Título: El violinista de Mauthausen
Autor: Andrés Pérez DomínguezEditorial: Algaida, 2009
Encuadernación: Tapa dura
Páginas: 312
PVP: 20,00 €
Sinopsis:
En París, una pareja está a punto de casarse en la primavera de 1940, pero la Wehrmacht invade Francia y él, republicano español exiliado, es detenido por la Gestapo y enviado al campo de exterminio de Mauthausen. Ella colaborará con los servicios secretos aliados, dispuesta a cualquier cosa para salvar la vida de su prometido. Entre ellos, un ingeniero alemán que ha renunciado a su trabajo en Berlín para no colaborar con los nazis, se dedica a recorrer Europa con un violín bajo el brazo. Muy pronto, las vidas de los tres se entrelazarán para siempre. El violinista de Mauthausen es su historia. En París ocupado por los alemanes, el Berlín en ruinas después de la Segunda Guerra Mundial y el campo de exterminio de Mauthausen son los principales escenarios donde se desarrolla un relato que mezcla intriga, aventura, espionaje, historia y romance, que atrapará al lector desde la primera página.
Opinión:
Impresión: ¡Quiero terminar ya ¬¬!
Vamos a ver, empezaré por las cosas positivas porque si no diréis que sólo le encuentro problemas a mis lecturas. La trama de la historia es buena, porque ofrece tres focos: el de Rubén, republicano español exiliado en Francia donde es detenido y enviado a un campo; Anna, novia de Rubén que decide hacer todo lo posible por sacarlo de allí, incluso convertirse en espía; Franz, ingeniero y violinista alemán que está en desacuerdo con el régimen. También está Bishop, un espía norteamericano, pero se sabe tan poco de él que voy a dejarlo aparte.
Las historias basadas en la Segunda guerra mundial suelen tratar sobre los judíos, así que no había leído ningún libro que tratara sobre estos tres temas. Me ha parecido interesante ver lo duro que fue también para los exiliados españoles, cómo no todos los alemanes estaban de acuerdo o eran indiferentes al régimen y cómo eran los espías norteamericanos.
"...y uno no puede evitar alegrarse, aunque no quiera, cuando dos años después llegan nuevos convoyes a la estación, nuevas reatas de presos a los que les ponen dos triángulos superpuestos en el pecho del traje de rayas, uno rojo y otro amarillo, hasta formar una estrella de seis puntas, la estrella de David, y enseguida son ellos los que se encargan de las tareas más penosas del campo, como el trabajo en la cantera, y caen como cucarachas, igual que antes lo hemos hecho nosotros, los republicanos españoles, y nuestra vida ahora no te diré que es buena, porque esa palabra no puede existir dentro de los muros de Mauthausen, pero las condiciones de vida de los judíos son mucho peores, y su llegada, de alguna manera, nos ha aliviado un poco de las penurias del campo."
En cambio el "espionaje" de Anna, casi no se puede llamar así, porque la verdad es que no aporta mucho. Ella se cree importantísima, que está ayudando a parar la guerra, pero la verdad es que no hace gran cosa. Técnicas de espionaje usa pocas y ni tan siquiera asistimos a su entrenamiento de tres semanas (por lo que dice que puede hacer, las tres semanas le cundieron mucho) en Inglaterra. Y con Franz, más de lo mismo: sabemos que es ingeniero porque lo dice, no porque nos lo demuestre.
Pero aún así, me ha gustado la relación entre estos tres personajes cómo juegan constantemente al gato y al ratón, como se encuentran y desencuentran constantemente, uno sin saber del otro, conociéndose solo a medias.
Es un narrador en tercera persona muy caótico. ¿Sabes cuando a veces divagas que vas saltando de un tema a otro? Pues igual. Los capítulos van alternándose de un personaje a otro, y lo que pasa es que el narrador se pierde. Ahora te habla en pasado, como te habla en presente, como te habla en futuro, y los verbos, en el tiempo verbal que le da la gana. Ahora recuerda algo que pasó hace dos años, y hace un flashaback, y en ese flashback, recuerda algo que pasó hace unos meses y vuelve a viajar en el tiempo, para luego regresar al presente y volver al primer flashback. Y luego, cambia de personaje y ya no sabemos dónde estamos. Y eso, contínuamente. ¡Incluso en varios capítulos, sin venir a cuento, empieza a estar narrado en forma de cara! A ver, entiendo que el narrador no quiera hacer la narración, pero es que menudo embrollo, que alguien ponga un poco de orden. Es como si el libro fuera un puzzle sin armar, todas las pieza revueltas entre si. Aquí podéis ver unos ejemplos de a qué me refiero:
Pero eso no es todo. Además, el narrador hace spoilers, sí, sí, es en plan (no es una cita real) "Rubén estaba sufriendo mucho en el tren, pero no se imaginaba lo que sufriría unos días después, acarreando piedras de aquí para allá y estando siempre hambriento". ¡Pero no me lo cuentes aún! Y claro, eso hace que muchas escenas se repitan varias veces: cuando nos lo spoilea el narrador, cuando sucede de verdad, cuando el personaje recuerda lo que le ha sucedido y cuando se lo a alguien. Y yo en plan...."te repites más que mi abuela".
"Eso no será nada comparado con lo que aún le queda por hacer, pero aún no puede imaginarlo, todavía no puede saber Rubén cuántas cosas verá o qué cosas será capaz él mismo de hacer."
"Anna odia a Bishop cuando se lo pide, pero todavía no sabe que aún lo odiará más, cuando pasen unos años, lo odiará tanto que deseará su muerte, peor aún, querrá matarlo ella misma, con sus propias manos."
En conclusión, una novela que tenía potencial y una buena historia, pero que no está bien desarrollada, tanto por la poca profundidad, como por las repeticiones constantes y por la actitud del narrador escogido. Yo por mi parte, no la recomiendo.
Y tu, ¿que opinas? ¿Te has encontrado alguna vez una novela que haga autospoilers? ¿O que tenga alguno de los problemas de esta? ¿Sabes de alguna novela que trate alguno de estos tres temas principales? ¿Vosotros, en mi caso, hubierais abandonado la lectura?
PUNTUACIÓN...2/5!


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