martes, 19 de mayo de 2026

Vuelven, de Jason Mott

Leí este libro conjuntamente con Omaira de Entre la lectura y el cine. En su caso, ya lo había leído hacía un par de años (es más, fue ella quien me lo recomendó), pero decidió unirse a la lectura porque no recordaba nada.

Traductor: Mireia Carol Gres
Editorial: Planeta
ISBN: 9788408125792
Título original: The Returned
Número de páginas: 384
Encuadernación: Tapa blanda
Año de edición: 2014

Sinopsis:
Harold y Lucille Hargrave han vivido durante décadas con la pena de haber perdido a su único hijo, Jacob, en un trágico accidente en 1966.
Ahora, ya entrados en la tercera edad, disfrutan de una vida tranquila. Hasta que un día, un agente gubernamental aparece en su puerta de la mano de Jacob, que sigue teniendo ocho años y el mismo aspecto que tenía el día de su muerte.
A lo largo y ancho del mundo, los muertos están volviendo del más allá. Nadie sabe cómo ni por qué, o si se trata de un milagro o un anuncio del fin de nuestros días. Ni siquiera Harold y Lucille saben cómo reaccionar ante la vuelta de su hijo, lo que sí saben con certeza es que se trata de Jacob.

Opinión:

¿Cómo reaccionaríais si ahora, de repente, llamara a vuestra puerta un ser querido que murió hace tiempo? No estoy hablando de un zombie, sino de esa persona tal cual era antes de morir: con sus mismos recuerdos, su mismo aspecto, su misma forma de comportarse y hablar. El debate moral que surge a raíz de esta situación es muy interesante y el libro muestra todo tipo de posturas al respecto. Por desgracia, se queda ahí: no hay un diálogo entre esas perspectivas ni se profundiza en los argumentos que las defienden.

En su lugar, la novela se limita a ofrecernos una perspectiva general de cómo el fenómeno de los Regresados afectaría a nivel mundial: el miedo de la población, el rechazo de algunos, la aceptación de otros, las dudas de la mayoría, los problemas de superpoblación, los inevitables campos de refugiados... Incluso hay interludios con casos concretos: una pareja que se reencuentra tras la muerte, un pintor que se enamora de la mayor experta en su obra, unos nazis que son el blanco de las críticas... 

Al final hay una nota del autor preciosa en la que habla de su motivación para escribir esta historia:

"Quería que fuera un lugar donde —gracias a unos métodos y una magia desconocida incluso para mí— las duras e indiferentes reglas de la vida y de la muerte no existen, y donde la gente puede volver a estar con sus seres queridos. Un lugar donde un padre o una madre pueden volver a abrazar a sus hijos. Un lugar donde los amantes pueden reencontrarse el uno al otro después de perderse [...] Tengo la esperanza de que los lectores puedan entrar en este mundo y encontrar las palabras nunca pronunciadas y las emociones irreconciliadas de sus propias vidas representadas dentro de estas páginas. Tal vez encontrar incluso sus propias deudas perdonadas. Las preocupaciones olvidadas por fin"

La clave, por tanto, está en el reencuentro; eso es lo que de verdad le interesaba mostrar al autor. Por eso, creo que esta historia hubiera funcionado muy bien como antología de relatos. A lo largo de la historia principal, se cuelan capítulos independientes que muestran cómo reaccionan distintas personas al encontrarse con los Regresados. Son muy interesantes, aunque, por desgracia, como duran dos o tres páginas, no hay espacio para ningún tipo de desarrollo o para que conectemos con los personajes. Si el libro estuviera conformado en exclusiva por esas historias, podría permitirse dedicarle más páginas a cada una y que, por los detalles, fuéramos conociendo el contexto.

Tampoco me hubiera disgustado que el libro, como promete la sinopsis, se centrara en el caso de Jacob y sus padres, Harold y Lucille. No esperaba que los protagonistas fueran una pareja de ancianos que de repente son responsables de un niño por el que llevan cincuenta años de luto. El choque emocional, reabrir viejas heridas, tener una prueba palpable de cómo la edad te ha pasado factura... Todo son temas muy interesantes que se tratan superficialmente: vemos cómo son y cómo piensan Harold y Lucille sin profundizar en sus posturas, en sus sentimientos ni en sus emociones, quizás, con el objetivo de no individualizar y que los lectores puedan sentirse más identificados con ellos. 

Esta familia es el eje de la historia; aun así, parece que están en segundo plano, pues hay constantes interrupciones con capítulos o escenas dedicados a otros personajes. Algunos son personajes completamente desconectados que no vuelven a salir; otros, están mínimamente relacionados con la familia de Jacob y tienen algo más de desarrollo. La historia del agente Bellamy con el campo de refugiados y su madre; la de los Wilson, que fueron asesinados; la de Fred, cuya mujer no vuelve y eso le radicaliza en contra de los Regresados; la del Reverendo Peters, cuya exnovia adolescente regresa... Estas historias están muy bien, pero pierden cualquier fuerza e impacto que pudieran tener al estar tan fragmentadas.

Siento que el autor pretendía hacer una historia con una narrativa tradicional, con su introducción, nudo y desenlace, al mismo tiempo que quería ofrecer una mirada multiperspectivista de un suceso internacional. ¿El resultado? No conectamos con ningún personaje y la trama es muy floja. Tras la introducción, la situación de Harold, Lucille y Jacob se estanca, hasta que llegamos a un final bombástico cuyo tono no encaja: es más propio de una película de acción que de una obra melancólica como esta.

Otro de los aspectos más flojos es el worldbuilding. No me parece mal que la historia empiece yendo al grano, sin mostrarnos las primeras semanas del fenómeno de los Regresados: no es necesario mostrar la confusión inicial, porque ese estado emocional permea toda la obra. Tampoco me parece un problema que no se sepa muy bien por qué la gente está volviendo de entre los muertos: la vida está llena de misterios. Sin embargo, hay mucha información que debería estar al alcance de nuestros protagonistas, gente de a pie, y que nosotros desconocemos: ¿hay algún patrón en los Regresados? ¿Alguna característica que los diferencie del resto de humanos? ¿Los cadáveres de esas personas siguen en su sitio? ¿Qué planes a futuro tiene el Gobierno, más allá de los campos de refugiados? ¿Cómo se sienten los Regresados? Entiendo que la obra no pretendía ofrecer explicaciones y lo respeto; pese a ello, creo que los lectores merecemos saber, al menos, tanto como los personajes.

Durante toda la lectura me he sentido como un barco sin rumbo, no solo porque no sabía cómo se podía dar un final a una historia así, sino también porque hay información básica que los protagonistas no comparten con el lector. Su hijo ha vuelto: lo lógico sería que se informaran todo lo posible sobre los Regresados. Es más, Lucille se pasa todo el día delante de la televisión, pero no se nos dice lo que ve. Harold duda de que Jacob sea realmente su Jacob y se siente confuso sobre el tema; pese a ello, no le vemos buscando información.

La situación política es tensa, pero a ellos solo les preocupa Jacob. Lucille sabe desde el primer momento en que le ve que es él; Harold, en cambio, se muestra distante. Me gustaría compartir su desazón; sin embargo, me falta información. Ellos dicen que el chico que está con ellos es igual que su Jason (habla, se comporta igual y tiene sus mismos recuerdos); a mí me parecía un niño raro, al que le faltaba vida, ilusión, como si no tuviera perspectivas de futuro. No pregunta por sus amigos de aquella época, no se sorprende por los cambios tecnológicos y no muestra emociones.

Esto no es algo exclusivo de Jacob, sino que los miembros de la familia Wilson son también así. No hay muchos más ejemplos, porque a los demás Regresados les vemos demasiado poco como para decir algo sobre su personalidad. Tampoco estoy segura de si hay algo que los delata: en la novela, la gente enseguida detecta si lo son o no y no sé cómo lo saben. Estas dudas vienen del hecho de que la obra intenta por todos los medios enfocar la atención del lector en los vivos. Por eso, el narrador omnisciente evita entrar en la mente de los Regresados, así que no sabemos qué piensan o cómo se sienten realmente. Por supuesto que las autoridades preguntan al respecto, pero no vemos las respuestas. Es más, uno de los capítulos interludio se centra en una Regresada a la que interrogan diariamente y, en lugar de ver lo que dice, nos centramos en qué opinión tiene ella de su interrogador.

En conclusión, la novela no ha estado mal, pero me ha sabido a poco. La premisa nos enfrenta a una situación compleja de la que vemos distintas posturas, aunque no llega a haber un debate real. La obra alterna entre una historia continua con una narrativa tradicional y breves capítulos y escenas de personajes secundarios poco o nada conectados que impiden que los principales tengan suficiente espacio para desarrollarse y demostrar profundidad. Además, se centra tanto en mostrar a los vivos y en la idea de los reencuentros que deja de lado la parte básica de la construcción de mundos. El libro tiene mucho corazón, pero no logra calar hondo. 

Cosas que he aprendido:

  • Todos terminaremos por irnos. Aprovecha el momento y no te dejes cosas por decir.

Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:


PUNTUACIÓN...3/5!

Primeras Líneas...

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"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney