A medida que aumenta mi bagaje lector, me resulta más difícil encontrar libros que logren cautivarme. Es cierto que a veces tropiezo con novelas sobre temas que me interesan y de los que aún no había leído nada, pero no suele ser habitual: tampoco me interesan tantas cosas. Al final, me aburro de encontrar lo mismo una y otra vez. En realidad, ya está todo escrito, todo son iteraciones de las mismas historias: la diferencia radica en la forma de contarlo. Es por eso que últimamente me ha dado por leer libros raros, libros que experimentan con la forma y la narración. En especial, me atraen las novelas que tienen como núcleo los viajes en el tiempo, como es el caso de este libro, porque me parece un argumento que da pie a historias que escapan de los cánones narrativos. De los que he leído hasta ahora, es verdad que ha habido libros mejores que otros; sin embargo, ninguno me ha dejado indiferente. Y este, el que menos.
Estamos ante la historia de Blava y Roja, dos viajeras en el tiempo que pertenecen a agencias rivales. No se han visto nunca más que de reojo, pero llevan tanto tiempo saboteándose que son capaces de reconocer cuando un revés lleva la firma de la otra. La novela empieza cuando tras una misión, Roja encuentra una carta de Blava. Esto da lugar a un intercambio de misivas que supera los límites del tiempo y el espacio. No es un argumento tan peculiar, todo hay que decirlo; la originalidad está en cómo se articula la historia.
Para empezar, todos los capítulos siguen la misma estructura: en tercera persona, vemos como Roja está en una misión, sale mal porque Blava se le ha adelantado, encuentra una carta presentada de forma muy imaginativa que se destruye una vez ha sido leída, alguien recoge los restos de la carta y, finalmente, vemos el contenido de la misiva en un aparte. El siguiente capítulo sigue el mismo esquema, pero con los papeles invertidos. El libro tiene las páginas justas como para no resultar aburrido, además de ofrecer algo de variedad al final. A eso hay que sumarle el interés que genera la figura misteriosa que persigue a las protagonistas y la forma tan original que tienen las cartas, que pueden estar ahí, en cualquier parte. Para muestra, un botón: en una de sus misiones, Roja tala un árbol y los anillos de ese árbol tienen una forma concreta que crea la carta en un lenguaje secreto. Aquí podéis leerlo:
Para conseguir eso han sido necesarios muchos, muchos años de dedicación; sin embargo, eso no es importante, porque en este libro el tiempo no existe o, mejor dicho, no existe para nuestras protagonistas. No son inmortales, pero llevan en esto centenares de años. Que han vivido tanto se nota en ese vacío existencial que las une, en el hecho de vivir solo el presente y en su visión efímera del mundo. No sabemos casi nada del pasado de ambas, más allá de algún recuerdo fugaz, ni de sus relaciones con los demás, ni de las agencias para las que trabajan, ni de los mundos que habitan.
El libro es muy confuso, porque las protagonistas son unos seres que escapan de nuestra comprensión. Por muy extraños que sean los lugares que visitan, se supone que todo es, antes o después, la Tierra, en una infinitud de dimensiones distintas, así que ellas son humanas. Aun así, a nivel físico, Roja tiene partes robóticas y Blava en un capítulo es un lobo de seis patas, así que no sé muy bien cómo imaginármelas. Lo más probable es que ambas sean multiformes y si tenemos en cuenta que, en principio, nunca se ven, qué más da qué aspecto tengan. A nivel psicológico, nos adentramos en la soledad que las acompaña, en la desidia del día a día, en el hambre de emociones que las devora por dentro. En un ejercicio perfecto de «mostrar, no contar», la personalidad de ambas se dibuja a través de sus propias palabras, de la forma en que se dirigen a la otra, de sus experiencias pasadas, de su visión del mundo. Así vemos que cumplen órdenes sin rechistar, ansían a alguien capaz de desafiarlas y no tienen lazos, porque las vidas de los demás son pasajeras: cualquier pequeño cambio temporal puede borrarlos de un plumazo.
Blava y Roja son dos mitades de una misma alma que, por azares del destino, pertenecen a bandos distintos. Son enemigas que, sobre todo al principio, no dudarían en matarse la una a la otra, aunque a medida que avanza su relación, cada vez sienten más reticencia. Estamos ante un enemies to lovers muy bien llevado: no es que ambas sean polos opuestos y se odien, sino que sus objetivos, los de las agencias a las que pertenecen, se contraponen. Es por eso que puedo creerme el amor que paulatinamente surge entre ambas: en realidad tienen una gran afinidad y comparten una misma visión del mundo. Su relación está desarrollada de forma coherente: empiezan provocándose la una a la otra, hasta que poco a poco se convierten en confidentes. Eso no quita, en ningún momento, que sean enemigas, un hecho que marca su relación de principio a fin.
Poco más puedo decir de la novela. Como veis, no he hablado de los viajes en el tiempo porque la novela no les da la menor importancia, así que espero que no vengáis por la ciencia ficción. No sabemos qué objetivo persiguen las agencias temporales, por qué son relevantes para el devenir del tiempo las misiones que realizan Blava y Roja ni cómo funcionan los viajes en el tiempo. Y tampoco creo que la novela necesite resolver esas incógnitas porque es solo el contexto que permite que las protagonistas sean como son. El entorno en el que suceden las misiones es ajeno a nosotros, al igual que lo son Blava y Roja. Los viajes en el tiempo no son al pasado o al futuro tal y como los conocemos (o imaginamos), sino a realidades alternativas a las que solo nos asomamos. Esto intensifica la sensación de irrealidad, de estar en un espacio casi onírico. Esta atmósfera de incomprensión refuerza la idea de que las protagonistas son seres muy distintos a nosotros, que trascienden el concepto de humanidad, pese a moverse por las mismas pasiones.
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| Alguien que te quiera la mitad de lo que se quieren estas dos |
No es tarea fácil conseguir mi suspensión de la incredulidad. Suelo ser muy exigente con la verosimilitud y siempre tengo preguntas sobre el contexto. Sin embargo, en este caso un mayor desarrollo solo distraería la atención de lo importante: la única importancia de la guerra del tiempo es que es tanto lo que une como lo que separa a las protagonistas. A mí me basta con creer que alguien en ambos bandos es capaz de calcular todas las variantes y posibilidades del efecto mariposa y que misiones como la del siguiente fragmento tienen una razón de ser.
"Té una missió. Va amb compte. No hauria de topar amb cap mena d'oposició mentre executa un canvi minúscul tan lluny fil amunt. Al cor del laberint hi ha una caverna i, ben aviat, una ràfega d'aire entrarà en aquesta cova, i si el vent xiula en travessar uns ossos acanalats concrets, un pelegrí sentirà el bram i l'interpretarà com un presagi que l'inspirarà a renunciar a tots els béns materials i retirar-se per construir una ermita al vessant llunyà d'una muntanya, i així, d'aquí a dos-cents anys, l'ermita existirà per arrecerar una dona que fugirà amb una criatura durant una tempesta."
Como habréis notado en las citas que os he ido dejando a lo largo de la reseña, el libro está muy bien escrito. Lo leí en catalán (también está traducido al castellano) y fue una decisión muy acertada porque es una lengua con la que funciona muy bien el lirismo. La prosa está muy cuidada y juega mucho con las pausas, las repeticiones de palabras y la puntuación para transmitir las emociones, en concreto, la pasión que abruma a nuestras protagonistas. Aquí os dejo un par de fragmentos más que me han encantado:
"Així doncs, amb aquesta carta soc teva. Ni de Jardí, ni de la teva missió, sinó teva, només teva. També soc teva en altres sentits: teva perquè observo el món esperant els teus senyals, apofènica com un harúspex; teva perquè pondero mètodes, motius, oportunitats de lliurar-te missatges; teva perquè reviso els teus mots tenint-ne en compte la seqüència, el so, l'olor, el gust, sempre amb compte de no permetre que el record de cap d'ells acabi massa erosionat"
En conclusión, Així es perd la guerra del temps es una novela corta que me ha encantado. Juega con varios elementos de la ciencia ficción; sin embargo, todo queda desdibujado a excepción de la relación entre Blava y Roja, el foco de la historia. Lo suyo es un enemies to lovers coherente y con un buen desarrollo, que atrapa al lector por la tensión latente en cada intercambio de cartas. Al fin una historia de amor que logra emocionarme (guiño, guiño, Omaira), aunque no es una historia al uso, ni mucho menos. Mitad narrativa epistolar, con una prosa que roza el lirismo, es una obra confusa por la ausencia de contexto y por estar protagonizada por dos personas que han vivido tanto y tanto tiempo que solo se asemejan a los humanos en las pasiones que las mueven. Os animo a darle una oportunidad, siempre y cuando seáis conscientes de que es una historia con muchos toques experimentales, donde el núcleo no es la trama, sino los sentimientos de los personajes.
Cosas que he aprendido:
- Cómo hablar sobre la pasión que siente uno.
- Cualquier cosa puede ser una carta si uno se esfuerza lo suficiente.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:
PUNTUACIÓN...4/5!
Primeras Líneas...
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"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney