Yo nunca he tenido muchos amigos.
Y ese es un hecho obvio, puesto que, curiosamente, la mayor parte de los grandes aficionados a la lectura, y no me refiero a aquel que lee dos o tres libros al mes, han tenido una infancia solitaria. Puesto que... ¿qué clase de niño de cinco años quiere hacer amistad con el solitario, el que no habla ni escucha nada de lo que sucede a su alrededor? Yo, no.
Yo de pequeña era esa niña solitaria, aficionada a sentarme a leer un libro en un rincón, entre clase y clase, en tiempo de descanso...incluso me llevaba el libro al campo de deportes para cuando tuviéramos tiempo libre. He pasado gran parte de mi infancia entre las estanterías cubiertas de polvo del colegio, y en diversos mundos fantásticos donde los buenos vencían y los malos terminaban en prisión.
Y puede que así resuma buena parte de mi vida, pero, no creo que esto sea una autobiografía, sino mas bien la descripción de una gran parte de todos vosotros.
Yo tuve una amiga imaginaria de pequeña, y podría intentar hablaros de ella, pero sería incapaz de escribir una sola línea. Y no porque la haya olvidado, no, sino porque no existen palabras para describirla. Y bueno, desde aquí, pues quería hacerle un pequeño reconocimiento, por existir, y haber estado a mi lado cuando era pequeña.
En fin, nada, todo este rollo, sólo era para haceros saber lo ilusionada que estaba con este libro, sin contar con los buenos comentarios que había leído. Y aunque tenía las expectativas muy altas las ha cumplido.
Autor: Matthew DicksEditorial: Nube de tinta
Páginas: 424
Formato: rústica con solapas
ISBN: 9788415594000
PVP: 16, 95 €
Sinopsis:
Max solo tiene 8 años y no es como los demás niños. Él vive para adentro y cuanto menos le molesten, mucho mejor. No le gustan los cambios, las sorpresas, los ruidos, que lo toquen y que le hagan hablar por hablar. Si alguien le preguntara cuándo es más feliz, seguro que diría que jugando con sus legos planeando batallas entre ejércitos enemigos. Max no tiene amigos, porque nadie lo entiende y todos, hasta los profesores y sus propios padres, quieren que sea de otra manera. Solo me tiene a mí, que soy su amigo desde hace cinco años. Ahora sé que Max corre peligro y solo yo lo puedo ayudar. El problema es que Max es el único que puede verme y oírme. Tengo mucho miedo por él, pero sobre todo por mí. Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario». Espero que a estas alturas tengas claro que no soy imaginario.
Opinión:
Impresión: Indescriptible
No sé ni por donde empezar. De verdad. ¿De qué os hablo primero? ¿De los dulces personajes? ¿De la trama intrigante? ¿De las reflexiones? ¿De los pensamientos? ¿De la narración? Tengo tanto por decir, pero al mismo tiempo no tengo palabras.
Y eso es lo que sucede con los libros que tanto nos gustan. Queremos guardar las historias solo para nosotros mismos, con miedo de que si las compartimos, vayan a desaparecer de nuestro corazón. Así que, os cuento esto para que tengáis en cuenta el esfuerzo que me cuesta escribir estas líneas.
Max tampoco es un niño de ocho años normal. En un principio, como los padres de Max, pensaba que este tenía algo, alguna deficiencia o enfermedad, pero no. Lo que le sucede es lo que dice Budo, Max vive para adentro y ya está. Es un niño solitario, poco hablador y reacio al contacto físico. Y aunque es muy inteligente, hay cosas que no capta, como las palabras con doble sentido o las frases que significan una cosa pero quieren decir otra. Max es muy dulce, y durante todo el libro he sentido lástima por él. La única pega que le puedo poner es que no habla demasiado, ni siquiera con Budo. Simplemente está todo el día jugando con sus soldaditos, sin a penas hacer caso a Budo. ¿Para qué tiene amigo imaginario entonces? Por eso, aunque también se le coge cariño, no tanto como a Budo.
En cuanto a la trama, esperaba algo más tonto. "Ahora sé que Max corre peligro y solo yo lo puedo ayudar". ¿Qué puede amenazar la vida de un niño raro como Max? ¿Sus padres? Si fueran alcohólicos o violentos lo entendería, pero son todo amor y cariño. Y entonces, ¿qué le va a suceder a Max? La intriga me mantuvo enganchada hasta que se descubrió el pastel, y continuó mientras seguía a Budo con sus investigaciones y aventuras, hasta que logra su objetivo.
La narración también es fascinante. Puede que no use un vocabulario demasiado rebuscado, ni que haya tanta "literatura" y belleza en el lenguaje como a mí me gusta, pero os puedo asegurar que no ha habido ni una coma de más. El estilo fresco y ágil, junto con esa narración en primera persona y un tema tan cercano al lector, ha sido perfecto.
Y no puedo dejar de hacer mención a la capacidad del autor de manejar los sentimientos del lector a su antojo. Me he sorprendido riendo de felicidad en una página y llorando amargamente a la siguiente. Y no porque sea un libro duro, sino por la ternura y los recuerdos de la infancia que desprenden sus páginas.
Y en cuanto al final, ha sido esperado, sí, pero no por ello menos emotivo.
Por todo ello, este libro está muy recomendado, y no digo que es una lectura obligatoria porque a nadie le gustan las lecturas obligatorias, pero a mi ver, tendría que serlo. "Memorias de un amigo imaginario" es un libro al que hay que darle la mano y no soltarlo jamás.
PUNTUACIÓN...5/5!










