Leí este libro por recomendación de Omaira de Entre la lectura y el cine. Ella siempre está intentando convencerme para que me anime con sus lecturas favoritas, pero soy difícil de tentar, ella lo sabe bien. En este caso, me convenció con la promesa de que esta era una novela sobre relaciones tóxicas con un final sorprendente. Y sí, la novela trata ese tema y el final me ha sorprendido... aunque para mal.
El libro es muy bueno y me ha gustado muchísimo, pero el final me parece tan malo, que no puedo recomendar esta lectura. Por desgracia, es una obra que apuntaba al 9 (¡con lo exigente que soy, eso es mucho!) con un final que no llega al 4. De verdad que estaba siendo increíble hasta que llegamos a los tres o cuatro últimos capítulos... A continuación, os lo cuento todo.
Traductor: Pilar Ramírez TelloEditorial: Alianza Editorial
ISBN: 9788491046899
Número de páginas: 352
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 05/10/2017
Colección: Runas
Título original: Behind her eyes
Sinopsis:
David y Adele parecen una pareja ideal. Él es un competente psiquiatra y ella la esposa perfecta que le adora. Pero ¿por qué él es tan controlador? Y, ¿qué es lo que oculta ella?
A medida que Louise, la nueva secretaria de David, entra en la órbita de la pareja, en vez de hallar respuestas se va encontrando con preguntas cada vez más inquietantes. Lo único que está claro es que en este matrimonio hay algo peligroso. Pero Louise no se imagina hasta qué punto es así, y hasta dónde puede llegar alguien para proteger sus secretos.
Qué fácil es criticar una relación tóxica desde la distancia; otra cosa es comprender por qué alguien querría estar atrapado en una. Hoy en día nos han advertido tanto sobre este tipo de relaciones que enseguida detectamos las señales: la otra persona te aísla del resto, te impide tener amistades, vigila dónde estás en todo momento, controla el dinero, te promete que va a cambiar, tiene arrebatos de violencia, te trata con desprecio... Por eso, en cuanto conocemos el matrimonio de Adele y David, sabemos que algo no marcha bien.
Adele es una mujer muy enamorada de su marido. O eso dice ella, porque el lector pronto se da cuenta de que lo que esta siente no es amor, es una obsesión. Gracias a la narración en primera persona nos adentraremos en su psique e iremos viendo lo que significa estar obsesionada con otra persona: lo mucho que se preocupa por David, cómo se esfuerza por mantener en pie su matrimonio, cómo defiende y justifica las acciones y malas palabras de su marido...Adele no es la única envuelta en una relación tóxica. Sus capítulos se alternan con los de Louise, una mujer que empieza a salir con su jefe... que resulta que está casado. Y no con cualquiera, sino con Adele, una mujer con quien ha trabado amistad por casualidad. El personaje de Louise parece estar de más, puesto que lo importante es el matrimonio de Adele. Pese a todo, su complejidad me ha ido conquistando poco a poco. Es una madre soltera, aún dolida por la infidelidad de su ex, que se muestra como una persona solícita, amable, moderna e independiente. Esta independencia empieza a tambalearse cuando conoce a David y Adele: puede que ante los demás se muestre como alguien fuerte; sin embargo, tiene problemas de autoestima y le cuesta tomar decisiones. Dejándose arrastrar por las circunstancias, juega a dos bandas: se aferra al amor de David, que la valora y ama con sinceridad, al mismo tiempo que disfruta del apoyo emocional que supone Adele, una amiga de verdad que se preocupa por ella y que la escucha.
O eso cree Louise: Adele sabe desde el principio que es la amante de su marido y el encontronazo entre ellas no es casual. Esta historia no se queda en el mensaje "los hombres son unos maltratadores". Las relaciones son cosa de dos: que las acciones de David sean cuestionables no significa que Adele sea una santa. La realidad es mucho más compleja de lo que parece a simple vista y en las relaciones tóxicas no siempre hay un único culpable.
Como veis, estamos ante personajes complejos, que se ocultan tras capas y capas de secretos. David es el gran desconocido: no llega a tener voz propia, sino que siempre le vemos desde la perspectiva de Adele o de Louise. Esta última es la más sincera, al menos con el lector. Es cierto que tiene sus defectos y que sus decisiones son egoístas; sin embargo, vemos cómo vacila, cómo se cuestiona sus actos y cómo se enfrenta a las consecuencias, las consecuencias de ocultar a Adele y David que los conoce a ambos. A medida que nos adentramos en su psique, comprenderemos por qué es incapaz de dejar ir a ninguno de los dos. Por una parte, estamos ante un triángulo "amoroso" donde Louise debe elegir entre el amor que siente por David y la amistad que la une a Adele. En segundo lugar, su fortaleza no es más que apariencia: le gusta sentirse necesitada, ser el pañuelo de lágrimas de David, atormentado por su mujer, y la salvadora de Adele, incapaz de ver que es víctima de maltrato. A eso hay que sumarle que, como al lector, le puede el misterio de lo que sucede en el matrimonio de Adele y David, por qué lo que le cuentan el uno del otro no encaja con las personas que conoce.
