Nº de páginas: 432 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: HIDRA
ISBN: 9788417036591
Colección: Colmena Ediciones
ISBN: 978-84-17036-59-1
Fecha publicación: 16-10-2017
Traductor: Jaime Valero
Sinopsis:
La joven Rachel sobrevive rebuscando entre los restos de una ciudad en ruinas debido a la sequía y a la guerra. La ciudad es peligrosa, y está poblada por experimentos biológicos fallidos de la Compañía, además de por un oso gigantesco. Rachel y su compañero, Wick, viven refugiados en un viejo santuario que apenas se mantiene en pie. Un día, Rachel descubre a Borne: apenas es un bulto verde, pero desprende un extraño carisma — ¿se trata de un animal? ¿Una planta?—, y se lo lleva al refugio. Borne le recuerda a la vida marina que conoció de niña, cuando vivía en una isla, y decide protegerlo. Hablar con él es divertido, y Borne está comenzando a descubrir el mundo. Todavía es ingenuo. Pero a medida que Borne crece, también cambia el equilibrio de poder en la ciudad.
Opinión:
Mi lectura de Borne ha sido toda una experiencia que resultará difícil plasmar en palabras. No hay una gran historia, ni unos grandes personajes, ni un gran worldbuilding; lo que me ha fascinado es cómo la narrativa te sumerge en una atmósfera de profunda desazón. Es por eso que, en lugar de hacer un análisis exhaustivo de esta novela, mi intención es explorar lo que me ha hecho sentir.
Según Goodreads, Borne no está clasificada como una novela de terror; con todo, a mí me ha tenido sumida en un estado de constante inquietud. El autor consigue construir una atmósfera opresiva que transmite muy bien la desolación que sienten los personajes. Hay momentos macabros, pero curiosamente, eso no es con lo que lo he pasado peor. Pese a que la novela cuenta con los elementos propios del terror (criaturas monstruosas, lucha por la supervivencia, muestras de violencia, situaciones límite), todos forman parte del día a día de Rachel, la protagonista. Esa naturalidad es lo realmente aterrador: cómo alguien puede acostumbrarse a vivir con tanta incertidumbre y miseria. Es el mismo tipo de terror que podemos encontrar en las novelas ambientadas en los campos de concentración: lo más terrible no es lo que sucede, sino ver la resignación y sumisión de quienes lo están viviendo.
La novela exuda desesperanza por todos sus poros, empezando por la ambientación. La ciudad en la que vive la protagonista, Rachel, no es más que un cadáver putrefacto de lo que fue: la tierra y el agua están contaminadas, la atmósfera es tóxica, no quedan recursos para reconstruir y sus gentes no recibirán ayuda de un mundo exterior que les ha dado la espalda. Desde hace años, la ciudad está inmersa en una guerra civil tan estéril como el terreno en el que transcurre: ya no queda nada valioso por lo que luchar. Ni siquiera hay un bando "de los buenos". El resultado será un gobierno tiránico, no importa si vence la Compañía, representada por Mord, un oso volador del tamaño de un rascacielos, o si vencen la Maga y sus secuaces modificados genéticamente. El escenario es tan dantesco que, en lugar de preguntarme cómo podría solucionarse la situación, me preguntaba por qué Rachel no se marchaba de allí.
Lo curioso es que nuestros protagonistas no son nadie, personajes terciarios que en cualquier otra novela postapocalíptica aparecerían vagabundeando de fondo mientras los verdaderos protagonistas cambian el mundo. En consecuencia, prácticamente toda la trama consiste solo en seguir a Rachel, que se dedica a sobrevivir, criar a Borne y gestionar sus emociones. Si eso, de tanto en tanto, hay algún enfrentamiento crucial entre Mord y la Maga que los protagonistas observan desde una ventana, en la periferia de la historia. Y es que la novela, al igual que no va sobre cómo se llegó a esta situación, no va sobre cómo resolverla. En su lugar, habla de la gente corriente, de cómo gestionan la construcción de su identidad, de los complicados lazos que nos unen a los demás y de cómo las situaciones límite muestran realmente cómo somos.
Teniendo en cuenta todo esto, el tramo final se me hizo muy extraño: en cierta manera ofrece algunas respuestas, aunque son tan ambiguas e imprecisas que, en lugar de ayudar, confunden aún más. Tuve que releerlo varias veces, porque no sabía si las metáforas eran solo metáforas o eran literales. El resto de lectores, por lo que he investigado, tampoco lo tienen muy claro. El autor se ha metido un tiro en el pie al escribir una novela en la que la trama de los protagonistas no va a ninguna parte. No se puede poner un cierre si no hay un conflicto. Así que al final se ve obligado a meter algún tipo de misterio y resolverlo de forma poco llamativa, para que tampoco distraiga la atención del lector. Sin embargo, me ha parecido rebuscado y poco satisfactorio.
A modo de apunte, no he hablado del worldbuilding, porque está de fondo, pero es muy chulo. Se mencionan constantemente cosas propias de este mundo de forma muy natural y allá tú, lector: con tu imaginación, tienes que suponer qué es qué. A raíz de la reseña, descubrí este bestiario curradísimo sobre todas las criaturas que pueblan la novela, con ilustraciones y descripciones. Ojalá en una edición especial de la novela: me parece un añadido que, sin ser esencial, enriquece. Os animo a darle un vistazo para curiosear.
No esperaba que esta reseña fuera a ser tan larga. Pese a lo mucho que me había gustado, no puse un solo post-it y me planteé escribir una minireseña o ni siquiera eso. Me ha ido bien dejar reposar la obra. Eso me ha permitido entender por qué una novela sin trama y con solo un par de personajes potentes me había hecho sentir tanto. No suelo leer novelas de este género porque generan más asco que terror, recurriendo constantemente al gore y a la violencia explícita. Sin embargo, esta obra destaca por su terror ambiental, donde el miedo no surge de las acciones directas, sino de la forma en que se narra la historia y de la habilidad del autor para construir, poco a poco, una atmósfera inquietante y un mundo desolador. Tengo un par de novelas más del autor por leer que tienen un tono y una ambientación similares. Siento curiosidad por ver qué más tiene que decir.
Cosas que he aprendido:
- El terror ambiental, cuando se hace bien, mola.
Y para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:
PUNTUACIÓN...4/5!
Primeras Líneas...

