias, pues si un libro consigue hacerme llorar, es porque me ha calado hondo. Mi madre me critica por leer siempre obras tristes y oscuras (¡y eso que no sabe ni la mitad!), pero es que eso hace que mi realidad sea más luminosa, pues yo vivo muy bien en comparación con los protagonistas de esos libros. Eso sí, no es el tipo de historias que quiero leer continuamente, pues llegaría a insensibilizarme. Es por eso que, por ejemplo leo los libros de Svetlana muy espaciados.
No coincido con Jennifer en lo de enfadarme y querer volver a empezar, pero sí que me pasa mucho que un personaje tenga una característica fuera de lo común y, pese a ello, yo me lo imagine como me dé la gana. Suele pasarme con cosas poco importantes, como el color del pelo, pero también con otras que afectan a la trama, como que alguien sea cojo, manco o le falte un ojo. Entonces, cuando esa característica tiene relevancia argumental, lo recuerdo, pero luego procedo a olvidarlo de nuevo. Me pasa mucho con los personajes negros, pues como estoy habituada a que la mayoría sean blancos, me cuesta imaginarlos de otra forma. Es el problema que tengo con Jasnah, en el Archivo de las tormentas, y en Blanco y negro, de Malorie Blackman, donde blancos y negros invierten los papeles. ¿Debe pasarle lo mismo a las personas de raza negra, que al leer los imaginan como ellos, pese a que el libro diga que el personaje es blanco?
Aquí sí que estoy totalmente de acuerdo con Jennifer. Los libros que leí con trece años y me gustaron fueron los que me introdujeron de la lectura, pero si los leyera ahora, no pasarían el corte. Lo sé por experiencia, pues he releído algunos y ahora me han parecido una patata. Eso se debe a que mi bagaje es distinto, y lo que para mí antes era innovador, ahora ya no lo es, por ejemplo. Eso no significa que esos libros sean malos de base, los de Gerónimo Stilton son fantásticos, así como los de Kika Superbruja, sino que están escritos para ser disfrutados con una edad y un bagaje lector determinados.
Esto que comenta aquí Jennifer va muy en consonancia con lo anterior. Tengo libros que llevan en mi lista de pendientes más de diez años. En ese tiempo, mis gustos han cambiado mucho, de manera que tengo allí obras que en su momento hubiera disfrutado, pero que ahora ya no me satisfacen. El problema es cuando los he comprado en papel, pues en esos casos me veo más en la obligación de leerlos y me cuesta más dejarlos a medias.
De verdad, que no es tan difícil ni me parece una petición tan extraña esta que hace Jennifer. Como os comentaba, antes me daban un poco igual las ediciones, pero lo cierto es que los libros de distintos tamaños quedan fatal, y más si son de una misma saga. Por lo general, suelen ser del mismo tamaño, pero con las series muy largas, a veces a la mitad deciden cambiarlo y el resultado es un desastre. ¿Os suena alguna en la que pase?
En esta ocasión no estoy de acuerdo con A tea with Sandra. Los capítulos de tres o cuatro páginas me desesperan porque me cortan mucho el ritmo y no permiten que me centre en la historia. Además, no soy una persona que necesite terminar el capítulo para cerrar el libro, sino que puedo dejarlo en cualquier momento, pese a que prefiero que sea a final de capítulo. Los libros de Pratchett, por ejemplo, no tienen capítulos, pero sí separación entre escenas, y no es un problema. ¿¿Vosotros preferís capítulos largos o cortos?
Visto en Facebook
Me hizo mucha gracia esta imagen que comparte Carlos Humberto Cacao Figueroa, en parte porque me gustan los secretos. Me encantaría tenerlo, no porque suela beber alcohol, sino para poder presumir de él, aunque hiciera falta destruir un libro en el proceso. Me pregunto cómo lo habrán hecho. ¿Vosotros tendríais algo así en vuestras estanterías?De tanto en tanto, Entre montones de libros comparte citas interesantes. Esta de Daniel Saldaña París me pareció muy interesante. Hay muchos libros que hemos abandonado, y eso también forma parte de nuestra historia como lectores. Nuestra biblioteca son todos aquellos libros que hemos leído, aunque ya no estén físicamente allí. El espacio es el que es y muchas veces tenemos que sacrificar unos libros en favor de otros. Pienso en todos esos libros infantiles que tengo guardado en una caja, los que llevé a la casa de campo y que seguramente nunca recuperaré, los que he vendido o llevado a la tienda de segunda mano,... Pese a todo, tampoco me he deshecho de tantos libros, solo ahora empiezo a hacerlo, pues G me está convenciendo de que solo merece la pena guardar aquellos libros que realmente nos han gustado, no todos los leídos. ¿Estáis de acuerdo con él?
De tanto en tanto, os comparto alguna imagen de bancos y esculturas literarias en ciudades como esta que nos enseña Bibliotecas únicas. Me parecen muy originales, creativas y hacen que la ciudad parezca mas literaria.
Este tipo de cosas, como la que nos enseña Las huellas del pasado, me sorprenden un montón. ¿De verdad esto es una máquina de escribir? Increíble. Tiene una forma extrañísima, que me recuerda a un erizo de mar. Algún problema debía tener para que al final se popularizaran las que todos conocemos.
Muy interesante este texto que nos comparte Conecto.mx de Nefertiti Madisson Pipila. La verdad es que es muy triste ir olvidando los libros que leemos, hasta el punto que uno se pregunta para qué leer si luego vamos a olvidarlo. Me gusta la respuesta del maestro, pues es cierto que todas las lecturas dejan una pequeña huella en nosotros, incluso aunque no nos demos cuenta. Esas lecturas moldean nuestra mente y nos hacen ser quién somos y tener los ideales que tenemos. Aunque olvidemos el libro, su mensaje sigue en nuestro interior. Eso sí, la metáfora del colador no me gusta nada, pues si intento colar agua de un río, en lugar de limpio, estoy segura de que el colador quedará muy sucio, porque es un colador y retiene las migas. Pero vaya, lo han intentado.
Visto en Instagram
Otra persona cuyas fotos me encantan es caos literario. Son fotos sencillas, pero de verdad que los elementos que las acompañan quedan muy bien. Me gusta muchísimo todo el colorido y los elementos florales de la primera imagen, y es increíble la composición de la segunda. Me parece muy currado haber encontrado tantas cosas relacionadas con los asesinatos y el fondo le da un toque oscuro. Letras alrededor de 1984 no podría ser mejor elección, pues representa cómo las palabras intentan ser libres. De la cuarta imagen me gusta el colorido y las letras son muy cuquis. En cuanto a la última, todos esos dulces cuadran a la perfección con el tono alegre y dulce del romance del libro.
Son muy sencillas estas dos imágenes de Atrapada en unas hojas de papel, pero eso no hace que sean menos bonitas. La primera tiene flores, y con eso ya me gana, pero es que además los colores combinan muy bien con los libros y queda muy simétrico que estén al revés. La segunda, por el fondo, casi parece que esté hecha en un balcón junto al mar. El jarrón con flores también es precioso, pues sus colores azules y ocres combinan muy bien con la portada y transmiten paz.
Puede que a simple vista la foto de Mi rincón privado no sea espectacular pero, ¿no os estáis preguntando cómo la habrá hecho? Porque yo sí. Amontonar todos esos libros así, encuadrar tan bien la foto... y pedirle a otra persona que la haga. A mí me encanta, la pondría incluso de avatar. No me gusta el café, pero aun así, me representa.
A ver, parte del mérito de las fotos de Viridiana Ivashkov es de su gata. La primera imagen me gusta mucho porque, aunque es sencilla, el fondo está muy bien escogido y la iluminación es fabulosa. En cuanto a la segunda, todos los elementos están muy bien relacionados con el libro, incluso la gata, relacionada con las brujas. No me puedo ni imaginar la cantidad de chuches para gatos y horas que le ha requerido hacer esa foto, pero sin duda merece mi reconocimiento.












































