martes, 27 de diciembre de 2011

Elantris, de Brandon Sanderson

Sinopsis:
Elantris fue hermosa, en otro tiempo. La llamaban la ciudad de los dioses: un lugar de poder, esplendor y magia. Los visitantes dicen que las piedras mismas brillaban con una luz interior, y que la ciudad contenía maravillosos portentos arcanos. De noche, Elantris resplandecía como un gran fuego plateado, visible incluso desde una gran distancia.
Sin embargo, por magnífica que fuera Elantris, sus habitantes lo eran todavía más. Con el pelo de un blanco esplendoroso, la piel casi de un plateado metálico, los elantrinos parecían refulgir como la ciudad misma. Según las leyendas eran inmortales, o casi. Sus cuerpos sanaban rápidamente y estaban dotados de gran fuerza, sabiduría y velocidad. Podían hacer magia apenas agitando la mano; los hombres visitaban Elantris desde todo Opelon para ser objeto de curación, recibir alimento o conocimientos elantrinos. Los elantrinos eran divinidades.
Y cualquiera podía convertirse en una divinidad elantrina.
La Shaod, se llamaba. La Transformación. Golpeaba al azar, normalmente de noche, durante las misteriosas horas en que la vida se detenía para descansar. La Shaod podía tomar a un mendigo, un artesano, un noble o un guerrero. Cuando llegaba, la vida de la persona afortunada terminaba y recomenzaba; descartada su antigua existencia mundana, se marchaba a Elantris. A Elantris, donde podía vivir bendita, gobernar con sabiduría y ser adorada por toda la eternidad.
La eternidad terminó hace diez años.
Opinión:

Elantris, una  ciudad de mil maravillas, con casas como palacios, como un paraíso sin descubrir, con verdaderos dioses viviendo entre sus infinitas murallas… de eso ya queda poco. Ha pasado sólo una década, pero la mugre cubre la ciudad como un manto de inmundicia, los palacios bellos antes, ahora se desmoronan con el simple roce, y las gentes…ya ni pueden recordar los dioses que fueron antaño, pues ahora de ellos solamente queda la escoria de una sociedad que había sobrecogido al mundo, y todos los hombres alcanzados por el Shaod, ahora son tratados peor que a monstruos y bestias.
Raoden, el príncipe de Arelon, ciudad que se encuentra junto a las murallas de Elantris es alcanzado por el Shaod y enviado al infierno, ahora conocido como Elantris. Su esposa, Sarene, una joven a la que no ha conocido, pero cuya inteligencia y capacidad de mando es superior a la de muchos hombres, es la que debe ocuparse del trono en el peor momento de todos: la pobreza amenaza la ciudad, y con ella lleva de la mano a  Hrathen  un monje derethi que tiene la épica misión de convertir a todo un pueblo.
El Wyrn ha dado a Arelon tan solo tres meses para convertirse. Tres meses para que Hrathen cambie la religión de todo un pueblo. Tres meses para que Sarene cambie la política de un país. Tres meses para que Raoden devuelva a la vida a toda una nación. Tres meses…o menos.  
Fascinante. Increíble. No podía apartar ni un segundo los ojos de sus páginas. Pocas historias me han emocionado tanto. ¿Nunca habéis leído un libro que os haya hecho sonreír sin ninguna razón aparente? Pocos han sido los libros con los que he tenido esa sensación de no poder apartarme, de necesitar seguir leyendo. El primero fue “Crepúsculo”, el segundo “La ladrona de libros”, después de esos algunos más han llegado a mis manos, pero no muchos han conseguido despertar esas ansias de leer. Hasta que cogí Elantris.
 En un principio, lo descarté, por su nada llamativa portada, que cuyos personajes parecían vampiros (no, otra de vampiros no, por favor), pero finalmente lo cogí diciéndome, bueno, por intentarlo no pierdo nada. Y sí empecé. Hasta que no lo hube terminado, tras dos noches en vela, no estuve en paz. Todo, me ha encantado, des de Elantris hasta Teod, pasando por todos sus personajes secundarios y protagonistas. La inteligencia y sagacidad de Sarene, los dotes de mando y bondad de Raoden, e incluso la fe interior de que todo es bueno de Hrathen me ha maravillado.
Se puede decir, que no es una historia especial, pero tiene un punto, un punto que la hace destacar, que consigue mantener al lector enganchado a sus páginas (sólo mi madre que me llamaba cada dos por tres impedía que me sacase los ojos leyendo).Podría hablar largo y tendido sobre la novela, pero es mejor que cada uno lo comprobéis por vosotros mismos.
La única advertencia que me gustaría haceros, es que quizás recomendaría esta lectura  a partir de los 16 años, ya que en ocasiones aparecen algunas (pocas) conversaciones filosóficas y políticas que si no tienes una cierta edad (cosa que me ha pasado a mí), pueden llegar a ser desconcertantes.

PUNTUACIÓN…5/5!

Primeras Líneas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney