martes, 1 de abril de 2014

El libro del día del juicio final, de Connie Willis

Después de la reciente decepción con los viajes en el tiempo tenía ganas de leer un viaje espacio-temporal de verdad. Conocer la edad media, la prehistoria o el siglo XX. ¡Pero quiero viajar en el tiempo! Así que, a pesar de que la portada de este libro no me inspiraba mucha confianza, decidí leerlo. Y la verdad es que la lectura me ha sorprendido, o como mínimo, en algunas partes.

Autor: Connie Willis
Traductor: Rafael Marín Trechera
Editorial: La Factoría de ideas
480 páginas.
Precio:24,95 euros.

Sinopsis:
A mediados del siglo XXI, Kivrin, una audaz estudiante de historia, decide viajar en el tiempo para estudiar ”in situ” una de las eras más mortíferas y peligrosas de la historia humana: la Edad Media asolada por la Peste Negra.

Pero una crisis que enlaza extrañamente pasado, presente y futuro atrapa a Kivrin en uno de los años más peligrosos de la Edad Media, mientras sus compañeros de Oxford en el año 2054, atacados de repente por una enfermedad desconocida, intentan infructuosamente rescatarla. Perdida en una época de superstición y de miedo, Kivrin descubre que se ha convertido en un improbable Angel de Esperanza durante una de las horas más oscuras de la historia.

Por qué este título...
TRANSCRIPCIÓN DEL LIBRO DEL DÍA DEL JUICIO FINAL
(000008-000242)
Primera entrada. 22 de diciembre, 2054. Oxford. Esto será una grabación de mis observaciones históricas de la vida en Oxfordshire, Inglaterra, desde 13 de diciembre de 1320 hasta el 28 de diciembre de 1320 (Calendario Antiguo).
(Pausa)
Señor Dunworthy, llamo a esta grabación el Libro del Día del Juicio Final porque se supone que es un registro de la vida en la Edad Media, [...]. También he decidido llamarlo de esta forma porque imagino que es así como a usted le gustaría llamarlo, pues está convencido de que me pasará algo horrible. [...]
Por tanto, le dedico el Libro del Día del Juicio Final, señor Dunworthy. Si no fuera por usted, no
estaría aquí con la saya y la capa, hablando a este grabador, esperando a que Badri y el señor Gilchrist finalicen sus interminables cálculos y deseando que se den prisa para poder partir.

Opinión:
Impresión: Triste

Empieza el libro y yo no me entero de nada. ¿Quién es quién? ¿De qué están hablando? ¿Qué sucede? Pasan las páginas y yo empiezo a intuirlo: quieren enviar a Kivrin al pasado.

Estamos en el año 2054 y por lo visto, se ha descubierto la máquina del tiempo. La humanidad, hace tiempo que viaja en el tiempo, aunque solo a los siglos más próximos, nunca han pasado de la edad media, pues tuvo lugar la peste por lo que es un siglo demasiado tenebroso como para que alguien se le acerque. Pero Kivrin, una joven de entre 18 y 25 años, siempre ha querido ir, y no deja de insistir hasta lograrlo.

Para empezar, lo dicho, el principio es muy confuso y la verdad es que al cosa no se aclara demasiado a lo largo de la lectura. Sabemos que estamos ene el futuro, pero es un futuro cercano, bastante parecido a nuestro presente. Hay alguna que otra nueva palabra que está de moda (apoteósico, me quedo con esa), alguna que otra nueva catástrofe y el hecho de que se ha inventado la máquina del tiempo.

Ahora eso sí, que nadie me pregunte qué es ni como funciona la máquina del tiempo ni nada, porque no tengo ni idea. Hablan de parámetros, de desviación, de la Probabilidad (sí en mayúsculas, vete tu a  saber por qué), pero yo no he entendido nada. Además, me ha defraudado mucho que se tomaran tan a la ligera lo de los viajes en el tiempo. Vale, puede que Kivrin se haya preparado mucho, pero es la única. Para empezar nos dice que nunca antes se ha hecho ni siquiera un viaje a la edad media de prueba, y la gente, a excepción de Dunworthy,  no parece muy preocupada, como si eso pasara cada día. A eso hay que sumarle que los pocos viajes en el tiempo que han hecho Dunworthy y Mary parecen más por diversión que para estudiar realmente el pasado. ¿Turismo, en serio?
Y el colmo de los colmos es esa excusa de por qué no se puede viajar a la edad media: por qué tuvo lugar la peste negra y es peligroso. ¡Todos los siglos son peligrosos! ¡Viajar al pasado en general es peligroso! Y es que además, tienen vacunas contra la peste negra.¿Qué tienen que decir en su contra ahora, eh? Y claro, el primer experimento que deciden realizar es enviar a una joven inexperta. ¿Y encima quieren que les aplauda?

Sí, puede que penséis que me esté explayando mucho en esto, pero es que es de lo que más quejas tengo. Porque no explican casi nada y es muy confuso. Pero bueno, a partir de que Kivrin viaja hacia el pasado, la historia queda dividida en dos voces.

Por una parte, la de Dunworthy, tutor de Kivrin, y la de Kivrin, que nos narra sus vivencias. Y es que en el mundo real no también hay problemas: un virus desconocido se está expandiendo por toda la ciudad y nadie sabe nada de él y lo que es peor: el único que puede hacer regresar a  Kivrin está enfermo

 Por parte de Kivrin, nos encontramos en mitad de la edad media. Ella finge haber perdido la memoria, y vive junto a una familia medianamente acomodada. Pronto se da cuenta que su traductor no funciona, que no comprende lo que dicen, que todo es completamente diferente de como lo había imaginado...y eso es solo el principio.

El segundo fallo de la novela es que la he encontrado extremadamente aburrida. No sucede nada hasta casi las últimas cien páginas. En el mundo real hay una epidemia, sí, pero es de forma progresiva, poco a poco, de manera que no parece tan grave. Y por parte de Kirvin, lo único que hace es adaptarse.

De este largo período de aburrimiento, tengo varias cosas que decir. Me ha parecido que la evolución de la epidemia en el mundo actual, es muy realista, y perfectamente posible. Vemos el caos que pronto empieza a reinar por la ciudad, la escasez de alimentos y algunos productos (como rollos de papel higiénico), los nervios,...pero todo de una forma ordenada y creíble.


Por otra parte, vamos conociendo a algunos de los personajes secundarios de la edad media, sus costumbres y creencias. Aún así, me ha decepcionado que a penas pasara nada. Kivrin no asiste a ningún baile o fiesta, solo a una aburrida misa; no conoce a ningún conde/ duque/ rey; y no asiste a ninguna guerra. No sé, Kivrin simplemente se queda en la casa, sin apenas hacer nada de lo que se solía hacer en la edad media. ¡Menudo aburrimiento!

En cuanto a los personajes, iré por partes. En el mundo real, encontramos a Dunworthy, tutor de Kivrin. Me ha parecido un tipo simpático, que siempre quiere ayudar, aunque, muy a mi pesar, no he llegado a descubrir en qué trabaja. ¿Es profesor? ¿Director? ¿Científico? ¿Viajero en el tiempo? ¿Regente de un hotel? ¿Historiador? ¡A saber! Es que es multiusos, hace de todo. Otra queja que tengo respecto a él es que es un pesado. Se pasa todo el libro, desde a primera hasta la última, preocupado por Kivrin. Pero es que es exagerado. Se pasa páginas enteras discutiendo consigo mismo, a ver si es posible que Kivrin haya contraído una enfermedad. A su alrededor, mueren decenas de personas por esa epidemia, y él, en lugar de ayudar, piensa "¿y cómo estará Kivrin?" Es exasperante. ¡Ni que fuera su hija!

Luego, hay otros personajes a recordar, como Collin, un niño valiente, divertido y algo ingenuo; Mary, tía de Collin, doctora del hospital, una mujer totalmente entregada a su trabajo; Finch, criado empleado de Dunworthy, que no sabe dar un paso sin consultárselo a Dunworthy, pero que en general ha sabido llevar muy bien la situación (excepto cuando se sobrepreocupaba por la falta de papel higiénico); y la señora Gaddson. Ésta última debería ser la protagonista de la obra "El enfermo imaginario".Por dios, qué señora más pesada. Mirad que es difícil superar a Dunworthy, pero lo de la señora Gaddson es algo sobrenatural. ¿Cómo se puede ser tan hipocondríaco? Y es que cree que a su "pobre Will" (un gran mujeriego, por lo que he podido ver) le van a pasar todas las desgracias del mundo.

Por el otro lado, está Kivrin, que tampoco ha estado mal. Me ha gustado que, pese a todo, no se rindiera nunca y que tuviera el valor para mantenerse en pie mientras todos caían a su alrededor. Y a eso hay que sumarle que no lo tiene fácil en ningún momento: ha estudiado mucho, se ha preparado mucho y aún así, hay cosas que le fallan, como el idioma.
Pero, también tengo dos quejas respecto a ella. No sé nada de su pasado. ¿De donde sale? Ni idea. ¿Quienes son sus padres? Otra incógnita. Aunque me parece a mí que va a ser Dunworthy, puesto que son tal para cual. Si la mitad de los pensamientos de Dunworthyeran sobre la supuesta enfermedad de Kivrin, la mitad de los pensamientos de Kivrin son sobre si va a contraer alguna enfermedad, y la otra mitad son sobre cómo encontrar de vuelta el lugar de encuentro. ¿No podría aprovechar que se encuentra en la edad media e investigar un poco? No, lo único que hace es preocuparse. ¡Qué estrés!

Me ha llamado la atención que lleguemos a conocer tan bien a los personajes del pasado. Lady Eliwys, Rosemund, Agnes, el padre Roche. Cada uno tiene sus cosas, sus obsesiones, su carácter, su propia forma de ser. Y he adorado a cada uno de ellos, en especial a Roche por ser tan fuerte, por tener esa fe ciega, por seguir en pie.

Y es a partir de las últimas 100 páginas cuando la novela da un vuelco de 180º y se pone interesante. Aquí, la gente empieza a morir, y todos empiezan a actuar frenéticamente, como si fueran a ser los siguientes. Las descripciones aquí abundan, y sus fantásticas: un perfecto reflejo del sufrimiento.


No había leído nada sobre la peste negra, pero he descubierto que fue casi tan mortífera como cualquiera de nuestras guerras mundiales. Un horror propio de los campos de concentración, un sufrimiento que jamás me hubiera esperado encontrar entre estas páginas. Estas páginas han sido lo mejor de todo, algo por lo que merece la pena leer el resto del libro. Me he emocionado, no he llorado, pero sí he sufrido con los personajes.

Y el final... Como diría Collin: apoteósico. Puede que haya sido rápido y demasiado seco, pero absolutamente genial. Puede que no sea inesperado, pero es muy triste e interesante.

En conclusión, este es un libro confuso, pero lleno de sentimiento, que no necesita una historia de amor (aunque hubiera estado bien, la verdad), para sacar a relucir lo mejor y lo peor de nosotros mismos.

PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...

2 comentarios:

  1. No lo conocía, aunque no parece mi estilo xD

    Besoooooos =)

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  2. Pues a mi los viajes en el tiempo me encantan, pero hay pocos libros que me permitan salir satisfecha del tema.
    Este parece que no termina de cuajar, me lo voy a pensar
    Besos

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"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney