Mark Twain, al igual que otros autores clásicos contemporáneos como Jack London o Stevenson, era un autor comercial. No escribía para un público culto y elevado, sino para el pueblo. Ese pueblo tenía el nivel educativo de los jóvenes de hoy en día, por lo que no es de extrañar que las obras de estos autores hoy se consideren "clásicos juveniles". Y eso no está mal. Siguen siendo buenas obras y siguen siendo vigentes hoy en día, con la ventaja de que son accesibles para todos los públicos (si dejamos de lado el lenguaje).
Creo que hoy en día la crítica profesional tiene una percepción muy negativa de los autores comerciales. Zafón, Juan Gómez-Jurado o María Dueñas son admirados por su número de ventas, al mismo tiempo que desde la academia se les mira con desdén porque consideran que la calidad de sus textos es insuficiente. El enlace de más arriba lleva a una crítica de La sombra del viento donde hay un comentario que hace patente este prejuicio: "el libro al parecer se ha convertido en un best-seller, lo cual es ya de entrada otra razón para desconfiar de su calidad literaria. Todos sabemos que por lo general un best-seller va a contra corriente de lo que es la buena literatura."
Yo leí a Zafón y no me gustó. María Dueñas no me llama. Gómez-Jurado me pareció adictivo en algunos libros, sin ser nada del otro mundo. Puede que lleguen a ser clásicos o no, solo el tiempo lo dirá. Sin embargo, que una obra sea para un público general no significa que no esté cuidada al detalle, que no tenga cosas que decir, que no tenga aspiraciones. Que sí, que últimamente la literatura funciona por booms y que muchas veces estos autores superventas solo buscan ganar dinero, pero no es así en todos los casos.
Debido a esta percepción tan negativa, creo que muchos escritores que buscan ser un Autor en mayúsculas intentan escribir desde el elitismo, con un lenguaje muy poético, mucho simbolismo y mucha ambigüedad. Son autores que quieren escribir "alta literatura" y lo que les sale es un texto poco asequible para el público general que parece decir mucho con palabras grandilocuentes y, en realidad, no dice nada que no se haya dicho ya. Estoy segura de que todos tenemos a alguien en mente. En mi caso, no voy a decir ningún nombre concreto, porque cuando me topo con un libro así, o no paso de la sinopsis o lo dejo tras un par de páginas, por lo que no quiero juzgar algo sin haber leído.
Por supuesto que hay autores poco asequibles para el público general que escriben maravillas (la faceta metaliteraria de Somoza, por ejemplo,6 o S. El barco de Teseo), pero creo que aspirar a escribir agua, es decir, una obra que no llega a ser una genialidad, pero que intenta decir algo y al mismo tiempo tiene la capacidad de llegar a tanta gente, tiene también mucho mérito. ¿Qué opináis vosotros del tema?
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"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney