martes, 15 de septiembre de 2015

El fantasma de la ópera, de Gastón Leroux

Yo creo que soy masoca o algo así. Y es que mira que sé que no me gustan los clásicos y aún así yo lo intento. A final de año creo que me darán una medalla o algo, de lo insistente que soy con este tema. Y es que no sé que tienen los clásicos que...no me gustan. Casi ninguno. Y los pocos que me han gustado, simplemente eso, me han gustado, pero poco más.

Y es que no hay manera, no hay manera. No puedo ver las maravillas que todo el mundo ve en ellos, al contrario, solo les veo defectos. Pero que conste que yo, lo intento. De verdad, hago todo lo que puedo. Tengo la esperanza de despertar un día, abrir la primera página de un clásico cualquiera y emocionarme de verdad,...pero por ahora solo es eso, esperanza.

Título: El fantasma de la Ópera.
Título original: Le Fantôme de l'Opéra.
Autor/a: Gaston Leroux.
Nacionalidad: Francesa.
Editorial: Alianza Editorial.
Idioma original: Francés.
Año de publicación: 2004.
Páginas: 360.
Presentación: Tapa blanda.
ISBN: 978-84-206-5652-6

Sinopsis:
 “El Ángel de la Música, mejor dicho su prodigiosa voz, se ha aparecido a Christine Daaé, una joven soprano de la Opera de París. Las enseñanzas de este enviado del cielo son tan magistrales que Christine alcanza una perfección inimaginable. ¿Quién es este Ángel de la Música que sólo se presenta ante la joven y a quien ella no puede ver?
 Mientras tanto, ha hecho también su aparición un fantasma que atemoriza a todo el mundo.
 Luego, en medio de misteriosas y trágicas circunstancias, se producirá el rapto de Christine, seguido de la desaparición del vizconde de Chagny y de la muerte de su hermano mayor, el conde  Philippe, cuyo cuerpo será encontrado en la orilla del lago que se extiende debajo de la Opera…”

Opinión:
Impresión: Zzzz,zzzz...

Aunque parezca mentira me pongo colorada cuando me miras no conocía la trama de esta historia. Lo único que había leído hasta el momento con una ligera relación era El violín negro, un libro que no estuvo mal y que daba algunos detalles sin hacernos un completo spoiler. Y eso es algo positivo porque he empezado el libro sin saber demasiado de él, por lo que me ha permitido sorprenderme de algunas cosillas. Eso sí, sólo cuando realmente pasaba algo.

Lo más destacado del libro son las descripciones. Por un lado, las descripciones son absolutamente preciosas, en especial las que tienen relación con la música. Así, me he sentido dentro de la Ópera y todos los espacios se describen con tanta precisión que puedo verlos perfectamente en mi mente. Por otro lado, algunas de estas descripciones son excesivamente largas y se hacen aburridas.

Hay momentos en que la novela se estanca, queda estática, no pasa absolutamente más que una larga descripción. Hay momentos en que te añadía datos inútiles y te introducía personajes sin importancia. Hay momentos en que bostezas y los ojos van dando saltos entre las palabras, incapaces de posarse en algo de interés. Me he aburrido, y mucho. He estado tentada de abandonar la lectura, porque ya no podía más, pero me he dicho: es un clásico. Y he seguido.

Esta constancia se ha visto recompensada. Finalmente, me he adaptado a esas infinitas descripciones y el último tercio del libro es más movidito y pasan más cosas.  Además, el misterio sobre qué sucederá a continuación (solo para aquellos que no conocen la historia) engancha al lector.


Una cosa que sí me ha gustado es el lenguaje utilizado, en muchos casos rebuscado y complicado, formando oraciones muy largas, pero es un estilo narrativo muy bello, especialmente cuando hace referencia a la música, pues en todo momento se habla de la música con absoluta pasión.

En cuanto a los personajes...hay muchos, demasiados nombres para recordar en francés, y sigo sin tener ni idea de quiénes son los directores de la Ópera, no había manera de recordar su nombre. Los principales están muy bien definidos y de todos conocemos su pasado, aunque el pasado de Raoul, el vizconde de Chagny no me ha quedado nada claro (creo que me salté ese párrafo porque me estaba aburriendo demasiado...)

He podido entender a los personajes principales, el fantasma de la ópera, Cristina y Raoul, su motivaciones miedos, dudas y temores, aunque de los tres, mi favorito ha sido sin duda el fantasma. La verdad es que el Fantasma de la ópera me ha dado mucha pena, no podía dejar de compadecerle a pesar de todas las atrocidades que comete. Y es que está tan solo y desamparado...además, la vida lo ha tratado tan mal y ha sufrido tanto...


Por último quiero hacer referencia al realismo, la verosimilitud de la historia. ¿Existió realmente el fantasma de la ópera? ¿Y Cristina? Ahora mismo estoy confundida, no sé que es verdad y qué ficción. El narrador, haciéndose pasar por periodista aporta un gran número de datos y documentos, como si tratara de justificar la verdad de sus palabras. Sin duda, una característica muy acertada.


En conclusión, El fantasma de la ópera es una historia pasable, que no te emocionará lo más mínimo si ya conoces la trama, escrita con un lenguaje precioso y con excesivas descripciones que te aburrirán mortalmente. Sólo si estáis realmente interesados en conocer más de los entresijos de la ópera, recomiendo este libro.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Lo habéis leído? ¿Habéis visto la película?¿Queréis llegar hasta el corazón de la ópera? ¿Cuál es vuestra relación con los clásicos?


PUNTUACIÓN...2/5!

 
Primeras Líneas...

4 comentarios:

  1. Hola guapa.
    Que valiente eres, yo ni me acerco de lejos jajajja....
    Del fantasma de la Opera solo me gusta la música, me encanta, me maravilla, es preciosa.
    Pero la historia siempre me ha parecido injusta, por lo tanto no lo leo ni aunque me sobornen jajjja..
    Besotes.
    Venga a leer algo divertido ,-).

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    Respuestas
    1. Pues tengo pendiente ver la película, no sé como será. Sí, yo también me quedé en plan "pensaba que terminaba de otra forma" :/

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  2. Hola, asi que era este, jejeje. No es un libro que me interesara mucho leer y ahora menos. Besos.

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"Sabes que has leído un buen libro cuando al cerrar la tapa después de haber leído la última página te sientes como si hubieras perdido a un amigo." Paul Sweeney