«¿Hay algo más triste que enseñar literatura en bachillerato? Elegí esta profesión pensando que viviría en contacto con los grandes libros. Sólo estoy en contacto con el horror. Y lo peor no es enfrentarse, día a día, con la ignorancia más atroz. Lo peor es imaginar el día de mañana. Esos chicos son el futuro. ¿Quién puede conocerlos y no hundirse en la desesperación? Los catastrofistas pronostican la invasión de los bárbaros y yo digo: ya están aquí; los bárbaros ya están aquí, en nuestras aulas»
«Es muy fácil sacar a la luz lo peor de cualquiera, para que la gente mediocre, sintiéndose superior, se ría de él. Es muy fácil agarrar a una persona y mirarla por su lado más ridículo. Lo difícil es mirarla de cerca, sin prejuicios, sin condenarla a priori. Encontrar sus razones, su herida, sus pequeñas esperanzas, su desesperación. Mostrar la belleza del dolor humano, eso sólo está al alcance de un verdadero artista»
Uno de los protagonistas de El chico de la última fila, el libro al que pertenecen estos fragmentos, es Germán, un profesor desencantado de Lengua y Literatura Española. En la primera cita, nos habla de su preocupación por la escasa formación de los jóvenes de hoy en día. He sido profesora un par de años y coincido con él. El nivel es bajísimo. Cada año se repite el mismo temario, un poco más ampliado, porque los niños no recuerdan nada. No les interesa estudiar, leer ni reflexionar. Me entristece, pero no me escandaliza como al protagonista de la historia: no creo que el nivel sea mucho más bajo que hace décadas. Lo que se explica en las clases es bastante similar a lo que aprendí yo y no me suena que mis compañeros tuvieran mucho más interés que los jóvenes de ahora ni que fueran más aplicados. Puede que hace décadas sí que se explicaran muchas más cosas... que se memorizaban, no se comprendían. A algunos puede parecerles que los jóvenes de hoy son unos bárbaros; sin embargo, si pensamos en nuestros padres, enseguida coincidiremos en que con cada generación, somos un poco mejores.
No tengo mucha experiencia docente, solo dos años en secundaria, tiempo más que suficiente para frustrarme. Quería ser una de esas maestras inspiradoras, como John Keating en El club de los poetas muertos; sin embargo, pronto me di cuenta de que ese era un ideal inalcanzable: como profesores, no tenemos ni los recursos, ni la capacidad, ni la responsabilidad. Es más, me parece nocivo poner toda esta carga en los profesores, como si la falta de motivación de los niños fuese culpa suya. Y no es así. En este tipo de obras de ficción sobre la docencia olvidan que hay muchos factores externos que pueden condicionar a los jóvenes en los que no puedes interferir, como su situación personal o su falta de madurez, así que por mucho que te esfuerces, a veces no conseguirás nada. Puedes dedicar todas tus energías a ello, por supuesto; sin embargo, creo que es mejor centrarse en aquellos alumnos que sí que están predispuestos a aprender. Porque en cada clase hay, por lo menos, un rayo de luz, un alumno que sí te presta atención, que sí siente curiosidad y sí que quiere aprender. Lo único que sí podemos hacer es que esa luz no se apague.
También hay que tener en cuenta que gran parte de la culpa la tiene el sistema educativo, que es un desastre. Como profesora, me sentía desbordada: ¿cómo ofrecer atención personalizada a los 300 alumnos que estaban a mi cargo? ¿Cómo organizar las clases si cada persona es distinta, con su propio ritmo de aprendizaje, nivel, capacidades e intereses? ¿Por qué entre los conocimientos básicos no hay cocina o economía doméstica?
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Me parece muy interesante sobre todo la segunda cita que habla del arte y su reflexión. Es una imagen que me recuerda mis tiempos en los que otros escritores me pedían consejo y que revisará sus libros.
ResponderEliminarUn abrazo
Me alegro de que te haya traído buenos recuerdos^^
EliminarCreo que te llevo unos poquitos de años, porque comparando el temario de lengua y literatura que yo daba con el de mi hija hay una diferencia enorme. Y si ya hablo de historia... Los cambios educativos yo creo que han ido a peor y si a eso le sumamos las continuas distracciones que tienen hoy día los jóvenes con los móviles, las redes sociales... Tiene que ser dificilísimo captar su atención y explicar algo.
ResponderEliminarLa segunda cita es muy buena. Interesante reflexión sobre el arte. Y para mí también los personajes complejos son muy importantes para disfrutar de una buena historia. Hay muchas obras que no he llegado a disfrutar por la simplicidad de estos.
Apunto el título de esta obra de teatro.
Besotes!!!
Sí, ha habido un montón de cambios de temario y de metodología, especialmente entre tu generación y la mía. La principal diferencia es que el temario se ha reducido. Pero, realmente nos sirvió para algo eso que estudiamos nosotros y que las generaciones actuales no estudian? Realmente nos acordamos de aquello que estudiamos? No es mejor que los conocimientos básicos queden claros? Mis padres estudiaron las integrales y nunca les han servido para nada. Yo estudié listas de autores y obras, cosa que tampoco me ha servido de nada. Creo que es mucho mejor insistir en comprensiones de textos que en aprender listas de nombres y fechas. Qué más dan las batallas que hubo en la guerra civil? Lo que debería importar son las causas que la motivaron y las consecuencias que tuvo, por ejemplo. Qué cambios educativos te parecen peores? A mí que se apruebe a cualquiera y que los profes sean tan laxos.
EliminarMe alegro de que te apuntes la obra. Es cortita, pero está muy bien.
Sí, evidentemente no podemos recordar todo lo que dimos. Pero creo que a muchos nos sirvió para ver qué nos gustaba y qué no y luego dirigir nuestros estudios, si es que queríamos estudiar. Y sí, hay que insistir en la comprensión y mucho, pero también ejercitar y trabajar un poco la memoria. Yo recuerdo que en el caso de Historia, más que fechas y batallas, los profes se empeñaban en explicarnos las causas de cada guerra. Al menos, esa fue mi experiencia. Mi hija, que hizo Bachillerato, no ha visto en ningún año ninguna de las guerras mundiales... Más bien debería decir que no ha visto nada de la historia general. Se ha limitado a la historia de España y ya está. Y eso me parece algo bastante pobre. Los profes... Más que laxos, creo que muchos están desmotivados. Conozco a muchos y les lleva, casi siempre, más tiempo, la parte burocrática del trabajo que la parte de enseñar. Aparte de los enfados que pillan cuando se ven obligados a aprobar a alumnos/as que no se lo merecen. Pero como bien dices, se pide tan poco...
ResponderEliminarBesotes!!!
1. "creo que a muchos nos sirvió para ver qué nos gustaba y qué no y luego dirigir nuestros estudios" Sí, pero al igual que lo se explica ahora sirve para eso...
Eliminar2. Sobre historia, me sorprende. Hace diez años que hice Bachillerato y en primero se explicaba la Historia de Europa y en segundo la Historia de España...
Un saludo,
Laura.
Sí, pero se llega a la universidad con un nivel tan básico que luego vienen los fracasos. Porque en la universidad un profesor ya no se va a detener en explicarte cosas que consideran que ya se debería saber. Sobre el bachillerato, mi hija lo terminó en 2021. Y lo único que ha visto de Europa ha podido ser... hasta la Edad Media. Luego ya historia de España por un tubo. Ni revolución industrial, ni guerras ni "na de na". Lo poquito que sabe es cuando me ve viendo alguna peli o algún documental y se sienta al lado y me empieza a preguntar. Y de geografía ya ni preguntes... A Pasapalabra no va a ir, lo tengo claro.
EliminarBesotes!!!
Hum... De geografía, yo aún recuerdo de memoria los ríos de Europa y los países de Latinoamérica. Puede que el temario que se enseña dependa del colegio (Laura se encoge de hombros)
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