He dejado para el final a Adele, que es en quien más se profundiza. A diferencia de los demás personajes, a lo largo de las páginas iremos viendo algunos fragmentos, narrados en tercera persona, sobre su pasado. Y no solo eso, sino que también el diario de Rob, un chico con el que trabó amistad de joven, ayudará a completar el retrato de su juventud. El diario me ha parecido un buen añadido, puesto que forma parte de la historia: Adele se lo entrega a Louise porque contiene consejos para dormir mejor y esta lo va leyendo. Los capítulos sobre su pasado, en cambio, me han parecido artificiales y convenientes para mostrarnos quién era Adele, pese a que el diario de Rob podría haber sido más que suficiente si hubiera sido más extenso. Dedicarle más páginas también hubiera ayudado a construir mejor a un personaje que llega a ser clave en el misterio de qué sucede con el matrimonio de David y Adele.Como veis, hasta aquí todo bien: una trama llena de intriga, personajes con aristas y una reflexión sobre la obsesión bien ejecutada. Entonces, todo se tuerce. Para ser sincera, no es algo que suceda de repente: a mitad de novela se empieza a insinuar que la historia tiene elementos paranormales. Es una obra tan seria y realista, que hasta bien entrado el último tercio, estos elementos podrían haberse achacado al consumo de alguna sustancia. Por desgracia, no es así.
Mi problema con lo sobrenatural es, en primer lugar, que se introduce muy tarde. A medida que uno lee se crea unas expectativas de lo que va a encontrar. Por eso, si la novela cambia de tono de forma brusca, es inevitable sentirse decepcionado, como me ha pasado a mí. En segundo lugar, como la novela ya está muy avanzada, no queda tiempo para desarrollar con suficiente profundidad este tema, es más, el elemento sobrenatural está muy de fondo, hasta que se convierte en la clave del final. Ese ha sido mi tercer problema: su única función es ofrecer un giro al final que sorprenda al lector. No apoya a la reflexión, no la complementa, no la refuerza.
Me gustan mucho los giros; son de mis cosas favoritas. Eso no significa que me conforme con cualquier cosa. Lo primero de todo es que debe ser un giro bien construido. Para ello, el autor debe ir dejando pistas aquí y allá que un lector muy perspicaz sea capaz de captar: no vale sacarse las cosas de la manga. En este caso, con una relectura muy atenta, quizás podría intuir algún detalle; aun así, no me parece que hubiera suficientes pistas para imaginar un final tan descabellado. La segunda cosa importante es que el giro aporte algo (profundidad a un personaje, una nueva perspectiva sobre un suceso, una crítica...) y que eso se desarrolle. En este caso, con el primer giro, el desarrollo de uno de los personajes se vuelve inútil y, con el segundo, se destruye todo lo que sabíamos de otro personaje. Aunque ya hablaré de todo ello un poco más en profundidad en la zona spoilers.
De lo último de lo que quiero hablar es del mensaje. La reflexión sobre el desarrollo y los límites de una obsesión está muy bien trabajada: vemos distintas perspectivas, las consecuencias, cómo se llega a esa situación y cómo afecta tanto a los demás como a uno mismo. Sin embargo, la resolución a todo el conflicto me ha parecido muy pesimista. Ese pesimismo no forma parte del tono de la obra, que se había articulado en torno al afán justiciero de Louise, ni se desarrolla en una reflexión final. ¿Es realmente lo que la autora quería transmitir o solo es producto de los giros sorprendentes del final? Me inclino más por lo segundo.
SPOILERS (subrayar para leer)
Entonces, el final es el siguiente:
- Rob (en el cuerpo de Louise) se casa por segunda vez con David, se queda embarazado de él y planea matar a su propio hijo (que es en realidad hijo de Lousie)
- Louise (en el cuerpo de Adele) muere de sobredosis a manos de Adele, que en realidad es Rob en el cuerpo de Lousie, así que se asesina a ella misma.
- Adele, que en realidad lleva muerta varios años, es declarada culpable del asesinato de Rob, es decir, de su propio asesinato, porque era ella quien habitaba el cuerpo de Rob en ese momento.
...
...
...
¿Hace falta decir más?
No voy a aclarar este lío, pero me siento en la obligación de explicar por qué no funciona.
