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jueves, 29 de octubre de 2020

Frases memorables: El mur

 

«Al capdavall, no hi ha manera de relegar els morts a l'oblit. Encara que fugis, encara que miris cap a un altre costat, i no en parlis mai, una persona —una persona morta— no desapareix. Una absència pot estar tan viva com una presència, i per mi, l'absència del meu pare és gairebé com unes ulleres que no em trec mai, una cosa a través de la qual miro el món i canvia tot el que veig, una cosa sempre visible i invisible alhora.»

«En el fondo no hay forma de relegar a los muertos al olvido. Aunque huyas, aunque mires hacia otro lado y no hables nunca de ello, una persona —una persona muerta— no desaparece. Una ausencia puede ser tan viva como una presencia, y para mí, la ausencia de mi padre era algo así como llevar unas gafas que no me quito nunca, una cosa a través de la cual miro el mundo y cambia todo lo que veo, una cosa visible e invisible al mismo tiempo»

Hay personas que dejan en nosotros una marca indeleble, de esas que ya pueden frotar con agua y jabón que no desaparecerán nunca. Son esas personas que hemos tenido tanto tiempo a nuestro lado que aunque ya no estén, siguen en nuestro subconsciente, una voz de fondo que nunca deja de susurrarte.

Lo que nos deja esa gente es su forma de ver el mundo de analizar la realidad que nos rodea e influir en nuestras decisiones sin que nos demos cuenta. Quizás antes de conocer a alguien feminista no te fijabas en los micromachismos que nos rodean; quizás antes de conocer a un verdadero ecologista no te habías planteado nunca lo mucho que contaminabas tirando ese papel; quizás antes de conocer a esa amiga tan ahorradora hubieras comprado otra camiseta más, o antes de conocer a esa persona tan selectiva hubieras cogido el primer producto que pasara por tus manos, sin cercionarte de su calidad. 

Por mi parte, aún no he perdido a alguien tan importante, pero sí que me ha pasado más de una vez que ante determinada situación he pensado "seguro que aquí X hubiera hecho esto otro" o "seguro que ahora X diría esto". A veces, sin darnos cuenta, nos ponemos el filtro del mundo de los demás y nos dejamos llevar.

En literatura me parece que el tema del personaje ausente no se ha explotado lo suficiente, o cómo mínimo no se le da la importancia que se debería. Cuando muere algún personaje importante, todos lloran y juran venganza, pero luego solo recuerdan ese personaje de forma esporádica, sin que realmente tenga un peso en la narración; como han muerto, ya no son personajes. Por suerte, hay libros en los que no es así, libros en los que los muertos tienen tanta presencia como los vivos, como es el caso de Mario en cinco horas con Mario, Andreu en Maria Rosa, Manx en La última primavera y Spoiler en El pozo de la ascensión.

En cuanto a El mur, de William Sutcliffe, el libro del que he extraído esta cita, por desgracia no merece la pena. No voy a incidir mucho porque de él saqué esta reflexión y poco más. Me resultó un libro muy confuso, al que faltaban muchas explicaciones y con un protagonista que no aparentaba la edad que tenía. Si queréis saber más, os dejo la reseña para que le deis un vistazo.

Y eso es todo por hoy. ¿Veis el mundo con los ojos de otros? ¿Hay alguna ausencia que guía vuestros pasos? ¿Sabéis de algún libro con un buen personaje ausente?

viernes, 31 de julio de 2015

El mur, de William Sutcliffe

Este libro no me parecía prometedor. Nada prometedor. Además del hecho de que estaba en catalán. A ver, el catalán lo domino a la perfección, pero siento cierta predilección por la lectura en español.

Y entonces, ¿por qué me decidí a leerlo? Más que nada porque había  visto varias reseñas que lo ponían bien y aún no había leído anda del tema.. pero nada, me he llevado una decepción enorme.

Título: Cuando pasé al otro lado del muro
Título original: The Wall
Autor: William Sutcliffe
Nº de páginas: 344 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: ALFAGUARA
ISBN: 9788420414027

Sinopsis:
Joshua vive en Amarias, una ciudad rodeada por un gran que únicamente puede atravesarse por un control fronterizo. A Joshua le han enseñado que el muro es lo único que los separa de los brutales asesinos que viven más allá del muro. Pero un día, el pequeño encuentra un túnel que conduce al otro lado, y la posibilidad de ver por fin con sus propios ojos cómo es la vida allí es demasiado tentadora como para dejarla escapar. Ha escuchado muchas historias, muchas leyendas, pero nada le ha preparado para lo que está a punto de encontrar...

Opinión:
Impresión: ¿Dónde estoy?

Esa ha sido el gran defecto del libro. No he sabido situarme en esta lectura. Durante casi todo el libro, pensaba que la historia hacía referencia al muro de Berlín, pero mediante la nota del autor me he enterado que está ambientado en el conflicto entre Israel y Palestina. ¡Ya decía yo que había cosas que no me cuadraban!

Razones por las que pensaba que la historia era en Alemania y se hablaba del Muro de Berlín:
- Hay un MURO (que no se nos introduce, como si fuera muy claro de qué, Muro estamos hablando está ahí)
- Hay una ciudad reconstruida (normal, después de la guerra)
- Hay casas destruidas (claro, parte de la ciudad de Berlín, para construir el muro)
- El muro está pintado
- Una parte del muro vive bien y la otra racionada.
- Tienen mucha vigilancia
- Se dispara a quienes tratan de cruzar el muro
- El protagonista se trasladó allí hace cuatro años (claro, cuando se construyó el muro, pasaron a vivir allí)
- El protagonista no tiene amigos (claro, los dejó al otro lado)
- El protagonista habla un idioma diferente a los del otro lado (¿ruso?)
- El protagonista tiene un aspecto diferente, fácilmente identificable (¿ruso?)
- Tienen coches diferentes (los de Berlín Este y Berlín oeste)

Vale, ahora que he terminado de hacer mi lista, me doy cuenta que este muro podría hacer referencia a cualquier otro muro construido en cualquier otra parte.  Pero estaréis de acuerdo conmigo en que no se da la información suficiente, ¿verdad?

Dejando de lado mi cacao mental con el muro y su localización, en general, el lector está muy desinformado. Me parece genial ver el conflicto desde los ojos de un niño, pero hace falta ese narrador/personaje adulto que nos aclare un poco las cosas, porque me da la sensación de que no he entendido nada.

Así, hay varias quejas respecto a la novela: por una parte, hay una falta total de información, por otra hay pocos diálogos y a demás, me he aburrido. En serio, como mínimo, creía que el libro iba a hablar sobre el conflicto, las penurias que vive Joshua o los problemas de su amiga o de la situación. En su lugar, la narración gira entorno al arte de cuidar un campo. Sí, sí, habéis leído bien. Yo cuando me di cuenta de que la historia se había estancado ahí, quise dejarlo, pero me veía en la obligación de escribiros esta reseña.

 Pero, algo positivo tendrá, ¿no? Pues ahora mismo, no se me ocurre absolutamente nada. Vale, sí, el libro está bien escrito y...esto...lo del túnel me ha gustado. Y la familia de la chica también. Poco más la verdad.

Es que ni siquiera Joshua me ha gustado. En teoría tiene 13 años (como mi hermano, vamos), pero no los aparenta ni de lejos. En serio, en ningún momento actúa como tal (excepto en el amor) y habla como alguien bastante adulto, por lo que así pierde bastante el sentido.

La relación de Joshua con los otros personajes tampoco está bien definida. Es interesante el odio entre él y su padrastro , pero tampoco se fomenta en nada. Es decir, a parte de que odia a Joshua, ¿por qué es tan malo? ¿Y de donde ha salido?

Pero lo que más desconcertada me ha dejado, es el final. No sé que decir de él. Realmente, no me lo esperaba, y sí, hay algo de acción, pero...Todo sucede demasiado deprisa, a penas se describe lo que realmente pasa y aunque es realista, te deja con mal sabor de boca.

En conclusión, un libro confuso, con pocos detalles, que no te aporta nada más que aburrimiento y que no merece la pena. Sin duda, no lo recomiendo.

PUNTUACIÓN...1'5/5!

Primeras Líneas...