En primer lugar está el mensaje. Louise tiene sus defectos; aun así, es el personaje más positivo de toda la novela. Es la que decide hacer todo cuanto está en su mano por salvar a una psicópata manipuladora como Adele. Y como castigo por su bondad, cae en la trampa que le tiende la otra, muere sin ninguna ceremonia, Adele pasa a ocupar su cuerpo para vivir feliz el resto de sus días con David. ¿Moraleja? Las personas manipuladoras siempre tienen las de ganar, porque guardan todos los ases, así que lo mejor es que, si quieres conseguir lo que quieres, intentes ser como Adele.
No soy tan ingenua como para creer que si haces cosas buenas siempre te pasarán cosas buenas y que si haces cosas malas recibirás un castigo. Por supuesto que la gente manipuladora y malvada a veces se sale con la suya; me parece bien que la novela muestre cómo es la cruda realidad. El problema es que, para empezar, no se intuía en ningún momento de la novela que el mensaje iba a ser ese. El tono debe acompañar al mensaje y, hasta las últimas páginas, era esperanzador, focalizándose en los esfuerzos de Louise por conseguir justicia.
Para continuar, Lousie no merece un castigo tan desmedido. He leído otras novelas en las que el malo vence; eso no significa que se salga completamente con la suya ni que consiga la felicidad absoluta, como le pasa a Adele. Hacer eso contribuye a la idea de que lo mejor es ser egoísta, pensar solo en ti mismo y dejar de preocuparte por herir a los demás. Lo siento, pero no. Creo que siempre hay que intentar ser buena gente. Algunas veces te engañarán y saldrás perdiendo; sin embargo, la satisfacción de hacer las cosas bien lo compensa con creces.
El segundo problema de este final es que rompe a los personajes. En el caso de Louise, después de dedicar tantas páginas a desarrollarla, a hablarnos de sus dudas, de sus inseguridades, de sus deseos... muere de repente, casi de fondo, sin entender qué ha pasado. Es muy anticlimático, porque Louise pasa de ser un personaje a convertirse en una herramienta que permite la sorpresa del final.
Algo similar sucede con el giro de Rob, pues destruye por completo a Adele. Así, en la última página descubrimos que, en realidad, lo único que sabemos de Adele, son los fragmentos del pasado. Su personalidad, su carisma, su capacidad para manipular a la gente, su inteligencia... todo eso pertenece a Rob, un personaje que, en realidad, no conocemos.
Sabemos muy poco de Rob, solo lo que nos muestra el diario, y ese Rob no se parece en nada al que tenemos ahora: ni siquiera se intuía que pudieran gustarle los hombres, al contrario, parecía predado de Adele. En ningún momento se nos había mostrado que él fuera alguien tan posesivo, violento, manipulador y egoísta. Ni siquiera su obsesión por David está fundamentada, puesto que solo se dedican un par de párrafos a hablar del flechazo y sus celos. Sin duda, la Adele del pasado es más coherente con la Adele del presente que Rob.
El primer giro no me gusta por el mensaje que transmite; sin embargo, el último supone meterse en un berenjenal sin necesidad. ¿Cómo fue para Rob adaptarse a un cuerpo distinto, de otro género y fingir durante años ser otra persona? ¿Qué implicaciones emocionales tiene asesinar a alguien y que ese alguien sea tú? ¿Cómo es vivir engañando a la persona que amas porque sabes que nunca te aceptaría siendo tú mismo? ¿Qué dice el tratamiento del personaje de Rob acerca de la homosexualidad y las personas trans? A quién le importan estas preguntas. ¿El lector cierra el libro ojiplático? Sí. Pues ya está, objetivo cumplido.
FIN SPOILERS
Como comentaba al principio, tengo sentimientos encontrados con este libro. La mayor parte me ha gustado. La reflexión sobre la obsesión está muy bien trabajada, el misterio te mantiene intrigada y los personajes no solo son complejos, sino que tienen un buen desarrollo. Por desgracia, considero que los últimos capítulos echan a perder todo lo que se había ido construyendo. La novela no solo cambia de tono en el último tercio, sino que incluye un elemento sobrenatural muy poco desarrollado que resulta clave para el final. En el caso de los giros finales, cambian por completo nuestra visión de los personajes y los hechos, cosa que no sería tan terrible si tuvieran un desarrollo y no solo buscaran la sorpresa. ¿Recomiendo la novela? Solo si buscas una lectura que te sorprenda, sin importar que esa sorpresa salga de ninguna parte.
Cosas que he aprendido:
- La importancia de construir bien un giro final.
- Cualquiera puede llegar a obsesionarse con alguien o algo si se dan las circunstancias propicias para ello.
Y ya para terminar, os dejo con mis avances en Goodreads:
PUNTUACIÓN...3/5!
Primeras Líneas...
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"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney